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La Rosa de Guadalupe - 'El misterio de Adelina'

17 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

adelina: [llora]

perros: [ladran]

gertrudis: ¡maldita!

¡maldita, maldita!

¡vayan por ella!

>> usted manda, patrona.

gertrudis: la quiero viva.

quiero matarla

con mis propias manos,

así es que la quiero viva.

>> vamos por ella, ¡órale!

andando, vamos.

gertrudis: vas a pagar muy caro

haber asesinado a mi hijo.

lo vas a pagar, maldita.

petrona: virgen santísima,

apiádate de adelina.

[suspira]

pedro: ¿por qué tardará tanto?

petrona: ¡pedro, pedro!

pedro: petrona, ¿qué pasa?

petrona: mataron a don fonseca

y le van a echar la culpa

a adelina.

pedro: no puede ser, ¿cómo?

petrona: tu vida también

corre peligro, vete ahorita

mientras puedas.

pedro: [suspira]

no, petrona, yo no voy a salir

corriendo como una rata.

yo no le debo nada a nadie.

voy a ir a buscar a adelina.

petrona: pero ¿no entiendes

el poder de doña gertrudis?

también a ti te destruirá.

pedro: ya te dije que no voy

a salir huyendo, voy a buscar

a la mujer que amo

y la voy a apoyar.

ella es toda mi vida.

petrona: virgen de guadalupe,

ayúdalos, ayúdanos a todos.

que todo salga bien.

¿cómo fue que llegamos a esto?

¿cómo?

everardo: pues por fin llegamos.

san gabriel el alto.

se me hizo eterno el viaje.

pedro: sí.

everardo: pero bueno,

así es esto.

somos topógrafos, ¿no?

hay que hacer caminos

en donde no los hay.

pedro: toma, llévame.

everardo: por cierto, ¿dónde

dijeron que íbamos a llegar?

pedro: pues que la hacienda

las palomas.

hay que preguntar, ¿no?

disculpe, señor,

¿de casualidad sabe en dónde

estará la hacienda las palomas?

>> sí, sí, tiene que agarrar

un camión que va para san pancho

y se tiene que bajar

por el camino de la nopalera.

es muy conocido.

pedro: ok, vamos.

gracias, buen día.

la nopalera, yo creo que sí...

chole: pásenle, jóvenes,

pásenle.

ambos: gracias.

chole: ahorita le digo

a don gaspar que ya llegaron.

los estaba esperando.

pedro: gracias.

everardo: yo creo que aquí, ¿no?

pedro: aquí.

everardo: la hacienda está lejos

de san gabriel, ¿no?

pedro: sí, bastante.

gaspar: así que ustedes son

los ingenieros que mandaron

para trazar los caminos.

everardo: así es, everardo luna,

mucho gusto.

gaspar: mucho gusto.

pedro: pedro cisneros.

somos los ingenieros encargados

de las obras para los caminos.

gaspar: qué bien,

siéntanse como en su casa.

pedro: gracias.

gaspar: ¿ya les ofrecieron agua?

pedro: no, no, no, todavía no,

y le agradeceríamos.

gaspar: ¿por qué

no les ofreciste agua, chole?

son nuestros invitados

y los ingenieros que van a hacer

nuestros caminos.

atiéndelos, por favor.

chole: sí, patrón,

ya voy para eso.

gaspar: a esta muchacha

hay que apurarla.

siéntense, por favor.

pedro: gracias.

gaspar: bueno, vamos a hablar

del camino que van a pavimentar.

pedro: sí, sí, sí, ya tenemos

los planos para comunicar

esta hacienda con el camino

de san gabriel.

gaspar: ¿nada más son

ustedes dos?

everardo: así es.

nosotros venimos de avanzada

para hacer unas mediciones,

y la próxima semana vendrán

los demás ingenieros y traerán

todo el equipo que se necesita.

lisette: pa, ya llegué.

gaspar: ¿qué pasó, mi hijita?

lisette: ya monté a la yegua

appaloosa que compraste

la semana pasada.

gaspar: qué bueno, mi hija.

