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La Que No Podía Amar Capítulo 24

15 May 2020 – 12:00 AM EDT

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por eso, por eso ahora soy yo

quien rompe el compromiso.

no me voy a casar contigo.

[música]

dany: ¿y se van a ir

de luna de miel?

ana paula: ¿cómo crees?

por supuesto que no.

dany: bueno, yo sé que entre

ustedes dos no va a haber

nada de nada,

pero mínimo el viaje.

ana paula: no sé.

además, yo no quisiera irme

muy lejos hasta que se resuelva

lo de miguel.

dany: a poco no te gustaría

ir a europa.

siempre soñaste

conocer por allá.

ana paula: sí, pero no

en estas circunstancias.

dany: bueno, o por lo menos

algo por aquí cerca;

una playa.

ana paula: no quiero ir

a la playa.

no quiero nada que me recuerde

a gustavo.

los mejores momentos

que pasé con él fueron

en boca del cielo,

en el mar...

vanesa: ¿de qué hablas, rogelio?

federico: ¿qué te pasa, rogelio?

¿te volviste loco?

rogelio: lo siento, federico,

pero así como hace años

tu hija se dio cuenta

de que no me amaba lo suficiente

como para casarse

con un paralítico,

ahora yo entiendo

que no te amo tanto

como para compartir

el resto de mi vida contigo.

vanesa: [solloza] ¿qué estás

diciendo?

rogelio: vanesa, la verdad.

no me puedo casar contigo.

vanesa: ¡eres un desgraciado!

maldito desgraciado.

¿por qué me estás haciendo esto?

¡prometiste que te ibas

a casar conmigo!

¡suéltenme!

ustedes, lárguense de aquí.

¡lárguense todos!

¡lárguense!

cynthia: ¿por qué diablos

estás haciendo esto?

vanesa, ven.

ven, ven.

tranquila.

vanesa: quítate, tú lo sabías.

cynthia: yo no sabía nada.

vanesa: claro que sí.

déjame.

cynthia: tú eres mi mejor amiga,

¿cómo te--?

vanesa: déjame, lárgate.

gustavo: ana me dejó por otro.

ni siquiera se esperó

a saber si yo estaba vivo

o estaba muerto.

fermín: pues, a mí me parece

una buena muchacha.

bien que ayudó a mi nieta

merlina.

gustavo: es una buena enfermera.

pero como mujer, es muy

diferente a como yo creía.

fermín: pues, yo lo siento mucho

porque hacían muy buena pareja.

de verdad.

gustavo: ¿save, don fermín?

yo llegué a tuxtla para

olvidarla; y vine al lugar

donde pasamos momentos

tan felices.

fermín: pero hombre, pues

le hubieses dicho a tu jefe

que te mandaran a otro lugar,

no aquí.

gustavo: lo hubiera hecho,

pero cuando hablé con juan

me di cuenta lo mal que estaban

aquí las cosas.

yo les prometí algo

y lo voy a cumplir.

fermín: ¿aunque eso signifique

que tu corazón termine

de romperse?

gustavo: mi corazón sanará

algún día.

pero toda la gente de aquí,

estos mares, todo eso se va

a echar a perder si dejo

que la constructora se salga

con la suya.

fermín: tú eres un buen hombre,

gustavo, y la vida te va

a premiar.

gustavo: con que todo se arregle

aquí, me doy por bien servido.

femrín: no, muchacho.

nunca pierdas la esperanza

de que las cosas sean mejores.

y mira, con tu perdón,

a mí se me hace que hay

algo raro en la vida de ana.

gustavo: ¿usted cree?

fermín: sí, sí.

yo generalmente, no me equivoco

cuando hablo de la gente.

yo dije que tú eras derecho

y lo eres.

y ella es buena, buena.

estoy seguro de que algo

muy fuerte tuvo que pasar

para que se fuera con otro.

federico: lo que hiciste

no tiene nombre.

¿es verdad que apenas

te diste cuenta?

¿o ya lo tenías planeado?

rogelio: mira, federico,

solamente importa que sepas

que lo siento.

tú eres una buena persona,

y entiendo cómo te sientes--

federico: no, no lo entiendes.

lo que te hizo mi hija

no fue planeado.

pero esto, los invitados,

la prensa--

rogelio: vanesa quiso esto.

ella lo quería, yo no.

federico: eres un desgraciado.

