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La Que No Podía Amar Capítulo 100

8 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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efraín: entonces, ¿son novios?

hugo: sí.

efraín: ¡muy bien!

a ver cuánto te dura

el gustito, porque dudo

que consuelito me pueda olvidar.

hugo: [chista]

no te estés pasando, ¿eh?

y no me provoques.

consuelo: ya no te preocupes.

efraín puede decir lo que sea,

pero yo tengo muy claro

que me equivoqué antes.

me enamoré de un hombre

que no me valoró.

en cambio, ahora

estoy feliz contigo.

maría: ¡ya!

deja de ver a mi ahijada,

que ella tampoco es para ti.

>> ya están casi todos

los invitados, dice la patrona

paula que vayamos a recibir

a los novios.

consuelo: vamos.

maría: [susurra] los novios,

los novios, ay, jesús,

maría y josé, por favor,

que mi niña cynthia

sea muy feliz,

que encuentre el amor.

[suspira]

vanesa: ¡no, es que no puedo

creer que rogelio te dijera eso!

déjame hablar con él, ¿sí?

¿cómo no te va a entregar

oficialmente?

entonces, ¿para qué hizo

toda esta fiesta, eh?

cynthia: no sé, no sé...

no sé para qué.

no, espérate, ¿sabes qué?

¡este es el día más feliz

de mi vida, y ni siquiera

él me lo va echar a perder!

vanesa: sí, sí, sí.

¡qué bueno que lo veas así!

cynthia: claro, claro, vanesa,

porque, mira, todos,

todos me van a ver

como...

la esposa de gustavo,

y me van a felicitar

en frente de paula, porque yo

finalmente le gané la partida.

vanesa: sí, y también tienes

que entrar muy orgullosa

y feliz del brazo de gustavo.

ambas: [ríen]

cynthia: pues, claro, yo quiero

que todos nos miren como,

como si fuéramos entrando

a la iglesia.

vanesa: sí.

cynthia: ay, ¿sabes qué?

por favor, te voy suplicar

que en ese momento

hagas que suene

la marcha nupcial.

vanesa: [ríe]

¡con todo gusto, eh!

en verdad me alegra

que estés logrando

lo que quieres.

te deseo que seas muy feliz.

cynthia: gracias.

[suspira]

aunque, la verdad, a veces...

me doy cuenta que la sombra

de paula sigue ahí.

gustavo no la olvida,

pero al menos ya es mi esposo,

y cada vez se va a sentir

más comprometido conmigo.

[llaman a la puerta]

ambas: [ríen]

vanesa: adelante.

cynthia: [ríe]

cynthia: ¿te gusto?

gustavo: estás muy bonita.

cynthia: no, no estoy bonita.

no estoy bonita, estoy radiante

porque hoy es el día

más feliz de mi vida, gustavo.

rocío: entonces, ¿tú sí estás

contenta con esto?

mercedes: bueno,

hubiera preferido que mi hermano

se alejara para siempre

de ana, pero si lo está

intentando con cynthia,

sé que ella puede hacerlo feliz.

esteban: eso espero.

la verdad, a mí me parece

demasiada fiesta

para un matrimonio que...

pues, yo siento

que no es la felicidad

de tu hermano.

mira, ya llegó ernesto.

rocío: entonces, los dejamos.

esteban: es mejor que hablen.

tienen que arreglar

sus problemas.

rocío: así es,

pero yo también te dejo solo.

esteban: no, espérate.

el que no vayamos a volver

no quiere decir

que no podemos platicar, ¿no?

rocío: está bien.

no te prometo nada,

pero voy a intentar.

>> consuelo.

consuelo: señora...

>> maría...

¿cómo estás?

>> ¡ahí están ya los patrones!

paula: hola.

rogelio: ¿qué tal?

hola, ¿qué tal?

agradezco a todos su presencia.

y ahora que estamos

todos juntos, pues, ya podemos

recibir a los recién casados.

vanesa: ¡ay, un momento,

por favor!

necesitamos música

para recibir a la pareja

como se debe, ¿no?

un momentito.

cynthia: mi amor, ¿qué pasa?

¿no estás contento?

gustavo: ah, no, no es eso.

estoy preocupado porque,

conociendo a tu hermano,

yo no sé qué esté planeando

con esta fiesta.

cynthia: gustavo, por favor,

no pienses en eso.

para mí es el gran día

en donde todos me van a ver

como tu esposa.

vamos a disfrutar.

gustavo: claro, claro.

cynthia: hoy voy a ser

el centro de atención

de todas las miradas...

