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La Que No Podía Amar Capítulo 135

1 Ago 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

margarito: ¿qué es lo que está

pasando con los trabajadores?

ana paula: ¿qué pasa de qué,

mi amor?

margarito: es que--

no se vaya a enojar,

pero no tenía con quién

jugar fútbol y le pregunté

a los trabajadores si podían.

rosaura: ay, mi vida,

ya te he dicho que no son

tus iguales.

ana paula: no, no, no,

no le metas esas ideas

a margarito.

mi amor, claro que son gente

como tú y como yo.

y siempre debes tratarlos bien.

qué bueno que juegues con ellos.

margarito: pues, no quisieron

porque tienen un chorro

de chamba.

y oí que están muy cansados

y que necesitan mucha gente.

ana paula: pues, no sé qué pase,

pero gracias por avisarme.

lo voy a hablar con rogelio.

rosaura: anda.

sí, sí, ve a ver qué pasa.

ay, porque luego la gente

es tan floja que pide trabajo

pidiéndole a dios

no encontrarlo.

ana paula: tía, tú regrésate

a san gabriel, porque ulises

puede necesitarte.

rosaura: ay, está bien.

ah, toma, para que le des

a rogelio la lista

de todos los preparativos

para la boda.

mi amor, si quieres,

me quedo a jugar contigo.

ana paula: tía, termina de irte.

ándale.

rosaura: y no juegues

aquí adentro, niño,

no vayas a romper algo.

rogelio: sí, abel.

de acuerdo, gracias.

vanesa: hola, rogelio.

¿ya tenemos buenas noticias?

espero que hayas estado hablando

con la gente de singapur.

rogelio: no, era abel.

y estuve hablando con gente

de la asociación ganadera.

vanesa: ¿para qué?

rogelio: el contrato

con singapur se cayó.

y ahora mismo quiero que

me digas qué tuviste que ver

con eso.

bruno: efraín,

qué bueno que te veo.

efraín: dígame,

¿para qué soy bueno, lic?

bruno: el rancho está creciendo

mucho

y necesito más trabajadores.

efraín: ya no se puede.

con todos los que le mandé,

aquí nos quedamos muy poco

y con mucha chamba.

bruno: a mí no me importa.

tú y yo tenemos un acuerdo.

efraín: sí, y ya le eché mucho

la mano.

bruno: y te pagué muy bien.

además, no le he dicho a nadie

aún tu asuntito con cynthia.

así que haz lo que te pido.

oíste, ¿no?

imagínate lo que te haría

rogelio si se entera que llevas

años acostándote con su única

hermana.

así que ahí te encargo.

vanesa: a ver, rogelio,

¿cómo puedes pensar eso de mí?

primero me corres de esta casa

y ahora dudas de mí.

rogelio: quiero que me digas

la verdad.

vanesa: ¿qué no te das cuenta

que si el negocio se cayó,

a mí me afecta tanto o más

que a ti?

ya hasta tenía personal extra

contratado para empacar justo

de la manera en que lo querían

en singapur.

es que ¿qué voy a hacer ahora?

rogelio: cálmate, cálmate, mira,

simplemente no puedo entender

cómo--cómo pasó algo así.

vanesa: no, yo menos,

pero hay que averiguar

lo que pasó, cómo fue.

rogelio: no quisieron decirme

nada, al igual que iban

a hacerlo con nosotros.

firmaron una cláusula

de confidencialidad

con quien los va a surtir.

vanesa: qué mal, pero bueno,

en fin.

si tú estás dudando de mí,

rogelio, creo que es mejor

que ahora sí me vaya

de la hacienda.

rogelio: ah, caramba.

pues como quieras.

vanesa: o...

o bueno, me quedo

solo para apoyar a cynthia.

pero creo que es mejor que vaya

pensando en abrir una oficinita

en san gabriel.

rogelio: hola, amor.

¿cómo te fue en el pueblo?

ana paula: muy bien.

ya le dije a mercedes que sí

pueden contar con mi ayuda

como enfermera en la clínica.

rogelio: perdóname por no haber

querido que hicieras ese trabajo

antes.

soy un bruto.

ana paula: eso ya está

arreglado.

y, bueno, también vi

algunas cosas de la boda.

pero, mi amor, me enteré que

tienes complicaciones

con los trabajadores.

rogelio: algunas,

pero no te preocupes.

unos empleados renunciaron,

y no los culpo.

como dijeron,

yo estaba insoportable.

ana paula: ay, rogelio.

rogelio: pero ya estoy buscando

la manera de conseguir más gente

y te prometo que ahora sí

la voy a tratar bien.

efraín: voy a tratar

de conseguir más gente

por otro lado,

pero no le aseguro nada.

bruno: no la quiero de otro

lado, la quiero de aquí.

es gente que tiene experiencia

en lo que yo necesito.

efraín: está bueno,

pero si el patrón me corre,

usted me va a dar el puesto

de capataz allá, en la negra.

bruno: no dejes que te corra.

tú me sirves más aquí que allá.

efraín: pues a ver cómo le hago,

entonces.

nomás dígame cuánto me va

a pagar por cada trabajador

que le mande para allá.

