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Crónicas: El guardián de la esperanza

Univision9 Dic 2019 – 12:00 AM EST

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locutor: una tragedia

lo destrozó por completo.

el sufrimiento lo llevó

al vicio.

>> por favor,

otra media botella.

me perdí tanto que estuve

durmiendo hasta en un parque

por dos meses abajo de un árbol.

locutor: pero un ángel

le salvó la vida.

>> si te gusta, desde esta noche

puedes quedarte con nosotros.

>> no tenía trabajo,

tenía él,

él me dio refugio y estuve ahí.

y le agradezco a él,

él me ayudó.

>> aquí están las llaves

de tu nuevo negocio.

locutor: noticias univisión

presenta

crónicas.

esta noche,

el guardián de la esperanza.

félix: muy buenas noches.

gracias por estar con nosotros

para una nueva edición

de crónicas, historias

que hacen historia.

los saluda félix de bedout.

maría: buenas noches, félix.

y maría antonieta collins.

qué bueno que nos están

acompañando.

sin lugar a dudas,

muchos hispanos enfrentan

una dura vida

en los estados unidos.

algunos incluso llegan

a perderlo todo, y recuperarse

puede ser una labor titánica,

especialmente cuando hay

de por medio un vicio que

complica, félix, la situación.

félix: eso le sucedió

a jorge borjas, un hondureño

que llegó hace 30 años

a vivir a una de las ciudades

más grandes del país.

pero a raíz de una tragedia

personal quedó atrapado

por el alcohol.

y cuando pensaba que podía

superar la crisis,

el destino le dio otro revés.

maría: el ruido ensordecedor

y un intenso calor convertían

el hogar de la familia borjas

en un infierno.

jorge trataba de mantener

la calma para proteger

a su esposa y sus cuatro hijos.

>> dejen de gritar

y vamos a intentar salvar

lo que más podamos.

vamos, vamos.

jorge: estas son cosas

materiales, nada de esto

importa, amor.

lo que tenemos que hacer es ver

cómo salimos por la escalera.

>> vamos.

¿qué dices?

jorge: vamos.

sino, nos vamos a quemar vivos.

tenemos que buscar algo

con qué romper la ventana.

vamos a salir por la escalera

de emergencia.

[estruendo]

maría: aunque aquel

apartamento en brooklyn

tenía todo lo construido

en 20 años de arduo trabajo,

nada de eso importaba

ante la posibilidad

de perder la vida.

jorge: nos vamos a quemar

vivos aquí.

hubo un cortocircuito

y se quemó todo--

dos pisos se quemaron

y quedamos en la calle,

pues, sin nada.

maría: pasaron los días

siguientes atrapados

en un refugio de la ciudad

sin saber cuál sería

su nuevo rumbo.

>> ¿qué ganas

con mirar esa ropa?

¿acaso vamos a vivir de ella?

jorge: no.

pero de algo nos puede servir.

¿no viste que perdimos todo

en el incendio?

>> hasta ahora te das cuenta.

te lo dije antes de salir

del apartamento y no dejaste

que intentáramos salvar algo.

jorge: ¿qué podíamos rescatar?

hicimos lo que teníamos

que hacer.

gracias a eso estamos ahorita

todos juntos y a salvo.

>> sí, pero sin nada.

jorge: acuérdate de los vecinos

de arriba.

ellos no salieron a tiempo.

no están para contarlo.

>> mira, yo no sé cuánto tiempo

vamos a seguir así,

pero a este ritmo

lo mejor es que cada uno

empiece de cero, y a ver

qué hacemos con nuestros hijos.

jorge: ¿qué estás pensando?

yo todavía puedo conseguir

herramientas, puedo trabajar.

¿de veras entiendo

lo que me quieres decir, mujer?

>> tú sabes.

jorge: no, lo que no entiendo

es cómo sales con eso

en estos momentos.

>> ¿entonces

qué vamos a hacer?

jorge: mira,

luego seguimos platicando,

ahí vienen mis hijos.

fueron a traer el desayuno.

maría: la relación se volvió

tensa, y los problemas

de pareja no tardaron en llegar.

jorge: fue un 19 de enero.

me acuerdo que nos quedamos

sin nada

de la noche a la mañana.

maría: como no tenía ni siquiera

las herramientas

con las que por años reparó

y tapizó muebles,

comenzó a buscar empleo

en lo que conocía mejor.

jorge: ¿aló?

buenos días, señorita.

aquí llamando por lo del trabajo

que ofrecen en el periódico.

>> lo lamento, señor.

ya contrataron a una persona.

jorge: ¿cómo?

muchas gracias, señorita.

hasta luego.

maría: cada intento traía

una nueva frustración.

alex: jorge.

