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Hijas de la Luna Capítulo 5

Univision19 Oct 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

sebastián: hay un mensaje nuevo.

"hola, soy rubén,

vivo en puebla, puebla,

no conozco a inés bautista

pero tengo una amiga

como de 23 años que se llama

juana inés bautista.

ambos: ¡otra juana!

inés: creo que rubén y yo

ya somos amigos,

nunca pensé que fuera tan

generoso, tan noble,

ando buscando un vecinito

que se perdió.

le pedí que--que--que--

madre: respira, juana inés.

juana: que me ayude a buscar

a mi mamá y dijo que sí,

¿no es bien lindo?

pero voy a rezar para que

encuentre al niño y también

para que dios lo ilumine

y localice a mi mamá.

enunciación: ¿qué fue eso?

¿cree que esté enamorada

del muchacho?

madre: no sé, hermana,

lo cierto es que parece

que juana inés está encontrando

un lugar allá afuera

en el mundo.

juan: no sé cómo pero tengo

que hacerlo.

sebastián: ¡papá!

¡papá!

encontramos a juana inés.

victoria: ¡otra hija tuya!

estefanía: ¿qué?

guau, ¿otra hermana?

ya van tres.

¿también se llama juana?

sebastián: aunque hayan sido

cortos los romances que tuvo

con esas mujeres

don juan oropeza

dejó huella.

pero bueno, chiquita,

vine a despedirme,

nos vamos a puebla.

estefanía: ¿cómo?

¿ahorita?

sebastián: sí, hay un vuelo

a las 11 de la noche

a la ciudad de méxico.

ya llegando al aeropuerto

pienso rentar un coche y--

estefanía: oye, no,

pero espera.

antes de que te vayas

necesito contarte algo.

hablé con leo.

sebastián: luego me dices, ¿si?

te amo.

alberto: maggie,

voy a echarme un regaderazo.

margarita: ok, no te tardes.

bárbara: [susurra]

margarita: ¿qué te pasa,

juana bárbara?

bárbara: tengo algo que

enseñarte.

a alberto lo busca la policía

por lesiones y tentativa

de homicidio.

margarita: ¿cuánto te costó

fabricar este infame?

bárbara: me lo robé

del ministerio público.

margarita: es increíble que

hayas llegado a esto.

mira que inventar algo

tan terrible.

bárbara: no, mamá, te juro,

te juro que--

margarita: seguro tú mandaste

a hacer este cartel

en una papelería

y todo con tal de separarme

del hombre que amo.

qué bajo has caído,

juana bárbara.

qué vergüenza.

madre: ¿dos jóvenes?

enunciación: dicen que les urge

ver a juana inés.

madre: está en el mercado,

dígales que regresen

más tarde.

enunciación: ya se los dije,

pero insisten que se trata

de algo urgente.

madre: pues está bien,

que pasen.

enunciación: pasen.

sebastián: buenos días, madre,

soy sebastián oropeza

y ella es--

victoria: juana victoria

ramírez, mucho gusto.

madre: igualmente.

por favor.

sor enunciación,

¿nos deja solos por favor?

enunciación: ¿segura?

madre: [carraspea]

enunciación: por eso decía.

madre: ¿para qué necesitan

a juana inés?

>> trabajan dos kilitos

de jitomate--

rubén: ¡apareció!

¡apareció, sí, apareció el niño!

inés: gracias, virgencita.

rubén: ¡apareció, juana inés,

ya está con sus papás!

inés: ¡bájame, por favor,

bájame, rubén, bájame!

¡no!

rubén: ¡juana inés!

inés: ¡suéltame!

>> son 30 pesos.

juan: a ver, a ver.

