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Hijas de la Luna Capítulo 16

Univision5 Nov 2019 – 12:00 AM EST

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...

locutor: televisa presenta...

todos: [protestan]

victoria: la bruja de leonora

va a separarse de él

para que después se case

con tu mamá, juana bárbara,

con margarita.

todos: [murmuran]

>> bueno, cómo son de malos.

juan: ¿será que vamos a lograr

nuestro propósito, chicos?

¿eh?

>> increíble es esto.

juan: hola.

buenas noches, buenas noches,

¿me pueden escuchar un segundo,

por favor?

a ver,

los dos videos que proyectamos

demuestran una sola cosa:

que alguien

con muy malas intenciones

alteró la voz de mi hija,

juana victoria,

para que dijera algo

que, en realidad,

jamás salió de su boca.

>> ay, no puede ser,

no puede ser.

juan: el primer video

es el auténtico,

el original.

en el segundo,

alguien generó su voz

por medio de una computadora

y la puso en el video.

>> parece brujería.

juan: de acuerdo, señora,

totalmente de acuerdo,

pero en estos tiempos,

gracias a la tecnología,

se consiguen cosas sorprendentes

y hasta nos hacen pensar

que se trata de--no sé,

de un acto de magia.

>> pero ¿quién quiere

hacerle tanto daño

a sus hijas?

juan: pues eso es

lo que yo quisiera saber,

señora.

pero el caso es

que juana victoria,

juana soledad,

juana bárbara

y juana inés

son mis hijas.

ellas nunca,

nunca me engañaron

ni me robaron el dinero.

>> qué bueno, señor,

porque usted es

muy buena persona.

juan: muchas gracias, señora.

ahora, mis hijas

decidieron quedarse

aquí conmigo.

>> qué bueno.

>> qué bendición.

>> bendito sea dios.

>> la familia

es lo más importante.

juan: ellas van a hacer su vida

aquí, en mazatlán.

todos: [aplauden]

juan: por eso, por eso les pido

que me las traten

con el mismo respeto

y con el mismo cariño

que siempre me han tenido a mí.

>> claro, las juanas

ya son mazatlecas.

>> las vamos a querer

como si fueran de aquí.

>> dios las bendiga.

>> mazatlán las recibe

con los brazos abiertos.

todos: [vitorean]

[timbre]

todos: [vitorean]

darío: [gime]

leonora: me urge

hablar contigo, darío.

darío: retírate.

tú dirás.

leonora: mauricio, tu hijo,

está coludido

con las ilegítimas.

hace rato fue por ellas

al medialuna y--

darío: sí, sí, sí,

me queda muy claro.

estaban juntos

en mi casa de la playa.

y por si fuera poco,

mira esto.

leonora: ay...

juan: [video] ellas

nunca me engañaron

ni me robaron dinero.

>> porque usted es

muy buena persona.

juan: gracias, señora.

ahora mis hijas decidieron

quedarse conmigo.

no sé cómo agradecer

lo que hiciste por mis hijas,

mauricio, de verdad.

mauricio: lo hice

porque me pareció justo.

pero más bien agradézcale

a todoelmundo,

que él se merece

todo el crédito.

todoelmundo: [ríe]

bueno, yo--este, mire,

realmente mundito hizo todo.

sebastián: se pasó

la noche entera

sacando de las entrañas

de una computadora

el video original,

que obviamente habían eliminado.

todoelmundo: bueno, es que,

mire, la información

que se borra

nunca desaparece por completo

del disco duro.

los bytes y la memoria aleatoria

de exceso operan en--bueno,

en el ciberespacio--

juan: a ver, de verdad,

te lo digo de todo corazón,

muchas, muchas gracias.

salvaste a mis hijas

y eso no tiene precio.

victoria: no, pues, ahora sí,

manitas, ya podemos pasearnos

cual anchas somos

por las calles de mazatlán.

>> y si necesitas compañía,

me avisas.

bárbara: cómo cambió la cosa.

aunque yo ya estaba al tiro

para ponerme

como lazo de cochinos

a esos méndigos

batos alebrestados.

