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Hijas de la Luna Capítulo 25

Univision19 Nov 2019 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

octavio: casi me desmayo,

qué muchacha.

soledad: ey, estuvo bien

intenso.

octavio: uy, agárrate

porque apenas empezamos.

a lo macho que hasta se me salió

el corazón.

míralo, allá va.

soledad: ay, no sé si estoy

para que me eches carrilla.

octavio: uy, mejor hubiéramos

seguido con los besotes.

pues ¿qué te pasó,

mi sol del amanecer?

soledad: ¿cómo ves que juana

inés así, por sus pistolas,

me endosó su changarro?

octavio: ¿se va de misionera

al áfrica o qué?

soledad: ¿quién sabe?

no sé en qué ande la melolenga.

victoria: [resuella]

no, manches, juana inés

no puede verme aquí

ni de chiste.

inés: [llaman a la puerta]

sebastián, ábreme.

me dijo margarita

que estás aquí.

victoria: ey, ¿por qué

le echaste llave a la puerta?

sebastián: para que no

nos cacharan besándonos.

victoria: ah, ok.

inés: [llaman a la puerta]

sebastián: ya sé, escóndete.

inés: sebastián.

sebastián: ya--

va.

inés: ¿por qué cerraste

la puerta con llave?

sebastián: tenía que

concentrarme en el trabajo

y no quería que nadie

me distrajera.

inés: ¿puedo ayudarte?

sebastián: no, a ver,

¿podemos empezar mañana?

inés: como quieras,

pero ¿estás bien?

sebastián: sí, ¿por?

inés: te siento raro.

bueno, yo qué te digo, ¿verdad?

el ángel hablando de alas.

sebastián: bueno, entonces

nos vemos mañana, ¿está?

[ruido]

inés: ese ruido vino

del closet, ¿no?

sebastián: ¿cuál ruido?

inés: ¿no lo escuchaste?

algo se cayó allá adentro.

bárbara: ¡esclava!

inés: esa soy yo.

sebastián: ¿esclava?

inés: es una historia muy larga.

nos vemos mañana.

octavio: ¿no--no me digas

que de vuelta ves espantos?

es eso, ¿verdad?

no quiero ni voltear.

¿está atrás de mí?

soledad: no, no, no, hombre.

mi hijo, no se asuste,

no es nada.

¿sabes?

ando como con ganas

de una vuelta, ¿me la pichas?

octavio: sí, también

se me antoja un pisto

para el susto.

¿nos jalamos para la dolorosa?

[susurros]

octavio: ¿sol?

soledad: uy.

sebastián: menos mal que juana

bárbara se llevó a su esclava.

estuvo a punto de abrir

el closet.

victoria: es que te dije,

eso de estarnos escondiendo

y echar mentiras a mí

no me late.

es que no se me da,

a mí siempre me cachan.

sebastián: pues desde hace

mucho les mentimos a todos.

desde el primer beso,

pero con más ganas

después de lo del adn.

victoria: pues sí,

pero no es igual

porque lo de antes era así

como, no sé, ocultar

la información.

pero lo de ahora es

una mentirota descarada así,

con alevosía, con ventaja,

con premeditación y gozadota.

sebastián: eso sí.

victoria: ay, no, ya,

yo no quería caer en este

jueguito y, mira,

ahí voy de burra.

ahora soy la típica amante

que se tiene que echar

un clavado abajo de la cama.

sebastián: ya te lo pregunté,

juana victoria, a ver,

¿qué otra opción tenemos?

victoria: no, pues sí,

tienes la boca llena de razón,

pero ¿y si nos cachan?

¿te imaginas el relajo

que se va a armar?

sebastián: bueno, hay gente

que lleva más de 20 años

guardando secretos

y mintiendo, ¿no?

victoria: sí, como la jefecita

de--

sebastián: ¿sabes?

hace rato me dijo algo

muy extraño,

que mi seguridad dependía

de esa boda, de pertenecer

a la familia iriarte.

victoria: ¿y eso?

sebastián: no sé, solamente

eso me comentó.

pero pensándolo bien, igual

y se refería a su secreto.

victoria: ¿a que no eres hijo

de mi papá?

se me hace, ¿no?

sebastián: sí.

a ver, fíjate, mi mamá

debe creer que si eso

se descubre, yo no tendría

ningún problema siendo el yerno

de darío iriarte.

victoria: [resuella]

o sea que crees que doña leonora

busca protegerte

del desprestigio.

ay, ella le tiene pavor a eso.

bueno, sí, se me hace

muy jalado de los pelos

hasta para ella.

sebastián: parece que no

la conoces.