¿cómo has estado?

jorge: hola, alex.

pues, aquí, buscando trabajo.

pero está bien difícil.

alex: cuéntame qué pasa.

jorge: mira, van mas de diez

lugares a los que llamo

y no tengo suerte.

alex: ¿y dónde están?

jorge: pues, seguimos

en el albergue.

ya ves que lo perdimos todo.

lo peor de todo es que creo

que ya no vamos a poder

estar ahí.

ya me dijeron que tenemos

que reubicarnos.

alex: lo siento, jorge.

espero que todo se mejore.

te lo mereces.

estaré muy atento.

cuídate.

jorge: mike.

maría: en medio de su ya

creciente angustia,

jorge encontró compañía

en el peor consejero.

mike: don jorge,

¿qué es esa forma de tomar?

jorge: después de la tragedia

del incendio, me esposa me dejó

y se llevó a mis hijos.

estoy solo, sin trabajo,

sin nada.

mike: ¿crees que emborrachándote

así lo vas a solucionar?

jorge: pero puede que me ayude

a olvidar un ratito.

maría: no se daba cuenta

que iba por muy mal camino

y sintiéndose abandonado.

era incapaz de parar.

jorge: mira, mira.

mejor tráeme otro vaso con agua

que esto está bien fuerte.

mike: si sigues así,

no vas a llegar a nada bueno.

hasta puedes terminar

en la calle.

que dejes de beber

y luches por tu familia.

jorge: nos separamos, ya no--

ya no nos llevábamos bien.

maría: una noche de tantas

como ya era su costumbre, jorge

borjas andaba por las calles

completamente ebrio.

alex: ey, ¿ya sabes

dónde vas a dormir?

jorge: pues, aquí, en el parque.

alex: no, vámonos a la alberga.

la noche está muy fría.

jorge: de allá vengo,

ya lo cerraron.

alex: yo voy a golpear,

a lo mejor me abren.

jorge: ya son más de las diez.

maría: se acomodaba

en cualquier rincón

donde pudiera descansar

hasta amanecer para empezar

de nuevo su destructiva rutina.

jorge: agarré el alcohol

y después me fui y estuve

durmiendo hasta en un parque.

>> ¿quién sabe

qué historia esconde?

y con este frio.

>> vamos, que es muy tarde.

maría: a la mañana siguiente

creyó que la suerte

por fin le sonreía un poco.

jorge: tú sí vas a ayudarme

a salir de esta situación.

[ríe]

a ver si con tu ayuda

voy a poder conseguir trabajo

porque me voy a mover

más fácilmente.

maría: pero lo que estaba

a punto de pasar

complicaría aun más

su ya lamentable situación.

jorge: solo me subí

a la bicicleta

y pegué dos pedalazos.

se me fue el pie así,

se me fue para adelante

y se me partió la rodilla.

es una cosa horrible,

un dolor tremendo.

maría: ay, félix, el incendio

no solo lo dejó en la calle

y sin familia, sino que

la falta de trabajo lo llevó

a perder su seguro médico.

félix: pero increíblemente,

lo peor todavía estaba

por venir para este hombre,

como vamos a ver al regresar.

locutor: mantente siempre

conectado.

[música]

[música]

félix: aunque cada estado

tiene sus programas para atender

a los llamados desamparados

o personas sin hogar,

a veces hay buenos samaritanos

que, de alguna forma,

también ayudan a los que

sobreviven en condiciones

muy pero muy precarias.

maría: y es que muy cerca de

donde jorge vivía su infierno,

transcurría también la vida

de cándido arcángel, un hombre

que ha demostrado tener

un corazón solidario.

tanto que durante años

ha mantenido un secreto a voces

que despierta la admiración

de quienes lo conocen.

félix: como cada noche,

cándido esperaba con ansias

la llegada de sus invitados.

cándido: ya son las once.

es tarde.

félix: llevaba años cumpliendo

una misión humanitaria

que incluso podía ponerlo en

problemas con las autoridades.

cándido: [silba]

la policía sabe

lo que estoy haciendo.

pero ellos me dicen a mí,

mientras no haya llamadas,

mientras no haya problemas,

estamos bien.

cándido: ¿será que no se han

dado cuenta que ya es tarde?

es hora de cerrar.

>> candi, estábamos por ahí

esperando que fuera hora.

terminando este cigarro.

cándido: los hubiera

dejado por fuera.

ya sabes que soy muy estricto

con la hora de cerrar.

tienen que hacer todo,

no pelear entre ellos.

tienen que echarle agua.

tienen que lavarlo.

félix: lo que hacía

el dominicano en su pequeña

tienda del barrio judío ortodoxo

de brooklyn en nueva york,

le había ganando

el afecto de muchos.

josé: hola, candy.

te quiero presentar a miguel.

es el amigo del que te hablé.