>> [ríen]

soledad: eres amigo

y de los buenos, buenísimos.

inés: tú también, mauricio.

sebastián: oigan,

pero se nos olvida algo,

en todo esto,

la aportación de mi papá

fue importantísima.

a él se le ocurrió proyectar

los dos videos aquí.

estefanía: excelente idea,

don john.

felicidades.

xavier: lo dicho,

mi hermano es bastante creativo.

juan: bueno,

algo teníamos que hacer

para sacar a mis hijas

del embrollo.

estaban en peligro, ¿eh?

bárbara: gracias.

victoria: ay, te queremos.

soledad: te queremos, gracias.

inés: bendito dios,

todo se aclaró.

soledad: ya podemos darle

a nuestros negocios.

juan: ya, claro.

bárbara: qué alivianadota, ¿eh?

>> [ríen]

leonora: pues te salió

el tiro por la culata, darío.

otra vez las juanas

son los personajes

más ilustres del orbe.

darío: ay, del orbe.

leonora: se suponía

que tu famoso video

las iba a expulsar de mazatlán

y ahora son celebridades.

darío: yo jamás imaginé

que mi propio hijo

me iba a traicionar.

leonora: ¿por qué,

por qué lo dices?

darío: ¿cómo por qué?

porque la única forma

de obtener ese video original

de las juanas,

pues, era sacándolo

de las computadoras

de mi empresa.

leonora: entonces, más te vale

meterlo en cintura.

darío: y tú al tuyo.

no, no, no, leo, leo, leo,

no, no, perdóname.

es que también mi hija estefanía

está del lado de las juanas,

estoy tenso, entiéndeme.

mi hija, mi princesa,

del lado de esas.

leonora: claro,

yo ya te lo había dicho.

darío: y tenías razón.

las cosas han cambiado mucho

desde que llegaron

esas cuatro muchachas.

ellas han influido

negativamente en mis hijos.

leonora: vaya,

hasta que por fin entendiste

el problema

en toda su dimensión.

hay que botarlas

de mazatlán para siempre.

darío: sí, sí estoy de acuerdo.

y en cuanto al video, ¿sabes?

no todo está perdido.

leonora: ¿cómo?

¿a qué te refieres?

darío: ¿cómo la gente

va a estar segura

de cuál es

el video original

y cuál es el alterado?

ah...

[timbre]

[llaman a la puerta]

victoria: ay, buenas.

perdón por darle lata tan tarde.

xavier: [ríe]

tú eres bienvenida

a cualquier hora.

pásale, juana victoria.

victoria: gracias.

xavier: qué bien resultó

lo de los videos.

pero algo te tiene angustiada.

¿lo de siempre?

victoria: más o menos.

pero con la novedad

de que ahora

se me metió en la cabeza

que sebastián

no es mi medio hermano.

todo el día

ando piense y piense en eso.

xavier: pero ¿de dónde salió

esa idea?

victoria: pues así,

de pura chiripa,

no vaya a creer

que ando de mirona,

me di cuenta

de que él no tiene

la marca de nacimiento

de don juan,

la medialuna

donde termina la espalda.

xavier: bueno, la genética

es de--

victoria: sí, sí,

ya ni me diga.

ya lo investigué un chorro

por internet, pero--

xavier: me gustaría decir

que tienes razón,

pero sebastián es hijo

de juan y de leonora.

victoria: ¿está seguro?

¿a poco usted siempre

estuvo ahí, cerca de su hermano?

xavier: pasé algunos años

fuera de méxico,

pero, en general, sí.

¿por qué?

victoria: pues, porque entonces,

a ver, en esa época

cuando doña leonora se embarazó,

¿usted se acuerda

así de refilón

cómo pasaron las cosas?

xavier: no, no entiendo

qué quieres saber.

pero seguro estás enterada

de que ellos batallaron mucho

para tener a sebastián.

victoria: sí, esa historia

me la conozco de pe a pa.

xavier: por favor,

juana victoria,

no te crees falsas expectativas

en ese sentido.

sebastián es hijo

de juan oropeza,

igual que tú.

y además de ser

tu medio hermano

va a casarse en unos meses.

yo sé que estás enamorada de él,

pero la relación entre ustedes

nunca va a ser posible.

[música]

[música]

sebastián: buenos días, melchor.

habla sebastián oropeza.

llevo días

tratando de localizarlo.

necesito que reconsidere

su decisión.

comprarle ese terreno

es muy importante para mí.

melchor: lo siento de veras,

sebastián,

pero en estos momentos

estoy firmando con el notario

la venta del terreno

al señor álvaro rentería.

sebastián: dígale a ese tal

álvaro rentería,

el que le ofreció lo doble

por su propiedad,

que le aproveche.

bárbara: échele ojo, pa.

es la lista del equipo

que necesito para mi gimnasio,

pero si crees que son

un bolón de cosas, pues--

juan: siéntate, siéntate.

no, no, no,

está perfecto,

lo que cuesta

está bien invertido.

