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Hijas de la Luna Capítulo 15

Univision2 Nov 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

[música]

mujer: y ¿a dónde vamos?

mundito: hoy jugamos

con un bebé dragón

como el que se encontró mi mamá

en el amazonas.

mujer: ándale pues.

teresa: ¿así que tienes engañado

a tu hijo con el cuento

de que su mamá

está en el amazonas?

todoelmundo: era eso

o decirle que--

que ella lo abandonó,

que se fue a chicago

con otro hombre.

teresa: [gime]

discúlpame, todoelmundo,

te malinterpreté.

es hermoso lo que haces

por mundito.

te felicito.

lo tienes feliz

con una fantasía maravillosa.

mauricio: ¿dices que alguien

se llevó la lanchita de remos?

sebastián: ¿viste quién fue?

victoria: ay, no.

bárbara: ¿será que esa marinera

se fue a la mar, mar y mar?

fernando: perdón, es que no--

no se ve la embarcación.

sebastián: ey, ¿podemos ir

en la lancha a motor

a buscarla, mauricio?

mauricio: claro, vamos.

soledad: sí, vamos.

ahí, juana inés.

juana inés.

victoria: juana inés.

bárbara: no puede ser.

la monja submarina

siempre nos trae a punta

de preocupaciones.

sebastián: esa hermana mía

está loca.

mauricio: no,

es lo más adorable del mundo.

inés: ¿me puedo bajar por aquí?

gracias.

joven: ándale.

mauricio: ¿estás bien?

inés: me perdí en altamar,

pero--pero aquí estoy.

esos pescadores me encontraron

en medio de la nada.

mauricio: muchísimas gracias.

inés: alguien los mandó.

sebastián: ey, muchas gracias.

inés: ¿ya se fue

el señor de los tatuajes?

bárbara: ya, y también la bruja.

digo, doña leonora.

ay, guácale, hueles a trucha.

todos: [gimen]

fernando: ya tranquila,

tranquila.

mauricio: gracias por perderte

la nadada por estar conmigo.

estefanía: tú me lo pediste,

pero, pues, yo también quería

que habláramos.

mauricio: discúlpame, estefi.

estefanía: no te preocupes.

sabes que siempre

voy a perdonarte, mauricio.

pase lo que pase.

mauricio: pero nunca debí

decirte lo de mi papá

y menos frente a todos.

[gime] estaba enojado y...

pues me dejé llevar.

son...

años de resentimiento,

de dolor

y de coraje

con don darío iriarte.

estefanía: siempre me ha dolido

que te hagan menos,

que te humillen.

mauricio: ¿de veras?

nunca me lo habías dicho.

estefanía: no quería lastimarte

más.

mauricio: antes creía

que si hacía algo bien

de lo que mi papá me ordenaba

y él me felicitaba,

pues yo iba a estar contento,

pero no, ya me di cuenta

de que mi felicidad

está en mi música.

estefanía: y en la dolorosa.

mauricio: sí.

en la dolorosa, cómplice.

estefanía: sí, tú y yo

cómplices para siempre.

victoria: [grita]

soledad: ¿qué pasó?

victoria: [gime]

sebastián: tranquila, tranquila.

soledad: ¿qué le pasó?

fernando: cuidado, cuidado.

victoria: [gime]

sebastián: tranquila, tranquila.

soledad: ¿qué te pasó?

victoria: ay, me duele.