lisette: está preciosa.

gaspar: la compré especialmente

para ti, mi hija.

lisette: ¿y quiénes son

tus invitados?

gaspar: ah, mira, ellos son--

pedro: pedro cisneros.

everardo: everardo luna.

gaspar: son los ingenieros

encargados de construir

los caminos que han estado

pendientes de pavimentar.

lisette: ah, qué bien.

mucho gusto, yo soy lisette.

pedro: mucho gusto.

lisette: me encantará enseñarte

la hacienda, las caballerizas

y a mi preciada yegua appaloosa.

pedro: sería un placer.

lisette: oye, pa, pero no hay

que ser descorteses,

que se queden a comer.

gaspar: claro que sí, mi hija.

se van a quedar en la cabaña

de ahí atrás.

everardo: don gaspar me cayó

muy bien, su hija lisette

está preciosa.

lástima que tú le gustaste,

porque te comía con los ojos.

pedro: ja, estás loco.

ella fue amable y ya.

everardo: ¿a eso le llamas

ser amable?

si poco faltó

para que se te echara

a los brazos, canijo.

pedro: no seas exagerado,

fue amable y ya.

aparte nosotros vinimos aquí

a trabajar, no andar

de conquistadores.

everardo: si yo no digo

que no vamos a trabajar, ¿eh?

pero si yo fuera tú,

sí le echaba el ojo

a la hija de don gaspar,

que está preciosa.

pedro: estás loco.

si tanto te gusta lisette,

conquístala tú, ¿eh?

everardo: eso haría

si no hubiera visto que fue a ti

al que se comía con los ojos,

canijo, ¿eh?

pedro: ahí, ahí, ahí,

¿lo tienes?

everardo: sí.

pedro: ¿cuánto?

everardo: 1,32.

pedro: ok, poquito más

a la izquierda, ahí está bien.

lisette: oh... hola, pedro.

pedro: hola, señorita lisette.

lisette: ay, no, no seas

tan formal conmigo.

dime lis, es con más cariño.

pedro: hola, lis.

lisette: ¿y qué haces?

pedro: estamos midiendo

el camino de los ángulos

para pavimentar.

lisette: si quieres, te ayudo.

tú solo dime qué tengo que hacer

y yo lo hago.

pedro: te agradezco mucho,

pero mira, entre everardo y yo

ya nos entendemos bastante bien.

lisette: bueno, si quieres,

al rato, ya que hayas acabado,

puedes venir a montar

a caballo conmigo.

pedro: [ríe]

tal vez, tal vez,

solamente depende de la hora

a la que terminemos, ¿no?

lisette: bueno, te espero.

no acepto un no por respuesta.

vámonos.

everardo: hola.

lisette: hola.

pedro: ey, a trabajar.

everardo: se nota que traes

de un ala a la hija

de don gaspar.

pedro: ya has empezado

también tú.

ándale, ponte a anotar,

porque nos queda mucho

por medir.

carmela: [grita]

>> ¡puja, carmela!

¡puja, carmela!

otro poquito, puja.

carmela: no puedo, ¡ya no puedo!

[grita]

>> lo estás haciendo

muy bien, carmela.

lo estás haciendo, anda.

carmela: [grita]

[bebé llora]

carmela: [gime]

justino: hola.

>> mira qué rechulo

está el chamaco.

justino: es mi sobrinito.

carmela: [gime]

de veras está rechulo.

justino: sí, mira.

a ver.

si al menos supiera quién es

el padre, le haría pagar

y que te respondiera

por el niño.

carmela: hay cosas que es mejor

dejarlas por la paz.

justino: yo no puedo, le prometí

a mi papá que te cuidaría.

y mira nomás,

un desgraciado te deshonró.

al menos dime quién fue.

carmela: no, no,

nunca te lo voy a decir.

con ese secreto me iré

a la tumba si es necesario.

pero ya déjame,

déjame sola con mi hijo.

gaspar: ¿y cómo va el trabajo?

everardo: bien, bien, bien,

muy bien, ya llevamos

un buen tramo avanzado.

