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Hijas de la Luna Capítulo 58

Univision10 Ene 2020 – 12:00 AM EST

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...

locutor: televisa presenta...

octavio: ¿será clave morse?

soledad: miren.

[susurros]

octavio: la bestia.

inés: ay, virgen de la maraca,

llévate esa calaca.

chiquis.

mauricio: ¿qué es eso?

mejor vámonos en fila.

vámonos.

estefanía: ¿por qué no

me dijiste nada?

darío: porque ya me hice cargo

del problema, desde

que me dijiste que sebastián

está enamorado de otra lo mandé

a seguir.

estefanía: y me dejaste

con la idea de que se trataba

de esa periodista de la ciudad

de méxico.

darío: perdón, princesa, pero yo

no quería que te enteraras que

tu novio es--

estefanía: sí, capaz de cometer

incesto.

me enteré y la cosa es que no

se trata de juana bárbara.

darío: ¿estás segura?

los vieron entrar a un motel.

estefanía: segurísima,

para empezar la boxeadora

no es del estilo de sebastián.

además, la carta que leí

se refiere al amor que él siente

por bonita y victoria es bonita.

ya lo confirmé con ella.

aunque me dijo algo muy raro,

algo que no acabo de creer

todavía.

que ella y sebastián no son

hermanos.

darío: no, de ninguna manera.

estefanía: podría ser, si don

john no es el verdadero padre

de sebastián.

darío: pero si leonora llevaba

un par de años casada cuando él

nació.

estefanía: bueno, pero querría

decir que ella le puso el cuerno

a su marido.

darío: totalmente imposible.

estefanía: fue lo mismo que yo

pensé.

darío: entonces, ¿por qué

lo dijo juana victoria?

estefanía: para que no pensara

que es una incestuosa.

pero, bueno, lo importante

es que ya te hiciste cargo

del problema.

darío: sí, tomé medidas para que

juana bárbara se fuera

definitivamente de mazatlán.

estefanía: pues, esas medidas

tienen que incluir a juana

victoria.

darío: estoy de acuerdo.

estefanía: quiero a esa falsa,

a esa traidora lejos

de sebastián para siempre.

darío: cuenta con eso, princesa.

teresa: todoelmundo.

todoelmundo: mundito.

teresa: el niño está bien.

tu brazo.

todoelmundo: ah.

ah, no, perdón, perdón, no era

mi intención, qué pena, teresa.

teresa: no te preocupes,

la verdad, pues, ni me molesta.

todoelmundo: ¿estás segura?

teresa: completamente.

todoelmundo: ¿te digo la verdad?

a mí me gusta, me complace,

me halaga que me permitas

estar contigo.

teresa: oye, ¿si nos echamos

otro sueñito?

todoelmundo: totalmente

de acuerdo.

teresa: sí, órale.

bárbara: buenos días, señorita,

mire, necesito informe sobre

un interno, alberto centeno

torres.

soy su hija.

juana bárbara.

pues, ¿cómo va a ser?

me apellido centeno, ya le dije,

soy su hija.

no le estoy gritando, así hablo

yo, no confunda la energía

con el enojo.

quiero saber si mi apá sigue

encerrado en topo chico.

se la bañó, me colgó, madre.

margarita: ¿qué te dijeron?

bárbara: que no estoy

en la lista de parientes que dio

alberto, de hecho no tiene

ningún méndigo gato registrado.

margarita: ¿o sea que

nos quedamos en las mismas?

bárbara: pues, sí.

no hay modo de confirmar

si alberto salió de la cárcel.

fernando: listo.

leonora: ay, petus, mi pobre

señor oropeza encerrado

en la jaula como un animal.

sin ofender, ¿eh? sin ofender.

en serio.

ay, ¿cómo estará?

¿será que lo tratan bien?

¿habrá desayunado?

ay, petus, mi amorcito, sí,

petus, sí.

[suspira]

victoria: te juro que vamos

a hacer hasta lo imposible

para sacarte de aquí, papá.

juan: sí, mi amor, pero ya

no llores, por favor, sí.

