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Hijas de la Luna Capítulo 24

Univision15 Nov 2019 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

juan: por lo que más quieras,

leonora, vamos al hospital.

leonora: ay, ya, señor oropeza,

qué angurria con usted.

ya déjeme morir en paz.

estefanía: ay, no, ni lo digas,

leo.

leonora: lo único que me

ayudaba a resistir toda esta

grotesca situación de las juanas

era tu boda, estefanía.

para mí era algo luminoso

y esperanzador,

en cambio ahora ni siquiera eso

tengo.

[llora]

juan: pero yo estoy aquí

contigo, gordita.

mira, ¿sabes qué?

leonora: ¿sabe qué, señor

oropeza?

déjeme sola,

su voz me taladra el cerebro

y el horno no está para bollos.

juan: sí, sí me voy.

pero con una condición,

que te tomes tu medicina.

y quieras o no, le voy a hablar

al doctor.

leonora: ya, ya, lo que sea

con tal de que desaparezca

de mi vista.

juan: a ver.

ah.

leonora: ay, hija,

estoy tan angustiada.

estefanía: ay, leo,

perdóname, no hubiera querido

hacerte sufrir.

tampoco hubiera querido

que sebastián dejara de amarme.

leonora: ay, ¿cómo es posible?

es que yo no alcanzo

a comprender cómo es que sucedió

algo semejante.

[llora]

todos: [hablan a la vez]

teresa: ¿qué? ¿qué? ¿qué?

¿adónde, pues?

esto es una plática privada.

>> bueno, queremos saber qué

va a pasar.

>> ay, por lo menos déjenos

ir a echarle porras.

todos: [hablan a la vez]

teresa: ah, ¿sí?

pues, si se quieren enterar

de las vidas ajenas vayan

y cómprense una revista

de chismes.

todos: [resuellan]

teresa: ¡ándele!

¡ándele!

juana victoria: ay, no,

pero ¿cómo que te devolvió

el anillo?

sebastián: confirmó que no estoy

enamorado de ella.

juana victoria: ¿ya ves?

¿qué te dije?

las mujeres tenemos

como un sexto sentido,

así como--

sebastián: a ver, hice todo

lo que podía, mi mejor esfuerzo

para convencerla de que todo

iba bien entre ella y yo,

pero claramente, pues,

no fue suficiente.

juana victoria: [suspira]

nomás pienso en la--

en la pobrecita de estefanía

y, uy, se me hace chiquito

el corazón.

seguro está sufriendo muchísimo.

sebastián: si la hubieras visto.

me dijo que merecía la verdad

sobre mis sentimientos por ella,

pero no pude y le rogué

que nos casáramos.

juana victoria: [suspira]

qué situación

tan de la refregada.

sebastián: también comentó

que no era mi culpa

si había dejado de amarla.

si supiera por qué se acabó

mi amor por ella.

es que me siento tan culpable.

juana victoria: [suspira]

pues, el como le dejó la olla.

imagínate cómo me siento yo,

sebastián, soy la otra.

soy la mendiga culpable

de que ustedes cortaran.

sebastián: no, en todo caso

el único responsable aquí

soy yo.

juana victoria: no, ya, mira.

ya.

¿para qué nos echamos

la bolita de la culpa?

yo es demencia que no me fui

a méxico antes,

así hubiera evitado todas

las tentaciones.

sebastián: ¿qué? ¿quieres decir

que todavía estás pensando

en irte para allá?

juana victoria: pues, sí.

aunque estefanía te haya dado

el cortón, pues, sigue siendo

lo mismo.

todos piensan que tú y yo

somos hermanos.

sebastián: no te vayas,

juana victoria.

quédate conmigo en mazatlán.

juana victoria: [suspira]

sebastián: ey, yo sin ti no soy

nada.

sin ti...

soy un muerto en vida.

darío: no importa, ricardo,

lo que sea con tal de encontrar

a mi hija.

moviliza a la gente.

que busquen en el aeropuerto,

en la terminal de autobuses,

en los muelles,

en las carreteras.

¡no, no, no!

¡su coche está aquí!

cuando la encuentres,

si no quiere venir,

la traes a la fuerza.

mauricio: buenas noches.

darío: ¡mauricio, ven acá!

