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La Rosa de Guadalupe - 'La sombra de la venganza'

17 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

fernando: bueno, díganos,

doctor, ¿cuál es el resultado

de fertilidad

al que nos sometimos

mi mujer y yo?

médico: fernando,

desafortunadamente es negativo.

aida no está embarazada.

aida: otro fracaso más.

fernando: bueno, doctor,

pero habrá otros tratamientos

a los que podamos seguir.

médico: lo siento, fernando,

pero todo parece indicar

que aida nunca podrá

quedar embarazada.

nunca van a poder ser padres.

carlota: ¿y tu mujer?

¿no piensa bajar a desayunar?

fernando: no, mamá.

se está arreglando

para que nos vayamos

a la oficina.

no sé sintió muy bien

en la noche.

carlota: espero que sea

por los síntomas

de que al fin está embarazada.

fernando: mamá, por favor,

no insistas con lo mismo.

carlota: voy a insistir

hasta que tenga mi primer nieto

en los brazos.

tu padre murió hace tiempo

y dejó muy claro

que todo lo que tenemos

debe ser para tus hijos.

fernando: está bien, mamá,

los hijos ya vendrán.

carlota: los quiero ya,

fernando.

un nieto o nieta

porque tu padre no especificó

el sexo de su heredero,

pero sí fue determinante

que todo nuestro imperio

sería para tu desendencia.

las zorras

tienen crías por camadas,

así que te exigiré

que te divorcies de la tuya

si resulta que es infertil

como el desierto.

fernando: no, mamá,

claro que no.

ayer nos dijo el doctor

que es cosa de tiempo

para que ella pueda quedar

embarazada.

aida está perfectamente sana.

isabel: tranquila, gema.

verás que todo lo de tu embarazo

se va a solucionar.

gema: [llora] no, isabel.

a mí ya se me pasó el tiempo

de la solución.

tengo más de 12 semanas

de embarazo.

ya es muy riesgoso

que me practique un aborto

a estas alturas.

isabel: bueno, pues, ni modo,

tienes que apechugar, gema.

isabel: me van a correr de aquí

en cuanto sepan

que estoy embarazada.

me van a liquidar y no puedo

quedarme sin trabajo.

estoy sola,

sin nadie que me apoye.

isabel: manita, sí que estás

metida en un lío bien gordo.

isabel: estoy embarazada

de un hijo que no quiero tener.

que no puedo tener.

aida: gema es nuestra

alternativa, fernando.

la convencemos

de que nos entregue al bebé

cuando lo tenga.

fernando: no sé, aida.

yo creo que debemos esperar.

aida: pero ¿no me dijiste

que tu mamá te puso

un ultimatum,

que quiere un heredero ya?

fernando: bueno, sí.

aida: pues entonces gema

es nuestra solución, fernando.

finjo un embarazo,

llegamos a la mansión de tu mamá

con un bebé cuando gema

nos lo entregue.

ella no lo quiere

y nosotros lo necesitamos.

fernando: [suspira]

no sé, no sé, aida.

si mamá se entera,

entonces sí que nos va

a separar.

aida: no.

si no lo intentamos,

entonces sí nos va a separar.

fernando: está bien.

con tal de formar

una familia contigo.

te quiero, aida.

aida: yo también.

gema: no.

dele la criatura

a la señora aida.

fernando: gema,

¿estás segura que estás

haciendo lo correcto?

gema: sí, señor fernando.

no quiero saber nada de ella.

ya hasta firmé todo

lo que su abogado me dio

para renunciar a los derechos

que tenía con esa niña.

aida: es una hermosa niña.

te aseguro que la vamos a hacer

muy feliz, gema.

gema: me da igual lo que hagan.

no quiero saber de ella

nunca más.

fernando: gema,

mi abogado se pondrá

en contacto contigo

para darte una gran cantidad

de dinero.

gema: hasta pilón me va a dar.

yo me hacía bien pagada

con que se llevaran

a la criatura.

pero está bien.

yo le prometo que nunca más

volverán a verme,

ni a saber nada de mí.

