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La Que No Podía Amar Capítulo 68

16 Jun 2020 – 12:00 AM EDT

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rosaura: ¿estás embarazada?

contéstame.

¿estás embarazada?

eres una estúpida.

[música]

[música]

maría: jacinto se va a quedar

en la casa

por lo que se ofrezca,

y marcial nos va llevar

a miguel, a consuelo y a mí.

rogelio: tú vete tranquila,

nana.

paula me dijo que va a cuidarme.

además, creo que--

que nos hará bien estar solos.

¿sabes?

por fin siento

que me está dejando

acercarme otra vez a ella.

maría: te lo dije.

yo sé que ustedes

se pueden llegar

a querer muchísimo.

nada me daría más gusto

que verlos

como una familia feliz

junto con margarito.

rogelio: [ríe]

maría: claro,

que, para mi gusto,

rosaura es peor

que una suegra incómoda.

rogelio: bueno, dímelo a mí.

ambos: [ríen]

rogelio: haces bien en tenerla

trabajando un rato,

pero dudo que aguante

mucho más, la verdad.

maría: la pienso dejar

unos días más para que aprenda

a no abrir la bocota.

rogelio: no, no, no,

por favor, no, no,

no soporto su café,

no soporto su comida,

cocina espantoso.

no, no, no, hay que mandarla

a letrinas, hombre, ¿no?

ambos: [ríen]

maría: ay, rogelio,

así me gusta verte, feliz.

rogelio: [tose]

rosaura: ¿cómo un embarazo?

¡ni siquiera le puedes

decir a tu marido

que ese niño es de él!

ana paula: y aunque

se pudiera, tía,

¡yo jamás haría eso!

rosaura: ¿no te das cuenta

de la gravedad del asunto?

daniela: por favor, señora.

ni siquiera es seguro,

apenas vamos

a hacer la prueba.

rosaura: ah, bueno,

pues, entonces, vamos a salir

de la duda ahora mismo.

ana paula: tía, por favor--

rosaura: ¡dámela, dámela!

[grita]

ay.

daniela: ¿ve?

por estar peleando,

esta prueba ya no sirve.

rosaura: me decepcionaste,

ana paula.

¿qué pasó con los valores

que te inculcamos

tu madre y yo?

¿cómo pudiste

acostarte con gustavo?

ana paula: lo hice por amor,

porque yo pensé que pasaría

el resto de mi vida con él.

rosaura: pues ya ves que no.

el tipo anda con cynthia.

y aun si te respondiera

al saber que esperas un hijo,

rogelio los mata

a él y a ti.

ernesto: la crisis de ana

fue muy fuerte y muy peligrosa,

así que tiene que estar

muy tranquila.

hay que evitar

que se sienta presionada.

también voy a hablar

con rogelio,

su esposa no puede seguir así,

de verdad está muy mal.

rogelio: doctor,

¿qué pasa con mi esposa?

daniela: yo creo

que no hay que adelantarnos

a los acontecimientos.

ana paula: sí, sí, sí,

lo primero es salir de dudas.

daniela: claro.

rosaura: pues yo nada más

te advierto, ana paula,

si estás embarazada,

ese niño no va a nacer.

rogelio: ¿qué pasa

con mi esposa, doctor?

ernesto: tuvo una crisis

nerviosa.

rogelio: ¿ah, sí? ¿y por qué?

¿qué hizo que se pusiera mal?

ernesto: yo creo

que es la ansiedad por saber

si margarito va a poder

caminar o no.

rogelio: ¿ah, sí?

¿y por qué comentas

la salud de mi mujer

con el ingeniero durán?

gustavo: ernesto

me estaba diciendo

que iba a hablar con usted

para que les dijera

a todos en la hacienda

que procuren no alterarla.

ernesto: sí, sí, así es,

porque la crisis

fue bastante seria.

y si paula

sufre otra más fuerte,

vamos a tener que internarla.

rogelio: bueno, no te preocupes,

porque eso no va a pasar.

yo veré que nadie la moleste.

gustavo, con permiso.

voy a ver a mi mujer.

ernesto: rogelio, dejé a paula

en la recámara de miguel

porque margarito

está en su cuarto.

rogelio: está bueno, gracias.

gustavo: [suspira]

¡el que debería

estar con ella soy yo!

ernesto: lo que dije

es en serio, gustavo,

así que, por el bienestar

de ana, compórtate.

rosaura: lo siento, ana paula,

pero ese bebé

no puede nacer.

ana paula: ¿qué estás

diciendo, tía?

¡yo jamás haría algo así,

es una vida!

y desde mi punto de vista,

no es la forma

de hacer las cosas.

daniela: doña rosaura, cálmese.

ana paula: tía,

si estuviera embarazada,

¿cómo podría siquiera

considerar deshacerme de él?

¡sería mi hijo!

rosaura: no me malinterpretes.

yo lo único que hago

es pensar en ti.

imagínate,

gustavo ama a otra.

y no se trata

de cualquier otra mujer,

¡es la hermana de tu esposo!

