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Hijas de la Luna Capítulo 10

Univision26 Oct 2019 – 12:00 AM EDT

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...evisa presenta

[música]

estefanía: ay, ya falta menos

para la prueba de mi vestido,

leo.

ay...

leonora: ay, hijita,

te felicito.

créeme, si no fuera por esa boda

yo estaría hundida en el caos

y en el sufrimiento.

estefanía: tranquila,

no me gusta verte así.

leonora: ay, perdóname,

pero es que hoy hace 25 años

que me casé con el señor oropeza

y--y lo hice enamorada.

muy enamorada.

¿cuándo me iba yo a imaginar

que un cuarto de siglo después

estaríamos tan...

distanciados?

es que, mira, no he recibido

ni siquiera un arreglo de flores

del pérfido de mi marido.

le dio lo mismo

nuestro aniversario,

se le olvidó la fecha.

y eso que me dice

que me quiere tanto.

estefanía: ay, "sorry", leo.

pero para que te animes,

hoy en la noche

mi "daddy" organizó una cena

y me pidió que te invitara.

leonora: ay, hija, no,

yo no esto para esas danzas, no.

estefanía: ay, mi daddy

espera que lo acompañes.

sabes que te adora.

y por cierto,

tienes que ir arreglada

al estilo de los 80's.

leonora: el señor oropeza

no está invitado, ¿o sí?

estefanía: ay, claro que no.

leonora: ay, no sé, es que--

¿y si me preguntan

por mi marido qué digo?

fernando: ¿pasa el control

de calidad?

victoria: pues, claro.

pues, mira qué chulada,

este sí quedó de diez.

muy bien, fernando.

octavio: pues, qué chiste,

eso es trampa.

¿cómo no va a quedarle

una chulada si acá mi pariente

es un artista?

un bohemio, talentoso...

mauricio: ¿envidia, octavio?

sebastián: ¿cómo van por aquí?

juan: a ver,

¿estás segura, estefanía?

estefanía: claro.

terminé convenciendo a leo,

porque pues,

al principio no quería.

juan: ¿y tú crees

que mi plan funcione?

estefanía: pues ella sigue

muy enojada.

hasta se quejó

de que ni siquiera le mandaste

flores por el aniversario.

juan: ah, entonces,

sí le sigo importando.

estefanía: pues, ¿cómo no?

y confío que cuando aparezca

laureano brizuela

en el escenario--

juan: y leonora escuche

los primeros acordes

de nuestra canción,

se conmueva y me perdone.

estefanía: [ríe]

juan: muchas gracias.

sebastián: ¿qué te parece

la idea?

victoria: no, pues muy linda.

a tus papás les va a encantar.

fernando: a ver,

enséñame esa foto, primo.

mauricio: oye, sebastián,

¿y cómo vas a hacerle

para que esa imagen aparezca

en grande atrás del escenario?

todoelmundo: ah, pues es ahí

donde yo intervengo,

participo y colaboro.

y cuento con tecnología

de primer mundo

para conseguirlo, ¿eh?

estefanía: ¿cómo?

¿todavía no te cambias?

leonora: no.

es que tengo una angustia...

no sé, estoy deprimida,

sin ánimos de salir.

discúlpame con darío.

estefanía: no, no, leo,

es que ya sabes cómo es mi papá.

se va a sentir contigo.

leonora: fíjate,

yo debería estar celebrando

con quien antes suponía

que era el hombre más honorable,

más--más honesto,

más maravilloso del mundo.

estefanía: don john

sigue siendo todo eso.

leonora: no.

cada año en nuestro aniversario

tenía una sorpresa para mí.

me llevaba a cenar,

navegábamos en el velero.

ay, bueno, una vez

hasta a las vegas fuimos.

estefanía: sí, te entiendo,

pero--

mira, te voy a decir una cosita.

como mi papi sabe

que estás enojada con don john,

pues te organizó

una velada increíble.

ay, lo hizo para animarte,

para--para hacerte sentir bien.

se ha esforzado al máximo.

leonora: yo de veras

se lo agradezco de corazón,

pero no, no, no quiero salir.

no voy a ir a ninguna parte, no.