carlota: es que muero de ganas

de conocer a la heredera

de los monasterio.

aida: sí, es una hermosa niña.

carlota: ay, sí,

será toda una potentada

como mi abuela.

hasta ya decidimos

que se llamará petra,

como ella,

para que sea

una digna desendiente

de la sangre monasterio.

fernando: sí, mamá.

nuestra hija se llama

petra monasterio.

carlota: deja que la cargue,

por favor.

ay, ay, ay.

petra: [gorjea]

carlota: pues, no le encuentro

parecido con nadie.

ni a fernando, ni a ti, aida.

fernando: mamá, todavía es

muy pequeña como para que tenga

parecido a alguien, ¿no crees?

es como todo recién nacido.

carlota: sí, claro.

se irá pareciendo a aida.

porque seguramente en su familia

hay gente morena.

de lo contrario se pensaría

que petra es adoptada.

aida: ¿qué--qué dice,

doña carlota?

carlota: que petra es tan morena

que cualquiera pensaría

que no es hija de fernando.

aida: ay, claro, claro que es

hija de fernando.

es nuestra hija.

fernando: ¿qué cosas dices,

mamá?

carlota: [ríe] bromeo, hijo.

lo que cuenta es lo que corre

por las venas de esta bebé.

la sangre de los monasterio.

aida: bueno, yo me voy

a recostar porque vengo

un poco cansada.

fernando: te acompaño

para ayudarte con nuestra hija.

fernando: dígame, doctor,

¿qué le pasa a mi mujer?

lleva con mareos y vómitos

desde hace dos semanas.

aida: ay, lo que tengo

es cansancio,

no estoy enferma.

médico: en efecto,

no estás enferma.

aida,

estás embarazada.

aida: ¿embarazada?

pero ¿cómo es posible?

médico: pues, los estudios

dicen que--

aida: embarazada.

estoy embarazada.

médico: así suele pasar

con los tratamientos

de fertilidad,

después de un duro proceso

pueden dar resultados

inesperados,

porque ustedes van a ser padres.

fernando: sí, doctor,

vamos a ser padres.

carlota: la gracia ha caído

sobre esta familia.

una bebé duerme

en una de las habitaciones

y otra está llegando.

fernando: sí, mamá,

tuvimos otra niña,

otra hermosa mujercita.

carlota: quiero conocerla.

por favor.

aida: sí, sí, sí, doña carlota.

carlota: [resuella]

esta sí es blanca y rubia

como la familia monasterio.

estarán de acuerdo en que

se tiene que llamar carla,

con un nombre

muy parecido al mío.

porque sí parece hija tuya.

fernando: claro que sí, mamá.

se llamará carla.

carla monasterio.

aida: bueno,

voy a subir a la recámara

a ver cómo está petra.

carlota: yo te acompaño

para seguir cargando a mi nieta,

por favor.

fernando: nos dijeron

que no íbamos a ser papás

y ahora tenemos

dos lindas niñas.

aida: ay, sí, fernando,

porque las dos nuestras hijas.

a las dos las queremos por igual

aunque una no lleve

nuestra sangre.

fernando: nadie lo sabrá, aida.

vamos a amar

a nuestras dos niñas por igual

para que no levantemos sospechas

de que una no es nuestra.

aida: ¿de verdad?

¿me juras que mantendremos

en secreto el origen del petra?

fernando: te lo juro, mi amor.

será un secreto

que una no es nuestra hija.

aida: les va a encantar

el desayuno que les prepararon.

petra: sí, ma.

gracias, sabes que me encanta

todo lo que me sirven.

carla: ay, eres supertarada,

criada, no me gusta

la yema cruda.

guácala.

aida: carla, no seas grosera.

petra: sí, carla, no exageres.

no tienes por que ser grosera

con la gente que nos ayuda.

carla: claro,

cómo no vas a simpatizar

con las gatas estas

si eres igual de prietita

que ellas.

aida: carla,

no está bien que le hables así

ni a tu hermana, ni a nadie.

carlota: no voy a permitir

que nadie siga perturbando

el desayuno de carla.

esta es mi casa

y mi nieta puede disponer

como ella quiera

y todo lo que ella quiera.

aida: pero, doña carlota.

carlota: si tanto te disgusta,

vete con tu hija

a desayunar a la cocina.

al fin que simpatizan muy bien

con los que están ahí.

aida: vente, petra,

vamos a desayunar tranquilas.

y mientras terminas tu huevito

te voy a preparar

una ensalada de frutos rojos

para que te la comas

en la escuela.

