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La Que No Podía Amar Capítulo 8

7 May 2020 – 12:00 AM EDT

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vanesa: avísale a tu patrón

que vine a verlo.

ana paula: lo siento,

pero no le voy a avisar.

ya se lo advertí,

yo no voy a dejar que usted

vea al señor montero.

rogelio: no te tomes

atribuciones

que no te corresponden,

solamente eres mi enfermera,

vete.

[música]

vanesa: ¿ya oíste?

déjame hablar

con el señor rogelio.

ana paula: precisamente por su

salud es que no quería

que usted la viera.

rogelio: nada va a pasar.

vete.

ana paula: con permiso.

vanesa: vaya que es altanera

esa muchacha.

rogelio: que haya puesto

en su lugar a paula

no te da derecho a estar aquí.

bruno: me hace muy feliz

que usted me diga que le agrado

para su sobrina, rosaura.

rosaura: cómo no,

si usted la trata bien

y la ayuda,

no solo a ella

sino a toda la familia.

bruno: señora, usted sabe

que cuenta conmigo

para lo que sea.

rosaura: por eso me atreví a

llamarlo porque si ese muchacho

o cualquier otro se acerca a mi

sobrina, quiero que, por favor,

me avise.

usted prometió

que me la iba a cuidar.

bruno: tenga por seguro

que así va a ser.

rosaura: mi ana paula

es muy prudente,

pero yo que soy como su madre,

tengo que estar muy al pendiente

de con quién se relaciona.

bruno: eso me queda muy claro.

rosaura: y, por supuesto,

yo tengo que ver que sea

alguien que le conviene,

alguien que le dé

y no que le quite.

bruno: rosaura,

parece que usted y yo siempre

hablamos el mismo idioma,

así que cuente conmigo.

maría: pero ¿por qué lloras?

¿qué tienes?

ana paula: porque soy una tonta,

maría,

creí que todo empezaba a cambiar

con rogelio montero y no es así.

margarito: ¿qué te hizo

el patrón?

ana paula: me regañó

porque no quería dejar entrar

a la señora vanesa,

me recordó cuál es mi lugar

en esta casa y se quedó

hablando con ella.

maría: no puede ser.

ana paula: no, no, no,

mejor no vaya, maría, no vaya,

le va a hacer alguna

grosería como a mí,

está decidido a hablar

con esa mujer.

maría: nada bueno puede salir

de su visita.

vanesa: entiendo que me odies

por cómo me porté contigo,

pero te juro que estoy

arrepentida.

rogelio: siete años después

de qué sirve.

vanesa: por favor, rogelio,

trata de entenderme.

rogelio: ¿para qué?

vanesa: tal vez,

tal vez eso te ayude a no seguir

enojado con todos y por todo.

para mí es muy importante

tener tu perdón, rogelio,

sé que te lastimé y lo siento.

pero estoy aquí,

aquí para que cerremos

ese círculo.

rogelio: no es cierto,

lo que buscas es que deje

de odiarte,

estás pensando en ti de nuevo.

vanesa: te juro que me importas

pero--pero ponte por un instante

en mi lugar.

sí es cierto que no supe

enfrentar lo que pasó,

pero piensa que--que te perdí

¡a ti y a tu hermana

que era mi mejor amiga!

rogelio: a ver, momento,

¿cómo que me perdiste?

fuiste tú la que me abandonó.

vanesa: pero porque,

porque tuve miedo de--de--de,

de estar casada con alguien

que tenga esta parálisis,

que no me pueda dar hijos.

¿cómo te explico que no pude

asimilar eso aunque te amaba?

porque aún sigo enamorada de ti.

rogelio: ¿en verdad me sigues

amando?

vanesa: ¿qué más pruebas

quieres?

me estoy divorciando y vine

a buscarte a ti, rogelio.

ana paula: me dolió mucho que el

señor montero me tratara así.

y más enfrente de esa mujer,

como presumiendo que me puede

manejar a su antojo.

margarito: no llores por el

patrón, él es así de malo.

maría: margarito, cállate.

ana paula: por un momento

yo pensé que iba a cambiar,

como se portó tan bien conmigo

cuando me caí del caballo.

margarito: pues, se portó bien

contigo porque andabas

mala de la pata,

pero pregúntale al licenciado

cómo le fue.

ana paula: ¿lo regañó muy feo?

margarito: hasta le pegó.

maría: ¡margarito!

ana paula: margarito,

¿cómo que le pegó?

rogelio: así que te estás

divorciando por mí.

vanesa: mi matrimonio fue

un fracaso desde el principio

porque--porque jamás dejé

de pensar en ti,

en todo lo que hacíamos juntos.