¿no te lo había dicho ya?

bárbara: pues sí,

pero no quiero bañármela.

juan: ¿qué quieres decir

con bañármela?

bárbara: o sea, pues,

pasarme de lanza,

en buen español,

abusar de ti, pues.

juan: mira, cuando te dije:

"lo que necesites",

es en serio,

es lo que necesites.

bárbara: gracias, papá.

juan: ¿ya ves, ya ves?

ese beso lo vale todo.

bárbara: en serio a veces

te pasas de tierno.

nomás que hay otra cosa.

en monterrey

yo tenía un entrenador,

buenísimo el bato.

juan: mm.

bárbara: se llama raymundo.

juan: y ¿quieres

que lo traigamos para acá?

bárbara: ¿crees que se pueda?

juan: híjole, si me das

otra beso, puede que...

bárbara: hasta dos.

eres lo máximo.

[ríe]

juan: a ver...

sebastián: perdón, chiquita,

es que estoy muy enojado.

estefanía: entiendo perfecto.

"cari", eres inteligente,

¿por qué no piensas

en otra solución?

sebastián: a ver,

el terreno que quería

está junto al medialuna.

solamente ahí

podría construir el spa

para que se comunicara

directamente con el hotel.

perdón, perdón, perdón,

otra vez te estoy gritando,

estefi, y tú no tienes

culpa de nada.

estefanía: estás muy alterado.

sebastián: sí, sí,

últimamente,

siempre estoy alterado.

ni siquiera he tomado en cuenta

lo que tú estás pasando,

lo que estás sufriendo.

estefanía: pues sí,

me siento pésimo

por lo de mi papá.

nunca nos habíamos peleado

y lo quiero muchísimo.

[solloza]

sé que hizo cosas malas,

pero debe tener una explicación.

sebastián: ¿por qué no hablas

con él, eh?

aclaren las cosas.

juan: voy saliendo para allá.

no, al contrario,

para mí es un placer.

no, me cae bien

desconectarme un rato

aquí de la oficina.

inés: y ¿cuándo vas a empezar

a trabajar otra vez,

juana victoria?

victoria: pues, no sé,

pero ya me urge volver

a la "mesereada".

soledad: y tú, octavio,

¿de cuándo a acá

tan acomedido con nosotras?

octavio: bueno, lo que pasa

es que, pues, ahorita

no tengo chamba y, pues...

>> aquí está la ropa usada.

de haber sabido

que las mismísimas juanas

iban a venir por ellas,

las hubiera lavado y planchado.

victoria: ay, qué amable,

señora,

pues, favor que usted nos hace.

inés: gracias

en nombre de la gente pobre

que va a beneficiarse

con su donativo, señora.

que dios la colme

de bendiciones.

>> y ya corrí la voz

que las famosas juanas

están necesitando

ropa y medicinas.

soledad: "ájales",

¿famosas?

>> pues sí, ya todos sabemos

que alguien

quería perjudicarlas,

que ustedes son buenas

y no es su intención

robarle a don juan oropeza.

victoria: pues, qué bueno

que al final la gente

ya supo la verdad.

>> cuando quieran venir

a tomar un café o una cerveza,

aquí estoy.

y ¿saben qué?

las admiro.

porque son fuertes,

valientes y generosas.

victoria: pues gracias.

darío: álvaro rentería.

[ríe]

qué gusto, pasa,

pasa a la oficina.

bienvenido.

¿qué tal resultó

nuestro negocito?

álvaro: todo bien, darío.

ya tengo la copia

de la escritura,

la del terreno

que iba a comprar

sebastián oropeza.

darío: nadie sospechó

que tú eres mi prestanombres.

álvaro: por supuesto que no.

bueno, pero ¿qué piensa hacer

con su nueva propiedad?

darío: nada, absolutamente nada,

va aquedarse ahí,

en el abandono total.

álvaro: no entiendo.

darío: mi única intención

al adquirir ese terreno

es someter de una vez por todas

al soberbio,

arrogante,

impetuoso

de sebastián oropeza.

juan: [silba]

[tararea]

[silba]

leonora: y además,

le trajo flores.

juan: [llama a la puerta]

traje flores.

leonora: desgraciado.

juan: me da tanto gusto verla.

leonora: [golpea]

ahora sí, señor oropeza,

lo agarré con las manos

en la masa.

juan: leonora,

¿sí te acuerdas

de--de doña chole?

ella fue cocinera del medialuna

por años, ¿te acuerdas de ella?

leonora: ¿cómo está?

eh...

