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Hijas de la Luna Capítulo 56

Univision8 Ene 2020 – 12:00 AM EST

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...

locutor: televisa presenta...

inés: ay, perdón, perdón,

es que se me salió,

fue como un reflejo.

ay, valiente y decidido san

cipriano, mira nada más, te dejé

toda marcada la mano.

mauricio: si quieres, mejor

nos vamos.

inés: es que, espérame,

yo lo hago, yo me desabotono.

mauricio: claro, como quieras,

chiquis, igual me va a encantar

ver cómo te desvistes.

inés: no, no, qué vergüenza,

mejor cierra los ojos.

mauricio: ¿ya?

bueno, ya sé, voy a contar

hasta diez, uno, dos,

tres, cuatro, cinco,

seis, siete, ocho,

nueve, diez.

¿lista?

chiqui.

juana inés.

ah, conque quieres jugar a

las escondidillas.

chiqui.

juana inés.

juana inés.

chiqui.

¿dónde te metiste?

chiqui.

¿qué pasa, mi amor?

inés: no sé,

no pude.

tengo mucho miedo.

mauricio: juana inés,

perdóname, yo creí que de--

inés: yo también.

amelia: diga.

sebastián: hola, amelia, soy

sebastián oropeza.

amelia: ¿qué haces,

no entendiste lo que te escribí

en el mail, por qué me llamas?

a ver, tuve que contratar

gente de seguridad para mi

marido y mis hijos.

¿qué rayos le pasa a tu novia,

por qué vino a amenazarme?

sebastián: fue un malentendido,

un impulso, te ofrezco

disculpas.

amelia: dime la verdad,

sebastián, júrame que mi

familia no está en riesgo.

¿qué onda con estefanía?

en la escuela era la chava más

dulce del mundo.

sebastián: creo que tengo parte

de culpa en ese cambio.

amelia: mira, no debería

meterme, pero necesito

decírtelo.

aléjate de esa mujer ya.

inés: dios mío, ¿qué fue ese

ruido?

hola, ¿hay alguien en la casa?

mauricio: sí, no imaginé que

fueran a venir a trabajar tan

temprano, ¿nos vamos?

inés: mejor ve tú primero.

mauricio: pero no puedo dejarte

aquí solita, además, ¿me estás

corriendo?

inés: no, pero es mejor,

si no van a pensar que hicimos

lo que no hicimos.

mauricio: ¿estás segura?

inés: sí, corre.

octavio: ey, ¿qué haces aquí?

mauricio: luego hablamos--

inés: es octavio.

octavio: ¿qué hubo, juana inés?

amelia: ¿qué onda con estefanía?

en la escuela era la chava más

dulce del mundo.

sebastián: creo que tengo parte

de culpa en ese cambio.

amelia: mira, no debería

meterme, pero necesito

decírtelo.

aléjate de esa mujer ya.

darío: estúpida.

qué bueno que mi princesa

la asustó, estoy tan orgulloso

de estefanía, defiende lo suyo

como toda una iriarte.

>> pero entonces la tal amelia

ni la tiene ni la debe, ¿verdad?

darío: no, pero eso no lo sabe

ni lo sabrá mi hija.

>> ah, para que no se entere

que sebastián anda con una de

sus hermanas, ¿verdad?

darío: en lugar de repetir

lo obvio, dime cómo va lo del

padrastro de juana bárbara.

>> ah, sí, señor.

leonora: ¿le creíste a

sebastián?

estefanía: obvio no, cuando

empecé a andar con él jamás me

dijo que hubiera estado

enamorado de sofía.

además, ¿para qué iba a sacar

una carta que tenía años de

antigüedad?

leonora: el caso es que la tal

bonita no es amelia.

estefanía: entonces, ¿quién es?

leonora: no tengo idea, pero--

estefanía: sebastián me dijo

que me volví prepotente y así.

leonora: bueno, quizás deberías

moderarte un poquito con esa

actitud, mamacita.

no vas a sufrir, porque se me

ocurrió otra forma de echarte

una manita.

le dije al sr. oropeza que si

lograba que sebastián se casara

contigo lo iba a perdonar,

cierra la boca.

sí, verdad, como muere por

volver a mis brazos, pues,

sí le va a echar muchas ganas.

permíteme, mamacita.

hola, sí, claro, ¿dónde nos

vemos?

soledad: hija, ¿cómo te fue--?

victoria: ay, juana bárbara, se

me estaba olvidando, fernando

y yo tenemos una propuesta

para ti.

bárbara: abusados, eh, no me

vayan a salir con que muy

modernos.

a mí me gustan los combates

uno a uno.

