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La Que No Podía Amar Capítulo 91

2 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

ana paula: ¿cómo sigues,

gustavo?

supe que te golpearon.

no sabes lo preocupada

que estaba por ti.

gustavo: no, estoy bien,

no te preocupes.

ando buscando la manera

de entrar a la hacienda

para sacarte de ahí

porque rogelio quiere

quedarse con nuestro hijo.

ana paula: no, no, no,

yo no lo voy a permitir.

y faltan seis meses

para que se venza el contrato.

déjame cumplirlo

para que mi hermano

no vaya a la cárcel

y rogelio se tranquilice

un poco.

por favor.

gustavo: ¿segura que es por eso?

¿o--o quieres seguir con él?

ana paula: gustavo,

¿cómo me puedes decir eso?

es más, sa--

¿qué te pasa?

efraín: el patrón dijo

que usted no puede

hacer ningún tipo de llamadas.

ana paula: efraín,

son solo cinco minutos.

efraín: ¿quiere

que le avise al patrón?

ana paula: no me puedes

estar vigilando todo el tiempo.

efraín: eso fue lo que pidió

don rogelio.

ana paula: [suspira]

efraín, tú golpeaste ayer

a gustavo.

dime por qué.

efraín: usted sabe que yo

solo sigo órdenes del patrón.

así que, ándele, vámonos.

vanesa: y bueno,

¿qué es lo que va a pasar

con el rancho la negra?

bruno: es muy sencillo.

lo que era de david

lo repartimos

entre nosotros dos.

vanesa: no, no, no, yo creo

que--que tenemos que buscar

a sus parientes.

bruno: ya los busqué.

estuve en el velorio de david

y no tiene a nadie.

vanesa: ¿ni un solo pariente?

bruno: bueno, unos tíos lejanos.

unos ancianos

que no están interesados

en nada que tenga que ver

con su sobrino.

además, estaban peleados.

vanesa: yo tampoco

quiero nada de david.

bruno: pues yo sí.

vanesa: yo lo que necesito

es que me ayudes con rogelio.

quiero acercarme más a él.

bruno: ¿cómo?

a ver, vanesa, ¿de verdad

piensas que algún día

vas a ser su esposa?

porque que yo sepa,

rogelio no va a dejar ir

a ana paula.

maría: rogelio, ¿cómo dormiste?

rogelio: mal.

maría: es que entre

los problemas de la hacienda

y lo de--

rogelio: paula.

maría: yo sé lo que te duele

y quiero que lo hablemos,

porque--

rogelio: nana,

sabes que te quiero mucho

pero no pienso escucharte más.

maría: pero, rogelio--

rogelio: ahora voy a hacer

lo que yo quiera.

maría: piensa bien

las cosas antes.

no hagas algo de lo que tú

te puedas arrepentir.

todos los empleados

me están preguntando

que qué pasó con gustavo.

que por qué lo mandaste

a golpear.

¿qué les debo de decir?

rogelio: yo no lo mandé

a golpear, por dios.

pero si eso creen, mejor.

maría: no puedes ser tan duro.

rogelio: mira, no me importa

lo que diga la gente.

paula es mi esposa

y vamos a tener un hijo.

esteban: qué mala onda

que se haya cortado la llamada.

gustavo: tengo miedo por ana

y por mi hijo.

esteban: no es para menos.

gustavo: ahora más que nunca

te agradezco que hayas aceptado

terminar el pozo, esteban.

así puedes decirme

todo lo que pasa en la hacienda.

esteban: cuando esté ahí,

voy a intentar hablar con ana.

gustavo: ¿pudiste comunicarte

con ernesto?

vanesa: no puedo creer

que rogelio la quiera a su lado.

está obsesionado con paula.

¿o será porque quiere al hijo

que ella espera?

como no puede tener

hijos propios--

bruno: yo no sé

qué es lo que pasa

por la cabeza de rogelio.

pero lo cierto es que quiere

retener a su esposa a su lado.

vanesa: tan bien que iba yo

con rogelio.

maldita paula.

todo lo echa a perder.

bruno: pues, algo tendrás

que hacer para recuperarlo.

algo.

vanesa: ayúdame a pensar

en algo rápido y efectivo.

estoy dispuesta a pagar

muy bien tu ayuda.

bruno: ajá.

¿y como de cuánto dinero

estamos hablando?

vanesa: te aseguro

que el trato te conviene.

te daría la oportunidad

de volver a tener unas tierras

como tanto has soñado.

bruno: vanesa, a mí dímelo

con todas sus letras.

vanesa: si tú me acercas

a rogelio, te puedes quedar

con la parte de david

del rancho la negra.

mercedes: bueno, esteban.

si sabes algo,

me avisas por favor.

[suspira]

no puedo creer que ernesto

no haya llegado a dormir.

adiós.

¿dónde estabas?