[ríe]

pero qué ridículo hiciste,

leonora.

inés: y ¿ahora qué haces,

boxeadora?

bárbara: echando ojo,

nomás para ver

que no haya cámaras, monjita.

no sea que nos la vuelven hacer

esos desgraciados.

victoria: no, ya,

con una que nos agarren en curva

ya basta y sobra.

inés: bueno, pero ahora,

gracias a dios,

la gente está de nuestro lado

y no creo

que nos vuelvan a engañar

tan fácil.

victoria: no.

oye, yo no...

soledad: y ahora,

¿sí me vas a soltar la verdad,

octavio?

octavio: ¿la verdad de qué?

soledad: ay, hazte

el "melolengo".

octavio: ¿el qué?

soledad: el menso.

dime qué te pasa, morro.

octavio: ¿de qué hablas o qué?

soledad: espérate,

espérate, espérate,

no--no te muevas,

no te muevas, no te muevas.

octavio: ¿qué pasó?

soledad: ahí,

ahí justo en tu cabeza,

un espíritu.

octavio: ¿qué?

no, no, no, ¿dónde?

soledad: sí, encima de ti,

encima de ti,

lo traes en la mera frente.

octavio: no, no, no...

todas: [ríen]

bárbara: y ahora,

¿qué le pasa al bato?

soledad: lo estaba calando,

quería ver

si todavía me tiene miedo.

victoria: híjole, manita,

de veras que cuando

quieres ser mala,

a ti sí te sale el monstruo.

>> [ríen]

juan: felicítame, hermanito.

xavier: claro que sí,

pero ¿por qué?

juan: leonora

me está celando.

me sigue queriendo

igual que antes

de que aparecieran las juanas.

xavier: puede ser,

pero el problema

no es el amor,

es el orgullo.

a ver, cuéntame,

¿cómo supiste que te celaba?

juan: me siguió.

quería descubrirme, según ella,

con mi amante.

leonora: hice un ridículo,

chicas, sin precedente.

ay, qué vergüenza,

qué angurria,

cómo quisiera

que me tragara la tierra.

seguí al señor oropeza

para cacharlo

en brazos de su amante,

pero ¿saben con quién estaba?

con una viejita

como de 100 años.

ay...

[alerta de mensaje]

>> [audio] [ríe]

ay, no te lo puedo creer,

pero qué bruta, amiga.

[ríe]

>> [audio] no te engañes, leo,

tu marido ya te pintó el cuerno

con cuatro,

así que, obvio,

regresó a las andadas.

>> [audio] haz algo,

descubre quién es la coscolina

que quiere quitarte a tu hombre.

xavier: [ríe]

pobre leonora.

en serio que hizo el ridículo,

me hubiera encantado

presenciar toda la escena.

juan: cuando vio a doña chole,

puso una cara...

bueno, y luego,

se fue con la cola

entre las patas.

xavier: [ríe]

bueno, la pregunta es:

¿por qué piensa

que tienes una amante?

porque no la tienes, ¿o sí?

juan: por supuesto que no.

además, lo único importante

es que leonora

está a punto de perdonarme,

¿te das cuenta?

ambos: [ríen]

darío: [gime]

pero, princesa--

estefanía: ¿por qué le quitaste

a sebastián el terreno

que tanto quería?

[música]

sebastián: para vengarse de mí

porque no acepté

asociarme con él.

¿no es así, darío?

darío: [suspira]

es triste

que me hayan malinterpretado.

bien dicen

que el camino al infierno

está plagado

de buenas intenciones.

sebastián: ¿buenas intenciones?

darío: sí.

sebastián: ¿cómo puede ser

tan cínico?

estefanía: ¿de qué hablas,

"daddy"?

sebastián: es que seguro ahorita

saca una justificación

de la manga.

estefanía: déjalo hablar,

¿sí, cari?

darío: te lo dije,

no quería que te endeudaras.

y yo pensé:

"¿cómo--cómo lo ayudo

sin que se sienta manipulado,

sin amenazar su orgullo,

su individualidad?".

entonces, pues, se me ocurrió

darte el terreno

como regalo de bodas.

estefanía: ay, daddy.

