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Hijas de la Luna Capítulo 54

Univision4 Ene 2020 – 12:00 AM EST

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...

locutor: televisa presenta...

soledad: gracias.

hasta pronto.

todoelmundo: bye.

raimundo: que vuelvan pronto.

mauricio: está muerta.

octavio: pues, hay que resucitar

a la dolorosa, pariente.

inés: no te pongas triste,

chiquis,

es el primer día

y poco a poco vamos a ir

teniendo más clientes.

mira--

bárbara: abusado con la monja,

chiquis, porque ahí como la ves

de persinada es bien transa

y trinquetera.

inés: no seas mentirosa,

boxeadora.

soledad: ¿ya van a empezar,

morras?

bárbara: por no cumplir

con la apuesta,

le dijiste a raimundo

que me gustaba, ¿que no?

raimundo: bueno, ya,

párale tu troca,

juana bárbara, ya estuvo, ¿no?

inés: a ver, lo inventé porque

quieres quitarme a mauricio.

bárbara: no es cierto.

además, pasaste a fregar

a raimundo y el pobre bato

ni bala en el entierro.

inés: sí, como si tú fueras

tan honesta,

me has hecho peores, fíjate.

bárbara: ah, bueno, ya estuvo

bueno, vamos a arreglar esto--

todos: [gritan]

soledad: mi hija, mi hija,

vente.

bárbara: no, se la va a cargar

el payaso.

esto no abre.

inés: ¿qué pasó?

bárbara: se la vainan, estos

batos nos dejaron encerrados.

¡abre!

soledad: ay, de a tiro ya

me hartaron bien mucho

y ahí se van a quedar.

todoelmundo: oye, y,

¿no será peligroso, riesgoso,

aventurado e irresponsable

dejarlas ahí encerradas?

soledad: lo peligroso es

dejarlas sueltas, todoelmundo.

ahí adentro o se encontentan

o se matan.

darío: ¿amelia?

estefanía: sí, me dijo

juana inés que la encontró

con sebastián en un cuarto

de hotel aquí en mazatlán.

que iba en la secundaria de...

ya me acordé,

esa amelia iba con nosotros

en la escuela.

darío: ¿amelia qué?

estefanía: amelia serrano.

darío: ah, entonces, le digo

al investigador privado

que averigüe todo sobre

amelia serrano.

aunque hoy me informaron

que sebastián no tuvo ningún

comportamiento sospechoso.

estefanía: ay, ay, gracias.

ay, gracias, gracias.

darío: ya sabes que si está

en mis manos, princesa,

yo lo arreglo.

estefanía: oye, pero también

he estado pensando

en lo que me dijiste de leonora.

darío: ¿ah, sí?

estefanía: mira, quiero mucho

a don john,

pero él le destruyó la vida

a leo con sus infidelidades.

además, prefiero mil veces

verte feliz a ti.

darío: ¿o sea que aprobarías

que yo tuviera una relación

con ella?

estefanía: claro, dari.

[ríe]

bárbara: [golpea la puerta]

nomás que salga, juana soledad,

te voy a aplicar el 1 2.

después un nocaut y cuando

te levantes te tiro los dientes.

¡que la fregada!

pues, ni que fuéramos animales.

victoria: oye, se me hace que

sí se te está pasando la mano.

soledad: no, hombre,

oye, ya les aguanté mucho

a esas melolengas,

se la viven como perros y gatos

y con el perdón de los perros

y de los gatos, eh.

bárbara: ¡abran!

inés: ni caso tiene que sigas

tocando la puerta

y gritando como histérica.

bárbara: ¿tienes una mejor idea,

sor resignación?

inés: sí, que te calmes.

bárbara: pues, no, fíjate,

porque esto es por tu culpa.

inés: no es cierto.

bárbara: claro--

soledad: ándele, morras,

sigan peleando

y no van a salir de ahí.

octavio: hasta que se te hizo

con la juana victoria, pariente.

fernando: sí, ¿verdad?

