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Hijas de la Luna Capítulo 60

Univision14 Ene 2020 – 12:00 AM EST

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...

locutor: televisa presenta...

sebastián: entonces margarita

me pasó a juana victoria.

soledad: en el recadito dijo

que ella se iba a méxico

y que juana bárbara y su mamá

se iban a monterrey.

xavier: y lo peor es que

se cortó la llamada

y ya no pudimos comunicarnos

otra vez.

inés: ¿qué estará pasando?

xavier: no sé, pero como

se han dado las cosas,

presiento que están en peligro.

[soledad]: no, no, por favor.

fernando: entonces vamos

a méxico a buscarlas.

octavio: sí, parientón,

¿pero por dónde empezamos?,

la ciudad es un monstruo.

fernando: ¿alguien sabe

dónde vivía juana victoria?

sebastián: yo, pero no creo

que estén en ese departamento

porque les robaron todo.

xavier: aunque muera

de angustia, no queda de otra

más que esperar que hablen

de nuevo.

>> pedimos la presencia

de los novios para su primer

baile como marido y mujer.

estefanía.

sebastián, por favor.

sebastián: ¿ya pagaron

la fianza de mi papá?

darío: por ahora sólo debe

importarte hacer feliz

a mi hija.

sebastián: quedamos en que iban

a liberarlo antes de que

lo mandaran al reclusorio.

darío: sh, sh.

yerno, estefanía

te espera en la pista

y a mi hija

nadie la hace esperar.

[aplausos]

[música]

[aplausos]

estefanía: ¿y esto?

darío: mi regalo de bodas

para ustedes.

estefanía: daddy, gracias.

leonora: ¿qué esperas?, ábrelo.

darío: es su viaje

de luna de miel,

el vuelo a paris está

para mañana en la tarde.

leonora: qué emoción.

darío: también hay boletos

para madrid, para roma...

pero pueden cambiar

el itinerario como les acomode.

estefanía: amo paris.

leonora: ¿qué más hay

en el sobre?

estefanía: ¿una casa?

darío: [ríe]

ya tienes las llaves, princesa

y está lista para que pasen ahí

su primera noche juntos.

sebastián: darío, gracias,

en verdad muchísimas gracias,

pero no, no podemos

aceptar tus regalos.

juan: ¿van a trasladarme

al reclusorio?

xavier: no se puede hacer nada.

>> no, de hecho, el plazo

de 72--

[tartamudea]

xavier: 72 horas.

>> ese ya venció y no deben

tardar en venir por el señor.

juan: ¿de qué sirvió entonces

que sebastián se sacrificara?

xavier,

¿adónde vas?

sebastián: entiende, si

estefanía aceptó casarse

conmigo fue para vivir

con lo que yo puedo darle.

darío: que es igual a nada.

sebastián: ella conocía

perfectamente mi situación.

darío: mi princesa está

acostumbrada a una vida

de primera.

sebastián: lo siento muchísimo,

pero va a vivir en mi casa.

leonora: no, mi hijito, no,

si parece vecindad

con paracaidistas y toda la cosa

no.

sebastián: pues estefanía se va

acostumbrar a la vecindad,

¿verdad?

estefanía: claro, me voy

a dormir en la arena, mientras

sea contigo.

perdón, pero yo apoyo

a mi esposo.

voy a hablar con él.

leonora: ¿te volviste loco?

sebastián: si vivir de lo que

uno tiene y no de limosnas

es estar loco, sí,

estoy muy loco.

leonora: eres igual de terco

que tu padre.

sebastián: pues, hablando

de mi papá,

ya me casé con estefanía,

¿lista para perdonarlo?

[celular]

darío: dígame.

¿ya van a trasladar a juan

al cerezo de mazatlán?

haga lo que le ordené,

licenciado.

¿por qué aceptaste esa porquería

de vivir en casa de los oropeza?

ahora resulta que van a dormir

en la recámara de sebastián.

por favor.

estefanía: va a ser por poco

tiempo, yo sé cómo convencerlo

de que acepte la casa

que nos diste.

daddy, frente a los demás,

tengo que apoyar a mi esposo.

darío: sebastián es un--

estefanía: mejor hablemos

de lo que pasó entre leonora

y tú.

darío: ¿a qué te refieres?

estefanía: se pone súper

incómoda cuando te tiene cerca.

darío: cometí la gran estupidez

de confesarle mi amor

y me rechazó.

soledad: y que el ernesto se

muere por agarrar a juana inés.

inés: yo salí corriendo.