[celular]

jerome: ¿leonora?

no lo puedo creer.

leonora: hola, jerome.

perdón, ¿te desperté?

jerome: no, no te preocupes.

me da mucho gusto oírte.

leonora: estoy desesperada.

jerome: ¿por qué?

leonora: han pasado tantas cosas

y estoy a punto de reventar

y necesitaba hablar contigo

porque eres el único

que conoce mi secreto.

jerome: ¿quieres decir

que después de más de 20 años

a nadie le has contado

la verdad?

leonora: así es,

nadie sabe la verdad.

jerome: pero ¿entonces

qué pasa?

¿por qué tan angustiada?

¿alguien sospecha algo?

leonora: no, no, ni lo digas.

se trata más bien del compromiso

de sebastián.

[teléfono]

juan: dime, margarita.

margarita: dice el señor garcía

que si ya terminaron

de estudiar el contrato,

que le urge.

juan: dile que pase, por favor.

sebastián: pues, no nos caería

nada mal lo que ganaríamos

con la filmación de la película.

juan: por supuesto que no.

salvador: ya que se tardó

tanto en estudiar el contrato,

espero que de una vez,

señor oropeza, lo haya firmado.

llegué a pensar que usted

estaba escribiendo un guión.

sebastián: buenas noches.

salvador: buenas noches, joven,

¿cómo está?

es un placer verlo.

señor oropeza, otra vez,

un placer verlo.

juan: siéntese, por favor.

salvador: gracias, muy amable.

qué calor, joven.

juan: creemos que es muy alto

el monto de la penalización

por incumplimiento de contrato.

salvador: ¿por qué?

¿piensa quedarme mal,

señor oropeza?

juan: por supuesto que no.

salvador: además, yo tendría

que pagarla si caigo

en incumplimiento.

pero igual, si no quieren,

pues me voy a otro lado.

¿saben qué?

miles de hoteles pagarían

por que yo filme ahí.

¿y saben otra cosa?

se volverán muy famosos

cuando mi película se distribuya

por todo el mundo.

bárbara: más regio, huercos,

como si hubieran desayunado.

mundito: ¿no te lastimo,

juana inés?

inés: no, no te preocupes.

bárbara: mucho guara, guara

y pocos trancazos.

muévanse, huerquillos.

dale recio, mundito,

sin piedad con la monjita, ¿eh?

inés: uh.

ay, santa virgen del paso,

no dejes que me den

otro trancazo.

bárbara: a ver, ya estuvo bueno.

descansen un rato.

>> ¿estás bien?

bárbara: a ver, ¿por qué

no trajeron a sus hermanitas?

todos: [ríen]

mundito: yo no tengo.

además, el box es para niños.

bárbara: achís, achís,

pues ¿dónde me viste el bigote?

todos: [ríen]

mundito: a ti no te sale

porque eres niña.

bárbara: y también boxeadora,

a mucha honra.

bueno, yo luego me encargo

de jalarme para acá

a las huerquillas.

juan: a ver, a ver,

salvador, aceptamos

sus términos.

tome.

salvador: estaba a punto

de perder la paciencia.

sebastián: sí, parece

que la paciencia

no es su fuerte.

salvador: en este medio,

mi querido joven,

uno no puede darse ese lujo.

la paciencia cuesta dinero.

si tengo paciencia,

se me va el anochecer.

juan: aquí tiene.

salvador: gracias, muy amable.

juan: bueno, bienvenido

al hotel media luna.

salvador: es un placer,

es un gran placer, joven.

y esperemos que hagan

un buen papel.

[música]

[música]

soledad: ¿qué te pasa?

¿ahora qué te traes, mi hija?

inés: [chista]

baja la voz que despiertas

a juana cavernícola.

soledad: ay, a esa morra

no la despierta ni el silbato

de una locomotora.

a ver, ¿qué onda contigo?

inés: descubrí algo sospechoso.

soledad: ¿qué?