él no tiene dónde quedarse.

cándido: hola, mucho gusto.

espero que te hayan hablado

bien de mí.

miguel: bien,

me hablaron maravillas.

josé me habló muy bien de usted.

gracias por permitirme

quedarme en su sótano.

cándido: no, no, no tienes

nada que agradecer.

esta es la casa de ustedes.

lo único es que sí tienes

que seguir las reglas,

como todos.

miguel: sí, no va a haber

quejas de mí, ya verá,

ya me cansé de la calle.

cándido: bueno, pues, ni hablar.

aquí tienes un espacio

para que comiences

a organizar tu vida.

ah, sigan, sigan.

déjenme atender esta llamada

y estoy con ustedes.

sí.

félix: de forma ingeniosa,

logró crear un sistema

de apoyo para los indigentes

que, en su mayoría,

son latinos indocumentados.

cándido: sí, sí, sí.

te voy a hacer pedido de pan--

bueno, mayormente viene al

refugio todas esas personas

que no tienen hogar.

somos inmigrantes.

ayudarnos unos con otros,

no importa quién sea.

félix: en otro punto

de la gran manzana,

lejos del accidente

que lo mandó al hospital,

jorge borjas pasó por primera

vez en meses una noche

bajo techo en una cama

y acompañado por un ser querido.

>> ¿cómo te sientes, papá?

jorge: ay, mi hijita.

me duele mucho la pierna.

y vieras que me acuerdo

muy poco.

>> ¿no te acuerdas que te

caíste de una bicicleta?

jorge: no, la verdad

fíjate que--

>> buenas tardes, señor jorge.

¿cómo se siente?

sí, sé que su rodilla quedó

bastante destruida,

aunque ya se le realizaron

los primeros trabajos

para acomodar los huesos,

pero hay que hacer

una cirugía más complicada.

jorge: ¿cómo?

¿y cuándo van a hacer

esa otra cirugía?

>> pues, mire--

>> primero tenemos que hablar.

félix: antes que la enfermera

pudiera explicarle más,

el funcionario del hospital

intervino.

>> ¿usted cuenta

con un seguro médico?

jorge: yo--

no, no, la verdad

es que no tengo seguro.

mire, le voy a confesar,

yo vivo en las calles.

>> lo imaginamos.

lo importante ahora es ver

cómo se soluciona esa parte,

pero por el momento,

el hospital no puede operarlo.

jorge: ¿pero cómo?

yo necesito tener

mi pierna bien,

¿cómo voy a hacer?

>> lo entiendo.

quizás puedan alcanzar

un seguro de los queda la ciudad

o un subsidio para que podamos

hacerle la cirugía.

los dejo para que puedan hablar.

jorge: a los dos días

que estuve en el hospital

me sacaron del hospital para

afuera porque no tenía seguro.

>> no te preocupes, papá.

yo esta misma tarde comienzo a

buscar ayuda de la ciudad.

seguro que a ti te van a operar

y van a dejar tu pierna

como si nada hubiera pasado.

jorge: gracias, hija.

gracias, de veras.

entonces estuve doce días

con la pierna sin operarme,

con la pierna rota.

félix: afortunadamente,

su hija jacqueline pudo

conseguir que le hicieran

la cirugía tres semanas después.

jorge: me llamaron un día

y al siguiente día

me operaron la rodilla.

félix: durante su recuperación,

había dejado el licor

y empezaba a sentirse animado,

pero un nuevo golpe

volvería a derrumbarlo.

alex: amigo jorge, ¿cómo estás?

jorge: hola, alex.

ya mejorando.

gracias a tu ayuda.

alex: es lo menos que puedo

hacer por ti, amigo.

además, mientras mi familia

esté afuera, te puedes quedar.

jorge: ¿de veras no soy

una carga ni nada?

alex: para nada.

además, te puedo hacer

compañía en la noche,

o puedo hacerte compañía aquí.

jorge: ¿pero por qué cambias

esa cara?

estabas bien feliz y de repente

cambiaste totalmente.

alex: hay un problema, jorge.

jorge: ¿qué pasa?

desembucha, eh, porque ya

me estás preocupando.

alex: me encontré a tu hija,

la misma que nos ayudó

para los pagos de la cirugía

con la ciudad.

jorge: jacqueline, ¿y?

alex: me comentó que te dijera

tu muchacho johnny.

lo encontró la redada

y lo deportaron inmediatamente.

jorge: ¿qué?

pero-- ¿qué más te dijo?

cuéntame.

alex: que iba a investigar

qué había pasado, y ya mañana

venía a hablar contigo.

jorge: él se fue a ayudar

a trabajar a pintarle

un apartamento a alguien.

