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Hijas de la Luna Capítulo 11

Univision29 Oct 2019 – 12:00 AM EDT

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...

locutor: televisa presenta...

juana victoria: pues,

llegó la hora, manitas.

al mal paso darle prisa.

juana soledad: las voy

a extrañar bien mucho

y me va a doler en el alma

estar sola otra vez.

juana inés: ¿qué voy a hacer

sin ustedes?

mi vida no va a ser la misma

sin mis hermanas del alma.

juana bárbara: faltaba más,

te voy a extrañar un buen.

[solloza]

juana soledad: ¿ya checaron?

juana victoria: qué raro.

han de ser regalos de despedida.

juan: buenos días.

siéntense, por favor.

como les había dicho,

necesito hablar con ustedes

seriamente.

para empezar, como pueden ver,

tengo un regalo

para cada una de ustedes.

ábranlo, por favor.

levanten.

juana bárbara: ah, un celular.

juana soledad: seguro es para

que nos comuniquemos

ahora que...

que nos vamos a separar.

juan: ¿separar?

¿de qué hablas?

juana victoria: ay, no se haga.

más claro ni el agua.

entre nosotras y su esposa,

usted escogió a...

a doña leonora.

juana bárbara: ni modo,

ya ni chillar es bueno.

ahora que cada cual

jale para donde pueda.

juana inés: pero no te

guardamos rencor, papá.

entendemos que tu matrimonio--

juan: a ver, a ver.

ya, ya, ya, ya, a ver, a ver,

a ver.

no les entiendo nada.

margarita: sebastián.

teresa: ¿adónde vas?

digo, si se puede saber.

sebastián: con el contador

para hacer la declaración

trimestral.

teresa: ah.

y, ¿ya sabes cómo para qué

citó tu papá a las juanas?

sebastián: no, no, teresa,

ni idea.

pero si me disculpan,

tengo prisa.

nos vemos después.

margarita: no es justo, teresa.

juan unió a las hermanas

y ellas aprendieron a quererse.

teresa: no, y ahora que ya

se encariñaron,

pues ahora les hace

la mal obra de separarlas.

margarita: no se vale.

les va a romper el corazón.

juan: después de nuestra

fallida fiesta,

pasé la noche pensando y

entendí algo importante.

si lo que hicimos

no fue suficiente para leonora,

pues va a ser imposible

que me perdone.

tengo el corazón destrozado

por el odio de mi esposa

a la que amo tanto.

me duele hasta el alma

porque hemos compartido

la vida durante 25 años.

y estoy--estoy tan triste

que a veces me cuesta

seguir adelante,

pero pues no por eso

pienso descuidar

mis obligaciones

para con ustedes,

mis queridas hijas.

por eso tomé algunas decisiones.

primero,

quiero darles mi apellido.

según el notario,

el trámite es largo,

pero independientemente de eso,

me gustaría que de ahora

en adelante ustedes sean

juana victoria oropeza,

juana soledad oropeza,

juana inés oropeza

y juana bárbara oropeza.

además, decidí incluirlas

en mi testamento.

ya también le pedí al notario

que lo ajuste debidamente.

ricardo: disculpe,

señor iriarte,

pero no entiendo por qué tomarse

tantas molestias por las hijas

ilegítimas de juan oropeza.

darío: por un solo motivo:

darle gusto a leonora.

ricardo: perdón si me entrometo

en sus asuntos, pero

usted siente algo más

que un simple afecto

por su futura consuegra,

¿verdad?

darío: tira.

me enamoré de ella

desde que la conocí

hace 25 años.

[gime]

para entonces, yo ya me había

casado con la madre

de mis hijos.

me vi obligado

a guardar ese amor

en lo más profundo de mi ser.

¿sabes, ricardo?

todos estos años, yo--

yo he escondido

todo lo que siento por leonora.

ricardo: pero ¿la sigue amando

después de tanto tiempo?

darío: sí.

solo que ahora

sí tengo esperanzas.

leonora y juan oropeza

van a divorciarse.

ricardo: guau.

darío: debo de aprovechar

la coyuntura.

si yo consigo

deshacerme de las juanas,

leonora va a estar

eternamente agradecida conmigo.

por eso es que necesito

tu ayuda.

ricardo: claro, jefe.