¿me vas a poner a llorar a mí

también aquí?

ven, ven, ven.

mejor dime, ¿cómo tomaron

tus hermanas que estoy yo aquí

detenido?

victoria: es que ni les he

dicho, apenas anoche sebastián

me lo contó y quería saber bien

qué tranza antes

de notificarlas.

juan: ¿y mi gordita?

victoria: está chille y chille

con la chiva.

sebastián: acabo de hablar

con el abogado, papá.

juan: ¿y qué te dijo?

sebastián: nos quedan solo 60

horas para pagar la fianza o--

juan: a ver, el juez no

ha establecido el monto

definitivo, ¿o ya?

victoria: ¿o...? te quedaste

ahí, en el "o".

sebastián: o demostrar que

ernesto cifuentes no está

tan grave como dice.

victoria: pero ¿y si no pasa

ninguna de las dos?

sebastián: trasladarían

a mi papá al cereso de mazatlán.

victoria: dios mío,

¿a la cárcel?

juan: ya, tranquila, ya.

ya, ya, ya.

victoria: [solloza]

margarita: ay, con que le gustan

chiquillos a la teresita, ¿eh?

teresa: no es lo que piensas.

margarita: pero si acabas

de decir que dormiste

con todoelmundo.

teresa: pues, sí, pero los dos

vestidos.

nos quedamos así dormidos,

no pasó nada.

margarita: yo ya me había

emocionado.

teresa: ay, margara, de veras.

pero ¿sabes qué?

sí me sentí bien, digo, primero

me asusté porque me cayó

de sorpresa, ¿verdad?

pero luego, no sé, es tan

hermoso despertar en los brazos

de un hombre, sí.

margarita: a ver, ¿cómo?

¿a poco nunca habías despertado

en los brazos de un hombre?

todoelmundo: ¿cómo era

el nombre?

bárbara: alberto centeno torres.

todoelmundo: ¿y quién es ese

cuate, eh?

bárbara: no preguntes, bato.

todoelmundo: está bien, está

bien, ya.

fernando: hola, oye, ¿cómo sigue

mundito?

todoelmundo: ay, ya, mejor,

muchas gracias.

fernando: qué bueno, ¿puedo

pasar a verlo?

todoelmundo: sí, sí, claro,

adelante.

bárbara: hijo, ¿eso?

¿ese retrato?

fernando: ¿lo conoces?

bárbara: no, ¿y tú?

todoelmundo: tú dijiste "hijo,

¿eso?".

bárbara: bueno, se parece

a alguien que conozco, bueno,

aunque viéndolo bien

no se parece.

fernando: es que estuvo bien

raro.

me pidió que le hiciera

su retrato, me pagó, pero cuando

se lo iba a entregar, ya

había desaparecido.

alberto: claro que conozco a esa

vieja, ¿cómo se me va a olvidar?

si ella también tuvo la culpa

de que me metieran a la cárcel.

darío: se llama juana victoria.

alberto: otra juana.

¿qué quiere que haga con ella?

darío: que también se vaya

de mazatlán.

al igual que juana bárbara.

alberto: será un verdadero

placer.

margarita: ¿o sea que ya no hay

duda?

bárbara: no, el infeliz fue

con fernando a que le hicieran

un retrato.

margarita: si se acercó a él

quiere decir que alberto

nos ha estado siguiendo.

que nos tiene bien checadas.

bárbara: tengo miedo, madre.

margarita: no, hija, no

te preocupes, aquí no nos va

a pasar nada.

bárbara: ¿qué le dijiste

a mi tío xavier?

bárbara: le inventé que teníamos

que echarnos una platicada

de mujer a mujer.

y que era mejor quedarme

a dormir aquí contigo.

[música]

[música]

alberto: tranquila, cállate

o te mueres.

eso es, calmadita.

voy a quitar mi mano y si

gritas, ya te advertí

lo que te va a pasar.

ya sabes quién soy, ¿verdad?

victoria: alberto, eres el ex

de margarita, el padrastro

de juana bárbara.

alberto: cómo me encantaría

divertirme contigo, ¿eh?

tú y mi hijastra se largan

de mazatlán ahorita mismo, ¿eh?

para no regresar nunca más.

victoria: no entiendo, ¿por qué?

alberto: eso no te importa.

si no obedeces, tu familia

la paga.