¿de verdad crees que rogelio

te perdonaría algo así?

se va a dar cuenta

y va a creer que lo estuviste

engañando.

va a decir

que entre gustavo y tú

le destrozaron la vida

a su única hermana,

y, como es rogelio de macho,

esta vez sí te mata.

ana paula: [suspira]

efraín: ¿qué pasó, mi reina?

vámonos a la fiesta de maripaz.

cynthia: no, espérate,

yo no sé si voy a ir todavía.

efraín: ándale, anímate,

vamos a echarnos una bailada.

cynthia: ay, mira,

en caso de que fuera,

le pediría a gustavo

que me acompañe.

y ni siquiera sé

si él pueda ir.

efraín: entonces, ni le muevas,

vámonos juntos.

¡ándale!

cynthia: es que sabes

que no puedo hacer eso.

y si me doy una vuelta por allá,

no te vayas a pasar de listo,

efraín.

acuérdate que nadie

puede darse cuenta

de lo que hay entre nosotros.

efraín: está bien.

entonces, nomás una pieza

y ya con eso.

ándele.

cynthia: ay, ¿quién dijo...?

ana paula: por muy malo

que pudiera ser rogelio,

por mucho que se enojara,

no creo que me mate.

rosaura: tal vez a ti no,

porque, a pesar de todos

tus desprecios,

él te adora como a nadie.

pero ¿qué tal a gustavo?

daniela: por favor,

doña rosaura,

ya no la angustie más.

rosaura: déjame hablar

con mi sobrina a solas.

este es un asunto familiar.

vete.

yo no sé en qué fallé contigo,

ana paula.

en verdad, mi amor,

que yo solo quiero

lo mejor para ti.

ana paula: ya no sé

ni qué pensar, tía.

rosaura: en el mejor

de los casos,

rogelio te corre de aquí

y nos deja sin un peso.

y si gustavo no te responde

porque anda con otra,

¿qué vas a hacer?

¿criar sola al chamaco?

ana paula: sí, tía.

buscaré la manera

de sacarlo adelante.

rosaura: ay, mi hija,

no sabes lo que dices.

no sabes.

tú sola con un hijo.

sí, al principio,

va a ser muy bonito,

pero, cuando se enferme,

cuando no tengas dinero,

cuando sufras

por no poderle dar nada,

vas a desear haberme hecho caso.

ana paula: si mi mamá

hubiera pensado como tú,

yo no estaría aquí.

te desconozco, tía.

nunca creí que pensaras así.

y me duele,

me duele mucho descubrir

que muchas de las cosas

que me han dicho de ti

son ciertas.

rosaura: hija,

yo solo te pongo

el peor de los panoramas

para que veas las cosas como son

y no solo por el lado romántico.

lo importante es saber

si es verdad o no

lo que temes.

ana paula: ay, tía.

rosaura: sí.

rogelio: perdón,

pero ¿si es verdad o no qué?

paula, ¿qué es lo que temes?

cynthia: bueno,

ya te puedo consentir.

¿quieres que te haga algo

de cenar?

no, mejor no.

[ríe]

¿quieres...?

¿quieres escuchar música? ¿sí?

algo romántico.

¿o quieres ir a la fiesta

del pueblo? ¿te animas?

gustavo: mira, me siento mejor.

cynthia: perfecto.

gustavo: pero antes que nada,

tengo que hablar con rogelio

para decirle lo que está pasando

con el río.

cynthia: pero se lo puedes decir

mañana, ¿no?

¿por qué?

gustavo: eso no lo puedo

dejar pasar.

hay que ver cómo arreglarlo,

y, por lo pronto, tomar medidas

para que todos aquí

cuiden el agua.

es importante por la hacienda.

rosaura: hablaba con mi sobrina

sobre si es verdad o no

que margarito va a quedar bien,

si va a poder caminar.

[suspira]

ana paula: yo...

necesito saber

que va a volver a caminar

para estar tranquila.

rogelio: tienes razón.

me dijo el doctor, vamos,

que te pusiste muy mal,

que te dio una crisis.

rosaura: ¿una crisis?

¿y por qué no me dijiste

que te pusiste tan mal?

rogelio: debiste avisarme,

amor,

para estar contigo,

para cuidarte.

[música]

[música]

consuelo: ¡ya llegamos!

ay, mire,

ahí están mis papás, madrina.

todos: [ríen]

macaria: ay, qué bueno

que vinieron, maría.

maría: pero ¿qué te pasó?

macaria: ay, ya ni me diga,

maría,

pues metí la pata.

[ríe]

maría: diste un mal paso.

ambas: [ríen]

macaria: ay, cállese.

me caí en la mañana de la silla

y tenía que ser justo hoy.

ay, no.

ulises: yo digo que así

no puede viajar.

que mejor se espere hasta

que le quiten el yeso, ¿no?

macaria: [ríe]

ya vas a empezar otra vez,

ulises.

ulises: no.

ya sé que, pase lo que pase,

se van a ir mañana.

maría: bendito sea dios

que entraste en razón, ulises.

a esos chamacos

hay que darles alas

para que hagan mejores cosas

que nosotros.

ulises: no estoy muy de acuerdo,

pero no podía perder

a mi esposa y a mi hija.

maría: no te vas a arrepentir

de dejarla estudiar.

y ahora que no ha llegado

mucha gente,

les tengo una sorpresa.