¿recuerdas cuando--cuando

nos metimos a las pozas

por primera vez?

¿y cuando,

cuando después de montar

organizaste un día de campo

y, y me diste el anillo

de compromiso?

rogelio: claro, cómo olvidarlo.

¿sabes?

durante años solamente quise

borrarlo de mi mente

para no pensar más en ti,

para dejar de preguntarme

por qué no me apoyaste.

por qué ni siquiera

lo intentaste.

vanesa: ya te lo dije,

ya te lo dije que era muy

inmadura pero, pero ya cambié.

rogelio: ah, ¿ya cambiaste?

¿o sea que ahora sí estás

dispuesta a casarte conmigo

aunque sea así, inválido?

ana paula: por favor quiero

que me cuentes lo que sabes,

margarito.

maría: margarito,

no te metas en asuntos

de los mayores, salte.

ana paula: por favor, maría,

el niño no tiene la culpa

y bruno tampoco,

lo que me pasó fue un accidente.

maría: paula, rogelio y bruno

siempre se han llevado pesado,

mejor ya no pienses en eso.

dedícate a cumplir el compromiso

que tienes con el patrón.

vanesa: rogelio,

yo aún no soy libre,

mi divorcio apenas

está en trámite.

rogelio: vanesa,

voy a ser directo contigo.

¿te casarías conmigo

en cuanto te den el divorcio?

vanesa: creo que,

que eso sería precipitado,

antes tenemos que ver

muchas cosas.

yo vine para,

para limar asperezas,

para que me perdones.

rogelio: ¡mentira!

tú no quieres casarte conmigo

porque no me amas y tal vez ni

siquiera te estás divorciando.

vanesa: no, no,

te lo juro ¡que sí!

rogelio: no, ¡ya basta!

¡basta!

solamente vienes por

los intereses de tu padre,

para que yo renueve

el contrato con él.

¿sabes qué?

eres peor de lo que yo creía.

vanesa: [llora] no, no.

rogelio: vete, vete.

vanesa: te juro.

rogelio: ¡vete!

vanesa: te juro que no es

lo que tú piensas.

por lo menos dame

una oportunidad, una.

rogelio: ¡que te largues

te digo, vete!

vanesa: voy a regresar

para que te des cuenta

de que soy sincera.

rogelio: que te vayas

con un demonio.

cynthia: ¿era vanesa?

rogelio: sí.

cynthia: voy a verla.

rogelio: cynthia, no vayas.

¡cynthia!

¡cynthia!

¡paula!

cynthia: vanesa.

ey, vanesa.

¿cómo te fue con mi hermano?

vanesa: bueno,

al menos esta vez me recibió.

cynthia: eso está bien,

quiere decir que vas

por buen camino.

vanesa: lo que no sé es

si me recibió solo por llevarle

la contraria a la enfermera

que no quería dejarme pasar.

cynthia: ¿paula no te dejaba

entrar?

vanesa: esa tipa se siente

con derecho sobre tu hermano,

¿qué le pasa?

cynthia: ¿cómo crees?

vanesa: cynthia,

ten cuidado con ella,

siente que rogelio le tiene

preferencia, ¿eh?

cynthia: ¿sabes que...

desde que ella llegó

rogelio ha cambiado?

vanesa: pues, déjale bien claro

cuál es su lugar

porque al rato hasta va

a querer darte órdenes.

cynthia: no, sí,

sí lo voy a hacer.

oye, vanesa,

¿tú crees que si voy a tuxtla me

pueda quedar contigo unos días?

vanesa: claro.

cynthia: ¿sí?

vanesa: claro,

voy a estar en casa

de mis papás,

les va a dar mucho gusto verte.

cynthia: ¿en casa de tus papás?

entonces...

ya te separaste.

vanesa: sí,

aunque tu hermano no me crea

ya me separé.

maría: paula,

rogelio se siente muy mal

porque ya no puede ser

el mismo de antes.

cuando perdió el movimiento

de las piernas perdió mucho más

y saca su coraje gritando

y asustando a la gente.

cynthia: rogelio.

rogelio, vanesa está

desesperada,

la vi muy preocupada por ti.

ella te quiere.

rogelio: ¿también a ti quiso

convencerte de eso?

cynthia: pues, yo sí le creo,

es que en verdad la vi muy mal,

es más,

ella quiere que la acompañe

a tuxtla para que la apoye

con todo lo de su divorcio.

rogelio: tú no vas a ir

a ningún lado.

cynthia: rogelio,

por favor déjame ir.

mira, ahora que vanesa

reapareció en nuestras vidas,

yo sí estoy dispuesta a verla

y te guste o no vamos a volver

a ser amigas.

rogelio: tú no vuelves a tratar

con vanesa.

cynthia: ¿por qué?