victoria: no seas mensa,

queremos que poses para sus

pinturas.

bárbara: ¿que pose?

dile que le modele la más vieja

de su familia.

victoria: ay, bájale, si no es

nada malo.

al revés, queremos que sus

pinturas queden así a todo dar.

bárbara: mejor que la monjita

nos diga por qué no llegó a

dormir anoche.

inés: no tengo que darte

explicaciones, boxeadora modelo.

soledad: ay, morras, si van a

estar encanijándose otra vez,

las voy a encerrar otra vez con

el espíritu apestoso.

victoria: ¿eh, espíritu

apestoso?

soledad: qué mal que la hagas

eso a tu hermana.

bárbara: yo les advertí que no

iba a dejar de bullearla,

en buena onda.

teresa: ¿qué es eso del

espíritu apestoso?

bárbara: ay, madre, qué sonrisa,

nunca te la había visto así.

margarita: ¿podemos platicar?

bárbara: pásele a lo barrido.

margarita: ¿cómo ves?

bárbara: va a estar difícil

tumbar al grandote del tío

javier, ¿verdad?

pero de que encuentro un

banquito, me lo encuentro.

nomás avísale que le aplico el

uno dos si te hace sufrir,

madre.

margarita: él me hace muy feliz.

bárbara: sí, con mi tío te

ganaste el campeonato mundial.

en cambio, qué tal te iba con

el alberto.

margarita: ay, a ese ni me

lo recuerdes.

alberto: suéltenme.

maldita desgraciada, te vas a

arrepentir.

te voy a matar.

margarita: ya hija, no pienses

en alberto, quedó en el pasado

y no lo vamos a volver a ver

nunca más.

ricardo: alberto.

buenos días, soy ricardo

y trabajo para don darío

iriarte.

gracias a mi jefe saliste libre.

alberto: ¿ah, sí, y a qué se

debe tanta generosidad?

ricardo: te lo va a explicar en

mazatlán, allá está él.

y también margarita y juana

bárbara.

alberto: a ese par les tengo

que agradecer haber estado

acá adentro.

bárbara: ¿va en serio?

está bien perrón, tú enamorada

de mi tío.

¿a poco antes te lo hubieras

imaginado?

margarita: no, pues, ¿cómo,

cómo iba a pensar que un hombre

tan maravilloso iba a hacerme

caso?

bárbara: desde que llegamos a

mazatlán la vida nos cambió,

y para bien.

aunque andemos apretadas de

lana, ¿cuándo no?

la verdad somos mucho más

felices ahora, ¿a que sí?

margarita: bueno, falta que tú

encuentres el amor.

lo de mauricio...

bárbara: él está bien clavado

con la monjita, eso ya fue,

pero hay que levantarse de

la lona y dar el round que

sigue.

margarita: justo así es la cosa,

juana bárbara.

bárbara: oye, hablando de eso,

quería darte las gracias,

porque me apoyaste un buen en

el torneo de box.

margarita: javier me hizo ver

que era mejor si te echaba

porras, que así te ibas a

sentir más segura y que podías

pelear mejor.

bárbara: mi tío tenía razón,

porque me encantó, y también

que me eches porras en todo,

no nomás en el boxeo.

ya sé que me veo bien entrona,

pero a veces me hace falta.

margarita: pero si soy tu fan

número uno, hija.

bárbara: pues, a lo mejor, pero

nunca me lo habías soltado así,

derecho.

margarita: te admiro y te amo,

hija.

estefanía: hola, ¿qué haces

aquí?

mauricio: llegué tarde a

la planta y el supervisor me

mandó a mi casa.

obvio me descontó el día, y con

lo que necesito ese dinero.

estefanía: qué raro, eres

superresponsable.

mauricio: sí, pero fallé, y me

da mucho coraje, porque de mi

trabajo en la camaronera

depende que la dolorosa se

mantenga abierta.

estefanía: pero entonces, ¿qué

te paso?

mauricio: bueno, tuvo que ver

con juana inés.

estefanía: te peleaste con ella.

mauricio: no, planeamos algo

juntos y salió mal, y entre más

lo pienso más me convenzo que

fue mi culpa.

estefanía: mira, vamos a

tomarnos un café y me platicas.

no, a ver, luego la buscas,

vente, vamos, vamos.

soledad: juana inés, ¿dónde

estás?

juana inés, hija...

ay, ¿por qué andas allá abajo,

hija?

ay, ya, no seas melolenga, ven,

salte de ahí.

ya, ¿contenta?