darío: por eso

me valí de un prestanombres,

para evitar que supieras

que yo era el comprador.

estefanía: [ríe]

sebastián, sebastián.

sebastián, ¿adónde vas?

darío: no me creyó, ¿mm?

estefanía: tiene sus razones,

¿no crees?

darío: perdón, princesa,

pero yo no sé

de qué me estás hablando.

estefanía: del video, papá.

sebastián dice que--

darío: no, a ver,

eso también es resultado

de un malentendido.

mi asistente,

ricardo certuche,

lo alteró

y él actuó

bajo las órdenes de alguien

que, además, le pagó un dineral

por adelantado.

y escúchame,

voy a contarte

cómo estuvieron las cosas.

bárbara: agárrate

porque tengo una noticia

bien perrona.

ya hice el pedido

del equipo que me recomendaste.

raymundo: no, quién fuera tú,

que de la nada

te salió un papá millonetas.

casi, casi te sacaste

el premio mayor.

bárbara: sí, me la he pasado

tan mal.

pero no te marqué

para presumirte, raymundo,

sino que tengo

una propuesta para ti.

le pedí a mi papá

que sigas siendo mi entrenador.

raymundo: pues nomás

que hay un problema,

tú estás allá y yo acá.

bárbara: ya sé, sonso,

pero la idea

es que te vengas a vivir

para mazatlán.

raymundo: ¿en serio?

bárbara: claro,

¿a poco crees

que te estoy echando carrilla?

[ríe]

entonces, ¿qué?

¿te jalas?

raymundo: espérame, espérame,

no te me atrabanques.

pues, habría que ver

cuánto voy a ganar y todo eso.

bárbara: tú tranquilo

que la cosa ya está planeada,

hombre.

raymundo: que paga, ¿no?

bárbara: te voy a mandar

un mensaje

para que veas cuánta lana

te podemos pagar

y cuándo tendrías que caerle

por estos lares.

raymundo: "sincho".

y qué bueno

saber que estás bien.

bárbara: gracias,

lo mismo de vuelta.

nos hablamos, bato.

[ríe]

darío: así que ricardo certuche

ya está fuera de mi empresa,

estefi.

estefanía: pero ¿sabes

quién lo contrató?

darío: no, mi amor, no,

el propio ricardo dijo

que lo contactaron

a través de mensajes de texto.

estefanía: no entiendo

quién odia tanto a las juanas

como para hacerles algo así.

darío: pues yo no tengo idea,

pero lo peor es que sebastián

sigue convencido

de que yo mandé a alterar

ese video.

a ver, princesa,

¿qué gano yo afectando así

a sus hermanas?

estefanía: no, pues, nada.

darío: nada.

y tú, tú eres

lo más importante de mi vida

y me muero

si yo pierdo tu confianza.

estefanía: pero--pero todavía

falta aclarar algo,

¿por qué corriste

a mis amigos de--?

darío: no, a ver, ahí sí, no.

tu hermano no tuvo la decencia

de pedirme la casa,

así de sencillo

y él tiene que aprender

que hay una autoridad y reglas--

sebastián: aquí está su dinero.

darío: ¿perdón?

¿de qué hablas?

sebastián: este cheque

cubre el costo original

del terreno.

darío: ya te dije,

es mi regalo de bodas.

sebastián: y te lo agradezco,

no puedo aceptarlo.

estefanía: ay, cari, cari,

pues, la intención de mi daddy

es, pues--

sebastián: sí, sí, lo entiendo,

pero, como dije antes,

necesito construir mi futuro

con mi propio esfuerzo,

con mi trabajo,

no gracias al apoyo

de mi suegro millonario.

darío: está bien, sebastián,

acepto tu dinero.

y ¿te digo algo?

te admiro,

estoy impresionado

con tu fuerza de carácter,

tu dignidad.

sebastián: ¿cuándo escrituramos

el terreno a mi nombre?

darío: lo antes posible.

yo hablo hoy mismo

con rentería.

sebastián: gracias.

¿vienes, chiquita?

¿o te quedas con tu papá?

estefanía: voy contigo.

bye, daddy.

darío: te quiero, princesa,

te amo.

juan: margarita,

felicítame.

margarita: ¿por qué?

juan: las cosas van mucho mejor

entre leonora y yo.

margarita: ay.

ay...