¡poco hombre, cobarde!

nunca debiste romper

el compromiso enfrente de todos.

rogelio: yo quise hablar a solas

con ella, pero ella quiso

hacerlo aquí delante

de toda la gente, yo no quería.

federico, te juro...

lo siento mucho.

por otro lado, si la ofensa

es tan grande que ya no quieres

volver a verme--

federico: por supuesto

que no quiero volver a verte.

no voy a tener tratos contigo

jamás.

ni siquiera de negocios.

rogelio: estarás en tu derecho.

yo te mando a bruno

para que se pongan de acuerdo.

porque sabes que debes cumplir

las cláusulas de penalización.

federico: ¿qué?

rogelio: te recuerdo que son

penalizaciones millonarias

que tú mismo me pusiste.

si me las pagas, yo no tengo

ningún problema en romper

la sociedad.

cynthia: te juro que no lo puedo

creer, ¿por qué hizo esto?

yo pensé que rogelio

ib a a cambiar ahora

que se casaba,

pero sigue siendo el mismo.

david: todo esto debe ser

muy difícil para ti,

porque además no puedes

tomar partido por nadie.

cynthia: tengo que hablar

con él--

david: no, mi amor.

mejor ahorita no te metas.

¿y si mejor vamos a tu hotel?

cynthia: david, ¿cómo crees?

yo voy a esperar a mi hermano.

david: imagina cómo va a salir

después de que hable

con federico.

mejor te llevo

y ahí lo esperamos.

cynthia: ¿qué va a pasar ahora?

seguro todo volverá

a ser como antes.

david: ya, mi vida, tranquila.

cynthia: ¿cómo voy a estar

tranquila? ni siquiera

va a tener enfermera.

¿no ves que para darle gusto

a vanesa me dijo que no llevaría

a paula a la hacienda?

qué horror.

me va a tocar cuidar a rogelio.

eso no puede ser.

david: mi amor,

en tus manos tienes

la solución.

no regreses a la hacienda

del fuerte.

cásate conmigo de una vez.

federico: no voy a pagarte

millones de pesos

después de lo que le hiciste

a mi hija.

rogelio: de acuerdo--

federico: ¿estás loco?

rogelio: de acuerdo,

estás en tu derecho.

¿entonces seguiremos

siendo socios?

federico: eres un infeliz.

cobarde, fuera de mi casa.

rogelio: federico, estás--

federico: ¡lárgate!

rogelio: estás confundiendo--

vanesa: tú no te marchas

sin que me escuches.

todo lo hiciste para vengarte.

federico: si no estuvieras

en una silla de ruedas,

ya te hubiera partido la cara.

lárgate, saca esta basura

de aquí.

fuera de mi casa.

vanesa: [llora]

federico: ya, hijita,

no vale la pena.

rosaura: ¿ya cambiaste el cheque

que te dio rogelio?

ana paula: no, no, no.

rosaura: ¿y qué esperas?

aún tenemos muchos gastos.

ana paula: no, tía.

te dije que ese dinero

era para las cosas de la boda

y yo no necesito nada más.

rosaura: ¿no?

mis zapatos...

y unas joyita para que

vaya presentable.

y un collarcito para ti.

ana paula: no.

yo no quiero un collar.

el que tengo es el único

que necesito y tú tienes

tus joyas de antes,

así que no vamos a tocar

ese dinero, ¿entendido?

rosaura: ¡ana paula!

[suspira]

gustavo: y por suerte

ahora sí estaré supervisando

la obra personalmente.

>> ¿quién nos dice

que no nos va a dejar

colgados como la vez pasada?

fermín: no fue por su gusto,

si lo asaltaron y estuvo

a punto de morir.

>> como sea, don fermín.

¿quién nos asegura ahora que

las cosas se van a hacer bien?

gustavo: el único que puede

avalarlo soy yo,

con mi presencia aquí

y mi trabajo.

les prometo que no

los voy a defraudar.

fermín: piénsenlo.

miren,

de todos los trabajos que él

pudo hacer lejos de aquí,

él prefirió regresar

con nosotros y echarnos la mano.

>> bueno, pero hasta no ver,

no creer.

vamos a ver si nos cumple

el ingeniero.

gustavo: creanme que haré

lo posible por que las cosas

salgan como se deben.

pero para eso necesito

de su cooperación.

>> yo no estoy de acuerdo.

primero, que nos aclare

cómo va a hacer.

todos: [discuten]

gustavo: les juro por mi padre

que acaba de fallecer

que no me iré de aquí

hasta que todo se haga

conforme a la ley.

[música]

[música]

fermín: no tomes a mal

la actitud de mis compañeros.

es que son jóvenes impulsivos.

están preocupados,

pues esto es lo único

que tienen.

es lo que les da de comer.

gustavo: lo sé perfectamente.

y gracias por la cena.

fermín: no.