él no tenía dónde dormir,

se quedó en ese apartamento.

llegaron los dueños

del apartamento y llamaron

a la policía, y después

lo reportaron a migración.

félix: tan pronto llegó

deportado a san pedro sula,

en honduras, jhonny borjas

solo pensaba en cómo volver

a los estados unidos.

jhonny: don pedro,

qué gusto verlo.

pedro: ¿tú quién eres?

jhonny: ¿qué no me reconoce?

soy jhonny, el hijo mayor

de jorge borjas.

yo a usted sí lo recuerdo, eh.

está igualito a como era

cuando yo me fui.

pedro: claro, tú eras

ese muchacho brincón.

mira cómo has crecido.

jhonny: muchas gracias, señor.

pedro: ¿y qué es

de la vida de tu padre?

yo pensé que andabas con él.

jhonny: pues, él está bien,

él está en nueva york.

la verdad es que me deportaron

hace algunos días.

pedro: no puede ser,

qué tragedia.

jhonny: no se preocupe,

don pedro.

mira, yo el próximo mes

me lanzo de nuevo

a los estados unidos.

si yo tengo que estar

donde está mi familia.

pedro: bueno muchacho,

pero cuídate.

jhonny: así será, don pedro.

ahí nos vemos, eh.

cuídese mucho.

pedro: jhonny, cuídate.

jhonny: adiós, don pedro.

[disparos]

félix: el inesperado ataque

tendría consecuencias

devastadoras.

pedro: jhonny, jhonny.

¡que alguien llame

a una ambulancia!

que alguien llame

a una ambulancia rápido,

por favor.

una ambulancia, por favor.

félix: aunque antes

de que su hijo fuera deportado

a honduras, jorge había logrado

controlar un poco el problema

del alcohol, esta noticia

lo devastaría.

maría: sin lugar a dudas,

un golpe más que duro.

sin hogar, a duras penas

con ayuda de este amigo, y ahora

saber que de forma violenta

le arrebataron a un hijo.

muy doloroso, félix.

pero no se vayan,

regresamos con más.

[música]

[música]

maría: jorge apenas

se recuperaba de la cirugía

en su rodilla cuando tuvo

que enfrentar la peor noticia.

aunque apenas habían pasado

diez días desde la deportación

de su hijo, él soñaba con

traerlo de regreso muy pronto.

félix: la violenta muerte

de jhonny lo puso nuevamente

frente a los demonios

del alcohol, y al buscar

consuelo en una botella,

lo único que logró fue caer

más bajo de lo que había

estado antes.

maría: para jorge,

los primeros pasos luego

de una compleja cirugía

en la rodilla

fueron lentos y dolorosos.

jorge: ya, ya las voy a dominar.

sí.

maría: pero lo que le esperaba

lo haría sufrir mucho más.

jorge: bueno.

vesci: papá, soy yo, vesci.

jorge: vesci.

qué rico escucharte.

vesci: es jhonny, papá.

jorge: ¿qué le pasó a mi hijo?

vesci: a jhonny lo mataron

anoche, papá.

le dispararon--

jorge: no, no, no.

no, no, no.

la muerte de un hijo--

no, no, nunca se cura eso,

jamás.

es un dolor que uno lleva

todo el tiempo adentro.

[llaman a la puerta]

maría: la mirada de su hija

jacqueline le confirmó lo que

su cerebro se negaba a creer.

jorge: es jhonny, ¿verdad?

maría: su hijo

había sido asesinado.

no lograba entender

los terribles detalles.

jorge: solo sin hablarle,

solamente le dispararon.

para mí fue que lo confundieron

con alguien.

maría: en cuestión de días

se desplomó.

aunque había controlado

su adicción al alcohol,

la muerte de su hijo lo llevó

de nuevo al abismo

y con mayor intensidad.

jorge: ¿por qué te mataron,

hijito? ¿por qué?

maría: de regreso a las calles

ya nada podía consolarlo.

jorge no encontraba sentido

a seguir vivo.

jorge: todo sucio,

todo un pordiosero.

de la calle, uno abandonado.

maría: el tiempo pasó lento

hasta que el encuentro

con un viejo amigo lo confrontó

con su propia vergüenza.

alex: ¿qué tal, jorge?

jorge: ay, ¿qué haces por acá?

alex: aquí, mira, llevo tiempo

corriendo aquí en este parque.

¿y tú?

jorge: pues, nada.

salí a caminar un poco,

y ya sabes, tengo que hacer

ejercicio con la pierna

recién operada.

alex: no me engañes, jorge.

llevo rato mirándote.

sé que amaneciste

en este parque.

no te derrumbes, amigo.

mira, estoy a las nueve

de la noche en este lugar.

seguro vamos a conseguir algo.

maría: ¿podría cumplir

con esa cita?

jorge: pues, ahí te llego.

alex: bueno,

ahora sí todos listos

porque ya voy a servir.

maría: por años, las noches

en el sótano de la tienda

de cándido, han reunido

a unos diez hombre

que no solo duermen ahí.

josé: cuando nos juntamos,

nos ponemos a platicar,

nos ponemos a reír,

vemos películas, nos distraemos.

cándido: pero qué milagro

que ya llegaron todos.

esto sí es motivo

para celebrar, eh.

alex: ven, candy.

siéntate a comer con nosotros.

cándido: es que arriba

en la tienda no hay nadie.

solo bajé a saludarlos

y a ver cómo estaban.

