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Hijas de la Luna Capítulo 2

Univision16 Oct 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

victoria: no, de este lado.

yo te curo.

sebastián: claro, porque

de seguro sacas un botiquín

de primeros auxilios, ¿no?

victoria: no, es que la sangre

te va a entrar en los ojos

y eso arde bien gacho.

sebastián: con semejante océano,

¿por qué tenías que caer

justo encima de mí?

victoria: fue un accidente.

sebastián: ¿te digo algo?

por hoy estoy harto

de accidentes.

no le vuelvo a pedir a la vida

que me sorprenda.

oye...

victoria: ¿qué quieres?

sebastián: tú y yo...

¿no nos hemos visto antes?

victoria: por suerte no.

yo me acordaría de alguien

tan sangrón como tú.

y ojalá no vuelva a verte

nunca jamás.

sebastián: ¡nunca y jamás

significan lo mismo!

victoria: pues por eso,

para que te quede bien clarito

que me caiste en la punta

del hígado.

mundito: estás sangrando,

sebastián.

sebastián: sí, no es nada.

todoelmundo,

¿quiénes son ellas?

todoelmundo: andan buscando

dónde quedarse.

ya hablé a los hoteles baratos

que están por aquí cerca

y no hay lugar.

sebastián: ¿pero saben

de dónde vienen?

mundito: no han platicado

casi nada.

todoelmundo: se me hace

que se van a quedar

en el hotel camarena.

mundito: ¿ese cuál es?

todoelmundo: es en el que

las camas son de arena,

el bufet incluye todo

lo que puedas pescar

y tienes un tragaluz

enorme para ver las estrellas.

[ríe]

sebastián: desquité mi mal humor

con ella

pero además pienso

que la he visto en algún lado.

me recuerda a algo cálido,

bonito.

¿te puedo pedir un favor?

todoelmundo: sí.

sebastián: llévala

hasta el media luna.

todoelmundo: uh pero eso sí

va a estar bien difícil.

sebastián: ¿por qué?

mundito: hay poquito dinero.

todoelmundo: ni de chiste les va

a alcanzar para meterse

en un hotel cuatro estrellas

como el tuyo.

sebastián: habla con mi tío.

pero córrele.

todoelmundo: sí, señor.

paso redoblado, ya.

vámonos.

bárbara: si no se larga

este méndigo vato

en serio que no respondo.

margarita: no entiendo,

juana bárbara.

alberto solo vino a platicar,

¿qué tiene de malo?

bárbara: es un infeliz.

nunca has querido darte cuenta.

además, seguro algo se trae

entre manos el desgraciado.

margarita: es un buen hombre.

bárbara: tú sabes,

o lo corres tú o lo corro yo.

pero si cae en mis manos

ni te quejes si le aplico

el uno dos.

leonora: gordito,

no seas necio.

el doctor quiere tenerte

en observación.

juan: nada, ya me quiero

ir de aquí.

leonora: es que te cayó

un rayo, una descarga eléctrica

de no sé cuántos voltios.

juan: la sra. ruiz de oropeza,

o sea tú, olvida algo

muy importante.

hoy quedamos de cenar

en casa de tu futura nuera.

leonora: claro, con tanta cosa

se me fue el santo al cielo.

como sea,

el compromiso puede posponerse.

juan: hablando de santos,

darío iriarte no es

santo de mi devoción,

pero...

¿cómo se vería que le alcanzaras

de último momento?

leonora: el motivo lo amerita

pues casi te mueres.

juan: conociendo a mi consuegro

seguro echó la casa

por la ventana.

¿qué tal que se le echan

a perder sus latas de caviar?

leonora: es que es espléndido.

la boda de estefanía y sebastián

va a ser la boda del año.

juan: entonces mal, ¿verdad?

leonora: ¿estás seguro

de que te sientes bien?

juan: me siento lleno

de energía... eléctrica.

vamos.

soledad: lo bueno es que

el tipo ese alcanzó a frenar.

octavio: por un pelito

y me lleva de corbata.

soledad: ¿te diste cuenta?

octavio: ¿de qué?