[ríe]

>> ¡gustavo!

carmen: ingeniero,

vino a visitarnos.

gustavo: dime gustavo,

por favor.

>> sí, dile gustavo.

fermín: un beso a tu abuelo,

mi vida.

¿qué vamos a cenar, carmen?

carmen: hice tamales de chipilín

y ahorita voy a preparar

un pescado asado bien rico.

¿se queda--?

perdón, ¿te quedas a cenar,

gustavo?

>> sí se va a quedar,

¿verdad?

gustavo: pues sí.

>> oye, ¿y ana dónde está?

gustavo: ella no va a venir.

>> ¿por qué no?

gustavo: es que ya no somos

novios.

>> ¿por qué?

si ella es muy buena.

gustavo: [suspira]

eso mismo pensaba yo.

ana paula: señor montero,

yo no esperaba--

como me dijo que tenía

algo muy importante

que hacer hoy--

rogelio: ese asunto

ya lo resolví.

ahora ya podemos irnos

a la hacienda.

ana paula: ¿ahora?

rogelio: ¿tienes algún problema

con eso?

ana paula: no, señor,

no hay ningún problema.

rogelio: entonces recoge

tus cosas para irnos

cuanto antes.

rosaura: ¿ya nos vamos

a la hacienda?

qué bien, qué emoción.

rogelio: sí, apúrense

a recoger sus cosas.

ana paula: ¿al menos puedo

pasar a despedirme rápido

de mi hermano?

rogelio: sí, por supuesto.

que me dejen en el hotel

y vuelvan por ustedes.

ana paula: sí, señor.

rogelio: lola...

vas a ser mi esposa.

deja de decirme "señor",

de hablarme de usted.

dime...

rogelio.

ana paula: sí, seño--

sí, rogelio.

[teléfono]

elsa: no quiero contestar,

me van a seguir

preguntando cosas.

no contesten.

es más, desconecten

todos los teléfonos

y ya lárgate.

¡ya lárgate!

[teléfono]

federico: ¿qué pasa, elsa?

elsa: estoy harta,

tenemos que irnos de viaje.

yo no quiero estar aquí

mañana en cuanto esto salga

en los periódicos,

todas mis amistades

van a burlarse de mí.

federico: eso es lo único

que te importa, ¿verdad?

elsa: eso no es cierto.

federico: eso sí es cierto

y lo sabes muy bien.

en cambio, a mí sólo me

interesa que mi hija no sufra.

voy a ver cómo está.

ana paula: ahora que ya lo veo

tan cerca, tengo tanto miedo.

dany: tranquilízate.

ana paula: es que de por sí

eso de casarse creo que

a cualquiera lo pone nervioso.

y yo voy a casarme con alguien

que no quiero;

y que a veces hasta miedo me da.

dany: ana paula, todavía estás

a tiempo de decir que no.

rosaura: apúrense

para despedirse de miguel.

has hecho tanto por tu hermano.

me siento tan orgullosa de ti.

ya verás, este año

junto a rogelio montero

se te va a pasar muy rápido.

ana paula: ay, tía...

rosaura: anda, vamos

por tu maleta,

no podemos hacer esperar

a tu prometido.

apúrate, ándale.

federico: ya no llores,

mi hijita.

tú eres una mujer muy fuerte

y vas a superar esto.

yo te voy a apoyar

en lo que sea, hija.

vanesa: [solloza]

pues entonces quiero que rompas

ese contrato con ese maldito

a ver quién le compra

sus animales ahora.

federico: hija--

vanesa: si rogelio montero

se cree que esto terminó aquí,

está muy equivocado.

esta humillación

no se la voy a perdonar nunca.

juro que rogelio montero

me las va a pagar todas.

cynthia: estuviste muy mal.

rogelio: ¿y lo que ella

me hizo qué?

cynthia: lo tuyo es peor,

porque fue planeado.

rogelio: claro que no.

solamente me di cuenta a tiempo

que no me puedo casar

con vanesa.

cynthia: ay...

rogelio: en vez de ponerme

esa cara, deberías apoyarme.

ella es tu amiga,

pero yo soy tu hermano.

cynthia: mira, rogelio,

aunque no lo creas

lo siento mucho también por ti.

porque yo pensé que cuando

te casaras dejarías

esa amargura que tienes

y que muchas cosas

cambiarían en la hacienda.

rogelio: claro.

por eso estás de su parte,

pensando en tu conveniencia.

cynthia: pues en parte sí.

pero ya da lo mismo.

rogelio, déjame al menos

hablar con ella

porque debe sentirse pésimo.

rogelio: para eso tiene

una madre que la consuele.

cynthia: sí, pero yo soy

su mejor amiga y hay cosas--

rogelio: ya basta.

apúrese para irnos.

miguel: no quiero que te vayas.

no te cases con

el señor montero.

ana paula: no hay más remedio.

así tienen que ser las cosas.

miguel: todo lo estás haciendo

por mí, pero no sé

si valga la pena.

ana paula: cualquier sacrificio

lo vale con tal de que tú

seas libre y estés bien.

miguel: no puedo ni quiero

aceptarlo.

ana paula: ay, miguel,

tú vas a hacer que valga

la pena porque te vas

a sobreponer a esto

y vas a salir adelante.