¿te parece?

petra: sí, ma, gracias.

tú sí eres cariñosa conmigo.

aida: eres mi hija,

no podrías no quererte.

anda, vamos.

al fin que carla ya está

siendo atendida por su abuela.

carlota: ¿te sirvo frutita,

mi amor?

carla: sí, por favor.

[música]

[música]

fernando: mamá,

aida me platicó

lo que pasó en el desayuno.

te he pedido miles de veces

que no te metas en la educación

de nuestras hijas.

carlota: fernando,

no te confundas.

yo no intervengo,

hago lo que quiero,

porque estoy en mi casa.

fernando: aida tiene razón,

no debemos seguir viviendo aquí,

bajo tu mismo techo.

creo que sí,

lo mejor es que me vaya

con mi familia

a vivir a otro lado.

carlota: ay, fernando,

no seas tonto.

todo lo que hay aquí es tuyo

y después va a ser

para tu desendencia.

fernando: tal vez, mamá, pero--

pero es mi familia

y creo que necesito

independizarme de ti

para poder mantenerla unida.

carlota: ay, hijo,

estás muy alterado

por las cosas que aida te dice

y además te calienta la cabeza.

a ver, ¿por qué mejor

no viajas a aspen a esquiar

como tanto te gusta?

fernando: mamá, no he planeado

ningún viaje a aspen.

carlota: [ríe]

pero yo ya tenía pensado

regalártelo.

mira, aquí tienes

el boleto de avión.

anda,

ve a distraerte.

convivir entre puras mujeres

puede ser un asunto

muy estresante.

ándale.

fernando: está bien, mamá.

carlota: ve, despeja tu mente

y te darás cuenta que lo mejor

para tu familia

es que sigan conmigo,

bajo mi protección.

>> señora monasterio,

tengo noticias de la policía

de aspen, colorado.

aida: ¿qué--qué le pasó

a mi marido?

él estaba en aspen esquiando.

>> lamentablemente

nos informaron

que el señor monasterio murió.

aida: ay, no.

ay, no.

ay, no.

ay, no.

él no está muerto.

>> señora monasterio,

ya solicitamos

el traslado del cuerpo

para que puedan enterrarlo.

carlota: muchas gracias.

yo me encargaré de todo

en cuanto mi hijo fernando

esté aquí.

notario: "yo,

fernando monasterio,

en pleno uso

de mis facultades mentales,

hago constar que

mi última voluntad

es nombrar como única heredera

de todos mis bienes

a mi hija carla".

aida: no, no, no, no puede ser,

señor notario.

fernando no pudo beneficiar

únicamente a una de mis hijas.

carlota: mi hijo no tenía

otra hija que beneficiar

porque carla es su única hija.

petra: ¿qué está diciendo

mi abuela, mamá?

carlota: te voy a decir

la verdad, petra.

siempre me pareció

que tú no tenías

nada que ver con mi hijo

y aclaré mis sospechas

con una prueba de adn

que realicé con el cabello

de tu cepillo.

y se lo reclamé a mi hijo

antes de irse a aspen.

con los resultados

de esta prueba de adn

ya no puedes sostener la mentira

de que petra es tu hija.

fernando: sí, mamá.