[marcha nupcial]

y...

[ríe]

ya nos están esperando

en la sala.

prepárate.

[música]

[música]

[marcha nupcial]

rosaura: ay, yo no entiendo

para qué tanto show...

además del descaro de cynthia

al ponerse un vestido

de bodas blanco.

[ríe]

como si no adivináramos

lo que anduvo haciendo

con ese cuando se escapó.

¡para nada se ve cómo se veía

ana paula de novia!

¡para nada!

miguel: ¡tía, tía!

rosaura: ¿qué?

miguel: cállate.

rosaura: ¡ay, yo nada más decía!

miguel: nadie te preguntó.

cynthia: bueno,

yo quiero decirles a todos

que este día para mí--

margarito: ¡ana paula!

¡ana paula!

paula: ¡mi amor!

tu papá...

margarito: ¡papá!

rogelio: hijo...

hijo.

margarito: ¿hicieron una fiesta

para recibirme?

todos: [ríen]

rogelio: ¡claro que sí!

esta fiesta también es para ti.

quiero presentarles a todos

oficialmente a margarito,

márgaro, como nuestro hijo.

cynthia: no es posible

que ese escuincle esté echando

a perder nuestra boda, gustavo.

gustavo: tranquila, cynthia,

tranquila.

es algo especial

que margarito llegara.

rogelio: entiendo que la noticia

los tome por sorpresa,

pero por fin me entregan

con todas las de la ley

a margarito como mi hijo.

efraín: a ver, a ver.

¡es una porra para el márgaro!

♪ ¡siquitibum a la bim bom ba! ♪

¡todos!

todos: ♪ siquitibum

a la bim bom ba

a la bio a la bao

a la bim bom ba

"el márgaro" "el márgaro" ♪

[aplauden]

rogelio: carambas,

¿qué no te da gusto?

tanto mi esposa como yo

estamos muy felices.

muy felices.

quiero también dar

las gracias a bruno

por haber hecho el papeleo,

y a ti, hilda,

a la licenciada hilda

por haber agilizado

los tramites.

ahora tengo conmigo a margarito,

y espero que hoy lo reciban

como lo que es, todo un montero,

hijo de mi sangre.

¿cómo no, chihuahua?

todos: [aplauden]

mariano: ¿qué es eso

de hijo de sangre?

paula: ay,

luego te explico, mi amor.

lo importante es que rogelio

ya no te tiene que adoptar,

porque es tu papá.

margarito: ¿mi papá de verdad?

paula: sí, mi amor.

margarito: entonces, ¿tú también

ya eres mi mamá de verdad?

paula: eh...

hilda: perdón, necesito

que me firmen unos papeles.

rogelio: claro.

paula: sí, claro, claro que sí.

rogelio: vamos al despacho.

paula: sí.

rogelio: señores, los dejamos

disfrutando de la fiesta.

maría: ¡todos alcen

una copa para brindar

por margarito montero!

todos: ¡salud!

maría: ay, mi amor.

margarito: ahorita regreso,

voy con mis papas, ¿oíste?

¡ya tengo papás!

maría: ay, sí, mi amor.

sí, ándale.

roger: con permiso, con permiso.

ya volvemos.

maría: ay, qué felici--

cynthia: ¡es el colmo, gustavo!

¡es mi fiesta!

ni siquiera pude hacer

mi entrada como yo quería.

y todos están comentando

lo de margarito,

están brindando por él,

¿por qué?

gustavo: ¿qué más da, cynthia?

es una bendición que margarito

esté de nuevo aquí.

cynthia: ¿a ti en serio

te da gusto?

gustavo: claro,

es un niño increíble.

pero...

¿por qué rogelio dijo

que es hijo de su sangre?

cynthia: no, pues, yo--

¿yo qué sé?

¿sabes qué?

a mí no me importa.

el condenado escuincle

interrumpió nuestro evento,

gustavo.

nuestro evento.

gustavo: no, no, no--

yo más bien lo veo

como un regalo, cynthia.

y me alegro muchísimo

por margarito.

cynthia: sí...

claro, te alegra mucho.

¿sabías?

rogelio y ana paula

ya tienen lo único

que les faltaba

para ser completamente felices.

un hijo.

macaria: entonces,

eso es lo que decía la carta.

ulises: no lo puedo creer.

de haberlo sabido,

le hubiera entregado la carta

al patrón desde hace años.

macaria: ay, sí...

y está feliz.