[música]

bárbara: no vayas a regar

el tepache, ¿eh?

octavio: ¿por qué o qué?

bárbara: abusado

con las medidas del ring,

tiene que ser profesional.

no vaya siendo que te dé miedo

y te equivoques.

octavio: ¿miedo de qué?

si yo no soy--

bárbara: ah, ¿no?

entonces, ¿por qué

el otro día saliste corriendo

como ratón que huye del gato,

bato?

octavio: ah, pues...

lo que pasa es que--

bárbara: ¿sabes

qué me encabrita?

que nomás ilusionaste

a la pobre juana soledad

para, después,

salir con que dice mi mamá

que siempre no

y todo por zacatón.

juan: gordita, mira,

ella es margarita,

mi nueva secretaria.

margarita, te presento

a leonora, mi esposa.

margarita: mucho gusto, señora.

leonora: ¿se puede saber

de dónde saliste?

margarita: soy mamá

de juana bárbara,

una de las hijas de--

leonora: sé muy bien

quién es juana bárbara.

victoria: buenas.

don juan, ¿tendrá tiempo,

pues, para echar

una platicadita?

buenas tardes, señora.

leonora: yo no sé

qué tienen de buenas.

juan: ¿qué necesitas, corazón?

victoria: no, nada urgente.

mejor regreso al rato.

leonora: no.

los dejo en familia.

permiso.

[marca]

¿licenciado manríquez?

habla leonora ruiz.

cancele de inmediato

los trámites de mi divorcio,

porque no pienso dejarle

el camino libre

a esa tal margarita,

la que es amante de mi marido.

juan: ya sé

lo que me vas a decir:

que aceptas mi apellido.

victoria: no, don juan,

no, no, no es eso.

es algo más facilito.

juan: ah, ¿sí?

bueno, pues, pídeme lo que sea.

victoria: pues va a decir

que qué metiche,

pero, pues, me gustaría saber

cómo fueron las cosas cuando...

pues, cuando doña leonora

se embarazó de sebastián.

juan: ¿y eso?

¿por qué el interés?

victoria: pues, este...

que como no he podido chambear

porque traigo

un remo descompuesto,

me aburro.

no, no, aparte, pues, es

para conocerlo mejor a usted.

juan: ay, juana victoria,

mi vida es un libro abierto.

pero, a ver, te cuento.

¿por dónde empezaremos?

eh, corría el año

de 1994 y, como sabes,

leonora no podía embarazarse.

[resopla]

llegó un momento

en el que ya estábamos

desesperados.

>> claro que tengo

el remedio que buscan.

leonora: entonces, ¿cree

que pueda embarazarme pronto?

juan: estamos desesperados

por un bebé, señora.

leonora: un médico dijo

que el problema era

el conteo de espermatozoides

de mi marido,

que es muy bajo.

juan: a ver, eso está por verse.

yo--yo quiero--

exijo un recuento.

>> aunque tus ajolotitos

sean pocos,

no eres menos hombre, muchacho.

leonora: ¿viste?

juan: oye, ¿de verdad crees

que esta señora

pueda ayudarnos?

leonora: ya lo hemos intentado

todo, mi amor,

nada perdemos con probar.

>> aquí está.

con esto vas a tener

más ajolotitos,

van a ser fuertes

y buenos para nadar

y bien atrabancados.

tómatelo todas las mañanas

sin falta, en ayunas,

en una taza chiquita.

este menjunje es infalible.

juan: pero nunca me imaginé

el efecto que tendría en mí

la pócima que me dio

esa curandera.

victoria: ¿qué pasó?

juan: ay, hija,

pues no sé ni cómo explicártelo.

[ríe]

no, bueno...

leonora: ¿qué--?

¿qué haces, mi amor?

juan: eh, nada, nada,

y ¿tú?

leonora: creo que es obvio,

estoy leyendo.

juan: oye, ¿no quisieras

hacer otra cosita

más emocionante?

leonora: ¿como qué?

juan: bueno, tú sabes...

[carraspea]

...cosas, cositas.

leonora: ¿por qué

no te explicas mejor?

juan: está bien, pues,

si tú lo pides.

leonora: ay, juan, me aplastas.

juan: perdón, perdón.

ay, leonora,

es que ando bien "jarioso",

bien querendón,

con ganas de mm...

leonora: no, olvídalo,

no podemos tener relaciones.

juan: es--es que me vuelves

loco.

leonora: [gime]

juan: [gime]

leonora: ¿estás bien?

juan: ay...

y ¿por qué no podemos?

leonora: el doctor dijo

que debe ser solo

durante la ovulación.

juan: ay, esos doctores,

doctores.

y ¿cuándo va a ser eso?

leonora: en 20 días.

juan: ¿20 días?

leonora: sí.

juan: ¿me vas a tener a dieta

20 largos, no, larguísimos días?