¿de las placas, del moleo,

del coche, de qué?

soledad: no, de que la carta

de la muerte nos lo advirtió.

octavio: bueno, ya,

ya pasó esa dichosa.

soledad: y se supone que

no puedo hacerte otra lectura

de tarot hasta dentro de un mes.

octavio: ¿30 días esperando

una tragedia, juana soledad?

eso es bien mucho.

soledad: no, ni lo digas.

octavio: no pues,

esto ya va mejorando.

si paso a mejor vida,

tengo que aprovecharlo.

solo se vive una vez.

victoria: hotel media luna.

media luna anda por todos lados.

todoelmundo: aquí se van

a hospedar.

victoria: ¿nos viste cara

de millonarias?

nosotras no tenemos

para pagar un lugar así.

todoelmundo: tú tranquila,

gracias a mis influencias

ustedes van a tener

una tarifa preferencial,

"all-inclusive",

o en la lengua de cervantes,

todo incluído.

las invito a que pasemos

venturosos a la recepción

de este gran hotel.

victoria: no, yo ahí no entro.

aquí hay gato encerrado.

teresa: juana victoria,

estoy muerta de cansancio

y de hambre, hija.

podríamos quedarnos

aunque sea una noche, ¿no?

victoria: no, no y no.

y yo de mensa

que me dejé convencer.

nomás que si algo malo pasa

es tu culpa, teresa.

teresa: ándale, aunque sea

una sonrisita, juana victoria,

si parece que sigues respirando

esmog de la ciudad.

victoria: qué sonrisita

ni que nada.

teresa: ya que sea menos, ¿no?

a poco te cayó tan mal

el muchacho ese.

victoria: me cayó como patada

de mula en la espinilla.

teresa: [ríe]

pero si tú le abriste la cabeza.

javier: buenas noches.

bienvenidas al hotel media luna.

soy javier

y estoy para servirles.

victoria: déjeme decirle

que la verdad no tenemos--

¿algún problema?

javier: ninguno.

y por el dinero no se preocupen.

ustedes van a ser

mis huéspedes de honor.

victoria: ah, sí, no me diga.

¿y eso como por qué?

javier: a leguas se nota

que tu alma es buena.

conozco muy bien

una mirada como la tuya.

vamos, voy a mostrarles

sus habitaciones.

espero que les guste.

todoelmundo: una foto

para mi blog.

mundito: ahí se ven.

edmundo: adiós.

teresa: gracias por todo.

javier: ¿me acompañan?

juan: entonces me di cuenta

de que el relámpago había sido

un aviso, vieja.

una señal divina.

dios, dios me salvó la vida.

porque el rayo me hizo a mí

lo que el viento a juárez,

por un solo motivo.

para que enmiende mi vida,

para que...

redima mis pecados.

teresa: órale.

es casi del tamaño de un depa.

javier: espero que se sientan

cómodas.

¿se instalan y nos vemos

en el restaurante?

victoria: no--

teresa: sí.

juana victoria,

me muero de hambre, hija.

javier: es que es idéntica...

victoria: ¿qué dijo?

no se me quita de la cabeza

que aquí hay algo raro.

madrina...

pareces niño con juguete nuevo.

teresa: sí, hija, nunca había

estado en un lugar así.

ambas: [ríen]

teresa: ¿supiste el nombre

del muchacho ese de la playa?

victoria: no, tú duro y dale

con el tema.

entiende, no quiero

ni acordarme de él.

teresa: bueno, pero la verdad

es la verdad.

guapetón sí está.

victoria: como algunos aguacates

bonitos por fuera

pero horribles por dentro.

teresa: ay...

juan: qué ironía,

a mí me cayó un rayo

y a ti una muchacha.

saliste ganando.

sebastián: no, yo quedé peor

con el golpe de la chava

que tú con la descarga.

juan: ¿quién es la susodicha?

sebastián: ni idea

pero se me hizo conocida.

estoy seguro de que

la he visto antes.

por eso mismo le pedí a mi tío

javier que la instalara

en el media luna.

juan: ¿y por qué te pareció

conocida o qué?

sebastián: viéndola sentí...

bonito.

su rostro

era dulce

y cálido a la vez.

hasta se me antojó

un chocolate caliente

con pan dulce.

juan: [ríe]

como el que te tomabas

de chiquito, ¿no?

salud.

sebastián: sí.

me dejó claro que le caí pésimo

y que no quiere volver a verme.

victoria: está a todo dar

el hotel.

javier: qué bueno que te gusta.

mi papá fundó el media luna

hace más de 40 años

y cuando murió,

mi hermano y yo lo heredamos.

yo le vendí mi parte

para irme a viajar

y cuando regresé

entré a trabajar con él.

victoria: luego luego se nota

que le han echado

muchas ganas al negocio.

javier: ¿y vinieron

de vacaciones?

victoria: no, ni lana tenemos

para eso.

aquí entre nos, yo pocas veces

he estado en la playa.

pero me gusta un chorro el mar.

mire, don javier, la verdad,

vine a buscar una persona.

a juan oropeza.

javier: ¿ah, sí?

pues él...