[llaman a la puerta]

cynthia: ¿quién?

vanesa: buenas.

cynthia: ¿qué quieres?

vanesa: ¡ay!

pensé que te daría gusto verme,

pero parece que te dio lo mismo

que me quedara en la hacienda.

anoche que te di la noticia

ni caso me hiciste.

cynthia: sí, porque tenía

que reconciliarme con gustavo.

me reclamó que no me traje

esta mugrosa cobija

que tejió maría.

vanesa: ay, bueno.

es normal que maría te haya

querido regalar algo

para ese niño.

es su nieto.

cynthia: ay, ya ni me lo

recuerdes.

gustavo dice que la tengo

que tratar mejor.

¡hazme el favor!

vanesa: bueno, ya, cálmate, ya.

cynthia: no, es que estoy mal,

estoy muy mal.

cada día me siento más gorda.

¿cómo me veo?

gustavo no me hace caso

y, para colmo, rogelio está

cerrando un gran negocio

con singapur y no me ha dicho

cuánto le va a dar a ganar eso.

no me toma en cuenta para nada.

vanesa: ¿qué? ¿no sabes?

cynthia: ¿qué cosa?

vanesa: yo vengo a verte

toda deprimida porque...

porque ese negocio se cayó,

así que no me va a tocar nada.

y a ti tampoco.

cynthia: no, no, espérate,

¿cómo?

eso no puede ser.

no.

de seguro esa es otra mentira

de rogelio para no darme

lo que me corresponde.

ahorita me va a oír.

ana paula: seguro que vamos

a encontrar gente que quiera

trabajar.

pero, por favor, rogelio,

ponme al tanto de todo

lo que pasa en la hacienda.

rogelio: sí, mi amor,

pero no quiero que nada

te preocupe ahora que te veo

tan feliz.

mejor dime.

¿adelantaste algo de la boda?

ana paula: ay, sí.

mi tía me ayudó a preparar

la lista de invitados

y algunas cosas para la boda.

pero, bueno,

ya te imaginarás que no vamos

a poner más de la mitad

de las cosas que puso ahí.

rogelio: [ríe]

ana paula: léelo.

rogelio: ¿alquilar diez pavos

reales para el jardín?

cynthia: ¿qué?

a ver, ¿cómo vas a alquilar

diez pavos reales

para tu ridiculez de boda

si se acaba de caer

el negocio de singapur?

¿o es mentira que se cayó?

¿es mentira y por eso no me vas

a dar la parte que me

corresponde o qué pasa?

rosaura: buenas.

maría: ¿qué no debería estar

trabajando con ulises?

rosaura: usted muy feliz que

debe de estar de no tenerme

en la casa todo el día,

pero ni crea que le va a durar

mucho el gusto.

maría: ¿qué?

¿a poco ya va a renunciar?

rosaura: no, no será necesario.

yo sé que don ulises podrá darme

mis permisitos.

y si no estoy ahí es porque

estábamos viendo

los preparativos de la boda.

porque ahora sí va a ser

por todo lo alto

y con lo más caro.

maría: pero usted sabe que eso

no es lo importante, ¿verdad?

rosaura: sí, claro,

claro que sí.

ay, por cierto,

¿su hijita cuándo piensa casarse

por la iglesia con gustavo?

maría: ni siquiera sé si ellos

se quieren casar

por lo religioso.

rosaura: ay,

qué mal que no le cuenten

sus cosas,

pero, de todos modos,

yo creo que tendría que ser

hasta después que nazca el niño

porque, si no, qué ridículo,

ahí en la iglesia

con la panzota.

maría: lo importante

es que haya amor.

rosaura: pues también por eso.

al menos, por ahora,

no creo que se casen

>> ¿ya la puedo regresar

a san gabriel, doña rosaura?

rosaura: ajá.

maría: ay, cynthia.

ana paula: amor, ¿por qué

no me habías dicho que se cayó

el trato con singapur?

rogelio: porque no quería

preocuparte.

cynthia: ay, perdónenme que

interrumpa su romance,

pero yo necesito saber.

¿es cierto o no es cierto?

rogelio: sí, es cierto.

vanesa y yo vamos a perder

mucho dinero.

cynthia: no puede ser,

no puede ser.

de veras que estás mal, rogelio.

estás viendo cómo están

las cosas y todavía te das

el lujo de la ridiculez de boda

esa que están armando.

rogelio: basta,

esto no se pudo prever.

cynthia: ¿ah, no? ¿no?

pues si no estuvieras tan

distraído con tanta tontería

de tu gran boda, podrías hacer

mejor los negocios.

menos mal que mi parte

de la hacienda no la puedes

tocar, si no...

¿y tú?

ey, ya estarás contenta, ¿no?

ana paula: no te preocupes.

veremos la manera de salir

adelante.

para empezar, la boda la vamos

a hacer muy sencilla.

nos vamos a olvidar del viaje

a méxico y--

rogelio: no, no, no.

yo te prometí otra cosa

y la vamos a cumplir.

ana paula: no, amor, ¿cuándo

vas a entender que lo importante

es que nos amamos?

y que a mí me basta con que

estemos margarito, tú y yo

con el padre frente a dios.

nada más.

rogelio: sí, lo sé.

sí, y además quedé muy mal

con lo de la clínica, caray.

ana paula: no te preocupes.

eso también va a salir

de alguna u otra manera.

y la mejor forma es ocupándonos

en vez de preocuparnos.

así que vamos a ponernos

a trabajar.

dime, ¿en qué te ayudo?

rogelio: de verdad eres

increíble, me alegras.

siéntate.

hay que trabajar y a ver cómo

le vamos a hacer.

vanesa: bruno.

bruno: ¿qué pasó?