[suspira]

es verdad.

petra no lleva nuestra sangre,

no es de nuestra carne,

pero la amamos como si fuera

nuestra hija.

aida y yo la amamos, mamá.

carlota: ay, déjate

de sentimentalismos.

los grandes imperios

no se construyeron

a base de cursilerías.

tu única hija es carla.

no hace falta más que verla

para saber que ella

es una verdadera monasterio.

fernando: mamá, por favor,

no vayas a decir nada de esto.

le prometí a aida

que sería nuestro secreto.

además, ella y yo

hemos sido los mismos padres

para nuestras dos hijas.

no ha habido diferencia.

carlota: está bien,

esas son tonterías del corazón,

pero legalmente

la situación es otra.

no voy a permitir

que la fortuna de los monasterio

se comparta con alguien

de quien no sabemos

su verdadero origen.

fernando: mamá,

yo no le puedo hacer

esto a petra.

carlota: lo vas a hacer.

vas a cambiar tu testamento

solo a favor de carla

porque ella es la única

que lleva tu sangre.

nuestra sangre.

la sangre de los monasterio.

y mi hijo fernando

me obedeció como siempre.

fue la mejor manera

de vengarme de tu engaño, aida.

dejar toda la fortuna

a la única que lleva

nuestra sangre.

petra: mamá, ¿es cierto todo

lo que nos acaba de decir

mi abuela?

¿es cierto que yo no soy

tu hija?

aida: claro que eres mi hija.

carlota: ya no más mentiras,

aida.

¿petra lleva o no la sangre

de mi hijo?

aida: no.

no, petra no lleva

nuestra sangre.

no es nuestra hija.

su verdadera madre era

una secretaria del corporativo.

petra: no.

no puede ser, mamá,

no lo puedo creer.

[llora]

aida: lo que no puede ser

es que usted sea tan cruel,

doña carlota.

carlota: crueldad es mentir,

decir que alguien es tu hija

cuando no lo es.

aida: ¡petra es mi hija

porque así lo quiero!

carlota: este es un asunto

de sangre,

de estirpe.

¿qué te crees,

que el imperio

que hemos levantado

puede quedar en manos

de la hija de una secretaria?

no seas estúpida.

[ríe]

petra: ¿y ahora qué va a pasar

conmigo, mamá?

[llora]

carlota: nada tienes que ver

con esta familia.

lárgate y nunca vuelvas.

petra: juro que me voy a vengar,

doña carlota.

juro que volveré,

volveré a cobrar venganza,

doña carlota monasterio.

lo juro.

[música]

[música]

carlota: seguimos perdiendo

dinero, licenciado.

llevamos ya mucho tiempo

con graves problemas

dentro del corporativo

que urge

resolvamos inmediatamente.

necesitamos inyección de capital

para minimizar las pérdidas.

licenciado: ¿y ha considerado

lo que le mencioné

hace algunos días

de vender acciones

del corporativo monasterio?

carlota: sí,

es lo mejor.

así que ponga un lote

de acciones a la venta

y realice un reporte

con los mejores compradores

para elegir al que más

nos convenga.

licenciado: como usted ordene.

carlota: avísele

a mi nieta carla

que ya nos vamos a la casa,

por favor.

ya es tarde.

licenciado: la señorita carla

no está en la empresa,

doña carlota.

desde hace rato que se fue.

carlota: esa niña me va a oír.

>> qué bueno que no contestaste,

carla.

la verdad es que nos iba

a aguadar la fiesta.

carla: era otra vez mi "granny",

pero ya,

ya hablaré con mi abuela

cuando llegue a la casa.

por lo pronto,

yo me voy a seguir divirtiendo.

¡salud!

¿qué?

noé: carla, ya tomaste mucho.

yo creo que mejor ya nos vamos.

carla: no te pongas sangrón.

no eres mi abuela,

eres mi novio.

noé: ya es tarde

y yo mañana tengo que trabajar.

además, no quiero que

doña carlota piense

que me aprovecho

de que soy tu novio

para no tomar en serio

la oportunidad de trabajo

que me dio.

carla: exacto,

trabajas en mi empresa,

así que yo soy tu jefa.

[ríe]

soy tu jefa.