él es mi hermano.

[música]

[música]

ambos: [ríen]

margarita: claro que me acuerdo

de ese paseo en la laguna

de sánchez.

alberto: sacábamos agua

de la lanchita con los botes,

pero nada,

la canija se hundía

cada vez más.

ambos: [ríen]

margarita: no entiendo, alberto.

éramos tan felices.

[solloza]

¿por qué hiciste

lo que hiciste?

¿por qué me cambiaste por otra?

alberto: no sé.

por bruto, yo creo.

¿pero sabes?

todos estos años

he pensado en ti.

te extraño, margarita.

margarita: ¿en serio?

alberto: como no tienes

una idea.

bárbara: ya estuvo bueno.

te largas de mi casa ahorita

mismo pero ya o te agarro

de saco para entrenar.

margarita: juana bárbara,

¿qué te pasa?

bárbara: te lo advertí, mamá.

alberto: no te preocupes,

margarita.

me voy para evitar problemas.

margarita: es que no tienes

derecho.

bárbara: no quiero volver

a verte por aquí, imbécil.

alberto: buenas noches.

>> ¡madre superiora!

madre: dígame, sor renunciación.

>> es que juana inés

no aparece.

madre: ¿cómo que no aparece?

>> recorrimos el convento

de arriba a abajo

y no la encontramos.

madre: ¿desde cuándo notaron

su ausencia?

>> no se presentó a misa de 6

ni tampoco al desayuno.

¿dónde puede estar, madre?

¿si se escapó?

madre: en primer lugar,

este convento no es una cárcel

y en segundo, lo último

que quiere juana inés

es salir de aquí.

>> eso me queda claro.

en cuanto pone un pie

en la calle hasta le tiemblan

las piernitas de los nervios.

madre: pero a usted no, ¿verdad?

¿qué hace aquí parada?

hay que seguir buscando.

vamos, muévase.

>> voy volando, madre.

juan: darío iriarte

va a ser mi consuegro.

tú dirás qué bien me cae y no.

leonora: en lugar de criticar

a la gente mejor hablemos

de cosas más importantes.

ay, gordo,

me tienes con una angustia.

¿qué es eso de que andas

pregonando a los cuatro vientos

tus pecados?

además,

¿qué faltas has cometido tú?

juan: a ver.

está bien, leonora.

llego la hora de que

te enteres.

[llaman a la puerta]

leonora: ¿por qué no abren

esa puerta? permíteme.

¿quién toca

con tanta insistencia?

victoria: buenos días, señora.

leonora: ¿qué se te ofrece?

victoria: busco al sr. juan

oropeza.

leonora: ¿asunto?

juan: ¿quién es?

mi abuela...

leonora: ¿qué dijiste, gordo?

victoria: ¿el sr. oropeza?

juan: sí, sí...

victoria: necesito saber si

tiene una marca de nacimiento

con forma de media luna

ahí donde termina la espalda.

[música]

[música]

leonora: a ver, no entiendo,

jovencita, ¿cómo conoces

esa parte tan escondida

de la anatomía de mi marido

donde tiene la media luna?

juan: gordita, permíteme

tantito.

a ver, siéntate tantito.

¿cómo te llamas?

victoria: juana victoria.

juan: juana...

leonora: juana.

juan: paciencia, por favor.

¿cómo está eso de

la marca de nacimiento?

¿cómo sabes que yo tengo una--?

victoria: por esto.

sebastián: usted me dijo

que el trámite sería rápido.

>> voy a ser franco, sebastián.

usted tiene otros créditos--

sebastián: sí, pero los pago

en tiempo y forma.

>> así es.

sin embargo no podemos

prestarle más de lo que vale

el hotel.

sebastián: se trata justamente

de agregarle valor al negocio.

eso atrae más turistas.

a todos nos beneficia

que media luna sea un hotel

de primer mundo.