¿sólo porque tú

no la puedes perdonar?

no, eso no es justo,

ella fue mi amiga hace muchos

años antes de ser tu novia

y yo tengo derecho a verla.

no, no, espérate,

tengo derecho a hacer una vida

propia y yo quiero salir de este

encierro en el que me tienes.

rogelio: ¿te quieres ir?

cynthia: sí.

rogelio: vete, vete pues,

ándale, vete

a buscar tu destino,

eres libre ya.

cynthia: ¿estás hablando

en serio?

rogelio: sí.

te vas ahora mismo,

pero con lo que traes puesto,

mamacita,

de aquí no te llevas nada.

te me largas.

¡te me largas!

cynthia: no, espérate,

eso no es justo.

no, me tengo que llevar

un coche,

me tengo que llevar mi ropa,

mis joyas.

rogelio: ¡absolutamente nada!

cynthia: yo tengo derecho,

¡tú sabes que media hacienda

es mía!

rogelio: así es,

será tuya cuando yo quiera,

pero si te vas, no te doy nada.

cynthia: ¡pero, rogelio!

rogelio: ¡pero nada, caramba!

ana paula: ¿por qué le hace eso?

es su única hermana.

rogelio: tú no te metas, paula.

ana paula: no, sí.

cynthia: no. a ver-

ana paula: lo siento,

lo siento pero no puedo

quedarme callada.

y déjeme decirle que una cosa

es su enfermedad y otra esa

amargura que lleva en el corazón

por culpa de la señora vanesa.

¿por qué no saca a esa mujer

de su vida de una vez por todas?

rogelio: cállate.

[música]

[música]

vanesa: y terminó igual

que la vez pasada,

echándome de la hacienda.

bruno: es que solo a ti se te

ocurre decirle que aún lo amas,

que te divorciaste por él.

vanesa: en gran parte fue

por el recuerdo de rogelio

que mi matrimonio no funcionó.

bruno: debiste darle a entender

que lo sigues amando

pero sin decírselo.

vanesa: él también me quiere.

me preguntó si regresaría con él

y--y puso en su lugar

a esa enfermera que no me dejaba

verlo.

bruno: ¿regañó a paula?

vanesa: sí,

sí porque quiere tomarse

atribuciones

que no le corresponden.

pero a esa tipa ya le quedó

claro cuál es su lugar.

rogelio: no hablaste ni una

palabra en toda la cena.

ana paula: no tenía nada

que decirle.

rogelio: tampoco hiciste

el pastel que me gusta.

ana paula: ni lo volveré

a hacer.

rogelio: ¿qué dijiste?

ana paula: que no voy a hacer

más pasteles

porque las enfermeras

no estamos para cocinar.

yo ya entendí que no debo

hacer más allá de lo que

me corresponde.

rogelio: ahora te haces

la digna.

ana paula: no, no,

simplemente voy a cumplir

con mi trabajo,

no volveré a olvidar mi lugar

en esta casa.

yo solo estaba pensando

en usted,

pero ya me di cuenta que es

perder mi tiempo.

¿sabe qué?

si quiere volver a sufrir

por esa mujer, es asunto suyo.

rogelio: sí, sí, es asunto mío,

pero te molesta, ¿por qué?

hasta parece que estuvieras

celosa de vanesa.

ana paula: para sentir celos

se necesita querer a la persona

y no es el caso.

rogelio: por supuesto,

tú no crees que yo sea

una persona digna de ser amada.

ana paula: lo que su enfermera

piense al respecto,

no tiene importancia, señor.

rogelio: te hice una pregunta.

contéstame,

¿crees que no soy digno de amar?

ana paula: señor,

esa pregunta solo la puede

contestar usted.

voy por otro vaso, señor.

rogelio: ¡no, tú no te vas!

¡no quiero otro vaso y no quiero

otras malditas gotas!

ana paula: quiere que acepte

como todos los demás

su voluntad, ¿verdad?

solo déjeme recordarle

que si no se toma sus gotas

le va a regresar el ardor

que siente en las piernas.

rogelio: no necesito

de tu lástima,

así que déjame tranquilo.

ana paula: buenas noches, señor.

ana paula: para sentir celos

se necesita querer a la persona.

bruno: ¿de veras sigues

sintiendo algo por rogelio

o estás haciendo todo esto

por el negocio de tu padre?

vanesa: es tan difícil contestar

esa pregunta, bruno.

bruno: un "ya no lo quiero"

es suficiente.