¿quién prefieres que se muera

primero?

¿juana soledad?

¿esa hermana tan tierna

que parece una monjita?

¿tu madrina teresa?

¿el guapo sebastián?

¿o tu novio el pintor?

victoria: espéreme.

alberto: ah, por cierto,

qué lástima, ya no vi cómo

quedó el retrato que me hizo.

claro, el que más sufriría sería

tu padre, en la cárcel pueden

pasarle muchas cosas.

victoria: pero los conoce

a todos.

alberto: entonces, ¿te quedó

claro lo que tienes que hacer?

victoria: sí, sí.

alberto: escúchame bien, cuando

me vaya, si te atreves a gritar,

tengo unos amigos afuera que

acabarían con todo, ¿te quedó

claro?

[ríe]

eso, así me gusta, ruda,

como mi barbarita.

victoria: ay.

[jadea]

soledad: [balbucea]

victoria: juana bárbara.

bárbara: ¿qué?

victoria: soy yo, juana

victoria.

bárbara: te la bañas,

casi te aplico un derechazo,

¿qué te traes?

victoria: baja la voz.

margarita: ¿qué pasa?

¿qué hora es?

victoria: a ver, las dos,

por favor, vengan, vengan,

no hagan ruido, vengan.

[chista]

soledad: [grita]

ay, el espíritu.

margarita: ay, dios mío, pero

¿cómo es posible?

bárbara: ¿cómo no llegó conmigo?

ahora sí lo hubiera matado

a ese desgraciado.

victoria: en serio que no pude

hacer nada, el asqueroso de

alberto estaba ahí encima de mí,

me dijo que si hacía ruido

me iba a matar.

margarita: lo peor es que ese

maldito es capaz de cumplir

lo que promete.

bárbara: yo digo que hay que

jalarnos al ministerio público

a denunciar al bato y ya.

victoria: no, juana bárbara,

nos conoce a todos.

amenazó a mis hermanas,

a fernando, a sebastián,

a mi madrina, hasta a mi papá.

margarita: ay, no, qué horror.

victoria: alberto dijo que si no

nos íbamos, nos mataba.

bárbara: es que no entiendo

por qué fregados quiere

que nos vayamos de mazatlán.

victoria: vete a saber, a mí

también me sacó de onda

y le pregunté, me mandó a volar.

margarita: allá en monterrey

lo último que dijo cuando se lo

llevaba la policía es que te iba

a matar, hija.

bárbara: si eso quisiera,

¿por qué no me mató cuando

estaba dormida?

el infeliz se metió a la casa.

margarita: entonces, ¿qué busca?

bárbara: para mí que es pura

venganza, alejarnos de nuestra

gente.

victoria: es que ni cómo saber

qué tiene en la cabeza

el infeliz ese, el caso es que

hay que irnos ya.

margarita: yo voy con ustedes.

hay que cambiarnos, siquiera

traje de casa de xavier una

maletita con una muda de ropa,

vamos.

victoria: no hagan ruido, yo no

quiero que mis hermanas

se enteren.

bárbara: no, no hay que

arriesgar a nadie más.

hay que moverse, vamos.

margarita: vamos, vamos.

mundito: me duelen mucho

las rodillas, sensei.

todoelmundo: ya lo sé, ya lo sé,

pupilo, pero verás que se pasa

rápido.

mundito: me voy a dormir.

teresa: la medicina que tomaste

es para el dolor, mundito.

mundito: espero que cuando

amanezca me sienta mejor.

teresa: claro que te vas

a sentir mejor, ¿eh?

buenas noches, pequeñito.

victoria: apúrense.

vengan.

ricardo: perfecto.

misión cumplida.

aquí está la segunda parte del

dinero que te ofreció mi jefe.

alberto: necesito hablar con él.

ricardo: no creo que sea

conveniente, ya es tarde.

alberto: comunícame, ricardo.