[ríe]

y me tienes que obedecer

cuando te digo

que no seas nefasto

y me dejes seguir la fiesta.

noé: ¿sabes qué, carla?

de un tiempo para acá

has estado muy insoportable.

carla: pero si "hello".

noé: ¿ves?

como parece que ya

no nos soportamos,

lo mejor es que ya terminemos.

carla: no, no, no.

tú no me puedes terminar,

tú me amas.

noé: sí, te amo y mucho,

pero últimamente

ya no te soporto.

así que tú y yo

ya no somos novios.

me voy.

>> oye, ¿qué onda con noé?

carla: ay.

ay, qué tonta.

dijimos que nada

nos va a apagar la fiesta

así que vamos a volver

a brindar.

salud.

ambos: salud.

carla: ¡salud!

>> buendo, fondo, ya.

carla: fondo.

carlota: le estoy marcando

a carla a su celular

y no me contesta.

aida: pues si no le hace caso

a usted, doña carlota,

menos a mí.

usted misma se encargó

de restarme toda autoridad.

carlota: ¿por qué insistes

con esta patética añoranza

por la ausencia de alguien

que ni siquiera lleva tu sangre?

aida: petra era mi hija

de corazón,

era mucho más hija

que la que sí lleva mi sangre

y no puedo reponerme

por haber sido tan débil

y permitir que le echara

de esta casa.

carlota: [ríe]

yo no la eché de esta casa.

la mandé a donde pertenecía,

a la calle.

[ríe]

pero si eres incapaz de hacer

algo por ti, por tu apariencia,

mucho menos vas a ser capaz

de hacer algo por tu hija.

tu hija,

porque solo tuviste una.

solo una.

aida: no.

yo tengo dos hijas.

por favor, virgen de guadalupe,

quiero volver a ver a petra

para que pueda pedirle perdón

por haber sido tan débil

y no defenderla

de la perversidad

de doña carlota.

te lo pido, madre mía,

ayúdame

para que podamos vivir fuera

de la sombra de la venganza.

noé: ay, necesitaba un café

para terminar de despertar.

ay, está caliente.

>> perdón, soy una tonta.

por venir apuntando no me fijé.

noé: no, no, no te preocupes.

yo también venía distraido

y no--

no--no te había visto

nunca por aquí.

>> bueno, es que es probable

que entre a trabajar aquí.

noé: qué maravilla,

así podré seguir viéndote

todos los días.

>> disculpa que no me quede,

pero ya deben de estar

esperándome.

nos estamos viendo.

noé: claro que nos estaremos

viendo.

omar: listo, licenciado,

con esto queda cerrada

la compra de las acciones.

licenciado: bienvenido

al corporativo monasterio,

señor catalán.

omar: muchas gracias.

carlota: me encantará

personalmente mostrarle

su oficina, omar.

omar: le agradezco el gesto,

carlota, pero no seré yo

quien tome posesión

de las acciones

que acabo de adquirir.

será una joven economista

la que me represente que--

ah, mire, por cierto, es ella.

aquí está.

te presento

a doña carlota monasterio.

ella es mi hija petra catalán.

carlota: petra, ¿eres tú?

petra: sí, doña carlota.

soy petra,

pero no la misma tonta

que usted recuerda,

a la que humilló

echándola de su casa

en el momento más doloroso

de su vida.

carlota: pero ¿cómo es posible

que aparezcas aquí como la hija

de un importante empresario

como omar catalán?

petra: me imagino que es algo

que le interesa mucho escuchar,

pero por ahora

hay asuntos más importantes

de los que hay que hablar.

como el rescate

del corporativo monasterio,

que es para lo que estoy aquí.

¿comenzamos?

carla: no puede ser

que esa india de petra

haya bajado de nuevo del cerro.

carlota: sí.

me intriga saber

cómo se convirtió en la hija

y representante de omar catalán.

y que fuera

como el caballo de troya

para que petra se infiltrara

en el corporativo monasterio.

carla: ¿y crees que quiera

reclamar algo de lo que es mío?

carlota: sería una estupidéz.

no puede demostrar parentesco

sanguíneo con fernando.

carla: pero mi mamá

puede hacer algo.