[solloza]

soledad: parece que traes

pulgas, asquelines o no sé.

¿por qué no te estás quieta,

juana bárbara?

bárbara: como que no me siento

yo.

no me ponía un trapo de estos

desde mi primera comunión.

por cierto,

¿qué es eso de "aquelines"?

soledad: son unas hormiguitas

que hay en mi tierra.

pero te ves muy bien,

hasta femenina, diría yo.

bárbara: bueno, ¿y la monjita?

soledad: sigue en el baño.

juana inés, ¿ya estás lista?

inés: cierren los ojos.

ya pueden mirar.

¿qué tal, eh?

victoria: ¿ya listas

para la pachanga?

bárbara: [chifla]

ambas: [ríen]

[música]

juan: ni sus luces.

nada más no aparecen.

ni estefanía con leonora

ni laureano brizuela.

sebastián: tranquilo, papá,

seguro no tardan.

[murmullo]

leonora: ¿qué significa esto,

estefanía?

¿qué hacemos aquí?

yo pensé que íbamos a tu casa.

[música]

¿qué significa esto, estefanía?

estefanía: es una fiesta--

leonora: ¡me engañaste!

estefanía: no, pero a ver,

espérate.

[música]

laureano: ♪ oh, oh, oh

oh, oh, oh

en tu mirada veo la claridad

y entre tus brazos tengo todo

estar contigo es mi necesidad

y amarte tanto siempre es poco

qué extraña seducción

me abraza el corazón y el alma

qué forma de querer

que tengo con tu piel

salvajemente rara

amándote

después de ti no hay nadie

queriéndote tan mía

tan amante

amándote

antes de ti la nada

soñándote ♪

todas: [gritan]

¡unidas!

[música continúa]

laureano: ♪ oh, oh, oh

oh, oh, oh

encarcelado

en tu prisión de amor

dalo por hecho

que yo no escapo

a qué otros brazos

puedo ir a soñar

si entre los tuyos tengo todo

extraña seducción

me abraza el corazón y el alma ♪

victoria: [ríe]

¿qué haces?

sebastián: no puedo más,

juana victoria.

me muero de amor por ti.

victoria: y yo, sebastián,

te amo como a nadie.

sebastián: y juro que he luchado

contra mis sentimientos,

pero son intensos.

hasta parece que mientras

más trato de olvidarte,

más te amo.

y todo el día pienso en ti,

juana victoria.

en las noches te sueño.

te metiste tan dentro

de mi corazón que--

que no hay forma

de sacarte de ahí.

victoria: estoy igual.

nomás te veo y--

ay, se me llena la panza

de mariposas.

y sueño despierta.

eres lo más importante

en mi vida.

estás bien, bien clavado

en mi mente y en mi alma.

pero eso no quita

que vas a formar una familia

con estefanía.

y ella es increíble y te adora.

y estoy segura

de que tú también la quieres.

si no, ¿por qué

ibas a casarte con ella?

sebastián: creí

que estaba enamorado

y le propuse matrimonio.

pero fue antes de conocerte.

victoria: es que lo que más

me pesa, sebastián, es que--

todo el tiempo

traigo aquí clavado que--

somos medios hermanos.

sebastián: ¿por qué?

¿por qué tiene que ser así?

¿por qué?

victoria: no, la pregunta

es para qué vine a mazatlán.

nunca debí de haber buscado

a tu papá--a nuestro papá.