¿lo viste?

ulises: sí.

macaria: eh, ahorita vengo,

mi amor.

macaria: ¿tú sabías

que el patrón es

el verdadero padre de margarito?

¿por qué no se lo querías decir?

¿qué? ¿estabas esperando

para quedar tú bien con él

al darle la carta?

efraín: no, él está casado.

yo no sabía cómo iba a tomar

la esposa lo del hijo,

por eso me callé

hasta que ya no se pudo más.

macaria: ¿en serio?

efraín: pues, ¡claro!

por suerte la patrona

paula lo tomó bien,

pero también pudo ser causa

de divorcio y que el patrón

me corriera.

macaria: ah.

bruno: pues, eso es todo.

hilda: con esto les entrego

oficialmente a margarito.

paula: fue toda una sorpresa,

muchísimas gracias.

hilda: sí, yo pensé que iba

a tardar mucho más,

pero bruno se movió

para que el asunto

se despachara muy rápido.

rogelio: vaya, yo estaba dudando

de tu capacidad.

bruno: rogelio, yo nunca

te he fallado.

hilda: bueno, intentamos llamar

por teléfono para avisar,

pero tu celular no entraba,

y el de la casa

está desconectado,

así que decidí venir para acá

con margarito.

ambos: [ríen]

rogelio: hiciste muy bien.

muy bien.

bruno: en verdad te felicito,

rogelio, un hijo propio

es lo que te faltaba en la vida.

ahora sí parece que tienes todo.

absolutamente todo

lo que quieres en la vida.

paula: ¡ay, qué bueno tenerte

aquí, mi amor!

te quiero mucho.

margarito: yo igual.

bruno: bueno, los dejo

para que hablen.

con permiso y muchas gracias.

hilda: bueno, yo también me voy.

me espera un largo camino

a tuxtla.

margarito: ¿no te vas a quedar

en mi fiesta?

rogelio: ¿por qué no te quedas?

acompáñanos.

hilda: bueno, no quiero viajar

de noche.

rogelio: te quedas a dormir aquí

y mañana te regresas.

paula: sí, por favor, hilda,

quédate.

tú nos ayudaste mucho

para que margarito estuviera

de nuevo con nosotros, quédate.

margarito: ¡sí, quédate, ándale!

[música]

cynthia: ¡no entiendo

qué pretendía rogelio!

si quería presentar

a su hijo ante medio mundo,

hubiera organizado una fiesta

para él y ya...

no fingir que quería hacer

una fiesta para gustavo

y para mí.

vanesa: a ver, ya, ya.

no puedes dejar que la llegada

de ese escuincle

te eche a perder este día,

cynthia.

cynthia: pero lo único

que me faltaba, vanesa,

y ahora es de lo que todo

el mundo habla.

¡velos, velos!

yo quería que todo

el mundo hablara de mí.

que hablaran de mí

frente a paula, de lo felices

que estamos gustavo y yo.

vanesa: ya.

ulises: señorita cynthia,

muchas felicidades.

cynthia: ay, ulises, gracias.

macaria: ay, sí, felicidades

por la boda,

y porque también ya eres tía.

ay, ¿quién iba a decir

que margarito era tu sobrino?

¡salud!

ulises: salud.

cynthia: salud.

margarito: maura se enojó

bien feo con hilda

cuando se enteró

que es amiga suya--

digo, tuya, papá.

hilda: maura se enteró

de que somos amigos

y de que quise ayudarte.

bueno, pero en fin...

margarito: ¡hasta la corrió!

le dijo: "tú y yo

ya no podemos trabajar aquí".

ajá, así le dijo.

paula: pero eso es muy injusto.

tú nada más buscaste hacer

lo que era mejor para margarito.

hilda: es que la institución

tiene sus normas,

pero ya no tiene caso

hablar de eso.

roger: lamento mucho

lo que pasó.

voy a buscar

la manera de ayudarte.

hilda: gracias.

rogelio: bueno,

y si ya no tienes trabajo,

bueno, te puedes quedar

unos días con nosotros

en la hacienda.

paula: ¡sí, quédate unos días!

margarito: ¡sí, sí!

para que te enseñe mis animales

y te presente a todos

mis amigos.