[grita]

soledad: ¿qué pasó?

victoria: ay, no, no.

fernando: déjala ahí.

sebastián: tranquila, tranquila,

es solo un erizo.

es solo un erizo, tranquila.

tranquila, tranquila.

soledad: hay que sacarlo.

victoria: me duele mucho.

sebastián: a ver, para atrás,

para atrás.

te lo voy a intentar sacar.

soledad: juana victoria.

fernando: tienes que quitarlo.

victoria: ay, no, me duele.

soledad: a ver, no te muevas.

sebastián: espérate.

victoria: [grita]

soledad: no, hay que llevarla

al doctor.

sebastián: vamos, vamos,

ven, ven, ven, va, va.

ven, ven, vámonos, vámonos.

ya, vamos.

sebastián: en la radiografía

que te sacaron

se ve la espina del erizo

cerca de la articulación

de la muñeca.

victoria: y ¿luego?

sebastián: te van a operar.

victoria: ay, no, no inventes.

sebastián: los erizos

tienen veneno y si no lo extraen

ahí sí vas a estar en peligro.

victoria: ¿cómo no me di cuenta

de que estaba esta mugre ahí?

sebastián: es una cirugía

sencilla.

además,

yo voy a estar contigo

todo el tiempo.

victoria: no, sebastián.

y ¿estefanía?

estefanía: te amo.

y mi misión en la vida

es hacerte feliz.

y qué bueno que hoy es sábado

porque hoy en la noche

la vamos a pasar increíble

juntos.

victoria: vete.

yo voy a estar bien.

tú tienes que estar con ella,

sebastián.

debes pasar la noche

con estefanía.

sirvienta: lo buscan, señor.

leonora: qué pena molestarte

tan tarde.

darío: tú puedes visitarme

cuando te plazca, leonora.

¿quieres algo de tomar?

no sé, un coñac.

siéntate.

leonora: no.

no, no, muchas gracias.

darío: ¿segura?

leonora: no.

darío: ¿estás bien?

leonora: es que fíjate

que estefanía mencionó algo

que a mí me dejó muy intrigada.

me confesó que--

pues que está muy desilusionada

de ti.

darío: ¿qué?

leonora: así.

darío: ¿es que por qué te dijo

eso, qué pasó con mi princesa

adorada?

leonora: pues no sé,

es que no hubo tiempo

de preguntarle detalles.

darío: tal vez alguien le contó

que yo mandé a alterar

el video de las juana, claro.

leonora: ¿crees que va por ahí?

darío: sí.

sí, seguramente fue sebastián.

yo quise evitarme la pena

de decírtelo y yo no sé

si tú te enteraste

por otro lado, pero tu hijo

me acusó a mí directamente

de haber alterado

ese famoso video.

leonora: pues ¿qué te dijo?

¿qué argumentos te dio?

darío: eso no importa.

el punto es que está poniendo

a mi hija en mi contra.

leonora: mira, darío,

él es incapaz--

darío: es impetuoso.

perdón.

perdón, perdóname,

es que a mí me afecta demasiado

que mi niña, que mi princesa,

que ella se esté sintiendo

decepcionada de mí.

leonora: no, bueno,

es que hay que pensar

quién más supo del video.

mauricio.

es íntimo de las ilegítimas.

darío: ¿te consta?

leonora: pues sí,

los acabo de ver juntos.

mira, yo creo

que hay muchas cosas

que tú ignoras sobre tus hijos,

darío.

[música]

[música]

sebastián: todo va a estar bien,

juana victoria, aquí voy a estar

para cuando salgas

de la operación, ¿sí?

victoria: qué necio eres,

de veras.

gracias, pero tú tienes

que estar con tu futura esposa.

vamos.

inés: van a operar

a juana victoria y nosotros aquí

bien quitados de la pena.

octavio: pues ya vete.

es nomás una cirugía chiquita

en la mano.

ni que la fueran a operar

de la cabeza.

bárbara: mejor que te revisen

a ti la cabeza,

a ver si tienes cerebro.

síguele y te aplico

tu knockout.

octavio: ahora ¿pues qué hice?

soledad: pues que andamos

bien mucho preocupadas.

es que deberíamos de estar

en el hospital.

mauricio: bueno, a ver,

para que se tranquilicen,

y ¿si jugamos algo?

inés: ay, mauricio.

mejor rezamos un rosario.

octavio: a ver, pariente,

échate un juego,

pero acá divertido.

inés: no, no, no.

te digo que mejor rezamos

por nuestra hermana.