¿qué tiene en mente?

darío: voy a valerme

de tus habilidades

con la tecnología.

tengo un plan para no volver

a ver a las juanas nunca más.

juana soledad: mejoramos

un chorro.

juana bárbara: hasta herederas

está la cosa.

juana inés: ¿será bendición

de dios o tentación del demonio?

juan: todavía hay algo más.

quiero que se queden aquí

en mazatlán de forma permanente.

juana soledad: [ríe]

nosotras de mal pensadas

creyendo que nos teníamos--

juana inés: bien tontas.

juana bárbara: a mí no me

incluyas, monjita,

habla nomás por ti.

juan: para eso necesito

que cada una de ustedes

tenga una actividad,

un modo de vida que les permita

independencia económica.

pero ¿saben qué?

sobre todo su realización

como personas.

a ver, ¿qué les gustaría ser?

juana bárbara: no, pues si es

la hora de las complacencias,

yo necesito un gimnasio de box

con entrenador, equipo

y toda la cosa.

quiero ser boxeadora profesional

y darle clases

de defensa personal

a los güercos y güerquillas.

juan: concedido.

juana soledad: yo siempre

he soñado con ayudar a gente.

y ocupo mi consultorio para eso.

juan: listo también.

hija, ¿tú qué quieres?

juana inés: yo también quiero

ayudar a los pobres, papá.

quisiera poner un dispensario.

juntaría ropa usada

para venderla y con el dinero

compraría comida

para igual venderla,

pero muy baratita.

juan: ya dalo por hecho también.

¿y tú, juana victoria?

leonora: ¡maría!

maría: ¿sí?

leonora: prepárate.

maría: ¿para qué, señora?

leonora: le vamos a hacer

a mi esposo la comida

que más le guste.

va a ser un banquete

inolvidable--

maría: ah, caray, pero

¿qué se festeja?

leonora: ah.

que las ilegítimas

se van para siempre

y que mi marido y yo

vamos a ser la feliz

pareja de antes.

[ríe]

con permiso, voy de compras.

[música]

[música]

sebastián: ahora sí, papá, dime.

¿qué hablaste con mis hermanas?

margarita y teresa me dijeron--

[llaman a la puerta]

juan: pase.

¿qué te pasa, hija?

juana victoria: vengo a decirle

de una vez que no quiero

ni su apellido, ni su herencia

ni mucho menos

que me ponga un negocio.

ambas: [festejan]

juana bárbara: sacas,

voy a tener mi propio

gimnasio de box, madre.

juana soledad: ya, bájale

tantito, juana bárbara,

te van a escuchar

hasta la playa.

además, ¿qué es eso de sacas?

¿adónde lo saco o qué?

juana bárbara: e--es como decir

"¿das cuenta?"

es que estoy bien feliz,

mi sueño convertido realidad.

voy a ser la boxeadora

profesional más perrona.

es más, campeona del mundo.

juana soledad: creo que es

la primera vez que te veo

bien mucho feliz.

juana bárbara: en cambio otras

siguen igual de agüitadas.

como la sor tristezas.

teresa: ay, ¿qué te pasa,

juana inés?

¿por qué no celebras

como tus hermanas?

juana inés: estoy contenta

aunque no se note.

juana bárbara: ay, sí, monjita,

si fuera perro,

estarías mueve y mueve la cola.

juana inés: vengo de un convento

jamás me preocupé

por mi apellido o por mi dinero,

porque no lo necesitaba,

y ahora pues no sé

qué hacer con esto.

mis emociones están de cabeza.

tengo miedo de muchas cosas y--

y lo que siento me duele.

teresa: ven.

juana inés: [solloza]

juan: no entiendo.

lo que les ofrecí a ti

y a tus hermanas es de buena fe,

es de corazón.

mira, sé que es difícil, pero

busco compensar darles algo

antes de saber que existieran.

juana victoria: pues es que--

ay, de veras no puedo.

me sentiría rete mal

aceptando todo eso.

juan: a ver, dame una buena

razón, una.

necesito entenderte, de verdad.