¿verdad, paula?

paula: sí.

rogelio: aquí lo guardamos.

esteban: qué bueno

que ya llegó margarito.

gustavo: sí,

el pobre sufrió mucho

cuando se lo llevaron de aquí.

esteban: te veo mal, gustavo.

gustavo: la verdad no entiendo

el motivo de esta fiesta.

me cuesta mucho disimular

en frente de toda esta gente

pero...

cynthia está muy emocionada.

mercedes: ¿y cómo está el novio?

cynthia: ¡atención, atención!

mi amor, vanesa va a proponer

un brindis para nosotros.

mercedes: cynthia,

tú sabes el gusto que me da

que seas la esposa de gustavo,

porque sé que lo quieres

de verdad.

vanesa: ¡a ver, por favor!

¡por favor!

que los novios pasen al centro,

que queremos hacer un brindis

en su honor, ¿sí?

esteban: ¿ya todo está bien

con ernesto?

mercedes: no, no mucho.

comenzó a hablar

con la amiga de ana

sobre trabajo.

la verdad por eso preferí

venir aquí con gustavo

y contigo.

vanesa: ¡bueno, pues,

arriba los novios!

¡salud!

todos: ¡salud!

hilda: muchas gracias,

y yo te llamo cuando regrese

a tuxtla, "bye".

listo, todo arreglado

para quedarme aquí.

paula: bueno, pues, yo creo

que rogelio y tú tienen mucho

que hablar, mi amor.

me adelanto con hilda

a la fiesta.

con permiso.

margarito: ¿por qué dijo

ana paula que tenemos

que hablar?

rogelio: ah, pues,

por lo que dije ahí afuera,

margarito,

que tú eres mi hijo...

mi hijo de verdad.

hay una carta donde tu madre

me cuenta que...

bueno, no me cuenta,

te cuenta,

porque la carta es para ti.

dice que soy tu verdadero padre.

margarito: ¿y mi mamá

dónde está?

¿ya la encontraste?

rogelio: lo siento, mi hijo...

tu mamá estaba muy enferma.

margarito: entonces,

¿mi mamá se murió?

rogelio: sí, por desgracia.

pero ella dice en esa carta

que te quiere mucho.

esa carta es para ti.

¿quieres que la leamos juntos?

margarito: sí,

quiero ver qué dice.

rogelio: bueno, mira,

ahí te va a explicar que...

que si te dejó aquí

es porque estaba muy enferma.

ya sabía que iba a morir,

y por eso te trajo para acá.

pero ella te amaba tanto...

te amaba tanto, mi hijo.

margarito: ¿en serio?

rogelio: de veras.

margarito: yo pensé

que me había dejado aquí

porque no me quería.

rogelio: ¡no, no, al contrario!

exactamente porque--

porque sabía que yo

iba a ver por ti...

que maría, que todo mundo

íbamos a cuidarte aquí

en la hacienda.

ella te quería mucho,

igual que yo te quiero,

márgaro...

hijo.

[música]

hugo: ¿a ti también

te gustaría casarte?

consuelo: ay, ¿a qué mujer

no le gustaría?

efraín: ey, ándale,

ponte a ayudar a los demás.

consuelo: no te busques

problemas, porque,

por lo que veo, efraín

no nos va a dejar en paz.

hugo: no me provoques, efraín.

efraín: cállate y déjala antes

de que te rompa el corazón--

hugo: ¡lo que te voy a romper

es el hocico!

consuelo: ¡ya!

estamos en casa del patrón,

compórtense.

ulises: ¿qué pasa aquí?

efraín: nada, el patrón

que no le gusta

que los empleados

estén echando novios.

consuelo: pues, yo ya

no trabajo para él.

efraín: tienes un permiso

temporal nada más.

consuelo: entonces,

lo voy a hablar, pero con él.

ulises: no te preocupes,

consuelo, yo lo puedo hacer.

consuelo: gracias.

vámonos, hugo.

ulises: ya, ya, ya, tranquilo.

¡ya!

margarito: ¡no,

si yo sé que usted--

digo, que tú y ana paula

me quieren mucho!

rogelio: yo voy a darte

mi apellido para que te llames

"márgaro montero lara", ¿eh?

¿qué hubo?

margarito: ¿en serio?

rogelio: ¡claro!

margarito: órale,

"márgaro montero".

roger: ¡eso!

te voy a enseñar

a ser digno de tu apellido,

mi hijo.

¡montero!

margarito: ¡montero!