¿no ves tanto que la ha añorado?

carlota: aida no debe saber

una sola palabra

de que petra apareció.

deprimida nos es más útil.

noé: hola.

te--te traje esta flor.

petra: gracias.

¿cómo sabías que entré

a trabajar aquí?

noé: no lo sabía,

pero quería estar preparado

por si lo que pedí

toda la noche se me cumplía.

petra: ¿de verdad estuviste

pensando toda la noche en mí?

noé: sí.

soy noé.

petra: yo me llamo petra.

noé: ¿petra?

petra--petra catalán.

petra: así es.

la hija de omar catalán.

perdón, es que

no tengo experiencia

con chavas dueñas de empresas.

petra: no te preocupes

que estamos envueltos

en algo parecido.

petra: estás como nervioso,

como que me quieres decir algo.

noé: es que soy muy afortunado

de haberme encontrado contigo.

petra: yo cuando entré

en el corporativo monasterio

lo que menos imaginé

fue que me encontraría

con el amor.

noé: porque el amor es así,

genuino,

inesperado,

avasallador.

me estoy enamorando de ti,

petra,

de una manera que--

que me sobrepasa.

petra: yo también.

me estoy enamorando

sorpresivamente de ti.

noé: quieres--

¿quieres ser mi novia?

petra: no sé, noé.

esto no es lo que yo

vine buscando.

noé: lo que nos espera

es lo más gratificante, petra.

como el beso que te acabo

de dar.

petra: ¿y luego?

ambos: [ríe]

[música]

[música]

petra: supongo que

por lo que me mandó a llamar

es porque en estos días

solo hemos estado saneando

la economía

del corporativo monasterio,

que por cierto va muy bien.

carlota: deja la pose.

sé bien quien eres.

nadie.

la hija de una secretaria.

petra: no.

soy la hija de omar catalán.

carlota: ¿qué,

te acostaste con él

para que te adoptara?

petra: sus palabras

ya no me ofenden, doña carlota.

y no.

no fue por un favor sexual

que yo sea ahora

la hija de omar catalán.

omar: anabel.

anabel, ¿eres tú?

petra: no, señor, no soy anabel.

yo me llamo petra.

omar: perdóname es que

estoy tan aturdido

con la muerte de mi hija

que no sé por qué pensé

que eras ella.

¿cuántos años tienes?

petra: 15.

omar: sí, es la misma edad

que tenía mi hija anabel.

ella murió con mi esposa

en un crucero

que naufragó en grecia.

petra: lo siento mucho, señor.

>> petra, te dije

que trajeras el mandado,

pero sin dar problemas.

omar: [chista]

ninguna.

no la regañes,

ella no hizo nada.

así que tú trabajas aquí

haciéndole los mandados

a mi empleada.

petra: sí, señor.

así me gano unos pesos.

omar: pero ¿por qué no estás

en la escuela?

tú deberías estar estudiando.

petra: sí estudiaba, señor,

pero me echaron de la casa

en donde creí que tenía

una familia.

me quedé sola

y tengo que trabajar

para salir adelante.

omar: bueno, pienso--

se me está ocurriendo una idea.

¿no te gustaría ser parte

de esta familia?

petra: ¿cómo?

omar: sí, que pudieras llenar

el vacío que dejó mi hija.

¿sí?

petra: y así fue

como tiempo después

don omar me adoptó legalmente,

me mandó a la escuela

y yo pude hacer

la carrera de economía

en una universidad

de inglaterra.

carlota: [ríe]

no cabe duda

que las de tu clase

saben desarrollar

muy bien su astucia.

petra: no, doña carlota.

no fue un asunto de astucia,

ni de sangre, ni de estirpe,

sino del corazón,

de sentimientos.

cosas de las que por supuesto

usted no sabe.

carlota: y por supuesto

que no fue una casualidad

que omar comprara las acciones

del corporativo monasterio.

petra: no,

efectivamente.

carlota: [ríe]

petra: ríase,

pero yo he logrado mi revancha.

ahora soy dueña

de más de la mitad

de las acciones

del corporativo monasterio.