¿les hace falta algo?

alex: no, nada.

fíjate que a miguel

le cayó un jale hoy

y consiguió unos verdes.

trajo comida para varios días.

cándido: qué alegría.

aparte de ser un buen compañero,

miguel se está abriendo

camino por la vida.

alex: pero eso hacemos todos,

¿no?

cándido: pues, sí.

pero no como yo quisiera.

tienen que salir adelante,

muchachos.

alex: y así lo haremos, candy.

cándido: pero que sea verdad.

eso tiene que ser un motivo

de todos los días.

tienen que luchar por su futuro.

adiós, muchachos.

maría: con palabras

de aliento y sin presionarlos,

les devuelve el deseo

de sentirse respetados.

cándido: eso no era un hotel

de cinco estrellas, pero

verdaderamente era un lugar

para refugiarse

de una temperatura

como estaba afuera, bajo cero.

maría: y aquella noche

un nuevo integrante

se uniría al grupo.

mike: jorge,

qué bueno que viniste, amigo.

jorge: pues, aquí estamos, mike.

ya ves, decidí cumplirte.

mike: ya verás,

te voy a presentar

a alguien muy especial.

mira, precisamente él es

de quién te hablé.

cándido, él es mi amigo jorge

de quien te hablaba.

cándido: hola, jorge.

mucho gusto.

jorge: ¿cómo así?

no entiendo.

mike: cándido abajo tiene

un albergue donde hay personas

como tú, que no tienen hogar.

cándido: solo es cuestión

de que mires, y si te gusta,

desde esta noche

te puedes quedar aquí.

aquí todos somos amigos.

jorge: gracias, de veras,

muchísimas gracias.

mike: no hay nada más

que hablar.

ya verás que te va a ir bien.

me tengo que ir.

cándido: ya sabes que estamos

aquí para ayudar.

jorge: gracias, gracias.

mike: te va a ir bien.

cándido: mira, jorge,

te voy a enseñar el espacio

y pues, lo único es que

hay que cumplir las reglas,

pero seguro te vas a llevar

bien con todos.

maría: aunque el miedo

a lo desconocido

se apoderaba de él, cándido

le hizo sentir una esperanza

por primera vez en mucho tiempo.

jorge: porque uno ya toca fondo.

cuando uno llega al parque,

ya toca fondo, ya.

maría: se sentía

como un naufrago rescatado

que aun no sabe cómo reaccionar.

cándido: buenas noches,

muchachos.

todos: hola, candy.

cándido: pues, les presento

a un amigo.

se llama jorge

y se va a quedar con nosotros.

josé: hola, yo soy josé.

bienvenido.

jorge: gracias.

cándido: oye, josé,

ayúdame con jorge, ¿no?

porque no quiero que se lastime.

lo operaron hace un mes

y necesita ayuda.

josé: sí, yo creo

que de este lado

se puede quedar mientras.

y yo tengo una cobija extra

de regalo.

jorge: muchas gracias.

de veras, muchas gracias.

cándido: bueno, jorge.

pues, ya mañana nos organizamos

para ver qué va a pasar.

jorge: gracias, cándido.

maría: ese nuevo mundo, a la vez

tan cerca y tan lejos

de la inclemencia

y la agresividad de las calles,

tenía sus propias reglas

y él no las conocía.

>> ¿tú qué?

¿quieres quitarnos el espacio

o qué?

>> ya cállate y deja dormir.

>> van a callarme, a ver,

muy machito.

cándido: a ver,

¿qué está pasando aquí?

>> tú no te metas, negro,

esto es entre nosotros.

josé: oye, cuidado con el negro

que sabes que aquí te estás

metiendo con todos.

maría: félix, y qué bueno

que a jorge todavía le quedaba

uno que otro amigo

de la época en la que fue

un hombre con familia y trabajo.

félix: sí, pero al verse

en aquel sótano desconocido

lo llenó de miedo,

y estuvo a punto de cometer

un grave error

que veremos al regresar.

locutor: mantente

siempre conectado.

[música]

[música]

félix: con el paso de los años

el refugio de cándido

se fue convirtiendo

en la última oportunidad

para muchos desamparados.

además de ofrecerles

un lugar para dormir,

allí también podían asearse,

lavar la ropa, y muchas veces

también alimentarse.

maría: un gran esfuerzo, félix,

pues, los costos de agua

y de luz para este refugio

los paga cándido sin recibir

ninguna ayuda,

ni siquiera del estado.

lo hace porque simplemente

su padre en republica dominicana

también ayudaba a personas

sin recursos

cuando él era un niño.

cándido: a ver, tranquilos.

aquí no está pasando nada malo.

al menos nada grave.

>> pero cándido,

¿qué no ves cómo está?

cándido: sí,

pero él conoce las reglas.

ya sabes cómo son

las cosas aquí.

así que por hoy tienes

tarjeta roja.

a dormir afuera.

