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La Rosa de Guadalupe - 'Con ojos de amor'

Univision19 Oct 2019 – 12:00 AM EDT

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azucena: te la has pasado

mirándome todo el tiempo

desde que me invitaste a bailar,

eugenio.

eugenio: ay, ¿qué quieres

que haga, azucena?

no quiero

y no puedo dejar de mirarte.

azucena: yo estaba muy encantada

de pasar contigo

las últimas semanas

de nuestro tercer año de prepa.

eugenio: tengo sentimientos

encontrados, ¿sabes?

porque sí quiero graduarme.

pero no quiero dejar de verte

todos los días en clases.

azucena: sí.

va a ser lo malo

de que terminemos la prepa.

eugenio: oye,

tienes unos ojos tan bellos,

tan expresivos,

tan llenos de vida,

que te digo,

me tienes encantado.

azucena, la verdad

es que me gustas mucho.

y, como pronto

ya no vamos a ser

compañeros de escuela,

me gustaría preguntarte,

entonces, si te gustaría

ser mi novia.

azucena: sí, eugenio.

tú también me gustas mucho.

y sí quiero andar contigo.

carolina: [resuella]

así que eugenio

ya tiene otra novia.

vamos a ver qué dice

su ex novia,

de que ahora

ya ande con azucena.

[teléfono]

carolina: daniela, amiga,

debiste venir a la fiesta.

daniela: la fiesta

es en casa de eugenio, amiga.

y dudo mucho

que me hubiera recibido.

aquí estoy,

aburrida en mi casa.

pero lo prefiero,

a que me humillen

cerrándome la puerta

en las narices.

carolina: pues,

de que te están humillando,

te están humillando.

mira la foto

que te voy a mandar.

daniela: ¿por qué eugenio

se está besando con esa tarada?

carolina: pues, porque

le acaba de llegar a azucena.

tu ex ya tiene novia.

daniela: voy para la fiesta,

no voy a dejar

que esto se quede así.

ya llegué.

ábreme.

eugenio: le dije al dj

que pusiera varias canciones

tranquilas.

azucena: no creo

que a los demás les agrade,

porque se están aburriendo.

eugenio: me vale.

que se vayan si quieren.

pero yo quiero pasar

el mayor tiempo posible

abrazado de mi novia.

azucena: qué lindo eres.

daniela: ¿qué, en dónde están?

carolina: ahí.

bien acaramelados.

daniela: a ver,

¿qué les pasa?

eugenio: ¿qué te pasa a ti,

daniela?

¿qué haces aquí?

no recuerdo haberte invitado.

daniela: [ríe]

pues es obvio

que no me ibas a invitar

si ya sabías

que te ibas a agarrar

con esta arrastrada.

eugenio: eh, eh, eh.

no voy a dejar que hables así

de mi novia.

loca histérica.

daniela: [ríe]

¿y a mí sí

me vas a faltar el respeto?

eugenio: tú y yo

ya no somos nada.

dejamos de ser novios

hace semanas.

ni al caso tu numerito.

azucena ahora es mi novia

y no voy a dejar

que te metas con ella.

azucena: daniela, ya, por favor.

daniela: esto

no se va a quedar así, eh.

azucena: es que,

no debió amenazarme.

yo no le hice nada.

daniela ya no es tu novia.

eugenio: cálmate, azucena.

solo está ardida.

pero no va a hacer nada.

calma.

azucena: no sabes,

mi mamá se emocionó tanto

con lo de nuestro noviazgo

que hasta me contó otra vez

cuando mi papá se le declaró.

ay, no.

¿estoy muy despeinada?

eugenio: no, para nada.

te ves preciosa.

pero, es que me encantan

tus ojos.

son tan vivos.

azucena: es por todo el amor

que siento por ti,

que se me escapa

a través de ellos.

eugenio: oye, ¿quieres

que te lleve a tu casa?

azucena: sí, pero después

de que salga del laboratorio

de química.

tengo que quedarme

a hacer el experimento

que no me salió en la clase.

lo quiero ensayar

para que mañana no me truenen.

eugenio: estoy seguro

de que ahora va a salir bien.

no te apures.

yo te espero

para llevarte a tu casa.

sirve que hago

el entrenamiento de futbol

mientras acabas.

azucena: eres el mejor.

te mando un mensaje cuando acabe

para que pases por mí, ¿va?

eugenio: sale.

carolina: estaba en el patio

y alcancé a escuchar

lo que se platicaban

los tortolitos

de eugenio y azucena.