bárbara: está bueno, monjita.

si quieres rézale

en nuestro nombre

y deja de andar de engorrosa.

inés: además de boxeadora,

eres atea irredenta.

bárbara: mira, no sé si eso

de irredenta es grosería,

lo que sí sé es que no podrías

pronunciar esa palabreja

sin dientes.

inés: significa

que no tienes salvación.

soledad: oigan.

ya, mejor jugamos.

a ver, ¿qué proponen?

octavio: lo que sea,

menos la ouija.

ya no quiero sustos.

inés: ¿qué es eso de ouija?

mauricio: ¿qué tal si jugamos

a la botella?

inés: acuérdate de que yo

no tomo alcohol, mauricio.

octavio: [ríe]

bárbara: [ríe]

fernando: ¿te digo algo?

sé que es una operación

sencilla, pero siento

como si a juana victoria

le estuvieran haciendo

una cirugía a corazón abierto.

sebastián: ajá.

fernando: gracias

por tu compresión, primazo.

sebastián: y ¿qué quieres

que te diga?

fernando: oye, a propósito,

¿tú no deberías estar

con estefanía?

sebastián: ah, no, bueno,

¿es que ahora tú me vas a decir

a mí lo que tengo que hacer?

fernando: perdón, está bien.

voy por un café.

sebastián: disculpa, fernando.

fernando: ¿a poco andas mal

con tu novia o qué?

sebastián: no, no, no,

es que han pasado muchas cosas,

estoy ansioso.

fernando: bueno, ¿sabes qué?

déjame aquí con juana victoria.

sebastián: ¿qué?

fernando: para ir sumando puntos

con ella, ¿me explico?

sebastián: ni muerto.

no.

fernando: ¿por qué?

¿se puede saber?

sebastián: pues porque es

mi hermana y--

fernando: bueno, yo ando

tras ella.

sebastián: eso me da igual,

yo tengo que cuidarla,

protegerla.

fernando: pero yo también la--

estefanía: ¡sh, sh!

¿qué les pasa?

¿por qué están peleando?

soledad: cuando se detenga

la botella y el cuello

le apunte a alguien,

hay de a dos.

mauricio: decir una verdad

o recibir un castigo.

¡uh!

te tocó, juana bárbara.

octavio: a ver,

¿cuál es tu peor miedo

en la vida?

bárbara: pues no cumplir

mi sueño de ser boxeadora

profesional.

mauricio: no, no, no.

di algo que te dé miedo

en serio.

bárbara: lo que me da terror

es que vuelvan a...

humillarme,

a someterme,

a maltratarme.

que abusen de mí

como lo hizo

el gandalla de mi padrastro.

[solloza]

va, sale.

estefanía: a ver,

ni caso tiene

que sigan discutiendo

porque yo me voy a quedar

con mi cuñada.

así que los dos

se regresan a la casa.

fernando: a ver, yo quiero es--

estefanía: no es adecuado

que te quedes en su habitación,

fernando.

fernando: pues sí, tienes razón.

estefanía: ¿nos disculpas

un segundo?

cari, te prometí

hacer el amor contigo hoy,

que iba a ser

una noche especial,

pero ay, ¿me perdonas?

sebastián: claro que sí.

estefanía: es que pues

hay prioridades.

¿estás de acuerdo?

sebastián: sí, por supuesto.

estefanía: eres lo máximo,

por eso te amo tanto.

bárbara: suéltala sin miedo.

¿cuál es tu más oscuro secreto,

monjita?

inés: ¿secreto?