sebastián: ¿pero qué siginifica

eso?

soledad: con una vértebra

cervical fracturada no puedes

moverte así.

sebastián: pero entonces

por eso se metieron al hospital

disfrazadas.

inés: para conseguir pruebas

de que ernesto no tiene

las lesiones que declaró.

sebastián: ¿pero cómo

se les ocurre?, ese tipo es

muy peligroso.

soledad: no, no, ni tanto,

revisé su expediente

y lo tienen drogado.

inés: ya nos falta poquito

para desenmascarar a ese

mal hombre.

soledad: y si le damos pruebas

a las autoridades pruebas

de que nomás les está

haciendo el cuento, nuestro papá

queda libre, ¿no?

sebastián: sí, claro que sí.

xavier: sebastián, se están

llevando a juan.

sebastián: ¿qué?

xavier: se están llevando

a juan, vamos.

leonora: ¿qué?

margarita: oigan,

se me hace que ya he visto

ese coche café estacionado

por aquí.

bárbara: segura, madre.

victoria: ¡es alberto!

bárbara: qué rayo.

jalan.

victoria: no, vámonos,

al mal paso darle prisa.

margarita: que dios nos ampare.

aquí dejo todo esto.

>> solicitamos a los novios

para que partan el pastel.

fuerte los aplausos.

[aplausos]

estefanía: sebastián se fue sin

avisarme y me dejó aquí sola.

margarita: nos vemos, hija.

victoria: juana bárbara,

entonces nos vemos

hasta la noche.

bárbara: sale, cuídense.

alberto: barbarita.

al fin solos.

oficial: ¿dónde se supone

que están hostigando a su hija?

margarita: en el cuarto

de la azotea.

victoria: está cerrado.

margarita: ¿cómo?

alberto: resístete todo

lo que quieras.

al fin que me encanta

oírte gritar,

me encanta sentir tu miedo.

bárbara: primero muerta

antes de que me violes

desgraciado.

[jadea]

¡mamá!

margarita: no podemos abrir,

hija.

bárbara: [grita]

suéltame.

[gritos]

alberto: ahora sí te vas

a morir.

[grita]

[música]

[música]

leonora: disculpe, un segundo,

¿me puede dar informes

del señor juan oropeza,

por favor?

juan.

juan.

juan: no deberías estar aquí.

leonora: no voy a dejar

que te lleven a la cárcel.

oficial: señora, apártese.

debemos trasladar

al presunto--

leonora: no, no te voy a soltar.

juan: los señores deben cumplir

con su deber, solo quiero saber

una cosa,

quiero saber

si ya me perdonaste.

leonora: claro que sí.

juan: te amo, amorcito.

espera que me lleven.

leonora: [llora]

>> un momento, señores,

la fianza del señor oropeza

ya fue liquidada

por lo que queda en libertad.

leonora: mi amor.

bárbara: [jadea]

¡ah!

[jadea]

alberto: ayúdame, auxilio.

no me sueltes.

bárbara: aguanta.

victoria: manita, ¿dónde estás?

bárbara: ¡juana victoria!

alberto se va a caer.

ayuden.

oficial: necesito apoyo urgente.

alberto: me resbalo,

ayúdenme.

bárbara: ¡ay! ¿qué haces?

¿qué haces?

¡no, no!

alberto: si me voy,

se van conmigo.

[gritos]

[música]

[música]

darío: es un imbécil.

¿cómo se atrevió a abandonarte

en la mitad de la boda?

estefanía: seguro fue a ver

qué pasó con don jhon.

darío: ya lo liberaron,

princesa.

estefanía: qué bueno, gracias.

darío: es inadmisible--

estefanía: daddy, daddy,

agradezco lo que has hecho

por mí, pero ya estoy casada

con sebastián y ahora me toca

actuar a mí, ¿me explico?

darío: no puedo permitir que

te maltraten.

estefanía: eso ya depende de mí,

a partir de ahora, voy a dedicar

cada segundo de mi vida

a reconquistar el amor

de mi marido.

voy a ser la esposa más

comprensiva, tolerante,

solidaria y amorosa

del universo.

darío: me da coraje que una

joven tan hermosa como tú que

lo tiene todo

se tenga que conformar

con un hombre que no la ama.

estefanía: confía en mí,

ten por seguro que puedo lograr

lo que me propongo.

ahora mándame a felicia

para que me ayude a quitar

este vestido, ¿sí?

voy a empacar para ir a casa

de don jhon.

darío: sí,

claro.