¿se perdieron otras polainas?

inés: no, sebastián tenía

cerrada la puerta de su oficina

con llave.

soledad: ah, caray,

eso sí está

retesuperrecontramisterioso.

hay que llamar al fbi o algo.

inés: y luego oí un ruido

adentro del closet.

soledad: juana inés,

ya dime qué te traes.

inés: se me hace que sebastián

tiene novia.

soledad: a mí eso nomás

no me gusta, ¿eh?

acaba de tronar con estefanía

y de tiro cada vez estás

más loca de tu cabeza.

para noticias la mía.

¿sabes qué me pasó?

sentí otra vez la presencia

de la mamá de octavio.

inés: [resuella]

¿la difunta que en paz

no descansa?

ay, sol, acuérdate

que con eso octavio

se aterroriza.

soledad: sí, pero claro

que no le dije nada

y mira que ahora sí

estuvo seria la cosa, ¿eh?

inés: ¿cómo?

soledad: el espíritu

de la señora me habló.

inés: ay, no.

¿y qué te dijo?

soledad: que quería encargarme

una misión.

juan: ¿qué hace usted

en mi casa?

leonora: ay, dios mío.

>> ¿en dónde está

el portafolio lleno de dólares?

leonora: ay, qué poca vergüenza

la suya, oiga.

solo eran unos cuantos dólares,

lo demás era puro periódico.

>> ¿dónde está

el portafolios?

juan: ¿quién es?

voltea.

ernesto cifuentes...

ernesto: ¿crees que me iba

a quedar tranquilo

después de lo que me hiciste,

juan oropeza?

juan: yo no te hice nada.

ernesto: me llevaste

a la bancarrota.

mi mujer y mis hijos

me dejaron y me quedé sin nada.

juan: no fue culpa mía.

la competencia entre tú y yo

siempre fue leal.

es más, yo siempre quise

ayudarte.

ernesto: ¡mentira!

destruiste mi vida

y ahora tienes que pagar.

leonora: entonces ¿fuiste tú

el que me hizo creer

que juan tiene una cuenta

en las islas caimán?

ernesto: sí, fui yo.

quería que te desilusionaras

más de él.

juan: ¿más?

ernesto: claro, lo sé todo,

juan.

sé que tuviste cuatro hijas

a las que adoras

y por eso le pagué

a la asistente de darío

para que alterara aquel video.

juan: infeliz.

ernesto: yo quemé los locales

de tus hijas,

de juana soledad, de juana inés.

yo, yo me robé el equipo

de juana bárbara.

y voy a hacerte la vida

miserable hasta que pagues

por lo que me hiciste.

victoria: mucho gusto,

señor garcía.

juan: ella es mi hija,

juana victoria oropeza.

ella es la encargada

de los alimentos aquí,

en el media luna.

salvador: muy joven

para un puesto tan importante,

¿no le parece, señor oropeza?

señorita,

¿será capaz de darnos

un servicio de primera?

victoria: pues, me canso que sí,

señor garcía.

mire, vamos a echarle

muchas ganas.

salvador: y lo más importante,

el divo, su alimentación

es muy delicada

y debe ser atendido

como lo que es,

una celebridad.

victoria: pues como le dije,

no se preocupe.

mire--

salvador: no llegué

hasta donde estoy, señorita,

preocupándome, sino ocupándome.

los requerimientos de gustavo

reina son muy especiales.

¿cómo la ve?

gustavo: yo sé que me persigue--

no, yo sé, yo sé

que me persiguen.

no estoy alucinando,

no estoy alucinando.

victoria: buenas, señor reina.

yo soy juana victoria oropeza

y, pues, vengo a ponerme

a sus órdenes.

me dijeron que usted quiere

una--algo especial,

pero pues--

gustavo: ¿por qué

me interrumpes, niña?

estoy creando un personaje

y pedí encarecidamente

que no se me interrumpiera.

sebastián: a ver, mire,

usted podrá ser todo

lo famoso que quiera,

pero no le permito que le hable

en ese tono a la señorita.

gustavo: ¿sabes con quién

estás hablando?

victoria: no te me sulfures,

sebastián, no pasa nada.

sebastián: hablo con usted.

y ya le dije, la fama

no le da derecho

a maltratar a la gente.

victoria: de veras que yo

no lo quería desconcentrar,

señor divo.

yo nada más quería preguntarle--

gustavo: ¡salvador!