¿por qué no seguí

con mi vida de siempre?

es que todo--todo esto

es culpa mía.

sebastián: ¡no!

victoria: sí.

sebastián: no,

no es culpa de nadie.

enamorarnos fue

una mala jugada de la vida.

victoria: de primeras,

me tengo que alejar de ti,

porque--porque no está bien.

para eso estoy ahorrando,

para regresar

a la ciudad de méxico.

sebastián: no, si te vas,

nuestro padre va a sufrir mucho,

juana victoria y--

es que se ha encariñado

muchísimo con ustedes.

tú no puedes dejarlo ahora.

y piensa también

en las otras juanas.

yo creo que se mueren sin ti.

victoria: y yo también

me moriría de tristeza.

yo los quiero un buen

a don juan, a mis hermanas...

son mi familia.

pero estar cerca de ti

es una tortura.

está canijo no--

no poder besarte,

no poder hablar de amor contigo,

abrazarte,

oírte decir que mueres por mí.

es lo peor que me ha pasado

en la vida.

¿qué hacemos, sebastián?

sebastián: primero,

prométeme que me quedas.

victoria: eso no resuelve

lo nuestro.

y tampoco la genialidad

de mantenernos alejados,

porque está cañón.

sebastián: bueno, más bien

debemos convertir este amor

en verdadero cariño de hermanos.

victoria: claro,

eso es lo que hay que hacer.

sebastián: entonces...

¿hermanos?

victoria: hermanos.

[música]

[tema musical]

[aplausos]

laureano: buenas noches a todos.

muchísimas gracias

por estar aquí.

estamos festejando esta noche

para esta pareja magnífica,

los 25 años de matrimonio.

bodas de plata.

todos: [aplauden]

laureano: a propósito,

una mención especial

para cuatro niñas preciosas

que han hecho lo indecible

para que yo pudiera estar

esta noche aquí cantándoles.

y supongo que sus cuatro hijas

son muy especiales para ustedes.

leonora: ellas no son mis hijas.

victoria: ay, no, esto ya valió.

leonora: ¿así que usted puso

a las ilegítimas a organizar

nuestra fiesta de aniversario,

señor oropeza?

juan: a ver, gordita,

entiéndeme, por favor.

leonora: ¿y así quiere

que lo perdone?

juan: mi vida, mi vida--

sebastián: mamá, mamá.

juan: mi amor,

traes zapatos muy altos.

espérate, mi vida.

chihuahua, que me esperes,

caramba.

te estoy hablando, hombre.

ven acá.

¿mis hijas me ayudaron?

sí, pero a mí se me ocurrió

organizarte esta fiesta.

mira nomás,

te traje a laureano brizuela

para que te cantara

nuestra canción.

¿qué más quieras?

leonora: no te lo voy

a perdonar, señor oropeza.

y por cierto, ya está en trámite

nuestro divorcio.

[solloza]

juan: leonora...

¡leonora!

leonora: gracias por traerme,

darío.

darío: no, fue un placer.

a mí solamente me importa

que tú estes bien.

leonora: ¿puedes creer

el cinismo del señor oropeza?

es que no solo mantiene

a sus cuatro hijas

dándoles vacaciones eternas,

sino que las hace partícipes

de una fiesta dedicada a mí.

¡eso raya la estupidez!

darío: te voy a servir algo

para que te relajes.

leonora: no, no, darío, no.

mira, el colmo es

que el colmo fue cuando laureano

se refirió a mis enemigas

como mis hijas.

¡dios me libre!

no, no, yo no entiendo.

¿es que esas muchachas

le secaron el seso a juan?

¿cómo no tomó en cuenta

que odio a las juanas?

pero ¿sabes qué?

yo tomé la mejor decisión:

dejar de ser su esposa.

darío: ¿de plano?