¿hablaste con rogelio?

vanesa: sí.

ver su cara cuando me dijo

que habíamos perdido el contrato

valió todo el esfuerzo y hasta

el porcentaje que perdimos.

bruno: la venganza siempre

seduce, y esto apenas comienza.

imagínate cuando logremos todo

lo que queremos.

vanesa, ¿qué pasa?

no me digas que ya te estás

arrepintiendo.

vanesa: no, no, no,

claro que no.

no, pero me preocupa porque

me preguntó si yo había tenido

algo que ver.

y seguramente a ti también

te va a cuestionar por lo que

le dijiste de tu ganado.

bruno: no te mortifiques.

tú tienes una muy buena razón

para no haberlo hecho.

habrías perdido mucho dinero.

yo ya veré qué me invento.

vanesa: pues sí, ya sé,

pero tenemos que ser cuidadosos.

esto no se puede descubrir aún.

bruno: en eso yo estoy

de acuerdo.

vanesa: aunque ¿sabes qué?

si la situación sigue así,

voy a tener que deshacer

el trato que tengo con él.

no sabes lo difícil que es

para mí verlo con paula, bruno.

la verdad, creo que a mí nunca

me quiso así.

bruno: que eso no te afecte.

es más, úsalo para sacar fuerzas

y hacer lo que corresponde.

en serio, vanesa.

ten paciencia.

este es solo el primer paso.

vanesa: sí, sí, pero tampoco sé

cuánto tiempo voy a tener

que soportar a cynthia.

cada día está más loca,

más paranoica.

bruno: entonces, usemos eso

a nuestro favor.

maría: perdón, rogelio.

rogelio: ¿qué pasa, nana?

maría: te buscan unos señores

del banco.

rogelio: pues diles que pasen.

maría: sí.

ana paula: ¿de qué crees

que se trate?

rogelio: oh, nada.

nada de cuidado, tranquila.

maría: por aquí, por favor.

>> gracias.

con permiso.

¿señor rogelio montero?

rogelio: sí, servidor.

mi esposa, perdón.

>> mucho gusto, señora.

>> venimos a avisarle que ya

se venció el pago del préstamo

que le dieron en el banco.

venció hace una semana.

como ya se ha venido atrasando

en los pagos y no ha respondido

a nuestras llamadas--

ana paula: no, pero es que aquí

hay muy mala recepción, a veces

no funciona el teléfono.

>> como sea.

el caso es que si no paga

la semana que viene, les vamos

a embargar la hacienda.

efraín: ¿qué? ¿el patrón sigue

de mal humor o ya se le pasó?

hugo: pues ahora anda contento

por lo de su boda.

efraín: ah, ¿sí?

pues yo digo que está peor.

no sabes la regañiza que me puso

con eso de que se fueron

muchos trabajadores.

hugo: así no salen las cosas

como él quiere ni tan rápido.

hugo: pues sí, se necesita

más gente, eso sí.

efraín: tú también ya debes

de estar harto del patrón, ¿no?

hugo: ya te dije que el patrón

no está de malas

por lo del casorio.

efraín: pues sí,

pero en lugar de que nos

ocupemos de la chamba estamos

amolados porque ahora, además

de trabajar en los corrales

y en la tierra, hay que preparar

todo para el bodorrio.

y ni nos han aumentado

el sueldo.

hugo: pues a mí me da gusto

que se casen.

efraín: uy, pues qué fiel

le resultaste al patrón.

¿qué? ¿a poco nunca has pensado

en irte de aquí?

hugo: ¿qué te traes, efraín?

tú quieres que me vaya

de la hacienda para que

te quedes con consuelo, ¿verdad?

efraín: no.

hugo: pues de una vez te digo

que no voy a dejar

ni la hacienda ni a consuelo.

de ser un peón, el patrón me dio

su confianza, sí, su confianza,

y no lo voy a traicionar.

efraín: entonces no.

>> seguramente recuerda que puso

la hacienda como garantía

del préstamo que le hicimos.

rogelio: sí, sí.

también sé que no va a haber

necesidad de eso porque estoy

seguro de que pagaremos.

solamente les pido un poco

de paciencia.

el dinero con el que

prácticamente contaba--

>> ahórrese las explicaciones.

lo único que queremos

son resultados.

ya está avisado.

>> tiene una semana

para liquidar el saldo.

no más de eso.

ana paula: oigan, pero es que--

rogelio: mi amor.

mi amor, tranquila.

>> ahórrese problemas

y ahórrenos a nosotros

el venir hasta acá.

buenos días.

>> buenos días.