¡maripaz!

ven.

mira, este dinero

lo mandó rogelio

para que no te falte

ni un solo libro

y te puedas esforzar mucho

en la escuela,

y ustedes no se tengan

que preocupar tanto.

macaria: [resuella]

ay.

no tengo palabras para agradecer

esto del patrón.

maría: [ríe]

ulises: yo no me lo esperaba.

me gustaría hablarle

al señor montero

para agradecerle mucho.

maripaz: dale las gracias

al patrón, maría.

estoy muy emocionada,

pero muy nerviosa.

maría: ven acá.

ana paula: de verdad voy

a tratar de descansar más

y que no me afecten tanto

los nervios

la situación de margarito.

daniela: disculpen

que interrumpa,

pero hugo nos está esperando

para que nos vayamos

a la fiesta de maripaz.

rosaura: ay.

no...

no sé si voy a poder ir o...

mejor me quedo

a cuidar a mi sobrina.

rogelio: no, váyase, váyase,

no se preocupe.

yo soy su marido

y la voy a cuidar.

daniela: pues, yo puedo quedarme

a cuidar a margarito.

rogelio: no, no, no hace falta,

váyanse las dos.

aquí todos vamos a estar bien.

rosaura: bueno.

pues gracias, don rogelio.

rogelio: de nada.

rosaura: cuídate.

ana paula: ya estoy mejor,

rogelio.

no te preocupes,

dormí un buen rato,

así que vamos a ver a margarito.

rogelio: no, espera,

espera, espera.

tranquila, tranquila.

dime, amor,

¿qué te tiene tan nerviosa?

ana paula: ya te lo dije,

lo del niño.

rogelio: ¿segura que eso

es todo?

[suspira]

paula, ¿qué te pasa?

dime.

ana paula: ¿te parece poco?

¿qué más te puedo decir?

rogelio, por favor,

entiéndeme, vámonos.

rogelio: sí, sí, sí, está bien,

está bien, está bien, ya vamos.

ya vamos, pero no quiero

que te vayas a ir así,

que margarito te vea así.

tranquila.

ven.

ven.

no me gusta verte así.

todo va a estar bien.

todo va a estar bien.

[suspira]

no pasa nada.

ana paula: [solloza]

rogelio: ya, chiquita preciosa,

ya.

tranquila, no pasa nada.

rutilio: ey, ey, ey.

qué bueno que te alcancé.

bruno: ¿qué quieres?

¿qué haces aquí?

rutilio: no, nada más para ver

si no se le ofrece

nada esta noche.

bruno: no.

¿por qué?

rutilio: es que quiero ir

a la fiesta que van a dar

en la fonda.

dicen que se va a poner

muy buena.

bruno: ¿te invitaron?

rutilio: no, pero oí

que va a ser

para todo el pueblo.

bruno: rutilio, tú no vas a ir

a ningún sitio.

no te puedes arriesgar

a que te vea gustavo

o su hermana.

además, cuando tomas,

te pones muy mal,

y no quiero que vayas

a hacer una estupidez.

así que vete a la casa

y no salgas.

escúchame,

no quiero verte allí,

porque yo sí voy a ir,

así que lárgate.

¡qué te largues!

[música]

efraín: buenas noches,

consuelillo.

¿ya está lista

para concederme un baile?

consuelo: no voy a bailar

contigo.

efraín: ¿y por qué no, chula?

consuelo: qué descaro, efraín.

mis papás están aquí.

antes di que mi papá

no se te va encima.

mejor te dejo pensando

en la señorita cynthia.

efraín: hombre,

ella anda con su novio.

consuelo: pues qué mal por ti.

marcial: con permiso, efraín.

señorita,

¿me concede esta pieza?

consuelo: claro, marcial.

efraín: ¿vas a bailar con este?

consuelo: sí,

con mucho gusto.

¿cómo ves?

efraín: ¿ah, sí?

consuelo: vámonos, marcial.

maría: efraín es un mujeriego.

cualquiera que se le acerca

sale raspada.

ana paula: perdóname.

por favor, perdóname,

porque estoy muy nerviosa

y muy sensible.

rogelio: pero ¿qué te voy

a perdonar, mi amor?

si en este momento,

así como estamos,

soy el hombre más feliz.

jacinto: patrón, soy jacinto.

perdón.

el ingeniero durán

quiere hablar con usted.

ana paula: no te preocupes

por mí, ve, por favor.

rogelio: no, hombre,

que se espere, dile que lo veo

después.

ana paula: no, no, no, no,

ve de una vez, por favor.

yo voy a darle

una vuelta a margarito.

hace rato que no lo veo

y me preocupa.

de seguro está desesperado, no--

no quiero que haga un movimiento

y se lastime.

rogelio: está bien.

ana paula: por favor, ve.

rogelio: sí, sí, está bien.

pero, bueno, qué imprudencia,

hombre.

prométeme

que no te vas angustiar, ¿eh?

te amo.

ana paula: [solloza]

[música]

consuelo: maripaz,

traje a alguien

que quiere felicitarte.

miguel: hola, maripaz.

consuelo: ay.

miguel: felicidades

por cumplir tu sueño

finalmente, te felicito.

macaria: eres un cínico.

de plano, te querías deshacer

de ulises, ¿verdad?

por eso lo mandaste por botanas.

efraín: pero si así

estamos mejor, chula.

miguel: ¿qué le pasa,

don ulises?

ulises: este borracho

no debe estar aquí.