juana victoria: la cosa es que

yo vine aquí a mazatlán a--

después de que mi mamá--

si aceptara, ¿no cree que--

digo, usted puede pensar

que lo busqué nada más

para ver qué le sacaba.

y para nada, ¿eh?

también la gente va a decir

que me acerqué a los oropeza

nada más por convenenciera.

juan: pero yo sé

que no es así, juana victoria.

yo sé que eres íntegra,

que eres honesta.

y me gustaría compartir contigo

lo que la vida me ha dado.

juana victoria: no, no, no.

no, ya le dije, yo no voy

a aceptar nada de nada,

porque de encajosa

yo no tengo un pelo.

juan: ¿ni siquiera mi apellido?

juana victoria: ese menos

que cualquier otra cosa.

juan: ¿por qué reacciona así?

no entiendo.

sebastián: yo tampoco, papá.

juan: ¿qué te pasa?

¿estás enojado?

sebastián: por eso mandaste

a traer al notario, ¿verdad?

¿sabes qué?

mejor hablamos después.

javier: ¿por qué no te sientas

y platicamos?

juana victoria: hablé con mi--

con don juan.

es tan buena gente conmigo

y con mis hermanas

que me dejó toda achicopalada

tener que ponerle

su estate quieto.

javier: ¿un estate quieto?

juana victoria: le dije

que no quiero ni su herencia

ni nada.

solo hay luego que--

solo hay algo que yo necesito,

y eso no me lo puede dar.

javier: y ese algo no es

su apellido, ¿verdad?

juana victoria: pues ya sabe

que no.

lo que yo quiero es a su hijo,

a sebastián.

y si yo llevo su apellido,

eso me estaría recordando

todo el tiempo que él y yo

somos...

javier: medios hermanos.

juana victoria: ay, no, no, no,

es que ahora la cosa

se puso peor.

sebastián y yo nos confesamos

que...

que estamos enamorados.

me ama tanto como yo a él.

¿se da cuenta?

ya no es "lo amo",

es "nos amamos".

javier: sí, juana victoria.

y el problema es qué van a hacer

con sus sentimientos.

juana victoria: ay, no,

pues quedamos de transformar

nuestro amor en--

en cariño de hermanos.

javier: pero, muchacha--

juana victoria: no, pues, yo--

yo también me doy cuenta,

pues si no soy mensa.

cuando sebastián lo dijo,

yo--yo creí que sí se podía,

pero

ya vi que no, ya vi que no

porque mi amor,

mi amor por él sigue aquí.

por eso no quiero el apellido

oropeza.

[solloza]

javier: perdón, pero se metieron

en un buen lío.

juana victoria: sí, sí.

yo no sé ni quién de los dos

está peor, la verdad.

si él con su estefanía

o yo que no puedo amarlo.

pero es que tampoco

puedo alejarme de aquí.

por mis hermanas,

por don juan, también por usted.

no quiero, no quiero irme.

y me duele tanto quedarme, pero

no sé cómo hacerle.

no sé.

[llora]

[llaman a la puerta]

juan: pásale, margarita.

¿te ofrezco algo de tomar?

margarita: ay, perdón.

perdón.

juan: ¿por qué o qué?

margarita: nada, me quedé

pensando en...

bueno, ya sabes,

en lo que hubo entre nosotros.

pero no vine a eso, ¿eh?

vine a agradecerte

lo que haces por mi hija.

juan: por nuestra hija.

siéntate, por favor.

margarita: sí, sí, claro.

juan: siéntate, siéntate,

siéntate, por favor.

margarita: muchas gracias, juan.

juan: solo cumplo

con mi obligación de padre.

si hubiera sabido

de su existencia antes,

me hubiera hecho cargo de ellas

desde el principio,

de las cuatro, como corresponde.

margarita: cuando nos conocimos,

me dijiste que estabas casado,

que amabas a tu esposa.

pues no quise echar a perder

tu matrimonio y--

y por eso no te avisé

del embarazo.

yo sola mi hice cargo

de juana bárbara.

por ti le puse juana.

juan: y me siento halagado.

y también profundamente

agradecido con--contigo

y con las mamás

de mis otras tres hijas.

todas se llaman juana

igual que su padre.

ambos: [ríen]

margarita: ¿tú te acuerdas

cuando--cuando me diste

esta foto?

juan: a ver.

margarita: ay, ay, ay.

juan: claro.