estefanía: te quiero, daddy.

darío: yo también.

leonora: bienvenido a casa.

juan: ay, gordita,

extrañaba tanto que me dijeras

así.

hasta sentí que le hablabas

a alguien más.

leonora: tú eres mi único juan,

juan, juan.

juan: ¿sabes qué haría perfecto

este momento?

un abrazo así, bien apretado.

sebastián: estefanía.

ambos: ¿qué?

juan: ¿qué pasó?

sebastián: por ir a buscarte,

la dejé sola en la boda.

juan: corre, corre,

espero no tengas problemas

por mi culpa. corre.

leonora: deja que arregle

sus cosas.

por lo pronto, vamos

a que descanses.

juan: descansar...no,

eso no es lo que quiero.

traigo meses de energía

acumulada y ahora sí

no te me escapas.

leonora: ¡ah!

juan: vámonos al cuarto.

ernesto: mi amorcito,

regresaste.

inés: sí, hola, don ernesto.

ernesto: sabes mi nombre.

¿y tú cómo te llamas?

inés: juana inés.

ernesto: acércate tantito.

soledad: señor sifuentes, usted

necesita fisioterapia para tener

mayor movilidad y menos dolor.

ernesto: sí, pero que me lo dé

juana inés.

soledad: sí, claro,

entre las dos se la vamos a dar.

a ver, ¿siente dolor?

sus piernas.

inés: ay, virgen,

¿desde cuándo no se lava

las uñas?

soledad: ¿le duele aquí?

ernesto: sí, me duele,

me duele que juana inés

esté lejos de mí.

soledad: nececito ver

sus radiografías.

ernesto: creo que matason

lo dejó en el closet.

¿sabes qué me aliviaría más

que las porquerías que

me dan aquí?, un besito tuyo.

inés: qué lástima porque yo soy

enfermera, no repartidora

de besos.

ernesto: pues considera

cambiar de oficio.

con esa boquita te compraría

montones de besos.

ya sé, vamos a jugar,

¿qué tal si me estoy muriendo

y me das respiración

boca a boca?

inés: no, no, no, mejor no,

porque, con perdón de diosito,

yo no lo salvo.

soledad: qué raro.

a ver.

¿le duele?

ernesto: no, ¿por qué?

soledad: la radiografía

del tórax dice que tiene

esta costilla fracturada.

ernesto: ¿por qué no

se me acercan y les demuestro

a las dos que no tengo nada

roto?

doctor: ¿a dónde van?

¿quiénes son ustedes?

esas radiografías son

las de mi paciente.

bárbara: quisimos salvarlo,

¿verdad?

victoria: sí, estaba colgado

y lo agarramos entre las dos

para subirlo.

bárbara: el bato era mal horas,

dijo que si se iba a morir

nos llevaba de refilón

y que nos jala.

margarita: el oficial y yo

las agarramos para que no

se fueran para abajo con todo

y el infeliz ese.

>> ¿es correcta la declaración

de la señoritas, oficial?

oficial: sí, licenciado,

arriesgaron su vida para salvar

al occiso.

victoria: ¿y ahora qué onda,

qué sigue?

>> se van a imprimir varias

copias de su declaración,

deben leerlas y si están

de acuerdo, las firman.

margarita: ¿y después?

ambas: [gritan]

sebastián: este es

el presupuesto

para la reconstrucción

del medialuna, lo hizo mi tío,

así que seguro es bastante

cercano a la realidad.

estos son los estados de cuenta

de los créditos que pedimos

mi papá y yo.

ahí está la hipoteca de mi tío

y aquí, como puedes ver,

está el gran total.

daría: vaya, es una cantidad

considerable.

sebastián: la que ofreciste

pagar.

darío: un trato es un trato,

mañana te transfiero el dinero.

[ríe]

estefanía: hola.

sebastián: estefi, perdón

por irme de la boda, pero iban

a transladar a mi papá

al reclusorio.

estefanía: entiendo

perfectamente.

y bueno, ya estoy lista

para iniciar juntos

nuestra vida de casados.