daniela: ay, ya cállate,

carolina.

no quiero que me digas nada.

siento que me hierve la sangre

cuando escucho eso.

lo único que quiero

es que la tarada de azucena

me las pague todas.

carolina: pues yo sé

dónde va a estar azucena sola.

y te las vas a poder cobrar

todas.

daniela: ¿dónde?

carolina: en el laboratorio

de química.

porque dice

que si no realiza el experimento

que le falló en clase,

va a tronar.

daniela: ay, pobrecita.

ya tronó.

eh.

ni creas que te vas a salir

con la tuya, maldita arrastrada.

azucena: ahorita no, daniela.

estoy en medio

de algo importante.

daniela: no.

mi relación con eugenio

es importante.

azucena: no, no, no.

era importante.

lo suyo ya fue

hace mucho tiempo.

daniela: pero yo lo sigo amando.

y él nunca va a dejar

de ser mío.

¿por qué?

porque tú no me lo vas a quitar.

y vengo a decírtelo

por las buenas.

azucena: [suspira]

a ver, daniela.

tú ya tuviste tu oportunidad.

eugenio ya no te quiere.

supéralo.

te vas a quedar amargada

además de sola.

¿sabes una cosa?

eugenio ya no va a regresar

contigo.

porque es a mí

a la que quiere.

es a mí a la que ama.

azucena: [grita]

¡me quemo!

[grita]

daniela: pues vamos a ver

si sigue amando a un fenómeno.

azucena: ¡ayuda!

[grita]

¡ayuda!

consuelo: ¿cómo pudo

pasarle esto a nuestra hija?

eugenio: no lo sé,

señora consuelo.

cuando llegué por ella

al laboratorio,

me la encontré gritando

de dolor.

no hice el momento

como para preguntarle

qué le había ocurrido.

lo único que se me ocurrió

fue traerla al hospital.

gonzalo: gracias por auxiliarla

y por avisarnos, muchacho.

gracias.

doctor: familiares de azucena.

consuelo: soy su mamá.

yo soy su mamá, doctor.

¿cómo está mi hija?

doctor: azucena presenta

quemaduras graves en la cara.

necesitamos su autorización

para proceder a operarla.

y tratar de que el daño

sea el menor posible.

gonzalo: tiene toda

nuestra autorización.

doctor: también quiero decirles

que estamos temerosos

de los ojos de azucena.

no sabemos hasta dónde

haya llegado el daño.

consuelo: doctor,

¿usted cree que mi hija...?

doctor: no lo sé.

pero existe la posibilidad

de que el ácido

haya quemado sus ojos.

y azucena quede

completamente ciega.

consuelo: no.

no, no.

mi hija.

gonzalo: tranquila, tranquila.

consuelo: mi hija.

gonzalo: tranquila, tranquila.

consuelo: no, doctor, no.

agente zabala: soy

el agente zabala

y vengo a detener

a daniela de la vega

por agresión a una compañera

en el laboratorio de química.

daniela: no, no fue mi culpa.

es ella

la que me está calumniando.

yo no hice nada.

agente zabala: ya tendrás

oportunidad de declarar eso

en la delegación.

tu amiga carolina

ya confirmó la versión

de azucena.

agente zabala: deténganla.

daniela: no.

no me pueden detener.

no.

oh.

no.

es que no fue mi culpa.

todo fue culpa de ella,

de azucena,

que me robó mi amor.

yo no tuve la culpa.

agente zabala: tienes derecho

a guardar silencio

y a la defensa de un abogado.

daniela: mamá, mamá.

agente zabala: puede ser

de oficio, si no puedes pagarlo.

daniela: no.

agente zabala: llévensela.

daniela: mamá, habla

con mi papá.

agente zabala: vamos.

doctor: ya no tienes

ninguna venda, azucena.

puedes abrir los ojos.

azucena: no veo nada, doctor.

doctor: azucena, ¿estás segura?

azucena: sí, doctor.

claro que estoy segura.

no veo nada.

no veo nada.

estoy completamente ciega.

