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Ivette y Gustavo Pinto renovaron sus votos.

El duro camino a la felicidad de los Pinto

El duro camino a la felicidad de los Pinto

Ivette y Gustavo Pinto se casaron hace 18 años y recién renovaron sus votos, pero tuvieron que trabajar mucho para eso.

Ivette y Gustavo Pinto renovaron sus votos.
Ivette y Gustavo Pinto renovaron sus votos.

Ivette y Gustavo Pinto se casaron hace 18 años y recién renovaron sus votos, pero tuvieron que trabajar mucho para eso, pues en todo este tiempo se dejaron consumir por la rutina y querían rescatar la magia. Como dice Claudia Caporal, les hacía falta trabajar en pareja para encender de nuevo la llama de la pasión.

Ivette tiene 38 años, es norteamericana de origen cubano, trabaja como administradora y pesaba 168 libras al empezar. Gustavo tiene 39 años, es colombiano, es ingeniero de sistemas y pesaba 220 libras. Se conocieron en la secundaria y él tuvo que dejar a otra novia, ya que sintieron una atracción que los llebvó lal altar. En ese entonces, él pesaba 170 libras y ella, 135.

Ella a veces peca por no comer: "Si tengo un día muy difícil o largo, con tantas cosas en la cabeza, lo que quiero es llegar a mi casa y dormir, él no entiende eso". Para él "es una vida rutinaria". Ambos están dedicados al trabajo y las obligaciones diarias y han acumulado libras de más.

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El traje de novia de Ivette es impresionante y simbólico de los años 80, parecido al de Lady Di. Ella admitió que quería botarlo, pero cuando la mamá se lo dio, "no fui capaz de botarlo". Y como ocurre con todas las parejas de El Peso del Matrimonio, no le cerraba. Ivette recuerda que "el día que nos casamos él sólo tenía que traer los anillos y se le olvidaron". Interesante detalle para recordar al final.

Los Pinto tienen dos niñas, Amanda y Bianca, a quienes adoran, pero en lo que están de acuerdo es que no se pueden dejar absorber por la familia. Ivette cree que "es importante también para la pareja divertirse". Y Gustavo concuerda: "nos envolvemos tanto en la vida cotidiana, en el trabajo, en los niños, que a veces nos olvidamos de lo que necesitamos los dos como pareja". Es significativo que ella recuerde que hace años le dedicó una canción de Oscar D'León, Tu Novia, "muy bonita, que habla de la pareja y dice que no te olvides que siempre va a ser tu novia".

Gustavo le dijo a Claudia que siente "que se ha alejado un poco y no me brinda el cariño que me brindaba al principio cuando nos casamos". Por su parte, Ivette "a veces no me siento bonita... no me siento sexy". A él tampoco le cerraba ni la camisa ni el pantalón con el que se casó y admite que "no tengo disciplina para comer, como rápido y no pienso lo que como". Ella se acostumbró "a comer rápido por culpa de él". Pero él se queja de que "ella tal vez no aprecia todo lo que yo hago... por mantener a la familia... me gustaría que me demuestre si me quiere... que me dé un beso, que me abrace, cosas así que a través de los años se han ido olvidando".

De manera que a los Pinto no sólo los afectaron las libras de más, sino el cansancio, la rutina y la falta de contacto. Claudia consideró necesario que él sea ese hombre, su novio, que la conquiste de nuevo. Y notó que dentro de Ivette hay un poco de resentimiento.

Los Pinto se comprometieron a recuperar sus figuras con dieta y ejercicio. En su primera semana, fueron donde la nutricionista Claudia M. González quien anotó la historia médica de la familia de Ivette: cáncer, diabetes y corazón, además de pesar 168 libras. "Casi me muero, estoy con mucho más sobrepeso de lo que pensé", dijo. Gustavo tenía el colesterol y los triglicéridos altos, además de exceso de grasa. Admitieron que sólo cenan juntos a veces. Ella casi no come por la noche y de vez en cuando cocina, así que a veces él pasa por casa de su mamá y come con ella.

La doctora notó que cada uno hacía las cosas por separado y no siempre combinaban las comidas". Además comprobó que a Ivette no le gustaban los vegetales. No estaban comiendo saludablemente.

El plan nutricional incluía desayunos de frutas, yogurt y cereales; proteína y vegetales crudos en el almuerzo, y cenas de 350 calorías sin carbohidratos.