¿tú sabías que tu hermana

planeaba irse de mazatlán?

me dejó una carta.

"necesito ponerle distancia

a sebastián.

no puedo seguir aquí sabiendo

que él está tan cerca

y a mi alcance.

debo vivir mi duelo

y para eso...

tengo que irme muy lejos.

solo así voy a encontrarme

a mí misma y es que estos

últimos años viví en función

de sebastián y él era la razón

de mi existencia.

ahora debo aprender a estar

sola.

por favor, daddy, no me busques,

respeta mi decisión, voy a estar

bien.

cuando me sienta con fuerzas

te llamo.

te amo, papá.

estefanía".

!no puedo aceptar

que se vaya mi princesa

porque es todo para mí!

mauricio: contestando tu

pregunta, sí, yo sabía

que mi hermana se iba.

darío: ¿y no hiciste nada,

imbécil?

mauricio: ¿y qué querías

que hiciera?

¿que la amarrara a su cama?

darío: pudiste haberme avisado,

idiota.

mauricio: ¡deja de insultarme!

además estefanía ya no es una

niña y ella puede tomar

sus decisiones.

¡déjala en paz!

darío: como siempre.

no sirves para nada.

juan: el médico ya está

revisando a leonora.

estefanía: ay, si quiera.

juan: a ver, cuéntame.

¿por qué cancelaste tu boda?

estefanía: sebastián dejó

de amarme.

juan: sebastián te adora.

estefanía: me adoraba.

algo--algo pasó, don john,

que su amor por mí se murió,

se apagó para siempre.

¿se siente bien?

juan: no, la verdad no.

la verdad no, hijita.

no quiero afectarte más

de lo que ya estás, ¿no?

estefanía: cuénteme.

juan: ay, mi amor,

este es uno de--de los peores

momentos de mi vida.

juana victoria se fue.

estefanía: ¿se fue? ¿adónde?

juan: a méxico y no sé

cuándo regresa.

además por si fuera poco,

leonora y yo nos reconciliamos

por unas horas

y ahora nuestra relación

está mucho peor que antes.

y ahora tu boda cancelada,

estefanía.

me duele--

me duele por ti

y porque eres una maravillosa

esposa para mi hijo.

estefanía: ay, don john,

lo siento tanto.

[llora]

juan: ¿ya ves?

tengo razón, eres maravillosa.

me consuelas a mí

en lugar de yo estarte

consolando a ti.

estefanía: ay, es que yo

lo quiero mucho.

[llora]

[silbidos]

teresa: [resuella]

ya quiero ver las caras

de las juanas cuando nos vean

en el media luna.

juana victoria: no, no, mejor

ni digas, madrina.

capaz que la estamos regando

al regresar.

sebastián: si tantas dudas

tienes, yo creo que tú y yo

tenemos que hablar largo

y tendido.

juana victoria: pues, sí,

tienes la boca llena de razón,

fíjate,

urge que nos echemos una buena

platicada.

sebastián: teresa, ¿te molesta

si te llevo al hotel?

teresa: no, no, para nada.

juana victoria: no, no, no, no.

espérate.

ay, no la amueles.

miren, si llega sola

va a tener que explicar

dónde estoy y a ver,

y cómo caramba se regresó.

teresa: ay, ya sé.

llévenme a casa de todoelmundo.

sebastián: va.

teresa: gracias.

mauricio: mi papá te busca

por cielo, tierra y mar, estefi,

pero ya está todo listo

con lo que quedamos.

estefanía: [suspira]

juan: entonces no es necesario

trasladarla al hospital,

doctor, ¿verdad?

>> no, no, señor oropeza,

puede recuperarse aquí,

siempre y cuando guarde reposo.

juan: eso no se lo garantizo.

>> cuide que su esposa

no se altere.

juan: ¿y cómo le hago

para controlar sus emociones?

>> mire, le suministré

un medicamento para

que se relaje, para que duerma.

juan: espero.

[ríe]

lo acompaño, muchísimas gracias.

>> no, al contrario.

hasta luego.

juan: hasta luego.

gracias, doctor.

estefanía: bueno, pues,

ya sabiendo que leo no corre

peligro me voy.

juan: te deseo lo mejor

de lo mejor a donde quiera

que vayas.

estefanía: ay, gracias,

don john.

sin duda usted iba a ser

el mejor suegro del mundo.

juan: ven.

