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Crónicas: Cocinando sueños

Univision25 Nov 2019 – 12:00 AM EST

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>> gracias por votarme.

[disparo]

locutor: huyó de la violencia

y la pobreza.

con mucho esfuerzo,

alcanzó la fama.

>> excelente. es el mejor

salmón

que he comido en mucho tiempo.

>> vamos a la cárcel.

locutor: pero lo deportaron.

>> por estar ilegalmente

en el país.

locutor: buscó refugio en la

fe.

roberto: yo creo que dios

no quiere que yo esté aquí.

locutor: regresó con una

misión.

roberto: provecho.

>> gracias.

locutor: noticias univisión

presenta: crónicas.

esta noche: cocinando

sueños.

félix: muy buenas noches.

gracias por estar con nosotros

para una nueva presentación

de crónicas, historias

que hacen historia.

les saluda félix de bedout.

maría: buenas noches, félix.

y maría antonieta collins.

gracias por acompañarnos

esta noche. el protagonista

de nuestra crónica se crió

en la más absoluta pobreza

en su país natal, el salvador.

creció con el sueño

de ser cirujano,

luego quiso ser contador,

y terminó siendo un reconocido

cocinero de presidentes,

artistas y celebridades

de los estados unidos.

félix: así es, maría

antonieta.

hoy les contaremos

cómo roberto mendoza hizo

ese recorrido que lo llevó

desde una zona de guerra

hasta las cocinas de afamados

restaurantes, y el papel que

jugó

en todo esto la fe.

roberto: estaba difícil el

examen.

yo creo que sí saco buena

nota.

lo que veo complicado

es el de mañana.

>> ni me lo digas.

a mí me fue mal, y apenas pude

mirar los temas de mañana.

[disparo]

roberto: ¿qué es eso?

¿qué pasará?

[ladridos]

>> ¿qué otra cosa puede ser?

creo que es otra revuelta.

maría: a finales de la década

de los 80, el salvador vivía

tiempos turbulentos.

muchos estudiantes eran

perseguidos y se les acusaba

de comunistas.

roberto: ¿qué pasa?

>> son policías, están

agarrando

a todos sin preguntar.

¡corran!

[disparos]

maría: la guerra civil dejaría

miles de víctimas.

a pesar de que roberto

nunca formó parte de grupos

revolucionarios, el simple

hecho

de ser universitario lo ponía

en peligro.

roberto: dios mío, lo mató.

los años de universidad

fueron años demasiado

convulsionados en mi país.

era que no podíamos usar

una mochila porque pensaban

que llevábamos armas,

por usar una mochila le

pegaban

un balazo a uno. entonces,

había que llevar los cuadernos

en la mano.

por favor, no me haga nada.

[gime]

me llevaron preso, me arrastró

y me llevó a un camión.

[trueno]

maría: estuvo detenido varios

días, y un hubo quién fuera

en su rescate.

solo tenía a su abuela,

quien ignoraba su suerte.

sus padres lo habían

abandonado

desde pequeño.

>> hay personas que tienen

a alguien que los extraña,

pero tú no le haces falta a

nadie.

lo mejor es que todo termine

aquí de una vez.

roberto: déjeme que le cuente

mi historia, y después usted

decide si me mata o no.

>> soy todo oídos.

me gusta escuchar historias.

roberto: si me mata a mí,

no mata uno, mata a dos.

y le empecé a contar de mi

vida.

le digo: hay una viejita

que me está esperando.

no tengo papá, no tengo mamá,

no tengo a nadie,

nadie sabe que yo estoy aquí.

o sea, me puede matar,

me puede tirar donde sea

que nadie se va a dar cuenta

dónde estoy yo. y me dijo:

te voy a dejar ir, pero si yo

te vuelvo a agarrar, yo mismo

te voy a matar. le digo:

te juro que jamás en la vida

me vas a volver a encontrar.

maría: salió decidido

a marcharse del país.

tiempo atrás, el gobierno

de canadá lo había aceptado

como refugiado, y con el dolor

de su alma, se despidió de

quien

más quería, su abuela.

