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Hijas de la Luna Capítulo 8

Univision24 Oct 2019 – 12:00 AM EDT

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...evisa presenta

soledad: juana inés, por favor.

inés: no me obligues

a meterme a ese tugurio,

por favor.

soledad: nada de tugurios,

no seas exagerada.

es un lugar como cualquier otro.

además, prometiste acompañarme.

inés: ¿yo?

¿a qué hora?

soledad: ya, tienes razón,

pero ahora te metes.

ni modo que baile yo sola

como la sin amigas.

octavio.

octavio: ¿cómo estás, muchacha?

dichosos los ojos.

pásame los lentes oscuros,

pariente, apareció el sol.

mauricio: juana soledad, hola,

soy mauricio.

soledad: ¿qué tal?

oye, necesito que me cotices

un escenario de madera

para un evento.

inés: ay, maría purísima

y las 11 mil vírgenes.

octavio: pero ¿qué necesitas?

mauricio: ¿juana inés?

inés: no.

mauricio: ¿no?

inés: no.

soledad: juana inés.

me echas un grito al celular

para que me digas

el presupuesto.

sebastián: ¿juana inés?

javier: hasta donde sé,

los planes de boda de sebastián

y estefanía siguen en pie.

¿de dónde sacaste que se iba

a cancelar ese matrimonio?

victoria: es que le dijo

a juana soledad

que andaba en veremos.

igual y ya no se casaba.

sebastián: es que no puedo

engañarla, no puedo.

no se lo merece.

victoria: don javier.

pues como que se me quedó

en pausa.

javier: perdón.

la pregunta es, ¿de qué

te serviría que sebastián

no se case?

victoria: no, pues ahí

sí tiene toda la boca

llena de razón.

aunque estuviera bien solterito

y envuelto para regalo,

pues no hay ni cómo.

él y yo seguiríamos siendo

medios hermanos.

es que a veces deseo así,

bien canijo, que yo pudiera

tener algo con él.

pero luego me cae el 20

de que es imposible.

a mí la realidad me cae encima

como aplanadora.

javier: dijiste que te lo ibas

a sacar de la cabeza.

victoria: pues sí, pero es

que una es así de bruta.

es que a veces pienso

que si tuviera chance

de estar sola con sebastián,

me lo comería a besos.

mauricio: ¿doble?

sebastián: con cara de triple.

mauricio: trabaja,

tequila triple.

octavio: ¿qué onda contigo?

te veo medio irritado.

sebastián: traigo un montón

de cosas encima.

octavio: ¿broncas con tu güera,

cuño?

sebastián: ¿cuñado?

mauricio: servido, cuñado.

sebastián: ¿otro?

octavio: no empieces, mauricio.

yo le eché primero el ojo

a la muchacha.

sebastián: ¿a quién?

mauricio: a inés.

octavio: a juana soledad.

¿en serio?

¿te gustó la chava

que se puso el mantel encima?

mauricio: ¿cuál mantel?

es su vestido.

y déjame decirte que juana inés

es mucho más guapa

que juana soledad.

octavio: ¿en qué planeta,

pariente?

mauricio: tiene algo especial.

así de frente te digo,

me encantó.

sebastián: yo que venía

a relajarme.

octavio: ¿qué pasó?

¿será que se puso celoso?

ya ves cómo luego son

los hermanos con sus carnalas.

mauricio: pues sebastián.

inés: yo no creo

en premoniciones.

creo en la palabra de dios.

soledad: juana inés.

juana inés, entiende, mi hija.

yo tengo muy buen tino

con mis visiones.

inés: pues de chiripa,

porque en este caso estás--

estás equivocada.

son tonterías.

soledad: vi una energía rosa

que salía de tu cuerpo.

y como que envolvía a sebastián.

y para mí eso significa

que estás enamorada

de nuestro hermano.

inés: no vuelvas

a decirlo jamás.

soledad: ah.

entonces, es cierto.