[música]

bruno: era rogelio,

que le urge verme,

así que voy con él.

mientras, tú tranquila,

¿está bien?

vanesa: está bien, está bien,

pero me mantienes informada.

y, por favor, no vayas a decir

nada que nos comprometa.

bruno: por supuesto que no.

vanesa: ve con rogelio y luego

hay que hacer un contrato

entre tú y yo.

bruno: debiste de haber confiado

en mí en lugar de romper

el que hice.

pero, en fin,

voy a imprimir otro juego.

vanesa: ah, y también trae

las pruebas que dices tener

en donde consta que rogelio

mandó a la cárcel al hermano

de paula.

bruno: ya te dije que esas

te las voy a dar cuando cobremos

el dinero de este negocio.

y que lo que pasó te sirva

de lección para que confíes

en mí.

rosaura: llegó la recadera.

ulises: ¿qué horas son estas

de llegar, rosaura?

rosaura: perdón,

pero es que don rogelio

me necesitaba.

no podía decirle que no.

¿verdad?

ulises: pues sí, pero me dijo

media hora, no toda la mañana.

rosaura: ay, bueno, pues eso

arréglelo con el patrón,

¿yo qué?

ulises: bueno, pero ya no quiero

que se desaparezca.

tengo muchas cosas pendientes

que decirle a macaria,

y no he podido hacerlo

porque usted no está.

rosaura: ay, no creo que sea

para tanto.

ulises: lo es.

y, además, yo no me doy

a basto aquí solo.

tengo que salir al banco,

recibir a los proveedores

y no puedo al mismo tiempo

atender a los clientes.

rosaura: ay, pues que macaria

le ayude tantito.

ulises: si no le hablo,

menos le voy a pedir ayuda.

rosaura: ay, ay, ay.

ulises: mire, así que mejor

vaya con ella y, para empezar,

dígale que necesito

que me mande cambio.

segundo, que hablaron

los de la leche

y que nos surten hasta mañana.

así que espero que tenga

suficiente para su negocio.

y tercero--

rosaura: ay, ulises,

¿para eso me quiere?

al menos debería mandarle

decir algo interesante.

ulises: ay, rosaura.

bruno: buenas.

¿qué pasó, rogelio?

rogelio: ¿por qué nunca estás

cuando te necesito?

bruno: yo estaba aquí,

en la hacienda, pero--

rogelio: no quiero pretextos.

tenemos problemas muy serios.

bruno: sí, me dijiste que se

cayó el negocio de singapur.

rogelio: eso no es todo.

acaban de venir del banco

porque nos hemos atrasado

en los pagos que pueden embargar

la hacienda.

bruno: ay, dios mío, dios mío.

no lo puedo creer.

rogelio: evidentemente,

yo contaba con el dinero

de singapur para pagar la deuda,

pero ahora, con esto,

no sé cómo le voy a hacer.

ana paula: es que, de verdad,

no puedo creer que nos esté

pasando todo esto ahorita,

al mismo tiempo.

bruno: hay veces que la suerte

de plano no está del lado

de uno.

rogelio: esto no es cuestión

de suerte.

es de habilidad financiera.

así que bueno,

hay que ver qué se requiere

hacer para pagar lo que se debe.

quiero que me traigas todos

los contratos que tenemos,

las facturas que nos deben,

las escrituras que tengo, todo.

bruno: sí, rogelio.

yo me encargo.

rosaura: y algo me dijo

del proveedor de la leche,

pero, la verdad, ni caso--

digo, no me acuerdo bien.

es que fueron tantas cosas

las que me dijo.

haz de cuenta que se guardó

un mes entero de recados.

macaria.

macaria, te estoy hablando.

macaria: perdóname.

¿qué decía del cambio?

rosaura: ah, no, bueno.

uno aquí esforzándose

por hacer bien su trabajo

y tú ni caso me haces

por estar viendo esos papeles.

¿y qué son, eh?

macaria: es el acuerdo

del divorcio.

rosaura: ¿ya lo leíste?

macaria: ay, pues, la verdad,

no.

me sentía tan mal cuando

los firmé que...

además, yo sé que ulises jamás

me jugaría algo chueco.

rosaura: pues ¿quién sabe?

cuando hay amor todo es

diferente a cuando hay

resentimiento.

y tú le hiciste algo muy feo.

no, no me veas así.

no lo digo por fastidiar,

al contrario.

lo hago para que tomes

tus precauciones.

los hombres son muy canijos.

no te vaya a dejar en la calle.

macaria: ay, no, ¿usted cree?

rosaura: mm.

macaria: no, no, no.

ulises jamás haría eso.

rosaura: ay, nunca se sabe.

más vale leer lo que uno firma.

digo, para saber a qué atenerse.

ándale, anímate.

¿quieres que lo leamos juntas?

yo sé de estas cosas, ¿eh?

y te puedo ayudar mucho.

a ver.

"el juez de lo familiar...

rogelio: tenemos que vender

algunas propiedades para tener

liquidez.

ana paula: lo siento mucho,

amor.

yo sé lo que tus tierras

significan para ti.

rogelio: mira, por el momento,

no tocaremos nada

de la hacienda.

así que, bueno, escogeremos

algo que se pueda vender rápido.

ana paula: entonces, comienza

por la casa que nos habías

comprado a margarito y a mí.

rogelio: no, esa casa la compré

para ustedes para que formes

un patrimonio.

ana paula: no, no la ocupamos.

nosotros siempre vamos a estar

aquí contigo.

piénsalo, amor.

yo creo que es más fácil vender

una casa que un gran terreno

despoblado como el que tienes

en sonora.

bruno: yo estoy totalmente

de acuerdo con paula.