¡ciega!

consuelo: ya, mi amor.

ya, mi vida.

ya.

azucena: mamá, no veo nada.

consuelo: [llora]

tranquila, mi vida.

tranquila.

te prometo que todo esto

va a pasar.

azucena: mamá, no veo nada.

estoy ciega.

consuelo: ay, dios.

tiene que haber alguna manera

de poder ayudar a nuestra hija,

doctor ayala.

gonzalo: azucena no puede

quedarse completamente ciega.

doctor: hay una manera

de que azucena pueda recuperar

algo de vista.

realizándole un transplante

de córneas.

consuelo: bueno, pues entonces

no perdamos más tiempo, doctor.

opérela cuanto antes, por favor.

doctor: señora,

debemos esperar.

hay una lista y es larga.

gonzalo: no, no, no, doctor.

no podemos esperar.

no vamos a dejar que mi hija

pase un solo día más ciega.

díganos cuánto vale.

yo pago.

pago lo que sea

por la vista de mi hija.

doctor: entiendo

su desesperación

pero lo que me propone

no es posible.

si están de acuerdo,

voy a anotar a azucena

en la lista,

para que en cuanto haya

un donador de córneas,

y sea el turno de su hija,

entonces la operemos.

consuelo: por supuesto

que estamos de acuerdo,

doctor ayala.

disculpe nuestra reacción.

gonzalo: ¿de qué nos sirve

el dinero

si no podemos comprarle

unos ojos a mi hija?

[suspira]

nosotros te vamos a ayudar

a salir adelante, hija.

consuelo: tu papá tiene razón.

nosotros, que somos tus padres

y te amamos,

estamos contigo

para que aprendas a adaptarte

a esta nueva situación de vida.

azucena: ¿cómo, mamá?

¿cómo voy a adaptarme

si ni siquiera puedo hacer algo?

voy a tropezarme con todo.

gonzalo: no, hija.

no, hija.

vas a aprender a caminar,

a moverte con soltura.

consuelo: claro.

va a ser poco a poco.

pero con la ayuda

de tus otros sentidos,

vas a retomar tu rutina

como siempre.

azucena: es que tengo miedo

hasta de dar un paso, má.

la oscuridad

me da mucho miedo.

consuelo: tranquila, hija.

vas a recrear el espacio

en tu mente.

contando los pasos que hay

de la estancia a la cocina,

de tu recámara al baño,

de la--

azucena: pero, es que,

¿por qué, má?

¿por qué me pasó esto?

¿por qué?

bruno: bro,

ni siquiera le has dado un trago

a la cerveza.

se te va a calentar.

eugenio: es que siento

que no voy a pasar ni un trago.

bruno, estoy muy sacado de onda

por lo de la ceguera de azucena.

no sé qué hacer.

bruno: a ver.

¿no me habías dicho

que ya te habías enamorado

de ella

como para que te importe tanto?

eugenio: pues no.

no la amo.

apenas estábamos empezando

con nuestra relación.

azucena me encantaba pero,

tengo que confesarte

que no llegué a amarla.

bruno: entonces no te asustes

por lo que está obvio

que tienes que hacer.

más vale que termines de una vez

con azucena, ¿"ok"?

eugenio: no lo sé.

se me haría una gachada

estando ella como está.

bruno: pues precisamente

por cómo está

es que debes terminarla.

no tienes por qué

atarte a una ciega.

eugenio: no sé.

me siento mal.

bruno: se te va a pasar.

pero tienes que terminarla,

ahora que puedes.

y antes de que azucenita

se vaya a ilusionar más.

eugenio: no sé, bruno.

no sé qué pensar.

bruno: mm.

por lo pronto,

tómate la cerveza.

te va a caer muy bien.

eugenio: [suspira]

>> pues yo estoy de acuerdo

con tu amigo, hijo.

tu amigo te dio

el mejor consejo.

eugenio: siento que no debo

hacerle esto a azucena, mamá.

>> no, no, no.

al que no debes de hacerle esto

es a ti mismo.

piensa en tu futuro.

vas a estudiar

relaciones internacionales,

ahora que acabes la prepa,

porque quieres ser embajador,

¿no?

eugenio: sí, bueno.

ha sido el sueño

de toda mi vida.

>> imagínate, hijo.

¿vas a estar cargando

con una inválida

el resto de tu vida?

cuando vas a estar viajando

por todo el mundo.

eugenio: tal vez azucena

no se convierta en una carga,

mamá.