[música]

estefanía: pero el tipo ese

debería de llamarte si--

[celular]

darío: es ricardo.

¿está hecho el trabajo?

alberto: habla alberto centeno.

darío: ¿qué pasó?

alberto: juana bárbara, su mamá

y juana victoria ya se treparon

al autobús.

no tardan en largarse

de mazatlán.

darío: [ríe]

¿ya le dieron su dinero?

alberto: sí, aquí lo traigo.

darío: asegúrese de que no vayan

a regresar.

alberto: despreocúpese,

con el susto que les puse

no vuelven ni de chiste.

darío: eso espero.

¿algo más?

alberto: ya cumplí con mi parte,

nomás quiero avisarle que ahora

toca el turno a mi venganza.

esas dos se van a arrepentir

de haberme metido al bote.

victoria: ¿qué hiciste,

sebastián?

¿papá?

juan: me dejaste morir, ¿por qué

no me salvaste?

sebastián: no, no, papá, papá,

no, papá.

fernando: sebastián, ¿estás

bien?

sebastián: sí, una pesadilla

horrible, soñé que mi papá

estaba muerto.

fernando: pues, sí que fue

espantoso.

oye, por cierto, no lo he visto,

¿sabes dónde está?

sebastián: detenido, fernando.

fernando: ¿qué?

sebastián: está en los separos

del ministerio público.

victoria: ay, siento bien gacho

de dejar a mi papá, tenía que

ser justo ahorita que está

detenido en los separos.

bárbara: achis, ¿cómo está eso?

margarita: ¿desde cuándo?

bárbara: te la bañas, ¿por qué

no nos habías dicho nada?

margarita: ¿qué pasó?

victoria: pues, el desgraciado

de ernesto cifuentes le puso

un cuatro, lo provocó y mi papá

cayó redondito.

bárbara: ¿por qué tanto malandra

suelto, caray?

qué ganas de tenerlo enfrente

para romperle la cara.

victoria: pues, eso mismito hizo

mi papá.

margarita: ¿le rompió la cara?

bárbara: pues, bien merecido

se lo tiene el bato, ¿eh?

victoria: lo mandó al hospital.

y, pues, a mi papá lo detuvieron

por lesiones.

margarita: ay, dios mío, ojalá

se aclare que ese tipo empezó.

victoria: ojalá.

ay, pero bueno, la cosa es qué

vamos a hacer en chilangolandia.

no tenemos ni un peso.

margarita: menos mal que pude

empeñar mi pulsera

en la terminal de autobuses,

que si no, ni para los pasajes.

bárbara: ya luego vemos qué

hacemos.

ahorita me conformo con saber

que vamos a estar bien lejos

del desgraciado de alberto.

victoria: y si nos busca

va a estar retedifícil

que nos encuentre en una ciudad

con tantísimos millones

de personas.

margarita: era muy bueno

para ser cierto.

bárbara: hablas del tío xavier,

¿verdad?

margarita: lo que teníamos él

y yo.

[solloza]

había algo en el fondo

de mi corazón que me decía que

no iba a durar.

victoria: ¿será que algún día

regresemos a mazatlán?

bárbara: ya córtenle

a la chilladera que me van

a contagiar.

[música]

[música]

inés: claro, como siempre,

la cama de la boxeadora está

hecha un desastre.

soledad: ay, ¿y este papel?

[victoria] manitas, perdón por

no avisarles antes, pero juana

bárbara, margarita y yo,

tuvimos que salir de volada.

yo me lanzo a la ciudad

de méxico.

resulta que salió un cliente

para comprar mi depa y voy

a firmar y todo eso.

juana bárbara y margarita

agarraron camino para monterrey.

también van a arreglar

un business allá.

en cuanto terminemos con estos

rollos retachamos para mazatlán.

avísenle, "porfa", a todos,

para que no se preocupen.

las queremos.

inés: eso suena medio raro, ¿no?

soledad: ¿raro?

raro lo que le sigue, mi hija,

¿cómo que se van las tres

de noche a arreglar business?