confío que con la venta

de la casa de san gabriel

podamos pagar una parte,

pero no será suficiente.

ana paula: ¿no?

bruno: recuerda que cada día

que pasa aumentan los intereses.

ana paula: me duele tanto

verte así de preocupado.

rogelio: como dices tú.

en lugar de preocuparse,

hay que ocuparse.

ni hablar.

necesitamos ofrecer algo

con uso de sueldo.

venderemos los locales

que les tengo rentados

a macaria y a ulises.

ana paula: pero--

¿cómo vas a hacer eso, rogelio?

ernesto: lo siento, pero parece

que tendremos que hacer

la inauguración de la clínica

sin terminar los detalles

que faltan.

mercedes: ¿por qué?

ernesto: rogelio no pudo dar

el dinero que había ofrecido.

gustavo: pero si ya había

quedado.

mercedes: pero se ve que

ese hombre no cambia.

ernesto: a ver, a ver, mi amor,

cálmense.

esto está fuera de sus manos.

se le cayó ese negocio tan

importante del que nos habló.

está en serios problemas

económicos.

gustavo: ¿de verdad?

ernesto: sí.

mercedes: bueno, pues habrá

que aplazar la inauguración

de la clínica.

ernesto: es que ya repartimos

las invitaciones, mi amor.

mercedes: pues entonces se

abrirá sin el equipo completo

del quirófano,

porque si no se liquida,

no nos lo van a dejar.

ernesto: lo sé.

gustavo: aún queda

una esperanza.

el presidente municipal

pidió ayuda al gobierno.

voy de una vez a verlo

para ver qué se puede hacer.

ernesto: gracias, gustavo.

gustavo: nos vemos al rato.

ana paula: no, no, no,

no les puedes quitar los locales

a ulises y a macaria,

de eso viven.

rogelio: pues sí, pero no

encuentro otra solución, amor.

ana paula: rogelio, por favor,

déjalo como último recurso, ¿sí?

bruno: rogelio, no te preocupes.

yo me encargo de poner a la

venta la casa de san gabriel.

y quizás podrías pensar hacer

lo mismo con tus terrenos

de san cristóbal.

rogelio: de acuerdo.

ocúpate de eso, entonces.

bruno: lo que sí es que si

quieren que se vendan rápido,

tal vez haya que castigar

mucho el precio.

rogelio: ya lo sé.

bruno: pero tranquilos.

trataré de sacar lo más

que pueda.

permiso.

ana paula: amor, amor,

todo va a estar bien.

mira, ya hablaste con abel

y te va a contactar con otros

compradores.

no te apresures.

por lo pronto, nos vamos

a olvidar de la boda.

rogelio: de ninguna manera.

ana paula: sí, no es pregunta,

¿sí?

es un hecho.

rogelio: te amo, paula.

no hay mujer más comprensiva

que tú.

efraín: ¿qué pasó, mi reina?

¿y ahora? ¿quién la hizo rabiar?

cynthia: el negocio de singapur

se cayó, no hay dinero.

ahora sí rogelio está quebrado.

y no me está engañando

porque ya vanesa me lo explicó.

efraín: pues eso sí está mal.

cynthia: está mal, está mal.

¿es lo único que se te ocurre

decir?

¡mi hermano es un imbécil!

está descuidando todo por andar

planeando su ridícula boda

que, ahora, sin dinero,

no va a poder hacer.

efraín: no entiendo cómo

se le cayó el negocio al patrón

si a él no le falla ninguno.

cynthia: ¿has visto a vanesa?

efraín: sí, ahí está en

la terraza, hace rato se asomó.

¿por qué?

cynthia: por nada.

[música]

ulises: bruno me dijo

que muy pronto tendré que ir

a una cita con un juez,

para lo de mi divorcio.

esteban: bueno, pues discúlpame

si me meto, ulises, pero

yo no te voy con muchas

ganas de ir.

ulises: claro que sí.

aunque reconozco

que es difícil.

pero sé que la tranquilidad

solo la voy a encontrar

cuando ya esté divorciado.

chio: pues, yo no estoy

tan segura.

piénsalo.

y si quieres hablar,

ya sabes que cuentas

con nosotros.

ulises: gracias, chio.

chio: voy a checar mi puesto

y regreso, amor.

ulises: esteban, tú cuida mucho

de chio, no dejes de tener

atenciones y detalles con ella,

porque si no se te puede ir

con otro.

esteban: ay, ulises.

macaria: ¡eres un mentiroso!

ulises: ¿de qué hablas, macaria?

macaria: me dijiste que no

ibas a vender la casa y aquí

dice que sí la tenemos que

vender para dividir entre los

dos lo que nos den por ella.

cynthia: vanesa.

vanesa: ¿sí?

cynthia: el otro día que

discutimos tú estabas muy segura

de que la boda de mi hermano

no se iba a hacer.

vanesa: bueno, cynthia, eso es

lo que yo deseo, pero ¿qué?

cynthia: ¿qué?

pues que ahora va a ser

una realidad porque no va

a haber negocio en singapur.

no hay dinero y, de seguro,

la boda se viene abajo.

vanesa: sí, sí, ya sé.

lo del negocio fue terrible,

cynthia, y yo también salgo

perdiendo.

cynthia: mira, por favor,

por favor.