¿le pediste el divorcio?

leonora: ay, per--perdón,

no debí decírtelo.

ay, yo te lo suplico,

no le vayas a decir a nadie.

yo--yo de ninguna manera

quiero empañar

la felicidad de nuestros hijos.

yo pienso formalizar el divorcio

después de la boda

de estefanía y sebastián.

darío: claro, leonora,

me parece una decisión

muy sensata de tu parte.

tú sabes que cuentas

con mi discreción,

pero también con mi apoyo.

sobre todo ahora que tú

vas a estar prácticamente sola.

leonora: bueno, es que...

a nadie le importa

lo que siento.

prefieren cuidar

de las ilegítimas como si fueran

heroínas nacionales.

es que sí, darío.

yo aquí sufriendo

y esas ingratas

ahora son celebridades.

darío: si tuvieras enfrente

al genio

de la lámpara maravillosa,

¿qué le pedirías?

leonora: ay, yo...

pues es que mis problemas,

todos,

se resolverían si las ilegítimas

desaparecieran de mazatlán.

eso le pediría al genio,

que las mande bien lejos.

y la cereza del pastel,

que fuera el propio

señor oropeza

que las corriera de aquí.

darío: dalo por hecho.

[música]

[música]

juan: no, no, claro que no.

la fiesta debe continuar.

victoria: pues, ¿cómo cree,

don juan?

no podemos andar de pachanga

sabiendo que usted

anda buscando casa

en la calle de la amargura.

bárbara: pues, ¿cómo

no va a estar agüitado

si la reconciliación

cayó noqueada

sin tocar las cuerdas?

inés: no, boxeadora,

lo que te falta de de tacto

te sobra de boca.

juan: a mí lo que me preocupa,

la verdad, es qué le voy a decir

a los invitados, ¿no?

perdón, pero me salió

el tiro por la culata.

y leonora,

en lugar de perdonarme, bueno,

pues está más enojada conmigo

que antes, ¿no?

soledad: ay, por ellos

ni te preocupes, papá.

lo importante es que estés bien.

juan: soy un caso perdido yo.

xavier: sigan la fiesta

en nombre de juan, muchachos.

sebastián: ¿podemos hacer algo

por ti, papá?

juan: pásensela bien, ¿ok?

me voy con xavier.

oigan, gracias a todos

por todo.

fue algo espectacular,

les quedó increíble.

de verdad,

de todo mi corazón, gracias.

victoria: ay...

estefanía: pobre de tu papi,

cari.

sebastián: sí,

estaba tan esperanzado

en que todo saliera bien.

bárbara: ay, pues la verdad,

esa vie--perdón, sebastián,

iba a echar pestes a tu mamá y--

sebastián: a ver, perdón,

escuchen un momento, por favor.

en nombre de mis padres

les ofrezco una disculpa.

ellos tuvieron que ausentarse,

pero me pidieron que continuemos

con esta gran celebración.

porque, además,

laureano va a seguir cantando.

todos: [festejan]

juan: qué ingenuo.

qué estúpido fui, xavier.

¿cómo supuse que leonora

iba a perdonarme? ¿cómo?

xavier: por lo menos

hiciste tu mejor esfuerzo.

juan: a ver,

¿de qué sirve tu mejor esfuerzo

cuando terminas fracasando?

xavier: mira, de seguro

leonora se dio cuenta

lo que hiciste por ella.

trajiste a laureano brizuela

y le cantó la canción

con la que se enamoraron.

más romántico imposible,

hermano.

juan: sí.

uy, tanto lo valoró

que nuestro divorcio

sigue en pie.

no, no, soy--soy un imbécil.

nunca pensé que la participación

de mis hijas

iba a afectar tanto.

xavier: bueno,

¿y qué piensas hacer?

¿vas a dejar de luchar

por leonora?

juan: creo que llegó el momento

de decidir:

leonora o mis hijas.

laureano: es un enorme gusto

estar esta noche con ustedes.

el show debe continuar.

a lo que vinimos.

[vítores]

[música]

♪ intento escaparme de ti

sin conseguirlo

me asusta esta monotonía

que estoy viviendo

me derrumbo ante ti

no consigo ser feliz

y mi alma sólo está buscando

alguien por quién sentir

si busco tu voz

me responde el silencio--♪

fernando: es una pena

que las cosas terminaran así

con mis tíos.