>> no, no, no.

ya es una carga.

y conforme más pase el tiempo,

más pesada será.

hijo, por favor.

quítatela de encima.

consuelo: una silla.

bueno,

los dejo

para que puedan platicar

a gusto.

voy a estar en mi recámara.

azucena: gracias, má.

eugenio, ¿estás ahí?

estás muy callado.

eugenio: eh, sí, azucena.

aquí estoy.

azucena: no sabes la emoción

que me da

que sigas viniendo

después de lo que me pasó.

eugenio: tus ojos

ya no son los mismos.

ya no tienen eso

que me encantaba.

azucena: pero voy a seguir

siendo la misma, eugenio.

eugenio: no, azucena.

ya no va a ser igual.

yo ya no me siento igual.

no me siento a gusto contigo.

no me encanta estar con alguien

que ni siquiera me puede ver.

azucena: pero yo

te sigo amando, eugenio.

te amo a pesar

de que estoy en la oscuridad.

eugenio: ¿sabes qué?

te juro

que lo he estado pensando mucho.

y creo que voy a hacerle caso

a lo que me han dicho.

azucena: no, eugenio, por favor.

no me vayas a fallar ahora.

eugenio: lo siento, azucena.

pero no puedo.

está más allá de mí.

cero me agrada la idea de estar

con una inválida.

así que tú y yo terminamos.

azucena: no puedo creer

que tu amor

se haya apagado tan rápido

como la luz de mis ojos.

eugenio: es que

ni siquiera te amo.

me gustabas.

y pretendía amarte

pero eso es imposible,

ahora que estás ciega.

espero me entiendas.

adiós.

azucena: [suspira]

consuelo: hija, ¿qué pasó?

no me digas que eugenio

se fue tan pronto.

azucena: eugenio cortó conmigo,

má.

consuelo: ay, hija mía.

lo siento mucho.

¿cómo te sientes?

azucena: mal.

muy mal, mamá.

pero vine a buscarte

porque necesito que me ayudes

a ser independiente.

consuelo: bueno.

bueno, hija, yo te entiendo.

pero habrá situaciones

y momentos

en que tendrás que recurrir

a la ayuda de alguien, mi amor.

azucena: no, mamá.

a pesar de que no puedo ver.

no volveré a necesitar

ni a depender de nada

ni de nadie.

fue tan humillante

que eugenio me terminara

porque soy ciega,

que nadie más

me va a volver a despreciar.

consuelo: azucena,

por favor no reacciones

de esta manera.

azucena: es la única manera,

mamá.

entiéndelo de una vez.

no quiero que nadie más

me vuelva a humillar

como lo acaba de hacer eugenio.

no habrá nada ni nadie

que me pueda vencer.

yo voy a ser invencible, mamá.

invencible.

rené: no se preocupe

por el pasaje, eh.

va por cuenta de la casa.

este es su asiento asignado.

>> muchas gracias, mi hijito.

rené: ya todos en sus lugares

para arrancarnos.

porque no quiero

ninguna desnucada

durante la ruta.

vámonos.

osvaldo: ¿qué húbole,

mi rana rené?

¿qué?

¿saltas si te digo que vayamos

a dar unas carreritas, o qué?

>> hijito, si tú echas

unas carreritas,

yo mejor me bajo.

rené: no, de ninguna manera,

madrecita.

yo soy tal vez el chofer

más profesional del oficio.

>> ya, bájale.

osvaldo: ¿no?

oh, eres un sacón.

rené: di lo que quieras,

osvaldo.

pero yo no expongo a mi pasaje.

osvaldo: yo me voy.

rené: pero pues, bueno.

vámonos.

ya llegamos a la base.

que les vaya muy bien.

que tengan buena tarde.

rené, el chofer

de su unidad favorita

les desea que hayan disfrutado

del viaje.

>> gracias.

rené: cuídate.

>> gracias, rené.

osvaldo: [silba]

eh,

hasta que llegas, mi rana rené.

llevo más de media hora

esperándote aquí, carnal.

rené: pues claro.

porque te pasas los altos.

no respetas los límites

de velocidad permitidos,

y yo sí.

osvaldo: oh, qué delicadito.

hoy es quincena, papá.

¿qué?

¿saltas y vamos por unas frías,

o qué?

rené: no puedo, osvaldo.

tengo que ir de volada

al café internet.

para presentar mi examen,

que es el último,

para que me puedan dar

el certificado del bachillerato.

osvaldo: pues qué matadito

me saliste, eh.

yo no sé para qué

te quemas tanto las pestañas,

estudia y estudia,

si ya tienes una chamba fija,

manejando tu microbús.

rené: porque hay que prosperar,

osvaldo.

y solo se sale adelante

con el estudio,

con la preparación.

osvaldo: pues ni hablar,

mi rana rené.

yo, como tu valedor,

lo único que quiero es que,

pues, vengas con los cuates

a pasarte un rato chido.

pero si no quieres,

allá tú, eh.

está bien.

antonia: anda, viejo.

cómete los frijolitos charros

que te hice de cenar.

josé: se ven de re chupete,

vieja.

justo para descansar

después de haber andado

todo el día ruleteando

en el taxi.

antonia: ay, viejo.

yo me mortifico tanto

todo el tiempo

que andas en la calle, josé.

josé: tranquila, antonia.

traigo mis rosarios

de la morenita

colgados del retrovisor,

para que me cuide.

antonia: lo sé, viejo.

pero es que es tan feo

todo lo que está pasando.

no te vayan a confundir

con uno de esos taxis

que anda asaltando al pasaje.