¡vámonos!

miguel: tranquilo, no me toque.

maripaz: papá, ¡por favor,

déjalo!

doña maría me dijo

que ya no ha tomado.

ulises: ni va a tomar.

¡aquí no!

macaria: ¡ulises!

miguel no va a tomar nada.

mejor ayúdame a moverme

porque, mira,

me cuesta mucho trabajo

con esta pierna.

ven, ándale, vámonos, ayúdame.

bruno: ¿qué pasó?

vanesa: por favor,

ayúdame a controlar a david.

él dice que yo soy impulsiva,

pero él está peor.

se agarró a golpes con gustavo.

bruno: sí, sí, ya lo sé.

me contó david.

pero el imbécil de gustavo

va a echar a perder

nuestros planes si le dice

a las autoridades del dique

que estamos haciendo.

vanesa: ya lo sé, ya lo sé.

y también le va a avisar

a rogelio si--

si no es que ya lo hizo.

bruno: sí, sí, sí.

tenemos que ayudar

a que david salga bien librado

para que no diga que nosotros

también estamos metidos

en esto hasta el cuello.

rogelio: ¿ya averiguaste

qué está pasando con el agua?

gustavo: sí.

a usted le llega muy buena

cantidad de agua del río.

rogelio: sí, lo sé.

por eso mis tierras

son tan valiosas.

gustavo: sí.

el problema ahora

es que david romo

está construyendo

un dique en el río

para desviar el agua.

rogelio: lo sabía.

de ese desgraciado

no se puede esperar

nada bueno, hombre.

gustavo: así es.

y como sabe que es ilegal

todo lo que hace,

comenzó a lanzar piedras

de todos tamaños al río

para que parezca que se hizo

una desviación natural

con piedras que el río arrastró.

es muy astuto.

rogelio: ¡desgraciado,

hijo de--!

gustavo: ¡basta!

ernesto: ya quita esa cara,

mi amor, no me gusta

verte triste.

mercedes: ay, es que no sabes

cómo quisiera que gustavo

se fuera de aquí

para que david no le haga nada.

él odia a mi hermano

y no solo por las diferencias

en el trabajo,

sino también por cynthia.

ernesto: sí, yo lo sé, yo lo sé,

es una situación complicada.

mercedes: y la verdad es que

también quiero que se vaya

para que esté lejos de ana.

ernesto: por favor,

ana está a punto de una crisis,

y no quiero que tú contribuyas

a eso.

ana paula: mercedes,

yo ya le dije a gustavo

que no espere

a que acabe mi contrato,

que haga su vida,

porque yo no puedo

prometerle nada.

mercedes: pues es lo menos

que podías hacer.

ernesto: ana, ana,

te dije que no te levantaras.

mercedes y yo

cuidamos a margarito.

ana paula: gracias, ernesto.

pero ya me siento mejor.

¿y ustedes no van a ir

a la fiesta?

yo puedo descansar aquí

y cuidar a margarito.

siempre me hace bien

su compañía.

ernesto: ¿no te parece

buena idea?

podemos bailar,

distraernos un rato.

bueno, entonces, te dejamos.

ana paula: que se diviertan.

ernesto: vamos.

gustavo: tranquilo.

así no va a arreglar nada.

rogelio: ¡ese imbécil

quiere arruinarme!

gustavo: lo importante

es que me di cuenta a tiempo,

y usted puede tomar cartas

en el asunto.

rogelio: tienes razón.

me cuesta trabajo

controlar mi mal carácter.

mi mujer ha intentado

muchas veces que cambie,

bueno, y en general

lo ha logrado

con su paciencia, su amor,

su cariño, su forma de ser.

[ríe]

aunque también ella...

tiene su carácter,

su forma de ser.

sobre todo, cuando se trata

de defender las cosas

en las que cree.

gustavo: pues, debería

hacerle más caso.

rogelio: uf.

la verdad, es increíble

lo que uno es capaz

de hacer por amor.

al principio las cosas

no fueron fáciles con paula.

pero ahora creo

que mi mujer y yo

estamos mejor que nunca.

gustavo: ¿son felices?

rogelio: sí.

sí.

solo que ahora, bueno,

estamos angustiados por márgaro.

paula ha estado

muy nerviosa por eso.

pero, bueno, ¿tú cómo vas

con mi hermana?