inés: no, no,

es que no sé qué siento.

cada vez que lo veo

se me descompone el termostato.

me da calor, me da frío,

las piernas se me hacen

de chicle.

y cuando me mira,

una ola de electricidad

recorre mi cuerpo

y me dan cosquillas

en el estómago.

mi cabeza se convierte

en un torbellino

y se revuelven todas mis ideas.

todas, todas, todas.

soledad: morra, estás enamorada.

tienes toditos los síntomas

y más claro no canta un gallo.

inés: pero eso es pecado.

es mi hermano, yo no puedo

sentir todo eso por él.

soledad: pues de poder,

sí puedes.

de deber...

inés: por el amor de dios,

no se lo digas a nadie.

si mis hermanas se enteran

o el propio sebastián.

soledad: tranquila.

tranquila.

juro que no se lo voy

a contar a nadie.

inés: gracias, juana soledad.

¿qué voy a hacer?

bárbara: ¿la monjita?

confirmado.

soledad: ¿qué?

bárbara: lo de su persignación.

se persigna cada vez

que anda cerca del sebastián.

ahora, yo quisiera saber

por qué canijo lo hace.

sebastián: abrázame.

abrázame, abrázame.

abrázame más fuerte.

estefanía: ¿estás bien,

sebastián?

sebastián: sí, quiero sentirte

cerca, cerca de mí.

confirmar lo mucho

que nos amamos.

estefanía: claro que nos amamos,

como nadie en el mundo.

además, para siempre.

sebastián: sí, para siempre.

estefanía: ¿por qué no me dices

qué te pasa?

sebastián, cariño,

¿te sientes mal?

sebastián: no, no, no, chiquita,

pero bueno, no te había dicho,

pero me negaron el crédito

que había pedido en el banco.

estefanía: ay, lo siento mucho,

en serio.

bárbara: por algo lo hace,

seguro hay una explicación.

pero ¿cuál?

soledad: quién sabe.

igual y juana inés piensa

que sebastián es el mero demonio

y por eso hace persignación.

bárbara: ¿cómo crees?

acuérdate de la historia

del campanario.

él la salvó.

a poco crees que lo vería

como un demonio.

soledad: pues entonces,

al revés.

como es tan religiosa,

se persigna creyendo

que nuestro hermano es un santo.

bárbara: eso es.

un santo.

soledad: [chista]

bárbara: san sebastián.

[celular]

>> leo, ¿ya viste

el reportaje que todo el mundo

subió a su blog?

leonora: por supuesto que no.

[celular]

>> pues deberías.

leonora: ni loca.

[celular]

>> estabas equivocada,

amiga.

las hijas de tu marido

son un verdadero encanto.

leonora: [gruñe]

lo que me faltaba.

inés: estoy escuchando el mar.

¿cómo no apreciar sus colores,

su inmensidad, su belleza?

siempre viví en un convento,

cerca de dios,

pero lejos de su creación.

>> ¿y qué esperas

para tu nueva vida?

inés: encontrar a mi mamá.

me dejó con las monjitas

cuando tenía meses de nacida.

quería encontrarla

y después abrazarla.

preguntare por qué me abandonó.

soledad: cuando yo era

una morra de cinco años,

tuve una premonición.

y me anunció que mi familia,

que toda mi familia,

se iba a morir.

y al poco tiempo, mi mamá,

mi hermanita de dos años

y padrastro, que era bien

lindo conmigo, fallecieron

en un accidente.

una tipa sin freno

se les fue encima.

desde entonces, yo no he

dejado de pensar

que yo debí evitarlo.

mi sueño como enfermera,

siempre ha sido echarle

la mano a la gente humilde.

a la que ocupa más ayuda porque

ni servicios médicos tiene.

bárbara: y mi padrastro,

el muy infeliz,

abusaba de mí.

el huerquito me decía

que nunca iba a llegar a nada

y no sé qué tantas cosas.