¿por qué no llegaste a dormir?

ernesto: porque...

tenía muchas cosas que pensar.

mercedes, tú sabes que te amo.

pero si seguimos así,

lo nuestro va a fracasar.

mercedes: para no dormir aquí

es porque de verdad

estabas molesto.

ernesto: es que no puede ser

que alguien como tú, dedicada

a servir a la gente,

no pueda ver

más allá de lo personal

y pensar en el bienestar

de todo un pueblo.

mercedes: porque se trata

de mi hermano.

ernesto: pues sí, mercedes.

mercedes: está bien, está bien.

voy a intentar hacerlo.

ernesto: tienes que lograrlo.

por favor.

mercedes: te amo y...

y te voy a apoyar.

mi amor,

sentí horrible cuando desperté

y no te vi a mi lado.

ernesto: yo tampoco

la pasé bien.

pero era necesario.

mercedes, por favor prométeme

que vas a cambiar tu actitud.

macaria: mira nada más

este golpe que traes.

efraín: [gime]

con cuidado, chula,

pues si no estás

tallando trastes.

macaria: ay, ¿pues no

que muy hombrecito?

el ingeniero durán

también llegó ayer

todo golpeado.

¿te peleaste con él?

efraín: pues, el patrón

me ordenó darle una lección

ahora que terminó

con su hermana.

macaria: ¿y por qué terminaron?

efraín: pues tanto no sé.

macaria: pues debe haber

algo fuerte porque para que él

te pidiera eso--

efraín: yo solo cumplí órdenes,

mi chula.

pero bueno.

¿por qué me mandaste a llamar?

¿vas a volver conmigo?

macaria: no.

efraín: ¿entonces?

macaria: es que necesito

la carta.

ulises quiere hablarle de ella

al patrón.

de hecho, ahorita está allá

en la hacienda.

ulises: patrón, estoy aquí

para que hagamos cuentas.

rogelio: sí, ulises.

sí, ulises.

solo quiero pedirte un favor.

ulises: el que quiera.

rogelio: necesito

que me informes cada paso

que gustavo, el ingeniero durán,

dé en el pueblo.

quiero saber con quién se ve,

a dónde va, qué hace.

ulises: sí, patrón.

cuente con eso.

de hecho, lola acaba de darle

hospedaje en su pensión.

rogelio: ah, ¿sí?

ulises: sí.

rogelio: que lo corra.

ulises: ¿en serio?

rogelio: si lola tiene

alguna duda, que venga a verme.

ulises: patrón...

tengo algo que decirle.

efraín: mire, lo que necesito

es un besito aquí en este golpe

chiquito que--

macaria: yo no debería

ni siquiera dirigirte

la palabra.

efraín: ¿y eso?

¿por qué?

macaria: porque yo me porto bien

contigo, y tú nada más

vas a lo tuyo.

efraín: pues entonces,

no entiendo qué es

lo que quieres.

macaria: pues, que si no me das

la carta que dejó

la mama de margarito,

al menos me digas qué dice.

efraín: ay, chula.

pides mucho.

macaria: ¿y por qué no quieres

que se sepa, mm?

¿a poco tú eres el papá?

efraín: y si sí, ¿qué?

eso no cambia nada.

el chamaco ya ni está

por estos rumbos.

pero tú y yo sí.

macaria: no empieces, ¿eh?

efraín: ¿a poco no me extrañas?

macaria: ya, efraín, no--no--

además, la fonda está sola.

efraín: yo también estoy solito.

¿eh?

rogelio: ¿cómo que la madre

de márgaro te dejó una carta

para él?

ulises: sí, patrón.

rogelio: bueno, ¿qué dice?

¿qué dice, ulises?

ulises: ay, patrón.

ana paula: ¿cómo te fue

en tuxtla?

bruno: bien.

en términos generales, bien.

lo único que no me gustó nada

fue lo de rogelio y vanesa.

ana paula: sí.

ya lo sé.

estuvieron juntos allá.

bruno: entonces, ya sabes

que la directora de la casa

hogar vio a vanesa y a rogelio

besándose, y que por eso

no dieron en adopción

a margarito.

ana paula: ¿qué?

¿es por eso que no lo pudimos

adoptar?

[suspira]

rogelio: pero ¿cómo puede ser

que nunca hayas abierto

la carta?

ulises: patrón, usted lo sabe.

una promesa es una promesa.

rogelio: ulises,

¿para qué vienes entonces ahora

a contarme de esa carta?

hace años,

cuando pasó todo esto,

estuvimos preguntando

por el pueblo

acerca de esa mujer,

y tú no dijiste nada.

ulises: acuérdese

que en esa época

yo estaba en tuxtla

porque fui a surtirme de cosas

para la tienda que acabábamos

de abrir.

rogelio: ¿y después qué?

también quise saber

sobre el origen de márgaro.

ulises: es que la carta

era para cuando él tuviera

16 años.

rogelio: ¿16 años?

no, estás loco.

ulises: perdón, patrón.

por eso ahora que usted

y la señora están tratando

de adoptar a margarito, pues,

quise venir a avisarle.

rogelio: ¿quién tiene la carta?

ulises: no sé.

alguien me la robó.

rogelio: eso no me sirve

de nada, ulises.

de nada.

mejor ve y pregúntale a tu mujer

que conociéndola, seguramente

anduvo de metiche y la leyó.

ulises: está bien, patrón.

rogelio: ¿para qué vienes

a hablar de algo que no tienes?

a ver ahora cómo le haces.

pero quiero que esa carta

aparezca.

ulises: sí, patrón.

rogelio: ándale.

ulises: con permiso.

rogelio: pasa.

¿qué quieres?