¿mm?

josé: esos son los taxis

piratas, antonia.

yo estoy en regla.

paso mi revista vehicular

todos los años,

pago mis impuestos

y siempre que sale

alguna capacitación,

la tomo.

antonia: pues sí, josé.

pero el desprestigio

agarra parejo,

justos y pecadores.

josé: lo sé, antonia.

esos taxis piratas

que andan asaltando al pasaje,

nos han dado muy mala fama.

rené: ya llegué, familia.

todos: [ríen]

antonia: ay, mi rené.

hijo, qué bueno que llegaste,

mi amor.

¿cómo te fue en el examen?

rené: muy bien, mamá.

y sé que pronto

voy a llegar con mi diploma

de bachiller.

josé: no sabes

el orgullo que siento

de que seas mi hijo, rené.

me da tanto gusto,

que sé perfectamente

que vas a ser

mucho mejor que yo.

rené: qué va, papá.

¿yo mejor que usted?

usted es mejor que nadie.

y juntos

vamos a salir adelante,

porque somos una familia.

y tenga, mamasita.

hoy es quincena y me pagaron.

aquí tiene.

antonia: ay, mi amor.

eres un pan de dios.

ay, no.

pero quédate con algo para ti,

para que te des un lujito.

josé: sí, hijo, sí.

rené: bueno, mamá.

te lo voy a aceptar.

igual y me voy a cenar

en alguna ocasión.

josé: con alguna chamacona, ¿no?

>> sí.

antonia: ay, ya, ya.

todos: [ríen]

antonia: déjenlo que se siente

a cenar.

vamos, a cenar.

[ríe]

a ver, te sirvo, mi amor.

rené: qué rico se ve.

antonia: frijolitos charros.

rené: sí.

consuelo: no lo va a lograr.

>> súbale.

súbale rápido que tengo prisa.

azucena: oigan.

oigan, no me avienten.

yo también estoy esperando

para subir.

consuelo: pero qué gana

con subirse a un microbús.

azucena: oigan,

bola de aprovechados.

oigan, no.

>> traigo prisa.

azucena: oigan, déjenme subir.

ay.

[suspira]

consuelo: azucena

no lo va a lograr.

azucena: oigan.

¿es que nunca

me van a dejar pasar?

me voy a quedar aquí

para siempre.

rené: eh, eh, eh.

¿qué les pasa, mi gente?

¿qué no se dan cuenta

que la señorita quiere subir?

no está bien que se amontonen.

todos van a subir

si nos organizamos.

ven acá.

todos: [abuchean]

azucena: oye, ¿qué haces?

suéltame.

ya suéltame.

rené: te voy a soltar

pero en el asiento

que tengo reservado para ti.

mi chavo, pásate para atrás,

no seas gacho.

>> ay, ¿yo por qué?

azucena: gracias.

muchas gracias.

nunca me imaginé

que iba a toparme

con el hombre más caballeroso

del mundo.

rené: y yo nunca me imaginé

que iba a enamorarme

de solo verte.

con ojos de amor.

rené: aquí estoy, azucena.

azucena: me encanta

que seas tan puntual.

rené: pues vámonos.

que el tiempo es oro

y más cuando lo paso contigo.

azucena: ay, no me tienes

que cargar, rené.

acuérdate que aquí

ya no hay gente que me empuje

para que no me pueda subir.

rené: pues tú dejas de recibir

el servicio exclusivo

de tu chofer, rené.

porque de ahora en adelante,

yo voy a venir por ti

a llevarte donde quieras.

azucena: muchas gracias.

me imagino que todo

se ve muy bonito,

porque así lo siento.

ay, estoy muy bien a tu lado,

rené.

nunca me imaginé

que viviría una historia

como la de nosotros.

rené: oye.

acabo de ver en un árbol

a una pareja enamorada

de ardillas.

azucena: ¿cómo sabes

que es una pareja de enamorados?

rené: pues,

porque se están besando.

azucena: ay, no te creo.

rené: es en serio.

porque, ¿sí sabías

que las ardillas

también se besan?

como nosotros, los humanos.

azucena: ay, claro que no.