¿se acuerdan cuando veíamos

las fotos de las juanas?

octavio: sí, que el mau andaba

de cabeza por la monjita.

mauricio: y tú por tu sol.

raimundo: sí.

no, pues, como quien dice

ya se les hizo a los tres

y, pues, yo no ando, pues,

con un catarro.

mauricio: échale ganas con juana

bárbara, rai.

octavio: vas a salir todo

golpeado,

pero si le aguantas

los primeros rounds

va a caer en tus redes, seguro.

todos: [ríen]

raimundo: no, hombre, ¿qué?

ella nomás no me da bola

ni de chiste.

fernando: aunque juana victoria

sea mi novia, pues,

la siento...

no sé, ¿cómo les digo?

como que sigue poniéndole

freno de mano a la relación.

octavio: pues, acaban

de empezar, pariente,

hay que tenerle paciencia.

juan: entonces, no estás

enamorado de estefanía.

no lo puedo creer, hijo.

sebastián: yo haría cualquier

cosa por mi mamá.

juan: pues, sí,

pero una relación sin amor,

por general, conduce al fracaso.

sebastián: como sea,

desde que estefanía y yo

volvimos, mamá se ha mejorado

bastante.

juan: sí, pero yo pienso en ti y

en tu futuro y no, no es justo.

sebastián: no tengo futuro.

juan: ¿perdón?

¿qué dijiste?

sebastián: nada.

juan: oye, y ahora que ya...

ya tienes una relación con

estefanía,

¿le vas a aceptar el dinero

a darío?

sebastián: a él ya le dije

que no pienso aceptarle

un solo centavo.

pero, papá, pienso tanto en eso.

el dinero que ofrece sería

nuestra salvación.

inés: tú empezaste con tus

cosas--

bárbara: cállate, monja,

se oye algo raro.

inés: ¿qué oíste?

bárbara: nada,

ese es el problema, ¿sí captas?

inés: ¿se fueron y nos dejaron

aquí?

victoria: ay, pues, a ver si mis

hermanas no se sacan los ojos.

fernando: no creo, mocita,

igual y ya se ponen de acuerdo.

victoria: [bosteza]

ay, yo tengo un chorro de sueño,

ya me voy a dormir.

fernando: igual y se te subió.

el agua mineral.

bueno, la pasé muy bien,

juana victoria.

victoria: pues, después de todo

el relajo y la bronca

y todo eso, yo también.

fernando: ya entendí por qué

sebastián se puso así.

victoria: ¿ah, sí?

fernando: sí, por el problema

que se traen ustedes

con el dinero de don darío.

victoria: ah, sí, ándale, sí,

pues, es que seguimos

con esos rollos.

oye, pero ¿le dijiste

a sebastián que...?

fernando: no, no, no,

claro que no.

me pediste que no se lo contara

a nadie, pero ¿qué tal si por un

rato nos olvidamos de los demás?

hacemos de cuenta que estamos

tú y yo solos en el mundo.

no hay problemas, ni estrés,

que el único compromiso

es amarnos.

inés: ¿qué quieres saber?

bárbara: pues, ¿que estás sorda?

te estoy preguntando que cómo

es tu relación con mauricio.

inés: ¿no vas a usar la

información en mi contra?

bárbara: que no,

sor desconfianza, ya.

inés: pues, supongo que es

normal.

bárbara: ¿cómo que normal?

inés: pues, eso,

nos queremos mucho

y a veces nos damos nuestros

besitos.

bárbara: ¿besitos?

besotes, si al principio

estabas bien lanzada,

hasta parecía que te lo querías

comer, ¿que no?

inés: al principio...

bárbara: y,

¿ya hicieron aquello?

inés: ¿qué?

bárbara: ay, no hagas

como que la virgen te habla.

[golpes]

inés: ay, dios mío,

¿qué fue ese ruido?

bárbara: ni idea.

achis, achis, los mariachis,

pues.

[golpes]

ambas: [gritan]

[música]

juan: hola, hija.

victoria: no puedes pegar el

ojo, ¿verdad?

juan: no.

no dejo de pensar en algo

que platiqué con sebastián.

me dijo que retomó su relación

con estefanía

y solo para sacar

de su depresión a leonora.

victoria: ay, está bien gacho

para él.

bueno, pero, pues, igual hay

que verle el lado bueno, ¿no?

juan: ¿qué? ¿hay un lado bueno?

victoria: pues, claro,

que don darío va a soltar

la lana y ya vamos a salir

de nuestras broncas económicas.

juan: hombre, sebastián me dijo

que de ninguna manera

va a aceptar ese dinero.

bárbara: no, deja de darle

vueltas,

el caso es que estamos hablando

de aquellito, ¿no?

inés: no, pues, yo no.

bárbara: no, el caso es que eres

virgen, ¿que no?

inés: lo dices como si fuera

un defecto horrible.

bárbara: no, pues, es lógico,

estuviste encerrada

en el convento toda la vida.

inés: ¿a poco tú sí has hecho

aquellito?