es que por poquito

estuvo a punto de estrangularme.

por eso luego me le voy

a los golpes a cualquiera

que me busque bronca.

mi máximo sería entrarle

al boxeo profesional.

pero ¿sabes qué me gustaría

un chorro también?

ayudar a las mujeres y las niñas

para que aprendan a defenderse

de los canijos gandayas

que las hacen menos,

de los que abusan de ellas.

que las maltratan

y las humillan.

victoria: pues hace poco

más de un mes,

mi mamita se me murió

por un méndigo cáncer.

la extraño un buen.

si siguiera conmigo,

yo no andaría en estos rollos.

antes de morir, mi jefa me dijo

que juan oropeza era

mi verdadero padre.

por eso me lancé para acá.

y entonces, empezó el relajo.

ahora sé que tengo

cuatro hermanos

y me siento responsable

de juana bárbara, juana soledad

y juana inés.

quiero retacharme

a la ciudad de méxico.

pues aquí no la he pasado

muy bien que digamos.

además, no sé si sea

un sueño guajiro,

pero quiero estudiar la prepa.

¿qué hubo?

¿ya no vamos a organizar

la pachanga?

soledad: ¿te sientes bien?

¿quieres que te tome la presión?

inés: podemos rezar

y pedirle a dios

que tu problema se resuelva.

bárbara: despabílate, huerco.

juan: no, pero acabo de ver

las entrevistas que publicó

todo el mundo y tengo

que pedirles perdón.

victoria: ¿y por qué?

juan: pues porque solo he

pensado en mí, en mis emociones,

en mis dolores y les pido perdón

por no haber tenido

la suficiente sensibilidad

con ustedes.

en cuanto las conocí, yo debería

haberles preguntado

sobre sus vidas,

sobre sus aspiraciones,

sus anhelos.

esforzarme por conocerlas,

por entenderlas.

victoria: no se apure, don juan.

soledad: lo bueno es que ahora

ya sabe un poquito más

de nosotras.

inés: igual que el resto

de la humanidad.

bárbara: imagínate, huerquita.

del convento a la fama mundial.

te van a parar en la calle

para que firmes autógrafos

y les des tu bendición.

juan: la verdad es

que me impresionó lo que dijiste

sobre tu mamá.

victoria: y hablando de eso,

sebastián y yo le prometimos

encontrarla.

perdón.

con tanta cosa no hemos tenido

ni tiempo.

inés: ya llegará el momento,

juana victoria.

juan: claro.

mi hijo y tú se volvieron

expertos buscando gente

desaparecida, ¿no?

oye, ¿qué te parece

si ustedes dos juntos

buscan a inés bautista?

¿va?

¿no?

[llaman a la puerta]

victoria: te toca localizar

a la poblana

inés bautista,

la mamá de nuestra

hermana.

inés: hay que buscar una bodega,

seguro ahí encontramos

los vinos y los refrescos

a mayoreo.

soledad: no, mejor se

los pedimos a mauricio.

como tiene su bule,

que con su distribuidor

los consiga más baratos.

inés: ¿bule?

ay, sol, ¿qué idioma hablas?

soledad: español.

bule es antro, bar, local.

bárbara: ese par de ñoras

viene directito para acá.

soledad: hay que ponernos

bien truchas o nos comen vivas

con eso de que somos

las ilegítimas.

inés: santo dios, ¿qué hacemos?

>> hola, ¿cómo están?

cuando las vi, le dije

a mi comadre "vamos a conocer

a las hijas de juan oropeza".

>> es que nunca pensé

que hubieran sufrido tanto.

>> pobrecitas.

las admiramos tanto,

tan valientes.

>> nos da gusto que vivan aquí,

en mazatlán.

sebastián: si tengo

que recorrer todos los bancos,

lo voy a hacer, estefanía.

alguno tiene que darme crédito.

por favor, chiquita,

no le digas a tu papá.

no, no, no, solamente prefiero

mantenerlo al margen

de mis negocios.