¿oscuro?

soledad: ay, juana inés

pasó la vida en un convento,

¿qué puede ocultar?

bárbara: achis, achis.

ya se puso colorada jitomate.

seguro guarda algo bien canijo.

hasta parece que vio

al mismísimo chamuco en persona.

octavio: no pasa nada, muchacha.

cuéntanos,

somos tus parientones.

inés: tú no eres mi pariente.

mauricio: estamos en confianza.

bárbara: ahora te peinas,

yo solté todita la sopa,

monja misteriosa,

así que ándale.

inés: no entiendo lo que dices.

sí me peiné.

soledad: ay, creo que no va

a decir nada.

mejor te ponemos un castigo,

¿no, juana inés?

inés: sí, mil veces

la penitencia.

soledad: ya sé.

bárbara: ya sé.

que le des sus besotes

en la boca al mauricio.

mauricio: ah, gracias.

entonces besarme

es una penitencia.

octavio: sí, es mucho castigo.

pobre de la muchacha.

[ríe]

ya sé,

mejor que se coma un chiltepín

y verán la enchilada

que se mete.

bárbara: o que salga

a la calle gritando:

"¡dios no existe!".

perdón, ahora sí me la bañé.

soledad: ay, ya sé.

¿qué tal si la enterramos

en la arena y que se quede ahí

media hora?

mauricio: sí, sí, buenísimo.

octavio: no, mejor una hora.

soledad: ay, sí.

hay que enterrarla.

bárbara: vas a ser

sor empanizada.

todos: [ríen]

sebastián: gracias, doctor.

estefanía: qué bueno que todo

salió bien con la operación

de juana victoria.

sebastián: pero nunca me dijeron

que le iban a poner

anestesia general.

fernando: según el doctor,

solo le iban a aplicar

un leve sedante

para estar más tranquila.

estefanía: como sea.

ahora ustedes se van

y yo la cuido.

sebastián: gracias, chiquita.

estefanía: [resuella]

inés: bonita penitencia

que me impusieron.

gracias, hermanita.

la otra mejor no me ayudes.

soledad: ¿preferías besuquear

a mauricio?

ah, ya sé, publicaré

en todos los periódicos

que aquí te quedas.

inés: claro que no.

soledad: entonces no me pelees.

inés: [tose] tengo arena

hasta en la garganta.

soledad: deberías de darme

las gracias, juana inés,

porque entre octavio y mauricio

igual y te hubieran sacado

la sopa.

inés: no, no, ni de chiste.

nadie más puede enterarse

de que estoy enamorada

de sebastián.

soledad: mi boca es una tumba.

inés: mientras no sea

una tumba abierta.

leonora: amigas,

hice el más absoluto ridículo

con el experto en tatuajes.

las marcas de nacimiento

de las ilegítimas son reales.

son auténticas, maldita sea.

perdón por gritar,

pero es que la cabeza

me quiere estallar del coraje.

[tono de mensaje]

[mujer] no entiendo, leonora.

¿son o no hijas de tu marido?

leonora: me consta

que por lo menos tres juana sí.

[tono de mensaje]

[mujer] en ese caso

mejor enfoca tu energía

al otro asunto,

al del amante de tu marido.

leonora: ay, ya se me había

olvidado ese asuntito.

[tono de mensaje]

[mujer] descubre

quién es esa mujer.

leonora: sí.

claro, me urge saber.

[tono de mensaje]

[mujer] y ahí te va un consejo,

amiga.

no te separes de tu esposo

ni un segundo,

así averiguas qué tan seria

va la relación

con esa resbalosa.

fernando: era mi oportunidad,

octavio.

octavio: pues sí.

eso de cuidar una enfermita

siempre ayuda bien.

fernando: siento que--

que nunca voy a conquistar

a juana victoria.

octavio: ¿por qué, pariente?

así feo, feo no eres,

y hasta pintas bonito.

fernando: gracias

por las porras.

octavio: no queda más

que echarle ganas

con la muchacha, mi artista.

fernando: pues sí.

bueno, y tú vas bien

con juana soledad, ¿no?

octavio: no, hombre,

ni la menciones.

a veces hasta miedo le tengo.

es que tiene contacto

con el más allá.

fernando: ¿qué?

octavio: habla con sus muertos

pues.

y si a algo le tengo terror

es a los fantasmas,

a las apariciones

y a todo lo que se le parezca.

mira,

nada más hablar de eso

ya se me puso el cuero chinito.

fernando: bueno, salud por eso.

victoria: sebastián.

sebastián.

sebastián.

sebastián, no es mi hermano.

ay, no.

no lo dejen.

no lo dejen que se acueste

con estefanía.

no dejen que se acueste

con estefanía.

no es mi hermano.

no es mi hermano sebastián.

sebastián, no lo dejen

con estefanía.