¡espérate!

¿te burlas de mí

y también eres virgen?

a ver, ¿y tú por qué?

si no estuviste toda la vida

en un convento, ¿o sí?

victoria: de veras que sebastián

no puede ser más menso.

no, perdón, pero,

papá, las broncas económicas

han estado de a peso.

juan: hija, lo sé mejor

que nadie.

victoria: y no es que yo

necesite mucho, eh,

porque en méxico,

mi mamacita y yo vivíamos,

uy, sí, al día.

juan: sí, sí, me imagino.

victoria: pero, pues,

es que más bien me preocupas tú

y mis hermanas.

se han estado sacrificando

bien gacho para salir adelante

y es que no es justo.

sebastián debería de aceptar

esa lana.

juan: a ver, como sea,

todavía hay un requisito

que falta por cumplir.

victoria: ¿que viene siendo

cuál?

juan: para que sebastián reciba

ese dinero por parte de darío,

tendría primero que casarse

con estefanía.

victoria: sí, ¿verdad?

y, ¿te ha dicho algo así

del bodorrio?

juan: yo la verdad es que dudo

que tu hermano acepte ese

dinero,

aunque no sé, nos la pasemos

comiendo frijoles

o tengamos que vender

todos los coches y todo.

no, hombre, tiene una dignidad

del tamaño del mundo.

victoria: pues, sí,

se oye retebonito,

pero eso no se come, papá.

a ver, ¿cuándo has dicho?

"ey, me das dos tacos

de dignidad con todo".

por favor.

juan: [ríe]

ay, hija, tienes razón, pero,

pues...

¿sabes qué? acordándome,

me dijo que él piensa mucho

que ese dinero sería nuestra

salvación.

victoria: pues, está bien, ¿no?

sí, que la mollera

ya le funcione para algo.

juan: con ese dinero,

el media luna

volvería a florecer y, ay...

todo sería como antes.

victoria: y tú volverías a ser

ese mismo juan oropeza

así tan a todo dar.

es bien importantísimo para mí

que tú seas feliz, papá.

juan: pero, entonces,

sebastián no está enamorado

de estefanía, ya me lo dijo.

y la verdad es que, hija,

¿casarse sin amor?

victoria: pues, sí, pero, pues,

ay, entonces fui una bruta,

¿para qué me sacrifiqué tanto?

juan: a ver, corazón.

¿de qué hablas, juana victoria?

victoria: eh, nada, nada.

no, no, yo, es que todavía

sigo como media dormida,

no me hagas caso,

no me hagas caso,

mejor, pues, buenas noches.

no te va a dejar dormir tu café,

papá. ay.

[música]

bárbara: ya sabes que tuve

un padrastro, alberto centeno,

un hijo de su que me metía mano.

inés: pero, entonces,

por culpa de ese mal hombre

tú...

bárbara: tuve algunos batos,

es que eran mis novios,

tampoco creas que me los agarro

todos a trancazos,

a veces también como que me

hacen falta mis apapachos.

inés: sí, claro, unos besitos

a nadie le caen mal.

bárbara: la bronca venía a la

hora del ahora cuando querían,

ya sabes, pues...

yo me espantaba toditita.

inés: ¿cómo?

bárbara: pues, es que en ese

instante se me aparecía la

imagen del infeliz de alberto,

sentía sus cochinas manos,

olía su asqueroso aliento,

ahí mismo, pues, me rajaba.

inés: ¿ves?

te digo que eso del sexo,

guácala.

aunque, pues, no sé,

dicen que es algo increíble,

la verdad, no entiendo.

guácala.

victoria: ¿de qué va a servir

todo mi dolor?

el sacrificio de renunciar

al amor de mi vida si sebastián

no acepta la lana de don darío.

teresa: no quiero decir:

"te lo dije",

pero por eso mejor te digo:

"te lo advertí".

victoria: madrina, por favor,

ya no le eches más limón

a la herida, ya.

teresa: no me pongas cara de

pucherito, pues,

es la puritita verdad.