¿qué te preocupa,

juana victoria?

victoria: mira,

gracias por estar al pendiente

y no es que me estorbes,

pero ahorita quiero estar sola.

fernando: ¿segura?

victoria: si no es mucho pedir.

fernando: como quieras.

hablamos después, ¿sí?

pedro: pues pienso

que el venir aquí

ha sido un fracaso absoluto--

astrid: ¿y qué?

¿yo tengo la culpa?

pedro: pues claro, mujer.

desde el momento

en que me engañaste.

astrid: ¿y para qué

me has hecho venir?

¿para hacerme pagar

por mi error?

victoria: a ver,

ya estuvo bueno.

ya párenle a su rollo.

¿pues qué les pasa a ustedes?

además de los celos

y las discusiones por babosadas,

¿hay algo que de verdad

los separe?

¿se quieren en serio?

astrid: sí, totalmente.

victoria: pues entonces,

aprovechen.

ustedes pueden estar juntos

libremente sin que nada

ni nadie los separe.

no tienen ni idea

del montón de parejas

que se aman hasta los huesos,

pero no pueden estar juntos

porque su amor es prohibido.

pedro: oye, ¿podemos hacer

algo por ti, chica?

¿estás bien?

victoria: sí.

disfruten su amor.

valórenlo.

quédense juntos, sean felices.

yo no puedo serlo

con la persona que amo.

pedro: mi amor,

la chica tiene razón.

astrid: yo te amo y tú me amas,

y eso sucede muy pocas veces.

pedro: es cierto.

perdóname, mi vida.

te prometo que a partir de ahora

voy a afianzar esto

que tenemos juntos.

astrid: perdóname tú, cariño.

te amo.

pedro: yo más.

soledad: ay, estábamos

bien preocupadas,

pero al final de cuentas,

llegaste a la fiesta.

laureano: claro que iba a llegar

inés: no sabe cuánto recé

para que usted aceptara.

bajé a toda la corte celestial.

laureano: por dios,

la corte celestial--

lástima que los festejados

nunca, nunca se reconciliaron

qué pena.

bárbara: nomás por culpa

de esa huerca "chisqueada"

que es medio necia.

laureano: la huerca.

inés: y lo importante

es que usted canta

como los mismísimos ángeles.

laureano: muchísimas gracias,

amor, de verdad.

soledad: ay, ¿nos podemos

tomar una "selfie" contigo?

laureano: claro, claro.

inés: ¿y eso qué es?

bárbara: ay, sor ignorancias.

es una autofoto.

laureano: ven, ven.

soledad: gracias.

laureano: bueno,

me tengo que ir.

es una pena, pero--

qué lindas, de verdad, ¿eh?

bárbara: ni se saque de onda.

así es de tímida la juana inés.

laureano: ¿en serio?

[risas]

leonora: si vienes

a reclamarme--

sebastián: no, no, no.

ni siquiera espero

que hablemos.

[victoria] eras lo más

importante en mi vida.

ya estás bien clavado

en mi mente, en mi alma.

[música]

octavio: a ver, muchacha,

¿por qué no quieres

bailar conmigo?

nomás es bailar, no muerdo.

soledad: porque algo

has de querer.

al nopal solo se le acercan

cuando tiene tunas.

bárbara: bueno, soledad,

ya baila con este vato.

te lo ha pedido como mil veces.

ya no soporto que ande

de "gorroso".

donde sigas duro

y dale con lo mismo,

te tumbo los dientes.

octavio: ándale, ¿qué te cuesta?

no queremos que juana bárbara

me noquee como el otro día.

¿o sí?

así.

teresa: lolito, bailas muy bien.

todoelmundo: bueno, bueno,

suficiente y bastante, pupilo.

saqué a bailar

a la señorita teresa

y usted no tiene derecho

a quitármela, ¿eh?

bueno, bueno.

mauricio: hola, inés.

¿bailamos?

inés: ¿yo?

mauricio: sí, claro, tú.

bárbara: ¡te la bañas!