de lo que usted me arrebató

al exigirle a mi papá fernando

que me desconociera como su hija

y que me sacara del testamento.

carlota: tú no eras su hija.

petra: claro que lo era,

porque así me criaron,

así me quisieron

él y mi mamá aida.

y usted prefirió

la sangre que el cariño.

y la sangre no sirve de nada

si no tiene un corazón

que la irrigue.

carlota: deja de hablar

como si fueras una tarjeta

de felicitación.

petra: es la verdad.

porque usted apostó por carla

y mire,

¿dónde está ella?

yo soy la que está ocupando

el lugar que usted le reservó

a su nieta de sangre.

yo soy la que se está

comportando como una

auténtica monasterio

y esa,

esa es mi venganza contra usted.

[llaman a la puerta]

noé: perdón.

¿nos vamos, amor?

petra: claro que sí, noé.

carla: no puedo creer lo que

me has contado de petra, granny.

de veras que las indias

son necias

y petra sigue empeñada

en querer lo que es mío.

carlota: pues te repito,

a noé ya te lo quitó.

y también ya tiene

más de la mitad de las acciones

del corporativo monasterio

que te pertenecían a ti.

carla: que ni crea

esa pateada del monte

que se va a salir con la suya.

igual que cuando éramos chicas,

yo seré la que al final

termine quitándole todo.

todo.

noé: ¿sí o no?

petra: no sé.

noé: que tengas un buen día.

petra: gracias, mi amor.

tú también.

carla: eres una zorra.

noé: ey, ey, ey.

no insultes a petra.

carla: es ella la que te está

insultando, noé,

haciéndote creer que te ama

cuando solo está contigo

para vengarse de mí.

petra: pobre de ti, carla,

sigues siendo la misma.

carla: y tú también eres

la misma prieta y naca

que quería seguir siendo

parte de una familia

en la que no encajaba.

y sigues siendo la misma

aunque ahora te des aires

de distinción.

a esta la hicieron pasar

por mi hermana,

pero solo era la hija

de una vulgar secretaria.

noé: cállate.

no tienes nada más que decir.

petra ya me lo contó todo.

carla: ¿qué?

petra: así es.

a diferencia tuya yo sí amo

verdaderamente a noé

y le platiqué todo sobre mí

después que comenzamos a andar.

carla: no es cierto.

noé: sí.

así que no vuelvas

a intentar separarnos

con tus intrigas ni con nada

porque no lo vas a lograr.

vámonos ya.

carla: disfruten sus sonrisas

porque yo siempre río al último.

petra: gracias, simona.

yo me encargo de la visita.

simona: con permiso.

petra: ¿qué haces aquí, carla?

carla: vengo a borrarte

la estúpida sonrisa de la cara.

petra: carla, por favor,

baja esa pistola.

se te puede salir un disparo.

carla: no.

no se me va a salir un disparo,

te voy a matar.

[disparo]

[música]

[música]

omar: gracias.

arriaga: señor catalán.

omar: ah, doctor arriaga.

¿cómo está mi hija?

¿está viva?

está viva, ¿verdad?

arriaga: sí está viva.

aún sigue inconciente

por los efectos de la anestesia,

pero ya se encuentra

fuera de peligro.

simona: ¿y se va a poner bien?

yo salí corriendo de la cocina

en cuanto escuché el disparo

y vi a petra en un charco

de sangre.

arriaga: mire, la bala

no afectó ningún órgano interno,

solo rozó el hombro,

por eso derramó mucha sangre.

pero petra ya se encuentra

fuera de peligro.

noé: muchas gracias, doctor.

omar: gracias, doctor arriaga.

gracias.

carla: no.

suéltenme.

no me pueden llevar así,

como si fuera una delincuente.

soy una monasterio.

agente: lo siento,

pero usted está señalada

como presunta responsable

en el intento de homicidio

en contra de petra catalán

y nos la tenemos

que llevar detenida.

carlota: no.

no, no, no se pueden llevar

a mi nieta.

carla: ¡granny, ayúdame!

carlota: [llora] yo te voy

a sacar.

no te preocupes, hija,

yo voy a estar contigo

como siempre.

como siempre.

aida: ¿qué?