conmigo no tienes que disimular.

dime lo que hiciste para que

rogelio perdiera el negocio.

vanesa: ¿qué?

cynthia: no, a ver, no.

por algo estabas tan segura

de que no habría boda.

cuéntame o si no voy con rogelio

y le digo todo.

ulises: te juro que yo no sabía

que así se había quedado.

yo ni siquiera leí los papeles

cuando los firmé.

no sé, ya no me acuerdo.

pero yo no hubiera aceptado

algo así.

esteban: señora, ¿nos vamos?

rosaura: sí, sí, vaya, vaya.

macaria: pues si eso es lo que

quieres, perfecto,

pero entonces yo me voy a quedar

con todas las cosas de mi hija.

ulises: ¿tu hija?

nuestra hija, querrás decir.

macaria: ¡no!

una niña tan buena no puede

haber sido hija de un tipo

como tú que me quiere despojar

de todo.

ya me quitaste la vida,

el corazón, las ilusiones.

¿y ahora me quieres quitar

lo único que me queda

de mi niña?

¡eres de lo peor!

rosaura: ay, ahora sí la regó

bien feo, patrón.

cynthia: ¡contéstame!

yo te conozco, vanesa,

y sé de lo que eres capaz.

¡contéstame, dime qué hiciste.

dímelo ya.

dímelo o si no le hablo

a mi hermano.

vanesa: a ver, cynthia--

gustavo: cynthia,

¿cómo te sientes?

cynthia: mi amor.

qué bueno que estás aquí.

no puede ser tanta tragedia.

no sé qué diablos está haciendo

rogelio con los negocios

de la hacienda, pero resulta

que hasta nos pueden embargar.

gustavo: estoy enterado

de lo que pasa.

mi amor, tú tranquilízate,

por favor.

tienes que estar bien por ti

y por nuestro hijo.

cynthia: gustavo, ¿no oíste

que nos pueden embargar?

gustavo: solo piensa que trataré

de ayudar en lo que yo pueda,

pero pase lo que pase yo no voy

a dejar que nada te pase a ti

ni a nuestro hijo, ¿sí?

cynthia: mi amor, cuéntame

cómo piensas hacer eso si yo,

siendo dueña de la mitad

de la hacienda, del ganado,

de los animales, tierras,

no puedo disponer de dinero

en efectivo nunca.

gustavo: cynthia, tranquilízate,

por favor.

mira, al menos estás disfrutando

de todo esto.

en los negocios, a veces

también es así.

cynthia: ¿estás defendiendo

a mi hermano o qué?

gustavo: no lo estoy defiendo.

cynthia: ¿entonces?

gustavo: yo creo que él está

haciendo lo mejor que puede.

y si ese contrato se le cayó,

tú debes de tratar de apoyarlo

para salir adelante,

porque la hacienda también

es de los dos.

ven, vamos.

macaria: ay, consuelo,

esto del divorcio me tiene

tan mal.

nunca creí que sería

tan difícil.

consuelo: entonces,

ya es un hecho.

ya se divorciaron.

macaria: no, no,

pero todo este asunto ha hecho

que me dé cuenta del tipo

de hombre que realmente

es ulises.

consuelo: ¿por qué?

¿ahora qué pasó?

macaria: ulises puso una

cláusula a su conveniencia.

yo confiaba ciegamente en él

y firmé unos papeles que dicen

todo lo contrario

a lo que hablamos.

consuelo: macaria, lo siento,

pero cálmate y habla con él,

¿sí?

seguro pueden llegar

a un arreglo.

macaria: no, con ulises

ya todo es imposible.

y ahora menos quiero hablar

con él.

rosaura: ¡o sea que me escapé

de la tienda para seguir

los preparativos y tú me sales

con que me olvide de la boda?

ana paula: tía, tranquilízate.

no hay dinero.

¿por qué no lo entiendes?

rogelio va a tener que vender

algunas tierras.

rosaura: no, no, no me digas

eso, no puede ser, no puede ser.

justo ahora que todo empezaba

a estar bien.

ana paula: mira, por favor,

tranquilízate porque te va

a hacer daño al corazón.

y no pasa nada si no hay

una boda grande, debes entender.

vanesa: ¡paula, paula!

perdón.

paula, siento mucho todo

lo que pasó.

si necesitan dinero para la boda

yo puedo prestárselos o darles

un regalo que les sea útil

como, no sé, regalarles

la comida para la boda.

paula, tengo mucho

que agradecerte.

ana paula: no.

no te sientas obligada

a devolverme ningún favor.

y te lo agradezco, pero rogelio

y yo vamos a encontrar la manera

de salir de esta.

vanesa: pero a ver, paula,

entiende.

van a casarse y eso significa

muchos gastos.

ana paula: no, no precisamente.

no.

mira, te agradezco tu ayuda,

pero no es necesaria.

rosaura: así es, vanesa.

nosotras no necesitamos

de tus limosnas.

rosales: qué bueno que al fin

podamos concretar todo esto.

como les había dicho,

el municipio pondrá la parte

faltante para que la clínica

quede a tiempo.

rogelio: muchas gracias,

rosales.

sin tu ayuda no hubiera sido

posible ver la clínica

con todo funcionando.

[llaman a la puerta]

gustavo: perdón, con permiso.

ernesto: cynthia, qué gusto.