>> a ver, mire, mirando aquí

y proyectando la voz,

¿eh, don juan?

vamos a transmitir en vivo.

a ver, a ver.

empezamos, ¿eh?

hola, ¿qué tal?

yo soy su amigo todo el mundo

de lo que sabe todo el mundo

transmitiendo aquí en vivo

a través del tubo

en una entrevista exclusiva

con don juan oropeza.

juan: amigos,

primero quiero pedirle perdón

a mi querida esposa,

la amo desde siempre.

sé que lo que voy a decir

la va a lastimar, lo sé,

lo sé, pero tengo que hacerlo.

lo siento muchísimo, leonora

de mi corazón.

quiero que sepan algo

que me llena de orgullo.

juana victoria no es hija

de mi hermano javier,

no, no, no, es mi hija,

mía de mí, de juan oropeza.

[murmullo]

rubén: ¡por favor,

no te avientes!

>> dios mío, ¿qué está haciendo?

enunciación: permiso, permiso,

permiso.

madre de dios.

victoria: ¿quién es?

enunciación: es juana inés

bautista.

inés: [solloza]

sebastián: ¿juana inés?

inés: ¿qué?

sebastián: soy sebastián.

inés: [jadea]

sebastián: no me conoces

pero--

mira.

yo--

yo no creo que--

que tus problemas

sean tan graves.

la vida es buena y--

inés: ay ayúdame te lo suplico.

sebastián: claro, sí, yo--

yo creí que tú--que--

inés: ¿me ves cara de querer

aventarme desde aquí?

tengo vértigo, me voy a caer,

por favor ayúdame.

sebastián: a ver,

dame la mano, dame la mano.

inés: ay.

sebastián: con cuidado,

con cuidado,

camina hacia mí, ¿si?

inés: ay.

[gritos]

[llora]

sebastián: tranquila, tranquila,

no pasa nada, no pasa nada,

mueve los pies poco a poco.

si sientes que te vas a caer

te avientas hacia mí, ¿si?

ya te tengo bien agarrada.

inés: ay.

[gritos]

[gritos]

sebastián: va.

un momento.

inés: ay no te muevas.

sebastián: vas.

inés: agárrame.

sebastián: listo.

[aplausos]

sebastián: no pasó nada,

estás bien.

inés: no, no, no sé,

no he visto nada.

[jadea]

inés: nu--nu--nunca he estado

mejor.

me salvaste la vida.

me salvaste la vida,

gracias, muchas gracias.

[música]

[música]

inés: ¿e--entonces son

mis medios hermanos?

madre: bueno, pero todavía

no nos explican cómo saben,

¿tienen pruebas?

victoria: pues hasta ahora

todas nos llamamos juana.

ah, y tenemos esta--

esta marca de nacimiento.

inés: [resuella]

la medialuna.

victoria: ¿tú también la tienes?

inés: eh, sí, pero no

se las pienso enseñar.

madre: me consta,

se la descubrí desde que era

bebé, está cerca de la...

sebastián: ¿desde entonces

estás en el convento?

inés: mi mamá me abandonó,

me dejó con mi acta

de nacimiento y--

con este relicario.

victoria: ay,

tiene una medialuna.

madre: aquí está su acta

de nacimiento.

victoria: juana inés,

pues venimos porque nuestro

padre don juan oropeza

quiere conocerte,

vive en mazatlán, sinaloa.

inés: uy--está lejísimos.

sebastián: ¿te gustaría venir

con nosotros?

inés: ¿y dejar el convento?

victoria: tenemos otra

media hermana,

se llama juana soledad.

inés: no, no, no puedo,

¿qué tal que un día mi mamá

me viene a buscar

y no me encuentra aquí?

madre: hija, si no ha venido

en 23 años, ¿tú crees?

victoria: espérame, juana inés,

nosotros echarte la mano

para buscarla,

nos hemos vuelto expertos,

¿a poco no, mi detective

privado?

madre: ¿qué dices, hija?