¿podemos ir a la fiesta

con todos, papá?

rogelio: sí, claro, vamos.

ven.

ulises: efraín, ya tiene rato

que consuelo y tú terminaron.

déjala que sea feliz con hugo,

total tú la dejaste por otra.

efraín: de todos modos,

¿si ella me quiere?

ulises: pero tú a ella no,

o ya le habrías rogado

que te perdonara

y se casaran.

olvídala.

efraín: tienes razón.

no vale la pena.

ulises: ¿y ya me vas a decir

por quién la dejaste?

porque desde que consuelo

y tú terminaron,

no te he visto

con ninguna mujer...

y dices que una se te casó.

efraín: eh...

ya la conocerás.

salud.

ulises: salud.

margarito: permiso,

cuidado con los pies.

mira, hilda,

te quiero presentar a maría.

ella es como mi abuelita.

hilda, maría.

maría: mucho gusto.

hilda: por lo visto,

todos te quieren mucho,

margarito.

paula: maría,

hilda se va a quedar

unos días con nosotros

para que la instales, por favor.

¿sí?

maría: claro,

y gracias por traernos

a mi niño margarito.

cynthia: perdón.

maría, maría...

es importante.

a partir de hoy

para ti será un montero más,

así que vas a tener

que referirte a él con respeto.

le puedes decir niño montero,

le puedes decir patrón.

margarito: ¡no!

maría me puede decir

como siempre, margarito.

cynthia: a ver, márgaro,

tú tienes que aprender

que cuando le das la mano

a los empleados,

se toman el pie.

¡ay, más maría!

así que espero

que no te sientas

con ningún derecho

por el trato que has tenido

con margarito, maría.

aunque lo hayas cuidado,

ahora él es un montero,

y tú sigues siendo

solamente una sirvienta.

margarito: maría...

maría: [llora]

paula: maría...

maría, maría,

no le hagas caso a cynthia.

no le hagas caso, por favor.

por favor.

maría: ¿cómo no?

si ya me he dado cuenta

que soy una tonta.

paula: no, no digas eso.

a ver ¿por qué lo dices?

maría: pues, no es verdad

que cynthia me vea

como una segunda madre.

para ella solamente

soy una sirvienta.

paula: maría, a ver, tranquila.

estás muy sensible,

tranquilízate.

maría: perdóname, paula,

es que son muchas emociones.

la boda de cynthia,

que margarito llegara...

ojalá margarito

el día de mañana

no me trate igual.

paula: no, yo estoy segura

de que él jamás haría algo así.

al contrario,

siempre te va a estar

agradecido.

y cynthia, pues, mira...

cynthia nació sabiéndose

dueña de todo esto.

maría: cierto,

ella creció así.

paula: no estés triste, maría.

mejor disfruta de la fiesta

por margarito,

por ti y por cynthia.

que yo sé que a pesar de todo...

yo sé que la quieres,

y la quieres mucho.

maría: sí, paula,

es verdad,

yo la quiero mucho.

gracias por estar conmigo.

gracias.

[ríen]

paula.

efraín: patrón, discúlpeme,

pero yo no me puedo callar nada,

y cuando me entero de algo,

pues, vengo y se lo digo

para que no haya broncas.

rogelio: sí, sí,

ese siempre ha sido tu trabajo.

efraín: bueno, por eso,

le vengo a contar.

ya vi con mis propios ojos

que la consuelo,

que trabaja aquí y que tiene

un permiso provisional

que le dio la patrona paula

para ayudar a ulises,

anda echando novio

con un trabajador de aquí.

rogelio: [susurra] ¿qué dices?

efraín: pues, que usted prohibió

que anduvieran entre empleados,

y hugo y consuelo, pues...

se hicieron novios.

rogelio: [susurra] ¿los estás

acusando, efraín?

no te pongas en evidencia

y déjalos en paz...

si consuelo quiere andar--

si quiere andar con hugo,

quiere casarse con él,

cuenta con mi apoyo,

con mi bendición, hombre.

ahora mejor vete buscando

otra mujer, y ya déjame en paz,

porque este día

lo estoy disfrutando mucho.

margarito: ¡ahorita vengo!

[música]

[música]

margarito: ¡cynthia!

cynthia: ¿qué?

margarito: ya sé

que no le caigo bien,

pero voy a tratar de ser

un buen sobrino.

cynthia: nunca te voy a aceptar

como parte de la familia,

por más que llegues

a tener el apellido montero,

y menos te voy a perdonar

que me hayas arruinado

mi fiesta.