¿quién te dijo que pasaras?

ana paula: yo.

porque tengo que hablar contigo.

es el colmo, rogelio,

que además de todo,

te anduvieras paseando

con vanesa en tuxtla.

y peor aún.

que te vio alguien

de la casa hogar y ya no vamos

a tener a margarito aquí,

con nosotros.

margarito: te mando

besos.

marg--

mar-ga-ri--

i--to.

ay, por fin la terminé.

hilda: muy bien, margarito.

en cuanto la cierres

y le pongamos la dirección,

yo la llevo al correo.

margarito: ajá.

maura: margarito,

ya tienes que irte a lavar

las manos para el "lunch".

margarito: sí, nada más

termino esta carta.

>> busco a la señora

maura hernández.

maura: señorita.

y soy yo.

>> con permiso.

traigo esto de parte

del señor montero.

margarito: ¿eh?

¿a ver?

¡quiero ver qué mandó

el patrón!

¡ayúdeme!

pero apúrese.

hilda: bueno, ponla acá.

margarito: córrale.

a ver.

déjeme ver, déjeme ver.

fíjese.

¿todo esto es para mí?

guau, un robot.

[imita sonidos de robot]

órale.

hilda: "aquí le hago llegar esto

para todos los niños

de la casa hogar".

margarito: ah.

hilda: "pero el caballo

de peluche es para márgaro".

margarito: ¿un caballo?

a ver...

¡aquí está!

¡qué padre!

¿ya ven?

mi patrón sí me quiere, ¿eh?

y es bueno con todos los niños.

[imita caballo]

bruno: rutilio, no te hagas.

te pagué muy bien

por lo de david.

rutilio: pero se quedó

con los documentos.

y eso no me lo pagó.

bruno: pues eso era

lo que necesitaba.

no se te ocurra

aparecerte por acá

porque te siguen buscando.

ni tampoco me molestes más.

rutilio: necesito dinero.

bruno: rutilio,

todos necesitamos dinero.

todos.

y yo no tengo ahora.

si surge algún trabajo más,

te llamo.

pero no esperes

que te mantenga de por vida,

imbécil.

rogelio: ¿qué es

lo que te duele más?

¿lo de márgaro o lo de vanesa?

ana paula: lo de margarito.

no tienes perdón, rogelio.

ya déjate por mí, por el niño,

que no tiene la culpa de nada.

arruinaste la oportunidad

que teníamos de sacarlo de ahí

y de traerlo aquí.

rogelio: sabes bien

que yo lo quiero mucho.

y que lo que más deseo

es que vuelva a la hacienda.

y sí.

sí sé que cometí un error.

ya veré cómo lo arreglo.

ana paula: pues no todo

se puede arreglar con dinero.

rogelio: ya te dije

que voy a hacer algo

para que márgaro

vuelva a la casa.

aquí a la hacienda.

ana paula: pues ojalá

lo hagas antes

de que termine el contrato.

porque si no, voy a ir

a solicitar su adopción yo sola.

y tú, tú quédate con vanesa.

rogelio: fíjate

que no es mala idea.

que todo el amor que te tenía

ahora se lo dé a tu hermana.

ana paula: entonces déjame ir.

¿para qué me quieres aquí,

rogelio?

rogelio: tú firmaste

un contrato.

aquí te quedas.

y eso incluye

todos tus deberes de esposa.

¿entendiste?

ana paula: ¿qué?

rogelio: todos.

vanesa: rogelio...

rogelio: ¿qué te pasa?

vanesa: es que asaltaron

mi oficina.

rogelio: ¿cómo que asaltaron

tu oficina?

vanesa: sí, sí, ya lo reporté

y villafañe dice

que pudo haber sido

el mismo tipo que mató a maripaz

porque--porque lo vieron

rondando por ahí.

rogelio.

rogelio, tengo mucho miedo.

rogelio: no, no te preocupes,

vanesa, nada te va a pasar.

yo te acondiciono el despacho

que quieras para que puedas

despachar tus asuntos

desde mi hacienda.

¿te gusta la idea?

[música]

[música]

ana paula: ¿cómo que le vas

a dar un espacio a vanesa aquí?

rogelio: ¿te molesta?

es tu hermana.

¿no querías llevarte bien

con ella?

ahora es tu oportunidad.

ana paula: eso ya es imposible.

rogelio: tendrás que hacer

un esfuerzo.

porque a partir de hoy,

vanesa tendrá su oficina aquí.

¿te parece bien al lado

de mi despacho, vanesa?

vanesa: sí, sí, sí, claro.

para mí está perfecto.

rogelio: bueno.

no te confundas, vanesa.

te voy a ayudar.

pero las cosas

se van a hacer a mi modo.

cinthia: [resuella]

gustavo.

gustavo, qué bueno

que estés bien.

ve nada más cómo te golpearon.

mi hermano es un bárbaro.

gustavo: siéntate.

y esto fue cosa de efraín.

de hecho, me dijo

que ni se me ocurriera

acercarme de nuevo a ti.

cinthia: ¿de veras te dijo eso?

gustavo: él está

interesado en ti, cinthia.

cinthia: ¿en--?

pues, que ni lo sueñe

porque él solamente

es un capataz.