[resuella]

no, hombre,

nada más de recordar

esos días aciagos,

tormentosos, dolorosos,

bueno, siento--

victoria: ¿dolorosos?

juan: no quiero ni contarte

del dolor que sentía--

victoria: ay, no, no, no,

ya le entendí, ya le entendí.

no hay necesidad

de entrar en detalles.

juan: [ríe]

en fin, ya no podía más.

ese brebaje

no solo aumentaba el número

de mis ajolotitos,

sino que me traía

acá al borde de, bueno--

victoria: no, no, si se ve

que traía mucha urgencia.

juan: [ríe]

victoria: ay, perdón.

pero, bueno,

entonces, ¿cuándo se embarazó

doña leonora?

[música]

[música]

juan: hija, antes de eso

y gracias al elixir

de la curandera,

te concebí a ti

y a tus tres hermanas, ¿eh?

con un ejemplo

es suficiente

para que me entiendas, ¿no?

leonora y yo

fuimos a monterrey

para ver a una especialista

en fertilidad,

pero yo ya estaba

a punto de explotar,

así es que me salí

de la sala de espera

a tomar el aire y...

[resopla]

ay, dios mío, dios mío,

ayúdame,

que me tienta el demonio

y yo quiero tentarlas a todas.

¿sabes que soñé contigo?

>> ah, ¿sí?

y ¿qué soñaste?

juan: soñé

que eras la mujer

más comprensiva del mundo

porque aceptabas salir conmigo,

a pesar de que estoy casado

y amo a mi esposa.

>> [ríe]

eres un encanto.

juan: juan oropeza.

margarita: margarita treviño.

juan: margarita treviño.

no, hombre, qué mujer.

victoria: no, sí, sí, sí,

reteinteresante

y muy chistosa la historia,

don juan--

juan: y lo que me falta

contarte.

victoria: pero platíqueme mejor

lo que pasó

cuando doña leonora y usted...

juan: sí, sí, ya,

claro, claro, perdón.

bueno, ella no siempre fue

así como tú la conoces.

una noche

preparó mi cena favorita,

sopa de queso,

pescado zarandeado

y aguachiles de camarón.

bueno, yo ni me las olía

y, de repente,

sacó un mameluco

para recién nacidos,

unos zapatitos de bebé

y con los dedos de la mano

caminó con ellos...

[silba]

y con lágrimas en los ojos

me dijo:

"vamos a tener un hijo, juan,

vas a ser papá, vas a ser papá".

victoria: pero ¿no notó

algo así medio raro?

en ella, digo.

juan: pues no, no,

en ese instante

fui el hombre

más feliz del mundo.

era mi sueño,

nuestro sueño

y mi vida adquirió

un nuevo sentido.

¿te imaginas?

era responsable

de otro ser humano.

amé a sebastián

desde que lo vi, así,

desde--desde que estaba

chiquito, recién nacido.

y decidí, pues, no sé,

entregarle mi vida

y hacerlo un hombre de bien,

hacerlo un ser humano feliz.

victoria: pues lo logró.

la mera verdad, le salió rebien.

ambos: [ríen]

juan: estoy de acuerdo contigo.

ay...

victoria: [resuella]

"sebastián

es mi hermano.

sebastián--"

[llaman a la puerta]

estefanía: hola.

victoria: ¿qué húbole?

qué sorpresota, pásale.

estefanía: vine a pedirte

un favor, "cuñis".

victoria: claro,

lo que necesites,

pues, tú nomás di.

estefanía: ¿me acompañas

a la ciudad de méxico?

victoria: ¿hasta allá?

y ¿para qué, tú?

estefanía: a la primera prueba

de mi vestido de novia.

victoria: no, hombre,

estefanía, pues, no manches,

no me puedes pedir eso.

darío: ¿adónde vas?

mauricio: al gimnasio,

como todas las noches.

darío: lo pospones.

necesito que actualices

el presupuesto

de cada una de las direcciones

de la empresa.

mauricio: ¿qué?

darío: ajústalo

tomando en cuenta

un decrecimiento

de la utilidad neta

del 5.3%.

lo quiero para mañana.