vanesa: es complicado

porque no dejo de recordarlo,

de pensar en él,

pero como era antes,

cuando compartíamos

y disfrutábamos tantas cosas

juntos que--

bruno: o sea que solo es

el recuerdo de--de lo que fue.

vanesa: rogelio ha cambiado

tanto.

sin embargo hoy...

hoy,

hoy hubo un momento

en que rogelio tomó mi mano

y--y sentí como antes.

hasta me dieron ganas

de besarlo...

en fin, eh...

mañana seguimos hablando,

me voy a la pensión.

bruno: vanesa, tú no debes estar

en una pensión,

sabes que tienes un lugar

aquí en mi casa,

quédate en el cuarto

de huéspedes.

vanesa: gracias.

maría: ¿necesitas algo más,

rogelio?

rogelio: ¿no vas a preguntarme

sobre vanesa?

maría: ¿no te vas a enojar

si lo hago?

rogelio: la volví a mandar

al demonio, nana.

maría: ah.

rogelio: al menos por un momento

disfruté cuando me pidió perdón,

cuando me dijo

que aún me quería.

maría: ¿eso te dijo?

rogelio: por supuesto

no le creí nada.

y lo curioso fue cuando le toqué

la mano, no sentí como antes,

maría, en cambio cuando--

nada, ya vete a descansar.

maría: rogelio, buenas noches.

ana paula: buenos días,

señorita.

cynthia: contigo quería hablar,

no te vuelvas a meter en los

asuntos entre mi hermano y yo.

ana paula: discúlpeme,

yo solamente quería defenderla

porque me parece

una injusticia--

cynthia: a ver, a nadie

le importa lo que te parece

justo o injusto,

y cuando te metes solamente

complicas las cosas.

ana paula: aquí la única que

complica las cosas es esa mujer,

vanesa.

cynthia: a ver, no, no, no,

para que lo sepas,

vanesa es mi mejor amiga

y es la única que puede hacer

que rogelio cambie, la única.

ana paula: en esta casa

todos están locos.

gustavo: buenos días.

¿sabe si alguien me puede rentar

una lanchita para pescar?

fermín: [ríe]

pues, yo mero.

¿trae equipo?

gustavo: no,

estoy aprovechando que tuve

unas horas libres en el trabajo.

fermín: ¿y en qué chambea?

gustavo: en una constructora.

fermín: ¿cómo?

¿la constructora que quiere

hacer el hotelote aquí?

gustavo: esa misma.

fermín: no, pues,

entonces no le rento nada

y mejor váyase del pueblo porque

si no entre todos lo vamos

a agarrar a pedradas, váyase.

[música]

[música]

bruno: veo que ya dejaste

el bastón.

ana paula: todavía me duele

al apoyar el pie pero el doctor

dijo que tengo que ir

haciéndolo.

bruno: así es, poco a poco.

paula, el otro día,

en san gabriel,

rogelio nos interrumpió

y ya no me contestaste

si entre tú y yo, pues--

ana paula: bruno, por favor,

estoy en mi lugar de trabajo

y rogelio está insoportable,

no quisiera hablar aquí

de nuestra amistad.

además, ahora necesito

que me respondas algo.

¿es cierto que rogelio montero

te golpeó porque me caí

del caballo?

bruno: hay muchas cosas

de rogelio que no sabes aún,

no lo conoces bien todavía.

ana paula: no me has contestado,

bruno.

por eso te dolía la espalda,

¿verdad?

déjame verla.

bruno, déjame verla.

bruno: no, no, no, paula, paula.

ana paula: bruno,

de todos modos lo voy a hacer,

déjame verla.

bruno: paula,

te pido por favor que no.

no, paula.

paula, por favor.

ana paula: no te estoy

preguntando, déjame verla.

bruno: paula, no.

ana paula: no puede ser, bruno,

ese hombre te agarró a fuetazos.

bruno: mi vida trabajando

para rogelio es un infierno,

paula, es un infierno.

ana paula: si tu vida aquí

es un infierno ¿por qué

no renuncias y te vas?

bruno: no, no, no puedo,

ya te lo dije,

tengo que recuperar mi hacienda,

entiéndelo.

ana paula: ¿recuperar?

¿entonces ya comprobaste

que el señor montero se la quitó

a tu papá a la mala?

bruno: bueno, no,

no tengo dudas de eso,

no las tengo pero ya te lo dije,

tampoco tengo pruebas,

entiéndelo.

ana paula: bueno,

¿y qué crees que las vas

a encontrar?

bruno: bueno, eso espero.

ana paula: ay, no, no.

pero bruno,

llevas trabajando para el señor

montero más de cinco años,

¿de verdad crees que vas

a encontrar alguna prueba

después de tanto tiempo?

bruno: no sé, no sé, no sé,

al menos tengo que intentarlo.

ana paula: ¿y mientras tanto

qué? ¿eh?