¿te animas a conocer

a tu familia?

edmundo: perdón, doña,

¿qué hacemos aquí?

leonora: esperar.

tarde o temprano

el perjure de mi cónyuge

va a cruzar por esa puerta.

edmundo: no entendí,

¿quién va a llegar?

leonora: el--

juan: gordita preciosa.

te traje una sorpresa.

leonora: dile al señor oropeza

que suficiente sorpresa

fue lo de su hija ilegítima

y que con esa tuve.

edmundo: dice doña leonora--

juan: ¿otra vez con el

inventado mini interlocutor?

edmundo: nada de inventado.

me llamo edmundo y me dicen

edmundito de cariño.

juan: mi vida,

seguro te va a encantar.

leonora: que te lo de edmundito

y me lo pasas.

juan: perdóname, leonora,

de verdad siento muchísimo

que sufras por mi culpa, ¿si?

edmundo: ¿si son chocolates

me da uno?

juan: tus favoritas,

las mejores perlas cultivadas.

leonora: el señor cree que

va a robar sus ofensas

con perlitas.

¡tome sus mugrosas perlas!

tenía que hacer público

que la ilegítima es su hija,

¿verdad?

juan: ¡gordita!

sabía que te iba a molestar

y por eso te pedí perdón.

leonora: ah, ¿si?

pues yo había encontrado

la solución perfecta,

¡todo mazatlán se creyó

el cuento de que era hija

de javier!

yo inventé ese chisme

para limpiar nuestro nombre,

pero claro, usted,

señor oropeza, lo tenía que

echar todo a perder,

como siempre.

pues sí.

edmundo: doña, se me hace que

don juan se está ahogando,

¿o así estaba de morado

cuando llegó?

leonora: ay, virgen santísima.

listo.

ahora muérase, juan oropeza.

bárbara: alberto,

¿puedes venir?

alberto: ¿qué quieres?

bárbara: ven, por favor.

alberto: ¿para qué soy bueno,

ricura?

bárbara: oye, me entró

la curiosidad,

¿qué fue de tu segunda esposa?

alberto: ¿sabes qué?

tenías razón.

no estoy aquí por tu mamá,

vine aquí porque te deseo.

bárbara: [grita]

no, espérate, suéltame,

¡suéltame!

alberto: ¿sabes?

me cansé de esperar.

bárbara: [grita]

margarita: ¡alberto!

bárbara: [llora]

[música]

[música]

bárbara: [llora]

margarita: hija.

perdóname, hija, perdóname que

no te hice caso.

pensar que este maldito

estuvo apunto de--

¡eres un asqueroso!

¡eres un infeliz, alberto!

¿estás bien, mi amor?

perdóname.

bárbara: [llora]

mami, verás que yo tuve

la culpa de lo que pasó,

lo provoqué, provoqué

a alberto, intenté seducirlo.

margarita: ay, dios mío.

alberto: maggie, mi único pecado

fue dejarme llevar

por la tentación.

margarita: no lo puedo creer,

juana bárbara,

querías quitarme al hombre

que amo.

bárbara: perdóname, madre.

margarita: tú y yo tenemos que

hablar muy seriamente

pero aquí no,

no quiero mortificar más

a alberto.

vámonos.

alberto: con el miedo que

me tienes basta, barbarita.

juan: jamás imaginé que leonora

fuera capaz de inventar

algo así,

que tú eras el padre

de juana victoria,

no lo puedo creer.

javier: ella tampoco te creía

capaz de serle infiel.

juan: ah, ok,

te vas a poner de su lado.

javier: siempre voy a estar

de tu lado,

pero tú no te has puesto

en los zapatos de tu mujer.

juan: otra vez con eso.