[ríe]

esta la saqué para el pasaporte.

margarita: ay, eras tan guapo.

pero sobre todo encantador.

caí redondita a tus pies.

había algo de travesura

en tu cara.

ambos: [ríen]

margarita: pues, como una

picardía.

siempre pensé que eras

muy especial, juan oropeza.

[llaman a la puerta]

juan: pase.

lucy: con permiso, don juan.

juan: sí.

lucy: buenos días, señora.

margarita: sí.

¿qué tal?

lucy: le tengo un recado

de su esposa.

juan: sí, ¿y ahora qué tragedia

está por llegar a mi vida?

lucy: dijo que lo espera

a comer en su casa

y que es importante que vaya.

juan: gracias, lucy.

lucy: con permiso.

leonora: preparé tu comida

favorita, gordito.

caldo de queso,

aguachile de camarón,

pescado zarandeado

y, de postre, unos coricos.

juan: eh, no entiendo.

creí que querías hablar

sobre el divorcio.

leonora: ay, por favor,

olvídate de eso.

hoy vamos a festejar

por lo que hiciste

con las ilegítimas.

juan: ¿cómo?

ya te enteraste.

leonora: si, sí, claro.

ellas mismas vinieron

a decírmelo.

juan: ¿tú estás de acuerdo

con la decisión que yo tomé?

leonora: por supuesto.

al señor primero, mary,

por favor.

es el señor de la casa, maría.

y--y bueno, respondiendo

a tu pregunta, gordito,

no solo estoy de acuerdo

si no que además

me siento feliz.

yo--yo me sirvo.

gracias.

estoy contentísima.

y en cuanto a tus pecadillos

del pasado,

por favor, quedan totalmente

perdonados y totalmente

olvidados.

[ríe]

juan: pues, no sabes

lo feliz que me haces, gordita.

yo pensé que te ibas a enojar.

leonora: ay, ¿enojarme?

ay, ¿por qué?

no, por fin hiciste justicia

con las juanas.

juan: claro, claro,

fue un acto de justicia

darles mi apellido

y ponerlas en el testamento

como mis herederas.

leonora: ¿que hiciste qué?

[música]

[música]

fernando: si la belleza fuera

un instante, tú serías

una eternidad.

juana victoria: ay, fernando,

pues, ¿ya qué ensalada comiste?

fernando: quiero ser

un artista y no puedo resistirme

a la belleza que el mundo

ofrece.

oye, conozco un lugar

cerca de aquí,

se trata de una playa hermosa.

voy a dibujar un poco.

¿me acompañas?

juana victoria: bueno, mira,

pues es que ando

medio atareada, pero...

pues si te esperas

a que termine mi turno,

jalo contigo.

fernando: espero todo

lo que tú quieras.

mira.

sebastián: ¡fer!

¿qué haces por aquí?

hola, hermana.

juana victoria: hermano.

¿qué cuentas?

sebastián: ¿no te acuerdas?

tú y yo tenemos algo pendiente,

algo muy importante.

juana victoria: cierto.

lo de la prepa en línea.

sí, me urge empezar a estudiar.

sebastián: exacto.

y podríamos hacerlo

en cuanto termines

tu turno de trabajo.

juana victoria: sí,

pues es que ya había quedado

con fernando de que yo--

fernando: no, no, no,

por mí ni te preocupes,

juana victoria.

la obligación

antes de la diversión.

otro día será.

nos vemos.

leonora: vamos, bonito.

dile al señor oropeza

lo que te indiqué.

edmundo: que cancele los planos

de las interesantes.

juan: ¿eh?

edmundo: era así, ¿verdad?

leonora: no, que cancele

los planes que tenía

para las ilegítimas.

edmundo: por poquito lo digo

bien, ¿verdad?

juan: no puedo hacerlo, leonora.

ellas--

leonora: no, no se dirija

a mí directamente,

señor oropeza.