[llaman a la puerta]

inés: ¿quién?

fernando: fernando.

soledad: pásale, mi hijo.

fernando: hola, ¿han visto

a juana victoria?

ah, claro, seguro

se fue al ministerio público.

inés: ¿ministerio público?

fernando: ¿no sabían?

detuvieron a mi tío juan, está

acusado por lesiones graves.

leonora: no pude dormir en toda

la noche.

sebastián: ya somos dos, ma.

leonora: ¿hay noticias

del señor oropeza?

sebastián: no, todo igual.

leonora: ya lleva noches

durmiendo en los separos.

sebastián: sí, pues, sí.

leonora: ¿y cuándo lo van

a soltar?

sebastián: ni idea, tal vez

en un par de días.

leonora: ¿par de días?

ay, no, entonces tengo que ir

a verlo.

sebastián: no, no me parece

conveniente que tú en tu estado

vayas a verlo--

leonora: hay que llevarle ropa

fresca, comida

y los chocolatitos

que tanto le gustan.

y tú me vas a llevar, sebastián.

que ya no aguanto esta angurria.

juan: ¿cómo? ¿tu mamá está

aquí?

sebastián: sí, ya sabes cómo es,

se puso necia y tuve

que traerla, está muy preocupada

por ti, pa.

te trajo de comer, ropa limpia.

juan: [ríe]

sebastián: estás tras las rejas,

¿qué te parece gracioso?

juan: ¿te das cuenta?

tu mamá está preocupada por mí.

sebastián: no, pues, claro,

no importa lo que ella diga,

te ama.

juan: aunque ¿sabes qué?

pensándolo bien, no quiero

que entre a verme, ¿sí?

¿qué tal si se pone mal?

una cosa es saber que estoy

detenido y otra cosa es verme

aquí encerrado.

su corazón, hijo, por favor.

>> buenos días.

sebastián: buenos días,

licenciado.

¿tiene noticias?

>> necesitan darle

una información, sebastián.

juan: bueno, pues, ojalá sean

noticias, ¿no?

sebastián: ¿y quién tiene

la información?

>> [tartamudea] el mimi--

ambos: ¿qué mimi?

>> el ministerio público debe

de darle esa información.

ernesto: me tienen esposado

a la cama.

darío: no entiendo qué

esperabas, eres prófugo

de la justicia, ernesto.

¿o el alcohol mató tus neuronas

y se te olvidó que tienes

una orden de aprehensión?

ernesto: no, no se me olvidó.

darío: entonces, ¿por qué estás

tan nervioso?

ah, claro, claro, necesitas

alcohol para funcionar.

ernesto: sí, eso y más dinero.

no pensé muy bien cuánto

arriesgaba en esto.

darío: no te preocupes.

ernesto: ¿cuándo voy a salir

de aquí?

darío: lo más pronto posible.

ernesto: no quiero terminar

en la cárcel.

darío: eso no va a suceder.

ahora tranquilízate, ¿quieres?

hablamos luego.

estefanía: daddy.

darío: princesa.

mi amor.

qué gusto verte, siéntate.

a ver, ¿necesitas algo?

estefanía: sí, ahora que ya no

está la hipócrita de juana

victoria estorbándome, pues,

necesito pedirte un favor.

darío: lo que quieras, mi amor.

estefanía: ¿puedes intervenir

para que liberen a don john?

darío: [ríe]

no te preocupes, ese problema

se va a resolver más pronto

de lo que imaginas.

>> deben pagar la multa

correspondiente más los gastos

de la hospitalización

y medicamentos.

además, una fianza de libertad

provisional.

sebastián: ¿un millón y medio

de pesos?

>> lo estableció el juez para

que juan oropeza pueda someterse

a juicio en libertad.

de otra manera habría que

ingresarlo en el cereso.

>> de hecho, tiene como 34--

sebastián: 34 horas para pagar

esa cantidad.