pedro: ya solamente hoy--

gracias, hoy tenemos

que ir al pueblo

por algunas provisiones.

gaspar: si quieren, los lleva

uno de mis caporales.

lisette: no, no es necesario,

papi, yo los llevo.

everardo: la verdad es que yo

no necesito ir tanto al pueblo.

prefiero quedarme para hacer

la medición del camino

de terracería.

pero si quieres ve tú, pedro,

aprovecha que lisette

tan amablemente se ofreció.

gaspar: sí, hombre, vaya, vaya.

sirve de que mi hija le enseñe

el pueblo de san gabriel

y sus alrededores.

pedro: ya estuvo.

listo, ¿nos vamos?

lisette: no has hablado mucho,

pedro, parece que me tienes

miedo.

pedro: no, no, no, ¿cómo cree?

lisette: ¿en qué quedamos?

pedro: bueno, la verdad es que--

no me acostumbro

a hablarle de tú.

lisette: tú puedes llamarme

como tú quieras.

pedro: sí, pero soy respetuoso.

[gime]

no está bien, lis.

perdón, pero no quiero defraudar

la confianza de don gaspar.

lisette: no estás defraudando

la confianza de nadie.

¿o qué, no te gustan

las mujeres?

pedro: por supuesto

que me gustan, pero te repito,

no quiero defraudar

la confianza de tu papá.

¿nos vamos?

everardo: ¿qué hiciste qué?

no, no lo puedo creer,

esa belleza llamada lisette

te besa y tú resulta

que no aprovechas.

estás bien [...] menso.

pedro: a ver, entiende,

no me quiero meter en problemas

con don gaspar.

everardo: pero ¿qué problemas

vas a tener con don gaspar?

si se ve perfectamente

que ya quiere que ella salga.

y qué mejor que con unos

ingenieros como nosotros.

pedro: bueno, si te interesa

tanto, lígatela.

everardo: uy, mano, imagínate,

me encantaría, yo andaría

como todo un hacendado.

pero no, tú eres

el que le gusta.

pedro: pues sí,

pero ella a mí no.

everardo: que se me hace

que sí es cierto

y ni te gustan las mujeres.

hoy duermes en la sala,

ni creas que vamos a dormir

en la misma habitación.

pedro: a ver, ya, ya,

no seas payaso.

¿que es tan complicado entender

que a mí no me gusta ella

y que no me quiero meter

en problemas?

everardo: no, lo que es difícil

de entender es que una chica

tan hermosa como lisette

nada más no te mueva

la aguja, mano.

pedro: no sé...

a lo mejor y no sea mi tipo.

ya cuando encuentre la indicada,

yo sabré.

everardo: te oyes bien nena.

bueno, ya, cambiando de tema,

aquí está el avance

de los planos.

los ingenieros no tardan

en llegar y tenemos que tener

listo el documento

con las mediciones.

pedro: ok.

everardo: mira, así está...

pedro: [piensa]

qué hermosa es, ¿quién será?

te juro que es la mujer

más hermosa que he visto

en mi vida.

everardo: ¿no la habrás

alucinado?

pedro: no, no, era real,

la vi en el campo.

era como un ángel.

everardo: ay, ¿cómo es

que no fui?

pedro: debe ser de por aquí

cerca... no sé por qué

no la había visto antes.

everardo: ¿y es más bonita

que lisette?

pedro: una diosa.

es que es una diosa, de verdad.

de verdad, es la mujer

más hermosa que he visto

en mi vida.

la tengo que volver a encontrar.

everardo: uy, bueno, para saber

de dónde es ni siquiera

su nombre te sabes.

por lo menos para preguntar

por ella, no sé.

pedro: la voy a buscar

y la voy a encontrar.

necesito volver a ver

a esa mujer.

es un sueño.

[música]

[música]

pedro: y al hacer las mediciones

nos dimos cuenta que el camino

tiene que pasar forzosamente

por un prado que no es

el de esta hacienda.

pertenece a otra hacienda.

everardo: sí, es la propiedad

de doña gertrudis aguilar,

la dueña de la hacienda

cerro hueco.

gaspar: [suspira]

¿y no podemos rodear?