¡esto no era para ti!

¡era para celebrar mi boda!

margarito: pero a mí me dijo

el patrón, digo, mi papá que--

cynthia: ¡a mí no me importa!

¡no me importa lo que él diga!

¡es mi fiesta,

no quiero que la arruines!

¡entiéndelo!

¡nunca te voy aceptar!

maría: ¡cynthia!

cynthia: ¿qué?

maría: ¿qué te pasa?

¡¿por qué le dices eso?!

cynthia: porque es la verdad.

¡tanto este mocoso

como paula son unos bastardos!

¡fuera de aquí!

¡lárgate!

maría: ¡tú no tienes alma,

cynthia!

cynthia: ¡déjalo, maría!

¡déjalo!

déjalo que se vaya.

cynthia: ¡te dije

que tú no tienes alma!

cynthia: te juro que no entiendo

ese afán tuyo por proteger

a los que nacieron

fuera del matrimonio.

¿por qué?

maría: ¡porque eso fue

precisamente lo que yo

hice contigo!

cynthia: ¿qué dices?

maría: ¡la verdad!

cynthia: ¿estás diciendo

que yo no soy hija de mi papá?

maría: sí, llevas la sangre

de los montero,

pero no eres hija

de la que siempre has creído

que es tu madre.

paula: a ver, a ver, a ver.

ven, ¿qué te pasa?

¿por qué lloras, mi amor?

¿qué pasa?

margarito: cynthia me dijo

que nunca me iba a aceptar.

me dijo bastardo o algo así.

yo no sé qué es eso,

pero suena feo.

paula: mira, mi amor,

así se les dice a las personas

que sus papás no se casaron.

margarito: ah.

paula: o también

a los que no saben

quiénes son sus papás,

pero ese no es tu caso, ¿verdad?

porque tú sabes quién

es tu papá, y no solo eso,

sino que te va a dar

su apellido, ¿qué tal?

margarito: entonces,

no me importa cómo

me diga cynthia.

paula: no.

margarito: y tampoco

que no me quiera,

porque ella también me cae mal.

paula: mi amor...

margarito: pero ella dijo

que tú también eras esa palabra.

paula: [suspira]

no le hagas caso.

margarito: ¿tú sí sabes

quién es tu papá?

bueno, era don federico.

paula: así es, y a mí tampoco

me importa cómo me llamen,

sino que mi papá

me quería mucho.

margarito: le voy a decir

a mi papá rogelio

lo que pasó con--

paula: no, no, mi amor.

no, mejor no le digas nada.

no le digas.

margarito: es que no me gustó

cómo me lo dijo,

hasta miedo sentí.

paula: yo sé,

pero no le des importancia.

mejor vamos a la fiesta

para que te presente a todos

los que no conoces,

y para que saludes, ¿sí?

vamos.

cynthia: dímelo,

¿quién es mi verdadera madre?

maría: ¡suéltame!

no creo conveniente

que te enteres.

cynthia: no,

tú ya abriste la boca,

y si eso es verdad,

¡ahora me lo vas a decir todo!

maría: si te lo dije,

fue para que no seas

tan grosera con margarito,

cynthia.

vanesa: ¡cynthia, cynthia!

¿qué tienes?

cynthia: [llora]

vanesa: ¿qué haces aquí?

todo mundo está preguntando

por ti.

mercedes: te conozco

y sé que no estás feliz

con todo esto.

ni siquiera has estado un minuto

al lado de tu esposa.

gustavo: [suspira]

ya está hecho, y ni modo

que me eche para atrás,

pero me preocupa cynthia.

está entusiasmada,

y ya hasta habla

de que tengamos hijos.

mercedes: pues, es normal,

si te casaste con ella.

gustavo: sí, pero sabe

que nuestro matrimonio

es un contrato,

un acuerdo para que ella obtenga

su herencia, mercedes.

mercedes: gustavo, ella te ama.

y si ya no te casaste

con el amor de tu vida,

pues, ni modo, pero aún puedes

formar una bonita familia,

al lado de una buena mujer.

gustavo: [suspira]

no lo sé...

hay cosas que ya

no se pueden forzar,

y una familia tiene

que estar fundamentada

en el amor,

no en cariño o agradecimiento.

no sabes lo que daría

porque que las cosas

fueran diferentes.