¿te dije o no?

que aunque desengañaras

a sebastián,

él no iba a salir luego, luego a

aceptar el dinero de su suegro.

victoria: ay, ya, no me regañes.

me cae que le eché todas

las ganas para luchar

por mi familia,

hasta por sebastián, por todos.

y para colmo, en una de esas

sí le pueda dar en la torra

a fernando y él sí

no se lo merece,

él es bien lindo conmigo.

teresa: mira, ven, y veme bien,

depende de ti,

de que te esfuerces,

de que te esfuerces muchísimo

para que tu relación funcione

con él.

victoria: pues, ahí sí tienes

razón.

pensándolo bien,

siempre tienes razón.

aunque, fíjate,

con todo y todo,

hay un chancecito de que las

cosas salgan como las planeé.

teresa: ¿en serio?

victoria: sí, mi papá me dijo

que sebastián chance

y acepta esa lana de don darío.

teresa: pues, entonces,

ya no entendí.

victoria: pues, dijo que le pasó

por la cabeza, pero, pues,

ya ves que es reteorgulloso.

así que, pues, la mera verdad,

ni idea de qué va a pasar.

[golpes]

inés: ¡ay!

bárbara: ahí está otra vez

el ruido ese.

inés: ay, virgen del cerezo,

¿qué será eso?

bárbara: es como si algún pelado

estuviera martillando.

inés: ¿será que octavio arregla

algo?

bárbara: ¿de madrugada?

te la bañas.

¡ay!

inés: ay, entonces, ¿qué es?

¡ay!

bárbara: ¿qué?

inés: ay, dios mío.

bárbara: ¿qué pasó?

inés: pues, no sé, ahí,

como una tela que pasó por ahí.

la ropa de alguien o de algo,

¿será un fantasma?

bárbara: cállate, no me metas

más miedo, sor apariciones.

inés: ay, pues, ya nos vamos

de aquí.

bárbara: ay, ¿cómo, mensa?

la bronca es que no dejaron

encerradas,

a poco crees que estoy aquí

nomás por puro gusto, hombre.

[golpes]

ambas: ¡sáquennos de aquí!

[gritan]

inés: alguien sáquenos de aquí.

bárbara: sáquennos de aquí,

por favor.

mauricio: ey, chiquis,

¿qué pasó?

chiquis, tranquila,

ya estamos abriendo.

soledad: ¿qué pasa?

mauricio: ¿qué pasó?

ambas: [gritan]

inés: es que oímos un golpeteo,

así, y luego sentí como que algo

me rozaba la cara.

bárbara: se la baña,

nosotras hartas de miedo

y ustedes aquí quitándose

la pena.

soledad: no, pues, nosotros

no oímos nada, ¿verdad, mi hijo?

mauricio: no, pues, igual,

pues, estábamos dormidos.

bárbara: si no oíste,

lávate las orejas, bato,

porque estás bien sordo.

mauricio: a ver, ya bájale, ¿no?

digo, de haber sabido

que juana inés estaba asustada

le hubiera abierto.

bárbara: sí, ¿no? pobre monjita

y a mí que me chupe la bruja,

¿no?

inés: a ver, no le grites así

a mi chiquis.

bárbara: a ver, tú cállate,

sor espantos.

¡por tu culpa me entró

más miedo!

soledad: ay, no, ya empezaron

estas melolengas otra vez.

mauricio: ¿por qué no dejas

en paz a juana inés?

bárbara: porque no se me da

la gana,

además es una traicionera,

sabía que tú me gustabas.

mauricio: entiende, yo estoy

enamorado de ella,

yo no siento nada por ti.

bárbara: en serio no sé

cómo fregados me clavé contigo,

mauricio, fui una imbécil.

soledad: jalas...

híjole, híjoles,

ahora sí se pasó la boxeadora

y bien mucho.

inés: ¿estás bien, chiquis?

xavier: mira, nos amaneció

escuchando al viejo antonio.

margarita: qué rápido se nos fue

la noche.

xavier: eso pasa cuando estamos

juntos, margarita.

la felicidad provoca que--que

el tiempo no se sienta.

margarita: ¿la felicidad?

¿de verdad eres feliz?

[música]

juan: a ver, un momento,

un momento,

no se lleven este sillón.

también es mi sala y me encanta,

además, es la única que tenemos.

aquí me siento a leer mi

periódico,

ahí están mis pompas marcadas.

leonora: pare ya, señor oropeza,

no sea usted dramático.

deje que se lleven

ese vejestorio,

además, ya estoy en pláticas

con un diseñador de interiores

italiano que va a redecorar

la casa completa.

sebastián: ¿qué?