¿sabes qué?

fui a comprarle unas perlas

maravillosas.

javier: ¿y crees que una mujer

como ella va a perdonarte

con eso?

no te engañes,

pon las cosas en su dimensión

correcta.

le fuiste infiel cuatro veces

cuando apenas llevaban un par

de años casados

y buscaban tener un hijo.

juan: ni me lo recuerdes.

javier: tengo que hacerlo.

con la emoción de conocer

a tus hijas te olvidas

de tu esposa y ella

te ha amado desde hace caso

25 años.

juan: ¿entonces qué hago?

javier: para empezar no esperes

que leonora se quede

tan tranquila,

siempre has sido ingenuo, juan,

pero ahora te estás pasando.

juan: no puedo perderla

y no quiero.

algo, algo se me tiene

que ocurrir para que me perdone.

darío: perdón por aparecerme

así sin avisar, leo,

pero es que yo estoy

muy preocupado.

leonora: ay pues sí,

ya somos dos.

ay, seguro quieres romper

el compromiso de nuestros hijos.

darío: no, no, no,

de ninguna manera,

yo vine suponiendo que estás mal

con lo que has pasado.

leonora: ay de verdad

te lo agradezco--

darío: nunca pensé que juan

fuera capaz de--

leonora: vino a pedirme perdón

primero.

ay, darío, ay, darío,

estoy tan avergonzada, de veras,

ay ¿cómo voy a salir a la calle?

es que--es que me voy

a tener que comprar una máscara.

darío: por eso es que estoy

aquí.

yo vengo a ofrecerte

mi departamento en san diego,

tú podrías pasar ahí unos días.

leonora: ¿y por qué tú harías

algo así?

darío: eres la mujer

más respetable,

más tímida y honorable

que yo conozco.

tú no mereces la gastada esa

que te hizo tu marido.

leonora: gracias, pero es que--

darío: mira, si tú no quieres

estar sola en san diego

yo puedo acompañarte.

leonora: ay, darío, de verdad,

yo agradezco muchísimo

tu oferta pero es que

no nos podemos ir.

mire, este, se aproxima la boda

de estefanía y sebastián,

¿cómo los vamos a dejar así,

solos?

darío: ¿ves?

¿ves?

eres la mejor persona

que conozco.

[música]

[música]

bárbara: ¡te eché mentiras!

¡yo nunca intenté seducir

a alberto, a ese viejo cochino!

margarita: ¿y por qué la mentira

entonces?

bárbara: lo planee con cuidado.

por la ventana miraba nomás

al pendiente que regresaras

del trabajo y, cuando vi

que andabas cerquita,

le eché un grito a alberto.

margarita: ah, ajá, ¿y luego?

bárbara: le pregunté algo

nomás picándolo para que

me dijera sus porquerías

y lo cacharas en eso,

pero ni chance me dio.

[llora]

el méndigo nomás se me aventó

encima--

y quería violarme.

margarita: ¿me estás diciendo

la verdad?

bárbara: ¡te lo juro!

nada más quería que comprobaras

que ese infeliz

siempre me ha maltratado

porque por más que te dije

no me creías,

ni siquiera cuando era

huerquita.

te dije varias veces

que el bato--

me tocaba.

[llora]

margarita: pero, hija,

te arriesgaste demasiado.

bárbara: era mi única chance

de convencerte, madre,

que vieras con tus propios ojos

quién es alberto.

margarita: ay, hija,

mi amor, lo siento tanto.

bárbara: pero ahorita

lo importante es avisarle

a la policía que el desgraciado

está en el dpto.,

el papel que te enseñé

era de a deveras.

al canijo lo buscan por lesiones

e intento de homicidios.

hay que ir a la delegación

pero a la de ya.

inés: señor,

si bebiendo te ofendí,

con esta cruda me quedas

debiendo.

todos: [ríen]

javier: ahora te traigo algo,

juana inés.

victoria: pues es que

el viaje le fue re difícil,

don juan--no, a parte encima

todo le sorprende.

hágase de cuenta que está así

como descubriendo el mundo.

sebastián: además tiene

una cruda que--

victoria: [ríe]

javier: aquí tienes.

inés: dios se lo pague.

victoria: [ríe]

juan: oye, ese relicario

yo se lo regalé a tu mamá,

a inés bautista.

inés: ¿de verdad?

juan: sí, lo vi en una joyería

en puebla y pues me recordó

mi lunar.

inés: la medialuna.

yo también lo tengo.

juan: ¿puedo ver el relicario?

es tan hermosa tu mamá.

