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La Que No Podía Amar Capítulo 76

20 Jun 2020 – 12:00 AM EDT

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bruno: sí, sí, claro, claro,

claro.

tienes toda la razón.

según paula, rogelio le encargó

la hacienda.

y ella tiene un poder

para firmar en su nombre.

rosaura: es lo que te digo.

tú puedes conseguir

que mi sobrino firme

lo que necesitamos.

ah, pero eso sí,

te encargas de que te devuelva

tus tierras

y también de que a nosotras

nos deje bien aseguradas.

bruno: me queda claro

que de otra forma

le dirías todo a paula.

rosaura: pues sí.

en cambio yo hasta te puedo

ayudar para que firme.

ah, porque ahora le ha dado

por no firmar nada

que no lea antes y por completo.

bruno: ¿y crees

que confiaría en ti

para firmar algo

sin leer?

rosaura: yo siempre

me las ingenio.

tú confía en mí.

ana paula: gustavo, por favor,

yo no quiero que te enfrentes

a rogelio.

gustavo: entiende

que es lo menos que puedo hacer.

ana paula: además, falta tiempo

para que él camine.

gustavo: ¿a qué te refieres?

ana paula: a que le faltan

unos estudios, una operación,

la recuperación, todo.

gustavo: ¿y de cuánto tiempo

estamos hablando?

ana paula: entre seis meses

y un año.

gustavo: ah, yo no voy

a esperar tanto por mi hijo

y por ti.

ana, date cuenta.

¿crees que rogelio te quiere?

se fue sin decirte nada.

ana, abre los ojos,

en su egoísmo

por volver a caminar

no le importa ni lo que pase

en la hacienda ni tú.

ana paula: no, eso no lo puedes

asegurar.

gustavo: ah, ¿no?

ana paula: no.

gustavo: ¿y cómo es que

te deja sola

por los problemas que hay aquí

por la falta de agua?

ana paula: yo no le dije nada

de los problemas del agua

ni lo del clembuterol,

no le dije nada.

gustavo: pues debiste hacerlo.

ana paula: no.

ernesto dijo

que lo mejor para rogelio

es que esté tranquilo

antes de la operación.

y yo no quiero angustiarlo.

prefiero esperar

a que pase la cirugía.

gustavo: cómo te preocupas

por él.

ana paula: no sólo por él,

también por ti, gustavo.

no quiero que te haga nada.

gustavo: yo sabré defenderme.

y te advierto

que no voy a esperar

meses como dices.

así que dime

dónde puedo encontrarlo.

tú hablaste con él, ana.

ana paula: no tengo idea

en qué hospital está.

y aunque supiera

no te lo diría.

por el bien de todos,

empezando por el tuyo

y por el de mi hijo.

gustavo: no, nuestro bebé.

ese hijo es tuyo y mío.

cynthia: no lo puedo creer.

efraín: ¿a poco no te da gusto?

cynthia: sí, claro, porque--

porque eso significa

mi libertad.

ya no voy a tener

que quedarme aquí

a cuidar a mi hermano.

sobre todo ahora

que quién sabe

qué más pueda pasar.

efraín: ¿de qué hablas?

cynthia: de que la zorra

de ana paula está embarazada.

efraín: ah, caray.

pues de tu hermano no puede ser,

entonces, ¿quién fue el ganón

con la patroncita--

cynthia: mira, eso es

lo de menos.

pero si quieres que tú y yo

seamos felices, efraín,

ayúdame a que ese niño no nazca.

mercedes: pues dices

que me dejaste una carta,

pero pues no la veo.

¿dónde está?

ernesto: aquí está.

¿ves que sí te la dejé?

mercedes: ay, qué pena.

qué tonta soy.

ernesto: no,

seguramente se cayó.

mercedes: ernesto, y yo pensando

mil cosas y haciéndome

historias.

no sabes qué mal me la pasé

estos días.

ernesto: mi amor,

no seas tontita.

¿cómo me iba a ir yo así

después de todo el trabajo

que nos ha costado estar juntos?

mercedes: sí, tienes razón.

ernesto: ana, rogelio y gustavo

tendrán que arreglar

sus problemas entre ellos,

pero eso no debe afectar

nuestro amor.

sólo respóndeme esto, mercedes.

¿me amas?

mercedes: con toda el alma.

efraín: ¿y tú porque no quieres

que nazca esa criatura?

te conviene que tu cuñada

esté de encargo.

cuando el patrón se entere

que su esposa se embarazó

de otro, la va a correr de aquí.

y si paula se va,

no van a adoptar a margarito.

cynthia: ah, eso sí.

efraín: ajá.

sólo tú y yo sabemos

que él es hijo del patrón,

así es que todo va a ser mejor

para ti, mi reina.

¿no te da gusto

lo que puede pasar, mi amor?

cynthia: ay.