>> lo entiendo y por mí--

sebastián: sé que le está

echando ganas, licenciado.

pero convenza a sus jefes.

se trata de un proyecto

importante para mí.

y por el amor que le tengo al

hotel que fundaron mis abuelos.

victoria: mi mamá se llamaba

rosaura nieto.

juan: claro.

me acuerdo de ella muy bien.

victoria: antes de morir

me dijo que mi verdadero papá

era juan oropeza

y que vivía aquí

y que tenía una marca

igualita a la mía

en el mismo lugar.

juan: no hay duda.

soy tu papá.

híjole, eres idéntica

a mi abuela.

[llanto]

bárbara: madre, ya párale

a la chilladera.

ese mugre vato no vale

ni una de tus lágrimas.

[celular]

margarita: hola, alberto.

¿qué?

ah...

claro, chaparrito.

por supuesto.

por supuesto que puedes

venir a vivir a mi casa.

[chillidos]

inés: [grita]

¡aquí estoy!

>> ¿qué te pasa, juana inés?

inés: una rata gigante.

le juro que era como un gato

o como un perro.

madre, por favor vámonos

de aquí por lo que más quiera.

>> ¿quién lo iba a decir?

una rata nos hizo el milagro.

[ríe]

juan: eres mi hija.

mi hija, juana victoria.

perdóname si primero

reaccioné mal.

me sorprendiste.

me pasmaste.

nunca esperé que así

de la nada me llegara una hija.

leonora: esto...

es lo más indignante,

lo más humillante

que me ha pasado en la vida,

sr. oropeza.

juana: te entiendo, leonora--

leonora: ahora mismo te me vas

de aquí, muchacha--

victoria: nomás sin jalonearme.

juana: leonora, mi hija

no tiene la culpa de nada.

leonora: tu hija...

encima de todo, cínico.

¿a este pecado te referías

después de que te cayó el rayo?

juan: te lo iba a confesar

hace rato pero tocaron

y apareció... mi hija.

mi hija apareció.

leonora: me engañaste.

me mentiste, me--

no puedo más.

juan: espérate, gordita.

leonora: no.

bien dice que fe en dios

y en los hombres,

ni la más mínima confianza.

victoria: perdón.

no quería meterlo en broncas

con su esposa.

juan: no, ven, mi hija.

siéntate, por favor.

ya lo dije y lo repito.

tú no tienes la culpa de nada.

hasta ahora nunca supe

de tu existencia

y jamás volví a ver a tu mamá.

si me hubiera enterado,

no sé...

a ver, cuéntame qué le pasó

a rosaura.

victoria: pues hace un mes

se me murió de cáncer.

juan: no, ven.

lo siento muchísimo.

de verdad, mira.

juntos vamos a recuperar

el tiempo perdido.

voy a compensarte

tantos años que ni siquiera

sabíamos la existencia

de uno y del otro, ¿sí?

te juro que voy a hacer

lo que sea para que seas feliz.

mi hija.

mi juana victoria...

[solloza]

sebastián: ¿has visto

a mi papá?

necesito hablar con él.

no me cuadran unos números

y quiero preguntarle

si tiene más facturas.

victoria: es igualita a mí.

nomás que ella se peinaba así

como bien acá.

juan: es mi abuela juana.

victoria: así es más claro.

con esto nadie puede dudar

que yo soy su hija.

juan: claro que no,

juana victoria.

solo que ahora estoy

en problemas y graves.

victoria: ¿por su esposa?

juan: se encerró en su recámara

y no quiere ni hablarme.

pero también me preocupa

mi hijo.

victoria: ¿tiene un hijo?

juan: sí.

es un excelente muchacho.

pero ni idea cómo va

a reaccionar cuando se entere.

¿cómo le cuento a sebastián

que tiene una hermana?

sebastián: ¿qué?

¿cómo que tengo una hermana?

victoria: hígado encebollado.

juan: hijo...

sebastián: ¿en serio?

¿otra vez tú?

son idénticas.

¿esta chava es mi hermana, papá?

juan: juana victoria,

te presento a sebastián oropeza,

tu hermano.