>> pero negro,

tú no me puedes hacer esto.

cándido: no, tú sabes que a mí

no me gustan estas cosas,

estas peleas.

ya hablamos mañana.

así que afuera.

félix: cándido tenía

mucha experiencia lidiando

con hombres rudos que luego

de pasar tiempo en las calles

eran difíciles de controlar.

cándido: el que pelea

aquí en la bodega,

yo le doy luz roja,

o sea, tarjeta roja.

félix: aquella primera noche

jorge no durmió imaginando

que podían vengarse de él

por lo sucedido con aquel hombre

al que expulsaron.

cándido: hola, jorge.

¿qué tal la noche?

jorge: buenos días, cándido.

cándido: muy bien.

oye, disculpa por lo de anoche.

esas cosas no pasan aquí.

jorge: no te preocupes.

cándido: mira, ya viste

que le sacamos tarjeta roja.

aquí hay reglas

y hay que cumplirlas.

jorge: bueno, te prometo

que yo las voy a cumplir.

cándido: pero a ver, dime,

¿cómo va tu pierna?

jorge: muy bien.

me sirvió de mucho dormir aquí,

más que en la calle.

yo creo que pronto

ya me voy a recuperar.

cándido: sí, mira, lo importante

es que rehagas tu vida.

jorge: pues, sí.

pero no sé qué hacer.

mira, yo perdí todo

hace unos meses en un incendio.

félix: en su memoria

aun estaban muy frescos

los recuerdos de cómo su vida

se vino abajo sin que él hiciera

algo por evitarlo.

jorge: y ya ves,

ahora no sé qué hacer.

poco a poco vine a terminar

en las calles.

de plano ni trabajo

encuentro ahora.

cándido: pero dime,

¿qué hacías?

¿a qué te dedicabas?

jorge: mira, yo sé trabajar

con muebles.

los retapizo, los modifico,

los construyo.

cándido: ya sé más o menos

en qué te puedo ayudar.

algo bueno va a salir.

te va a ir bien.

jorge: es bien generoso él,

de buen corazón,

de buenos sentimientos.

cándido: pues, espero

que te guste este sándwich

de solo vegetales.

ah, y le puse la salsa

de ajo que siempre llevas.

félix: poco a poco,

alejado de las calles,

jorge logró por fin recuperarse

de su pierna y del alcohol.

cándido: mira, justo estábamos

hablando de ti.

jorge: ¿y eso?

cándido: ¿viste al hombre

que acaba de salir?

jorge: sí, ¿por qué?

cándido: bueno, pues,

es un cliente mío que viene

hace muchos años aquí,

a la tienda.

me dijo que quiere

que le arregle los muebles

y necesita tapizarlos.

jorge: ¿y entonces?

cándido: ¿entonces qué?

es trabajo tuyo.

mira, ten estos cien dólares

para que empieces

a comprar herramientas

y lo que necesitas.

vas a ver que éste es

el comienzo de cosas muy buenas.

jorge: muchas gracias, cándido.

mira, de veras, en cuanto

me paguen yo te voy

a devolver el dinero.

cándido: yo sé que así va a ser.

pero apúrate para que puedas

cumplirle al cliente.

félix: las posibilidades

se asomaban nuevamente

en el horizonte para un hombre

que llegó a pensar que no valía

la pena seguir viviendo.

cándido: sí hay salida.

muchos dicen que no hay salida.

hay salida, si usted la busca,

la encuentra.

félix: a punta de esfuerzo,

jorge se ganó la confianza

de la comunidad judía ortodoxa.

>> me gusta mucho

el trabajo que está haciendo.

jorge: muchísimas gracias.

ahí se hace lo que se puede.

>> pues, pareciera

que tiene bastante experiencia.

jorge: la verdad, señor,

es que sí, tengo muchos años

haciendo este trabajo.

>> pues, fíjese que se acercan

nuestras fechas sagradas,

y a nosotros nos gusta

reparar nuestros muebles antes

de esas fechas especiales.

jorge: pues, la verdad

es cuestión que usted me diga.

yo estoy dispuesto a trabajar

y puede confiar en mí.

mire, no lo voy

a hacer quedar mal.

>> pues, lo voy a recomendar.

pero por el momento

lo dejo seguir trabajando.

jorge: muchas gracias.

>> con permiso.

jorge: pase usted.

félix: casi a diario visitaba

una casa para reparar

o tapizar muebles.

jorge: ellos no creían

en otra persona.

solamente entre ellos nada más.

y hay que saberlos tratar

para que uno se pueda ganar

el cariño de ellos.

félix: la pelea de la noche

en que jorge llegó

al refugio de cándido

no fue la primera.

las autoridades se acercan

con frecuencia al refugio

para verificar que todo

esté en orden.

cándido: hola, oficial,

buenos días.

>> buenos días, cándido.

cándido: ¿por qué esa cara

de pocos amigos?

>> parece que estamos

recibiendo llamadas

donde denuncian que hay gritos

y peleas en tu sótano.

cándido: le prometo

que no va a volver a pasar.

ya ubicamos al conflictivo

y está afuera, y no se ha

vuelto a acercar acá.

te prometo que no sucede.