edmundo: sí, para eso sirven

los inter--intra--

leonora: interlocutores.

dile al señor aquí presente

que ni crea que se va a salir

con la suya.

edmundo: la doña dice

que ni crea--

leonora: edmundo.

edmundo: ni modo,

ahora sí se encanijó.

juan: ay, dios mío.

juana soledad: una cosa es

que mi papá nos quiera

apoyar y darnos su apellido

y otra que dizque estés

enamorada de nuestro hermano.

juana inés: [chista]

baja la voz.

nada de dizque,

es un sentimiento bien fuerte.

lo siento aquí,

lo siento aquí,

lo siento aquí

y ya mejor no sigo a dónde más.

juana soledad: a ver, juana

inés, lo que pasa--

juana inés: lo que sea.

es un pecado con el tamaño

del mundo.

es el rey de los pecados.

ay, no, dios mío.

lo que me faltaba.

sebastián: ¿por qué lo hizo?

juana soledad: tiene bien mucho

calor.

sebastián: no sabe nadar.

juana soledad: [ríe]

juana inés: bájame, bájame,

bájame, por favor, sebastián.

juana soledad: ¿se te quitó

el calor o te dio más,

hermanita?

juana inés: al ver a mi hermano

me imaginé que iba a besarme

y que me aviento a la alberca.

ni me acordé que yo no sé nadar.

el colmo fue, padre,

que el propio sebastián

me sacó del agua cargando.

yo me sentí morir de emoción

y de culpa.

padre: entiendo que eres hija

de juan oropeza y, por lo tanto,

media hermana de sebastián.

juana inés: ay, ni me lo

recuerde.

es que ahí está el problema,

que estoy--mi hermano me--

me hace sentir cosas que--

estoy enamorada de él, padre.

me urge el perdón de dios.

padre: sí, sí, entiendo, hija,

entiendo.

juana inés: dígame qué

penitencia debo cumplir.

padre: debes alejarte

de tu hermano.

quien quita la ocasión,

quita el pecado.

pon kilómetros de por medio

entre él y tú.

juana inés: ¿kilómetros?

padre: sí.

octavio: [tararea]

vámonos,

entró el sol a mi changarro.

creí que andabas enojada

conmigo.

juana soledad: pues a ti

te gusta hacerme enojar, genaro.

octavio: se equivocó de "compa",

señorita.

me llamo octavio.

juana soledad: ay, como sea,

no vine a echar líos, ¿sí?

si no, a hablar de trabajo.

octavio: ah, muy bien.

¿y para qué soy bueno?

juana soledad: para nada,

genaro.

bueno, sí, para mentir

y engañar, te engañas solo.

eres todo un "echador".

octavio: y dale con esa

palabrita de echador.

ahora pues, si me sigues

diciendo genaro, te la reviro,

juana gladys.

juana soledad: ¿gladys?

octavio: sí, por una exnovia

que me vio la cara de menso.

juana soledad: ah, ¿vio?

a la morra no le debió

haber costado ningún trabajo.

octavio: sale, pues,

¿qué se te ofrece, juana gladys?

juana soledad: ocupo

la estantería

para un consultorio

que voy a montar, genaro.

octavio: pues ¿no que no eras

doctora?

juana soledad: ay, es para dar

primeros auxilios.

accidentes sin importancia

y eso.

claro, si me cae por

el consultorio algo más grave,

pues le hablo al doctor,

¿verdad?

octavio: yo me encargo

de tu estantería, juana gladys.

oye, pero a ver...

en la fiesta te dije algo

y es la verdad,

me gustas.

para que te quede bien claro,

me gustas bien mucho.

juana soledad: ocupo que vayas

al local a tomar medidas, ¿sí?

en el media luna.

octavio: ¿te gusto

aunque sea un poquito?

sebastián: ya tengo la clave

del wifi.

ahora hazle clic

a ese simbolito,

ahí están las redes disponibles.

selecciona esta,

te va a pedir una clave

y aquí está, mira.

en el hotel también hay wifi.

se llama media luna

y la clave es oropeza,

mayúscula al principio.

juana victoria: listo.

dice que ya está conectado.

sebastián: bueno,

ya tienes internet.

ahora abre el navegador.