[música]

[música]

mauricio: tranquilo.

te dijeron que va a estar bien.

soledad: ey, juana inés

está metida en la tina

tratando de quitarse la arena.

te juro que trae bien mucho

hasta por donde no.

[ríe]

entonces ¿juana victoria

ya está bien, sebastián?

sebastián: sí.

la tienen en observación,

pero mañana temprano

la dan de alta.

soledad: oigan,

quiero preguntarles algo.

¿cómo es de veras octavio?

sebastián: pues

es de las personas

más honestas, solidarias

y generosas que conozco.

mauricio: de acuerdo.

y eso que lo conocemos

desde niño.

soledad: pero es

bastante mujeriego, ¿verdad?

mauricio: ah, sí,

eso es lo malo.

no, no, no, mentira, mentira.

octavio es...

[titubea]

lo que técnicamente decimos

"ojo alegre".

sebastián: a ver, no.

le gusta las mujeres, sí,

coquetea con ellas,

pero cuando se mete en serio

en una relación,

es el más fiel.

soledad: híjole.

¿es en serio?

sebastián: pues claro que sí.

ven acá, a ver.

yo jamás te mentiría,

juana soledad.

y cuando anduvo con gladis,

no tuvo ojos para otra mujer.

mauricio: estaba muy enamorado,

pero ella, pues, lo engañó

con otro.

sebastián: sí.

sufrió muchísimo por eso.

estefanía: despertaste.

¿cómo te sientes?

victoria: ¿qué haces aquí,

estefanía?

deberías estar con--

con sebastián.

estefanía: estoy justo

donde debo de estar,

juana victoria.

victoria: gracias.

estefanía: no hay nada

que agradecer.

para mí eres la hermana

que siempre quise tener.

soledad: hola.

octavio: nos vemos luego, ¿sale?

juan: las juana ya regresan

y no he encontrado una solución

al problema que provocó

el dichoso video ese.

xavier: seguro la gente

va a continuar agrediéndolas

y es injusto.

juan: pero ¿qué hago?

es que aparte

todos tienen que saber

que son mis hijas,

que aparte de que me quieren

no anda detrás de mi dinero.

xavier: tú eres muy ingenioso,

juan.

algo se te va a ocurrir.

juan: sí.

¿sabes?

podría ser--

xavier: ¿qué?

juan: gracias.

ya tengo la solución.

xavier: [ríe]

sirvienta: señora,

se puso bien guapísima.

¿para dónde va?

leonora: a trabajar.

inés: [gime]

[ríe]

perdón.

perdón.

sebastián: juana inés,

ya sé tu secreto.

inés: ay, no.

no, no, no.

darío: ahorita mismo

agarran sus cosas

y se largan todos de mi casa.

[música]

[música]

juan: lucy, por favor,

en cuanto lleguen mis hijas

que me alcancen en la oficina,

tengo que hablar con ellas.

leonora: claro, señor oropeza.

juan: y ¿se puede saber

qué haces tú aquí?

leonora: trabajando.

¿qué, no ve?

juan: a ver, no entiendo,

tú no necesitas estar aquí.

leonora: este también

es mi hotel.

o por lo menos una sexta parte,

¿no?

vaya a su oficina,

señor oropeza,

yo le transmito

a las ilegítimas su recado.

darío: ¡fuera!

¡fuera de aquí!

mauricio: pero papá,

déjame explicarte.

darío: ¿qué esperan?

fuera.

victoria: mucho disgusto

en conocerlo, señor iriarte.