¿cómo que mi amor?

tú nunca me habías dicho

mi amor, ¿eh?

efraín: te decía mi reina

porque siempre te he visto así.

pero ahora ya te puedo

decir mi amor porque sé

que tú me quieres

como yo te quiero a ti, ¿o no?

cynthia: sí.

claro que te quiero.

espérate, hombre, espérate.

efraín: ¿qué?

si yo no me canso de abrazarte.

cynthia: hazme caso, efraín, ya.

lo que te estoy diciendo

es muy serio.

efraín: yo creo

que no debería importarte

que la esposa del patrón

le haya puesto el cuerno

con otro.

cynthia: es que ese otro

es gustavo.

efraín: ¿el ingenierillo?

cynthia: sí.

¿ahora entiendes

lo delicado de la situación?

efraín: entonces paula

y el inge son amantes.

cynthia: no, no, no, no, no.

ya eran novios desde antes

y se volvieron a encontrar

cuando paula se escapó

a la playa.

¿entiendes?

efraín: ah.

si será que no perdieron

el tiempo a embocar el cielo,

¿verdad?

cynthia: ya, ya.

si ese chamaco nace,

gustavo nunca

se va a casar conmigo.

efraín: ¿y por qué

tanto interés en ese?

¿qué más da? ¿eh?

porque te advierto que--

te advierto--

cynthia: a ver, efraín,

yo solamente quiero--

quiero usar a gustavo.

porque tú y yo

tenemos nuestros planes,

¿verdad?

pero gustavo es el único

que puede enfrentar a rogelio.

efraín: no.

cynthia: no, sí, sí.

efraín, ayúdame, por favor.

por favor.

además si ese chamaco

desaparece del mapa,

va a ser la mejor venganza

en contra de paula.

¿o qué?

¿tú crees que ella merece

irse y ser feliz con gustavo,

mientras que tú y yo

no podemos ser felices

porque yo no tengo mi herencia?

¿crees que es justo?

no.

no.

[música]

a]

mercedes: no sabes

cómo te extrañé.

ahora que pensé

que te había perdido

me di cuenta

de cuánto te quiero.

y de que sí quiero vivir

plenamente estos días contigo.

ernesto: ¿de verdad?

mercedes: sí, mi amor.

antes de que tengas

que regresar con tu hija

y todo cambie.

efraín: esta es la mejor noticia

que puedes darme.

y yo también quiero vivir

estos días contigo intensamente.

además, marcela ya está

de acuerdo en que tú

seas mi novia.

mercedes: ¿en serio?

ernesto: sí.

esteban: buenas noches.

macaria: buenas noches.

esteban: chio, ¿me puedo sentar?

chio: no.

y espero no volver a encontrarme

ni contigo ni con mercedes.

esteban: a ver,

estás siendo injusta

con mercedes,

ella se ha portado

como una amiga contigo.

si hay alguien

a quien tienes que culpar

es a mí.

chio: pues sí, también,

por ilusionarme,

por hacerme pensar

que podíamos casarnos.

y de hecho, tal vez

ya estaríamos casados.

pero mercedes te hizo dudar.

esteban: no, no, no, rocío.

ella hizo que me diera cuenta

que lo único que yo estaba

buscando era tener un hijo.

yo tengo muchas ganas

de ser padre,

pero eso no es

suficiente motivo para casarme.

mercedes me pidió

que no me precipitara

precisamente para no lastimarte

a ti después.

chio: todo iba muy bien

entre tú y yo

hasta que ella habló contigo.

y lo hizo porque en el fondo

ella no quería que tú y yo

estuviéramos juntos.

claro, porque te quería

para ella.

por eso están aquí ahora juntos.

esteban: mira, si por mí fuera,

yo no te daría

ninguna explicación.

pero lo voy a hacer

por mercedes.

chio: ah, hasta la defiendes.

esteban: pues sí,

porque no se merece

lo que le estás haciendo.

mira, mercedes y yo

no viajamos juntos.

yo llegué hoy

por un asunto de trabajo

y ella ya lleva tiempo aquí

en la hacienda

de su amiga cynthia.

bueno, en fin,

piensa lo que quieras.

macaria: ¿está usted bien?

chio: sí.

pero ya no tengo hambre.

daniela: al menos ana paula

pudo hablar

con el señor montero, ¿no?

miguel: sí, pero eso

de que ella siga al frente

de la hacienda no me parece.

daniela: es mucho trabajo--

consuelo: joven.