juana victoria: claro,

el navegador.

es el que navega, ¿no?

así como cristóbal colón.

sebastián: clic a este

simbolito, perfecto.

ya entraste a la página

de la prepa andina.

juana victoria: y si me pongo

las pilas, ¿en cuánto tiempo

la termino?

sebastián: en dos años,

cuatro meses.

son 23 módulos de un mes

cada uno.

ahora inscríbete aquí.

pon tu nombre completo.

juana victoria: servidora

y amiga juana victoria

ramírez nieto.

pues, me late que de una vez

ya lleno toda la información,

¿no?

sebastián: acuérdate que tienes

un salón virtual las 24 horas

del día.

accedes cuando tengas

tiempo disponible.

oye, ¿por qué no aceptaste

lo que te ofreció mi papá?

juana victoria: ¿de veras

no cachas?

¿quieres que además,

para colmo, tú y yo

tengamos el mismo apellido?

sebastián: ojalá solamente

fuera el apellido.

es la sangre que compartimos

la que nos separa.

juana soledad: tranquila,

juana inés, soy yo.

¿estás bien?

juana inés: tengo que regresar

al convento.

juana soledad: ay,

¿y eso por qué?

juana inés: ¿para qué

me salí de ahí?

juana soledad: pero no puedes

irte, nosotras te queremos

bien mucho.

tú misma dijiste

que somos tu familia.

juan es tu papá.

juana inés: fui a confesarme.

el padre me mandó alejarme

de sebastián.

juana soledad: no, no, no--

juana inés: dijo que debo

de poner kilómetros

de por medio.

es la penitencia

por enamorarme de mi hermano.

juana soledad: ¿penitencia?

juana inés: debo pasar

mi vida al servicio de dios

como siempre lo soñé.

juan: primero, leonora creyó

que mis hijas ya se iban

de mazatlán, pero cuando le dije

que les di apellido y herencia,

no, hombre, se volvió pantera.

va a arder troya, javier,

va a arder troya.

javier: pues, hay que estar

pendientes de cada movimiento

que haga porque--

juan: porque es capaz

de cualquier barbaridad,

cualquier barbaridad.

sebastián: ¿qué haces aquí, ma?

leonora: ¿piensas aceptar

que el señor oropeza

reparta entre las juanas

lo que te corresponde?

¿vas a permitir que te quiten

lo que por derecho te pertenece?

[música]

[música]

leonora: ahora resulta

que las ilegítimas,

las ilícitas,

van a llevar tu apellido,

el que sólo te corresponde a ti

como hijo legítimo

de juan oropeza.

no puede ser que este señor

le dé su apellido a esas--

sebastián: ya basta, mamá.

primero, no voy a permitir

que hables mal de mis hermanas.

segundo, te guste o no

son hijas de tu marido.

tienen derecho a ser oropeza.

por eso también les corresponde

su herencia y lo que mi papá

quiera darles.

leonora: ¿tú enloqueciste?

piénsalo bien, del 100

por ciento de la herencia

ahora te va a tocar

nada más el 20.

ay, por dios, no puedo creer

que tú estés de acuerdo

en esas cosas.

sebastián: tengo mis propios

dones para hacer crecer

este negocio.

leonora: ay, las advenedizas

no merecen ni un peso.

son unas trepadoras.

sebastián: las cuatro

son increíbles, mamá.

honestas, solidarias,

sencillas, de buen corazón.

leonora: no, no me parece que--

sebastián: ¿qué tienes, mamá?

ma, ven, ven.

¿es tu corazón?