¿me harías ese favor?

gracias.

también quería hacer

una compras.

claro, si me da tiempo.

¿necesitas algo?

y yo a ti.

inés: no me interesa ser famosa.

bárbara: pues ni modo,

te molaste.

te lo dije, en serio,

ahora vas a ser sor celebridad.

así que vete acostumbrando.

achis, ¿y eso?

bueno, como sea,

ahora puedes rezarle

todo lo que quieras

a san sebastián.

inés: [llora]

leonora: tiene que hacer algo,

padre camilo.

por favor.

es que no es posible que ahora

las hijas ilegítimas

de juan oropeza sean

unas celebridades.

camilo: sí, ya vi

lo que publicaron

en las redes sociales.

leonora: entonces, estará

usted de acuerdo conmigo

en que esas intrusas

no pueden ser las heroínas

de mazatlán.

sebastián: perdón.

victoria: ay.

sebastián: este elevador

seguro se volvió a descomponer.

victoria: no le hagas.

a poco nos vamos a quedar

tú y yo aquí, atrapados.

[música]

[música]

[celular]

sebastián: tío javier, hola.

el elevador se descompuso

de nuevo.

el uno.

sí, sí, el mismo

de la vez pasada.

solo estamos adentro

juana victoria y yo.

gracias, te esperamos.

victoria: ¿ya nos van a sacar?

sebastián: en un rato.

es algo complicado.

déjalo, no sirve de nada.

ya, que me pones nervioso.

victoria: ay, es que no.

no.

en una de esas nos pasamos aquí

toda la noche.

sebastián: me encantaría.

victoria: oye, ¿y qué traes

en esta caja?

sebastián: algo que compré.

victoria: ah, mira.

como que se están

tardando mucho.

¿que no te sientes bien?

sebastián: perfectamente.

victoria: y yo pensando

que ya se te había quitado

lo delgadito.

sebastián: pero si no he

dicho nada.

victoria: pues con las carotas

que haces basta.

¿adónde ibas?

¿por qué te subiste al elevador?

sebastián: iba a, bueno--

van a poner el impermeabilizante

y yo--

victoria: me estás

echando mentiras.

sebastián: siento mucho

que no me creas.

a ver, ¿cómo para qué

querría engañarte?

victoria: pues eso sí

quién sabe.

a ver, dímelo tú.

auxilio, ayuda.

estamos aquí atrapados.

ayuda.

sebastián: ¿tanto te incomoda

estar conmigo?

victoria: sebastián, quedamos

en algo, ¿no?

íbamos a estar lo más separados

que pudiéramos.

sebastián: sí, quedamos en eso,

pero qué ironía, ¿no?

ahora estamos encerrados

en un espacio muy pequeño

y solos.

victoria: somos medios hermanos.

sebastián: créeme, lo tengo

bien presente, juana victoria.

ni por un segundo se me olvida.

[música]

[música]

bárbara: ¿en serio piensas

dormir en la regadera,

sor dramas?

soledad: juana inés, ¿por qué

no sales y te acuestas

en tu cama?

bárbara: cómo serás necia,

juana soledad.

te dije que no pusieras la foto

de sebastián en esa lámpara

y ahí vas de atarantada.

yo sabía que la mojita

se iba a sacar de onda.

soledad: ¿estás loca?

yo no fui.

bárbara: no te hagas,

yo te vi con estos ojos.

soledad: no cierto.

eres mentirosa.

bárbara: yo me paso tirándole

carro a la mojita,

pero es de pura cura.

sería incapaz de lastimarla.

soledad: mira, me revienta

que me levanten falsos.

y si crees que me voy a dejar

nomás porque eres boxeadora,

estás bien melolenga.

bárbara: ¿qué fue?

¿cómo me dijiste?

soledad: melolenga.

¿y qué?

¿qué vas a hacer?