¿le llevo de cenar

o va a ir al comedor

con margarito

y todos los demás?

miguel: consuelo,

por favor, no me hables

de usted.

consuelo: yo sólo lo puedo ver

como el hermano de la patrona.

y por fortuna,

hoy es mi último día

de trabajo aquí.

miguel: ¿cómo? ¿te vas

por mi culpa?

daniela: consuelo, no,

no puedes perder tu empleo.

consuelo: no me voy a quedar

sin trabajo.

les voy a ayudar

a los papás de maripaz

en la fonda,

hacerles compañía,

porque los dos

están muy tristes.

miguel: mejor ayúdame

a encontrar

al verdadero asesino.

daniela: mira, consuelo,

si todos le dan la espalda

y desprecian a miguel,

él no va a poder averiguar nada.

miguel: necesito hablar

con la gente

para saber qué pasó

exactamente esa noche.

consuelo: todos sabemos

lo que pasó.

que en su borrachera

discutió con mi amiga,

la aventó, se pegó

en la cabeza y se murió.

así de fácil.

daniela: tranquilo.

flaquito, yo te voy a ayudar

y tu hermana también,

no estás solo.

ernesto: es que no puedo creer

que por fin estemos juntos,

mi amor.

que mi hija te acepte.

mercedes: yo también

estoy feliz.

pero de todos modos

quiero irme con calma

pues para que me pueda

ir acercando a ella

y ganarme su cariño.

ernesto: así va a ser.

aunque ella prefiere

quedarse en tuxtla

con sus abuelos.

mercedes: ¿por qué?

¿no quiere convivir conmigo?

ernesto: tranquila, mi amor.

marce pasaba mucho tiempo

con ellos cuando gloria vivía

y bueno, pues mi hija los adora.

mercedes: claro,

está acostumbrada a ellos.

ernesto: ya iremos a visitarla

juntos a tuxtla,

para que veas ahora sí

su actitud es completamente

diferente.

mercedes: me alegro tanto,

ernesto.

y te juro que voy a hacer

todo lo que esté en mis manos

para llevarme bien con tu hija.

ernesto: lo sé, mi amor.

lo sé y por eso te quiero más.

mercedes: [ríe]

ernesto: y por mí yo me casaba

ahora mismo contigo.

mercedes: yo también.

ernesto: mi amor.

mercedes: pero tenemos

que esperar.

por marce.

ernesto: ay, es que

hay tantas cosas

para las que no quiero esperar.

margarito: qué bueno que al fin

pude conocer la capilla.

ana paula: está hermosa,

¿verdad?

margarito: sí.

muy bonita.

ana paula: párate junto a mí.

ven.

vamos a darle gracias a dios.

margarito: gracias, diosito,

porque ya estoy bien

y puedo caminar.

y porque el patrón

también va a correr

y andar en caballo.

ana paula: gracias, dios,

por la recuperación

de margarito.

y porque rogelio está bien.

y porque tiene esta oportunidad

de operarse.

si es tu voluntad, señor,

que rogelio camine,

y a mí ayúdame a manejar

bien las cosas con gustavo,

con cynthia,

y al mismo tiempo

poder resolver

todos los problemas

que hay en la hacienda.

ernesto: ahora sí muchas cosas

van a cambiar para nosotros.

voy a operar a rogelio,

voy a estar al pendiente

de su recuperación,

pero también voy a pasar

una temporada en san gabriel

con mi tano.

mercedes: ¿por qué?

ernesto: te tengo una sorpresa.

pero te la cuento

mientras cenamos,

porque me muero de hambre.

mercedes: no, no, no, no.

espérame aquí.

la noche está muy bonita

y mejor yo traigo algo

y cenamos por aquí, ¿sí?

ernesto: bueno, bueno.

mercedes: aquí espérame.

ernesto: [ríe]

hermosa.

gustavo: ernesto.

qué bueno que te veo.

quiero hablar contigo.

ernesto: dime.

gustavo: necesito que me digas

en dónde está rogelio.

ernesto: no, lo siento, gustavo,

pero no te lo puedo decir.

gustavo: a mí no me vengas

con que es un secreto médico

y que vas a proteger

a tu paciente

porque no lo voy a aceptar.

ernesto: lo siento,

pero así es.

ni siquiera a ana se lo dije.

gustavo: me urge hablar con él.

ana está esperando un hijo mío

y rogelio tiene que saberlo.

[música]

gustavo: por favor dime

en qué hospital está rogelio.

no me hagas recorrer

todo tuxtla.

ernesto: en verdad

lo lamento, gustavo.

pero como su médico

no puedo darte esa información.

gustavo: ¡ernesto, entiende!

estamos hablando de mi hijo.

¿sabes cómo puede reaccionar

rogelio con ana

si se entera por alguien más?

esto tengo que resolverlo yo.

ernesto: sí, me queda claro.

gustavo: no, no, no, no,

no lo tienes claro.

ana quiere decírselo

cuando vuelva,

y yo no me voy a arriesgar

a que él le haga algo a ella.

mercedes: ¿qué son estos gritos?