[ríe]

rené: te digo que sí.

lo vi en una película

de dibujos animados.

azucena: [ríe]

rené: tu sonrisa es tan grande,

tan luminosa

que invade todo el parque.

azucena: porque el motivo

de mi sonrisa

es muy grande, rené.

te quiero besar.

rené: pero...

azucena: pero nada, rené.

estos tres meses,

en los que hemos salido

como amigos,

han sido preciosos.

los mejores de mi vida.

muy limpios.

o, tal vez a ti te importa

que no pueda ver.

rené: he soñado estos tres meses

con tu beso, azucena.

gonzalo: y nuestra hija,

¿te dijo a qué hora

iba a volver?

consuelo: no.

pero supongo que no muy tarde.

solo iba a un día de campo

que rené le organizó.

no te preocupes.

gonzalo: no me preocupo tanto

porque sé que tú conoces

a ese tal rené.

consuelo: sí,

es un buen muchacho.

humilde.

es de una raza diferente

a la nuestra.

pero nada tiene que ver.

ellos son amigos

y nada más.

y es muy bueno

que azucena tenga un amigo.

[teléfono]

¿bueno?

¿qué tal, doctor?

dígame.

no, no, mi hija no está.

sí, sí, claro.

mañana mismo estamos con usted.

hasta luego.

gonzalo: ¿era el doctor ayala?

consuelo: no me dijo para qué.

pero quiere que mañana

vayamos con azucena

a su consultorio en el hospital.

rené: ten.

toma tu refresco.

azucena: gracias.

rené: ¿en qué tanto piensas?

azucena: en cuánto me gustaría

ver tu rostro.

desde hace días

se lo he pedido tanto

a la virgen de guadalupe.

rené: mi morenita

es bien cumplidora.

yo la tengo ahí, en el microbús,

para que me cuide.

y nunca me ha pasado nada.

azucena: le pido

a la virgen de guadalupe

que me devuelva la vista.

se lo he rogado a la virgencita,

que recupere la vista

para poder volver a ver

el azul del cielo.

pero lo principal es...

porque quiero ver tu rostro,

rené.

se lo he pedido muchas veces

a la virgencita.

mis papás me dijeron

que me anduvo buscando,

doctor ayala.

doctor: así es, azucena.

les pedí que vinieran contigo

a mi consultorio

porque tengo una novedad

que informarles.

gonzalo: ¿qué pasa,

doctor ayala?

doctor: que ya hay un donador

de las córneas que azucena

ha estado esperando.

consuelo: [ríe]

qué estupenda noticia, doctor.

¿entonces usted cree

que mi hija puede ser operada?

doctor: así es, consuelo.

doctor: el turno siguiente

en la lista,

es el de azucena.

azucena: [ríe]

doctor: y vamos a transplantarle

las córneas que necesita

para que pueda ver.

todos: [ríen]

azucena: no me podía

aguantar más la felicidad.

te llamé

para que nos encontráramos aquí,

en el parque,

y compartirte lo feliz

que me siento

de que por fin

voy a recibir la donación

de unas córneas

para poder volver a ver.

rené: muchas felicidades,

azucena.

no cabe duda que hoy

es el día de las buenas nuevas.

porque yo también te tengo una.

azucena: ¿de qué se trata?

cuéntame.

rené: ya conseguí

mi bachillerato.

pasé todos los exámenes

y ya me han entregado

mi diploma.

azucena: ay.

qué alegría, rené.

hiciste un gran esfuerzo

que ahora se te ha recompensado.

no hay un mejor momento

que éste

para recuperar la vista.

para poder verte feliz

con tus sueños realizados.

rené: sí, la vida

es maravillosa.

oye, mi mamá me va a preparar

mi guiso favorito.

ven conmigo para que festejemos

que obtuve mi bachillerato.

y además,

que tú vas a tener tu operación.

azucena: va.

me late la idea.

vamos.

josé: mira.

te pedí que nos apartáramos,

aprovechando que tu mamá

está conversando con tu novia.

para preguntarte

si los papás de azucena

saben que es tu novia.

rené: no, papá.

josé: [suspira]

rené: no saben nada todavía.

siguen creyendo

que solamente somos amigos.

josé: hijo,

no es por desanimarte pero,

pero quiero

que tengas bien en cuenta

que puedes

tener muchos inconvenientes

por andar

con una muchacha blanca

como azucena.