¿me vas a pegar?

como a cualquiera

que se te pone en frente.

bárbara: nomás estoy esperando

que suene la campana,

así que ya párale.

¿sabes qué?

me revienta ser tu hermana,

fíjate.

soledad: pues a mí también.

juana bárbara se fue,

ya puedes salir del baño.

inés: nunca me lo esperé de ti.

soledad: yo no hice nada, hija.

inés: seguro le contaste

a la boxeadora todo

lo que me pasa con sebastián.

le dijiste que estoy enamorada

de mi hermano.

soledad: ¿en serio crees

que yo--?

inés: sí, me traicionaste.

soledad: ¿sabes qué?

si te amarras con eso, allá tú.

inés: jamás me imaginé que fuera

tan horrible tener hermanas.

victoria: por favor, hagan algo.

sáquennos de esta lata

de sardinas.

sebastián: ya, ya,

que te estás lastimando.

victoria: ya me lo dijiste

un millón de veces.

sebastián: ¿qué, qué?

¿qué pasa?

¿qué pasa?

victoria: me siento mal.

sebastián: pero ¿qué tienes?

victoria: [balbucea]

sebastián: ¿qué?

victoria: que voy a volver

el estómago.

me estoy mareando bien feo.

sebastián: ¿eres claustrofóbica?

victoria: sí, sí.

es que estar encerrada así,

como que me angustia.

sebastián: no, no, no,

mira, mira.

cierra los ojos y respira hondo.

¿va?

victoria: no.

voy a respirar, pero sin cerrar

los ojos porque sale peor.

sebastián: está bien, está bien.

respira hondo.

haz que el aire te llegue

hasta aquí abajo.

siente cómo entra, cómo sale.

sí.

solo piensa en tu respiración.

javier: ¿están bien?

soledad: ¿has visto

a juana inés?

bárbara: no.

soledad: ey, ahora resulta

que tú estás ofendida.

me echaste la culpa de algo

que ni siquiera--

bárbara: tú me insultaste

bien perrón.

soledad: estamos hartas de

tus rabones y de tus bromitas.

bárbara: pues lo siento mucho,

fíjate, porque así soy yo.

bárbara: insoportable.

ambas: [hablan a la vez]

victoria: ¿qué está pasando

aquí? ya.

¿qué está pasando?

leonora: a la iglesia

le corresponde

cuidar de la moral

y las buenas costumbres

de sus feligreses.

camilo: así es, así es, leonora,

pero hasta donde sé,

las hijas de juan no han

cometido falta alguna.

leonora: ¿a usted no le parece

grave que esas ilegítimas

hayan dañado a mi familia?

camilo: sí, sí, sé que estuviste

en el hospital.

leonora: ¿y eso qué tiene

que ver?

camilo: me dijeron

que tu corazón--

leonora: mi corazón está

destrozado, padre camilo.

esas niñas me lo hicieron polvo.

quebraron la paz y la armonía

de mi familia.

camilo: la paz y la armonía

de tu familia no depende

de ellas, sino de ti.

leonora: ah, qué bien,

ahora resulta que es culpa mía.

camilo: ¿juan te ha pedido

perdón por sus cuatro

transgresiones?

leonora: sí, pero eso no

resuelve nada, padre.

el daño que provocó

es catastrófico.

no se repara diciendo

"perdóname, leonora", no.

camilo: tú eres cristiana,

¿verdad?

leonora: sí, padre.

sí.

camilo: ¿y cuál crees que sea

uno de los preceptos más

importantes de jesús?

leonora: bueno--

camilo: el perdón.

el perdón, hija.