¿o ver la manera de que--

el camino no pase por ahí?

pedro: no, no, no,

tendríamos que rodear muchísimo

o en su defecto

tendríamos que cambiar

el planteamiento inicial.

y sería empezar desde cero.

y lo que le representaría

a usted y al municipio

que lo apoya más dinero.

y eso sin contar

con los ingenieros que están

por llegar y las máquinas.

gaspar: no, pues vamos

a tener que ir a hablar

con doña gertrudis.

y con su hijo fonseca.

ah, pero ustedes me van

a acompañar, porque esa señora

y su hijo son muy difíciles.

everardo: no, no nos espante,

don gaspar, que pienso

que nos van a echar los perros.

gaspar: lo dirás de guasa

pero son capaces.

pedro: tranquilo, don gaspar,

lo vamos a acompañar.

gaspar: me parece muy bien.

pedro: muy bien.

gertrudis: así que un camino.

gaspar: sí, doña gertrudis,

como ya le explicamos,

es un camino que nos beneficia

a ambas haciendas para hacer

más rápida la comunicación

a san gabriel.

pedro: y por eso tenemos

que hacer algunas mediciones

en su terreno.

gertrudis: no se ha necesitado

en años, no veo por qué ahora

tengamos que hacer un camino.

gaspar: la modernidad,

doña gertrudis, tenemos

que avanzar con la modernidad.

fonseca: deberemos de acceder...

solo si tenemos un beneficio

económico, finalmente

son nuestras tierras, ¿que no?

¡adelina, adelina!

¡tráeme otra botella!

gaspar: bueno, como les decía,

el beneficio son

las comunicaciones.

y que ya no se batalle tanto

con los caminos de terracería.

gertrudis: aceptaré solo

porque se trata de usted.

gaspar: muchas gracias,

doña gertrudis,

la mantendré al tanto.

los ingenieros pedro cisneros

y everardo luna están a cargo

de la obra.

pedro: [piensa]

es ella, es la joven

que vi en el acueducto.

es más hermosa

de lo que imaginé.

fonseca: ella es adelina,

mi sobrina.

[ríe]

como pueden darse cuenta,

es muy tímida.

pedro: mucho gusto, señorita,

yo soy pedro cisneros,

ingeniero de la obra.

gertrudis: ya puedes retirarte,

no tienes nada que hacer aquí.

fonseca: bueno, si mi madre ya

consintió con esas mediciones,

pueden empezar cuando quieran.

gaspar: bueno, con permiso

y buenas tardes, doña gertrudis.

fonseca.

everardo: con permiso.

pedro: hasta luego.

buenas tardes.

fonseca: [gime]

>> mira, nomás.

felicidades, justino.

nos enteramos que ya nació

el chilpayate de tu hermana,

la carmela.

a poco le sigues buscando padre

al hijo bastardo de tu hermana.

justino: cállate, infeliz.

de mi hermana no hablas así.

y todo aquel que se atreva

a decir algo de ella,

le rompo la cara, ¿entendido?

>> pues entonces pártesela

a quien deshonró a tu hermana.

justino: ¿quién es, eh?

dime quién es, dime quién es.

lo mato con mis propias manos

si supiera quién es.

>> pues solamente tú eres

el que no lo sabe.

porque todos aquí en el pueblo

saben quién es el padre

del hijo de tu hermana.

justino: ¿quién es, pues?

>> fonseca, fue fonseca

quien abusó de tu hermana.

justino: fonseca... fonseca.

no puede ser.