>> pues, más te vale, cándido.

cándido: ya, se fueron

porque yo lo boté.

yo no he cometido ninguna falta

con la gente que está ahí,

ni va a pasar porque yo estoy

muy activo en eso.

>> y a ver si ustedes dejan

de meter en problemas

al señor cándido.

josé: lo sé, oficial, es que--

>> no digas nada.

nos vemos.

cándido: hasta luego.

>> no me hagan volver,

por favor.

maría: félix, aunque cándido

no lo oculta, él sabe bien

que ese sótano donde ofrece

tanta ayuda, tanto hogar

a gente que no lo tiene

y durante años, pues,

no cumple con los requisitos

para funcionar

como un refugio oficial.

félix: así es, pero la policía

del barrio judío ortodoxo

de brooklyn sabe también

que cándido ha logrado mantener

un estricto control sobre lo

que sucede allí en su sótano,

y nunca ha tenido

problemas mayores.

[música]

[música]

maría: con el paso

de los años, jorge fue

reconstruyendo su camino.

lo hizo paso a paso

y siempre con el apoyo

de cándido, quien lo ha

cuidado como un hermano

desde aquel primer encuentro.

félix: así es, maría antonieta.

y es que cándido, además

de recibirlo en el refugio,

lo ayudó a rehacer su vida,

motivándolo para que abriera

su propio taller,

y lo recomienda con sus clientes

cuando necesitan

que les arreglen algún mueble.

maría: cada nuevo día

era una bendición para jorge.

la época en que sus pesadillas

lo angustiaban

fue quedando en el pasado.

>> no me engañaron

cuando lo recomendaron

para este trabajo.

jorge: no, señora.

espere a que termine sus muebles

y van a ver cómo quedan.

>> se ve que usted tiene

mucha experiencia.

jorge: pues, la verdad sí,

ya tengo mucho tiempo

haciendo este trabajo.

>> yo nada más venía a pagarle

porque tengo que salir

con mis hijos.

jorge: pero, ¿y entonces

cuándo voy a terminar?

>> no, no, usted termine,

termine su trabajo.

maría: cuando comenzó

a trabajar regularmente,

volvió a sentirse útil

y aprendió a valorar

las tradiciones judías que

celebran los lazos familiares.

>> [cuenta dinero]

es lo acordado, ¿cierto?

jorge: sí, así es.

>> bueno, pues, yo me voy.

no olvide cerrar la puerta.

jorge: no se preocupe.

>> que tenga buen día.

jorge: igualmente.

hasta luego.

maría: pasó de andar

como pordiosero en las calles,

a convertirse en un hombre

muy ocupado.

>> perdone, no quería asustarlo.

¿es usted jorge,

el que tapiza los muebles?

jorge: claro.

>> a usted me lo recomendó

cándido, necesito ayuda

con un comedor.

jorge: perfecto.

>> el lunes está perfecto.

mire, tenga mi tarjeta,

aquí está mi numero de oficina.

jorge: se siente uno contento

porque ya pasó ese trago amargo

con mi pierna,

la pérdida de mi hijo,

perder la casa

cuando se quemó todo.

cándido: jorge,

¿y esa cara de alegría?

jorge: ¿tú qué crees?

el negocio va mejorando

y todo gracias a ti.

cándido: no--

jorge: fuiste tú la primera

persona que confió en mí.

fuiste tú el que me prestaste

dinero para las herramientas.

fuiste tú el que me presentaste

a mi primer cliente.

¿cómo no te voy a agradecer?

mike: tiene razón, cándido.

tú nos has ayudado a todos.

cándido: ya, dejen eso.

¿qué pasó?

¿te pagaron?

jorge: ¿qué crees?

600 dólares completitos

y en efectivo.

cándido: ahora lo que vamos

a hacer con ese dinero

es guardarlo, y ya te diré

cuál es el siguiente paso.

jorge, no desconfíes.

vas a ver que es

para algo bueno.

maría: con cada paso

hacia adelante,

jorge sin darse cuenta

se iba haciendo más fuerte,

y el mejor ejemplo para los

otros desamparados del refugio.

cándido: yo le digo señor,

yo quisiera que todos salgan

y vean la claridad,

y vean qué bonita la claridad.

maría: en aquel sótano

donde se hermanaron con jorge,

sus compañeros han sido testigos

de que querer es poder.

josé: ¿qué estamos celebrando?

cándido: pues, que aquí

nuestro amigo jorge

encontró una manera

de salir adelante.

ya tiene un trabajo estable,

así que hay que darle

un fuerte aplauso a jorge.