¿qué es de ella?

inés: nunca he sabido.

juan: lo siento.

hija, me hace muy feliz

saber que existes y que hayas

venido a conocerme.

yo sé que tienes miedo

pero confío que pronto

te acostumbres a nosotros.

victoria: sí, juana inés,

bienvenida a tu nueva familia.

>> ya verás que mi papá

y mis hermanos son lo máximo.

javier: ¿y yo?

sebastián: ay tú también, tío.

juan: juana inés,

me encantaría darte un abrazo,

¿puedo?

te quiero, hija.

margarita: bueno, ya, ya,

está bien, lo acepto,

alberto está acusado

de tentativa de homicidio,

pero pues ¿a quién quiso matar?

bárbara: pues tanto así no sé,

aunque estaría bueno enterarnos.

raymundo y yo fuimos a su casa

para ver qué averiguábamos.

margarita: ¿y?

bárbara: pues con la novedad

de que estaba abandonada

desde hace semanas.

madre, ¿te acuerdas

cómo se llama su segunda esposa?

margarita: fátima redondo,

¿por qué?

bárbara: a lo mejor ella

fue su víctima.

margarita: ¿tú crees?

bárbara: pues chance.

margarita: pues entonces hay que

preguntar si alguna fátima

redonda está hospitalizada o--

o desaparecida.

bárbara: nada perdemos echándole

una llamada al 911.

juan: no sé bien cómo

agradecerles lo que han

hecho por mí,

ya encontraron a dos

de mis hijas.

sebastián: te entiendo,

papá, pero estoy muerto,

necesito dormir.

victoria: ay sí, pues chócalas,

ya sabes, estoy en la misma--

juan: no, espérate, espérate.

todavía falta una.

déjenme contarles de la regia.

victoria: ¿chilana,

tapatía, poblana y regia?

o sea, de chile, amor y pozol.

juan: se llama margarita

treviño.

ambos: ¿margarita treviño?

juan: sí.

margarita: ¿cómo alberto fue

capaz de algo así?

pobre señora.

bárbara: la dejó como

si le hubieran pegado

una pelea por nock out técnico.

está en coma.

margarita: ¿y por qué nunca

me hizo nada así?

bárbara: en una de esas

porque en toditito le dabas

gusto.

en cambio yo a la primera

me le ponía al brinco

y cómo se ponía.

a lo mejor esta señora

hizo lo mismo, ¿qué no?

como sea tú y yo ya la libramos

nomás por un pelito.

margarita: jamás vuelvo a dudar

de ti, juana bárbara.

perdóname.

ambas: [lloran]

margarita: perdóname, mi amor,

perdóname.

[llora]

victoria: hasta eso,

ni tan hígado

ni tan encebollado.

juan: ¡la encontré!

¡la encontré!

hijo, sebastián, despierta,

ándale.

mírala.

victoria: ¿qué, de quién hablas?

juan: mi cuarta hija, vean.

victoria: no inventes,

la medialuna.

sebastián: pero ¿cómo diste

con ese video?

juan: pues estaba nervioso,

me acordé que no había subido

al tubo mi video de la anaconda,

y me dio por revisar

pues los videos más destacados,

y uno decía, "juana bárbara

treviño, la regiomontana

pierde por nock out", ¿cómo ves?

victoria: con esa información

está re fácil encontrarla

en monterey, ¿o no?

sebastián: está bien, papá,

mañana vamos por ella.

juan: ¿mañana?

es la última.

vayan de una vez, ¿no?

>> ¿qué te parece el cuarto,

inés: pues bien.

sólo una preguntita,

hay dos camas.

>> escoge la que quieras,

a mí me da igual.

inés: ¿quieres decir que tú

también vas a dormir aquí?

>> ey, claro.

inés: ¿y en el cuarto

de junto?