¡salvador!

muévete, salvador.

salvador: qué calor,

¿ustedes no tienen calor?

¿qué pasa?

gustavo: ¿cómo que qué pasa?

no me hallo, no me siento,

no hay conexión aquí.

me quiero ir de este hotel

inmediatamente porque

las condiciones no son buenas.

salvador: ¿cómo?

¿y pagar la penalización

que establece el contrato?

no, no, no.

a ver, gustavo, siéntate.

vamos a platicar, por favor.

victoria: mire, señor reina,

la mera verdad, yo le recomiendo

que se quede en el media luna.

disculpe a sebastián,

anda medio nervioso--

gustavo: nervioso o no

este muchachito debería

tener un poquito más

de respeto--

victoria: mire, no es

por presumir.

bueno, pues sí, aquí

tenemos un "chefsazo".

gustavo: ¿disculpa?

victoria: eso que no sé

si se dice así.

el caso es que cocina

unos platillos bien acá.

mire, le puede preparar

algo así sencillito

como un sándwich

hasta una langosta.

sebastián: juana victoria

tiene toda la razón,

todo le queda muy rico.

victoria: ¿cómo ve?

¿si se queda?

¿hacemos las pases?

borrón y cuenta nueva.

va a ver que le vamos

a echar la mano con todo

lo que usted pida.

ándele.

gustavo: tú me vas a atender

personalmente.

victoria: pues juana victoria

ra--oropeza, para servirle

a usted.

gustavo: mucho gusto,

juana victoria.

¿cuál es tu apellido?

victoria: oropeza.

gustavo: encantado.

salvador, me quedo.

esta mujer es encantadora.

eres encantadora, me gustas,

me gustas.

por fin haces algo bien,

salvador, ¿eh?

felicidades.

bueno, me voy.

necesito tomar algo de oxígeno

en la playa.

victoria: no, espéreme.

no me ha dicho ni qué come.

gustavo: gallinita feliz.

victoria: ah, caray,

¿gallinita feliz?

gustavo: sí, ven, yo te explico.

la gallinita feliz

es algo muy rico.

sebastián: a ver, mire,

vamos a darle el mejor servicio

al divo, a usted y a todo

el staff, pero eso sí,

no podemos tolerar maltrato

ni falta de respeto

a nuestro personal.

salvador: de acuerdo,

pero hay algo que debes saber.

gustavo reina no se ganó

el apodo del divo

por ser amable.

es una estrella, "the star",

y es muy excéntrico.

sebastián: sí, sí, con aquello

de la gallinita feliz

ya me di una idea.

salvador: y eso no es nada.

te explico, se mete tanto

en el personaje que representa

que se poseciona de él.

sebastián: ¿tanto así?

salvador: te lo advierto,

muchacho, debes--deben

estar preparados.

qué calor hace,

¿no tienes calor?

[música]

[música]

gustavo: la mayoría de películas

que he realizado son de amor.

¿ya te dije cómo se llama

mi próxima película?

>> ¿me puede dar un autógrafo?

gustavo: con todo gusto.

>> gracias, soy su admiradora.

gustavo: gracias.

se llama "la fórmula".

con todo gusto.

victoria: perdón, perdón,

me lo tengo que llevar, ¿sí?

ustedes entenderán

porque es superfamosísimo.

¿de qué va la "peli"?

gustavo: es mi primera

película de acción.

victoria: [resuella]

¿de esas con peleas así,

coches, explosiones

y un chorro de persecuciones?

gustavo: sí, algo así.

no, pero el tema central

es de un personaje,

el doctor vitar.

él trabaja en un laboratorio

farmacéutico.

pero adivina qué descubrió.

victoria: ¿qué?

gustavo: la cura contra

el cáncer.

victoria: [resuella]

no...

gustavo: sí, pero el laboratorio

no quiere que saque la medicina.

victoria: híjole, pero qué poca,

de veras.

pero ¿luego?

gustavo: la fórmula

está en mi cabeza

y no hay registro de ella.

así que la única solución

que tienen para que no salga

es asesinándome.

victoria: [resuella]

ay, no.

gustavo: eso es lo que quieren,

sí.

victoria: ay, no, no, no.

si hasta se me enchina

el cuero de la emoción.

mire, mire.

gustavo: pero para esto

contrataron a una mujer.