>> tu patrón, él fue

quien abusó de tu hermana.

y de la hermana del chema

también... primero las seduce

y luego les hace el chamaco.

pero no reconoce ningún hijo.

pedro: no lo puedo creer,

everardo, era ella,

la mujer de los arcos.

everardo: es que está preciosa,

preciosa, hasta más que lisette.

ya me la imagino

sin su vestidito, así--

pedro: ey, ey, ey,

no te imagines nada, ¿eh?

esa mujer es intocable.

everardo: bueno, no, es que es

imposible no imaginártela.

pero sin necesidad de buscarla,

ella apareció.

pedro: es bellísima,

tengo que volverla a encontrar.

everardo: pero hay algo raro,

¿no crees?

pedro: ¿a qué te refieres?

everardo: no sé, un misterio,

raro... ¿notaste que no dijo

ni una sola palabra?

pedro: sí, llevó la botella

y no dijo nada,

se quedó callada.

everardo: parece como la postura

de una mujer sumisa.

pedro: voy a investigar

todo sobre ella.

fonseca: ¡adelina!

¡adelina, ven!

¡adelina, ven, te necesito!

¡adelina!

eres mía.

eres mía.

bebé: [llora]

justino: ¿por qué no me dijiste

que ese desgraciado

fue el que te deshonró?

carmela: no podía decírtelo,

es el patrón.

justino: me vale que sea

el patrón, él tiene que pagar

por lo que te hizo.

carmela: vámonos de aquí,

vamos a empezar en otro lugar.

no te metas en problemas,

por favor, justino.

justino: yo le prometí

a nuestros padres que te iba

a cuidar y no lo hice.

lo menos que puedo hacer

es recuperar tu honor.

bebé: [llora]

carmela: ya, chiquito, ya.

[música]

[música]

gertrudis: ¿por qué no me llevó

el desayuno petrona?

adelina: porque petrona

está ocupada y yo puedo hacerlo.

gertrudis: no quiero que tú

toques nada que sea para mí.

si mi hijo tiene concesiones

contigo, yo no las tengo.

adelina: sí, señora.

gertrudis: ¿adónde vas?

no te he dicho que te retires.

deja ahí esa comida

y que me la lleve petrona,

pero ya.

[cristales rotos]

mira lo que hiciste,

¡eres una inútil!

adelina: [grita]

gertrudis: no sirves para nada.

adelina: [grita]

fonseca: ¡ya, ya, ya, madre, ya!

no le vuelvas a pegar.

yo soy el único que tiene poder

sobre ella, ¿sí?

gertrudis: esta mujer

te tiene endemoniado.

maldita sea la hora

en que llegó a esta casa.

pero un día la voy a matar

con mis propias manos.

fonseca: no le hagas caso.

mejor ve a mi cuarto y tráeme

algo para el dolor de cabeza.

ya, ya, ya, ya.

adelina: ¿no va a desayunar?

fonseca: no, no, tengo que ir

a las caballerizas.

hoy viene un comprador

de ganado.

ándale, ve a mi cuarto

y tráeme las pastillas.

adelina: sí.

fonseca: [suspira]

petrona: justino, aquí andas.

hace rato la patrona

andaba hecha una fiera y quería

que fueras por un mandado

a san gabriel.

justino: la patrona siempre

anda de malas, a lo mejor

ha de ser por el hijo que tiene.

petrona: que no te oiga,

porque así te va a ir.

fonseca: ¡justino!

¡justino!

¡pedazo de imbécil!

no ensillaste bien el caballo

y por tu culpa me tiró,

el desgraciado.

justino: [grita]

fonseca: ridículo.

justino: [grita]

fonseca: puedo perder un cliente

porque no sabes ensillar

un estúpido caballo.

cállate o a ti también te pego,

cállate, lárgate a la cocina,

que es adonde perteneces.

órale, órale.

y tú, con tu sueldo

me vas a pagar el pantalón

que se me rompió y la montura.

justino: sí, patrón,

ya verá de qué manera

le voy a pagar.

ya verá.

[gime]

pedro: adelina... hola.

adelina: hola.

pedro: soy pedro cisneros,

el ingeniero,

¿te acuerdas de mí?

adelina: de los que vinieron

con fonseca y doña gertrudis

a ver lo de la obra.

pedro: sí, sí... sí hablas.

es que como aquella vez

no pronunciaste ni una palabra.

adelina: es que ellos

son un poco especiales.