En seguida fueron donde el entrenador personal Frank Guzmán, quien les dio la palabra clave: entusiasmo. Les dijo que "el ejercicio es físico, pero la fuerza no sale de los músculos, sino la encontramos en nuestra mente". Ivette sí hacía ejercicios regularmente y Gustavo hace ciclomontañismo dos veces por semana, así que no les tendría que resultar tan difícil. El plan de entrenamiento diario consistía en 30 minutos de máquinas, 100 abdominales y 30 minutos de ejercicios aeróbicos.

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Después de eso, Claudia les hizo sacar lo que no servía de la nevera. La vaciaron de comida chatarra con un juego divertido, a ciegas, oliendo, probando y tocando los alimentos para saber qué eran. Claudia le dijo que tenían que ser muy disciplinados para bajar de peso y renovar sus votos y les dio la tarea de armar galería de fotos, cada uno con las diez preferidas del otro.

El ejercicio sirvió para sacar muchas emociones guardadas y palabras que faltan decirse. Claudia les encargó mirar las fotos y decirle a su pareja qué sentimientos les inspiraban. Gustavo le preguntó a Ivette "¿por qué te cuesta decir tanto lo que sientes?" Ella no se podía expresar y lloró. "La vida se le va a uno tan rápido", dijo. "Todo no es trabajar y luchar por tener más cosas, sino enfocarse más en la familia". Allí se dieron su primer beso desde que empezó el programa.

En dos semanas, Ivette bajó 4 libras y Gustavo 6. Frank les pidió que descarten de su vocabulario la expresión "No Puedo". Claudia les dijo que los alimentos son aún más importantes que el ejercicio. Toda la familia comenzó a participar en la cocina. Sólo faltaba que "que se suelten el moño".

Se sometieron a un intenso entrenamiento, pero no era suficiente. Frank les indicó que "Si el cuerpo dice me canso, la mente dice sigo. Con emoción, con ganas". Según el panel de especialistas, se había perdido la magia, llevaban vidas separadas en alimentación ydespués de tantos años, no sentían entusiasmo. Frank les dio sacos de boxeo y les dieron duro los dos, para sacarse esas cosas que no querían. Claudia pide poner diversión en los ejercicios, porque necesitaban trabajar la comunicación, se había perdido hasta la forma de decir "te quiero". Les recomendaron comer juntos y hacer ejercicios para liberar tensiones. Ejercitar el cuerpo, pero también los vínculos.

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Para entonces, Ivette había bajado 6 libras y Gustavo 9, en cuatro semanas. Fue entonces que organizaron una tarde romántica en el patio, "con las hijas escondidas con agua para cogerlo de sorpresa", como planeó Ivette. A él "nunca se me pasó por la cabeza hacer algo así, espontáneo, como deben ser las cosas a veces. Se olvida uno de tener un poco de alegría y pasar un buen rato".

Pero en plena fiesta recibieron una noticia: Ivette necesitaba separarse de su familia para un tratamiento intensivo, algo que no esperaba en la quinta semana. Gustavo le envió una carta muy especial en la que hablaba del abuelo que la cuidó en su infancia, "Tata", que la llevó de la mano en su boda. Le pidió confianza y le dijo que quería ser su hombre y su apoyo. "Gustavo es un hombre bueno, un caballero, no existen muchos como él", afirmó Ivette. "Paso muchas horas fuera de la casa... he decidido que tengo que hacer ese cambio yo misma".

La doctora Karina Jakubowicz les enseñó a preparar berenjenas a la plancha, mientras Gustavo y sus hijas planeaban recibir a Ivette con mucho amor y un regalo muy especial. Para ella el tratamiento terminó con una jornada de belleza y descanso, en la que la cosmetóloga Irene Cirino le aplicó una mascarilla para refrescar la piel. Bajó 10 libras y estaba lista para regresar a casa.

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"Después de tantos años me da mucha felicidad poder decir que lo sigo amando", expresó Ivette. "Esta experiencia nos unió". Gustavo se pesó y el resultado fue 213 libras. Le quedó la ropa con la que se casó. Ivette estaba radiante y le cerró el vestido. Su peso: 155 libras.

Sus hijas asistieron a la renovación de votos, en la que el ministro les dijo que "hace 18 años no conocían las cosas malas, ahora conocen las buenas y las malas". Se leyeron sus respectivas cartas, reconociendo momentos duros. Estas dos almas gemelas se prometieron mil años más de amor. Recordando el incidente de su matrimonio, a Gustavo le hicieron una broma con el anillo olvidado.

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James O’Neill indicó que el sospechoso tiene heridas y quemaduras en su cuerpo, debido a que tenía el artefacto explosivo atado, y está bajo custodia. Dijo que los otros tres heridos estaban alrededor del sujeto y fueron trasladados a un hospital.
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