¿y cómo se--?

efraín: señorita...

cinthia: ¿qué?

efraín: ahí nomás le recuerdo

que el patrón no quiere

que nadie hable

con el ingeniero.

gustavo: ¡tú no tienes

nada que decir!

si rogelio quiere algo,

que me lo diga de frente.

cinthia: no.

ey, tú.

espérame afuera.

que me esperes afuera

te estoy diciendo.

vanesa: ¿a qué te refieres

con--con eso de que las cosas

serán como tú quieras?

rogelio: lo que pasó en tuxtla

no se va a repetir.

vanesa: a ver, entiendo

que tienes que definir

tu situación y lo del bebé.

pero dime la verdad, rogelio.

¿qué es lo que quieres?

¿vengarte de ella?

¿o quedarte con el niño?

rogelio: las dos cosas.

vanesa: mira, si lo que quieres

es un hijo, yo te puedo ayudar.

¿sí?

buscamos la manera--

no sé, hablamos con ernesto.

quizás con inseminación

artificial.

pero no por tu deseo

de ser padre,

te amarres a una mujer

que te traicionó.

rogelio: no quiero

hablar de eso ahora.

vanesa: entiendo.

yo solo quería que...

que supieras que existe

esa posibilidad.

y yo sería muy feliz

de ayudarte, rogelio.

de tener un hijo contigo.

y es uno de los sueños

que tuvimos juntos.

rogelio: las cosas ahora

son muy distintas, vanesa.

pero hay algo

de lo que no me di cuenta antes

y debo decírtelo.

vanesa: ¿qué?

rogelio: debo agradecerte

que siempre hayas sido

honesta conmigo.

nunca me mentiste.

vanesa: porque te amaba.

y la confianza entre nosotros

era tanta...

rogelio: ni siquiera

intentaste disimular

lo que sentiste al saber

que quedé paralítico.

y yo te odié por eso.

pero ahora me doy cuenta

que por doloroso que haya sido,

fue mejor que jamás fingieras.

no había valorado eso

hasta ahora.

vanesa: hubiera sido peor

que me casara contigo

teniendo dudas y luego

te hubiera engañado.

lo que paula te hizo, rogelio,

no tiene perdón.

y no nada más te engañó a ti,

también tu hermana

salió muy lastimada.

pero yo no soy así, rogelio.

yo nunca te engañaría.

te lo repito.

te amo

y estoy dispuesta a lo que sea

por recuperar tu amor.

ana paula: lo hace nada más

para humillarme.

porque sabe que vanesa

va a estar aquí para molestarme.

nada más.

daniela: nadie tiene derecho

a humillarte aunque no hayas

hecho lo correcto.

ana paula: ay, no sabes

el coraje que me da,

pero tampoco puedo decirle nada.

¿qué le voy a decir?

daniela: oye, no.

una cosa es que--bueno,

que tú te hayas equivocado

y otra muy distinta,

que te dejes.

y menos de tu hermana,

que ella es la que lo está

disfrutando.

rosaura: ¿te lo dije

o no te lo dije?

esa mujer va a aprovechar

cualquier pretexto para tratar

de quitarte a tu marido.

ana paula: ay, tía, por favor.

ya, ya ni me lo digas, ¿sí?

no me digas nada.

ay, por mi bebé

tengo que estar tranquila.

así que voy a tratar

de ver a vanesa

lo menos posible.

rosaura: sí, sí.

ya, no te preocupes.

yo voy a hablar con rogelio

para que deje de molestarte.

cinthia: me siento culpable

de que rogelio piense

que también me engañaste a mí.

y por eso se está ensañando

más contigo.

yo debí decirle

que me enteré poco después--

gustavo: no tenía caso.

es lo menos que podía hacer

cuando tú ibas a apoyarlo

siempre.

cinthia: pues, sí, pero...

conociendo a mi hermano--

gustavo: a ver,

no te preocupes.

yo no creo que esto

se pueda poner peor.

cinthia: él no quiere

que te vuelva a ver.

pero a mí no me importa

lo que él diga.

gustavo: cinthia, gracias.

pero ya no quiero

meterte en esto.

cinthia: me duele

que quieras a paula, pero...

yo te amo tanto

que no me importa.

y te voy a seguir apoyando.

gustavo: no es justo

que te sacrifiques por mí.

porque yo no puedo

corresponderte.

a pesar de todo,

yo sigo amando a paula.

y ahora en lo único

que puedo pensar

es en sacarla de esa hacienda.

ernesto: ay, mi amor,

gracias por ayudarme.

porque seré un excelente doctor,

pero ¿dónde se me van

las cuentas?

y como esto es

para el presupuesto

de la clínica, quiero ser

el doble de cuidadoso.

mercedes: no te preocupes.

lo hago con gusto.

este proyecto va a ayudar

a tantas personas

de escasos recursos.

¿qué es esto?

ernesto: "para rogelio".

ah, es--es una carta

que me dio ana paula

para rogelio

cuando lo iba a operar.

mercedes: ah, pues ya,

ni se la des,

porque ya para qué.

mejor yo la voy a tirar.

ernesto: no, no, no, no, no, no.

yo se la voy a devolver a ella

al rato que vaya a la hacienda.

efraín: es que no entiendo

por qué sigues insistiendo

con el "ingenierillo".

cinthia: ¿y tú qué?