sí, es una mujer guapa,

una mujer guapa

que me quiere asesinar.

victoria: ¿qué?

ay, méndigas viejas, de veras.

no, si luego las que están así,

bien preciosas son

las peorcitas.

gustavo: [ríe]

pero para esto, en el proceso,

esa mujer bella

se enamora de mí y--

victoria: no, no, espérese.

a mí no me diga en qué acaba,

si la quiero ir a ver.

oigan, pues déjenos, estamos--

estoy con el divo aquí

haciendo--

no le quiten el aire, por favor.

no crea que así son todos

en mazatlán, ¿eh?

no, si yo lo que quiero saber

es qué onda con su comida

porque me quedé pensando.

a ver, pues,

¿hay gallinas infelices?

gustavo: hay gallinas felices.

son gallinas que viven

libremente,

ponen sus huevos en el campo,

comen comida orgánica,

mueren naturalmente,

nada traumático.

victoria: [resuella]

inés: hola.

sebastián: hola.

inés: aquí estoy.

sebastián: ok, qué bien.

inés: me dijiste que viniera

hoy porque--

sebastián: ay perdón,

juana inés, pero estoy

muy ocupado, ¿sí?

inés: te ayudo.

sebastián: juana inés,

juana inés, lo siento

pero ahorita no puedo enseñarte

cómo se hace.

inés: está bien, entonces...

me quedo aquí quietecita,

como imagen de iglesia.

margarita: ¿de verdad vino

gustavo?

¿se va a quedar aquí

en el media luna?

sebastián: sí, margarita--

margarita: ¡ay!

¿dónde está?

quiero verlo, quiero verlo--

sebastián: no, no, no,

mejor ni te le acerques.

margarita: ¿por qué?

¿crees que soy de esas locas

que se les avientan

a los artistas?

¿que los jalonean y les arrancan

el pelo y quién sabe qué tantas

cosas más?

antes sí, pero ya no.

sebastián: margarita, margarita,

a ver, no, no, no,

aquí el loco es él.

margarita: ¿cómo?

sebastián: a ver, ¿sabes qué

puedes hacer?

ayúdame a cancelar todo

lo de mi boda, el salón,

el banquete, los invitados,

las flores, el padre camilo.

margarita: sí, con mucho gusto.

pero antes quiero conocer

al divo en persona.

ay se me olvida,

juan quiere ver a las juanas,

a javier y a ti, sebastián,

en cuanto puedan, ¿eh?

soledad: aguanta.

>> ¿qué?

soledad: ¿qué no tienes chamba

todavía?

>> ¿qué mejor chamba

que esta?

mi sol,

mi luna,

mi estrella.

soledad: ya, ya, ya, ya,

no sigas, morrete.

>> la verdad sí traigo

trabajo pendiente,

un compa,

creo que algo de la película

o algo así,

me encargó unas cosas

de escenografía.

pero ¿me estás corriendo o qué?

soledad: no, es que yo también

tengo que abrir el changarro

de la juana inés.

margarita: hola.

>> hola.

margarita: ¿ustedes tienen idea

de dónde está el divo?

soledad: ¿quién sabe?

aquí no ha venido.

margarita: ah, y juan quiere

hablar con todas las juanas.

¡me muero por ver al divo!

>> que sea menos.

¿qué tiene ese tal divo

que no tenga yo, eh?

digo, además de lana,

fama, mujeres, casas,

coches, premios...

¿qué me envidia el compa ese?

soledad: [ríe]

>> ¡nada!

bárbara: soy juana bárbara

oropeza y, como saben,

doy clases de defensa personal.

ya sé que las mamás

no quieren mandarme

a sus huerquitas,

piensan que el box nomás

es para los hombres,

pero la verdad las mujeres

son las que más necesitan

defenderse de los batos

gandallas que andan por ahí.

yo de niña

fui víctima de acoso sexual

y no supe defenderme.

por eso invito a las mamás

de mazatlán que manden

a sus hijas a entrenarse conmigo

aquí, en el hotel media luna.

órale.

>> listo.

bárbara: ¿qué tal salió?

>> excelente, juana bárbara.

bárbara: ¿no quieres que

lo repitamos?

sentí que...

como que me trabé una parte.

>> no, no, no,

ya excelente,

es que me urge subir a mi página

la información sobre la película

esta del divo.

bárbara: ah, mira qué gracioso,

y lo mío bien gracias, ¿no?