[música]

[música]

juan: qué cosita.

ay, sí.

leonora: ¿ah, sí?

juan: ¡no, no, no, no!

ambos: [ríen]

leonora: la venganza--

juan: no, no, no, no, no.

ay, amor y pensar que

tanta felicidad se la debemos

a nuestro hijo.

tuve que casarse sin estar

del todo convencido.

leonora: ay, lo dices como si

sebastián fuera a vivir

un infierno estefanía.

para nada, ella lo va a hacer

muy feliz.

juan: eso espero.

leonora: por cierto, ahora que

los flamantes esposos van

a vivir aquí en la casa.

juan: ¿cómo que van a vivir

aquí?

leonora: sí,

por lo mismo yo creo que sí

sería conveniente que le busques

otro lugar a tus hijas.

juan: en primer lugar,

no tengo otro lugar

donde instalarlas

y en segundo lugar

las quiero conmigo.

leonora: ay no, ya vamos

a tener fricciones

con el tema de las ilegítimas.

juan: no entiendo, ¿no que

me habías perdonado?

leonora: tú estás perdonado,

mi amor, las juanas no.

juan: pero no te han hecho nada.

leonora: oigo esa perorata

desde que la cabecilla puso

un pie por primera vez en esta

casa.

si todo ese tiempo que no la veo

ni a ella ni a la salvaje.

juan: ¿y cuál es la salvaje?

leonora: la boxeadora,

la danzante, pues.

juan: ¿cómo que no la has visto?

soledad: apenas logramos

escapar del doctor aquel.

inés: y cuando cayó la mano

del difunto.

soleda: ya, ni que fuera

para tanto, además ahora

tenemos pruebas de que el tal

ernesto sifuentes

falseó el testimonio

sobre sus lesiones.

inés: el doctor ese

que nos andaba persiguiendo

es un tramposo.

soledad: sino, no nos hubiera

correatado como loco.

estefanía: hola.

soledad: ¿y esas maletas?

estefanía: a partir de hoy voy

a vivir aquí, en esta casa

con mi marido.

¿y esos uniformes?

inés,

¿no te queda eso muy apretado?

inés: ni me digas,

santo tomás decía ver para creer

y con este trajecito

me hubiera creído todo.

soledad: sebastián.

descubrimos que las radiografías

no eran de ernesto sifuentes,

sino de otra persona.

mira, aquí tengo la prueba.

en una de estas radiografías

el paciente tiene rota

la costilla

y ernesto las tiene completitas.

inés: a ese hombre lo que

le falta es vergüenza.

soledad: en resumén, es mentira

que mi papá le provocó

una fractura en la vértebra

cervical.

sebastián: gracias, gracias

porque esto va a ser fundamental

para que lo exoneren.

¿ya les dije a las dos

que son lo máximo?

gracias, gracias, gracias.

felicia: señor, ¿seguro no

quiere algo de cenar?

darío: ¿cuántas veces

te lo tengo que decir?

nada, no quiero nada.

princesa se fue, hoy es

la primera noche que voy

a estar solo.

[celular]

retírate.

¿qué quieres, reyes?

doctor: con la novedad de que

unas señoritas se llevaron

las radiografías que falsifiqué.

darío: ¿qué?

doctor: las perseguí por todo

el hospital y se me escaparon.

darío: ¿qué implica eso?

doctor: es que si las analizan,

van a darse cuenta de que

esas radiografías no son

de ernesto sifuentes,

las falsifiqué para demostrar

que estaba lesionado.

darío: en pocas palabras,

¿podrían detener al idiota

de ernesto

y meterlo a la cárcel

por declarar en falso?

doctor: y a mí también.

darío: ¿quiénes eran esas

señoritas?

doctor: no sé, eran unas

chaparritas de pelo oscuro

y una castaña más grandota,

como de unos 22 años,

más o menos.

darío: las juanas.

doctor: no sé, ¿pero qué hago,

señor?

darío: voy a dar la orden

para que los ayuden a escapar

a ambos.

fernando: y no te preocupes,

ya pasé mis cosas al cuarto

de mi tío juan.

sebastián: mi tía me contó

cómo iba a estar la cosa

a partir de ahora.

gracias.

fernando: me vas a extrañar,

¿verdad?

sebastián: no tienes idea

de cuánto.

fernando: disfruta tu noche

de bodas, primo.

estefanía: quiero tener

un hijo tuyo.

octavio: muchacha, qué

abandonado me tenías.

soledad: juana inés y yo

tuvimos que hacer

un trabajito.

inés: las juanas investigadoras.

>> guau, ¿y qué investigaron,

chiquis?

soledad: ay, no, me lleva,

el fantasma, qué hediondo.

>> vámonos antes de que

nos asfixiemos.

soledad: ¿qué es eso?

inés: santa maría

del buen suceso, ¿qué será eso?

>> parece un mapa.

estefanía: juana victoria.

se suponía que nunca ibas

a regresar.

victoria: ¿y qué?

gracias por la bienvenida.

oye, espérame tantito

¿por qué suponías

que nunca iba a regresar?