¿cómo estás?

cynthia: ay, ernesto, pues,

¿cómo se puede estar sabiendo

que se perdió un contrato

tan importante?

ernesto: bueno, recuerda que

tienes que estar tranquila

por lo de tu bebé.

cynthia: sí, sí, sí.

por él es por quien hago todo,

pero bueno, pues, como dijo

gustavo, yo no podía dejar

de venir a esta junta.

ernesto: pues me alegro

porque les tenemos una muy buena

noticia.

la inauguración de la clínica

sigue en pie gracias a todos

ustedes.

macaria: [llora]

ay, no.

[llora]

mi casa...

[llora]

ulises: macaria,

lo siento mucho.

macaria: no es cierto,

ya estarás contento.

por fin te vengaste de mí.

para que lo sepas de una vez,

ya no me interesa nada

que tenga que ver contigo, ¿eh?

haz lo que quieras con la casa,

con el dinero, con todo.

ulises: macaria.

macaria.

rosaura: ¿por qué, dios mío?

¿por qué?

todo me sale mal.

y yo que siempre hago

lo correcto.

a ti te consta, dios.

siempre estoy viendo

por el bienestar de todos.

claro, primero el mío,

pero es que no puede ser.

si rogelio ya empezó a vender

cosas, vamos a estar igual

o peor que antes.

bruno: la situación económica

de rogelio sí está

verdaderamente mal.

te lo dije.

vanesa: bueno.

bueno, lo del banco digamos que

fue la cereza del pastel.

bruno: claro, pero si no nos

hubiéramos puesto de acuerdo

tú y yo para quitarle

el contrato con lo de singapur,

habría tenido dinero para pagar

la hipoteca de la hacienda.

vanesa: ahora nada más

es cuestión de esperar a que

el barco termine de hundirse.

[música]

cynthia: generalmente, los genes

del padre predominan en el bebé,

por lo que tiene más

características de este

que de la madre.

ay, no, por favor.

no, por favor, no.

no, dios mío, que no salga

morenito, que no salga morenito

porque sino no va a haber duda

de que es de efraín.

gustavo: ¿qué dices?

cynthia: nada, mi amor.

es que estaba pensando.

hay tantos problemas.

gustavo, ojalá nuestro hijo

se parezca mucho a ti,

mucho, mucho, mucho.

porque ¿sabes qué estaba

leyendo?

que en los niños predominan

los genes del padre.

gustavo: ¿ah, sí?

cynthia: sí, mi amor,

que se parezca a ti.

gustavo: mi amor, ¿no has visto

mi camisa gris?

cynthia: no.

¿y para qué la quieres?

gustavo: mañana es la

inauguración de la clínica

y me la quiero poner.

quiero que vayamos juntos.

cynthia: ¿ah, sí?

¿qué? ¿a poco rogelio

ya consiguió el dinero?

gustavo: no, el presidente

municipal nos dio lo que aportó

el gobierno de chiapas

y ya con eso fue suficiente.

cynthia: ah, qué bien.

entonces, rogelio no va a ir,

¿o sí?

gustavo: de hecho, va con ana

porque ella será quien corte

el listón.

nos vamos de aquí a las nueve,

para que estés lista.

cynthia: maldita paula, maldita.

¿por qué diablos siempre

tienes que estar metida en todo?

¿por qué no soy yo la que corta

ese listón? ¿por qué?

vanesa: bueno, me voy a dormir

porque nos espera un largo día.

hay que recibir el ganado que

viene de tabasco muy temprano.

bruno: ahí nos vemos.

y yo tengo que poner a la venta

la casa de san gabriel,

aunque trataré de que no se

venda para que rogelio tenga

que rematarla.

rosaura: ay, ay, aquí estás.

buenas noches.

con permiso.

vanesa: ¿nos habrá escuchado?

bruno: no, no.

la conozco y nos habría dicho

algo, no te preocupes.

vanesa: bueno, me voy, ¿sí?

bruno: vamos.

rosaura: con que esas tenemos.

gustavo: cynthia,

¿no te has levantado?

ya es tarde, mi amor.

apenas tenemos tiempo para ir

a la inauguración de la clínica.

cynthia: lo sé, mi amor,

pero es que nuestro hijo

me tiene loca.

estoy muy mal del estómago.

me siento muy triste

porque no voy a poder ir.

gustavo: ¿son las náuseas

otra vez?

cynthia: es que no sé si sea

solo eso.

en verdad me siento mal,

me siento muy mareada.

gustavo: bueno, a ver.

tranquila, mi amor.

le voy a llamar a ernesto.

cynthia: no, no.

no lo molestes porque debe andar

con todos los preparativos

de la inauguración y--

pero ven.

quédate conmigo, ¿sí?

gustavo: no, cynthia.

mira, mejor vamos juntos

a san gabriel

y que en la clínica te revisen.

así nos quedamos más tranquilos

de que todo esté bien

y no faltamos a la apertura

de la clínica,

que eso es algo muy importante

para mi hermana y también

para mi cuñado.

cynthia: es que no sé porque--

mi amor, no me hagas salir

con este malestar.

no podría, de verdad.

gustavo: está bien.

cynthia: gracias por apoyarme,

mi amor.

ven.

ven, acércate aquí conmigo.

ay, qué mal me siento.

gustavo: ya, tranquila.

a ver.