¿tú crees que no vi

entrar a macaria detrás de ti?

¿no que ya no andabas con ella?

efraín: ella me pidió

que viniera para arreglar

unas cosas y...

pues, tampoco me puedo negar.

pero ya le dije

que no puede haber nada más

entre nosotros porque...

porque yo ando con alguien.

¿qué, no me crees?

cinthia: no.

efraín: vamos.

pregúntale, ándale.

cinthia: ya, no seas loco.

no me voy a rebajar a eso.

efraín: pero sí te rebajas

a buscar al ingenierillo.

cinthia: eres un estúpido,

efraín.

me dijo que lo golpeaste

porque cree que tienes

interés en mí.

efraín: ¿y eso qué?

que sepa de una vez

que tienes a alguien

que sí te quiere.

y vámonos para la hacienda.

antes que tu hermano

se entere que viniste.

vámonos.

cinthia: no, espérate, hombre.

rogelio: apoya a vanesa

en todo lo que necesita

para montar su oficina aquí.

y dale seguimiento

a lo del asalto con villafañe.

bruno: sí, claro.

pienso que haces muy bien

en ayudarla.

es peligroso

que esté sola por allá.

y más sabiendo que es posible

que fuera rutilio

quien cometió el asalto.

rogelio: maría me dijo

que ese tipo era tu empleado.

bruno: sí, sí, claro.

era mi empleado, pero bueno--

rogelio: no me importan

tus pretextos.

todo lo que tú hagas

se refleja en mí.

así que fíjate

a quién contratas,

porque ya estuvo bueno

que todo el mundo

haga estupideces aquí.

bruno: ¿qué más pasó?

rogelio: ulises me habló

de una carta que le dejó

la madre de márgaro.

bruno: ah, ¿sí?

¿y allí dice algo

sobre esa mujer

o sobre el padre del niño?

¿qué es lo que--?

rogelio: no sé.

no sé, no sé.

dice ulises que se la robaron.

pero va a encontrarla

porque puede que eso nos ayude

a sacar a márgaro

de la casa hogar.

[música]

[música]

gustavo: me corrieron

de la pensión.

doña lola dijo que eran

órdenes de rogelio.

esteban: [ríe]

¿de plano?

gustavo: al principio

no quería decirme, pero...

no era difícil de adivinar.

esteban: bueno, tanto la pensión

como la mitad del pueblo

son de él.

¿qué vas a hacer?

gustavo: pues, voy a buscar.

habrá algo que no sea

de rogelio montero.

esteban: bueno,

la casa de tu hermana

es de ernesto, ¿no?

gustavo: no, no, no.

yo no quiero quedarme ahí

para evitarle problemas

a ernesto.

esteban: mira.

si no encuentras otro lugar,

acepta su ofrecimiento.

gustavo: ay, no lo sé, esteban.

pero haga lo que haga rogelio,

no podrá alejarme de aquí.

macaria: ay, macaria, macaria,

¿por qué lo hiciste?

¿qué tan difícil era

controlarte?

ay, no, no, yo no puedo

con esta culpa.

ulises: macaria.

¡macaria!

macaria: ulises, te tardaste

mucho.

ya me tenías con el pendiente.

ulises: es que pasé a ver

al jefe de la policía.

macaria: ¿y?

ulises: pues me dijo

que el tipo que asesinó

a maripaz acaba de regresar

al pueblo.

parece que asaltó la oficina

de la señora vanesa.

macaria: ay, no sabes

cómo le pido a dios

que lo atrapen y que se haga

justicia.

ulises: tú sabes que yo

también lo anhelo con todas

mis fuerzas.

macaria: bueno, ya, ya, ya.

vamos a calmarnos.

¿y qué te dijo el patrón

de lo de la carta?

ulises: pues se enojó

porque me la robaron.

pero al menos ya no quedó en mí.

macaria: tú le dijiste

lo que le tenías que decir

y pues...

ulises: vieja, no sé qué haría

sin ti.

vanesa: qué buena idea tuviste

de hacerle creer a todos

que rutilio fue el que me robó.

bruno: ¿le diste la descripción

de rutilio al jefe de la policía

como te lo indiqué?

vanesa: claro.

claro, y también le dije

que se había llevado el dinero

que tenía en la caja chica.

bruno: ajá.

ahora sí no puedes negar

que te estoy ayudando.

vanesa: mm.

bruno: así que ya me gané

la parte del rancho

que le correspondía a david.

mercedes: ¿y cómo sigue gustavo?

esteban: pues, nada bien.

lo corrieron de la pensión.

de hecho, ahorita se fue

a buscar casa y después

tenía que ir arriba a ver

algunos asuntos de trabajo.

mercedes: bueno, por lo menos

eso lo va a mantener distraído.

también me dijo

que hay mucho trabajo

en los pueblos aledaños, ¿no?

esteban: pues sí.

hay bastante trabajo.

seguro que ni tiempo

va a tener para estar pensando

en sus problemas.

lo que sí es importante es que--

pues, encuentre un lugar

donde vivir.

mercedes: pues, yo insisto

en que debería venir

a vivir aquí.

esteban: sí, es lo que yo

le dije.

oye, ¿y tú y ernesto

ya están bien?