¿todo bien, eh?

gustavo: sí.

sí, sí, seguimos

nuestra relación

sin ninguna presión.

rogelio: ¿sí?

gustavo: sí.

maripaz: y tú, miguel, cuéntame,

¿cómo vas?

miguel: bien, bien, mejor,

estoy trabajando,

hice unas bancas

que me encargó don rogelio

y voy a hacer muebles

para vender.

maripaz: ay, qué bueno.

macaria: miguel,

gracias por mandarle

esa carta tan linda a mi hija

donde le explicabas,

pues, que no podías

andar con ella.

maripaz: aunque debiste

decírmelo en persona.

miguel: sí.

sí, perdón, pero, pues,

estaba con mis problemas.

ulises: esta noche

solo refresco, ¿eh?

miguel: sé que me acerqué

a su hija en un muy mal momento

para mí, y espero me puedan

perdonar algún día.

maripaz: la que te tiene

que perdonar soy yo

y ya lo hice.

y vamos a ser amigos, pa.

miguel: gracias.

maripaz: [ríe]

rogelio: david

es un desgraciado.

gustavo: hay que estar

al pendiente de lo que hace.

rogelio: bueno, ¿y por qué

no me habías contado

del enfrentamiento

que tuvieron?

gustavo: ¿para qué?

rogelio: ¿cómo para qué?

tú trabajas para mí.

no solamente eso,

eres mi cuñado.

quien se mete con mi familia--

gustavo: gracias,

pero mis problemas

lo resuelvo yo.

rogelio: no, gustavo.

también es mi problema.

son mis tierras

las que se verán afectadas.

gustavo: sí, pero esto

fue personal.

david y yo tenemos problemas

desde hace tiempo,

así que le pido que no se meta.

rogelio: vaya,

veo que también tú tienes

tu temperamento.

pero mira, en este caso

lo que pasa nos afecta

a los dos, así que--

gustavo: ¡así que nada!

usted podrá estar acostumbrado

a mandar en su hacienda

y hasta en el pueblo,

pero, aunque yo trabaje

para usted ahora,

deje de meterse en mi vida.

rogelio: bueno, cálmate.

si la bronca no es contigo.

calma, ingeniero.

pues, eres bravo

y eso me parece muy bien, caray.

por fin cynthia encontró

a alguien con pantalones

para que la cuide.

[ríe]

me da gusto

que te cases con ella.

gustavo: cynthia y yo

nos estamos conociendo.

no hemos hablado de boda.

ni ella ni yo

pensamos adelantarnos.

si llegamos a pensar

en algo más formal,

se lo avisaremos.

rogelio: está bien.

está bien, pero ¿qué te pasa?

entiendo que seas valiente,

macho chihuahua.

es más, que no te quieres

casar todavía,

pero ¿a qué se debe

esta agresividad conmigo?

dime, gustavo,

¿tienes algún problema conmigo?

gustavo: no me gusta que nadie

se meta en mis asuntos.

rogelio: está bueno.

te repito que esto

es asunto de los dos.

son mis tierras.

ahora, lamento el malentendido,

pero toma en cuenta

que, cuando hay percances

con las personas

que colaboran conmigo,

pues, yo lo tomo personal.

gustavo: entiendo,

pero mejor dejémoslo así.

yo vengo y hago mi trabajo.

lo personal no se mezcla.

y en eso prefiero que tampoco

haya ningún malentendido.

rogelio: está bueno.

estoy de acuerdo en no mezclar.

pero si lo personal

tiene que ver con mi hermana

y sale lastimada,

te aseguro que sí

me voy a meter.

gustavo: y yo le aseguró

que, si algo sucediera,

yo le daré la cara.

rogelio: ten.

es carta que voy a mandar

a las autoridades

de la comisión nacional

del agua.

revísala.

también ve al río,

toma las fotografías

como tú sugeriste.

hay que ver lo que david

está haciendo.

mira, después quiero

que también revises

muy bien el área

que está frente al granero.

gustavo: ¿por algo en especial?

rogelio: necesito construir

ahí unos...

unos baños.

voy a hacer un salón de clases.

gustavo: ¿va a poner

una escuela en la hacienda?

rogelio: bueno, por el momento,

no va a ser algo oficial,

pero sí quiero que paula

tenga un salón de clases

para que le enseñe

a todos los chamacos

de la hacienda

y, evidentemente,

también, pues, a márgaro.

te lo encargo.

quiero que sea

una gran sorpresa para mi mujer.

[música]

rosaura: maripaz.

ay, mucha suerte.

y cuídate mucho, ¿eh?

maripaz: muchas gracias,

doña rosaura.

rosaura: ay, ¿es de oro?

maripaz: no sé.

rosaura: no, sí, sí es,

yo conozco mucho de esto.

ay, voy a saludar a tus papás.

maripaz: adelante, pase.

hugo: maripaz.

maripaz: muy bien, gracias.

dany, quería decirte

que tú y yo alguna vez

nos vimos con malos ojos

por lo de miguel...

daniela: ay, pero eso

ya quedó atrás, ¿no?

maripaz: pero, pues,

ahora que yo me voy,

si tú quieres a miguel, pues...

pues, tal vez tú y él

puedan arreglarse,

porque parece que ya no toma.

daniela: sí, parece que miguel

ahora es otro, pero--

pero no, no sé si eso se pueda.

hugo: pues, bueno,

venimos a bailar aquí, ¿no?