[música]

[música]

teresa: [llama a la puerta]

egidio: [balbucea]

¿no es un sueño,

alucinación y/o fantasía?

teresa: no, todoelmundo,

soy yo.

vivita y coleando.

egidio: [resuella]

pásale, pásale, por favor.

teresa: gracias.

egidio: [chista]

oye, pero--

pero si según recuerdo

viniste a despedirte, ¿qué no?

teresa: ya vez, regresé.

¿a poco no te da gusto?

egidio: por supuesto.

me da gusto, placer, alegría,

pero pues, quiero entender

el por qué.

teresa: ay, pues, es que

pasaron cosas y pues

tuvimos que volver a mazatlán.

egidio: ¿qué--qué cosas?

teresa: bueno, pues, cosas.

yo, juana victoria,

no, luego el camión,

la gente.

y se canceló la boda

de estefanía y sebastián.

egidio: ah, caray.

notición.

pero eso qué tiene que ver

con tu--con tu regreso,

es decir, con tu viaje

interrumpido, pues.

teresa: ah, ah, pues, es que

pues don juan se puso pésimo

con la ruptura del compromiso

y--y--y juana victoria

quiso venir a acompañarlo, sí.

egidio: suena lógico, sí,

aunque...

¿por qué no llegaste directo

al media luna?

teresa: bueno, ya estuvo, ¿no?

¿o qué? ¿te vas a pasar la noche

como el agente del fbi?

mejor ofréceme algo de merendar.

uy, estoy que me crujen

las tripas.

ah, y además necesito

un silloncito donde me pueda

quedar.

egidio: ¿a dormir?

teresa: bueno, por ahora

va a ser un sueñito nada más.

¿me das asilo, sí o no?

egidio: ah, pero claro, teresa,

encantado, fascinado,

maravillado de hospedarte

en esta, tu casa, ¿eh?

sebastián: [suspira]

desde ese primer beso

en la playa.

¿te acuerdas?

juana victoria: ¿qué si me

acuerdo?

si lo traigo bien grabado aquí.

sebastián: desde entonces

intentamos alejarnos el uno

del otro.

juana victoria: pues, sí,

y nos salió rete bien, ¿verdad?

sebastián: la vida ha conspirado

para mantenernos juntos.

juana victoria: si antes

fue redifícil estar separados,

ahora que ya no te vas a casar

y que no somos hermanos,

híjole, va a estar cañón,

me cae.

sebastián: daría lo que fuera

porque pudiéramos estar juntos.

libremente.

juana victoria: está en chino.

¿o necesito recordarte

que guardamos un secreto

para darle en la torre

a tus jefes?

aquellito de que no somos

hermanos.

sebastián: no tienes

que recordármelo,

ese secreto me duele

cada vez que respiro.

bueno, entonces...

¿te vas o te quedas?

juana victoria: de veras que

por más que le haga la lucha

no puedo vivir sin ti.

es que nomás de pensar

en no volver a verte

me ataca el miedo.

sin ti el futuro me parece

todo así, así,

negro, frío.

bien feo.

igualito que un pozo

sin fondo.

sebastián: yo siento lo mismo,

mi amor.

verás,

vamos a aprender a ser felices

juntos, con todo

y las limitaciones

que llevamos encima.

[música]

[música]

juana victoria: a ver, todavía

no me cae el 20.

dijiste que--que vamos

a aprender a ser felices

juntos,

con las limitaciones o no sé

qué cosa, a ver, ¿qué onda

con eso?

sebastián: no sé.

tenemos que descubrir

la manera--

juana victoria: a ver, espérame.

se trata de proteger

a tus papás, ¿o qué?