¿y qué haces por aquí?

pedro: ah, bueno,

terminé de trabajar y tenía

la ilusión de encontrarte.

adelina: ¿de encontrarme?

¿por qué?

pedro: porque desde la primera

vez que te vi en casa

de doña gertrudis,

me dieron ganas de conocerte.

adelina: esa no fue

la primera vez que me viste,

fue aquí en los arcos.

pedro: sí, tienes razón.

pero esa vez fue una casualidad,

y la verdad es que agradezco

haberte encontrado.

y no sé, me estaba preguntando

si te gustaría salir

a pasear conmigo.

adelina: sí, claro, y te puedo

enseñar los lugares mágicos

que hay por aquí.

pedro: muy bien.

petrona: ay, hasta que llegas.

ya me tenías con el jesús

en la boca, muchacha.

adelina: ¿fonseca no ha

preguntado por mí?

petrona: hace rato, pero le dije

que fuiste al molino por el maíz

para la masa.

adelina: gracias, petrona,

no sé qué haría sin ti.

seguramente, no saldría

de este encierro.

¿qué crees que pasó?

petrona: ¿qué pasó?

adelina: conocí a un muchacho.

petrona: válgame dios,

¿quién es, pues?

adelina: es uno

de los ingenieros...

everardo: por lo que veo,

vas a salir.

pedro: sí, voy en busca

del amor.

everardo: esa mujer te trae

vuelto loco.

pedro: es la mujer de mi vida,

y ahora que la encontré,

no la voy a dejar ir

por ningún motivo.

everardo: pues la obra va

bastante rápido y ya pronto

nos vamos a ir de aquí.

así que tu idilio con adelina

se va a terminar.

pedro: cuando nos vayamos

me la voy a llevar.

no la pienso dejar con su tío,

que parece un tirano.

everardo: por cierto,

¿ella no te ha dicho

si ese hombre la maltrata?

pedro: no, no, no me ha dicho

nada, pero--pero sí, sí,

sí le he visto unos moretones

en los brazos.

no sé, le he preguntado

y no logro sacarle nada.

everardo: pues ten cuidado,

no sabes de lo que es capaz

el tío.

pedro: bueno, ya me voy.

ya me voy porque voy a ver

a adelina, ¿va?

everardo: vale, nos vemos

más tarde, yo voy a ir

con los ingenieros al pueblo

y vamos a llegar más noche.

por si ocupas la cabaña

para ti solito, matador.

pedro: sale pues.

everardo: sale.

pedro: es como un sueño

estar aquí contigo.

disfrutando de la naturaleza,

de tu presencia.

adelina: quisiera que se parara

el tiempo y quedarnos aquí,

abrazados y amándonos

para siempre.

[música]

[música]

pedro: me gustaría formalizar

nuestra relación.

quiero hablar con tu tío

para ya no tener

que salir a escondidas.

adelina: no, ¿de qué hablas?

pedro: ¿cómo que no, por qué no?

adelina: porque no, y ya.

pedro: a ver, adelina,

no tienes por qué ponerte así.

adelina: no lo entenderías.

no me vuelvas a hablar

de que quieres formalizar

la relación o todo se acaba

entre tú y yo.

pedro: adelina, tranquilízate,

ven, siéntate.

adelina: no, no, no.

pedro: ¿adónde vas, adelina?

adelina: ¡que no!

pedro: adelina, re--

¡adelina!

justino: adelina.

adelina: ¿qué?

justino: yo te aconsejo

que te largues

con el ingeniero ese.

vete muy lejos.

adelina: cállate, justino,

nadie debe saber eso.

justino: no tiene caso

ocultarlo, lárgate.

antes de que fonseca

acabe contigo

como ha acabado con otras.

adelina: ¿de qué hablas?

siempre te refieres a fonseca

con mucho odio,

como si algo te debiera.

justino: mira, déjame

y te explico una cosita.

adelina: ay, no, ¿sabes qué?

no me digas, no quiero saber.

justino: claro que ese

desgraciado me las va a pagar,

me las debe.

se las debe a muchos.

gertrudis: ¿en dónde andabas?

adelina: fui al molino--

gertrudis: seguro de casquivana.

porque esa es tu naturaleza,

¿no?

adelina: [grita]

no me pegue.

gertrudis: ¿ya le dijiste

al ingeniero quién eres

en realidad?