[aplausos]

jorge: ya ya ya,

no es para tanto.

josé: pero claro que sí.

mira todo lo que has logrado

en tres meses.

jorge: sí, pero con la ayuda

de todos ustedes.

y claro, con el apoyo

de cándido.

cándido: no empieces con eso.

pero a ver, órale,

vamos a comer.

maría: todos vieron en él

un reflejo de lo que también

ellos pueden llegar a hacer.

jorge: me miran y dicen:

tú sí la hiciste, tú sí supiste

hacer el sueño americano.

maría: una tarde,

el mayor sueño de jorge

comenzó a hacerse realidad.

y una vez más

de la mano de cándido, quien

ya no solo era un benefactor

sino un gran amigo.

jorge: oye,

¿qué vas a poner aquí?

cándido: ¿de veras no adivinas?

jorge: ¿se trata de adivinar?

pues, creo que vas a poner

una venta de solo sándwiches.

si no es eso, la verdad

no tengo ni idea.

cándido: jorge, este es

tu nuevo taller de reparación

y tapicería de muebles.

jorge: ¿cómo?

¿cómo?

¿y de dónde lo sacaste?

cándido: ¿cómo que de dónde?

pues, de la plata

que he estado reuniendo

estas últimas semanas.

¿o creías que todo ese dinero

era para mí?

jorge: a la tercera semana

me dice "venga a ver

lo que te tengo", y me trajo acá

y me enseñó, y-- y yo

bien contento, bien alegre.

jorge: ¿pero y cómo está

la cuestión del arrendamiento

y todo eso?

jorge: no te preocupes,

ya todo está pagado.

ya vi lo del contrato

y además firmé como aval tuyo.

aquí están las llaves

de tu nuevo negocio.

maría: además del espacio

necesario para montar

su pequeño taller, el lugar

tenía un segundo piso

con cuarto y baño

donde jorge podría vivir.

jorge: tengo como dos años.

no quiero volver

a donde salí yo.

y así hay muchos que me gustaría

que salieran de donde están.

maría: con el paso de los años,

jorge formó su negocio,

reconstruyó su vida,

y lo más importante,

recuperó el autoestima

que perdió en las calles.

jorge: pero nada de esto

hubiera sido posible

sin la ayuda de cándido.

de veras--

cándido.

qué coincidencia,

en este mismo momento

les hablaba a mis hijos de ti.

cándido: oye, jorge.

quería ver si me hacías

un turno en tu agenda.

quiero que me arregles

el comedor, ya le hace falta.

jorge: cándido,

tú eres el cliente especial

de este taller.

cándido: y taller

que no para de crecer.

¿y no has pensado

en contratar un ayudante?

jorge: ¿ayudante?

¿para qué?

si aquí tengo a mi hijo.

él se va a hacer cargo

de mi negocio.

cándido: ¿pero qué?

¿así nomás?

¿estás pensando en jubilarte?

jorge: más que eso.

me voy a regresar a honduras.

yo creo que para el 2020

ya estoy allá en mi país.

cándido: ¿pero qué vas

a hacer allá?

jorge: no me voy a quedar

cruzado de brazos.

tengo unos ahorritos,

una casa, un taller.

tengo una hija allá

que no la he visto

desde hace mucho tiempo.

ni siquiera conozco

a mis nietos.

¿sabes qué, candy?

ya llevo más de 30 años

en este país y no he parado

de luchar, me he dado cuenta

de que los sueños son posibles.

cándido: tú eres un ejemplo

para nosotros.

¿sabes?

me estaba acordando

del día que te conocí.

haber visto que tocabas fondo,

que estabas hundido

en el alcohol, y mira ahora.

jorge: tú fuiste algo así

como mi guardián, el guardián

de todas mis esperanzas.

maría: para cándido,

jorge es como su familia.

sabe que una historia

los unirá por siempre.

jorge: nunca lo voy a olvidar

porque él fue el que me dio

más la mano.

más que un hermano.

maría: pero si hay algo

más fuerte que ese lazo,

es su deseo de seguir ayudando

a los desamparados.

él no se resigna

a que haya personas

durmiendo en las calles.

>> sí.

¿esta es su casa?

cándido: no, no,

esta no es mi casa.

>> disculpe

si lo estoy molestando.

cándido: tampoco me molestas.

solo quería hacerte

una invitación.

¿ya comiste?

>> no.

hoy ha sido un día muy difícil.

cándido: te invito

un buen sándwich.

también tengo un lugar para

que te puedas quedar a dormir.

cándido: y muchos han salido

de la oscuridad.

bastante, bastante han salido

de la oscuridad, y hay muchos

que ya están más grandes que yo.

tienen negocios estupendos,

y han pasado por ahí.

vamos, no te arrepentirás.

maría: esta no es solo

una historia de superación

sino también de solidaridad.

fíjate, félix.

cándido dice que ya perdió

la cuenta de a cuántas personas

ha ayudado durante los años

que ha tenido el albergue

bajo su tienda.

félix: pero de todos esos casos,

el de jorge es el que se ha

convertido en su mayor

motivo de orgullo.

y así llegamos al final

de esta crónica,

pero los esperamos

la semana entrante.

maría: ya saben la cita

aquí, en crónicas.

félix: muy buenas noches.

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