rené: lo sé.

y aunque soy feliz con ella,

también tengo miedo

a sus reacciones.

tanto, que ni siquiera

le he dicho a azucena

que soy negro.

josé: ah.

rené: y siento

que me pueda rechazar

ahora que vuelva a ver.

que me desprecie

cuando vea que soy negro.

doctor: ¿y bien, azucena?

azucena: veo, doctor ayala.

me molesta un poco la luz

pero sí veo.

ambos: [ríen]

consuelo: qué bendición, hija.

que hayas podido

recuperar la visión.

azucena: sí, mamá.

y quiero ver

lo que tanto deseé

estando en la oscuridad.

por favor, llamen a rené.

quiero verlo.

gonzalo: hija,

este es un momento importante.

y por más amigo tuyo

que sea ese muchacho,

por ahora debemos estar

solo la familia.

consuelo: sí.

azucena: papá.

es que rené también

es mi familia.

nunca se los dije antes

pero desde hace meses,

rené es mi novio.

consuelo: ¿qué?

gonzalo: tú no puedes

ser novio de rené.

azucena: no me sorprende

que se opongan.

porque rené

es de otra clase social,

es humilde.

pero estudia,

quiere progresar en la vida,

ser mejor.

gonzalo: tú no puedes

ser novia de rené

porque él es negro.

azucena: ¿qué?

no, no puede ser.

consuelo: tú,

pues tú no podías ver, hija.

pero rené es de una raza

distinta a la tuya.

rené es negro.

antonia: santa maría,

madre de dios,

ruega por nosotros,

los pecadores, ahora

y en la hora de nuestra muerte,

amén.

rené: sí, muchas gracias.

hasta luego.

antonia: ¿qué pasó, hijo?

¿con quién venías hablando?

rené: con una empleada

de la universidad, mamá.

me habló para avisarme

que me aceptaron.

antonia: ay, lo sabía, hijo.

vas a ser un gran contador.

oye, pero,

¿por qué te regresaste?

¿por qué no estás en el hospital

con tu novia?

rené: estuve afuera del cuarto,

mamá.

las enfermeras me dijeron

que sí recuperó la vista.

azucena sí volvió a ver.

y no sé.

me fui

porque no quiero perderla.

antonia: no la vas a perder,

amor.

azucena te ama.

te conoció con distintos ojos,

se enamoró de ti con el alma,

que mira con ojos de amor.

gonzalo: qué bonita

está esa rosa, consuelo.

consuelo: sí, gonzalo.

le he estado cambiando el agua

para que siga igual de bonita,

que el día que azucena

la encontró en su recámara.

rené: buenas, don gonzalo.

gonzalo: ¿qué haces aquí?

rené: vengo a ver a azucena.

consuelo: azucena

ya nos confesó

el tipo de relación que tienen,

muchacho.

y no puede ser.

gonzalo: nunca le dijiste

a mi hija

que eres negro.

y se desconcertó mucho

cuando nosotros se lo dijimos,

el día que volvió a ver.

rené: lo sé.

y es por eso que estoy aquí.

para hablar con ella.

consuelo: su relación

no puede seguir.

mira, no queremos ser groseros

porque sabemos

lo mucho que la apoyaste

durante los últimos meses.

pero no puede ser.

gonzalo: va a ser un error.

la sociedad es cruel

y no se los va a perdonar.

y de una vez te dejo muy claro

que pase lo que pase

entre ustedes,

no van a contar

con nuestro apoyo.

consuelo: entra.

mi hija te está esperando

en su recámara.

rené: permiso.

azucena: te estoy viendo, rené,

y no puedo creerlo.

te veo.

rené: sí.

ya tus papás me dijeron

que te desconcierta mucho

que yo sea negro.

azucena: no, no, no.

para nada.

no me desconcierta

que seas negro.

me sorprendí

porque nunca me lo dijiste.

pero luego me di cuenta

que en realidad,

no me parece la gran cosa.

fueron mis papás

los que se escandalizaron.

gonzalo: no.

no puedes ser novia de rené

porque él es negro.

azucena: ¿qué?

no, no puede ser.

consuelo: tú no lo podías ver,

hija.

pero rené es de una raza

distinta a la tuya.

rené es negro.

azucena: pero rené

nunca me dijo nada.

gonzalo: pues claro

que no te lo iba a decir.

porque sabía

que la diferencia de raza

los iba a separar.

azucena: no.