¿qué pasa?

hasta mi recámara

se escucha el escándalo.

carlota: carla le dio

un balazo a petra

y se la llevaron detenida.

aida: ¿petra?

¿petra?

¿petra?

¿petra, mi hija?

¿petra apareció?

carlota: créeme que ella

es lo que menos me importa.

ojalá que se muera.

tengo que hablar

con los abogados para que

saquen inmediatamente

a carla de la cárcel.

aida: petra.

petra: qué bueno que ya

me dieron de alta

en el hospital.

moría por volver a mi casa.

gracias por acompañarnos, noé.

noé: yo tenía que asegurarme

personalmente

de que llegarías con bien.

omar: y verás que aquí

te vas a aliviar completamente,

mi hija.

simona: petra,

hay alguien que está esperando

para hablar contigo.

señora.

aida: ¿petra?

soy yo...

tu mamá.

petra: ¿mamá?

no esperaba verte.

aida: me enteré de lo que

te ocurrió cuando--

cuando detuvieron a carla.

después averigüé el teléfono

del señor omar

y me dijo simona que--

que hoy te daban de alta...

y quise venir a recibirte.

petra: muchas gracias.

aida: estás tan hermosa.

no sabes cómo le pedí

a la virgen de guadalupe

que me ayudara a volver a verte.

para

perdite

que me perdones.

petra: yo no tengo nada

que perdonarte.

siempre te he recordado

como una buena mamá.

cariñosa,

amorosa.

aida: pero no pude defenderte

de doña carlota.

petra: no hay maldad

que pueda más

que el verdadero amor, mamá.

aida: hija.

hija mía.

juez: una vez concluido

el juicio,

encuentro a carla monasterio

culpable

del intento de homicidio

de petra catalán

y la condeno a la pena máxima

en el reclusorio femenino.

carla: ¡no, no puede ser!

granny, no me dejes aquí,

por favor.

¡nome dejes aquí, por favor!

carlota: [grita]

¡no!

médico 2: las llamamos

porque al parecer

son ustedes la única familia

que tiene la paciente.

aida: sí.

bueno, no, no somos

parientes de sangre,

pero yo soy la viuda

de su único hijo.

médico 2: tuvimos que internarla

porque perdió la razón.

petra: debió ser un golpe

muy duro para ella

saber que su nieta,

su sangre, su estirpe,

se iba a perder en la cárcel.

carlota: carla.

carla.

eres mi única nieta.

es mi nieta.

la única monasterio.

ella

es la única de mi estirpe.

ella--ella--

ella lleva mi sangre.

sí,

mi sangre.

mi sangre.

carla.

carlita.

omar: me da mucho gusto

que te vayas a casar, hija.

más con un buen muchacho

que te ama

y que te hará feliz, ¿verdad?

noé: sí, señor.

petra: mamá.

aida: yo los bendigo

para que nunca se sepraren

y solo los mantenga unidos

el amor y la felicidad.

noé: muchas gracias, suegra.

y así va a ser.

no haré otra cosa más que amar

y hacer feliz a petra,

el amor de mi vida.

petra: así será, noé.

yo también te amo

y seremos felices para siempre

ahora que se ha disipado

la sombra de la venganza.

aida: la sangre no sirve de nada

si no tiene un corazón

que la irrigue.

y es verdad.

una familia no debe nacer,

formarse, desearse

por razones de estirpe,

obligaciones testamentarias

o presiones sociales.

una familia debe nacer

del corazón,

de los sentimientos

de que el amor crezca

y se extienda a nuestros hijos.

porque a todos a los que amamos,

a los que velamos

y procuramos su crecimiento

son nuestros hijos,

lleven o no nuestra sangre.

y en el nombre de la estirpe

no debemos humillar a nadie

que consideremos fuera

de nuestra condición.

pues, la única condición

que debe prevalecer

en nuestras familias

es la de amarnos,

para que así vivamos felices

fuera de

la sombra de la venganza.

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