¿qué pasa?

ernesto: tu hermano quiere saber

dónde encontrar a rogelio.

gustavo: y me lo vas a decir.

mercedes: gustavo, cálmate,

cálmate, cálmate.

gustavo: suéltame.

hugo: ¿pasa algo?

mercedes: no, no, nada, nada,

hugo, gracias.

puedes irte, gracias.

gustavo, ¿qué manera es esta

de hablarle a ernesto?

ernesto: no te preocupes,

yo lo entiendo, está alterado

porque lo que sucede es serio.

mercedes: ¿lo que sucede?

¿de qué hablan?

gustavo: mercedes,

quiero hablar con rogelio

porque ana

está esperando un hijo mío.

margarito: la capilla

de la hacienda está muy bonita.

ana paula: sí.

rogelio la mandó a arreglar

y ordenó que siempre

haya flores ahí.

margarito: oye, paula,

¿me puedo quedar

aquí a dormir contigo?

ana paula: por supuesto,

mi cielo.

pero solamente por hoy.

porque ya mañana

vas a dormir

en tu propio cuarto

aquí dentro de la hacienda.

margarito: qué padre.

¿voy a tener mi propio cuarto

aquí en la hacienda?

oye, paula,

si el patrón se opera,

¿eso va a hacer

que se tarden más en adoptarme?

ana paula: eso no depende

de nosotros, mi amor,

si no de las autoridades.

margarito: ah, bueno.

es que yo pensé

que con todo esto

ya no me podían adoptar.

ana paula: no, no digas eso.

margarito: y si rogelio

llega a caminar,

¿vas a tener hijos con él?

ana paula: no.

no, mi amor.

yo voy a esperar

a que regrese recuperado

para irme,

porque él ya no me va

a querer aquí.

margarito: ¿por lo que

me contaste de gustavo?

pues podemos hacer

que nadie le diga

que fueron novios.

ana paula: no, mi amor, no,

no es sólo eso, margarito,

si no que lo que pasa

es que estoy esperando un bebé.

margarito: ¿vas a tener

un bebé de verdad?

¿tuyo?

ana paula: sí.

¿qué pasa? ¿no te da gusto?

margarito: no.

porque entonces

ya no me vas a querer.

ana paula: mi amor,

claro que sí.

yo te voy a querer siempre.

mercedes: ¿estás seguro?

gustavo: claro que estoy seguro.

ana va a tener un hijo mío,

tengo que llevarme

a ana de aquí

porque mi hijo no puede crecer

al lado de ese hombre

que no es su padre.

mercedes: tienes razón.

aunque lamento que la madre

sea esa mujer.

gustavo: mercedes, por favor.

mercedes: ernesto,

dile dónde está rogelio.

ernesto: entiéndame los dos,

por favor.

no puedo traicionar

la confianza de rogelio.

mercedes: pero, ernesto--

ernesto: no, mercedes.

por tu trabajo

sabes perfectamente

lo que es guardar un secreto

de un paciente.

gustavo, perdóname,

pero no te lo puedo decir.

rogelio tiene que estar

tranquilo

antes de su operación.

gustavo: ana también

tiene que estar tranquila.

y mientras siga aquí

eso no va a suceder.

mercedes: prométeme

que le vas a decir a gustavo

dónde encontrar a rogelio

después de la operación.

ernesto: no.

no se lo voy a decir

ni siquiera a ana

si rogelio no lo permite.

y mejor te digo de una vez,

la buena noticia que iba a darte

tal vez ahora sea mala.

mercedes: ¿por qué?

¿de qué hablas?

ernesto: rogelio y yo

vamos a poner una clínica

en san gabriel.

ahora soy socio

de rogelio montero.

maría: consuelito,

te quiero como a una hija.

consuelo: lo sé, madrina.

maría: te me cuidas mucho.

si necesitas algo, pues...

me dices.

sabes que siempre

vas a contar conmigo.

consuelo: yo lo sé.

y lo mismo le digo.

cualquier cosa

me marca a la tienda de ulises.

me voy contenta

de que margarito está bien.

maría: miguel me anduvo

preguntando que qué pasó

la noche que--

que murió maripaz.

por favor, está tratando

de averiguar lo que pasó,

consuelo.

consuelo: eso dice,

para ver si así le creemos.

pero todos sabemos

que él mató a maripaz.

por favor, madrina,

devuélvasela a miguel,

o tírela a la basura.

maría: yo tengo mis dudas

de que miguel haya sido.

por eso lo pienso ayudar

en lo que yo pueda.

consuelo: pues allá usted.

maría: consuelo.

ana paula: me preocupa

que gustavo siga necio

con enfrentarlo.

rogelio no puede enterarse

ahora de mi embarazo.

daniela: pero ¿y cómo

se lo vas a ocultar?

ana paula: no, pues,

no voy a poder callarlo

mucho más.

daniela: no.

ana paula: pero no es lo mismo

decírselo ahorita

que cuando ya esté caminando.

su estado de ánimo

va a ser muy diferente.

daniela: pues sí, sí.

ana paula: no--no se lo puedo

decir antes de la cirugía.

y también quiero dejarle

la hacienda en orden.

es como una manera

de agradecerle

todo lo que ha hecho por mí.

daniela: amiga,

rogelio no quiere

tu agradecimiento,

te quiere a ti,

quiere tu amor.