¿la casa completa?

juan: gordita, eso no urge,

por favor.

leonora: para usted,

pero para mí es de vital

importancia.

de eso dependen

mi recuperación, mi bienestar,

mi futuro.

ya, deje pasar a los

cargadores,

señor oropeza, por favor.

inés: no, ahora sí que no.

soledad: la monja moladora.

leonora: ay, no, pero ¿qué

le pasa a la ilegítima esta?

inés: yo de aquí no me muevo.

eleonora: ah, bueno, me parece

perfecto, llévese el sillón

con todo y la monja.

victoria: ay, manita, ya,

mejor bájate

porque no vas a ganar nada.

inés: no.

bárbara: si lo vemos

por el lado amable,

es una boca menos que alimentar,

la neta.

soledad: juana inés,

no tiene caso.

inés: ¿saben cuánto va a costar

el diseñador italiano?

bárbara: pues, sí, monjita,

pero no van a darnos descuento

por tu drama, sí captas, ¿no?

inés: está bien, pero esa mujer

está loca de remate.

bárbara: ah, si lo dice la monja

es caso serio.

inés: alguien tiene que decirle

a esa señora que no tenemos

nada de dinero.

victoria: pues, es que habría

que hacérselo entender

a mi papá.

soledad: ey, hay que convocar

a una junta.

estefanía: ¿todo bien, dari?

darío: eh, sí, perdón,

es que tenía que checar

algo de la planta.

estefanía: oye, quiero tratar

un asunto contigo,

se trata de mi hermano.

darío: ¿qué hay con él?

estefanía: me dijo que tú

mandaste a sembrar el alcohol

adulterado en la dolorosa.

darío: es cierto, yo fui

responsable de esa clausura.

¿y sabes por qué lo hice?

estefanía: no querías

que mauricio manejara

un antro de quinta.

darío: quiero convertirlo

en un hombre de verdad,

uno capaz de hacer

negociaciones difíciles,

poderoso como yo.

además, si viste, impedí

que lo metieron a la cárcel.

estefanía: de acuerdo, mira,

no voy a volver a cuestionar

lo que hagas con mi hermano,

debe endurecer su carácter.

darío: bueno, yo tengo buenas

noticias para ti,

ya me consiguieron

la información sobre

amelia serrano.

estefanía: ¿de veras?

leonora: y voy a seguir con mi

venganza contra el señor oropeza

por ocultarme que estamos

en la miseria.

teresa: juan, ¿te sientes mejor?

inés: pues, nosotras no, papá.

no podemos permitir que doña

leonora compre una sala.

victoria: tan siquiera hubiera

vendido la vieja, digo,

la sala vieja, pero ¿regalarla?

bárbara: ¿por qué no le decimos

la verdad a la doña y ya, punto?

sebastián: bien sabes que eso es

imposible, juana bárbara.

bárbara: sí, sí, su corazón.

pero ¿tenemos prueba

de que tenga corazón?

inés: como sea, hay que hacer el

balance de la economía familiar.

bárbara: ¿vas a torturarnos

otra vez?

ya nos quitaste los celulares,

el aire acondicionado,

el agua caliente, ¿ahora qué?

¿los calzones?

soledad: ay, ya, por favor.

¿no le sirvió que las encerrara

en una bodega?

inés: es que no es justo

que me grite cuando todo lo hago

por el bien común.

bárbara: mentira, lo haces para

llamar la atención y luciste.

victoria: ay, a ver si ya dejas

de molestar a juana inés, ya,

te pasas con ella.

inés: y lo dices cuando

nos gastamos casi todo

el presupuesto en tu comida,

¿todo para qué?

para que ni siquiera ganaras

el torneo de box.

bárbara: perfecto, todas están

de parte de juana inés, ¿verdad?

pues, púdranse, porque me voy.

juan: mi hija, espérate,

mi hija.

ándale, alcánzala,

habla con ella, por favor, ¿sí?