¿te sientes bien?

leonora: no, no me siento bien.

sebastián: no, no, vamos

al hospital ya.

vamos, vamos, vamos ya.

juana bárbara: ándale, juana

inés, no seas gacha.

apúrate a doblar las toallas

que después tenemos que echar

nuestra ropa a lavar.

juana soledad: ay, no seas

floja, nomás jálale,

ni que fuera cosa de otro mundo.

juana bárbara: la monjita

tiene apenas dos tambaches.

le da tiempo de hacer mi jale,

¿qué no?

juana inés: está bien,

boxeadora.

juana soledad: no te dejes,

juana inés.

si no, te va a ocupar

de asistente.

aquí no hay chapulín que chille,

todos aprietan las alas.

juana inés: dios dice que hay

que ayudar al prójimo,

pero la verdad lo hago

para no discutir.

juana bárbara: la patrona

anda muy seria,

como si no supiera en qué rumba.

juana victoria: ay, pues

a lo mejor van a decir

que se me botó la canica,

pero es que hace rato andaba

por la plazola machado

y "claritito" sentí

que alguien me seguía.

juana soledad: ay,

¿y quién sería tú?

juana victoria: pues no sé.

nomás sentí así

como que alguien venía

atrás de mí y de pronto,

"pum", se escondía.

ay, no, no, ya olvídenlo.

miren, igual y con tanta cosa

ya hasta estoy alucinando.

juana bárbara: no,

hay que tomarlo en serio.

a lo mejor la juana vidente

te contagió sus poderes

del más allá.

juana soledad: oye, sí, ¿verdad?

juana victoria: si yo acepto

su apellido y todo lo que

quiere darme, se va a correr

el chisme de que yo lo busqué

nada más por convenenciera.

juana soledad: ay, entonces

también van a pensar

que nosotras tres somos

unas interesadas.

juana bárbara: ah, pues a mí

me vale, ¿eh?

y pobre del que diga algo

porque le rompo el hocico.

juana inés: claro, típica

reacción tuya, boxeadora.

juana bárbara: mírala,

habló la monja.

yo hasta pensé que ya habías

hecho tu voto de silencio.

juana soledad: yo estoy

con juana bárbara, ¿eh?

aunque digan misa.

nuestro papá nos dio

su apellido, nos puso

en el testamento y nos va

a ayudar a cumplir nuestros

sueños porque nos quiere.

es bien lindo.

y porque somos sus hijas.

juana bárbara: no sé tú,

juana victoria, pero yo

desde que era bien morra

crecí contando los centavos.

después de que mi madre

se separó del hombre ese

nos fue de la patada.

ella chambeaba como loca,

pero andábamos bien apretadas

de lana.

juana victoria: pues sí,

hermanitas, todas tuvimos

apuros de dinero.

pero a ver, ¿han pensado

en sebastián?

juana inés: ¿qué con él?

juana victoria: pues que está

como aquello de los diez

que tenía, ahora nomás

le quedan dos.

o sea, va a tener que dividir

su herencia con nosotras cuatro.

juana inés: ay, no había pensado

en eso.

¿y ya lo sabrá él?

juana victoria: pues sí.

él estaba en la oficina

de don juan cuando le dije

que yo no quería nada.

juana inés: ¿y cómo reaccionó?

juana victoria: puso cara así

como--no sé, como

de circunstancia, de sorpresa.

ve tú a saber qué le vino

a la cabeza...

juana inés: entonces no le gustó

que nos hayan dado parte

de su herencia.

juana bárbara: si no le pareció,

con la pena, se aguanta.

juana victoria: pues, miren,

fíjense, con lana o sin lana,

lo importante ha sido

conocernos.

yo no necesito ni apellido

ni herencia ni negocio,

pues ya las tengo a ustedes.

[celular vibra]

juana inés: ay, ay, ay,

virgen santísima, siento--

ay, ay, ay.

juana bárbara: ¿qué traes,

morra?

juana inés: algo me hace

cosquillitas.

juana bárbara: no te

me emociones, nomás es

un mensaje.

échale un ojo a tu celular.

juana inés: yo no sé

ni cómo usarlo.

juana victoria: mira, aquí

deslizas el dedo así

y abres el mensaje.

"te vas a ganar un premio

con tanto teatro, sor drama".

juana inés: ay, tenía que ser

la boxeadora.

juana soledad: mira, a ver,

saquen su celular.

juana bárbara: ahora tenemos

dos patronas.

juana soledad: miren, voy

a ponerles algo bien padre.

es una aplicación para saber

dónde anda cada una.