paula: rogelio, ¿ya hablaste

con cynthia de margarito?

rogelio: no tengo nada

que decirle.

es mi hijo y punto.

paula: es... es nuestro hijo,

y pase lo que pase

va a estar a mi lado.

rogelio: yo lo sé.

no te preocupes,

vanesa también lo tiene claro.

paula: por eso, gracias.

rosaura: ¿me quieres explicar

qué vamos a hacer ahora?

bruno: ¡tranquila! ¡tranquila!

todo va a salir bien.

con esto

al menos ya recuperaste

la división que rogelio

va a darle al niño

cuando se divorcie de paula.

rosaura: ¡no se la va a dar!

porque seguramente el escuincle

se va a quedar con él, con eso

de que es su hijo de sangre.

bruno: yo me voy a encargar

de que lo registren

como hijo de ambos.

tranquila.

rosaura: aun así...

no confío nada en la vanesa esa.

es capaz de convencer

a rogelio de que mejor

se lo queden ellos dos.

bruno: no.

rogelio: mi amor, me voy

a llevar a margarito

un segundo.

voy a estar en mi despacho.

paula: sí, no te preocupes.

rogelio: ey, chamaco, ¡vamos!

bruno: escúchame, ahora hay

que enfocarnos en que ana paula

le haga firmar los papeles

que necesitamos,

y ya con eso...

vanesa: a ver, a ver, a ver...

no, no, no llores, ¿eh?

mira, seguramente maría

inventó todo para que dejes

en paz al escuincle.

cynthia: no, no lo creo.

maría no inventaría

una cosa así.

tú sabes que cuando dice

las cosas, ella no se anda

por las ramas.

vanesa: sí, sí,

estoy de acuerdo, pero entonces,

¿por qué no lo dijo antes?

cynthia: ¡ay, no lo sé!

¡no lo sé!

vanesa: a ver, cynthia,

piénsalo, ¿sí?

cynthia: ¡es que no sé,

de verdad no sé!

tal vez lo dijo

para no lastimarme.

cynthia: bueno, pero...

pero mira,

tú también ya llevas rato

tratándola mal por apoyarme

a mí.

a lo mejor se hartó de eso,

y ahora sí dijo algo

que te pudiera lastimar,

pero para darte una lección,

nada más cynthia.

cynthia: no, no, no...

¡es que tú no conoces a maría!

ella no haría algo así.

[música]

[música]

ernesto: ana,

¿cómo te has sentido?

paula: bien...

retomando mi vida

después del golpe más duro

que he recibido.

ernesto: me lo imagino,

y de verdad lo siento mucho.

paula: es que yo tenía

tanta ilusión de tener a mi hijo

en mis brazos, pero ya...

ya no quiero hablar de eso.

ernesto: bueno, de todas formas

no quiero que dejes de cuidarte.

tus nervios no han terminado

de reponerse,

y con esta nueva situación

en casa no va a ser nada fácil.

paula: sí, tienes toda la razón.

ernesto, cuando perdí

a mi bebé, no tenía cabeza

para nada más...

pero ahora necesito saber algo.

ernesto: ¿de qué se trata?

paula: quiero saber si después

del legrado que me tuvieron

que hacer me puedo embarazar

de nuevo.

ernesto: ana paula, tienes

que hablar con tu ginecólogo,

pero la verdad es que

en tu caso no será sencillo

que te vuelvas a embarazar.

rogelio: los otros chamacos

en la escuela,

en el pueblo, te pueden

andar diciendo tonterías

o lastimarte sobre tus padres,

sobre tu nacimiento,

pero tú no tienes por qué

hacerles caso, mi hijo,

porque tú eres un montero.

margarito: sí, papá.

¿y el hijito

que va a tener paula

también va a ser un montero?

rogelio: mira, por ahora

ya no tendrás un hermano,

márgaro.

margarito: ¿por qué?

rogelio: porque paula

se enfermó...

y el bebito se fue al cielo.

margarito: ¿como un ángel?

hilda: efectivamente,

margarito, como un ángel.

margarito: pero ¿por qué?

yo quería tener un hermanito.

hilda: porque así es la vida.

seguramente en el cielo

necesitaban más angelitos.

margarito: pobre paula,

ella estaba bien contenta

que iba a tener a ese bebito.

gustavo: ¡cynthia!

¡cynthia!

¿no has visto

a la señora cynthia?