¿qué está pasando con tu vida?

date cuenta,

trabajas para él todo el tiempo

y eso no importaría

si estuvieras a gusto,

pero como dices,

tu vida es un infierno.

bruno: ¡no, no puedo hacerlo!

no puedo, no puedo hacerlo.

ana paula: claro que sí.

bruno: no.

ana paula: claro que sí,

inténtalo.

inténtalo y enfréntalo.

eres abogado, por dios,

algo puedes hacer para recuperar

tus tierras,

pero no puedes seguir

donde no te respetan.

mira nada más cómo te dejó.

bruno: paula, paula,

por ahora no puedo hacer nada,

entiéndeme,

tengo que aguantarme.

ana paula: hasta cuándo, ¿eh?

bruno: no sé, no sé.

no sé,

pero estoy convencido

de que va a llegar el día

en que todo pueda cambiar.

ana paula: ay, para eso

tienes que hacer algo

y puedes empezar por ponerle

un alto, no te puede golpear.

bruno: paula,

qué más quisiera yo.

ana paula: no puedo creerlo,

bruno, ¿que no tienes dignidad?

gustavo: a ver,

no entiendo qué pasa,

¿por qué está molesto conmigo,

señor?

fermín: no, con usted

y con cualquiera que venga

a construir sus hotelotes

que lo único que hacen es venir

a ensuciar el agua

donde nosotros pescamos.

gustavo: no, eso no va a ser

así, se lo aseguro.

fermín: eh, eso dicen,

pero a la hora de la hora, no,

pues, si ya supimos

lo que ha pasado

en otros lugares.

gustavo: permítame explicarle.

fermín: ¿qué?

gustavo: yo soy ingeniero

hidráulico.

fermín: ¿y?

¿eso qué es?

gustavo: estoy encargado de las

obras que tienen que ver

con el agua, tuberías, presas,

sistemas de riego y mi trabajo

consiste en que--

fermín: consiste en convencernos

para que luego ni podamos pescar

y nosotros vivimos de esto.

gustavo: no, entiendo

su preocupación y antes así era,

pero ahora por la ley

los hoteles nuevos deben tener

plantas para tratar las aguas.

fermín: pues, mire, yo,

yo no sé qué es eso,

pero la verdad es que no

lo vamos a dejar,

ya nos juntamos todos

y diga usted lo que diga

no lo vamos a dejar construir.

bruno: por favor, entiéndeme,

paula, entiéndeme,

yo necesito hacer las cosas

con inteligencia, con calma.

además, rogelio nunca

me había hecho eso, nunca.

ana paula: no, no, no, perdón,

lo siento, pero no, no entiendo,

yo al primer golpe me hubiera

ido y sinceramente creo que tú

deberías hacer lo mismo.

bruno: no, no,

no es tan sencillo.

ana paula: claro que sí,

tienes una carrera, bruno.

bruno: no.

ana paula: por favor,

me consta que eres bueno

en lo que haces,

así que piénsalo,

podrías alejarte,

trabajar en otra parte.

bruno: no, escúchame bien,

yo lo que quiero son mis

tierras, entiéndelo.

ana paula: de acuerdo, bruno,

pero ¿a qué precio?

gustavo: a ver, mire, por favor,

señor.

¿cómo se llama?

fermín: ¿quién? ¿yo?

fermín.

gustavo: mucho gusto,

yo soy gustavo durán.

fermín,

me gustaría que juntara a todos

los pescadores y a la gente del

pueblo para explicarles que no

va a pasar lo que ustedes creen.

fermín: ¿y por qué habríamos

de creerle?

gustavo: al menos escúcheme.

le decía que soy ingeniero

y si escogí esta carrera es

precisamente porque me preocupa

cuidar el agua de nuestro país.

fermín: pues, sí,

todo eso que dice, la verdad,

suena bonito,

pero yo no sé si creerle.

gustavo: al menos deme

una oportunidad,

si después de escucharme

quiere que me vaya,

le juro que lo haré.

ana paula: ¡es usted un salvaje!

¡la manera en que golpeó

a bruno es inhumana!

lo que pasó fue un accidente.

rogelio: sí, por la imprudencia

que cometió.

ana paula: ¡yo quería montar!