mercedes: sí, ya hablamos.

pero aún así es muy complicado

para mí aceptar que tenga

que trabajar con don rogelio.

esteban: ay, mercedes.

trabajo es trabajo.

mercedes: ya sé.

y de verdad,

entiendo sus razones.

pero ¿cómo no quiere

que odie a rogelio

si está viendo todo

lo que le hizo a mi hermano?

esteban: bueno, sí.

pero gustavo debió decirle

la verdad a rogelio

desde el principio.

de alguna manera, él tiene parte

de la responsabilidad.

y él mismo está consciente

de eso, ¿eh?

mercedes: bueno, ya.

tienes razón.

pero en este momento,

la situación no es nada

sencilla.

esteban: yo te entiendo.

pero mira, yo te aconsejo

que no dejes que todo esto

afecte tu relación con ernesto.

después de tanto trabajo

que les costó estar juntos,

no puedes dejar que algo externo

los separe.

rogelio: ¿dónde andabas?

efraín: pues, haciendo

lo que usted me pidió, patrón.

fui al pueblo como me mandó

a ver qué andaba haciendo

el ingeniero.

rogelio: y bueno...

¿qué averiguaste?

efraín: doña lola

lo corrió de la pensión.

rogelio: ¿ya le avisaste

a la gente que no le dé

alojamiento?

efraín: claro, patrón.

pues, esto no le va a gustar

nada, pero caché a la señora

paula aquí en su despacho.

estaba hablando por teléfono

con el ingeniero durán.

cinthia: qué bueno

que al fin mi hermano

está reaccionando.

vanesa: pues sí.

cinthia: no sabes

cuánto la odio.

hace rato que hablé con gustavo,

¿sabes qué me dijo?

que la sigue queriendo.

y que lo único que le preocupa

es sacarla de aquí.

¿puedes creerlo?

es el colmo.

vanesa: mira, mira,

tu hermano está igual.

porque frente a ella

se portó muy amable conmigo.

pero cuando se fue,

marcó su distancia.

me preocupa que quiera

perdonarla otra vez.

cinthia: no.

no, no, no.

yo no creo que esto

se lo perdone nunca.

vanesa: pues, tenemos que ver

cómo lo logramos.

pero esos dos

tienen que olvidarla.

porque estando ella de por medio

ni yo voy a poder

estar con rogelio

ni tú con gustavo.

cinthia: pues, entonces habrá

que tomar medidas extremas.

de hecho deberías de quedarte

a dormir aquí, ¿no crees?

vanesa: claro.

sí, sí, sí.

y también hay que ver

cómo te ayudo,

porque aunque gustavo te amara,

rogelio jamás va a aceptar

que estés con él.

rogelio: corta la línea

de teléfono de la hacienda.

efraín: ¿y si hay

una emergencia, patrón?

rogelio: cinthia tiene

su celular y yo también.

¿quién más tiene celular

en la hacienda?

efraín: eh, creo que...

la tía de ana paula

y su amiga dani.

el otro día lo andaba buscando.

rogelio: recógeselos.

y me los traes aquí.

efraín: ¿así de plano?

rogelio: así, de plano.

¿ya olvidaste quién manda aquí?

cinthia: yo tengo un plan

para deshacerme de paula

pero por "x" o "y",

yo no lo he podido hacer.

vanesa: eh, ¿cuál?

cuéntame, yo te ayudo.

cinthia: ¿de veras?

bruno: qué bueno

que las veo juntas.

cinthia: ¿qué pasó?

bruno: les tengo noticias.

cinthia: ¿de qué se trata?

bruno: rogelio sigue insistiendo

en que vea la manera

de sacar a márgaro

de la casa hogar.

cinthia: ay, qué necio.

vanesa: no, no, es que a ver,

no puede ser que siga pensando

en adoptarlo junto con esa

después de lo que hizo.

bruno: pues, yo soy el único

que tiene la información legal.

y por eso le dije

que no hay nada que hacer.

para él, el caso está perdido.

vanesa: bien, bruno--

cinthia: espérate, espérate,

espérate, vanesa.

entonces, ¿sí hay una manera

en la que logre sacarlo?

bruno: existe un recurso.

cinthia: ay.

bruno: un recurso legal.

pero para apoyarlas a ustedes,

no se lo voy a decir.

cinthia: eso es, bruno,

porque, ¿sabes qué?

yo no quiero.

no quiero que ese escuincle

pase a ser un heredero

de rogelio.

vanesa: sí, sí, sí.

o algo--o algo más que lo una

a paula de nuevo.

rogelio tiene que olvidarse

de margarito.

bruno: lo malo es que se enteró

que la madre de margarito

le dio una carta a ulises.

y él quiere encontrarla

para saber lo que dice.

[música]

[música]

rosaura: ¡efraín!

efraín: ¿qué?

rosaura: ay, ay, efraín.

eh...

tú que eres la mano derecha

de rogelio y también

la izquierda, cuéntame,

¿por qué le interesa tanto

encontrar una carta

que le robaron a ulises?

efraín: ¿qué?

rosaura: sí.

ulises me preguntó

por esa carta y anduvo

preguntándole a todos por aquí.