¿escuchaste?

prométemelo.

prométemelo, miguel.

miguel: está bien,

te lo prometo.

dany: te están esperando.

ana paula: te veo el día

de la boda.

no me vayas a fallar.

dany: claro que no.

cynthia: vanesa no puede

hablar con su mamá,

porque ella no la entiende.

por eso te pido que me dejes

quedarme unos días;

al menos para verla,

para saber cómo está.

por favor.

si te preocupa david,

ni siquiera va a estar,

se va mañana a boca del cielo.

rogelio: lo sé, me lo dijo.

cynthia: ¿entonces?

deja que me quede

unos días más para tranquilizar

a vanesa.

de paso, veo si te puedo

conseguir otra enfermera.

rogelio: no te preocupes

por eso.

cynthia: además, tengo

que cancelar todo lo de la boda.

rogelio: no, yo me encargo.

déjame los papeles.

yo lo hago.

rosaura: ¿así que rogelio

rompió su compromiso?

qué interesante.

bruno: para que le sirva

de lección y sepa

de lo que es capaz rogelio.

rosaura: ¿qué importa?

mientras no me lo haga a mí.

con razón ya nos vamos

a la hacienda.

bruno: ¿usted también va?

¿pero para qué?

rosaura: don rogelio.

voy a apurar a mi sobrina.

rogelio: ándele.

bruno: ¿te vas a llevar

a la tía también?

rogelio: lo que haga falta

para tener lo que yo quiero.

bruno: ah, entonces

nos vamos hoy.

rogelio: no, tú te quedas.

federico quiere romper

el contrato que tenemos.

bruno: es lógico,

pero le va a costar millones.

rogelio: así es.

y tú te vas a encargar

de cobrárselos.

a menos que decida

seguir siendo mi socio.

bruno: a ver, rogelio,

¿qué es lo que tú prefieres?

rogelio: por años tuve

que soportar a federico

como socio a pesar

de la humillación

que me hizo su hija;

ahora será al revés

o el tendrá que pagar

millones para no verme.

también quiero que te quedes

para vigilar a cynthia.

ella va a quedarse unos días más

pero necesito que los dos

estén en la hacienda

el día 27.

te la encargo

para que la lleves de regreso.

bruno: [ríe] ay, rogelio.

rogelio: ¿de qué te ríes?

bruno: de que parece

que nunca te vas a casar.

rogelio: yo he estado dos veces

a punto de hacerlo.

y tú ni eso.

cynthia ni siquiera aceptó.

[música]

[música]

rosaura: ándale, mi amor.

no hagamos esperar

al señor montero.

ana paula: ay, tía.

rosaura: ándale.

ana paula: ahora sí te dejo,

hermano, cuídate.

rosaura: recuerden que

don rogelio no quiere

que se sepa lo de la boda;

empezando por bruno.

¿entendiste?

miguel: sí, no voy a decir nada.

ana paula: miguel,

yo lo único que quiero

que pienses es

en estar bien y reponerte.

haz que todo esto

valga la pena.

miguel: así será.

dany: es lo mismo que yo

le digo.

rosaura: ya verás que gracias

a tu hermana,

tú no tendrás que regresar jamás

a esa espantosa cárcel

donde te pueden matar.

elsa: por favor, vete.

¿o acaso vas a dejar

de hablarle a tu hermanito

para apoyar a mi hija?

no, ¿verdad?

tú dependes de él.

vete, por favor.

no quiero volver a verte.

vanesa: pero yo sí.

déjame hablar con ella, mamá.

cynthia: vanesa, yo soy tu amiga

y me duele mucho

por lo que estás pasando.

vanesa: pero él es tu hermano

y tarde o temprano

le vas a dar la razón.

cynthia: te prometo que no.

vanesa: no me prometas cosas

que no vas a cumplir.

y por favor, deja de hablarme

en ese tono de compasión.

ni tú ni nadie

me va a tener lástima.

cynthia: no digas eso,

si yo nada más te quiero ayudar.

vanesa: no necesito ayuda.