[gime]

le daría la mano,

pero pues no se me da la gana

con alguien como usted.

estefanía: déjame, déjame.

darío: princesa.

bárbara: de mejores antros

me han corrido.

el último en salir apaga la luz.

darío: invitaste a tu banda

a venir a mi casa, ¿verdad?

mauricio: sí, fui yo.

darío: y ¿desde cuándo

te sientes con derecho

a traerlos sin mi autorización?

mauricio: ¿me la habrías dado?

darío: no, claro que no.

mauricio: y ¿si estefanía

te lo hubiera pedido?

darío: con ella es distinto.

mauricio: claro.

mi hermana es perfecta,

en cambio yo--

darío: tú te comportas

como un niño chiquito

y debes de asumir

las consecuencias.

mauricio: ¿entonces los corriste

para darme una lección a mí?

darío: sí.

aunque es inútil

porque no entiendes.

mauricio: pues quédate

con tu maldita casa.

no pienso regresar nunca.

estefanía: ¿qué le pasa

a mi daddy?

muero de las vergüenzas

con mis cuñadas.

sebastián: ya, ya, chiquita.

ven acá.

no llores, no llores.

estefanía: ahora que lo pienso,

mi hermano me mintió.

nunca le pidió permiso

a mi daddy para usar la casa.

sebastián: bueno, como sea,

eso no justifica

que nos trate como delincuentes.

estefanía: no puede ser que--

que en un segundo

se me haya caído la imagen

que tenía de él.

me duele, cari,

me duele porque lo adoro.

[llaman a la puerta]

darío: estefanía, princesa,

tenemos que hablar.

estefanía: no, daddy.

no quiero ni verte.

[solloza]

te juro que--que antes mi daddy

no era así.

inés: si tú hubieras escuchado

a sebastián.

ay, dios mío, me dijo--

soledad: sí, dijo: "acabo

de descubrir tu secreto".

inés: ¿te das cuenta?

nuestro hermano ya sabe

que estoy enamorado de él.

soledad: ay, sosiégate,

que te van a ir.

inés: el cielo sabe,

¿qué más da que lo sepan

todos los demás?

soledad: chance y se refería,

no sé, a otra cosa.

no te adelantes.

inés: ese es mi único secreto.

el de mi pecado.

soledad: [chista]

yo digo que ni pecado,

porque, pues, no has hecho

nada malo.

inés: ¿no sabes el "yo pecador"?

"yo confieso

ante dios todopoderoso

y ante ustedes, hermanos,

que he pecado mucho

en pensamiento, palabra, obra

y omisión.

por mi culpa".

[llaman a la puerta]

victoria: ¿listas y empacadas?

desalojando, manitas.

soledad: ah, sí, sí,

ya estamos listas.

inés: no, no, no.

yo no puedo salir.

me muero de la vergüenza.

estefanía: una disculpa,

estoy apenadísima con ustedes.

mauricio: no, no, estefi,

yo debo disculparme.

me equivoqué,

no debí invitarlos

sin el permiso de mi padre.

victoria: ay, no, ni se apuren,

pues total a nosotros

se nos resbala la corridota.

además, la pasamos a todo dar.

¿a poco no?

bárbara: pues claro.

lo bailado y lo bronceado

nadie nos lo quita.

ni siquiera ese bato viejo

y amargado.

octavio: [ríe] sí.

estuvo curadísimo.

bárbara: ¿qué dijiste?

soledad: vámosle,

que ya estamos aquí.

victoria: y ¿ahora?

pues ¿tú qué te traes?

¿a poco ya te sientes así

un artista que cree

que los paparazzis

te están siguiendo?

soledad: un momentito.

sebastián: ¿qué pasó?

bárbara: achis.