¿qué, a ti no?

efraín: no.

yo solo vengo a cumplir

las órdenes del patrón.

pero ya que la veo, aprovecho.

deme el celular.

rosaura: ay, mi celular,

¿por qué?

no, hombre.

¿qué te pasa?

óyeme, perdulario, este--

efraín: eh, eh, préstemelo.

rosaura: suéltame, suéltame.

efraín: démelo.

rosaura: esto es un atropello,

¿eh?

y se va a enterar rogelio

de esto.

suelta--suéltame, efraín.

efraín: pues como quiera.

pero como están las cosas,

yo que usted ni le movía.

son órdenes del patrón, démelo.

rosaura: toma.

pero vas a ver cómo el mismo

rogelio me lo va a devolver.

efraín: pues eso

ya es cosa de ustedes.

yo solo lo llevo

como me lo ordenó.

rosaura: al fin que tengo

el de dani.

ay, pero esto no me está

gustando nadita.

cinthia: eres un idiota.

efraín: ¿y ahora?

¿por qué?

cinthia: porque ulises

le habló a rogelio de la carta

de la mamá de margarito.

a él se la robaste, ¿verdad?

efraín: tranquila,

si no va a pasar nada.

cinthia: es que tú

no me lo puedes asegurar.

de nada sirvió

todo el dinero que te di.

quiero que me lo devuelvas.

efraín: ya no lo tengo.

cinthia: ¿se lo diste a ulises?

efraín: no.

a alguien que sí me vio robar

la carta.

cinthia: dime quién es.

quiero saber

quién te está chantajeando.

efraín: no te lo voy a decir.

porque te advertí que si te veía

de nuevo con el ingenierillo

ese, no te iba a apoyar en nada,

así que, olvídalo.

cinthia: entonces voy a hablar

con ulises a ver qué me dice.

efraín: vas a complicar

las cosas.

la carta no va a aparecer

porque yo la tengo.

cinthia: más te vale que jamás

se la entregues a nadie.

ven acá.

¿dónde está la víbora?

efraín: pues en su cuarto.

cinthia: no te hagas

el chistoso, hombre.

¿dónde está?

efraín: guardada.

cinthia: esta madrugada

me vas a acompañar

a ponerla donde yo quiero.

¿me entendiste?

miguel: qué bueno

que ya estés estudiando.

¿y qué vas a hacer después?

consuelo: uy, pues, no sé.

deja que termine esto.

que por cierto

me está gustando más

de lo que creía.

maría: qué bueno

que ya recuperaron su amistad.

miguel: si yo quiero mucho

a consuelo.

maría: sí, lo sé, miguel.

por cierto, consuelito.

te voy a devolver algo

que es tuyo.

me pediste que le devolviera

la peineta a miguel.

pero yo, por alguna razón,

no lo hice.

y como siempre,

el destino acaba demostrando

por qué.

así que creo que es mejor

que la tengas tú.

consuelo: perdóname, miguel.

nunca debí haber dudado de ti.

me siento muy mal

por haberte juzgado

sin darte la oportunidad

de que me dieras tu versión.

miguel: no, ya no te preocupes.

yo también hice muchas cosas

para que la gente

dejara de creer en mí.

sé que lo que me pasa

es mi responsabilidad.

y quiero hacer las cosas

diferentes.

maría: ay.

la vida siempre nos pone pruebas

para que aprendamos

y seamos mejores personas.

además recuerda que dios aprieta

pero no ahorca.

y tú, consuelito,

deberías de aprender

que las cosas pasan por algo.

mírame.

sabes perfectamente

a qué me refiero.

consuelo: sí, madrina.

pero pues a veces duele mucho.

miguel: puedes contar conmigo

para lo que sea.

ernesto: ya sé

que estás enojado, rogelio--

rogelio: ¿enojado?

enojado es poco.

estoy harto de todo

lo que ha estado pasando.

ernesto: lo entiendo.

y de verdad no quisiera

molestarte, pero traigo

el presupuesto del equipo

que faltaba y necesito

que lo apruebes.

se necesita esta cantidad

para el adelanto.

rogelio: qué bueno.

velo con bruno.

solamente te aseguras

de que traigan el mejor equipo

gineco-obstetra para cuando

nazca el hijo de paula.

ernesto: de acuerdo.

rogelio: y que te quede claro

que si seguimos

con lo de la clínica,

es porque el pueblo

de san gabriel la necesita.

pero no quiero saber nada

de mercedes ni del perro

de gustavo.

ernesto: rogelio--

rogelio: ¡no me digas nada!

tú sabías la verdad

y te callaste.