él nos perdonó a todos, ¿no?

se sacrificó para lavar nuestros

pecados, ¿sí o no?

leonora: ay, padre.

con usted no se puede hablar.

bárbara: esta huerca anda mal.

me dijo meloalgo que no sé

que sea, pero bueno no es.

soledad: melolenga.

fue por decirme mentirosa

y levantarme falsos.

bárbara: era de broma.

soledad: sí, lo que tú digas,

pero acepta que fue

una estupidez poner esa foto.

bárbara: ¿ves?

cómo me insulta esta méndiga.

soledad: hizo llorar

a juana inés.

bárbara: pues es que chilla

hasta porque vuela la mosca.

victoria: a ver, ya,

ya estuvo bueno.

¿en dónde está ella?

soledad: sabe.

se fue del cuarto

y ya la busqué por todos lados.

en el restaurante,

en la lavandería,

pero ¿quién sabe dónde está?

victoria: ¿y qué estamos

haciendo aquí paradas

perdiendo el tiempo?

hay que encontrarla, ya.

ándenle, moviditas

se ven más bonitas.

las estoy viendo.

[música]

[música]

teresa: el huésped del 103

me reclamó porque no les has

cambiado las toallas.

no quiero otra queja

sobre tu trabajo.

una más y te reporto

en administración.

puedes retirarte.

>> con permiso, buenas noches.

teresa: sebastián.

sebastián: ¿cómo estás?

teresa: nunca pensé

que esta charla de ama de llaves

iba a ser tan pesada.

sebastián: pero lo haces

muy bien.

felicidades.

teresa: puedo mejorar.

¿necesitas algo?

sebastián: sí, pedirte un favor,

teresa.

¿le dejas esta caja

a juana victoria sobre su cama?

teresa: perdón, pero ¿por qué

no se la entregas tú mismo?

sebastián: no quería que supiera

que es de mi parte.

lo malo es que ya me vio

con ella.

¿me haces el favor?

teresa: bueno.

victoria: juana inés.

no manches.

nos tenías bien preocupadas.

soledad: te estábamos buscando.

bárbara: toda la méndiga noche.

victoria: ándale, ven.

vamos a que te des un baño

bien calentito.

sebastián: ¿ya viste lo que

subió todo mundo a su blog?

juan: no, hijo, ¿qué?

leonora: esas cuatro muchachitas

no tienen la culpa

de lo que hizo su padre.

jamás me atrevería a pensar

que son responsables

de las tropelías

del señor oropeza.

sin embargo, cuando ellas

llegaron a mazatlán,

mi vida se derrumbó

como un castillo de arena.

su presencia destrozó

la unión de mi familia.

fue como una bomba,

como una explosión

en la armonía,

en la felicidad de míos.

mi esposo se desvive atendiendo

los caprichos de sus niñas

en lugar de estar conmigo.

él y mi hijo,

mi amado sebastián,

me abandonaron.

me dejaron sola porque prefieren

a las cuatro juanas.

no les importa lo que yo siento.

¿y si me muero de un infarto?

ahí están ellas, viviendo

en el medialuna a costa

del señor oropeza.

no sé, no sé si yo pueda

resistir tanto abandono,

tanta soledad.

yo no sé si mi corazón

quiera seguir latiendo

por mucho tiempo.

juan: ¿qué?

bárbara: tú fuiste, ¿qué no?

soledad: ojalá yo hubiera

escondido tus mugrosos

guantes de box.

bárbara: mis mancuernas,

mi cuerda para brincar.

soledad: que yo no agarré

tus cochinadas.

bárbara: devuélveme mis cosas,

juana soledad, o te mando

derechito al hospital.

soledad: ¿y dónde quieres que yo

saque tus mugrosas cosas

si yo no las tengo?

a ver, para ¿qué las ocupo yo?

bárbara: voy a hablar con

la encargada de la limpieza.

¿y ahora qué es esto?

victoria: "juana bárbara,

hermanita querida.

¿cuándo te va a caer el 20

de lo que ahora tienes?

tus tres hermanas, tu hermano

y tu papá estamos contigo

y para ti.

solo queremos que seas feliz,

que limpies tu alma del dolor

y ese resentimiento que cargas

como algo bien pesado.

tú sola te dañas

con tanto rencor, hermanita.

te quiere, juana victoria".

bárbara: juana victoria,

juana inés,

juana soledad,

perdónenme.

victoria: hermanita.

esto no pasa todos los días,

me cae que hay que celebrarlo,

¿no?