¿vamos, dany?

a bailar.

maripaz: a bailar.

[ríe]

bye.

[música]

[llaman a la puerta]

ana paula: ¿qué quería gustavo?

rogelio: avisarme que el infeliz

de david está desviando el río

para dejarnos sin agua.

ana paula: qué barbaridad.

pero, bueno, al menos ya sabes

y no te va a tomar desprevenido.

rogelio: sí, caray.

ana paula: seguramente

gustavo lo va a arreglar.

rogelio: sí, ya platicamos

sobre lo que vamos a hacer.

pero ¿sabes, amor?

[ríe]

ahorita...

en verdad me has hecho cambiar.

gracias.

ana paula: ya eres menos gruñón.

rogelio: [ríe]

justamente le dije a gustavo

que, si cambié mi carácter,

fue gracias a mi esposa,

a mi mujer.

gracias a ti.

ulises: permítame tantito.

ahí está.

pase, pase, por favor.

rosaura: gracias.

ulises: bueno, ¿y qué le voy

a dar?

rosaura: es que la otra vez

macaria me vendió una harina

muy buena de francia.

ulises: ¿en serio? ¿de francia?

rosaura: sí.

ulises: será que es producto

nuevo, y esta mujer

que no me dijo nada.

rosaura: ay, la verdad,

yo no sé.

lo que sí me acuerdo

es que se metió al fondo

de la bodega por ella.

ulises: pues, no tengo ni idea,

pero déjeme ver.

rosaura: ándele.

ulises: creo que encontré algo,

pero no estoy seguro, ¿eh?

mire, esta es toda la harina

que tenemos.

rosaura: uy, no, no es esa.

pero, pues, ni se preocupe,

total luego le preguntamos

a macaria, ¿no?

véngase a bailar, ándele.

ulises: sí.

[música]

mercedes: ¿vas a ir a la fiesta

del pueblo con gustavo?

ernesto y yo ya vamos para allá.

cynthia: ay, pues,

la verdad, no sé.

mercedes: ándale, anímense.

a todos nos caería bien

divertirnos un rato.

cynthia: bueno, sí,

¿es que gustavo puede salir

por lo de sus golpes?

ernesto: en el grupo

va un doctor.

[ríe]

cualquier cosa,

estaré al pendiente.

todos: [ríen]

cynthia: ¿cómo te fue, mi amor?

ven.

ven, siéntate.

gustavo: rogelio obviamente

lo tomó muy mal.

pero no le cayó de sorpresa,

conoce muy bien a david.

cynthia: ¿y qué es lo que

va a hacer?

gustavo: por lo pronto,

va a mandar mañana

una carta a las autoridades,

y yo tomaré fotos del lugar.

ernesto: me han dicho

que el río es precioso, ¿no?

mercedes: ay, pues, deberíamos

de ir los cuatro un día.

cynthia: ah, pues, mañana,

mañana vamos a acompañar

a gustavo.

¿podemos ir?

gustavo: va, sí, claro.

mercedes: oigan, pues sí,

pero mañana es el río,

hoy vámonos ya a la fiesta,

porque, si no, vamos a llegar

cuando ya no haya nada.

bruno: ¿qué tal, miguel?

¿cómo vas con la tomadera?

miguel: bruno, si estoy curado,

ya sabes.

bruno: ¿seguro?

macaria: ¡por favor,

pasen a probar

todo lo que preparamos

para ustedes!

¡vengan!

bruno: vamos.

vanesa: ¡no, no!

¡no quiero entrar!

bruno: vamos.

ulises: a mí solo hay una cosa

que me tiene contento

de que mi hija se vaya,

y es que va a estar

lejos de ti.

miguel: ya estuvo,

ya mejor métase, jefe.

ulises: y espero

que te hagas responsable

de tus acciones

y le respondas a dany,

y te cases con ella.

miguel: ¿casarme?

ulises: si la embarazaste,

es lo menos que puedes hacer.

miguel: ¿qué?

[aplausos]

hugo: dany, ¿quieres algo

de tomar?

daniela: sí, gracias.

hugo: voy por ellos y vuelvo.

daniela: sí.

¡ay, miguel!

¿qué quieres?

oye, no me gusta

cuando te pones raro.

miguel: ¿raro yo?

si tú estás embarazada, daniela.

daniela: ¿qué?

[ríe]

claro que no.

¿quién--quien te dijo

ese chisme?

miguel: ah, ¿no es cierto?

daniela: [ríe]

claro que no.

miguel: no te hagas,

me lo dijo don ulises.

daniela: ay, no, no, no, no,

ya sé por qué te lo dijo.

no, mira, yo le compré

una prueba de embarazo,

pero no es para mí.

ay.

era para ana paula.

miguel: ¿qué?

daniela: por favor,

no digas nada.

tal vez tu hermana

está esperando

un hijo de gustavo.