[música]

[música]

sebastián: papá, sigo esperando

una explicación.

victoria: ¿no ves?

das un buen de vergüenza.

sebastián: por favor,

no te metas.

papá, ¿cómo que ella

es mi hermana?

victoria: no me ningunées

porque yo tengo un nombre.

me llamo juana victoria.

y que te quede bien claro que

nada más soy tu media hermana.

sebastián: te parece gracioso.

victoria: no, y bájale

tres rayitas.

juan: no hubiera querido

que te enteraras así, sebastián.

sebastián: ¿qué edad tienes?

juana: 23.

sebastián: llevas casi

25 años casado con mi mamá.

entonces es obvio que tú--

juan: sí, engañé a tu mamá

con la mamá de juana victoria.

fue en un viaje que hice con

tu mamá a la ciudad de méxico.

sebastián: es que esto

se pone cada vez mejor.

juan: tu mamá era hermosa.

de hecho, me encantó.

los tres días que estuvimos--

sebastián: no me interesan

tus detalles románticos.

ahórratelos, por favor.

juan: tienes razón, hijo.

lo siento.

sebastián: ahora

lo importante es

que mi mamá no se entere.

juan: demasiado tarde.

ya lo sabe.

sebastián: ¿qué?

¿por qué le dijiste?

victoria: yo la regué.

fui a tu casa--

sebastián: tenías que ser tú.

así como me caíste encima

en el mar le caíste encima

a mi familia.

¿sabes qué?

iré a ver a mi mamá.

debe estar muy mal.

muchas gracias, papá,

por hacer sufrir

a quien tanto te quiere.

leonora: es increíble que...

a estar alturas

de nuestro matrimonio

tu padre me salga con esto.

sebastián: también estoy

muy sorprendido.

leonora: todo este tiempo

viví engañada.

resulta que don juana oropeza

tan honorable, tan impecable,

tan decente, tan respetable,

tan honesto...

no es más que un "engañador",

un embustero que tuvo

sus quehaberes con esa mujer.

una hija, sebastián.

[llora] tu padre tuvo una hija

con quién sabe quién.

ay, dios mío, qué mal me siento.

sebastián: tranquila, mamá.

leonora: ¿tú crees que

puedo estar tranquila?

voy a ser la comedia de mazatlán

me van a perder el respeto.

ay, que vergüenza,

voy a ser el hazmerreír.

sebastián: no, mamá,

eso no lo voy a permitir.

leonora: ¿no?

[suspira]

debemos impedir que se sepa.

prométemelo.

no le vas a decir a nadie

que tu mamá tiene otra hija.

ni estefanía debe enterarse.

ella menos que nadie.

júramelo, sebastián.

sebastián: te lo juro, mamá.

voy a hacer lo imposible

para que nadie se entere

de que no soy el único hijo

de juan oropeza.

leonora: [solloza]

victoria: me llava.

eso me pasa por acelerada.

teresa: no entiendo,

juana victoria.

¿qué te mortifica, mi hija?

victoria: cuando se me metió

en la cabeza buscar

a juana oropeza,

la mera verdad, no pensé

en las consecuencias.

ahora sí la regué feo.

destruí una familia.

ellos vivían en armonía

hasta que llegué yo

a meter la cuchara

y les amargué todo el caldo.

teresa: no es tu culpa.

el sr. oropeza

hizo muy mal por andar ahí de

coscolino cuando estaba casado.

victoria: ¿por qué no lo pensé?

hubiera pensado yo con él

a solas.

pero no ahí voy a buscarlo

a su casa, estaba su esposa.

no sabes cómo se puso.

me quería sacar de a jalones.

teresa: pero él te recibió

re bien, ¿no?

me dices que hasta

te presentó a su hijo.

victoria: ni me lo recuerdes.

ahora resulta que el hígado

encebollado es mi medio hermano.

teresa: el mundo es un pañuelo.

victoria: puede que sí

pero no quiero ese hígado

en mi pañuelo.

teresa: ¿qué te dijo?

victoria: me gritoneó,

para variar.

luego se fue a ver a su mamá.

se ve que la quiere un chorro.

teresa: hijo...

me imagino cómo debe estar

la doña, no la debe calentar

ni el sol.

¿estás bien?

victoria: me quiero regresar

a la ciudad de méxico.

allá vamos a vivir solas,

pero hay gente que nos quiere

y nos respeta.

en cambio aquí...

teresa: sí, mi hija,

¿pero con qué ojos

nos regresamos?