[risas]

vanesa: es que tu hermano

va a caminar,

no--no puedo creerlo.

rogelio va a volver

a ser el mismo hombre de antes.

cynthia: a mí ya se me hacía

raro de verdad

que se hubiera largado

así nada más.

pero por algo así.

vanesa: no, no,

es que es la mejor noticia

que he recibido en años.

ahora, ahora lo único

que hace falta es separar

a rogelio de esa estúpida.

cynthia: no te preocupes.

paula muy pronto

va a dejar de ser un problema.

vanesa: ¿por qué lo dices

tan segura?

¿por lo del hijo que espera?

cynthia: ¿te parece poco?

[llaman a la puerta]

ana paula: sí.

gustavo.

gustavo: ¿por qué no fuiste

al comedor en la mañana?

¿ya ni siquiera

quieres desayunar cerca de mí?

ana paula: no, no es eso.

estaba cansada.

pero maría me trajo algo

para desayunar aquí.

gustavo: ¿y cómo

no vas a estar cansada

con tanto trabajo

que tienes aquí?

ana paula: ay, gustavo,

me estoy cuidando.

y al mismo tiempo

pues tengo que ver--

gustavo: sí, sí, sí, sí,

ya sé, ya sé.

tienes que ver

por los asuntos

de la hacienda de rogelio.

pero yo no te voy a dejar

todo el peso a ti sola.

yo voy a estar a tu lado

ayudándote con lo del agua

y con todo lo que pueda.

ya no quiero que tengas

más presiones, ana.

ana paula: gracias, gustavo.

gustavo: no me lo agradezcas.

yo lo hago con mucho gusto

por ti

y por nuestro hijo.

ayer además de la firma

para meter la denuncia

en contra de david,

quería decirte algo que no sé

cómo lo vayas a tomar.

ana paula: ¿por qué?

¿qué pasa?

gustavo: tiene que ver

con vanesa, tu media hermana.

macaria: la mejor manera

es extender los dedos así

en la parte baja de la charola.

consuelo: le aseguro

que voy a hacer bien todo,

no se preocupe.

macaria: y también te--

te tienes que aprender

de memoria la carta.

consuelo: usted me lo dice

como si nunca

hubiera estado aquí

tomando órdenes a los clientes,

ayudando a maripaz.

ay, perdón, doña macaria.

pero es que no sé

si hablar de maripaz o no.

macaria: claro que puedes

mencionarla porque yo sé

que las dos pensamos en ella.

yo cada vez

que entro a la cocina pienso

que me la voy a encontrar

y en la noche

tengo que recoger todo yo sola.

me acuerdo cuando ella

me ayudaba.

consuelo: lo siento.

me gustaría que no estuviera

sufriendo tanto, doña macaria.

macaria: mira,

hablemos de ella

cuando la recordemos

porque ni tú ni yo

podemos olvidarla.

y por favor,

no me digas doña macaria,

dime macaria.

consuelo: está bien.

macaria.

cynthia: esto del agua

está llegando

demasiado lejos, david.

estás poniendo en riesgo

a vanesa y a mí.

david: todos estamos

corriendo riesgo, cynthia.

empezando por mí.

así que lo siento,

pero no voy a desistir.

cynthia: david,

por favor, tú dijiste

que cuando yo te lo pidiera

iba a llegar de nuevo

el agua a mi hacienda.

y eso me va a servir

para demostrarle a rogelio

que yo sola puedo arreglar

este problema.

david: lo voy a pensar.

pero no te garantizo nada,

porque quedamos de fastidiar

de verdad a tu hermano,

y tú lo que quieres

es solucionar sus problemas

en vez de darle más.

cynthia: es que te lo juro

que no es por él, es por mí.

david: si en verdad

te preocuparas por ti,

habrías aceptado casarte conmigo

y pelear tu herencia.

cynthia: bueno,

ya habíamos acordado

que eso no iba a suceder.

y tú dijiste

que cuando yo quisiera

quitarías ese maldito dique.

david: sí, sí, pero

no estoy seguro

de que hacerlo

sea lo más conveniente.

al menos no ahora.

cynthia: eres un maldito

desgraciado,

sabía que nos ibas a traicionar.

poco hombre, desgraciado.

david: tú eres la que se está

traicionando así misma.

y mejor olvídate

del imbécil de gustavo,

cásate conmigo.

piensa bien

lo que te conviene hacer.

cynthia: no me voy a casar

contigo, suéltame.

gustavo: a ti te quería ver.

david: ah, ¿sí?

pues ya me encontraste.

cynthia: cuidado, no.

gustavo: tienes tres días

para deshacer el dique

y que el agua llegue

a la hacienda de cynthia.

david: ya sé que vas a meter

todos los recursos legales

para quedar bien con ella

y recuperar al agua.

yo te advierto

que hagas lo que hagas

no te metas en ese dique.

cynthia: no, por favor,

por favor, ya.

por favor, david, por favor.

david: si quieres saber

por qué lo puse,

pregúntale a cynthia.

gustavo: ¿por qué dijo eso

david?