>> bueno, el monto es mucho

menor de lo que vale su casa,

¿no?

[música]

soledad: ya sabemos que el tal

ernesto cifuentes es un maldito,

juana inés.

inés: pues, sí, pero yo sigo

sin entender qué hacemos aquí.

santa virgen del palmar,

no me digas que te lo quieres

ajusticiar.

soledad: claro que no, no seas

melolenga.

inés: entonces, no entiendo

nada.

además, estoy muy preocupada

por mis hermanas.

¿qué haces?

soledad: ven, ven, ven.

ahorita no hay manera de hacer

algo por juana victoria y juana

bárbara, pero si nos ponemos

truchas, podemos ayudar

a mi papá.

inés: sí, pero ¿cómo?

fernando dijo que el ernesto

está aquí y que tiene rota

una vértebra y no puede caminar.

soledad: el tipo es un echador,

es un mentiroso.

y yo creo que nomás le está

haciendo el cuento.

inés: ¿o sea que ernesto

cifuentes está fingiendo

para que mi papá siga detenido?

soledad: más o menos, por ahí

va la cosa.

inés: pero, entonces,

¿qué vamos a hacer?

[ruidos]

ambas: ay, ay, ay.

chela: ¿a dónde vamos a parar?

¿cómo que te desvalijaron

el departamento?

victoria: pues, sí, los méndigos

no dejaron más que

un portarretratos ahí roto.

bárbara: necesitamos que nos

ayude, no tenemos dónde dormir

y ni modo que nos echemos

en el piso, así sácate.

chela: no se preocupen, yo tengo

un cuartito de azotea que a

veces le rento a los estudiantes

y ahorita está desocupado.

¿qué les parece?

victoria: me cae que te vas

a ir al cielo, chela.

pero, pues, ahorita no traemos

lana así para pagarte.

chela: ay, mi hija, no hay

bronca, cuando puedan ya

me pagarán.

por lo pronto, ya instálense

sin problema, ¿no?

sebastián: acepto tu propuesta.

darío: ¿a cuál te refieres,

sebastián?

sebastián: acepto el dinero que

me ofreciste a cambio de casarme

con estefanía.

leonora: señor oropeza.

[suspira]

darío: no entiendo, ¿qué

te hizo cambiar de opinión?

cuando hablamos del tema incluso

te ofendiste, de lo más

orgulloso dijiste: "yo no estoy

en venta".

sebastián: bueno, pues, acabo

de decirte que acepto, ¿qué más

quieres?

darío: que me entiendas, después

del escandaloso asunto de

tu hermana, ya no confío en ti.

de hecho, ahora me provocas

repulsión.

sebastián: bueno, pues,

sin embargo, tú todavía quieres

que me case con tu hija, ¿o no?

darío: porque está obsesionada

contigo y yo no quiero

que vuelva a deprimirse.

solo por eso.

sebastián: pues, yo creo que

estefanía no tiene por qué saber

lo de mi hermana.

darío: claro que no, como ya

terminaste con esa asquerosa

relación, podemos seguir

adelante con nuestro negocio.

sebastián: está bien, ¿qué sigue

entonces?

darío: primero respóndeme,

quiero escucharlo de tu boca.

¿por qué decidiste aceptar el

trato y casarte con estefanía?

sebastián: porque si no pago

la fianza, van a transferir

a mi papá al reclusorio, ya,

¿contento? ¿feliz?

darío: [ríe]

¿de que me lo hayas dicho?

sí.

pero en cuanto a juan, me apena

enormemente su situación.

lo único malo es no puedo darte

el dinero de inmediato.

juan: gordita, yo no quería

que me vieras aquí.

¿cómo te sientes?

leonora: eso es ropa limpia

y algo de comida

y sus chocolatitos.

juan: gracias, no sabes qué

feliz me hace que te preocupes

por mí.

leonora, leonora.

le dije a sebastián que no

entraras a verme, es que me da

miedo que empeore tu salud,

este no es un lugar para ti.

leonora: estaba un poquito

preocupada y, pues, no sé,

quería saber si usted está bien.

juan: lo importante es que tú

estés bien.

a ver, ya no te angusties más.

esto se va a resolver de alguna

manera.

leonora: es que--es que me

duele--

juan: ¿qué? ¿el corazón?

hay que hablarle al doctor.

leonora: no, no, tiene razón,

no debí venir.

juan: [suspira]

no quiere dar su brazo a torcer.

leonora: [suspira]

ay, no, señor oropeza.