él solamente me estaba haciendo

el favor de enseñarme.

rogelio: pues, más le vale

que no lo vuelva a hacer

porque le va mucho peor.

ana paula: en verdad que no

puedo creerlo.

rogelio: deberías agradecérmelo,

con una caída así hubieras

quedado paralítica como yo.

ana paula: yo sé que su

accidente fue horrible

y que es muy triste

que quedara paralítico,

pero no por eso puede vivir

con el temor de que algo así

le pase a los demás.

rogelio: ya deja de alegar,

entiende que lo hice

por tu bien.

ana paula: no, esa no es

la manera,

las cosas no se arreglan

con golpes ni a la fuerza.

rogelio: a veces la gente

no entiende de otra forma.

ana paula: eso no es cierto,

sabe que lo dice

para justificarse.

rogelio: ya basta.

ana paula: no, no, no, basta no,

yo quiero que me escuche

y quiero que entienda.

rogelio: ¿ves cómo con palabras

no entiende la gente?

ana paula: ¿me está amenazando?

rogelio: tómalo como quieras y

no vuelvas a meterte en la forma

como manejo a mis empleados.

ana paula: ¿o qué?

¿también a mí me va a pegar?

elsa: hablé con esteban,

él está dispuesto a hablar con

vanesa para arreglar las cosas.

pero su paciencia se va a acabar

si ella no vuelve pronto.

y por más que le llamo no logro

comunicarme al celular.

federico: aunque regrese,

nuestra hija no quiere volver

con esteban,

así es que dile que se vaya

haciendo a la idea y tú también,

más vale que te vayas

resignando.

elsa: es el colmo que dejaras

que vanesa hiciera esa locura

de irse, claro,

quieres que quede bien

con rogelio para que nos siga

surtiendo.

federico: no, elsa,

no es por eso que la dejé ir.

¿cómo puedes pensar eso de mí?

elsa: y entonces ¿por qué

dejaste que fuera a ver

a rogelio?

federico: para que arregle todo

lo que tiene pendiente con él.

elsa: te advierto,

si es necesario,

yo misma voy a traerla

de esa hacienda.

dany: su té, señor.

federico: gracias.

dany: perdón pero no pude

evitar oír y--

federico: claro,

hasta afuera se oían los gritos.

dany: pues, sí pero tiene

que--que calmarse.

federico: ojalá pudiera.

mi única hija está en problemas

y ni siquiera puedo ayudarla.

[música]

gustavo: y después de todo

este proceso,

las plantas de tratamiento

limpian mucho más el agua

para que lo que llegue al mar

no contamine como pasaba antes.

fermín: ¿en serio

van a hacer eso?

gustavo: claro,

y eso está en los planos.

y si no hacemos esas plantas,

las autoridades no nos van a dar

el permiso para construir.

por favor, téngame confianza,

ayúdeme a hablar

con los pescadores de aquí.

fermín: pues, yo--yo les digo,

¿eh?

ahora, no sé lo que ellos digan

si aceptan o no.

gustavo: si quiere yo

lo acompaño casa por casa

para explicarles lo mismo

que yo le dije a usted.

fermín: no, no, no, eso sí no,

no, eso yo lo hago,

yo me encargo de eso, ¿eh?

yo.

ana paula: ay, romeo,

es increíble lo que pasa aquí,

todos en la hacienda están

atrapados de una u otra forma

por ese hombre.

yo no quiero ser como ellos,

yo no quiero que rogelio montero

me atrape jamás.

cynthia: le dije a rogelio que

me dejara ir contigo a tuxtla,

pero no quiso.

vanesa: no te preocupes, mira,

pienso estar unos días aquí

y tal vez logre convencerlo

de que me acompañes.

ambas: [ríen]

vanesa: y sobre todo de que

mi divorcio es un hecho.

rogelio: ah, ¿sí?

¿sabes que hay muchos motivos

por los cuales uno puede pedir

el divorcio?

pero te aseguro que vanesa

no se divorcia por mí.

vanesa: sigues con lo mismo.

crees que solo vine

para que renueves el contrato

con mi papá, pero mira,

para acabar con eso,

te propongo algo.

dile a mi papá que no vas

a renovar el contrato con él,

de verdad es lo mejor, rogelio,

así tú vas a comprobar

que no estoy aquí por eso

y--y mi papá tendrá más tiempo

para ir buscando otro proveedor.

rogelio: me parece bien.

vamos al despacho a llamarlo,

no quiero que nadie nos escuche.

maría: ¿qué pasó?

¿te pudiste comunicar a tu casa?

ana paula: no,

ahora que sirve el teléfono

aquí, en tuxtla no contestan.

maría: ay, qué pena.

ana paula: sí.

maría: paula.

ana paula: ¿se le ofrece algo,

señor?

rogelio: saber qué haces

en mi despacho.

maría: yo de buena leche le di

permiso de hablar a su casa,

pero nadie contesta.

vanesa: hola, maría.