si tu hermano cree

que por dejarme plantada

me voy a hundir,

está muy equivocado.

rogelio: pasen, bienvenidos

a su humilde casa.

rosaura: gracias.

ay, cuántas horas de camino.

pero valió la pena.

mira nada más qué hermoso lugar.

maría: rogelio...

ana paula: ¿y esas maletas?

rogelio: hugo, llévalas,

por favor, a mi habitación.

ya después vemos qué hacemos

con ellas.

hugo: sí, patrón.

rogelio: ¿a dónde vas?

efraín: patrón,

me dijeron que llegó anoche.

rogelio: y me vas a dar

cuentas ahora mismo.

efraín: todo en orden.

estamos preparándonos

para ensillar;

y el ganado ahí va,

gordo, grande.

rogelio: ¿y la paloma?

¿cómo fue que dejaste morir

a la yegua de cynthia?

efraín: ¿no le dijo maría?

rogelio: el que me tiene

que explicar eres tú,

no maría.

efraín: pues sí.

la yegua murió por mi culpa.

bueno, por culpa de no hablarle

rápido al veterinario.

rogelio: imbécil--

ana paula: ¡basta ya!

usted no va a seguir

golpeando a nadie.

rogelio: tú, lárgate.

ya después ajustamos cuentas.

déjame, hugo.

ya te he dicho

que no me gusta

que me contradigan.

y menos que me quites autoridad

delante de mis empleados.

ana paula: lo siento,

pero yo no puedo permitir

que usted se comporte

como si fuera un salvaje.

rogelio: ¿y tú cómo sabes

que no lo soy?

ana paula: porque no,

porque el tiempo que estuvo allá

no necesitó de ese fuete.

¿por qué cuando llega

a la hacienda vuelve a ser

el mismo de siempre?

¿de qué tiene tanto miedo

que no puede dejar ese fuete?

efraín: [ríe]

maría: el que solo se ríe

de sus maldades se acuerda.

efraín: si ahora yo no hice

nada.

la que se voló la barda

fue la enfermerita.

maría: ¿qué hizo paula?

efraín: se le puso al brinco

al patrón y no dejó que

me pegara con el fuete.

maría: ¿de verdad?

efraín: ¿quién diría que

con esa carita iba a salir

brava la enfermerita?

maría: pues, qué bueno

por ti; y qué malo por ella.

conociendo a rogelio,

es capaz de cualquier cosa.

ana paula: usted es el patrón.

todos lo respetan.

no es necesario que los trate

mal.

rogelio: la gente que trabaja

aquí no entiende de otra forma.

ana paula: eso es lo que usted

cree.

pero si les da a escoger,

yo le aseguro que prefieren

los buenos modos a los golpes.

rogelio: paula, eres joven.

la vida no te ha tratado mal.

eres una ingenua.

ana paula: al contrario.

¿usted qué sabe?

mi vida no ha sido fácil.

pero no por eso estoy

amargada y me desquito

con los demás.

rogelio: ¿eso piensas de mí?

que soy un hombre amargado.

ana paula: creo que no poder

caminar después de haber

sido un hombre tan recio,

independiente, seguro

le afectó.

pero debe superarlo,

tratar de disfrutar lo que

tiene.

rogelio: estás pidiendo

que me resigne--

ana paula: no, no, no, no.

le estoy pidiendo que acepte

su condición, que es

muy diferente.

que no se desquite con

los demás por tener

esa parálisis.

rogelio: lo dices como si fuera

tan fácil--

ana paula: no, no lo es.

pero todos tenemos que pasar

por situaciones que no nos

gustan; y hay que enfrentarlos

de la mejor manera posible--

rogelio: ¿así va a ser enfrentar

el matrimonio conmigo?

¿alegre de buenas y sin tejas?

dany: mi amor, vas

a estar bien.

es que mañana salimos

selena y yo para la hacienda

y no me gusta nada dejarte

aquí solo.

miguel: tú vete tranquila.

yo prefiero que vayas

a apoyar a alan.

dany: bueno.

y en menos de lo que

te imaginas, voy a estar

de regreso.

te quedas con el corazón

de la buena suerte.

ahora ya es nuestro.

miguel: no sabes cuánto quisiera

poder acompañar a ana en esto.

vanesa: ana paula aceptó

casarse con el señor rogelio;

y conociéndola,

va a cumplir su palabra

pase lo que pase.

bruno: rogelio se va a casar...

con ana paula.

rogelio: me queda claro

que casarte conmigo

no es algo que quieras,

que te agrade.

ana paula: le di mi palabra

que lo haría y lo voy a cumplir.

usted no va a tener queja de mí.

rogelio: ya tengo dos

y todavía no nos casamos.

la primera es que te metes

en cómo trato yo a mi gente--

ana paula: no me pida eso,

porque yo voy a ser su esposa,

no su esclava; y si veo algo

que no me gusta

se lo voy a decir;

y voy a insistir

hasta que entienda.

rogelio: te vas a cansar.

esta gente te va a hacer

comprender que si no

los tratas mal, no entienden.

ana paula: yo los trataré

por las buenas y veremos

quién tiene mejores resultados.