>> juana victoria y yo.

>> ¿qué te pasa, hermana?

inés: pues es que--

no crean que soy exigente,

pero estoy acostumbrada

a dormir sola,

siempre he dormido sola sola,

y necesito un cuarto para mí.

>> híjoles, pero es que

eso no depende de nosotras,

los oropeza nos hacen el favor

de hospedarnos aquí.

>> ay además yo soy

bien tranquila, no ronco,

ni grito, ni hablo dormida

ni ando de sonámbula por ahí.

inés: pero--¿dónde me voy

a cambiar?

no quiero que me vean desnuda.

>> para eso está el baño.

inés: es que tampoco acepto

que toquen mis cosas.

y algo vital,

que me dejen sola para hacer

mis oraciones.

rezo ante de dormir,

a la una de la mañana

es el ángelus y las seis

para darle gracias a dios

por un nuevo día.

y eso es a diario.

¿tienen un clavito?

>> ¿eh?

[ríe] ay no.

ambas: [ríen]

estefanía: ¿vas a monterey?

amor, mañana es la cita

con el sacerdote para concretar

la fecha de la boda.

sebastián: yo lo sé,

chiquita, pero me urge terminar

con esto.

estefanía: ya sé.

vete en el avión de mi daddy.

sebastián: gracias, no.

estefanía: hazlo por mí.

te extraño cuando te vas,

te lo prometo,

no puedo estar sin ti.

sebastián: ni yo sin ti.

estefanía: puedo hablar

y que te lo tengan listo mañana,

llegarías rapidísimo a monterey.

bárbara: ¿por qué nos hacen

esperar tanto?

>> buenas noches, señoritas,

¿cómo puedo ayudarlas?

margarita: se trata

de un prófugo de la justicia.

bárbara: sí, sabemos dónde está

alberto centeno.

no, no, no entres,

ya viste que el alberto

está bien zafado,

es peligroso.

margarita: pues sí,

pero no contesta el celular

y yo necesito saber si sigue

aquí.

bárbara: ¡deja que se encargue

la policía!

alberto: ¿policía?

margarita: ¡sí!

¡te denuncié

con las autoridades!

bárbara: ¡qué haces!

alberto: ah, ¿si?

ambas: [gritan]

alberto: vas a morir, maldita.

margarita: ¡suéltala, maldito,

suéltala!

bárbara: ¡suéltame!

sebastián: ¡suéltala!

alberto: ¿y tú de dónde saliste?

[música]

[música]

alberto: ¡suéltenme!

¡suéltenme!

¡maldita desgraciada,

te vas a arrepentir,

te voy a matar,

te voy a matar!

¡maldita!

bárbara: por poco

no la contamos.

nos largamos de monterey

a la de ya.

margarita: sí, hija,

claro que sí.

victoria: ¿qué les parecería

vivir en mazatlán?

juan: estamos aquí

para celebrar que encontré

a mis cuatro juanas.

sebastián: encontré, encontré.

victoria: yo llegué a mazatlán

y a las otras las trajimos,

pero como sea,

él nos encontró.

margarita: ¿y las cuatro

se llaman juana?

juan: sí, juana victoria,

juana soledad,

juana inés

y juana bárbara.

estoy muy, muy orgulloso

de todas ustedes.

¡brindemos!

brindemos por mis hijas.

salud.

leonora: sí, brindemos,

brindemos por las cuatro

ilegítimas de juan oropeza.

¿qué?

¿qué pasa?

¿le comió la lengua el ratón?