¿me regalas un café, por favor?

maría: sí, señora.

ana paula: ¿necesita ayuda?

rogelio: no, déjanos solos.

dany: yo crecí sin conocer

a mi papá,

él abandonó a mi mamá

cuando estaba embarazada.

federico: qué pena.

dany: sí, sí es triste.

por eso me parece,

me parece muy bonito que usted

se preocupe tanto por su hija.

federico: mi hija vanesa

es mi adoración.

aunque, la verdad,

a veces no sé si

la consiento de más.

[teléfono]

dany: permítame.

oficina del señor

federico galván.

sí, sí, se lo comunico,

permítame.

su hija.

federico: hola, hijita.

vanesa: hola, papá,

estoy aquí con--con rogelio.

federico: ah, me da gusto.

¿cómo vas?

vanesa: bien, bien,

ya le conté a rogelio

sobre mi divorcio.

federico: esteban está

muy molesto porque te fuiste.

hija, ven a terminar las cosas

con él y después si quieres

regresas allá.

vanesa: papá, papá,

no te hablé para eso, ¿sí?

y--y ya te dije que no pienso

volver con esteban,

que se arregle con el abogado.

pero ahora es importante que te

avise de una buena vez que...

que es un hecho que rogelio

no va a renovar el contrato

que tiene contigo.

ana paula: no soporto que

rogelio montero sea tan

déspota y desconsiderado.

maría: no le hagas caso.

ana paula: no,

es imposible aguantar

tanta grosería, maría.

maría: paula,

estoy muy preocupada,

quién sabe qué va a pasar

con vanesa,

me preocupa que ilusione

a rogelio y que lo vuelva

a hacer sufrir...

y entonces el patrón

se va a poner peor que nunca.

voy a preparar el café.

vanesa: ¿lo ves, rogelio?

lo hice y espero que eso

ayude a que confíes en mí.

dany: con esto se va a sentir

mejor, tome, ya verá.

federico: perdimos el contrato

más importante para la compañía.

dany: ay, señor, qué pena.

federico: y eso puede afectar

mucho a la empresa.

dany: no, no, no,

ya verá que usted va a encontrar

una solución.

federico: y yo tengo que ver por

este negocio y por toda la gente

que trabaja en él.

vanesa: bueno,

entonces vamos a hablar

con cynthia que se quedó

esperándonos.

rogelio: ve a verla tú

si quieres.

vanesa: gracias.

me gustaría venir a verla

todos los días ahora

que esté aquí en san gabriel.

rogelio: como quieras.

ahora vete,

no me quites más el tiempo.

vanesa: espero que me invites

a cenar aquí a la hacienda.

[llaman a la puerta]

rogelio: adelante.

no te mandé llamar.

ana paula: lo sé, señor montero,

solo vine a anunciarle

que me voy.

rogelio: ¿cómo que te vas?

¿adónde?

ana paula: me voy

de la hacienda.

rogelio: no te he corrido.

ana paula: lo sé, señor,

soy yo la que está renunciando.

rogelio: no puedes hacer eso,

a mí nadie me renuncia.

ana paula: pues, yo ya lo hice.

[música]

cynthia: entonces ya hablaron

con tu papá.

vanesa: sólo hablé yo y le dije

que rogelio no iba a renovar

el contrato.

cynthia: ¿en serio?

vanesa: yo creo que ya lo tenía

decidido y en verdad, cynthia,

no vine aquí por eso, aunque,

aunque sé que es un duro golpe

para mi papá.

cynthia: ay, pues,

qué mala onda.

yo no entiendo a mi hermano,

¿qué quiere?

ya estás aquí,

debería estar feliz por eso

y apoyarte a ti y a tu papá.

vanesa: yo creo que él aún

no me ha perdonado pero sé

que lo va a hacer, lo sé.

cynthia: eso espero.

porque yo estoy tan contenta

de verte.

¿tú sabes lo que es estar aquí

encerrada años sin tener a nadie

con quién platicar?

vanesa: no sé, me lo imagino.

cynthia: no. no, no,

es que no tienes idea

de lo que es estar aquí.

estoy harta de tratar nada más

con peones y con gente

que apesta a vaca y...

efraín: señorita.

perdón, ¿podría ver al patrón?

cynthia: regresa después,

ahora está ocupado.

rogelio: ya veo que no aguantas

nada.

ana paula: aguanto muchas cosas,

pero no los malos tratos.

rogelio: bueno, ya basta.

¿qué quieres?