ándale.

hija, fuiste muy dura

con tus palabras,

no me gusta que se peleen,

me duele.

estefanía: entonces,

amelia serrano es reportera

de un periódico importante

en la ciudad de méxico y,

además, ¿está casada?

darío: ajá.

es lo que sabemos hasta ahora,

también tengo su dirección

y teléfonos.

estefanía: pero ¿cómo es posible

que sebastián esté enamorado

de una mujer casada?

bueno, igual que tú.

darío: uno no elige de quién

enamorarse.

estefanía: el amor te elige

a ti.

pero ahora que lo pienso,

seguro por eso mantuvo en

secreto su relación con amelia,

porque es casada.

darío: puede ser.

y supongo que ella debe

de venir a mazatlán

de vez en cuando a visitarlo.

estefanía: pero también él viajó

la ciudad de méxico

hace unas semanas y fue

con juana victoria,

¿será su tapadera?

uy, no, no, no,

más le vale que no,

porque no sabe

de lo que soy capaz.

sebastián: espérate,

¿adónde vas?

bárbara: cerca,

pero lejos de mis hermanas.

sebastián: juana bárbara,

juana bárbara, a ver,

vamos a platicar para que te

tranquilices.

bárbara: [llora]

inés: el dinero de la venta

de tu coche, papá,

ya casi se termina.

juan: ¿en qué lo gastamos, hija?

inés: sobre todo en comida,

pero también pagué el teléfono

fijo,

los mínimos de las tarjetas

de crédito y las clases de alta

cocina de doña leonora.

además, ya se viene la segunda

mensualidad de la hipoteca

del tío javier.

juan: ¿tan rápido?

fernando: y, ¿lo que he sacado

de mis pinturas

y los retratos de la playa

ya también se acabó?

inés: somos nueve bocas

que alimentar,

desayuno, comida y cena.

pagamos las medicinas

de doña leonora, el doctor,

la gasolina para los coches,

en fin, tengo aquí la lista de

todo por si quieren revisarla.

soledad: no, no, no, juana inés,

confiamos en ti.

victoria: papá, no hay forma

de pagar una sala nueva.

fernando: no, pero de todas

maneras mi tía va a presionar

a mi tío para que la compre y

le pague al decorador italiano.

bárbara: yo le dije primero

a juana inés que mauricio

me gustaba, pero le valió.

sebastián: supongamos que tienes

razón,

pero ellos están enamorados,

nada ganas haciéndole la vida

miserable a nuestra hermana

y mucho menos golpeándolo a él.

bárbara: es que no está padre

perder.

sebastián: ya sé,

te entiendo perfectamente,

créeme, duele muchísimo perder,

lo sé.

bárbara: me enamoré de mauricio,

de verdad me enamoré.

sebastián: y te creo,

pero ese barco ya zarpó,

y mientras más rápido

lo aceptes, mejor.

en verdad, en verdad lo siento

mucho, juana bárbara.

bárbara: ¿qué voy a hacer?

¿qué hago con lo que siento?

¿dónde lo dejo?

darío: entonces, ya sabes lo

que debes de hacer con esa foto.

>> déjelo en mis manos, jefe.

darío: sebastián no tiene una

relación con la tal amelia,

sino más bien con una

de sus medias hermanas.

>> ¿a ver?

[música]

[música]

>> no lo puedo creer.

darío: es ella, la boxeadora.

>> pero eso de que ande con la

hermana es como bien perverso,

¿no?

darío: infeliz, yo que pienso

confiarle la felicidad

de mi hija y mis negocios.

[teléfono]

>> a sus órdenes, señor.

darío: ¿qué novedades?

>> pues solo la foto

que le mandé.

darío: ¿se quedaron en el motel?

>> sí, señor.

darío: buen trabajo.

esperaba todo del desgraciado

de sebastián, menos esto.

>> cuando le llegue la noticia

a su hija--

darío: no, no, estefanía

no debe saberlo nunca.

es peligroso,

yo no quiero verla sin ganas

de vivir otra vez.

imagínate si se entera

de que su novio es un asqueroso,

un depravado.

>> por eso le digo,

a poco va a permitir

que siga con ese tipo.

darío: aquí lo único importante

es que la relación de sebastián

con su media hermana

termine de inmediato.

>> tiene razón, señor iriarte.

darío: ¿te acuerdas cuando

salieron las entrevistas de las

juanas en las redes sociales?