[música]

[música]

victoria: ♪ todo aquel

que piense que la vida

es desigual

tiene que saber que no es así

que la vida es una hermosura

hay que vivirla

todo aquel

que piense que está solo

y que está mal

tiene que saber que no es así

que en la vida no hay nadie solo

siempre hay alguien

ay, no hay que llorar

que la vida es un carnaval

que es más bello vivir cantando

oh, oh, oh, ay

no hay que llorar

que la vida es una carnaval

y las penas se van cantando

ay, no hay que llorar

que la vida es un carnaval

que es más bello vivir cantando

oh, oh, oh, ay

no hay que llorar

que la vida es una carnaval

y las penas se van cantando ♪

mauricio: hola.

inés: no, eso seguro

tiene alcohol.

ya me conozco la penitencia

que trae ese pecado.

prefiero una agüita.

juan: bravo, mi hija.

fernando: bravo, bravo,

bravísimo.

primo.

sebastián: ¿cómo estás?

los años que no te veo.

fernando: ay, tío.

juan: ¿cómo estás?

javier: bienvenido.

>> amigo, necesito

que me hagas un favor.

raymundo: pero yo quería

divertirme en la fiesta, papi.

>> eh, los pupilos no discuten.

mauricio: ¿qué te tomas, fer?

fernando: mauricio.

extraño tanto el buen tequila.

tequilita.

octavio: buena, pariente,

porque aquí va a estar difícil

que lo encuentres.

fernando: oye, mauricio,

cuenta el secreto.

¿de dónde sacaste a la cantante?

es espectacular.

juan: fernando, ven.

te presento a mis cuatro hijas.

fernando: ¿cuatro hijas, tío?

¿de que me perdí?

juan: es una larga historia.

hijas, él es fernando ruiz.

mi sobrino político.

es primo hermano de sebastián.

ella es juana inés.

fernando: encantado.

juan: ella es juana bárbara.

bárbara: quieto, gato.

si me besas, te noqueo.

juan: ella es juana soledad.

fernando: ¿cómo estás?

oye, ¿y todas son juana algo?

juan: así es.

y ella es juana victoria.

fernando: tienes un encanto

y un talento fuera de serie.

bueno, ¿y aquí siempre están

de fiesta o qué?

victoria: no, hoy es

un día especial.

la pachanga para festejar

que por fin mis hermanitas

ya se contentaron.

fernando: bueno, pues salud,

entonces.

inés: ¿y mi agüita?

juan: salud, salud, salud.

sebastián: salud por mi primo

que hace mucho no venía

a visitarnos.

bienvenido, fer.

juan: y yo brindo

por las juanas.

[celular]

>> ay, discúlpame, leo.

hablé bien de las hijas

de tu marido sin pensar

en lo que sufres por su culpa.

lo siento, amiga.

yo opino que deberías de tomar

las cosas de la mejor manera

y olvidarte de tanto dolor.

leonora: cómo no.

>> amiga, ya lo pasado pasado.

perdona a tu marido

y acepta a esas muchachas.

leonora: lo mismo que dijo

el padre camilo.

pues no, fíjate que no.

>> para mí, tanto las hijas

incómodas como tú, leo,

tienen su parte de razón.

leonora: qué buenas

amigas tengo.

[llaman a la puerta]

leonora: si es usted,

señor oropeza, váyase largando.

raymundo: soy mundito, doña.

leonora: ah, adelante.

¿qué haces aquí a estas horas?

yo no te mandé a llamar.

raymundo: me mandaron a decirle

que...

algo de...

leonora: ay, mundito,

a ver, ven.

siéntate.

raymundo: ay, ya me acordé.

leonora: a ver.

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