>> no, no, ahorita lo subo

también, no te preocupes,

no te afliges, ¿eh?

margarita: hola.

bárbara: hola, madre.

margarita: ¿han visto al divo

por aquí?

ay no, ¿verdad?

qué tendría que estar haciendo

en este gimnasio.

ay, juana bárbara,

traigo un mensaje de tu papá.

>> lo sé todo, juan,

sé que tuviste cuatro hijas

a las que adoras

y por eso le pagué al asistente

de darío para que alterara

aquel video.

infeliz, yo quemé los locales

de tus hijas.

todos: [resuellan]

>> de juana soledad,

de juana inés, yo,

yo me robé el equipo

de juana bárbara

y voy a hacerte la vida

miserable hasta que pagues

por lo que me hiciste.

victoria: no manches,

ahora sí me cambiaron la jugada

bien cañón.

bueno, ¿y luego que pasó?

juan: se fue de la casa

sin que nos diéramos cuenta.

sebastián: pero le hablaste

a la policía.

juan: levanté un acta

en el ministerio público.

bárbara: achis,

achis los mariachis,

y nosotros armándole harta

bronca al papá de mauricio

y la estefanía.

juan: así es.

le echamos la culpa a darío

y resulta que el responsable

de todo esto es ernesto

cifuentes.

inés: purgatorio,

pagando justo por pecadores.

soledad: y lo que es lo mismo,

coma chango tu banana.

[música]

[música]

leonora: ese infeliz se fue

a meter a mi casa, darío,

casi me muero del infarto.

bueno, de hecho mi corazón

está a punto de decir basta

y, lo peor del caso,

es que fue a decir puras

mentiras.

darío: ¿a qué te refieres?

leonora: ernesto cifuentes

se atribuyó cosas que fueron

responsabilidad tuya.

tú me dijiste que habías mandado

a alterar el video que

desprestigiara a las ilegítimas,

y que lo mismo pasó

con el incendio.

darío: sí, sí, sí,

y mira, mejor déjame explicarte.

leonora: sí.

darío: cuando yo descubrí

que él armó el lío en la cuenta

de juan en las islas caimán

me aproveché de eso

para obligarlo a culparse

también de lo que yo mismo hice

en contra de las juanas.

leonora: ¿y cómo lo lograste?

darío: yo tengo mis métodos.

leonora: pero no entiendo,

¿para qué querías que ernesto

confesara algo que no hizo?

darío: ¡para quitarme de encima

a tu marido y a sus hijas!

estoy harto, harto de que me

estén reclamando todo el tiempo.

leonora: no, si, yo te entiendo,

la escena con juan aquella noche

en mi casa.

darío: y especialmente ahora

que mi princesa se fue,

estoy a punto de desquiciarme

y no.

no tienes una idea de lo que

me está doliendo estar sin ella.

estefanía es el centro

de mi universo.

¿sabes?

en esas noches que yo no puedo

dormir me la paso sentado

en la cama de estefanía

y me he puesto a pensar

que yo quiero ser una mejor

persona.

gustavo: ¿dónde se supone que

le voy a dar a mis huéspedes

el servicio de comida?

tiene todo mi restaurante

ocupado.

>> ese no es mi problema.

tengo que hacer una escena

y no puedo tener gente alrededor

que haga ruido y, sobre todo,

que moleste al divo.

gustavo: pero déjeme operar

el hotel, señor garcía.

gustavo: lea el contrato,

ahí se estipula perfectamente

que puedo usar cualquier área

del media luna a cualquier hora.

darío: espero que otra vez

no vengan a reclamarme cosas

que no hice.

juan: no, no, no, darío,

al contrario, venimos a--

a pedirte perdón.

darío: ¿qué?

bueno, ¿por qué motivo?

juan: te achacamos todo lo malo

que les ha pasado a mis hijas

pero descubrimos que

tú no fuiste el culpable.

darío: ya era hora.

sebastián: ernesto cifuentes

se presentó en mi casa

y confesó que era responsable

del video, del incendio,

del robo, de todo.

darío: ¿quién es ernesto

cifuentes?

juan: si haces memoria seguro

te acuerdas.

tenía un hotel muy cerca

del media luna y, bueno,

me culpó de su bancarrota.