¿y cuál es la otra queja

que tiene de mí?

rogelio: que sigues

hablándome de usted.

¿por qué no puedes

hablarme de tú?

ana paula: tal vez porque

la confianza se gana

y yo aún no puedo sentirme

a gusto con usted,

porque no sé en qué momento

me va a volver a sacar su fuete.

cynthia: ¿cómo se atrevieron

a publicar algo así?

es de tan mal gusto.

ay, vanesa, me siento tan mal

contigo por lo que rogelio

te hizo, de verdad.

vanesa: sé que es tu único

hermano, pero estarás de acuerdo

con que no tiene perdón.

cynthia: vanesa, es que tú

no sabes cómo sufrió rogelio

cuando lo dejaste plantado.

vanesa: eso no justifica

lo que hizo.

cynthia: lo sé; y tú sabes

que no estoy de acuerdo.

si te pudiera ayudar en algo,

lo haría.

porque si hay alguien que ha

sufrido por cómo es rogelio,

soy yo.

vanesa: supo ocultar muy bien

sus verdaderas intenciones.

nadie sospechó que lo tenía

todo calculado.

cynthia: vanesa...

a mí me gustaría quedarme

más tiempo contigo,

pero me tengo que regresar

a la hacienda.

vanesa: qué milagro que

tu hermano no te llevó con él.

se me hace tan extraño.

cynthia: a mí también,

pero no sé, me dijo que tengo

que estar allá el 26 porque

quiere que firme unos documentos

el 27 a la mañana.

vanesa: ¿y eso?

cynthia: no sé, no tengo

ni la menor idea de lo que

se trae entre manos rogelio.

rosaura: ana paula,

¿a qué hora te levantaste?

y estás arreglada

y hasta la cama te tendieron.

ana paula: es que aquí todos

se levantan muy temprano, tía;

y la cama la hice yo misma.

margarito: ¡paula,

volviste!

toma tus flores.

ana paula: ay, muchas gracias.

margarito, ¿cómo estás, mi amor?

margarito: muy feliz

que regresaste.

te extrañé mucho.

ana paula: yo también.

rosaura: ¿y este niño quién es?

¿un sobrino de rogelio?

margarito: no, ¿cómo cree?

yo nada más vivo y trabajo

aquí en la hacienda.

ana paula: ella es mi tía

rosaura, salúdala.

margarito: hola.

rosaura: ho--

hola.

margarito: ¿y usted también

se va a quedar aquí?

rosaura: no lo sé todavía,

lo voy a pensar.

margarito: ¿ya conoce

la hacienda o quiere

que se la enseñe?

porque nadie la conoce

mejor que yo.

rosaura: ah, bueno,

pues me cambio y nos vamos.

margarito: ¿no se va a bañar?

qué cochina.

ana paula: eh, margarito...

margarito: ¿cómo que nada más

se cambia? se debe bañar.

gustavo: entiendo que estés

recién graduado y quieras

quedar bien con tu jefe.

>> sí, pero no entiendo

cómo si don david todo el tiempo

me está comparando contigo.

gustavo: espero que no

me lo tomes a mal,

pero es mejor que no sigas

adelante con la construcción,

porque no están haciendo bien

las cosas.

david: ¿y quién te crees

tú para decir

cómo debemos trabajar?

margarito: y eso es todo.

rosaura: ¿y cuántas hectáreas

son?

margarito: uy, un chorro.

como unas...

¿qué es una hectárea?

rosaura: ay, olvídalo.

¿no hay un adulto

que me pueda decir

los datos de este lugar?

margarito: no,

pero le preguntamos a fermín,

el capataz.

rosaura: ah.

margarito: voy por esas flores

para paula.

rosaura: ándale.

no sé qué tenga que hacer,

pero yo de aquí soy.

me voy a convertir

en una de las dueñas.

david: ve con los trabajadores.

te alcanzo en un momento.