¿ojos que no ven

corazón que no siente?

sebastián: podría ser.

ya aceptamos que no podemos

vivir el uno sin el otro.

juana victoria: no, no, no.

mira, si tú crees que vamos

a tener una relación así nomás

por lo oscurito,

estás así como operado

del cerebro, ¿eh?

sebastián: sí, tienes razón.

tú mereces una relación formal,

un matrimonio, tener hijos,

ser feliz.

juana victoria: no, no,

espérame, pues tampoco

te aceleres tanto.

nomás quise decir

que pues no estoy para ser

amante de nadie.

sebastián: bueno,

hay que confiar en el amor.

juana victoria: ay, sí,

se oye rete bonito,

pero el amor

es lo que nos tiene metidos

en esta broncototota.

sebastián: pero a veces...

hace milagros.

juana victoria: ojalá sea

cierto.

juana bárbara: qué la baña,

sor lechera.

si quieres levantarte antes

que el gallo cante

es cosa tuya, pero a mí

déjame dormir.

juana soledad: ¿y ahora dónde

vas, morra?

juana inés: a despertar a--

ay, perdón.

es la costumbre.

juana soledad: ey, yo sé

que no va a estar fácil,

pero tenemos que seguir

con nuestras vidas.

juana inés: pues, yo no sé

si pueda, sole.

juana bárbara: ay, vas a poder,

¿o qué, ya se te olvidó

que eres mi esclava?

juana inés: no, claro que no.

¿qué se le ofrece, mi ama?

juana bárbara: un omelet

con ocho claras de huevo.

pobre de ti donde vea

una yema.

mi licuado proteína

y verduras hervidas.

arre.

juana inés: sí, sí, ama, voy.

juana soledad: [resuella]

"ájalas".

juana bárbara: ¿qué?

¿ese fue un "ájalas" bueno

o un "ájalas" malo?

juana soledad: pues, échale

lente y dímelo tú.

juana bárbara: [resuella]

juana inés: ¿qué pasó?

juana soledad: una publicación

de todoelmundo, ¿verdad?

juana bárbara: el sebastián

y la estefanía tronaron.

juana soledad: ya no va a haber

casorio.

juana inés: [resuella]

san josé carpintero.

sebastián está soltero.

[llaman a la puerta]

leonora: ya se me urge hablar

contigo.

dios mío, no--

no vino a dormir, ¿dónde--?

¿dónde está?

[jadea]

juan: la prima subió

más del 10%.

>> ya sabes cómo funcionan

las compañías de seguros,

juan, lo siento.

juan: pues, sí, ¿qué le vamos

a hacer?

lo único bueno es que cuento

contigo para recordarme

cada año

cuando vence la póliza de daños

del media luna.

>> por supuesto y lo he hecho

ya desde hace como 20 años, ¿no?

sebastián era un bebé.

juan: cómo pasa el tiempo,

¿verdad?

el cheque a tu nombre, ¿verdad,

blanca?

como siempre.

blanca: sí, sí, para mí es más

fácil así.

juan: listo.

aquí tienes.

blanca: gracias.

juan: hasta luego.

juana bárbara: te espero

en el gimnasio, esclava.

juana inés: juana soledad,

yo sé que estar enamorado

de mi hermano es pecado.

juana soledad: pecadísimo.

juana inés: pero no es pecado

estar cerquitita de él.

juana soledad: ¿cerquita?

juana inés: es que tengo

un plan--

juana soledad: juana inés,

eres la persona más melolenga

que conozco.

hace poco ocupabas las polainas

solo por mirar a sebastián

y ahora quieres estar sacada,

¿me explicas?

darío: dime ¿cómo caramba

se puede esfumar una persona?

¡explícamelo, ricardo!

[llaman a la puerta]

¡no quiero ver a nadie!

tú--tú eres un inepto.

blanca: perdón, darío,

pero si no vemos

lo de tus pólizas ahorita.

darío: ah, a ver, blanca,

pasa, siéntate.

¿cómo--cómo estás?

blanca: bien, bien, muy bien,

me da gusto verte,

aunque parece que no es el mejor

momento.

de hecho vengo de ver

a juan oropeza.

también lo vi bastante

desencajado.

darío: ¿y a qué fuiste con él?

blanca: a renovar la póliza

de daños del media luna.

de hecho aquí traigo el cheque

también.

darío: oye, ¿podrías hacerme

un favor?

blanca: claro, lo que quieras.

darío: no le pagues

a la aseguradora la renovación

de la póliza de juan.

juana victoria: nomás no se me

sale de la mente estefanía.

es que...

seguro anda arrastrándose ahí

por la calle de la amargura

y todo por mi culpa.

sebastián: yo también me siento

pésimo por ella.

no se merecía lo que le pasó,

pero si estoy contigo...

juana victoria: ¿qué?