darío: ah, claro, sí,

creo que ya lo ubiqué.

sebastián: los detalles

no importan, solamente el hecho

de que venimos a ofrecerte

nuestras más sinceras disculpas,

darío.

victoria: usted dirá

que ya ni la amolamos

porque es que sí estuvimos

dale y dale con que usted era

el culpable de nuestras

desgracias.

así como quien dice

pues nomás lo agarramos de chivo

expiatorio.

soledad: ey, hasta le echamos

montar en su casa.

pues es que ocupábamos saber

porqué nos odiaba tanto.

inés: espero en dios que pueda

perdonarnos, señor iriarte.

bárbara: oigan, no sean

atrancadas.

está bueno.

estas morras y yo no la bañamos,

pues estuvo mal,

se nos fueron las cabras.

darío: gracias

por venir a pedirme perdón.

lo necesitaba sobre todo ahora

que--que sufro la ausencia

de estefanía.

[música]

[música]

inés: [llama a la puerta]

¿podemos pasar?

mauricio: por supuesto.

soledad: achis, mauricio,

te pusiste rete colorado

como tomate sinaloense.

mauricio: ¿qué hacen aquí?

juan: venimos a hablar

con tu papá, de hecho sebastián

se quedó allá con él.

soledad: oye, ¿y cómo vas

con tu proyecto, mi hijo?

mauricio: echándole ganas.

victoria: ¿qué proyecto

es o qué?

soledad: pues mauricio quiere

que su papá lo reconozca

y por eso está haciendo

una gráfica de...

mauricio: se trata de un estudio

a fondo de las finanzas

de la compañía con la intención

de evadir costos y, obviamente,

aumentar las ganancias.

darío: ahora debo ofrecerte

disculpas, sebastián,

te golpee y no debí hacerlo.

sebastián: te entiendo,

estabas tenso y la verdad

yo tampoco esperaba

que estefanía rompiera

nuestro compromiso.

darío: bueno, como sea,

el problema es que yo no tengo

ni idea de dónde está,

ni siquiera sé si se encuentra

bien y eso me tiene destrozado.

sebastián: ¿en qué te puedo

ayudar?

darío: no te preocupes,

tengo a los mejores

investigadores buscándola.

sebastián: te juro que no era

mi intención lastimarla.

darío: lo sé.

sebastián: me tranquiliza

tu comprensión, darío.

gracias.

darío: no tienes nada que

agradecer.

victoria: ¿no has visto al jefe?

>> no.

victoria: ay no jales que

me acobijas.

que la araña trata a la mosca.

no, es que--

se me trepó la bilirrubina.

sebastián: te extrañé.

victoria: yo tambor.

sebastián: oye,

se me ocurrió que hagamos

un chat sólo para nosotros dos.

victoria: ay pues me late

chocolate.

sebastián: pero sin que

aparezcan nuestros nombres

reales.

victoria: ah, o sea que nomás

los que usamos así como para

la artisteada.

sebastián: hay que inventarnos

nombres para que no nos cachen.

victoria: ay es un amor

con muchas trabas

separados por la cuarentena.

[resuella] ¡y claro!

¡romeo y julieta!

¿no te late?

sebastián: me encanta la idea,

mi julieta.

victoria: ay enséñame qué tanto

te gusta, romeo.

margarita: necesito tu ayuda,

leonora.

leonora: ¿oyes algo?

escucho como un zumbido que--

¿será una mosca?

margarita: sebastián me pidió

que cancelara lo de su boda

y no sé por dónde empezar.

leonora: no, pero es que es

un zumbido realmente

muy molesto, "brrrrr".

[celular]

¿jerome?

¿qué?

sebastián: el productor

de la película depositó la mitad

del pago.

con eso cubrimos los gastos

extras para no estar apretados.

creo que no me prestas atención.

inés: sí.

que mejor nos cubrimos

hasta la mitad para estar

bien apretados.

[teléfono]

sebastián: bueno.

¿en dónde?

voy para allá.

ahorita vengo.

inés: sebastián,

¡tu celular!