¿cómo se te ocurre

sacar a bailar a la monjita?

achis.

¿a poco te gusta?

ay, ya mejor voy por la morra

porque no sea que se me pegue

alcohol otra vez.

octavio: ¿sabes qué?

no le hace que no me tires bola.

soledad: ¿qué dijiste?

octavio: que no me importa

que no me hagas caso.

me gustas y--

me gustas un chorro.

soledad: ájala.

tenías que ser igualito

que el genaro.

octavio: ¿genaro?

ah, ese--ese compa era tu novio

de guadalajara, ¿qué no?

soledad: ey.

qué bueno que viste

mi entrevista.

genaro es el desgraciado infeliz

que me hizo cachitos el corazón.

el mujeriego, engañador,

echador, y mentiroso

que me desgració la vida.

octavio: no, pero si yo

no hice nada.

yo no hice nada.

bárbara: ¿dónde andabas,

juana victoria?

victoria: caminando

en la playa.

¿y juana soledad?

inés: se quedó bailando

con octavio.

victoria: se me hace

que ese arroz sí ya se coció.

soledad: pues se habrá quemado

más bien.

victoria: ¿estás celosa?

soledad: para nada.

ese "melolengo"

es un genaro cualquiera.

juan: hijas...

[suspira]

necesito hablar

muy seriamente con las cuatro.

victoria: suelta la sopa

de una vez.

juan: no.

soledad: papá, no seas así,

no nos dejes en ascuas.

inés: ay, san miguel, ayuda,

que no voy a poder dormir

por la duda.

bárbara: yo nomás les advierto,

cuando traigo una preocupación,

tengo que pegarle a alguien

para desahogarme.

victoria: ándele, don juan.

por favor, ¿de qué quiere

hablar con nosotras?

juan: perdón, hija,

pero ahorita no me siento

en condición de hablar

con ustedes.

mañana será otro día.

por favor.

inés: virgen santa,

¿vieron qué cara traía?

bárbara: no, monjita,

todas estamos bien ciegas

y ni cuenta que andaba

más agüitado que nunca.

soledad: qué raro.

victoria: ve tú a saber, pero--

me late que no es nada bueno.

no hay vuelta de hoja,

"manitas".

don juan nos quiere retachar

a nuestras casas.

seguro la esposa le leyó

la cartilla.

o ella o nosotras, sus hijas.

bárbara: hijo de su--el muy--

escogió a la huerca chisqueada.

inés: ¿la huerca qué?

soledad: qué rápido terminó

este sueño maravilloso, ¿verdad?

inés: pero...

yo no quiero dejarlas.

ustedes son la familia

que nunca tuve.

bárbara: yo de bruta

regreso a monterrey.

alberto me amenazó de muerte.

¿para qué me la rifo?

ese vato es capaz

de mandarme a eliminar

desde el tambo.

soledad: yo tampoco

quiero volver a guanatos.

chance y me encuentro

al desgraciado de genaro

con su fila de morras

detrás de él.

inés: es que me muero

sin ustedes y sin--

bárbara: ¿sin quién?

monjita, suéltela.

inés: es que--no.

lo que yo quería--

soledad: sin el mar.

juana inés adora el mar.

ay, ¿a poco no vieron

su entrevista?

estaba como hipnotizada

nomás viendo cómo iban las olas

y venían...

inés: sí, sí, sí. sí, eso es.

no quiero alejarme del mar.

victoria: pues a mí la verdad

me caería de perla si me mandan

de retache a la ciudad

de méxico.

ay, bueno,

pues si las miradas mataran,

ya me hubieran sepultado

tres veces.

las adoro, "manitas"

y lo requetesaben.

han cambiado mi vida

y como dice juana inés,

son mi familia.

es que--pues aquí de pronto

me entra una angustia

que a mí no me deja ni respirar.

bárbara: achis.

ya se nos hizo de día.

nos pasamos toditita

la madrugada hablando del mar

y sus pescados.

soledad: ¿todo para qué?

llegamos a lo mismo.

las ilegítimas tenemos que irnos

para que doña leonora

perdone a nuestro padre.

victoria: ni hablar.

está bien clarito que esa doña

nunca nos va a aceptar.

inés: hay que rezar

para que dios la ilumine.

bárbara: mejor para que

la elimine, ¿qué no?