[solloza]

darío: se trata de un contrato

prenupcial que van a sostener

por un lado mi hija, estefanía

iriarte san román.

y por el otro, sebastián oropeza

ruíz, ¿verdad?

sebastián: sí, así es.

darío: las cláusulas son:

el régimen del matrimonio civil

debe ser por separación

de bienes.

sebastián va a recibir

una cantidad por definirse

a la firma del matrimonio civil.

deberá devolverme dicha cantidad

en su totalidad y con intereses

en caso de que cometa

infidelidad o alguna otra

transgresión, moral,

por supuesto.

¿estamos de acuerdo?

sebastián: ¿de acuerdo?

darío: en otras palabras,

engañas a mi hija o te acuestas

con alguna de tus hermanas,

violas el contrato.

sebastián: sí, lo acepto,

darío, ¿algo más?

darío: más allá del contrato,

te repito lo que te he dicho

muchas veces, si lastimas a

mi princesa,

si la haces sufrir,

ya sabes, ¿no?

sebastián: sí, firmo lo que

quieras, hago lo que sea, hasta

morirme si es necesario, pero me

urge el dinero--

darío: ya te lo dije,

no te lo voy a dar de inmediato.

primero, el abogado tiene que

elaborar el contrato y después

ambas partes tienen que firmarlo

ante notario, antes de eso,

te olvidas del dinero.

sebastián: pero ¿cuánto tiempo

va a tardar el trámite?

darío: el que sea necesario.

¿estamos?

soledad: pásale, pásale.

no, no.

a ver, ponte esta.

inés: ¿qué es?

soledad: pues, un uniforme

de enfermera, ni modo que qué.

ya, ya encontré uno de doctora

para mí.

apúrate, mi hija, nos van

a cachar.

inés: a ver, sol, pero dime

bien bien cuál es el plan.

soledad: vamos a desenmascarar

al infeliz de ernesto cifuentes

para que mi papá salga libre.

inés: sí, pero ¿cómo?

soledad: hay que conseguir

su expediente médico, sus

estudios y sus radiografías para

probar que finge sus lesiones.

inés: entonces, ¿crees que el

doctor que lo atiende se prestó

a darle un diagnóstico falso?

soledad: ey, ¿ya se te olvidó

lo que nos ha hecho

ernesto cifuentes?

inés: ¿cómo se me va a olvidar?

quemó mi dispensario

y tu consultorio.

soledad: mi papá dijo que ese

tipo lo odia y quiere

destruirlo.

inés: claro, y mejor que acabe

en la cárcel.

sol, este uniforme

como que me queda chico, ¿no?

soledad: [ríe]

inés: ¿qué?

soledad: pues, te ves bien sexy,

mi hija.

inés: santo cristo resucitado,

esto está muy despechugado.

dame otro uniforme, yo no puedo

salir así.

>> vengo de ver al viejo ese.

ay, nomás me descuido y empieza

de mano larga.

estefanía: me dijiste que

el problema de don john

se iba a resolver y sigue

detenido.

darío: no te preocupes,

princesa, te garantizo que

la solución ya está en proceso.

tengo una gran noticia para ti.

a ver, sebastián me dijo que va

a proponerte matrimonio.

estefanía: ¿de verdad?

darío: bueno, arruiné

la sorpresa, pero me moría

por decirte.

estefanía: ay, qué raro, hace

unos días quería terminar

la relación, ¿y ahora quiere

casarse?

darío: seguro lo pensó mejor,

en fin, en fin, lo importante es

que muy pronto va a cumplirse

tu sueño, mi amor.

¿estás segura de quererte casar

con sebastián?

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