>> sí, señor.

david: ándale.

gustavo: te aprovechas de que

es un buen muchacho para hacer

lo que se te pegue la gana.

david: lo dices como si

estuviéramos cometiendo

un fraude y eso no es cierto.

gustavo: claro que sí.

a los inversionistas del hotel

les ofrecieron un negocio;

y no creo que les parezca

que la construcción se retrase

por no cumplir con todos

los requisitos.

david: ¿y quién va a detener

la construcción? ¿tú?

gustavo: sí, pero no vayas

a decir que no te lo dije.

estoy aquí para apoyar

a los pescadores del pueblo.

david: ya, por favor;

como si no supieras que ellos

desconfían de ti.

maría: me enteré que

enfrentaste a rogelio

y tengo miedo de que

reaccione mal.

ana paula: no te preocupes,

maría, rogelio no me hizo nada.

maría: ¿y desde cuándo

lo llamas por su nombre?

ana paula: estoy tratando de

hacerlo porque él me lo pidió.

consuelo: con permiso.

perdón.

paula, te llama el patrón.

que vayas a tu cuarto,

que ahí va a estar esperándote.

ana paula: ¿a mi cuarto?

consuelo: eso dijo.

ana paula: gracias, consuelo.

con permiso.

efraín: ¡maría!

maría...

¿tú sabes por qué

no regresó la señorita cynthia?

consuelo: ¿y tú por qué

tanto interés en ella?

efraín: por...

[suspira]

el patrón siempre la cuida

demasiado,

y no sé, se me hizo raro

que la haya dejado sola

allá en tuxtla.

ana paula: dígame qué--

perdón, ¿qué se te ofrece,

rogelio?

rogelio: esto.

es tu nuevo guardarropa.

quiero verte con algo

más alegre.

te compré ropa que quiero

que uses de ahora en adelante.

ana paula: pero ni siquiera-

rogelio: no hay pero que valga.

haz de cuenta que es

tu uniforme.

ana paula: está bien, como us--

como tú digas.

rogelio: así me gusta,

que hagas lo que te digo.

¿te puedes cambiar

para ver cómo se te ve

lo que te compré?

ana paula: [suspira]

a ver.

bruno: vaya, hasta que

me contesta.

rosaura: ay, bruno,

lo dices como si me estuviese

escondiendo de ti.

ya sabes que aquí

casi nunca entra la señal.

bruno: sí, eso lo sé.

lo que no me imaginé es

que me anduviera jugando chueco;

y no lo niegue,

porque ya sé que paula

se va a casar con rogelio.

rosaura: ¿ya lo sabes?

¿qué crees?

yo me acabo de enterar.

ay, lo siento por ti.

yo quería que fueras tú

el que se casara con ana paula.

pero ni modo,

rogelio se te adelantó.

rogelio: te ves...

te queda muy bien.

ana paula: no tenías por qué

molestarte.

rogelio: no te entiendo,

si algo les gusta a las mujeres

es tener qué ponerse.

además, no hacen otra cosa

que pensar en qué trapos

o zapatos se compran--

ana paula: no somos así.

rogelio: sí, me queda claro

que tú eres diferente

a las demás.

sólo que a partir de ahora

quiero que te arregles para mí.

¿me permites tu collar?

ana paula: es un recuerdo

muy querido.

rogelio: sí, me he dado cuenta,

pero no combina

con tu nuevo arreglo.

ana paula: es mío.

¿para qué lo quieres?

rogelio: si solamete

es un recuerdo,

guárdalo en un cajón

junto con todo tu pasado.

no te lo quiero ver puesto.

ana paula: yo voy a guardar

esto que tanto te molesta,

pero a cambio tú tienes

que hacer lo mismo

con tu fuete.

rogelio: ¿qué estás diciendo?

ana paula: que guardes

para siempre el fuete

que tanto me molesta a mí.

[música]

[música]

rogelio: no entiendo qué ganas

con enfrentarme.

ana paula: ¿qué quiere decir?

¿que acepta guardarlo o que no?

rogelio: tú quieres que

te diga que no, ¿verdad?

para quedar como víctima

delante de los demás.

pero eso no va a ser,

porque no me conoces del todo.

no resulta conmigo.

toma, ahí está el fuete.

verás cómo todos van a obedecer

aunque no lo traiga,

incluyéndote.

ana paula: me queda claro

que esto te cuesta trabajo,

pero te aseguro que es lo mejor.

también para ti.