[música]

[música]

ernesto: gracias.

macaria: de nada.

ernesto: gracias.

mercedes: no puedo creer

lo poco que duró

nuestra felicidad.

ernesto: pero es que tú

me estás viendo como si yo

los hubiera traicionado

a ti o a gustavo,

cuando no fue así.

desde la primera vez

que llegué aquí

hablé con rogelio

sobre la falta

que hacía una clínica

en este lugar.

y tú sabes que poner un lugar

así siempre ha sido mi sueño.

donde la ayuda llegue siempre

a la gente que lo necesite.

en la capital

hay varios hospitales,

y hacer uno más

siento que no ayudaría tanto

como hacer uno aquí,

donde podríamos ayudar

a mucha gente.

mercedes: pues sí,

eso lo entiendo, ernesto,

incluso que te hayas asociado

con don rogelio.

ernesto: pensé que te encantaría

participar conmigo

en el proyecto de la clínica,

olvidarte de trabajar en tuxtla.

mercedes: no, olvídalo.

jamás podría hacerlo,

porque el que está de por medio

es mi hermano.

ernesto: pero por los problemas

que gustavo tiene

tú y yo tenemos

que estar enojados.

cynthia: es que david está mal,

está obsesionado conmigo,

por eso no quiere

deshacer el dique.

y si no me caso con él

va a arruinar mi hacienda.

gustavo: eso no lo voy

a permitir.

tú tranquila, ¿sí?

ya, cynthia, tranquila.

ya.

cynthia: es que ni siquiera

lloro por eso.

me duele tanto saber

que él me quiere de esa manera,

mientras que tú no tienes ojos

más que para paula.

tal vez lo que debería

de hacer es casarme con david.

gustavo: tú no puedes hacer eso.

cynthia: ¿por qué no?

él me ayudaría

a recuperar mi herencia

y para eso me da lo mismo

él o cualquiera.

porque yo sé que al único

que voy a amar siempre es a ti.

mercedes: a mí también

me encantaría

que trabajáramos juntos,

pero prefiero no mezclar.

rogelio es socio de la clínica,

y en cuanto don rogelio

sepa la verdad,

él y mi hermano

van a enfrentarse

por la misma mujer.

ernesto: sí, tienes razón.

además, habiendo un hijo

de por medio

todavía está más difícil.

mercedes: pero gustavo

tiene derecho a criar

y a disfrutar de ese bebé.

ernesto: sí, sí, sí,

entiendo que lo quiera

a su lado.

uno por los hijos hace todo.

mercedes: sí, ya viste

que gustavo está desesperado

porque don rogelio sepa todo.

no soporta la idea

de que su hijo

pueda crecer lejos de él.

ernesto: bueno,

no nos adelantemos,

no sabemos si ana y rogelio

van a seguir juntos

una vez que se sepa

lo del embarazo.

gustavo: cynthia,

tú eres una mujer muy guapa,

buena, y con muchas virtudes,

no puedes casarte

sólo para recibir una herencia,

tienes que casarte por amor.

cynthia: ¿por amor?

ya me quedó claro

que por amor no me voy a casar

porque tú no quieres

que lo intentemos.

gustavo: no, no, no, no,

no pienses así.

mira, tal vez con el tiempo

conozcas a alguien más

y--y te enamores.

cynthia: no.

yo solamente te quiero a ti.

pero tal vez tengas razón

porque...

¿de qué me sirve

el dinero de mi herencia

si no lo voy a disfrutar

con el hombre que amo?

gustavo, si tan sólo

me dices que tengo

una pequeña esperanza

de que tú y yo

volvamos a estar como antes,

no me caso, de verdad.

gustavo: yo no te puedo

ofrecer eso, cynthia.

cynthia: es por paula, ¿verdad?

no es nada más

por el hijo que esperas,

es por ella, dime la verdad.