¿me explico?

juana bárbara: la monjita

hizo cara de "what?"

no le hace, luego te enseñamos.

con esto si alguna se nos

pierde, rápido la encontramos.

juana victoria: ah, pues eso

está a todo dar.

juan: gracias, señorita.

sebastián: nunca había visto

tan enojada a mi mamá.

juan: se enfureció

cuando le comenté lo que le di

a mis hijas.

javier: pero ¿qué te dijo?

sebastián: habló mal

de mis hermanas,

le puse un alto.

javier: bueno, si odiaba

a las juanas, ahora que están

en tu testamento, más todavía.

juan: hijo,

¿te enojaste porque tu herencia

se va a dividir?

sebastián: si eso piensas,

quiere decir que no me conoces,

papá.

más bien me molestó

que no me lo dijeras antes.

tú y yo siempre hablamos

de todo, papá.

esta vez me dejaste al margen

de una decisión muy importante.

javier: sebastián tiene razón.

juan: perdón, hijo.

después del fracaso de la fiesta

de reconciliación,

mi cabeza era un caos.

sebastián: no te preocupes,

te entiendo, ¿sí?

mamá.

juan: gordita.

sebastián: ¿qué te dijo

el doctor? ¿bien?

leonora: javier.

javier: ¿sí?

leonora: necesito que me lleves

a mi casa.

no quiero ver a este par

de traidores.

juan: oye, pero ¿ya te sientes

mejor?

sebastián: ¿qué te recetaron?

leonora: dile a este par

de judas que la peor traición

no proviene de tus enemigos.

[música]

[música]

juana victoria: no, por favor,

no, no, no.

[grita]

juana inés: no, no, por favor,

no te me acerques.

[reza padre nuestro]

juana soledad: no, no,

por favor no.

todas: [gritan]

juana bárbara: ay, no, ya.

juana inés: no, por favor,

no, no, no.

juana soledad: por favor,

suéltenme.

no, no, no.

todas: [gritan]

juana soledad: no.

no, no, no.

lo que nos espera

a las juanas.

la vergüenza, el desprestigio,

la desgracia.

juana bárbara: ¿quemadas vivas?

te la bañas, eso era

en el siglo--¿quién sabe cuál?

¿qué no?

además, nosotras ni brujas

somos.

bueno, tú--pero eso no es

algo de eso, la verdad.

juana soledad: mi pesadilla

fue una premonición,

un aviso, juana bárbara.

juana bárbara: pues, sí,

pero no va a pasarnos tal cual

¿o sí?

juana soledad: chance no,

pero nos espera algo bien gacho

y a las cuatro.

hay que ponernos bien truchas.

oye, a todo esto, ¿juana inés

no se despertó con mis gritos?

juana bárbara: achís, achís,

mariachis.

la monja se dio a la fuga.

juana soledad: "queridas

hermanitas: siento en el alma

tener que dejarlas,

pero es la voluntad de dios.

en mi nombre denle las gracias

a nuestro papá.

hizo por mucho mí.

las quiero.

hasta nunca, juana inés".

hay que avisarle

a juana victoria.

mauricio: ¿genaro?

ah, ¿su galán de guadalajara?

octavio: sí, ese vato.

fernando: ¿cuál galán

de guadalajara?

octavio: un novio que embaucó

a mi juana soledad.

ahora resulta que es que soy

como él.

mauricio: oye, pues no anda

tan perdida, ¿eh?

eres un--

octavio: mira, que me encanten

las muchachonas no quiere

decir que sea como ese compa.

él era un méndigo.

aparte de sol,

traía otras cuatro.

fernando: bueno, pero entonces

lo tuyo con juana soledad

va en serio.

octavio: pues, la verdad,

pariente, me gusta un chorro.

mauricio: a mí juana inés

no me dirige la palabra.

fernando: ¿ella te gusta?

sebastián: ¿por qué juana inés

se habrá ido así?

juana bárbara: esta chisqueda

me despertó pegando gritos

y ahí nos dimos cuenta

que la monja ya se había pelado.

su cama bien tendidita

y ese papel sobre la almohada.

sebastián: "hasta nunca".

juana victoria: [resuella]

híjole, ¿no será

como lo del campanario

en puebla?

es que ve dice:

"me duele dejarlas.

hasta nunca".

sebastián: no, no,

no vamos a imaginar lo peor.

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