>> sí, sí, sí, las subió

todoelmundo.

darío: quiero ver el de la

boxeadora.

bárbara: tenía un padrastro,

fui muy infeliz, abusaba de mí.

y de huerquita me decía que

nunca iba a llegar a nada

y no sé qué tantas cosas que no

quiero ni acordarme.

me manoseaba,

y hace poquito estuve a punto

de estrangularlo.

darío: investiga a fondo

al dichoso padrastro.

sebastián: ey, ya sé,

voy a llevarte a una actividad

que de seguro te va a caer bien.

bárbara: sigo con mis hermanitas

atadas en el pescuezo.

sebastián: por eso, ven conmigo

y verás, te alivianas.

bárbara: gracias por preocuparte

por mí.

sebastián: tú y yo somos

hermanos.

bárbara: pues, eso sí, pero--

sebastián: aunque no lo creas,

conmigo cuentas para lo que sea.

inés: está bien, está bien,

confieso, mea culpa,

me pasé con juana bárbara.

soledad: no, hombre, para nada,

¿quién te dijo, mi hija?

inés: ¿no crees que fui

muy dura con ella?

soledad: claro que sí,

melolenga.

oye, le echaste en cara

que nos gastamos bien

mucho dinero en su comida

y todo para que no ganara

la pelea,

y ni siquiera fue su culpa,

le hicieron trampa,

juana inés.

inés: pero es que ella

me dice un montón de cosas.

bárbara: y, ¿qué?

¿ahí vas tú de vengativa?

oye, tú no eres así.

inés: tienes razón.

soledad: pues, te ocupas

de disculparte con ella.

inés: ¿qué?

soledad: ¿qué de qué?

por tu culpa se fue corriendo

a quién sabe dónde.

inés: será, pero no pienso pedir

perdón.

soledad: está bien, bueno, pues,

entonces, ya a tiro mejor ni me

dirijas la palabra

porque ya me hiciste desatinar.

a mole, a mole, a mole...

inés: ay.

victoria: híjoles, no, te quedó

retehermosa.

no, mira, me emociona un chorro

esta pintura.

fernando: ¿en serio?

victoria: no, pues, claro, mira,

pues, o sea, pues,

yo de arte sé así lo mismo

que de álgebra, o sea, nada.

fernando: ¿entonces?

victoria: pero, pues,

es que la mera verdad,

así, luego, luego,

se ve que eres un gran artista.

no, no, no, tus pinturas hacen

sentir así como--

como que no sé,

como muchas cosas,

como emociones, como--como así,

como ay, qué padre.

fernando: no sé si soy un gran

artista,

pero si mi trabajo te emociona,

soy el tipo más feliz

del universo.

victoria: [ríe]

teresa: [tose]

fernando: ándale, teresa,

cero y van dos

que nos interrumpes, eh.

teresa: pues, es que estoy

celosa, fíjate.

no es cierto, lo que pasa es

que te busca alguien, fernando.

victoria: ¿quién?

fernando: ¿quién?

¿otra fanática de mis pinturas?

¿o del pintor?

teresa: no, un señor

que se llama, ¿cómo me dijo?

mike alcolman, algo así.

fernando: ¿eh?

¡michael coleman!

victoria: ¿qué?

no manches, parece que si acabas

de ver al mismísimo chamuco.

pues, ¿quién es ese tal mi...?

fernando: michael coleman,

es mi asesor.

¿te acuerdas que te platiqué

un día de eso, mi mocita?

teresa: [ríe]

victoria: ay, ¿el de nueva york?

fernando: sí, representa a la

institución que me da la beca.

victoria: sopas.

fernando: seguro que viene

a ver mis cuadros

y no tengo nada que enseñarle.

victoria: ¿y ahora?

teresa: pues, si quieres,

le digo que ya no vives aquí,

que te mudaste a mérida.

victoria: sí.

fernando: no, no, gracias,

tengo que hablar con él.

bárbara: paren bien la oreja,

no se me distraigan.

lo más importante en el boxeo

son las piernas y la guardia,

las piernas deben estar

siempre moviéndose.

>> ¿ya puedo pegarle

a mi hermana?

>> falta que me deje.

bárbara: a ver, a ver, a ver,

nadie le va a pegar a nadie,

no sean atrabancadas,

apenas están aprendiendo, pues.

primero vamos a usar

las piernas, así.

>> te voy a pegar a ver si así

dejas de molestar a pedro.

>> a mí me gustó primero y hasta

me compartió de su lunch.

>> pero a mí me dijo

que me quiere.

>> ¡no seas mentirosa, hermana!

bárbara: a ver, a ver,

están chisqueadas, ¿o qué?

me van a hacer encabritar.

>> pero es que ella siempre

me quita mis cosas.