¿ya le dijiste que eres

una cualquiera que se mete

con mi hijo, eh?

ambas: [gimen]

adelina: ¡ni un golpe más!

ni uno solo.

gertrudis: eres una ramera

que no vale nada.

eso es lo que eres,

una suripanta barata.

fonseca: ¡adelina!

¡adelina, ven acá!

¡adelina!

adelina: su hijo ya quiere

su botella y también

me quiere a mí.

fonseca: adelina, ¿dónde estás?

adelina: y tenga cuidado,

doña gertrudis,

no me gusta que me griten.

no vaya a ser que después

de hacerle el amor a su hijo,

le susurre al oído

que la meta en un asilo.

gertrudis: maldita... maldita.

pedro: lisette, ¿tú aquí?

lisette: sí, te estaba

esperando.

veo que esa mujer te embrujó,

como lo hizo con fonseca.

pedro: a ver, no te permito

que hables así de adelina.

lisette: sabes perfectamente

bien de quién te hablo,

porque esa mujer

es una trepadora.

ella no es quien dice ser.

pedro: ¿y tú qué sabes?

lisette: mucho más que tú.

¿tú sabes quién es fonseca?

pedro: el tío de adelina.

de hecho, voy a ir a hablar

con él para formalizar

la relación.

lisette: [ríe]

suenas tan ingenuo, tan tonto.

ella no es sobrina de fonseca,

ella es su amante.

lo sabe todo san gabriel

el alto.

así que tú solo has estado

haciendo el ridículo,

porque adelina es la prostituta

personal de fonseca.

adelina: [piensa]

¿hasta cuándo?

¿hasta cuándo soportaré

este martirio?

¿qué haces aquí?

te pueden ver.

pedro: sí, no me importa.

con tal de verte

iría hasta el fin del mundo

si es necesario.

porque te amo, adelina.

te amo.

adelina: pedro, no he sido

del todo honesta contigo.

fonseca no es mi tío.

es mi amante.

pedro: sí, ya lo sé,

ya me lo dijeron.

adelina: pero no es por gusto

que estoy con él.

mi padre me dio en prenda

para saldar una deuda

y desde que tengo 14 años,

él me hizo suya.

pedro: no tienes

por qué avergonzarte, ¿sí?

esa no fue tu culpa.

tu solo fuiste víctima

de las circunstancias, nada más.

por eso mismo, vámonos,

vámonos de aquí, vámonos lejos.

es más, ya le dije

al padre toribio que nos case.

adelina: ¿de verdad?

pedro: sí, te voy a llevar

a vivir la vida que te mereces.

una vida llena de tranquilidad,

de paz... mañana a la noche

tú y yo huiremos.

adelina: me voy a casar.

apenas lo puedo creer.

parece un sueño hecho realidad.

esta noche me voy a ir

con pedro.

virgencita de guadalupe,

permíteme ser feliz con pedro,

lejos del odio de fonseca

y de doña gertrudis.

yo amo a pedro y gracias a él

comienzo a vivir y a saber

lo que es el amor.

que el amor entre pedro y yo

se logre,

para que podamos ser felices.

ay, por favor, morenita,

libérame de fonseca

y de doña gertrudis,

y llévame lejos de aquí.

[resuella]

ay... ¿fonseca?

¿fonseca?

ay, fonseca...

[llora]

¡no!

ay, no.

[llora]

gertrudis: ¿qué le hiciste

a mi hijo?

¿qué le hiciste a mi hijo?

¡maldita!

¡mataste a mi hijo!

¡asesina!

adelina: [llora]

gertrudis: hijo, ¿qué te hizo?

¡asesina!

¡maldita asesina!

hijo, hijo mío.

hijo, hijo mío,

quédate conmigo...

[música]

[música]

adelina: [llora]

gertrudis: ¡vayan por ella!