¿me permites?

con permiso.

rogelio: [ríe]

ya cumplí con mi parte.

quítate el collar.

ya, pues, guárdalo.

efraín: mañana tenemos que ir

a san gabriel por unas cosas

que hacen falta.

consuelo: ¿quieres que

te acompañe?

efraín: ajá.

maría: me cae.

ya me hice taruga,

tú te quedas aquí

y que otro peón

vaya con efraín.

efraín: maría tiene razón.

no me puedes ayudar a cargar.

consuelo: está bueno,

así yo termino de planchar

toda la ropa de paula.

maría: ¿qué ropa?

consuelo: son dos maletotas

de ropa nueva.

ella quería planchar,

pero el patrón me mandó

a que yo lo hiciera.

rosaura: ay, todavía no puedo

creer que después de todo

lo que ha hecho por ti

don rogelio, encima te compre

esa ropa tan fina.

qué detallazo.

ana paula: ay, tía,

él hubiera hecho exactamente

lo mismo por cualquiera

con quien fuera a casarse, no es

que esté teniendo un detalle

especialmente conmigo.

rosaura: [ríe]

ya sabía yo que ibas

a estar bien aquí.

estuve viendo los alrededores

y el lugar es un sueño.

ana paula: sí...

yo sólo espero que no

se convierta en una pesadilla.

rosaura: bueno, todo depende

de ti y de cómo te manejes.

te voy a decir algo

y más vale que me hagas caso

por tu propio bien.

ana paula: ¿de qué se trata?

rosaura: muy pronto vas a ser

la esposa de un hombre muy rico,

así que tienes que darte

tu lugar.

ana paula: ¿por qué

me dices eso?

rosaura: anoche me di cuenta

con qué familiaridad

tratas a la nana de rogelio;

y hoy abrazaste y besaste

a un niño cualquiera

como si fuera algo tuyo.

en cuanto te cases

tienes que dejarles claro

que tú eres la patrona

y que ellos te van a servir

porque son tus sirvientes.

ana paula: no, no, a ver.

una cosa es que me vaya a casar

con rogelio y otra muy diferente

que menosprecie a los que

se han portado tan bien conmigo.

rosaura: no es menosprecio--

ana paula: no, tía, entiende.

que yo me convierta

en la señora montero

no hará que me comporte

de otra manera.

así que por favor,

no vuelvas a tocar el tema.

fermín: pues hoy la pesca

estuvo mejor que nunca.

¿a ti cómo te fue?

gustavo: después del

enfrentamiento que tuve

con david,

el dueño de la constructora--

fermín: ay...

gustavo: me encargué de hacer

lo necesario para que no

se salga con la suya.

fermín: yo confío en que tú

nos vas a ayudar.

gustavo: pues usted será

el único, porque cuando busqué

a los pescadores para que

me firmaran un documento,

la mayoría lo hizo

a la fuerza.

es evidente que no me creen.

fermín: mira, de ti

y de la ayuda que consigas

darnos va a depender

que ellos te miren

con otros ojos.

rogelio: ya extrañaba

la sensación de tus manos

sobre mis piernas.

gracias por hacer tan bien

tu trabajo.

ana paula: pues yo espero

que cuando sea tu esposa

me dejes seguir

con tus fisoterapias.

rogelio: tú eres una mujer

capaz de conseguir

todo lo que se propone.

ana paula: entonces

me voy a proponer

que no dejes las terapias

y que te mejore el humor.

rogelio: sí, soy muy malo.

[ríe]

maría: mira nada más

qué bonito anillo.

ya decía yo que te notaba

distinta.

paula, ¿por qué no me habías

dicho nada?

ana paula: es que el señor

montero me pidió que no hablara

con nadie.

maría: nada de "señor montero",

rogelio, si ya va a ser

tu marido.

ana paula: sí, maría,

pero ni por amor

ni para siempre.

maría: ¿cómo?

¿de qué hablas?

ana paula: sólo va a ser

por un año.

maría: ¿cómo que por un año?

hugo: maría,

el patrón quiere ver

a la señorita.

es para darle una sorpresa.

ana paula: ¿una sorpresa?

maría: ándale, ve.

y luego me acabas de platicar

todo.

ana paula: sí.

vanesa: gracias por quedarte,

papá.

no sabes lo importante

que es saber que pase

lo que pase cuento contigo.

federico: eres mi única hija

y no hay nada que no haría

por verte feliz.

hasta perder

parte de mi fortuna.

vanesa: ¿por qué dices eso?

federico: porque rescindir

el contrato que firmamos

con rogelio va a costar

millones de pesos.

ana paula: no entiendo por qué

vinimos hasta acá.

¿qué tipo de sorpresa me va--?

perdón, me vas a dar.

rogelio: tu regalo de bodas.

ana paula: ¿un helicóptero?

rogelio: ¡espero te guste

la sorpresa!

ana paula: ¡es mi hermano

miguel!

rogelio: te lo dije.

ana paula: ¿ya está libre?

rogelio: está libre con

precaución como te lo prometí.

vino para nuestra boda.

ana paula: gracias, rogelio.

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