¿por qué lloras?

ay, ¿te fue tan mal con el mau,

qué pasó?

inés: no pasó nada, pero nada

de nada.

soledad: pero ¿y la ropita que

te presté--?

inés: a la hora de la verdad me

dio mucho miedo, y en lugar de

hacer el amor con mi chiquis,

que me escondo en el baño.

soledad: ay...

estefanía: ay, no, mau,

¿la pobre a la hora de la hora

se echó para atrás?

mauricio: ¿por qué no te paras

y gritas mis intimidades?

porque las señoras de acá sí

escucharon, pero las de allá

quién sabe.

estefanía: bueno, ya, aunque no

entiendo por qué juana inés

primero aceptó y luego...

mauricio: no estaba lista para

tener relaciones, y yo debí

darme cuenta.

estefanía: por eso sientes que

es tu culpa.

mauricio: juana inés me dijo un

día que de los besos no íbamos

a pasar, se sentía muy

insegura, pero después no sé si

yo malinterpreté las cosas o me

aproveché de un momento de

debilidad que tuvo.

estefanía: bueno, pero la cosa

no terminó en pleito, ¿o sí?

mauricio: no, aunque ahora me

preocupa cómo va a reaccionar,

a lo mejor me corta.

es que si la hubieras visto,

estaba ahí superangustiada,

pobrecita.

estefanía: bueno, demuéstrale

que tu intención era buena,

que nunca quisiste presionarla

para tener sexo.

hazle saber que sigues enamorado

como siempre de ella.

mauricio: eso quiero, pero no

sé cómo.

voy al baño.

inés: se me hace que no va a

volver a hablar conmigo.

soledad: no, no, ¿qué pasó

después?

inés: me encontró y me abrazó,

fue muy tierno conmigo.

luego nos acostamos.

soledad: con ropita puesta--

inés: sí, nos quedamos dormidos

abrazados y ya, fue lo único

que pasó.

soledad: ves, está enamoradísimo

de ti, además se portó como

todo un caballero, ni te hagas

ideas en la cabeza,

con todo y que te dio por jugar

a las escondidillas, seguro

todo va a seguir bien entre

ustedes.

inés: ¿tú crees, qué tal si

piensa que el sexo no es

lo mío y me deja por otra?

soledad: ay.

estefanía: gracias, hasta luego.

ya tengo lo que necesitas para

demostrarle a juana inés que la

amas igual que siempre sin

importar lo que pasó.

mauricio: ¿qué?

estefanía: ya solo tienes que

ir a recoger el dije a

la joyería, porque lo pagué con

mi tarjeta.

mauricio: guau, gracias.

bueno, pero voy a tomarlo como

un préstamo--

estefanía: yo sé cómo puedes

pagarme, necesito un favor.

sebastián está enamorado de una

chava a la que llama bonita.

mauricio: ¿cómo?

no entiendo, ¿está enamorado de

otra y anda contigo?

¿y qué quieres de mí?

estefanía: que me ayudes a

averiguar quién es ella--

mauricio: ok, voy a estar

pendiente, si sé algo, te digo.

estefanía: no, necesito que

lo vigiles, que le preguntes a

otros amigos--

mauricio: a ver, tampoco voy a

espiar a mi amigo.

estefanía: hazlo por mí.

mauricio: ¿a cambio del dije?

estefanía: claro.

es que no entiendes cómo me

siento, tienes que apoyarme.

mauricio: te digo algo, stefy,

te desconozco, no eres así.

estefanía: soy como tenga que

ser para no perder a sebastián

otra vez.

mauricio: no sabes lo que me

duele saber que hayas cambiado

así, me recuerdas a papá.

bárbara: achis los mariachis,

está bien perruna, fer.

fer: qué bueno que te gustó.

y mira, estos son los nuevos

proyectos que hice, apenas son

bocetos, pero dan una idea de

lo que tengo en mente.

bárbara: ¿y por qué justo el

box?

victoria: pues, es que es

la pintura que le gustó al

michael, el supervisor, como se

llame.

fer: y por si las dudas me voy

a la esquinita, te necesito

como modelo, pero juana victoria

me advirtió que si no te

parecía igual me aplicabas el

uno dos.

victoria: no, no, no, oye,

pégale donde sea, pero no le

pegues en la cara, me lo

magullas y está re-guapo.

bárbara: pues, le entro al jale

de la modelada.

fer: ¿en serio?

bárbara: sí, si no la hago como

campeona de box, por lo menos

quedo inmortalizada en las

pinturas del fernando.

fer: muchas gracias.

oye, musita, pero le dijiste a

tu hermana que algunos de

los cuadros van a ser desnudos.

bárbara: ¿qué?

no, si es encuerada yo no

le entro, vato.

victoria: ya, es broma, no te

esponjes, mira.

sebastián: bien, sí, todos.

espero les haya sido útil

la clase, ya terminó.

nos vemos luego.

gracias, chicos, muchas

gracias.