[música]

[música]

madre: te comportaste como

una niña chiquita, juana inés.

inés: si no fuera por la ratota

esa que parecía borrego

yo seguiría escondida.

madre: nada vas a ganar

ocultándote.

inés: es que usted

me va a correr del convento.

madre: dios mío,

dame paciencia.

nadie te está echando,

juana inés.

inés: pero usted dijo--

madre: has pasado tu vida

escondida aquí,

protegida dentro

de estas paredes.

este es el único mundo

que conoces.

inés: no quiero conocer otro.

aquí estoy bien, gracias.

madre: ¿cómo sabes?

¿qué tal que ahí afuera

está tu felicidad?

el mundo tiene mucho

que ofrecerte, juana inés.

inés: ¿pero qué tal si nada

me gusta?

o si yo no le gusto

a los de afuera.

madre: solo probando podrás

descubrir y entonces sí

tomar una decisión.

inés: no quiero.

¿por qué insiste en sacarme

de donde soy feliz y alejarme

de mis amigas y mi ratón?

¿por qué quiere evitar

que yo le sirva a dios

por el resto de mis días?

perdone, madre.

perdone por levantarle la voz.

madre: por ahora vamos

a dejar así las cosas.

voy a pensarlo bien.

mi intención no es hacerte

sufrir sino buscar

lo mejor para ti.

inés: pero ya le dije que

estoy mejor aquí--

madre: vete a descansar.

mañana hablamos.

inés: está bien,

madre superiora.

buenas noches.

bárbara: no me aguanté.

ya me conoces,

tuve que desquitarme a mi modo.

>> ¿y qué culpa tenía

la puerta?

te vas a lastimar una mano

y a ver luego cómo boxeas.

bárbara: me encabrita

que el desgraciado de alberto

se regrese a vivir a mi casa.

>> hablas y hablas

de tu padrastro

pero nunca me has dicho

qué te hizo el vato ese.

juan: ¿cuántas veces quieres

que te lo repita?

le fui infiel a leonora

cuatro veces en el mismo año.

javier: ¿en el mismo año?

juan: fue cuando leonora quería

embarazarse a como dé lugar.

javier: no...

juan: cuando fuimos

a la ciudad de méxico

visitamos una hierbera

y me dio un menjunje.

teresa: ¿qué le urge?

juan: según ella,

el brevaje servía

para aumentar mi fertilidad.

pero también aumentaba mi--

javier: líbido.

[ríe]

teresa: ¿líquido?

javier: no puede ser.

¡todoelmundo!

teresa: ay...

javier: no quiero volver

a verte aquí.

teresa: solo estoy haciendo

mi trabajo.

el mundo, todo el mundo

tiene derecho a saber.

don juan...

sebastián: gracias por venir,

juana victoria.

victoria: dijiste que te urgía,

así que como vas.

sebastián: perdón por gritarte.

yo sé que tú no tienes la culpa.

victoria: solo soy

el resultado de la aventura

de tu papá, la hija

que apareció de repente

y aplastó a tu familia.

sebastián: pues sí.

entiéndeme, saber quién eres

ha sido muy difícil para mí.

victoria: y yo estoy

que muero de la felicidad.

¿tú crees que me hizo gracia

enterarme de que tengo

un hermano tan simpático?

sebastián: no sé,

a lo mejor no.

pero yo estoy obligado

a proteger a mi familia.

victoria: ya estuvo bueno

de tanto rollo.

a ver, ¿qué quieres?

sebastián: que no digas nada.

que guardes el secreto

de que juan oropeza

es tu padre biológico.

javier: está bien,

lo del menjunje de la hierbera

te traía vuelto loco.

¿pero por qué no descargaste

tu furor con tu esposa?

juan: porque al mismo tiempo,

por indicaciones médicas,

solo podíamos hacer el amor

cuando ovulaba o qué se yo.

y nomás en una posición.

una cantidad de reglas

para que se embarazara.

y lo de la hierbera era...

muy efectivo.

todo el tiempo andaba yo...

no sabes la tortura

que era eso.

javier: así que resultó

efectivo la hierbera.

[ríe] siempre dije

que lo natural es mejor.

juan: a ver si ya te dejas

de reír, ¿no?

cállate.

javier: lo único bueno

es que juana victoria

es tu hija y de verdad

es encantadora.

juan: sí, tú sabes que yo

siempre me quedé con ganas

de tener una hija.

javier: al final no

te quedaste con ganas de nada.