[suspira]

rogelio: es la primera vez

que me ayudas

a cambiarme de ropa.

ana paula: rogelio,

no se te olvide que hice

mis prácticas de enfermera

y también me tocó

cuidar a una señora

en silla de ruedas.

rogelio: sí.

¿recuerdas cuando recién

llegaste a la hacienda?

ana paula: [ríe]

rogelio: yo no quería

que tú lo hicieras, sino hugo,

porque, pues, yo me sentía mal

de tener esta discapacidad.

[suspira]

me avergonzaba

que me vieras así.

ana paula: no lo puedo creer.

aun si no fuera enfermera,

tú no tienes

por qué sentirte mal

ni avergonzado de esto.

rogelio: bueno, es que

no es fácil depender de alguien

que te ayude a bañar,

a ir al baño,

a vestirte.

ana paula: rogelio, a ver,

yo quiero que me tengas

confianza para pedirme

cualquier tipo de ayuda.

te juro que yo lo hago

con mucho gusto.

rogelio: ¿en serio?

ana paula: sí, te lo juro.

rogelio: eh, paula,

me quiero bañar ahora,

¿me ayudas?

ana paula: ¿eh?

rogelio: ah, ¿verdad?

[ríe]

solamente estaba bromeando.

te pusiste roja, qué bonito.

ambos: [ríen]

[música]

miguel: ¿cómo que mi hermana

está embarazada?

daniela: ¡cállate,

no lo digas en voz alta!

¿te imaginas

si don rogelio se entera?

miguel: no, si se entera

que anduvo con otro y...

daniela: ¡no, no!

no, miguel, no vas a tomar.

gracias, no.

miguel: es nada más un traguito,

digo, como están las cosas...

daniela: pues, por eso.

tienes que estar bien,

es la única manera

en la que puedes ayudar

a tu hermana.

miguel: es que ya es el colmo.

no pensé--

bruno: buenas.

¿todo bien?

daniela: sí, claro.

bruno: menos mal,

no queremos desastres

en la fiesta, ¿verdad?

daniela: no, no queremos.

bruno: miguel, no sabes

lo contento que estoy con dany.

es honesta

y rápida en su trabajo.

es una muchacha

muy valiosa, ¿eh?

miguel.

miguel.

hugo: dany,

para que sigamos bailando.

daniela: gracias.

hugo: [suspira]

bueno, prefieres ir con él...

daniela: no.

no, lo que no quiero

es que tome.

bruno: no, no te preocupes,

ustedes diviértase, ¿sí?

yo lo cuido.

hugo: bueno.

¿vamos a bailar?

daniela: bueno.

vanesa: ay, qué bueno

que vinieron, ¿eh?

ya me iba, porque, la verdad,

para estar entre sirvientes...

cynthia: a ver, ya, no, no, ya.

tranquila, relájate, hombre.

ya estamos aquí.

vanesa: ay, sí, pero yo pensé

que rogelio iba a venir,

aunque fuera con la estúpida

esa de paula.

cynthia: no, ya ves que no.

prefirió quedarse con su...

con su mujer.

ernesto: está de muy buen

ambiente la fiesta.

vanesa: uh, sí.

cynthia: sí, ¿verdad?

maripaz: hola, bienvenidos.

ay, ve, aquí está mi salvador.

cynthia: ¿tu salvador?

¿quién, ernesto es tu salvador?

maripaz: sí.

un día un tipo

me estaba molestando

y el doctor me defendió.

ernesto: no, no fue nada.

cynthia: mira.

maripaz: ay, ¿cómo no?

y quiero que sepa que siempre

se lo voy a agradecer.

maría: ustedes sí saben

cuál es el amor verdadero.

a ver si les aprendes algo,

efraín.

[ríe]

efraín: esta noche

es para divertirnos,

así que voy a bailar.

maría: pero no con mi ahijada,

efraín.

ya volviste a la hacienda

y se van a estar viendo.

espero que tengas muy claro

que ya no te le puedes

acercar, ¿me oíste?

efraín: ya, está bien,

ya suélteme, ya.

[música]

bruno: oye, miguel,

me mandaron a cuidarte,

pero creo que ya no eres

un niño chiquito.

¿qué tal si nos echamos

una copa, eh?

miguel: un trago es lo que mejor

me vendría ahorita.

bruno: pues vamos.

ay, miguel, ¿qué te pasa?

miguel: ¿qué me pasa?

que estoy harto

de sentirme culpable

por todo lo que le pasa

a mi hermana.

pero tú consíguelos,

nos vemos aquí, tú consíguelos.

rosaura: miguel,

sácame a bailar,

siquiera para que valga la pena

haber venido.

ana paula: ¿todo bien?

jacinto: sí.

ya está bien dormido.

le conté que el patrón

estaba bien

y así platicando se durmió.

ana paula: es por la medicina.

y es probable

que ya no despierte.

jacinto: yo me quedo

con el chamaco

para que usted pueda estar

con el patrón.

ana paula: muchas gracias,

jacinto.

por favor,

si llega a despertarse,

me avisas de inmediato.

jacinto: sí, señora.

ana paula: gracias.

rosaura: ya supe hasta donde

llegaron las cosas

entre mi sobrina y tú

en boca del cielo.