[ríe]

cynthia: ¿lo oíste?

gustavo: sí.

ambos: [ríen]

gustavo: está dando pataditas.

¿tendrá hambre?

rosaura: patrón.

hola, bruno.

sí, sí, ya sé que no quieres

hablarme.

pero te aseguro que esto

es muy importante

y te interesa.

ya sé que anoche

te viniste a san gabriel

y no te quedaste en la hacienda.

así que pasa la tienda

de ulises y aquí platicamos.

te espero.

ulises: ¿está hablando

por teléfono en lugar

de limpiar los anaqueles,

rosaura?

rosaura: ay, no, no,

usted me pidió que se sacudiera

todo muy bien y empecé por aquí.

margarito: ¿ese es el listón

rojo que van a cortar?

rogelio: sí.

ana paula: sí.

en las inauguraciones se

acostumbra a cortar un listón.

¿nunca lo has visto?

pues ahorita vas a ver.

ernesto: ¿cómo están?

chio: hola.

mercedes: ¡amiga!

esteban: hola.

ernesto: chio.

chio: felicidades,

está lindísima.

ernesto: por fin, el sueño

que tuvimos, desde que yo era

residente y mercedes

una estudiante de enfermería,

se va a hacer realidad.

esteban: pues los felicito.

bueno, ¿y gustavo?

mercedes: llamó y no va a poder

venir.

consuelo: yo también voy

a cooperar con la clínica,

no creas.

hugo: ¿haciendo qué?

si todavía tienes que estar

en la hacienda.

consuelo: bueno, pero me voy

a hacer un tiempecito para

bordar las batas nuevas

de los doctores y las enfermeras

que llegaron ayer.

daniela: ¡hola!

ana paula: ¡hola!

daniela: don rogelio,

muchas felicidades.

rogelio: daniela,

muchas gracias.

ana paula: muchas gracias.

qué bueno que vinieron, ¿eh?

ahorita nos vemos.

abel: enhorabuena, rogelio.

rogelio: abel, muchas gracias

por venir.

>> muchas felicidades.

ana paula: hola, ¿cómo está?

hola, don abel, ¿cómo está?

abel: con permiso.

rosales: señora.

ana paula: hola, ¿cómo está?

rosales: don rogelio, qué gusto

que al fin el pueblo vaya

a tener una clínica.

aunque debería llevar

su nombre.

rogelio: no, no, para nada,

de ninguna manera.

el proyecto arrancó conmigo, sí,

pero todo el pueblo aportó algo.

y, bueno, lo que tú conseguiste

con el gobierno fue fundamental

para poder inaugurar la obra.

así que felicidades.

ernesto: rogelio,

señor presidente, ¿comenzamos?

rogelio: sí, sí, por supuesto.

ernesto: su atención, por favor.

por favor, les agradezco a todos

su presencia y les pido

que se acerquen para escuchar

unas palabras de nuestro

principal benefactor,

don rogelio montero.

ana paula: bravo.

[aplausos]

rogelio: pues muchas gracias,

gracias a todos por venir.

gracias a todos por ayudar,

por aportar.

cada uno de ustedes colaboró

para que esta clínica

se abriera hoy.

gracias a ernesto, que me hizo

ver la necesidad de poner

una clínica,

y al ingeniero durán que,

aunque no esté presente,

fue una pieza clave en la

realización de este proyecto.

gracias al gobierno de chiapas

y a nuestro presidente

municipal, el licenciado

rosales.

todos: [aplauden]

rogelio: y por supuesto al apoyo

de mi esposa, que me ha hecho

ser una mejor persona.

sin ella, esto no hubiese sido

posible.

todos: [aplauden]

ernesto: rogelio, por favor.

rogelio: gracias.

amor, ¿me ayudas?

ana paula: claro que sí.

rogelio: chamaco.

ven, margarito.

ambos: una, dos, tres.

todos: ¡bravo!

[vítores y aplausos]

bruno: vaya, vaya,

no puedo creer que seas

tan responsable con tu trabajo.

pensé que te escaparías

con el pretexto

de la inauguración

de la clínica.

rosaura: me urgía más

hablar contigo.

bruno: rosaura, ya te dije

que no me interesa tener

tratos contigo.

rosaura: dijiste

que no te hablara

hasta que no te tuviera

una propuesta concreta

y muy conveniente.

bruno: ¿y la tienes?

rosaura: sí.

estuve pensando

y, ahora que rogelio

no tiene dinero,

tú y yo tenemos que hacer

algo al respecto.

bruno: yo no quiero hacer

tratos contigo, entiéndelo.

rosaura: no, pues te vas

a tener que aguantar.

bruno: suéltame, suéltame.

rosaura: ya me resigné

a que no podemos quitarle

nada a rogelio,

pero te escuché anoche

hablando con vanesa.

bruno: ¿qué oíste?

rosaura: lo suficiente como

para pedirte que me des parte

del negocio de singapur

o le digo a rogelio que vanesa

y tú se lo quitaron a la mala.

bruno: estás loca, estás loca.

no sé qué oíste, pero--

rosaura: pero lo que escuché

me hizo pensar que tú y yo

juntos podemos quedarnos

con la fortuna de vanesa.

[música]

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