[música]

[música]

estefanía: bueno, te fuiste

de repente dejando sólo una nota

y a todos nos pareció raro que

desaparecieras a medianoche

dizque a ver no sé qué

de un departamento.

victoria: ¿de veras lo dijiste

por eso?

estefanía: ¿por qué otra razón

podría ser?

victoria: no sé, igual eso

era lo que querías, que yo

ya no retachara para acá.

estefanía: bueno, a estas

alturas, eso me da igual.

no sé si sepas, pero sebastián

y yo nos casamos.

victoria: sí, sabía, me enteré.

felicidades, al fin se cumplió

tu sueño.

estefanía: después de lo que

me hiciste, ¿te burlas de mí?

victoria: no, ¿qué gano con eso?

ojalá que te vaya a todo dar.

estefanía: bueno y ahora

vamos a ser vecinas.

victoria: ¿cómo?

estefanía: sí, vamos a vivir tú

en tu recámara y yo

en la de sebastián.

a partir de ahora,

yo soy la señora de la casa.

victoria: es que eso está

rete raro.

¿por qué te veniste a vivir

aquí?, tu papá tiene un chorro

de lana, yo pensé que les iba

a comprar una casa o algo así.

estefanía: sí, lo hizo,

pero mi marido lo rechazó

y yo, como su esposa,

no voy a cuestionar sus

decisiones, ¿verdad?

tengo que salir,

nos vemos luego.

bárbara: no te encabrites,

déjame explicarte, nos fuimos--

xavier: margarita,

¿me consideras tu pareja o soy

alguien agradable con quien

pasar el tiempo?

sebastián: nunca había tenido

tanto dinero en mi cuenta

de banco.

juan: sí, darío cumplió

con su parte.

sebastián: y yo con la mía,

pero siento que es dinero sucio,

mal habido.

juan: hijo, ni pienses eso.

tú no robaste a nadie

para conseguirlo, eso sí,

hiciste un pacto con el diablo.

es tan triste que hayas tenido

que casarte para que darío

nos diera este dinero.

sebastián: no me quedó de otra,

pa, estaban por mandarte

al reclusorio.

juan: lo hiciste por mí

y eso es lo que más me duele.

sebastián: hasta parece

una mala broma del destino que

justamente después de mi boda

mis hermanas hayan descubierto

que ernesto sifuentes finguió

sus lesiones.

juan: ¿qué?

sebastián: sí,

hubieras salido libre

sin necesidad de fianza.

juan: no puede ser.

sebastián: pa, tranquilo,

era imposible adivinar que algo

así podría pasar.

juan: te lo dije, nunca debiste

sacrificar tu felicidad,

ni siquiera por la salud

de tu mamá

y mucho, mucho menos por mí.

sebastián: pa, ya está hecho,

no me hagas sentir

que fue en vano.

juan: no.

sebastián: bueno, ya está,

ahora a pagar la hipoteca

del tío xavier,

la deuda el terreno

y a dejar en cero los otros

créditos también.

victoria: al menos valió la pena

tanto sacrificio.

sebastián ya dio su brazo

a torcer y aceptó la lana

de don darío.

teresa: hija, espera tantito.

yo estaba rete preocupada

por ti, ¿dónde andabas?

dime qué pasó.

victoria: despues te cuento.

lo que ahora va a estar pesado

es aguantar al enemigo en casa.

teresa: ¿estefanía?

victoria: sí, pensar que voy

a tener al ladito

durmiendo con sebastián.

teresa: no creo que sea lindo

para él tampoco, porque cuando

te casas por interés--

victoria: no, no se casó

por interés, se casó para salvar

a mi papá, a mi tío xavier,

a toda la familia.

teresa: sí, pero no está

enamorado y eso un día

les va a explotar en la cara,

¿tú te acuerdas de mí?

hablando de infiernito,

¿has pensado cómo vas a manejar

ahora lo de fernando?

bárbara: el infeliz de alberto

amenazó con lastimar a todos

si no nos íbamos,

por eso mi madre no te avisó.

margarita: hija, gracias,

pero me dejas con xavier.

bárbara: está bueno, nomás

quería que entendiera que tú

estabas bien angustiada porque

no podías decirle lo que pasaba

y luego victoria rompió

el celular--

margarita: ya.

bárbara: tú ganas.

me jalo para otro lado.