ándale, empieza a rezarle

de una vez.

inés: juana bárbara--

bárbara: ¿qué?

¿a poco no te gustaría

que esa huerca desapareciera

del mapa? y ni digas que no,

sor hipócrita.

victoria: [chasquea dedos]

ya. ya se me prendió el foco.

en una de esas mi idea

no funciona, pero pues ni modo.

el que no arriesga no gana.

[llaman a la puerta]

leonora: ¿quién?

[fernando] soy fernando, tía.

leonora: ah.

pásale, hijo, pásale.

fernando: buenos días.

leonora: ay, me trajiste

el desayuno.

no te hubieras molestado.

ay...

[suspira]

fernando: me gusta consentirte,

tía.

leonora: qué pena, mi hijito,

pero es que de verdad

no tengo apetito.

fernando: pero tienes que comer.

sobre todo por tu problema

del corazón.

necesitas estar fuerte.

leonora: ¿para qué?

fernando: pues para enfrentar

la situación tan difícil

por la que estás pasando, tía.

leonora: ¿difícil? no.

es el peor momento de mi vida.

no, si no cabe duda,

cuando dios dice "a lavar"

del cielo caen las escobetas.

fernando: creo que se te olvida

la vida tan increíble

que te dio mi tío juan.

¿sabes por qué me encantaba

pasar aquí todo el verano?

porque había armonía

en esta casa.

leonora: había.

antes de que el señor oropeza

saliera con el chistecito

de sus cuatro hijas.

fernando: bueno, pero,

se desvivía por atenderte.

tú eras siempre

tan amorosa con él.

me gustaba cómo se llevaban,

cómo se reían juntos.

haz memoria

y acuérdate de todo eso.

leonora: ay, mi hijito,

a veces el final hace perder

la mejor película, fernando.

te quedas con el mal sabor

de boca de lo que pasó al final.

fernando: tía...

te quiero mucho

y no me gusta verte tan triste.

tan deprimida.

[sebastián] hasta parece

que mientras más me esfuerzo

por olvidarte, más te amo.

todo el día pienso en ti,

juana victoria.

y en las noches te sueño.

te metiste tan dentro

de mi corazón,

que no hay forma

de sacarte de ahí.

victoria: [solloza]

[música]

[música]

sebastián: ¿crees que mejor

cambiamos de proveedor?

xavier: habría que evaluarlo,

sebastián.

el que tenemos ahora

ofrece la mejor calidad

y no quiero arriesgarme

a que el servicio decrezca.

sebastián: pero es que también

aumenta sus precios muy seguido.

xavier: mira, esos huéspedes

ya se van del hotel.

sebastián: buenos días.

sebastián oropeza,

administrador del hotel.

pedro: ¿en serio?

pero qué bien,

se ve superjoven, ¿no?

felicidades.

astrid: él es mi marido pedro

y yo soy astrid.

sebastián: mucho gusto.

pedro: igual.

xavier: ¿nos hacen un favor?

¿pueden escribir en este libro

sus comentarios sobre

el media luna?

con su nombre

y correo electrónico.

sebastián: desde la fundación

del hotel mi abuelo

creó una tradición.

que los huéspedes,

al dejar el hotel,

escriban sus impresiones

sobre su estancia aquí,

en este mismo libro.

xavier: sale poner cosas malas,

no nos vamos a enojar,

ni a sentir, ni nada de eso.

pedro: listo.

astrid: a ver...