¡eres un infeliz!

¿cómo pudiste aprovecharte

así de ella?

gustavo: la aprovechada

aquí es usted.

nosotros solo hicimos

lo que sentimos,

porque, de no ser por usted,

ya estaríamos casados

y juntos para siempre.

consuelo: no sabía que bailabas

tan bien, miguel.

efraín: mi chula.

ulises: por favor,

¿le bajan el volumen? ¿sí?

gracias.

¡su atención, por favor!

quiero decirles unas palabras.

¡macaria, mi amor!

maripaz, ven, por favor.

gracias a todos por venir,

porque todos los que están aquí,

de alguna manera,

han conocido y han tratado

a mi hija maripaz.

todos: [aplauden]

bruno: miguel, ¿qué pasó?

me dejaste esperando.

miguel: me iban a ver,

no podía entrar hasta allá.

bruno: ay, yo te entiendo,

miguel, yo te entiendo.

estamos todos de fiesta,

pero son unos exagerados.

miguel: sí.

bruno: además, una no pasa nada.

miguel: ¿qué tanto es tantito?

bruno: venga.

ulises: maripaz es la luz

de mis ojos.

y sí, claro que estoy

orgulloso de ella.

[aplausos]

miguel: otro.

bruno: ok, te lo traigo,

pero, si alguien nos ve,

diré que tú me quitaste el vaso.

miguel: sí, sí, tú tráelo,

tráelo.

órale.

ulises: salud por mi mujer,

que me ha aguantado

por tantos años,

a pesar de ser tan serio

y cerrado.

gracias por seguirme amando.

todos: [aplauden]

ulises: y...

salud.

salud por mi hija,

a la que estuve a punto

de encerrar para siempre,

aquí,

para que no creciera,

pero no por maldad,

sino por amor,

porque te adoro

y no quiero que nada malo

te pase.

te quiero, hija.

salud por ti, mi amor.

todos: [aplauden]

[vítores]

macaria: ¡acompáñenme al pastel!

¡vamos, vengan!

ulises: hay pastel.

efraín: vamos para allá.

vamos a estar juntos un rato.

cynthia: no puedo, ¿cómo crees?

efraín: ándale, aunque sea

unos besitos nada más.

cynthia: [ríe]

que no, efraín.

es muy peligroso, me van a ver.

efraín: vamos.

vamos para allá.

gustavo: ¿algún problema?

cynthia: no, no, mi amor, no,

le estaba diciendo a efraín

que--que no es necesario

que nos lleve.

¿verdad que no?

porque ya nos vamos.

¿nos vamos ya?

gustavo: me parece bien.

cynthia: aparte, me dijo ernesto

que tú tienes que descansar

por lo de los golpes.

¿estás bien?

efraín: ingeniero, ya sabe,

cuando necesite,

estoy para cuidar a la señorita.

gustavo: mientras esté conmigo,

nada malo le va a pasar.

¿vamos?

vanesa, ¿vienes?

vanesa: ay, sí, sí, sí,

por favor.

ya, ¿sí?

cynthia: vámonos.

rogelio: recuéstate a mi lado.

gracias.

vamos a platicar.

ana paula: [ríe]

¿y de qué quieres platicar?

rogelio: bueno, pues,

de ti.

a ver, cuéntame,

¿qué hubieras sido

si no hubieses escogido

ser enfermera?

ana paula: mm...

maestra.

rogelio: me lo imaginaba.

ana paula: ¿sí?

rogelio: sí, claro.

todo lo que tiene que ver

con ayudar te gusta.

bueno, y te juro

que lo sé solamente

cuando veo cómo tratas,

cómo te comportas con márgaro,

bueno, o sea, se nota.

yo sabía que enseñar te--

te apasiona

y te lo voy a comprobar.

ana paula: ¿cómo?

rogelio: ah, ya verás.

sorpresa.

gustavo: [ríe]

cynthia: pásate, pásate.

[ríe]

mira, al menos la fiesta

no estuvo tan mal.

gustavo: pues, yo me divertí

mucho.

cynthia: sí, yo también.

gustavo: qué bueno

que me convenciste de ir.

cynthia: ven aquí.

es que lo que tú necesitas

es relajarte.

gustavo: [ríe]

cynthia: gustavo, te agradezco

que te preocupes tanto por mí

y por mi hacienda,

pero también tienes

que relajarte tantito,

dejar que se te consienta.

gustavo: tú siempre haces

que me sienta mejor.

cynthia: es lo que voy

a hacer siempre.

me gustas mucho.

gustavo: y tú a mí.

cynthia: yo voy a hacer

que te olvides de todo.

vas a ver.

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