¿y tú, juana victoria,

no vas a brindar?

brindemos por la felicidad

que le trajiste a mi familia.

victoria: pues sí,

fíjese que sí, sí estamos

felices.

leonora: ¡tú a mí no me hablas

así, niña!

ya estará contento,

¿no, señor oropeza?

victoria: oye, oye, déjame,

pues ¿qué te pasa?

sebastián: a ver, ¿qué ganas

con ponerte al tú por tú

con mi mamá?

victoria: ella empezó,

yo estaba muy tranquilita

sin armársela de toda.

sebastián: mis papás pasan

por un momento difícil,

en un matrimonio

de más de 24 años puede venirse

abajo y tú--

tú eres inteligente,

tú puedes manejar la situación,

en cambio mi mamá

acaba de enterarse que

su esposo tiene cuatro hijas,

no puede pensar fríamente.

victoria: ¡ok!

pero no nada más es conmigo

la cosa, ahora tengo tres

hermanas y las voy a defender

contra lo que sea,

les voy a dejar muy clarito

que no están sola,

ahora tienen una hermana

que las quiere y que las va

a defender siempre.

sebastián: eres admirable,

juana victoria.

bárbara: no, madre,

no va a callarme.

y usted, doña, ya párele

porque no tiene derecho

a decirnos ilegítimas.

margarita: hija, de verdad,

cálmate ya.

juan: gordita, mi amor,

por favor.

leonora: [jadea]

javier: leonora, leonora,

¿qué te pasa?

inés: dios mío, ayúdala.

juan: leonora, mi amor,

mi amor, mi amor,

¿qué te pasa?

di algo, mi amor,

háblame, di algo, por favor.

victoria: espérate, espérate,

¿qué onda con esto?

sebastián: si, si, si,

perdón, la verdad--

victoria: no, no, no me pidas

perdón, yo también te los di,

pero--

ambos: fue un error.

victoria: la regamos gacho.

sebastián: me siento pésimo.

somos hermanos.

victoria: ay ni lo digas.

nunca, nunca jamás lo vamos

a volver a hacer.

nunca más.

sebastián: de acuerdo.

[celular]

¡estefanía!

>> no soy doctora

pero sí enfermera certificada

y esa señora se veía muy mal.

>> ojalá no sea nada grave.

bárbara: bien merecido

se lo tiene la doña.

margarita: hija.

inés: voy a rezar

para que tenga una pronta

recuperación.

javier: por lo pronto ya

se la llevaron al hospital

y nada podemos hacer,

así que mejor qué tal

si instalamos a la recién

llegada.

bárbara: sí, porque nomás

bajamos de ese avionsote

y nos trajeron para acá,

estoy bien cansada.

javier : por suerte

se desocupó una habitación

para usted solita, margarita.

margarita: ay muchas gracias.

javier: en un momento suben

tus maletas.

margarita: nos vemos luego.

te cuidas, hija.

bárbara: ¿y yo qué?

¿dónde me voy a quedar?

todas: ¿qué?

javier: lo siento, muchachas,

pero no tengo habitaciones

disponibles para cada una.

bárbara: me choca compartir

cuarto con desconocidas.

inés: a mí igual,

pero de todas maneras

me pusieron aquí con una que

ronca como oso.

soledad: [ríe] ¿en serio?

inés: según tú dormías

como angelito y hasta hablas

dormida, dices cosas que ninguno

de ellos ha dicho jamás.

bárbara: ¿y con estas morras

tengo que dormir?

>> son tus hermanas,

juana bárbara.

javier: y compartir la

habitación les va a servir mucho

para conocerse.

les dejo otra llave.

pásenla bien.

soledad: gracias.

inés: ni modo,

creo que no te queda de otra

juana bárbara.

bárbara: ¿y tú por qué estás

disfrazada o qué?

inés: no es un disfraz.

bárbara: [ríe]

yo pido la otra cama grande.

soledad: por mí ni se apuren,

me da igual.

estefanía: padre, qué le parece

claveles rosas, yerberas

y tulipanes por toda

la iglesia.

padre: [ríe]

lo que sea de tu gusto

está muy bien, estefanía.

estefanía: ay, cariño,

¿tú qué opinas?

sebastián: ¿eh?

[celular]

perdón.

¿qué pasó, papá?

¿qué?

pero ¿cómo está mi mamá?

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