[música]

[música]

juana victoria: no manches.

sebastián: ¿a qué te refieres?

juana victoria: pues,

¿cómo a qué, mi chavo?

[ríe]

quita esa sonrisita de bobo.

sebastián: es que no puedo

evitarlo, soy muy feliz.

juana victoria: pues,

no deberías.

estuvimos duro y dale

toda la santa noche

con que no se puede,

que tus papás--

ay, que estefi y la manga

de muerto,

¿y de buenas a primeras

ya nos besamos?

sebastián: un beso es un secreto

dicho en la boca.

juana victoria: no.

ya te dije que eso de andar

a escondiditas no, no.

sebastián: tan culpable tú

como yo porque bien

que aceptaste el beso.

juana victoria: pues, claro,

porque me pones aquí

la tentación en las narices.

sebastián: estamos enamorados,

nos deseamos.

no tenemos remedio, juana

victoria.

juana victoria: no, es que--

es que lo dices con tanta

floritura--

[ríe]

la mera verdad que--

tápate las orejas, diosito.

es que ya nos traemos hartas

ganitas.

sebastián: ¿y qué sugieres?

porque según yo hay que vivir

nuestro amor a fondo.

mira.

tenemos dos alternativas,

nos dejamos llevar

por lo que sentimos...

o nos separamos para siempre.

juana victoria: ya, cállate

los ojos.

o sea que de pleno va a tener

que...

ser a escondidas, ¿verdad?

blanca: entonces,

¿quieres que me quede

con el cheque que me dio

juan en lugar de entregárselo

a la aseguradora?

darío: exactamente.

mi intención es que el hotel

media luna quede desprotegido

sin ese seguro.

[llaman a la puerta]

gracias.

>> de nada.

blanca: pero ¿por qué quieres

perjudicarlo si tu hija--?

darío: ¡los oropeza son mis

enemigos!

necesito vengarme de ellos,

especialmente de--

de sebastián.

blanca: ¿qué pasó?

darío: el idiota despreció

a estefanía.

la boda se canceló

y fue por su culpa.

además mi--

mi niña, mi--

mi princesa se fue de mazatlán.

no sé dónde está.

blanca: me consta lo mucho

que la quieres.

darío: por eso yo no voy

a descansar hasta ver hundido

a sebastián oropeza.

blanca: el odio envenena

el alma.

darío: ay, ¿cuál alma?

¡por favor!

esto es para ti.

blanca: dios mío.

darío: pero desaparece, blanca.

y prefiero que abandones

el país.

este dinero va a permitirte

estar donde tú quieras.

blanca: [ríe]

genial.

voy a cumplir mi sueño de vivir

en roma.

leonor: es que no encuentro

a sebastián por ningún lado.

no llegó a dormir,

ya hablé a todos lados y nada.

tampoco contesta su celular.

¿tú sabes dónde puede estar?

>> pues, no, no lo he visto,

pero seguro está bien.

a lo mejor quiso estar solo

después de que se canceló

la boda.

leonor: no, mira, no,

no me lo recuerdes, fernando,

porque me lleno de angurria.

era lo último que me faltaba.

voy descendiendo al infierno

cada día más.

fernando: tía, tranquila.

no te hace bien alterarte.

leonora: ¿y qué hago?

¿qué quieres, que me meta

en una burbuja de cristal?

a ver, dime, ¿cómo es posible

que mi hijo de buenas a primeras

haya dejado de amar a estefanía?

fernando: pues, sí, tengo

que admitirlo, anda muy raro.

siempre está de mal humor y--

leonora: es culpa de las juanas.

son como la marabunta.

desde su llegada arrasaron

con todo.

fernando: ¿tú crees?

leonora: claro.

las ilegítimas son mala

influencia para mi hijo.

en especial esta, la cabecilla,

juana victoria.

fernando: bueno, pero sebastián

no es alguien que se deje

manipular por cualquiera o--

leonora: ay, olvídalo.

no sé por qué estoy perdiendo

el tiempo aquí.

yo debería estar con estefanía

convenciéndola de que retome

su compromiso con sebastián.

[suspira]

ahí está.