¿más dinero?

ana paula: no, no,

quiero que le dé un trato digno

a las personas.

rogelio: por favor,

ellas son las primeras

en humillarse ante mí

por un poco más de sueldo.

ana paula: a mí me parece

horrible que usted abuse

de la necesidad de la gente

para portarse como un patán.

rogelio: no, no me insultes.

ana paula: no,

no lo estoy insultando,

le estoy diciendo la verdad.

rogelio: ya basta.

ana paula: no,

antes de que me vaya

me va a oír.

rogelio: dije que no te vas a ir

de esta hacienda y no te vas.

[llaman a la puerta]

maría: aquí está el café

de vanesa.

rogelio: ¡llévaselo a la sala!

ya oíste,

tienes un contrato

y lo vas a cumplir.

tú no te vas a ir

de la hacienda, paula,

y no quiero volver a tocar

el tema.

gustavo: y así es como funcionan

las plantas de tratamiento

de agua.

¿quedó todo claro?

fermín: sí.

gustavo: si hay alguna duda,

por favor díganmela.

>> no, pues,

todo lo que se ve ahí en los

dibujitos se ve muy bonito,

nomás es cuestión

que de veras lo hagan.

gustavo: les aseguro que yo

personalmente estaré

supervisando la obra,

y si ustedes quieren,

podemos nombrar a alguien

para que cheque que todo

lo que les dije se va a hacer.

fermín: pues, miren,

yo sí quisiera que alguno

de nosotros estuviera bien

pendiente de todo esto que dice

el ingeniero que se va a hacer.

>> pues, sí, pero ¿quién?

fermín: pues, ahí ustedes digan.

>> yo digo que fermín.

fermín: no, no, no.

>> sí, yo también.

[murmullos]

>> tú eres el indicado,

tú eres el indicado, fermín.

gustavo: ¿usted aceptaría,

don fermín?

fermín: pues, pues, sí, pues,

sí, pues sí.

gustavo: pues, muy bien,

ya quedamos en eso.

fermín: gracias, ¿eh?

gustavo: y, por favor,

les voy a pedir que me tengan

muchísima confianza.

fermín: yo sí voy a estar

bien al pendiente de lo que van

a estar haciendo,

¿eh, ingeniero?

gustavo: me va a dar gusto.

ambos: [ríen]

fermín: usted de verdad parece

una buena persona, ingeniero.

gustavo: ¿entonces qué?

¿ahora sí me va a llevar

a pescar?

fermín: [ríe]

pues, claro,

cuándo quiera.

vanesa: papá, perdóname,

te tuve que decir eso porque

rogelio cree que lo fui a ver

para conseguir

que renueve el contrato.

federico: pero entonces

no es cierto.

vanesa: no sé,

falta que se venza el contrato

y--y yo estoy viendo

qué puedo hacer.

federico: tu madre piensa

lo mismo que rogelio,

que te mandé allá

para arreglar eso.

vanesa: sé que es difícil

para ti,

pero si no arreglo primero

mis problemas con rogelio,

menos voy a poder arreglar

lo de ese contrato.

federico: no. no, no, no.

por favor, hija, tú no te metas.

sí, claro,

es un problema para la empresa,

pero ya veré yo

cómo lo resuelvo, ni hablar.

es mejor que no mezcles

los asuntos de negocios

con tu relación con rogelio.

vanesa: papá, yo te voy

a ayudar y en cuanto--

federico: que no, vanesa.

tú arregla tus problemas

con rogelio y ven a darle

la cara a esteban.

por favor, hijita,

habla con tu marido.

no dejes esto sin terminar

como lo hiciste cuando

cancelaste la boda con rogelio.

adiós, hija.

vanesa: la verdad, me la jugué

y jamás creí que rogelio

me tomara la palabra.

y menos que quisiera

que le hablara a mi papá

en ese momento.

bruno: pues, vaya

que complicaste las cosas.

vanesa: tuve que hacerlo

para que rogelio me creyera.

pero tú dijiste que ibas

a impedir que firmara

con la competencia,

así que más te vale cumplir.

maría: rogelio,

hoy no tomaste tus ejercicios,

esos que te hace paula.

rogelio: así es. ¿y qué?

maría: bueno,

como me dijo que debes

hacer eso diario.

rogelio: esa mujer debe entender

que aquí no se hace lo que ella

quiere sino lo que yo mando.

maría: ay.

rogelio: adiós, nana.

cynthia: ¿cómo estás, rogelio?

rogelio: bien.

¿y paula?

dile que venga a desayunar,

tengo hambre.

maría: es que no está.

rogelio: ¿cómo que no está?

búscala.

maría: rogelio,

paula se fue de la hacienda.

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