"en el media luna hemos pasado

las mejores vacaciones

de nuestra vida.

en este rincón maravilloso

de méxico hemos reencontrado

el amor, la confianza

y el perdón.

el media luna ha hecho

que nos demos cuenta

que somos inseparables".

victoria: no, juan no puede

hacernos esto.

sebastián: con permiso.

ey, ey, ey, ¿qué les pasa?

¿dónde van?

victoria: ay, es algo

muy importante, hermano.

hay que detener

a ese margarito.

pues que te expliquen ellas.

sebastián: ¿por qué dijo

"juan no puede hacernos esto"?

leonora: ¿cómo se atreven

a presentarse en mi casa?

¿qué ustedes no tienen

vergüenza?

teresa: nosotras aquí

muriéndonos de angustia,

y nada que don juan

abre la puerta.

juan: gracias por venir,

licenciado.

notario: sebastián, ¿cómo estás?

sebastián: señor notario.

teresa: nos estamos muriendo

de la angustia.

sebastián: a ver,

¿qué pasa, papá?

¿a qué vino el notario?

juan: cita a mis hijas

en la palapa de la playa.

quiero hablar con ellas a solas.

sebastián: a ver, ¿por qué?

explícame.

juan: solamente haz

lo que te pido, sebastián.

leonora: ¿qué esperan?

las quiero fuera de mi casa,

señoritas.

bárbara: mire, señora,

desde morrita odio que me hablen

golpeado, así que bájele

y que le quede bien clarito.

de aquí no nos movemos

hasta que no oiga

lo que venimos a decir.

leonora: me niego.

su presencia me enferma.

inés: no pierde nada

escuchándonos.

leonora: tienen un minuto.

bárbara: méndiga vieja,

me dan ganas de--

soledad: mire, doña leonora,

mis hermanas y yo

tenemos muy poco tiempo

de conocernos, pero con todo

y eso nos queremos un resto.

leonora: si pretendes

conmoverme, este, juana--juana--

lo que seas, pierdes tu tiempo.

inés: vinimos a suplicarle,

a rogarle que perdone

a nuestro padre.

perdonar es de cristianos.

por favor, ya levántele

el castigo para que podamos

seguir en mazatlán.

leonora: ¿se--seguir--seguir--?

¿quiere decir que ustedes

se van?

victoria: pues en eso andamos.

don juan anda bien serio

y quiere echarse una platicada

con nosotras.

leonora: ay.

es la mejor demostración de amor

de mi marido.

no lo puedo creer.

se van las ilegítimas.

gracias, dios mío.

gracias por escucharme.

bárbara: en serio que tiene

corazón de pura piedra.

si alguna vez tuvo alma,

se le perdió por ahí.

a usted el dolor ajeno

ni le va ni le viene.

leonora: bueno.

se les acabó el tiempo.

hasta nunca, juanas.

bárbara: voy a romperle

hasta las muelas de juicio

a esta--

victoria: doña leonora,

espéreme un segundito.

¿a poco usted cree que un día

nos levantamos con ganas

de perjudicarle la vida? no.

las cosas se dieron

como se dieron.

si usted nos ayuda

a que su esposo

nos deje seguir juntas,

vamos a hacer lo que usted

quiera para que no la pase mal

por culpa nuestra.

inés: de hecho,

queremos ofrecerle disculpas

por haberla afectado tanto.

leonora: ustedes no entienden,

¿verdad?

su sola existencia

me perturba, me altera.

casi me mata.

ahora que si no salen

de mi casa, pues entonces

me voy yo.

[ríe] se van.

bárbara: ahora sí se la bañó.

déjenme borrarle la sonrisa

a esa desgraciada.

inés: de nada serviría,

juana bárbara.

bárbara: puede que no,

pero me voy a sentir mejor

de darle su zarandeada.

soledad: de nada sirvió

que viniéramos.

victoria: ni modo.

nos la teníamos que jugar.

la suerte nos dio la espalda.

[exhala]

[música]

[música]

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