[solloza]

margarita: perdóname.

xavier: no me contestaste.

margarita: claro que eres

mi pareja.

xavier: las parejas comparten

todo.

margarita: sí.

yo lo sé

y la verdad, te mantuve

al margen para protegerte.

xavier: ¿te das cuenta

de lo que dices?, entonces

somos pareja para lo bueno,

pero no para lo malo.

margarita: tienes razón.

no hay pretexto que valga.

xavier: lo peor es que yo

sospeche que estaban

en peligro,

¿te imaginas la angustia de no

saber nada de ustedes?

pensaba lo peor.

el amor se aplica siempre,

en las buenas

y en las malas,

sobre todo en las peores.

margarita: perdóname.

perdóname, por favor,

no pensé en eso,

solo pensé en tu seguridad

porque te amo.

xavier: y yo a ti.

perdóname por tanto reproche,

pero estaba preocupado.

[puerta]

victoria: hola.

fernando: mi musita.

estaba preocupado por ti,

¿dónde estabas?, ¿qué pasó?

victoria: y ahora qué andas

pintando.

fernando: es...el segundo

de la serie.

victoria: no manches, se ve que

va a quedar padrísimo.

fernando: es que estuve

muy angustiado por ti.

victoria: perdón.

fernando: ¿entonces qué pasó?

victoria: es una historia

rete larga, ¿te acuerdas

que juana bárbara tenía

un padrastro que era un fichita?

bueno...

inés: ya me aburrí.

soledad: juana inés,

¿de veras existen

los santos de tus versitos?

chance y algunos son

de tu cosecha.

inés: no, en el convento

me los aprendí en una canción.

♪ santa ana qué linda

es la mañana...

santa anita... ♪

>> disculpen, señoritas

oropeza.

soledad: si quiera llegó,

trajimos la radiografía

de ernesto sifuentes,

licenciado.

inés: es un decir porque no

sabemos de quién sea.

>> ¿cómo?, no entiendo.

soledad: mire, aquí está

muy claro que el paciente

tiene una fractura

en la tercera costilla

del lado izquierdo.

inés: y ernesto sifuentes

no tiene ni una costilla rota.

soledad: sí, alguien las

falsificó.

inés: se está haciendo

el lastimado para meter

en la cárcel a mi papá

y el doctor que lo atendía

es su cómplice.

nuestro papá no merece ir

a la cárcel.

soledad: en cambio,

ernesto sifuentes sí.

>> bueno, agradezo

sus pesquisas.

con esto se confirman

nuestras sospechas de que

salió practicamente ileso

del golpe que le propicio

el señor oropeza.

inés: ¿cómo que ya sabían?

>> aquí tenemos la prueba,

miren.

inés: [jadea]

¡se escapó!

soledad: ¿pero cómo lo dejaron

ir?

>> bueno, lo estamos buscando,

pero como se aprecia

en el video, el señor sifuentes

no tiene ninguna fractura.

inés: tampoco lázaro cuando

le hicieron el milagrito,

andaba como si nada.

soledad: ¿pero entonces

qué va a pasar con mi papá?

>> con estas pruebas,

seguramente él quedará

exonerado, señoritas.

victoria: nomás tengo

una preguntita.

¿por qué te llevaste a estefanía

a vivir a la casa?

sebastián: a ver,

¿estás loca o qué?

no sabía que estaba obligado

a darte explicaciones, o sea

que lo haga o deshaga

a ti no te importa.

victoria: pues me importa

y mucho porque yo voy

a tener que chutearme

día a noche a tu querida esposa.

sebastián: yo también he tenido

que convivir con tu querido

novio, de hecho, dormíamos

en el mismo cuarto.

victoria: sí, pero fernando

ya estaba en la casa,

es tu primo.

estefanía a mí sí

me cayó de sopetón.

sebastián: a ver, ¿qué es lo que

te molesta realmente?

victoria: tú ni enterado,

pero estefanía sabe que yo soy

bonita.

sebastián: ¿estás segura?

victoria: claro, me reclamó

que yo era una traidora

y no sé cuántas cosas más.

sebastián: ¿pero cómo?

victoria: sí, ahora saliste

olvidadizo, ¿non?, ¿a poco

no te acuerdas que me dijiste

bonita en su narizote,

cuando estábamos en la dolorosa?

sebastián: ¿pero por qué

no me lo contaste antes?

victoria: porque no me pasaba

ni por aquí que ibas a tener

la ideota de llevarla a vivir

a las puertas de mi cuarto.

sebastián: es que eso complica

todo.

victoria: no, hombre.

¿tú crees?

[música]

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