¿otra bronca con la monjita?

pues se hace más pesado

el difunto cuando siente

que lo carga.

es un día lleno de sorpresas.

soledad: fíjate que hace rato

le dijiste a juana inés

sobre un secreto, ¿por qué?

sebastián: sí.

lo que pasa es que la vi

tan feliz, tan contenta

jugando y disfrutando

que me di cuenta

de que para nada tiene

vocación de servicio.

soledad: [ríe] sí.

juan: a ver, entonces

¿qué les pareció el plan?

juanas: [hablan a la vez]

sebastián: tu idea puede

funcionar, papá.

juan: bueno, por lo menos

vale la pena intentarlo,

así tus hermanas

ya no tendrían más problemas

con toda esta gente.

sebastián: ahorita mismo

localizo a mauricio.

juan: a ver, mis niñas,

ahora sí cuéntenme

cómo les fue el fin de semana.

victoria: no, pues no fue

a todo dar ahí en la playita,

don juan.

inés: descubrí

que mi deporte favorito

es el vóleibol.

soledad: echamos la cantada

en la fogata.

bárbara: y hasta nos subimos

a unas tablas y remamos.

soledad: juana victoria

hizo trampa.

juan: oye, a ver, a ver.

ey, ey, ey, a ver,

¿a ti qué te pasó en la mano?

bárbara: se echó una lucha

a tres rounds con un erizo.

y es que le aplica

la hurracarrana

y le ¡da rudo, rudo, rudo!

victoria: [silba]

más o menos, eh, la verdad.

todos: [ríen]

victoria: pues sí, más o menos

fue así.

por lo menos yo sí sentí

que era así.

leonora: no duden en llamarme

si necesitan cualquier cosa.

el botones les va a llevar

sus maletas a la habitación.

y feliz estancia.

sebastián: claro, entonces

nos vemos allá.

perfecto, gracias.

mamá.

leonora: ¿qué, qué?

tu padre puso la misma cara

y te voy a responder

lo mismo que a él,

estoy trabajando.

sebastián: no te creo.

estás aquí por mis hermanas.

leonora: ¿yo?

sebastián: te conozco,

quieres estar cerca de ellas

para hacerle la vida imposible.

leonora: y no pienso desistir

hasta que se vayan de mazatlán.

sebastián: mamá,

¿nunca te extrañó

que yo no tuviera

la marca de nacimiento

de mi papá?

leonora: para nada.

tú no necesitas

de ninguna estúpida medialuna

para ser el único hijo legítimo

de juan oropez.

teresa: ¿cómo te fue, mi hija?

victoria: pues hay dos, dos.

me operaron la manopla

de tonta que se me ocurrió

ir a agarrar un erizo de mar.

teresa: pero ¿estás bien?

¿te duele?

¿tu mano va a funcionar

como dios manda?

victoria: sí, ya está todo

bajo control.

me dieron medicina

y tengo que ir curación

en unos días.

no, madrina,

de veras estoy bien.

teresa: ¿sí?

y, bueno, por lo demás

¿el viaje qué tal?

victoria: pues con sus asegunes.

doña leonora se apareció

por allá que es que para calar

que nuestras marcas

de nacimiento no fueran chafas.

teresa: ¿qué?

[ríe]

victoria: no.

ahí no paró el asunto.

el papá de estefanía

nos corrió de la casa.

teresa: y ¿se lo contaste

a don juan?

victoria: no, claro que no.

¿para qué me pongo a matar

pulgas con balazos?

no iba a arreglar nada con eso.

teresa: tienes razón.

ya me quedó claro

que vinimos a dar

en un nido de víboras.

victoria: ya no se siente

lo fuerte, sino lo tupido

del veneno.

todoelmundo: sh.

lo encontré.

sebastián: [ríe]

todoelmundo: ya se está

copiando.

sebastián: lo lograste.

mundito: ¿a poco dudaban

de mi sensei?

mauricio: eres increíble.

lo rescataste

de quién sabe dónde.