>> usted manda, patrona.

gertrudis: la quiero viva.

quiero matarla

con mis propias manos,

así es que la quiero viva.

>> vamos por ella, ¡órale!

andando, vamos.

gertrudis: vas a pagar muy caro

haber asesinado a mi hijo.

petrona: ¡pedro, pedro!

pedro: petrona, ¿qué pasa?

petrona: mataron a don fonseca,

y le van a echar la culpa

a adelina.

pedro: no puede ser, ¿cómo?

petrona: tu vida también

corre peligro, vete ahorita

mientras puedas.

pedro: yo no voy a salir

corriendo como una rata.

yo no le debo nada a nadie.

voy a buscar a adelina.

gertrudis: con este mismo

machete voy a acabar contigo.

maldita... debí de haberlo hecho

desde hace mucho tiempo,

maldita ramera.

¡asesina!

adelina: ¡yo no fui!

¡yo no maté a fonseca!

¡yo no lo hice!

gertrudis: maldita,

¡te voy a matar!

pedro: ¡no, no!

¡no le va a hacer daño!

nadie más va a dañar a adelina.

gertrudis: aquí ninguno

de los dos saldrá vivo,

¡ninguno de los dos!

¿qué esperan?

suelten a los perros.

petrona: ¡no, no los maten!

¡no los maten!

gertrudis: ¿cómo te atreves,

estúpida?

petrona: adelina no mató

al patrón fonseca.

yo lo vi todo.

justino: aquí falta dinero.

fonseca: te dije que me ibas

a pagar lo que se me rompió

cuando el caballo me tiró.

ahora lárgate

y que venga remigio.

justino: no me largo, porque ya

que está ajustando cuentas,

yo también voy a ajustar

cuentas con usted.

fonseca: ¿cómo te atreves

a desafiarme?

justino: me atrevo porque yo sé

que usted deshonró

a mi hermana carmela.

usted es el padre

del hijo que tuvo.

fonseca: no, no te confundas,

yo no soy el padre

de ningún niño.

tu hermana es una ramera.

quién sabe con cuántos se metió.

yo no tengo nada que ver.

no te confundas.

justino: desgraciado, cobarde,

a mi hermana no la insultas.

vas a pagar por la deshonra

que le hiciste.

petrona: fue justino el que mató

al patrón fonseca.

gertrudis: ¿ustedes qué hacen

ahí parados?

¡vayan tras él!

lo quiero vivo o muerto.

ustedes váyanse de aquí.

¡fuera, fuera de cerro hueco!

no quiero ver a nadie,

no quiero ver a nadie.

mataron a mi hijo.

mi único hijo,

mi único hijo...

[llora]

pedro: nadie más te va

a hacer daño, nunca.

adelina: gracias.

porque tu amor me salvó

de la muerte.

gracias a ti se descubrió

el misterio de adelina.

petrona: váyanse,

váyanse muy lejos.

adonde no puedan recordar

ni esta hacienda

ni lo que pasó aquí.

adelina: ¿tú no vienes

con nosotros, petrona?

petrona: no, mi lugar es este,

junto a la patrona gertrudis.

pero ustedes váyanse,

váyanse lejos, por favor.

ambas: [lloran]

pedro: sí, nos vamos a ir.

y nos vamos para ser felices.

gracias.

petrona: que les vaya bien.

pedro: aunque parezca increíble,

aún existen poblaciones

que por usos y costumbres

dan en prenda a sus hijas.

ya sea para pagar una deuda,

como intercambio por dotes

de vacas o quintales de café.

el amor todo lo puede,

porque cuando surge el amor

genuino entre dos personas

que se arman de valor,

que sienten que se pueden

comer el mundo,

que nada puede separarlos.

porque solo con el poder

del amor se acabó...

el misterio de adelina.

[música]

[música]

>> ♪ desde el cielo

una hermosa mañana

desde el cielo

una hermosa mañana

la guadalupana, la guadalupana

la guadalupana bajó al tepeyac

juan diosito, la virgen le dijo

juan diosito, la virgen le dijo

este cerro elijo... ♪

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