no veo por qué

tenga que ser una razón

para separarnos.

a mí no me parece

que sea la gran cosa.

consuelo: piensas así

porque nunca lo has visto,

mi amor.

azucena: te equivocas, mamá.

estuve ciega

pero sí vi a rené.

vi su alma

y su alma es preciosa.

y por nada ni nadie

lo voy a dejar

como me dejaron a mí.

porque me señalaron

como distinta

cuando perdí la vista.

gonzalo: que no te confunda

el agradecimiento.

que es lo que sientes por él.

por el apoyo que te dio.

azucena: no, papá.

no es nada más

el agradecimiento.

es amor.

amo a rené porque para el amor

no importan las circunstancias.

los dos somos personas.

una ciega y el otro negro

pero con la misma capacidad

de amar.

gonzalo: esas son ideas

románticas, hija.

y, por supuesto,

que ni tu mamá ni yo

vamos a estar de acuerdo

en que seas novia de un negro.

así es que lo vas a dejar.

azucena: lo siento mucho.

porque los quiero

y no es mi intención

desobedecerlos,

pero no voy a cometer

la misma injusticia

que me lastimó tanto.

eugenio me dejó por estar ciega.

y yo no voy a dejar a rené

por tener un color de piel

diferente al mío.

rené: pero aunque tú

estés decidida a que sigamos,

tus papás tienen razón.

la sociedad no lo va a perdonar.

azucena: bueno, pues,

que se vayan a la goma.

soy yo

la que no le va a perdonar

a esa sociedad

que me haya hecho a un lado

por no ver.

ellos son los ciegos.

no tú ni yo.

tú, que eres bello y noble.

y lo sé desde el día

en que no podía subir

a tu microbús

porque la gente me atropellaba,

sin detenerse a pensar

que no podía subir.

sin embargo,

¿quién fue el que se bajó,

me cargó y me dio un lugar?

rené: yo.

azucena: sí.

tú.

mi príncipe de chocolate.

bésame.

azucena: [chista]

antonia: ahí viene, ahí viene.

todos: ¡eh!

[aplauden]

rené: qué chido.

no me imaginaba

este recibimiento.

gracias.

josé: teníamos que celebrar

la felicidad que sentimos.

ya eres todo un contador.

estamos muy orgullosos de ti.

todos: [aplauden]

azucena: solo espero

que no me vayas a contar

los besos que te voy a dar.

porque van a ser muchos,

muchos, muchos.

rené: [ríe]

pues, qué bueno

que organizaron la pachanga,

para aprovecharla

y darles una noticia

que azucena y yo tenemos.

azucena: ¡nos vamos a casar!

todos: [aplauden]

consuelo: felicidades.

cuánta felicidad, hija.

ustedes pueden contar

con toda nuestra bendición.

gonzalo: sí, azucena, rené,

discúlpennos por ser

tan cerrados de mente.

pero estos cuatro años,

en que los hemos visto

tan felices,

nos dimos cuenta de que debemos

estar siempre abiertos,

cuando se trata de amor.

azucena: gracias, papá.

rené: y gracias a ti,

mi azucena.

por ser tan linda y apoyarme.

azucena: no, mi príncipe

de chocolate.

gracias a ti,

que me viste con ojos de amor.

rené: [ríe]

azucena: es tan importante

el amor

en la vida

de todos los seres humanos.

pero el amor viene del alma.

porque el alma

es la que no distingue

ni color de piel

ni una discapacidad

ni nada.

porque, a pesar de que todos

los seres humanos

tenemos circunstancias únicas,

todos somos iguales.

porque tenemos

la misma capacidad de amar.

el amor, que nos ayuda

a combatir la oscuridad

en la que estamos viviendo.

el amor, que nos ayuda

a abrir las mentes.

y liberarlas

de prejuicios raciales.

el amor,

que tomándolo de la mano,

nos llevará

por el camino directo

a la felicidad.

esa felicidad sublime

a la que llegamos

cuando dejamos de ver

únicamente con los ojos,

y utilizamos nuestra alma

para ver

con ojos de amor.

>> ♪ desde el cielo

una hermosa mañana

desde el cielo

una hermosa mañana

la guadalupana

la guadalupana

la guadalupana

bajó al tepeyac

juan dieguito

la virgen le dijo

juan dieguito

la virgen le dijo

este cerro elijo

este cerro elijo

este cerro elijo

para hacer mi altar

la guadalupana

la guadalupana

la guadalupana

bajó al tepeyac ♪

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