>> ¿qué hubo, mi compa?

¿a poco siempre te la pasas

haciendo buzito?

sebastián: es mi trabajo.

>> oye, no será muy peligroso,

azaroso, bucear así en

la alberca.

>> yo creo que sí, por allá

traían un inflable de tiburón

y se veía peligroso.

sebastián: ¿qué hacen aquí,

quieren chamba?

>> ¿qué, cazatiburones?

no, fíjate que venimos a

ofrecerte chamba a ti.

>> pues, como administrador,

gerente, coordinador

de la dolorosa.

sebastián: ¿y el mau?

>> a ese su papá lo trae

mezclado en la camaronera

y ni cómo pueda ayudarnos.

>> ¿qué onda, qué te parece?

sebastián: ya, claro que acepto.

>> ese es un compa bien entrón.

oye, mi sebas, nomás que hay un

pequeñito problema, porque creo

que vas a tener que renunciar a

tu puesto de coordinador

deportivo.

sebastián: no, para nada,

no voy a ser el primero que

tiene dos trabajos.

lo de la dolorosa es en

la noche, y hay que sacar

dinero de donde sea.

además así ocupo mi mente

y dejo de pensar en tantas

broncas.

darío: te ves muy hermosa, leo.

leonora: gracias, cualquier

cosa es mejor que las ojeras

azules que me pintaba estefanía.

darío: de verdad que gracias

por aceptar mi invitación.

leonora: después de días en

la cama encerrada, me cayó de

perlas.

darío: me da gusto que estés

mejor.

leonora: pero no sabes,

tu hija me encanta, somos

amigas, madre e hija,

y ahora que se case con

sebastián, qué te digo.

darío: ¿ya tienen planes de

casarse?

leonora: no, realmente, pero

le hice manita de puerco al

sr. oropeza, mira, le dije que

si logra convencerlo que se

case, le perdono sus

infidelidades pasadas

y presentes.

juan: aprobado el préstamo para

el medialuna.

xavier: felicidades.

juan: voy a hablarle al

funcionario que está echándome

la mano para que...

margarita: ay, se te cayó este

papelito.

juan: seguro es de mi gordita.

sr. oropeza, espero que

le haya quedado claro, habrá

reconciliación cuando haya

boda, en caso contrario,

pienso retomar el trámite,

me refiero al divorcio.

inés: ay, san ambrosio,

ayúdanos con este negocio.

bárbara: ahora sí la dolorosa

va a jalar con ganas.

sebastián: primero necesito

ubicar cómo está el negocio,

ingreso, egresos, etc.

soledad: pero también ocupamos

echarle cabeza a eso de

los shows, verdad.

sebastián: sí, para atraer más

gente.

victoria: podríamos armar unos

variaditos.

uno diferente cada semana,

cómo ven, ¿no?

sebastián: ¿qué tienen pensado?

leonora: claro, hay que darle

un giro de 180 al concepto de

la boda que teníamos hace unos

meses.

no podemos usar ningún elemento

del anterior, todo debe ser

nuevo para que no se salve.

se me ocurre boda temática,

en blanco y negro, por ejemplo.

¿qué te pasa?

no has probado bocado.

hombre, contéstame.

darío: cómo es posible que en

tantos años no te hayas dado

cuenta que estoy enamorado

de ti.

leonora, te amo desde hace más

de dos décadas.

me duele cuando

hablas de perdonar a juan,

porque tienes en frente un

hombre que te adora,

te convertiría en una reina,

jamás te traicionaría.

inés: pero entonces solo tengo

que ir al escenario y contar

chistes.

sebastián: ¿no me digas que no

te sabes ni uno?

inés: me sé muchísimos, pero

estoy tan nerviosa que tengo

la mente en blanco.

>> ey, te puedo ofrecer un

licorcito, mira.

>> ¿o quieres que te busque

unos chistes en internet?

tú dime.

inés: pero como dicen, pues,

a darle.

hola, soy juana inés oropesa.

gracias.

va a un cura corriendo porque

un león lo persigue, el cura se

arrodilla y dice, señor,

te pido que este león se vuelva

cristiano, y se cumple el

milagro.

el león dice, señor, bendice

estos alimentos que me voy a

consumir.

ahí les va otro.

es de un payaso todo golpeado

y descalzo, y un pingüino que

trae los zapatos del payaso,

y llegan a un confesionario...

juan: al fin llegas, leonora.

tenemos que hablar, otra vez

con eso del divorcio--

juan: lo siento, pero todo

lo que tenía que tratar con

usted está en esa nota.

margarita: ¿qué me vas a

enseñar?

xavier: esta carta llegó hoy.

margarita: alicia.

xavier: querido xavier,

desde el fondo de mi alma

agradezco tanto tiempo de amor,

todos estos años estuve

esperando la noticia de que te

habías enamorado de alguien más.

con toda honestidad te digo que

si alguien merece el amor de

una buena mujer como margarita

eres tú.

estoy feliz, porque tú estás

feliz, y con el corazón en

la mano te deseo lo mejor

del mundo

en compañía de tu nuevo amor.