[jadea]

operadora: el teléfono celular

que usted marcó se encuentra

fuera del área de servicio.

leonora: ay, entra el buzón.

no, sí, claro,

seguro que apagó su teléfono,

ha de tener su corazón

hecho pedazos, pobrecita.

fernando: tía,

me preocupas,

tienes que descansar.

leonora: no hay tiempo para eso.

y ahora vete, hijo,

que me voy a cambiar.

[jadea]

juana inés: si ya es tardísimo,

¿cómo que sebastián

no ha llegado a trabajar?

>> pues, quién sabe en qué

andará.

no sé si sepas,

pero se canceló su boda

con estefanía.

juana inés: sí, salió

en la página todoelmundo.

>> o sea que ya lo sabe

todo el mundo.

[ríe]

juana bárbara: ¡esclava!

juana inés: perdón,

luego regreso.

¡voy, ama y señora!

>> ¿esclava?

juana bárbara: a ver, raza.

>> a ver, ahora qué se le perdió

a la señorita.

juana bárbara: la vergüenza.

alguno de ustedes me la robó.

todos: [ríen]

juana bárbara: ¿ya ven?

por las buenas soy a todo dar,

pero no se aguiten que ya

no los voy a torturar,

ni nada de eso.

todos: [hablan a la vez]

juana bárbara: los traje...

para que la juana inés

les suelte unas verdades.

juana inés: no entiendo.

si tú los torturas,

¿yo por qué tengo--?

juana bárbara: ¿necesito

explicarte lo que significa

ser esclava, sor arguende?

juana inés: ya está bien.

juana bárbara: además yo no

les hubiera hecho todo es jale

a los empleados del hotel

si tú no te hubieras robado

mis cosas, ¿qué no?

órale.

juana inés: oigan, bueno,

resulta que...

yo tomé prestadas las polainas

de juana bárbara.

todos: [resuella]

[hablan a la vez]

juana inés: y--y ya.

juana bárbara: ¿cómo que ya?

suéltalo bien, completo,

como quedamos.

juana inés: perdón,

porque por mi culpa

mi hermana las hizo cosas

muy horribles.

juana bárbara: [chista]

¿adónde? todavía no acabas.

diles por qué tomaste

las polainas.

juana inés: me las puse

para hacer una penitencia.

juana bárbara: "cincho",

pero ¿por qué tenías que hacer

esa penitencia?

juana inés: esa información

es privada.

juana bárbara: ni qué privada

ni qué nada.

tienes que decirles--

juana victoria: [silba]

juana bárbara: ¡juana victoria!

juana victoria: ya regresé,

manitas.

juana bárbara: ¿qué haces aquí?

¡qué bien!

[risas]

juana inés: ¿qué haces aquí?

juana victoria: pues, no podía

vivir sin ustedes, ¿qué creen?

juana soledad: ¡ay, esto

sí no lo veía venir!

juana bárbara: a ver,

si te pones abusada, sol,

nomás tienes visiones

para lo malo y no para lo bueno.

juana inés: ay, dios escuchó

mis súplicas.

juana bárbara: y nosotras

también, parecías caramillo,

más molesta que el taladro

de los dentistas.

juana victoria: [ríe]

juana soledad: bueno, ¿y qué

pasó? ¿por qué regresaste?

juana victoria: ah, pues--

pues, con la novedad de que--

de que a chela, la de la fonda

le apareció una sobrina

ahí de durango.

juana inés: ay, bendita sobrina.

juana victoria: sí, así que,

pues, ya ella se va a encargar,

pues, de la tía y pues

de la fonda ahí en la ciudad

de méxico.

juana bárbara: ¿y a poco fuiste

hasta tan lejos y volviste

como el rayo, juana veloz?

juana victoria: ay, no, pues,

claro que no.

no, pues, chela me habló

al celular y entonces teresa

y yo nos bajamos del autobús

en un pueblito ahí muy cerca

y agarramos el camión

de retache.

juana inés: bueno, bueno, ya,

eso da igual.

lo importante es que nuestra

hermana ya está aquí.

todos: [hablan a la vez]

juana bárbara: bueno, como sea,

mucho rollo, pero nada de beso,

abrazo y--

todos: [hablan a la vez]

[risas]

leonora: ¿qué te pasa, niña?

¿cómo que darío no me puede

recibir?

>> el señor iriarte

está en junta.

leonora: ¿qué junta

ni que ocho--?