[tono de notificación]

todoelmundo: listo, ya está.

mauricio: pues vámonos

antes de que empiecen

a llegar los empleados

y nos sorprendan aquí, ¿ok?

todoelmundo: nosotros tenemos

que irnos a la escuela, pupilo.

mundito: sí, papi.

sebastián: bueno, en el camino

les explico lo que se le ocurrió

a mi papá, vamos.

victoria: "los genes recibidos

de los progenitores

contienen la información

que nos hacen ser quien somos.

la herencia genética

es el mecanismo mediante el cual

determinadas características,

ya sean morfológicas,

fisiológicas o metabólicas,

son transmitidas

a los descendientes".

[gime] no, bueno,

pues si yo no quiero ser

bióloga.

solo necesito saber

si sebastián es mi hermano o no.

[música]

[música]

leonora: ahí estás,

robamaridos.

nada, niña,

ocúpate de tus asuntos.

no, no, no es.

¿quién eres, mustia?

¿quién eres?

¿quién, quién, quién?

inés: ¿sigues dormida,

juana soledad?

bárbara: no,

anda mirando para adentro

porque algo se le perdió.

inés: pero ¿cómo es posible?

juana soledad.

juana soledad.

soledad: ahora, ahora,

pues ¿qué te pasa?

inés: mira la hora que es

y tú todavía aquí con sueño.

soledad: es que pasé mal

la noche.

bárbara: con que no hayas

tenido una de tus visiones.

a ver si es pura desgracia.

soledad: no, no, no fue eso.

más bien estuve pensando

en octavio.

bárbara: ¿ya se le hizo

al bato ese?

soledad: al revés.

volteado.

bárbara: pues ¿qué pasó?

soledad: al fin me decidí

y hasta quise darle un beso.

bárbara: órale, juana coqueta.

inés: y ¿entonces?

soledad: pues nada.

el morro salió por piernas.

bárbara: achis, achis, achis.

inés: pero él anda detrás de ti

desde que llegamos a mazatlán,

¿no?

soledad: pues nomás me vio

y puso cara de asustado,

como si hubiera visto

un fantasma.

bárbara: pues claro,

si aparte de enfermera

eres una bruja bien perrona.

puedes comunicarte

con los muertos.

inés: no, no, él no estaba

cuando ella contactó

a la mamá de juana victoria.

soledad: no, pero le conté

de cuando hablaba

con mi mamá y con mi hermanito

ya después de muertos.

octavio: imagínense.

primero andaba loco

por un beso de mi sole

y cuando me lo va a dar,

que salgo corriendo.

jóvenes: [ríen]

octavio: aguas, no me agarren

de su menso.

la cosa

es que ella puede contactar

con seres del más allá.

no es guasa.

juana soledad se comunica

con los espíritus.

jóvenes: [ríen]

octavio: y yo pues,

a mí esas cosas sí me espantan.

pero ahora no sé cómo hacerle,

porque estoy todo--

cómo me encanta la condenada,

muchachos.

mauricio: ¿listas?

leonora: ¿se puede saber

a dónde van?

victoria: vamos aquí

a hacer justicia y regresamos.

con permiso.

mauricio: hasta luego,

doña leonora.

victoria: la mera verdad,

¿no que doña leonora piensa

que queremos darle baje

con su lana?

y yo sí quiero dejarle

bien clarito

que cuando busquemos hoy,

pues sepa conocerlos,

para saber de dónde venía yo

y quién era mi verdadero papá,

no por su dinero.

si yo acepto su apellido

y todo lo que quiere darme

se va a correr el chisme

de que lo busqué nomás

por conveniencia.

todos: [gimen]

no, no puede ser.

[murmuran]

victoria: logramos

lo que queríamos, hermana.

juan oropeza

se tragó completito el cuento

de que somos sus hijas.

ahora solo falta adueñarnos

de la fortuna

de nuestro disque papá.

vamos a quedarnos

con todo lo que nos pertenece.

así va a ser.

la bruja de leonora

va a separarse de él

para que después

se case con tu mamá,

juana bárbara, con margarita.

todos: [murmuran]

juan: ¿será que vamos a lograr

nuestro propósito, chicos?

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