mauricio: pero es trabajo,

por lo menos, para dos días.

darío: sin embargo, tú tienes

hasta mañana a las 09:00.

mauricio: pero no es justo.

además, es imposible

y tú lo sabes.

darío: eso le pasa

a los traidores.

victoria: ay, qué bruta soy,

soy una mensa.

estefanía.

estefanía.

ay, perdóname,

perdóname por contestarte

tan gacho.

estefanía: no entiendo,

pensé que éramos como hermanas.

victoria: sí, estefanía, mira,

tú eres como una más

de las juanas.

estefanía: entonces, ¿por qué

me tratas así?

victoria: pues, porque--bueno,

pues, lo que pasa es que...

pues, es que esta cochina mano,

caray, me pone de malas,

no me da chance de nada.

ya sabes que yo soy así,

como--pues, como chapulín

que me gusta estar

de aquí para allá,

de un lado para el otro.

y aparte, me duele,

me duele que no tienes idea.

estefanía: ¿de verdad

que fue por eso?

victoria: claro que sí.

¿me perdonas?

estefanía: claro,

estás perdonada.

ambas: [ríen]

victoria: bueno, a ver,

cuenta,

¿por qué quieres

que justito yo

te acompañe a la prueba

de tu vestido de novia?

estefanía: hubiera ido

con leonora,

pero estoy enojada con ella

por lo que les hizo.

llevar ese experto en tatuajes

fue muy mala onda.

victoria: pues sí, pero, pues...

¿no tienes otra "cuatacha"

que te acompañe?

estefanía: no, en realidad,

tú eres mi mejor amiga.

en momentos así,

ay, extraño mucho a mi mamá.

victoria: te entiendo rebien.

yo extraño a la mía

todo el tiempo.

estefanía: [resuella]

no te preocupes,

puedo ir sola a lo del vestido,

juana victoria.

victoria: no, hombre,

¿cómo crees?

vamos, yo te acompaño.

estefanía: ay, ¿en serio?

sebastián: papá,

¿qué mosca te picó?

juan: para nosotros,

eras el bebé más hermoso

del universo.

sebastián: ¿solo para ustedes?

entonces, bonito no era.

juan: [ríe]

tu mamá y yo

presumimos por todos lados

a nuestro recién nacido.

cuando te trajo la enfermera

y te cargué por primera vez,

no podía dejar de llorar.

en ese instante,

tu vida y la mía

se unieron para siempre

y supe que eras

la razón de mi existencia,

que iba a dedicarme a ti

por completo.

vi tu carita y juré

que ibas a convertirte

en un hombre de bien,

en un ser humano cabal,

gentil, maravilloso.

en una persona extraordinaria.

sebastián: ven acá, papá.

juan: te quiero, hijo.

sebastián: yo también te quiero,

viejo.

juan: pero, a ver,

viniste a darme una noticia,

¿qué pasó?

sebastián: recuperé el terreno

de aquí junto.

juan: ¿cómo?

¿no que alguien

había ofrecido el doble por él?

sebastián: es

una larga historia.

luego te cuento,

porque quedé de ver a estefanía.

juan: suerte, mi hijo.

felicidades por el terreno.

sebastián: gracias, te quiero.

juan: yo también.

[gime]

sebastián: papá,

¿por qué te pusiste nostálgico?

juan: pues, juana victoria

me preguntó

en qué circunstancias naciste.

sebastián: nos vemos luego.

estefanía: hola, guapo.

¿nos vamos en mi coche?

sebastián: mejor

te alcanzo después,

tengo algo que hacer.

estefanía: arreglé todo

para hoy,

te debo un noche inolvidable.

sebastián: ¿podemos dejarlo

para otro día?

estefanía: pues, si quieres.

bárbara: buenas, tortolitos,

¿ya andan derramando miel?

sebastián: ¿qué tal?

bárbara: voy a alcanzar

a mis carnalas a la dolorosa,

¿jalan para allá?

estefanía: no, gracias,

yo me voy a mi casa.

bárbara: achis, y ahora,

¿qué trae esa huerca?

sebastián: no, nada.

yo te acompaño,

tengo algo que aclarar

con una persona.

bárbara: nos echamos un carrera

y el que pierda

invita las chelas.

[ríe]

[llaman a la puerta]

margarita: voy.

leonora: tenemos que hablar.

margarita: usted dirá.

leonora: no voy a permitir

que me robes a mi marido.

[música]

[música]

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