¿qué te dijo? ¿que va a volver

contigo? ¿qué te dijo?

gustavo: ella tiene dudas.

cynthia: tiene--

[llora]

si es así, yo te voy a esperar.

ana paula: miguel está cambiando

y yo le creo.

por eso yo le pido por favor

que entre todos

le ayudemos a averiguar

qué pasó

cuando maripaz murió.

ulises: si yo sigo

dándole servicio a la hacienda

es nada más por don rogelio.

pero lo que es por su hermano,

por usted, por la güerita esa

que tanto lo defiende,

yo ya no les vendía ni agua.

vanesa: vaya.

ana paula: vanesa,

ya sé que tú estás detrás

de la falta de agua

que hay la hacienda del fuerte.

vanesa: [ríe]

¿yo?

estás loca.

ana paula: ya sé que tú eres

la verdadera dueña

del rancho la negra.

mercedes: ernesto, mi amor,

no sabes lo que me emociona

escuchar esto.

ernesto: más emoción

me va a dar a mí cuando aceptes.

sí.

mercedes: [ríe]

claro que sí.

por mí me casaba ahora mismo

contigo.

ernesto: bueno,

pues vamos al registro.

mercedes: ay, no.

no podemos.

por tu hija, es muy pronto.

yo quiero que cuando tú y yo

nos casemos,

ella no sólo me acepte,

sino que también me quiera.

ernesto: sé que te vas a ganar

su cariño.

pero no quiero

dejar de compartir

tantas cosas contigo, mi amor.

así que,

¿aceptarías vivir conmigo,

mientras nos casamos?

vanesa: peor eso no quiere decir

que yo haya bloqueado el río.

y si lo que quieres

es hacerme quedar mal

con rogelio,

no lo vas a lograr,

te lo advierto.

ana paula: lo que quiero

es resolver eso en este momento.

así que vamos a hablar

con david.

vanesa: ey, ya, ya, ya,

no me tocas, ¿sí?

no voy a hacer nada

que tú me pidas.

y si quieres,

salgo para la hacienda,

que rogelio lo hable conmigo,

no tú.

ana paula: pues yo estoy

a cargo de la hacienda ahora.

vanesa: pues a ver

por cuánto tiempo.

ya sé que pronto

vas a tener que dejar

la hacienda.

porque rogelio

jamás va a perdonarte

lo de ese hijo.

otro bastardo igual que tú.

[música]

[música]

>> señor, por favor,

no puede pasar.

gustavo: ya volví, david.

y ahora vengo con la autoridad

y con los papeles oficiales.

david: sí, sí.

ya veo que trajiste refuerzos.

esteban: mira, david,

esto es serio.

aquí están los documentos

que te exigen

deshacer el dique

que impide el paso de río

hacia la hacienda del fuerte.

david: lo siento,

pero estoy bastante ocupado.

ah, pero, tal vez sería mejor

que lo hablaran con mi socia,

con vanesa galván,

porque para mí

esto es una acusación

sin sentido.

esteban: todos aquí sabemos

lo que estás haciendo.

la única que no lo sabía

es vanesa.

david: ah, ¿no?

esteban: lo hablé con ella

y, como dueña del rancho

la negra, me dijo

que no tiene ningún interés

en desviar el agua del río.

david: uy, ¿eso te dijo?

esteban: te advertí

que no te pasaras

de listo con ella.

david: pues para tú información,

ella también es parte de esto.

esteban: ¿qué dices?

ana paula: a mi hijo

no vas a insultarlo.

él tiene un padre

que lo reconoce y que lo quiere.

vanesa: ay, por favor,

me queda claro

que la historia se repite,

seguiste el ejemplo

de tu madre--

ana paula: no te voy a permitir

que me hables así, vanesa.

vanesa: pues es la verdad.

eres una interesada.

nunca te ha importado rogelio,

te metiste con otro

y ahora vas a tener un bastardo.

eres igual que tu madre.

debe ser horrible

tener una madre como la tuya.

hasta lástima me das.

ana paula: mi madre siempre

estuvo al pendiente de mí,

me quiso, me cuidó.

y si mi verdadero padre

no pudo estar a mi lado,

fue por los chantajes

de tu madre--

vanesa: mentira.

ana paula: claro que sí,

mi papá me quería

y en cuanto supo que yo existía,

me buscó, me cuidó, me dio

su apoyo, su cariño.

vanesa: mentira.

ana paula: vanesa, es

la verdad y sabes que yo sí

lo respeto, no como tú,

que nunca te ha importado

su voluntad de aceptarlo

como lo que soy, tu hermana,

su hija.

vanesa: lo intenté, pero veo

que es imposible.

somos muy diferentes.

tú no sabes lo que es

la decencia y lo mejor

es que rogelio no va a tardar

en darse cuenta.

ana paula: [jadea]

ulises: señora montero,

¿está bien?