>> y tú siempre dices mentiras.

bárbara: a ver, a ver,

se la bañan,

ustedes son familia,

llevan la misma sangre,

van a ser hermanas toda la vida.

>> pero es que--

bárbara: tienen que quererse

y respetarse, la familia,

pues, es lo más importante.

¿sí captan?

entiendan,

aunque anden peleándose

siempre,

ella te quiere mucho,

juana inés.

>> ¿quién es juana inés?

bárbara: ah, pues.

fernando: lo siento,

pero--pero no tengo nada

que mostrarte, michael.

he tenido una serie de

inconvenientes

que me han impedido avanzar

con los cuadros

para la exposición.

michael: entonces, ¿no has

pintado nada?

fernando: nada.

michael: ¿y esto?

¿y esto?

vendiste tu obra por internet

en lugar de producir

la colección

con la que estás comprometido.

fernando: michael...

michael: faltaste,

faltaste a nuestro compromiso,

de manera que no vas a recibir

tu sueldo mensual, nada.

y además, tu exposición

está cancelado, definitivamente.

victoria: no, no, no, ay, no,

no, mister.

mister michael, no sea gacho,

no le puede quitar su beca.

mundito: quedó padrísimo,

sensei.

todoelmundo: sí,

¿de verdad, pupilo?

lo malo es que ahora

que reabrimos, pues,

viene muy poca gente.

octavio: algo hay que hacer

para jalar más raza.

soledad: y más nos vale,

porque la idea es que vivamos

todos de esto, ¿verdad?

bárbara: juana inés...

inés: me vi muy mal con eso

que te dije--

bárbara: a ver, espérate,

sor interrupciones,

déjame hablar.

inés: sí, pero es que yo también

te quiero--

bárbara: yo también te he tirado

el carro,

me la bañé porque quería

al mauricio para mí, ¿sí captas?

como dice sebastián,

ustedes están juntos y ni modo,

como en el box,

hay que saber perder.

no vuelvo a meterme contigo

o con el chiquis.

perdóname, juana inés.

inés: perdóname tú porque

también te hice unas buenas.

bárbara: ¿hermana?

inés: hermana.

todos: [aplauden]

victoria: no, no, mire,

michael...

michael: hold, wait a minute,

wait a minute,

primero, dime, ¿tú quién eres?

victoria: pues, yo soy juana

victoria, para servirle.

porfa, échele otra pensada.

no, mire, fernando

es--es un superartista,

es bien talentosísimo,

es creativo.

no, y aparte, no está usted

para saberlo, pero, pues,

es un pan de dios.

michael: ¿pan de dios?

victoria: pues, sí, es...

es un ser humano con valores

así bien a todo dar.

fíjese que con lo del huracán,

no sé si allá,

donde viene usted,

escuchó eso de que la juana

hizo un buen destrozo aquí

en mazatlán.

michael: sí, algo escuché

de eso.

victoria: bueno, pues, resulta

que nos dio toditita en la

torre,

nuestra familia se quedó

en la calle de la amargura.

fernando: sí, sí, es verdad.

victoria: y, pues, es que somos

un buen en esta casa,

mr. michael.

así que, pues, fer,

vendió sus cuadros,

los que ya tenía listos

para la exposición,

pero para darnos de comer.

a ver, así es más buena onda.

michael: lo siento, pero la

institución que represento

apoya el arte,

no hace labores altruistas.

victoria: ay, miguelito,

miguelito,

a ver, nomás le pido que le dé

otra oportunidad, se lo juro,

le juro, no se va a arrepentir.

michael: ¿qué relación tienes

con esta muchacha tan bonita

y con tanta energía?

victoria: ¡ay!

fernando: es mi novia.

michael: ¿tu novia?

[ríe]

pues, te felicito, eh, pero...

fernando: ese "pero"

me preocupa.

michael: tú sabes que yo tengo

jefes y debo darles un reporte

de tu progreso y,

pues, no hay nada.

victoria: espéreme, espéreme,

espéreme.

mire nomás,

¿ya vio qué chulada de pintura?

michael: oh, estoy realmente

impresionado.

teresa: doña leonora,

le trajeron este sobre.

leonora: y, ¿quién lo trajo?

teresa: no sé, un muchachito

que no conozco.

leonora: gracias, teresa,

puedes retirarte.

teresa: gracias.

leonora: ah...

¡dios mío!

no puede ser...

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