[alerta de texto]

"¿podemos vernos en la noche?

te extraño mucho.

julieta".

ay, virgencita,

¿quién diablos es julieta?

sebastián: a ver, entonces,

papá, ¿para qué me llamaste?

juan: pues nada,

que la producción de la película

tomó por asalto a media luna.

lo tienen prácticamente sitiado.

gustavo: tuve que instalar

provisionalmente el restaurante

de alrededor de la alberca.

llevan todo el día ocupando

el área.

juan: están por todas partes.

sebastián: eh, a ver, no, no,

es que los huéspedes deben

sentir que les arruinamos

sus vacaciones.

ya sé, ¿saben qué?

vamos a compensarlos

con cocteles gratis, algo así.

gustavo: de acuerdo,

yo me encargo de eso.

juan: de haber sabido que

iba a ser tan invasivo jamás,

jamás hubiera aceptado

ese compromiso de la película.

soledad: ¿entonces

cómo le quedó?

>> pues de lo largo está bien,

lo de la cintura

se pasó un poco.

inés: sole, necesito hablar

contigo.

soledad: ya sosiégate, mi hija.

si quiere le rebajo el precio

para que le ajuste,

sólo ocupa que su mujer

le meta un poquito y ya.

>> está bien, me lo llevo.

soledad: ¡ay!

>> gracias.

soledad: gracias.

ay, mi hija, mueles más que

perro en taquería.

inés: ay pero qué gente más

hostigosa, pensé que nunca

se iba a ir.

soledad: ¿te han dicho alguna

vez que eres argosomante?

inés: no existe esa palabra.

soledad: ey, y quiere decir

molesta hasta el cansancio,

acatarrar, y me acatarras,

juana inés oropeza.

a ver, ¿qué te traes?

inés: sebastián anda

con alguien.

soledad: ¿otra vez con ese

cuento?

acaba de tronar con estefanía,

¿a qué hora se va a poner

a andar con alguien?

inés: pues fíjate que sí,

y se llama julieta.

soledad: [ríe]

mira qué original me saliste

para inventar nombres

de enamorada.

inés: no es invento,

¿y sabes qué voy a hacer?

soledad: he tratado de adivinar

pero ahora ya no lo intento

porque haces lo que quieres.

inés: no me voy a despegar

de sebastián.

soledad: ey, como si ocuparas

excusa a tu lujuria, pecadora.

inés: quiero llegar al fondo

del asunto.

>> ¿al fondo de qué?

soledad: hola, mi amor.

inés: hola y adiós.

>> ¿y a esta qué le picó?

¿por qué salió así

la juana inés?

soledad: sabe.

>> bueno, ¿puesta para darnos

unos besitos?

soledad: puestísima.

>> eso, que así se la machaca.

ambos: [ríen]

teresa: ¿julieta?

ambas: [ríen]

victoria: y yo a sebastián

le digo romeo.

teresa: nunca me lo hubiera

imaginado.

no, espe--espérame tantito.

¿quiere decir que romeo, digo,

que sebastián y tú se están

viendo a escondidas?

victoria: pues así que tú digas

viendo viendo...

ay pues sí, la mera verdad sí.

nos vemos a escondidas,

¿para qué te echo mentiras?

teresa: perdón, pero es que eso

no pinta nada bien, mi hija.

victoria: tienes la puritita

razón,

pero yo necesito llenarme

la boca con sus besos.

teresa: [suspira]

juana victoria,

¿sí te das cuenta que esa

relación no tiene ningún futuro,

verdad?

victoria: ni falta hace que

me lo restriegues en la cara,

lo tengo bien clarito.

teresa: parece que no, mi hija,

porque ahí estás de necia.

victoria: es que--

es que lo amo,

estoy tan feliz con él

aunque sea un ratito,

aunque sea a escondidas,

¡aunque no tengamos futuro!

teresa: no llores, no llores

por favor porque--

porque yo no te lo digo

para angustiarte,

me preocupa que esa relación

te traiga más broncas

de las que ya tienes, ¿eh?

sebastián: ¿y juana inés?

leonora: ¿jerome?

jerome: ¿leonora?

leonora: la madurez te ha

sentado excelente.

jerome: y tú has sabido domar

el fuego de tu mirada,

sin perderlo.

me fascina cómo el porte

y la elegancia

que te han dado los años

sobre resaltan tu natural

sensualidad.

leonora: [ríe] gracias.

jerome: ¿cuántos años tenemos

sin vernos?

leonora: uy, sebastián

ya tiene 22.

pero ¿qué, qué haces aquí?

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