¿sabes?

pensé que, la verdad,

tú eras mi amigo,

además de mi médico.

pero ya veo que no.

así que te advierto

que si no quieres conocerme,

no lo vuelvas a hacer.

gustavo: en ningún lado

me quisieron dar hospedaje.

rogelio cree que así

va a lograr que me vaya

de san gabriel.

pero nada hará que me rinda.

mercedes: quédate en mi casa.

por lo menos por un tiempo, ¿sí?

gustavo: no te quiero

ocasionar problemas.

mercedes: no--

gustavo: y mucho menos

a ernesto.

mercedes: no, de hecho,

él está con rogelio.

iba a hablar con él

de la clínica y...

y también a revisar a ana.

gustavo: eso me tranquiliza.

tengo que saber

si ella está bien.

mercedes: por supuesto que sí.

ven.

vamos a que te instales.

porque al menos por esta noche,

sí te vas a quedar aquí.

ernesto: mi obligación

como médico era callar.

porque así me lo pidió

la paciente.

guardé silencio,

igual que lo hice

cuando tú decidiste ver

si eras candidato a operarte.

rogelio: esto es distinto.

y gustavo es el hermano

de tu mujer.

ernesto: pero como médico,

no he fallado, ni lo haré.

yo también estoy consciente

de la necesidad de una clínica.

y por eso voy a separar

lo personal del trabajo.

también quiero dejarte claro

que mercedes es independiente

de gustavo.

no quiero que ella se vea

afectada con todo esto.

rogelio: la verdad, tiene razón,

estoy de acuerdo.

ernesto: y por último,

como médico, te pido

que tengas cuidado

con lo que haces.

porque el estado emocional

de paula puede afectar

su embarazo.

de hecho, quisiera revisarla.

rogelio: perfecto.

te acompaño.

macaria: muchas gracias.

>> gracias.

macaria: hasta luego.

¿viniste a verme?

efraín: ¿tú qué crees?

macaria: ay, pero ahorita

no puedo.

ahorita es cuando más gente hay.

efraín: pues te vas a tener

que hacer un tiempito

porque tenemos que hablar.

ven acá.

macaria: espérate.

efraín: el patrón quiere

que tú marido encuentre la carta

donde dice que él es el papá

de margarito.

macaria: ay, ya lo sé.

ulises fue hasta con el jefe

de la policía a hablar

para ver qué se puede hacer

para recuperarla.

efraín: ¿cómo?

macaria: efraín, ¿por qué no

mejor le entregas la carta

al patrón?

con suerte y hasta te da

una recompensa.

piensa que si el hombre más rico

de la región la quiere,

pues debe valer un buen dinero,

¿no crees?

ernesto: vas muy bien, ana.

pero recuerda que debes

seguirte cuidando.

no hagas esfuerzos

y mantente tranquila.

ana paula: muchas gracias,

ernesto.

ernesto: vendré a verte

la semana que viene.

rogelio: no.

no, no será necesario

que vengas.

para entonces ya habrá llegado

el mejor ginecólogo

de la región.

quiero que mi esposa esté

atendida por un especialista.

yo sé que lo entiendes.

ernesto: sí, entiendo

perfectamente por qué lo haces.

rogelio: qué bueno.

ernesto: buenas tardes.

con permiso.

ana paula: muchas gracias,

ernesto.

¿qué te pasa, rogelio?

yo me siento muy bien

con la atención que me da

ernesto.

rogelio: sí, me imagino.

pero a mí no me la hacen

dos veces.

¿para qué querías quedarte

a solas con ernesto?

ana paula: ¿cómo para qué?

iba a revisarme, es mi médico.

rogelio: ¿es tu médico?

perdón, él es un especialista

ortopedista.

¿no será que querías

preguntarle por gustavo?

¿mandarle un recado?

ana paula: claro que no.

rogelio: entonces no tiene

por qué molestarte lo que hice.

ana paula: me molesta,

¿sabes por qué?

porque no tengo ni un minuto

de privacidad--

rogelio: ¡ni lo tendrás!

es por tu culpa.

así que no te quejes.

efraín: no, chula,

pero ¿si cómo crees

que el patrón va a dar

una recompensa?

macaria: ¿y por qué no?

efraín: pues, al contrario.

si sabe que me robé algo,

no me va a tener confianza.

me va a correr.

y ulises y yo somos amigos.

¿para qué quieres

que se entere?

macaria: ay, pues,

déjale la carta al patrón

en su escritorio.

no tiene por qué saber

que tú la tenías.

y es que también así

ayudaríamos a margarito.

tiene razón ulises al decir

que el pobre no tiene por qué

estar en una casa hogar.

efraín: no, mejor no.

macaria: efraín, dime la verdad.

si es tu hijo y no lo quieres,

¿qué más te da que lo adopte

el patrón?

ulises: efraín,

qué bueno que te veo.

el patrón me encargó

que encuentre una carta

que me robaron.

no sé qué hacer.

efraín: sí. aquí justo

me estaba contando la macaria:,

¿pero pues cómo?

si ya te la robaron,

pues no hay manera.

ulises: don rogelio se molestó.

macaria:: ¿ves? te dije

que mejor no le contaras nada.

ulises: es que quisiera

ayudar a margarito.

no sabes qué coraje me da.

porque yo tenía la posibilidad

pero, pues--

macaria:: ay, pues ojalá

que la persona que la tiene

tenga la decencia de devolverla.

así el niño podría regresar

a la hacienda.

ulises: pues, sí.

efraín: sí, pues ojalá, ¿eh?

ulises: [suspira]

rogelio: [suspira]

rosaura: don rogelio,

¿qué me mandó a llamar?

rogelio: así es. a usted

y a todos los que llegaron

a vivir aquí cuando me casé

con paula.

miguel: ¿quería vernos,

don rogelio?

rogelio: sí.

daniela: ¿sucede algo?

rogelio: los reuní

para avisarles que

ya no los quiero viviendo

en mi hacienda.

[música]

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