>> no, señor gustavo,

no la he visto.

con permiso.

rosaura: ¡gustavo!

¡qué bueno que te veo!

gustavo: ¿y ahora qué quiere?

rosaura: ¿cómo es posible

que no te hayas llevado

a cynthia a vivir a otro lado?

¡ustedes no tienen

nada que hacer aquí!

casados... es casa de dos.

gustavo: las decisiones

que tome no son

de su incumbencia, señora.

rosaura: pues, no sé qué es

lo que estás planeando,

pero olvídate de mi sobrina.

y más ahora que ya

va a formar una familia

con margarito y con rogelio.

deberías tener tantita dignidad

e irte de aquí

con tu nueva esposa.

entiendo que no tienes muchas

posibilidades económicas,

pero pues, ni modo,

ofrécele lo que puedas...

y deja en paz a mi sobrina.

paula: ¿estás seguro?

ernesto: bueno,

es lo que el ginecólogo

comentó,

pero tú tienes que verlo

directamente con él,

que es el especialista.

paula: sí.

consuelo: señora, mi madrina

quiere verla en la cocina.

paula: con permiso,

muchas gracias.

vanesa: ¿ya ves, margarito?

cuando te perdiste,

te dije que todo

se iba arreglar,

y tú no quisiste creerme.

margarito: porque tú tampoco

me quieres.

vanesa: claro que sí, margarito.

y ahora más.

margarito: ¿y por qué ahora más?

¿porque mi papá me dijo

que soy un montero?

vanesa: no, no, no...

quise decir que siempre.

margarito: ah,

¿y por qué estás aquí?

vanesa: pues, porque...

ahora vivo aquí en la hacienda.

margarito: ¿tú por qué?

vanesa: ah, pues, porque...

soy hermana de paula

igual que cynthia de tu papá.

por eso todos vivimos aquí,

así que deja

que te dé un abrazo, sobrino.

[ríe]

cynthia: efraín, ven,

necesito que me localices

a la mamá de la lavandera.

efraín: ¿a quién?

cynthia: ay, no sé

cómo se llama.

es una anciana

que se llamaba lupe...

ay, ¿cómo se llamaba, hombre?

irma, la mamá de silvina.

efraín: ¿y para qué la quieres?

¿por qué estás así?

¿lloraste o qué?

cynthia: eso no importa ahora.

tráela, ella trabajó aquí

cuando yo era una niña, ¿verdad?

efraín: creo que sí.

¿la traigo aquí?

cynthia: sí, tráela aquí,

pero que nadie te vaya a ver.

ve por ella.

maría: ay, no sé cómo perdí

la cabeza de esa manera...

no debí hablar.

le causé a cynthia

el dolor más grande de su vida.

paula: maría, a ver, tranquila,

y cuéntame con calma,

porque no te estoy

entiendo nada, ¿qué pasa?

maría: [llora]

¡hice mal, hice mal,

hice muy mal, hice muy mal--!

paula: tranquila, tranquila.

¿qué hiciste?

si no me explicas bien,

no puedo ayudarte.

¿qué pasa?

maría: te digo que cuando

la escuché diciéndole

a margarito que no lo quería...

me volví loca.

loca, y le confesé que ella

no es hija de la señora

elizabeth montero.

paula: ¿qué dices?

felipa: dígame, señora.

cynthia: qué bueno que vino.

efraín, vete,

luego hablamos tú y yo.

cynthia: usted es la única

que puede ayudarme.

felipa: ¿a qué?

cynthia: usted lleva toda

la vida trabajando aquí, ¿no?

felipa: sí, señora, desde antes

que nacieran ustedes.

cynthia: pues, necesito

que me conteste la verdad.

felipa: dígame.

cynthia: es que...

oí que dijeron que...

yo no soy hija de...

por favor, que mi mamá

no era elizabeth.

felipa: [tartamudea]

no, yo no sé nada,

con permiso.

cynthia: ah, no, por favor,

si usted sabe algo, dígalo.

por favor.

mire, yo le puedo dar

este dinerito

que ahora que viene

el fin de año le conviene.

por favor, dígame la verdad.

usted conoce bien la historia

de mi familia.

felipa: señora, pues,

es que la verdad yo, yo--

yo--es que--

es que la verdad yo--

cynthia: ¿qué cosa es la verdad?

felipa: que usted, pues,

no es hija de la mamá

de don rogelio.

su mamá es...

maría.

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