>> señora, por favor,

no puede pasar.

darío: entonces paso a verte

más tarde.

leonora: ¿qué no querías

recibirme?

darío: no estoy de humor,

leonora.

leonora: y yo estoy en un lecho

de rosas, ¿verdad?

fui a buscar a tu casa

a estefanía,

quería hacerla entrar en razón.

darío: mi princesa se fue.

leonora: ¿cómo que se fue?

darío: me dejó una carta...

y desapareció.

no sé dónde está.

leonora: ¿y tú no la has

encontrado?

darío: estoy enojado.

estoy...

triste,

frustrado.

ella lo es todo para mí.

necesito estar solo.

leonora: está bien.

darío: y todo es culpa

de tu hijo, leonora.

[música]

[música]

juana bárbara: eh--

este--

es que...

necesito pedirte un favor.

sebastián: sí, claro.

siéntate, juana inés.

tranquila, no muerdo.

juana inés: supe de la--

de la "conmemoración"

de tu "concilismo"--

digo, de la cancelación

de tu compromiso

y lo siento mucho.

sebastián: gracias.

¿y el favor?

juana inés: ¿el favor?

pídeme lo que quieras.

sebastián: no, no, no,

tú querías pedirme a mí

un favor.

juana inés: ah, sí.

bueno, tú sabes,

igual y no sabes,

pero me encantan los hombres.

sebastián: ¿qué?

juana inés: perdón,

quise decir los números.

me encantan los números

y quiero aprender

administración.

si--si tú me permitieras, bueno,

quisiera--

yo quiero ser tu aprendiz

y prometo no molestarte nadita.

solo quiero que me enseñes.

sebastián: ¿y tu bazar,

el de ropa?

juana inés: ¿bazar?

¿cuál ba--bazar?

sebastián: pues, el que tienes--

juana inés: ¡ah, ese!

bueno, juana soledad

ya se comprometió a atenderlo.

sebastián: mira,

con gusto te recibo aquí,

pero tengo poco tiempo

para enseñarte.

juana inés: no, no importa.

con tal de estar cerca de ti..

para ver cómo--cómo haces

las cosas y aprender.

sebastián: bueno, está bien,

juana inés, puedes empezar a--

leonora: sebastián oropeza.

salte, niña, tengo que hablar

con mi hijo.

juana inés: sí, sí, entiendo.

con permiso.

sebastián: [suspira]

juana victoria: ¿cómo

que se canceló el bodorrio

de mi hermano?

es una pena, de veras.

pero ¿por qué?

juan: pues, estefanía

se dio cuenta que sebastián

ya no la quería,

pero no quiero hablar de cosas

tristes.

estoy feliz, feliz porque

regresaste, hija.

juana victoria: pues, yo igual,

don juan.

no, porque además tengo algo

bien importante que decirle.

juan: a ver.

juana victoria: pues, le estuve

echando una pensada y decidí

que voy a aceptar tu apellido,

papá.

juan: ¿qué?

juana victoria: [ríe]

juan: qué maravilla.

juana victoria oropeza

y encima me dijiste papá.

no sabes lo feliz que me haces.

y en cuanto a lo que quieres

hacer, ¿también lo pensaste?

¿quieres un negocio

como tus hermanas?

¿qué necesitas?

juana victoria: no, gracias, no,

papá.

no, pero no hace falta.

juan: no, no, no, a ver,

espérame.

ya sé.

ya sé qué puede ser.

toda tu vida has trabajado

en restaurante, ¿no?

juana victoria: bueno, pues más

tipo--tipo fonda, así.

juan: bueno, da igual.

¿qué te parece si te nombro

gerente de alimentos y bebidas

del media luna?

juana victoria: híjole.

no, pues, no me la esperaba.

no, la noticia sí me cayó

de sopetón.

no, no, pero si nomás la riego.

juan: claro que no.

seguro das el ancho, mi amor.

juana victoria: bueno, si

quieres--si quieres hacemos

una prueba y ahí lo vamos

viendo.