¿crees que llegó el momento?

inés: ¿y esto?

mauricio: me perdonas

la tontería de la otra noche.

inés: pero si fue culpa mía,

primero digo que sí, luego...

mejor no acordarnos, que me da

vergüenza.

es que de veras no pude,

me entraron los nervios, terror.

mauricio: entiendo perfecto,

inés, pero ¿todavía quieres ser

mi novia?

inés: ¿y tú mi novio?

mauricio: no.

inés: ¿no?

mauricio: más bien...

quiero que seas mi esposa.

¿aceptas, juana inés?

inés: sin santos ni preceptos,

acepto.

cómo no voy a aceptar,

si eres el mejor novio que

diosito me pudo dar.

sebastián: lo primero es ordenar

los billetes por denominación.

victoria: y lo de las tarjetas

de--

sebastián: no, eso va después,

bonita.

estefanía: cari, ya estoy

cansada, voy a mi casa.

sebastián: te llevo.

estefanía: no te preocupes,

afuera está el chofer.

bye, hermanita.

victoria: buenas noches, stefy.

sebastián: ¿y te la pasaste

bien?

estefanía: claro, me encantó

juana inés con sus chistes.

buenas noches, cari.

sebastián: te veo mañana.

estefanía: no puede ser,

maldita sea, maldita.

es una hipócrita, juana

victoria es una hipócrita,

juana victoria es bonita.

sebastián está enamorado

de su hermana.

victoria: ¿cómo se te salió

decirme bonita en frente de

estefanía?

sebastián: cometí un error--

victoria: no, te cae, después

del teatrito que armamos para

que nadie se enterara que nos

enamoramos vienes y en un

segundo le das en la torre a

todo.

sebastián: creo que no oyó nada,

estaba supertranquila, además

a ti no te debe importar que

sepa la verdad, más bien te

preocupa que fernando sepa que

su noviecita está enamorada

de su hermano.

victoria: estaba, fíjate,

en tiempo muy pasado.

y si andamos en esas,

yo le puedo demostrar que no

somos hermanos.

si a ti te vale lo que sufrimos

para que no se sepa la verdad,

entonces me importa menos

la verdad.

>> mamá, mamita,

quédate, mamá.

>> ey, ay, qué bruto.

>> mamita--

>> es que está ardiendo en

calentura, lo voy a llevar al

hospital.

raymundo: ándale, pues, que te

acompaño.

>> vamos.

mi hijo, ven.

mauricio: sin exagerar, fue

la mejor noche de mi vida.

porque estando contigo pocas

cosas me hacen falta.

inés: yo siento como que floto

en una nube color de rosa.

mauricio: ¿qué hice para

merecerte?

inés: ser como eres, nada más.

mauricio: por mí nos casábamos

mañana, pero va a tener que

esperar, porque necesito

estabilizarme, conseguir un

lugar donde vivir--

inés: pues, prisa no tengo,

pero apúrate, por favor.

mauricio: prometido, lo más

que pueda.

inés: oye, como no nos vamos a

casar luego luego, qué tal si

nos guardamos el secretito de

nuestro compromiso.

mauricio: no, yo estoy loco por

gritarle a todo mundo que estoy

con la mujer más maravillosa

del mundo y que aceptó casarse

conmigo.

inés: así como están las cosas

con tanto problema, creo que

anunciar la boda sería más

presión para mi papá,

mis hermanas, todos, además

dicen que las cosas que

anuncias no se cumplen,

y no hay que echarle la sal.

mauricio: tienes razón, además

hablando de papás, prefiero no

darle cuerda al mío,

y menos si no es necesario.

inés: sabes qué, después de

esta noche llegué a una

conclusión.

la madre superiora tenía razón

en que fuera del convento podía

encontrar la felicidad.

de la que me estaba perdiendo.

mauricio: lo mismo--

sebastián: ¿listos?

estefanía: me di cuenta que

para no sufrir debo manejar mi

vida de forma fría y racional,

hice una nueva estefanía.

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