[ríe]

victoria: de veras que estás

como operado el cerebro.

ahora resulta que hay que tener

la cañita al aire

de don juan oropeza.

anduve de travieso por ahí

regando su semillitas y ahora

quiere que el honor de la

familia se mantenga intacto.

pues fíjate que naná,

hígado encebollado.

se le quemaron los frijoles

porque yo, juana victoria existo

aquí estoy y se aguantan.

sebastián: entiendo cómo

te sientes pero--

victoria: échale coco, mi chavo.

¿te has puesto a pensar en mí?

¿alguien en tu casa se ha

preguntado cómo se sentirá

esa hija aparecida de don juan?

¿ya aceptaron que quien

la regó completito fue él?

sebastián: juana victoria--

victoria: no, ¿verdad?

para que te lo sepas,

yo soy un ser humano

de carne y hueso,

tengo sentimientos.

no soy nada más un errorcito

de tu papá.

sebastián: yo te comprendo--

victoria: ¿qué vas a entender

si tú nada más eres un hijo

de familia que creció en el

paraíso con su papi y su mami?

no, sebastián oropeza,

tú no sabes nada del dolor,

no sabes nada del sufrimiento.

sebastián: puede ser.

victoria: ¿con qué cara vienes

a pedirme que cierre la boca

y que no diga que tu papito

le puso el cuerno a tu jefa?

sebastián: ¿me dejas hablar?

victoria: no, porque no tienes

derecho.

tú no tienes derecho

a decirme que esconda

a mi verdadero padre.

eres una persona muy injusta.

sebastián: mi madre está

sufriendo, juana victoria.

por favor, esto nos afecta

a todos, no solamente a mí.

¿crees que es fácil que

la persona a la que más

admiras en el mundo

resulta que engaña y miente?

victoria: tienes razón.

yo llegué nomás

a alborotar el gallinero.

normal que tu mamá

se pusiera brava.

mejor me hubiera quedado en

mi lugar con mi vida de siempre.

así no habría destruido

ninguna familia,

tu familia.

juan: gordita,la puerta está con

[llama a la puerta]

leonora, ¿me abres?

por favor.

gordita, por favor, ¿sí?

leonora: esta ya no es

su recámara, sr. oropeza,

no después de su beso de judas.

juan: por favor háblame.

vamos a habar.

leonora: ahora el señorito

quiere hablar después

de quedarse callado 24 años.

¡24!

juan: te lo iba a confesar,

mi amor.

leonora: ay, sí, quiere redimir

su pecado.

pero no hay forma,

porque hubo consecuencias.

su hija ilegítima,

que tuvo la desfachatez de

presentarse en mi propia casa.

juan: te juro, mi amor--

leonora: no jure.

peor se va a condenar.

juan: está bien.

acepto que tuve mis pecados.

leonora: ¿pecados?

¿en plural?

¿hay más?

¿otros aparte de haberse

acostado con la madre

de esa muchacha?

victoria: ¿qué hubo, don luna?

acá chillando otra vez.

bien padre mi vida, ¿verdad?

leonora: así que además

de la madre de juana victoria

hubo otras.

¿por qué no me dice de una vez

cuántas infidelidades cometió,

sr. oropeza?

juan: nunca me hizo tanta falta

un tequila.

leonora: deje de darle vueltas

y contésteme.

juan: cuatro.

fueron cuatro.

te fui infiel

con cuatro mujeres distintas.

leonora: así que mientras yo

hacía lo imposible

por darle un hijo,

usted le dio vuelo

a la hilacha.

usted armó su harén

con cuatro mujeres distintas.

cuádruples cuernos.

cuádruple engaño.

juan: hubo un motivo.

déjame explicarte.

leonora: está clarísimo.

simple y sencillamente

usted es un traidor.

juan: a ver, gordita,

¿te acuerdas del menjunje

esa de la señora--?

leonora: ¿ahora le va a echar

la culpa a un brebaje,

sr. oropeza?

juan: es lo que me provocó.

leonora: ¡ay!

cínico.

qué pretexto tan torpe

para convertirse

en un seductor de mujeres.

¿o qué?

¿me va a decir que ellas

se aprovecharon de usted?

juan: no, tampoco.

no te voy a mentir.

yo tomé la iniciativa.

pero acuérdate también

que en ese entonces

no era fácil tener

relaciones contigo.

ponías peros pa' todo.

leonora: ah...

ahora me echa a mí la culpa.

juan: gordita, tranquila.

es posible que yo tenga--

leonora: ¿qué? ¿que tenga

otros tres hijos, sr. oropeza?

ay...

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