¿quiere que llame al doctor?

lo vi en la fonda.

ana paula: no es necesario.

muchas gracias.

deme un poco de agua, por favor.

ulises: sí, claro.

david: lo que quiero decir

es que vanesa compró las tierras

para estar cerca de rogelio.

bueno, tú ya sabes,

es el amor de su vida

aunque haya estado

casada contigo.

esteban: qué poco hombre eres,

david.

tratas de mezclar

lo personal en esto,

pero no voy a caer en tu juego.

ni voy a dejar

que fastidies a vanesa.

david: sí, sí,

tienes toda la razón, esteban,

esto es un asunto mío,

de nadie más.

gustavo: lo estás haciendo

para fastidiar

a rogelio montero.

david: para que veas

de lo que soy capaz

cuando alguien afecta

mis intereses.

así que, gustavo,

yo sinceramente te recomiendo

que--que te vayas

con mucho cuidado.

gustavo: no te tengo miedo,

david.

esteban: ey, ey, basta.

basta.

no estamos en una cantina.

yo como representante oficial

de la comisión del agua,

te advierto que esto

se va a arreglar

conforme a la ley.

y tendrás que responder, david.

ya sea devolviendo

el agua a su cauce

o pagando tras las rejas.

ernesto: ¿te acuerdas

que también cuando estábamos

en la universidad

hicimos planes de tener hijos?

mercedes: sí.

queríamos cuando menos dos.

ernesto: bueno, pues yo

ya tengo a marce.

pero sigo queriendo un par más.

¿qué dices?

chio: mercedes.

ernesto: hola.

mercedes: chio.

qué bueno que te veo.

quiero que seas

la primera en saber

que ernesto y yo

ya formalizamos

nuestra relación.

ana paula: muchas gracias,

ulises. ¿cuánto le debo?

ulises: no, no, así está bien,

déjelo así.

ana paula: ulises,

me da muchísima pena

que haya tenido que escuchar

todo esto.

le pido que sea discreto.

gracias.

don abel, ¿cómo está?

abel: buenos días,

señora montero.

ana paula: me alegra verlo

porque rogelio está de viaje,

y algún día me dijo

que si yo tenía cualquier

problema en la hacienda

acudiera a usted

que tiene más experiencia.

abel: ¿y qué es lo que quiere?

ana paula: platicar con usted.

necesito que me ayude

a encontrar una solución

a todo lo que está pasando.

tengo problemas con el agua,

también tuve problemas

con un envío de carne porque--

abel: porque le dieron

al ganado clembuterol.

sí, ya sé que rogelio

está en problemas muy serios.

ana paula: no, no, pero no es

por su culpa, yo le aseguro

que él no sabía nada de esto.

abel: entonces la responsable

es usted.

ana paula: no, claro que no,

yo jamás haría algo así.

abel: pues entonces

no me explico qué pasó,

el caso es que rogelio y usted

en vez de abrir mercado

con los americanos,

solo están haciendo mala fama

a los ganaderos de la zona.

ana paula: nosotros no fuimos.

y de hecho yo quiero

que usted me oriente

a ver cómo puedo dar

con el culpable de todo esto.

abel: por favor, señora,

cuando eso pasa,

el único responsable

es el dueño de los animales.

por eso todos los ganaderos

queremos expulsar a rogelio

de nuestra asociación.

chio: no lo puedo creer.

ernesto: yo tampoco.

pero es cierto,

mercedes y yo por fin

estamos juntos de nuevo.

chio: y yo acusándote

que querías a esteban.

esteban: chio, ¿por qué

insistes en eso?

chio: perdóname,

es que ayer los vi juntos y--

ernesto: pero ellos son amigos

y mercedes me quiere a mí.

chio: sí, ya me di cuenta

y no tengo la cara

para decírtelo,

pero perdóname.

mercedes: hoy estoy tan feliz

que perdonaría cualquier cosa.

y me tienes que acompañar

a ver a gustavo y a cynthia

para darles la noticia.

¿verdad, mi amor?

esteban: sí, mi amor.

ana paula: ¿cómo que quieren

sacar a rogelio de la asociación

de ganaderos?,

no pueden hacer eso,

él es el presidente.

abel: pues lo primero que

vamos a pedirle es su renuncia

como presidente y luego

como miembro.

ana paula: no, don abel,

tiene que escucharlo antes.

tiene que darle la oportunidad

de que se defienda

y un tiempo para averiguar

quién nos hizo esto.

abel: y cómo va a hacerlo,

si ni siquiera da la cara.

ana paula: él está de viaje

por algo muy importante,

créame.

de hecho, no sabe nada

de lo que está pasando,

pero en cuanto se entere,

va a ver la manera de demostrar

su inocencia, yo se lo juro.

abel: pues se va a enterar

muy pronto porque todos

los ganaderos estamos firmando

una carta en su contra.

ana paula: ¿qué?

abel: con permiso.

ana paula: don abel.

cynthia: efraín,

¿qué te pasa, hombre?

¿por qué entras por aquí?

efraín: porque con esto

no puedo andarme

trepando en las ventanas,

mi amor.

mira,

el regalito que me encargaste

para paula.

una coralillo.

cynthia: ten cuidado con eso,

efraín.

[música]

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