[teléfono]

juan: ¿quién es, margarita?

margarita: juan, está aquí

el señor salvador garcía.

es productor y director

de cine, quiere verte.

juan: dile que pase.

sebastián: ¿cómo que estefanía

desapareció, mamá?

leonora: eso, desapareció,

me lo acaba de decir darío.

le dejó una carta y quién sabe

dónde se fue y tú tienes

la culpa.

sebastián: [suspira]

tienes razón.

pero mi papá me contó

que otra vez te pusiste mal.

que fue el doctor y que--

leonora: ¿tú te das cuenta

de que echaste a perder

tu futuro?

sebastián: ¿quieres decir

que soy poca cosa si no me caso

con la hija de darío iriarte?

leonora: es en serio, sebastián,

tu seguridad dependía

de esa boda,

de formar parte de esa familia.

sebastián: ¿mi seguridad?

mamá, no te entiendo,

¿por qué dices eso?

leonora: porque--

sebastián: ¿qué? ¿por qué?

leonora: ay, es inútil hablar

contigo, hijito.

sebastián: ¡mamá!

leonora: ¿qué?

sebastián: necesito devolverte

esto.

querías que lo tuviera

estefanía, pero...

leonora: el anillo de mi abuela.

ay, sebastián, no sabes el dolor

tan grande que me has provocado.

salvador: el hotel me parece

perfecto para la película.

sus colores, sus formas,

sus trazos.

juan: ¿y cómo se llama

la película?

salvador: [chista]

"la fórmula".

juan: ¿"la fórmula"?

salvador: sí.

si va a repetir todo

lo que le diga

va a ser una conversación

el doble de larga.

qué calor, dios mío.

juan: ¿quiere que le baje

la temperatura?

salvador: no, no, no.

quiero que me escuche,

señor oropeza.

juan: sí, muy bien, adelante.

salvador: "la fórmula"

sería filmada aquí en su hotel,

por lo mismo,

necesitamos de todos

los servicios.

hospedaje para 35 personas.

alimentación para el personal

completo, tres comidas,

dos snacks.

servicio de café,

agua y refrescos.

juan: pierda cuidado,

podemos hacerlo sin ningún

problema.

salvador: desde luego

la producción va a cubrir

tanto el hospedaje

y los alimentos,

como el uso de las instalaciones

para el rodaje.

pensamos que una...

suma adecuada sería...

juan: caramba, es una cantidad

muy generosa, ¿eh?

salvador: ¿acepta o no,

señor oropeza?

juan: por supuesto que sí.

salvador: muy bien.

más tarde le traigo

el contrato correspondiente

para su firma.

juan: ¡guau!

darío: ¿quedó claro lo que vas

a hacer, ernesto?

ernesto: me quedó claro

que vamos a fastidiar

a juan oropeza y con eso tengo.

darío: yo, por mi parte,

prometo sacarte de este muladar.

ernesto: mi vida va a cambiar

en cuanto logre arruinar

la de juan oropeza.

juana soledad: pero pues,

bien mertolenga.

juana inés: ¿me vas a decir que

no?

juana soledad: sí, y ni pongas

esa carita de niña regañada,

¿eh?

juana inés: por favor.

juana soledad: es que cada día

me cuesta más trabajo

entenderte, mi hija.

juana inés: igual me pasa

a mí también.

es decir, conmigo misma.

juana soledad: a ver,

en resumen,

¿ocupas que yo atienda tu bazar

y mi consultorio al mismo

tiempo?

¿y todo esto para

que te le pegues a tu hermano

como sanguijuela sedienta

de lujuria?

pecadora.

juana inés: no me digas así.

juana soledad: pecadora,

pecadora, pecadora, pecadora.

pecadora, pecadora.

juana inés: quiero aprender

administración.

¿qué--qué tiene de malo?

juana soledad: administración

de la lujuria será.

a mí no me vengas con el cuento

de que quieres aprender,

lo que quieres es llenar

de baba el escritorio

viendo a sebastián,

no te hagas.

juana inés: bueno, ¿sí o no?

si no dices nada quiere decir

que sí, ¿verdad?

te quiero.

juana victoria: la entiendo

retebien a estefanía.

seguro ha de andar en chiapas

ahí con los chamacos que ayuda

pues tratando de olvidar.

yo también quería estar lejos

de ti a ver si no sentía dolor.

¿sabes que te amo?

sebastián: yo también te amo.

juana inés: [llama a la puerta]

soy yo.

sebastián, ¿por qué

te encerraste con llave?

[llama a la puerta]

¡sebastián!

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