abuela: hijito.

roberto: mamá, no quiero irme

y dejarte triste.

abuela: no me haga caso.

es que me da mucho sentimiento

tu partida.

yo sé que es necesario.

en canadá vas a poder estudiar

y vas a estar bien.

roberto: sí, eso es cierto,

pero yo no me puedo ir

sin una sonrisa y una

bendición.

voy a estar lejos, pero mi

corazón

está aquí, contigo.

abuela: ve tranquilo,

yo no voy a estar sola.

recuerda que el señor te libró

de la muerte. él siempre va

a estar conmigo y está

contigo.

y aunque no tengas un padre

terrenal, nuestro señor

nunca nos desampara.

[solloza]

casi lo olvido.

lleva esta libreta.

no te va a hacer mucho

estorbo.

anotas cada petición.

dios dijo que si lo haces con

fe,

él nos concederá

todo lo que le pidamos.

escríbele y nunca, nunca

pierdas

la fe.

[solloza]

maría: ella le inculcó que,

de la mano de dios,

no había imposibles.

roberto: eso fue duro para mí.

o sea, cortarle las alas

a un muchacho soñador

por un proceso político

de un país. hasta cierto

punto,

en esas fechas me sentía

destrozado. yo me acuerdo

que cuando llegué a canadá

no había celulares.

maría: la distancia no hizo

mella

en la relación con su abuela.

habitualmente se escribían,

y aunque tuvo épocas

difíciles,

nunca se lo contó.

abuela: mamá, mi vida

en canadá ha sido bueno.

he aprendido a hablar en

francés

y he perfeccionado la

contaduría.

el problema es que en invierno

hace mucho frío.

roberto: estoy pensando

en irme para los ángeles,

donde la tía beatriz.

dicen que allá puedo encontrar

un buen trabajo y hace menos

frío. por favor, cómprate algo

de cumpleaños con el dinero

que te envié. te quiero mucho.

besos.

abuela: yo también te quiero

mucho, mi roberto.

dios, cuídamelo y permita

que lo vuelva a ver.

roberto: yo mandaba esas

cartas

y le decía: no se preocupe,

estoy bien, porque mi mamá

no se me fuera a enfermar,

porque no le fuera a pasar

nada

a ella. y así me cansé de ese

frío,

de esas cosas y me moví

a los ángeles.

maría: experto en números,

con buen dominio del francés

y muchos sueños,

roberto llegó a los ángeles,

donde una tía suya lo recibió.

roberto: gracias, tía.

tía: ¿y nada que consigues

empleo?

roberto: está difícil.

cuando llego a los ángeles,

pues buscaba trabajo de banco,

buscaba trabajo de lo que yo

era,

y nadie me abrió las puertas,

no hablaba inglés.

tía: vas a tener que empezar

como lo hicimos todos

los inmigrantes.

roberto: ¿de qué habla, tía?

tía: lavando platos, pintando

las casas, cortando la yarda.

trabajo es lo que hay,

pero no con números

ni en contabilidad.

roberto: yo quiero intentarlo.

yo tengo fe de que voy

a encontrar lo que necesito,

voy a ayudar a la abuela

y voy a poder servirle a la

gente.

tía, yo he visto tanto

sufrimiento.

tía: ay, eso suena tan bonito,

pero en las novelas, mi hijo.

en la vida real las cosas

son muy diferentes.

mira, uno tiene que aprender

a pensar solo en uno,

y si sobra algo, en los demás.

félix: roberto se presentó

para muchos trabajos

que solicitaban un perfil

como el suyo. había sido un

buen

estudiante y estaba seguro

de que como contador podría

realizarse profesionalmente.

maría: y aunque él, félix,

estaba tratando de arreglar

su estatus migratorio,

pero lo hizo no con un

abogado,

si no con un notario,

lo que él como miles piensan

que eso era lo correcto,

le esperaba una etapa llena

de incertidumbre, como vamos

a ver al regresar a esta

crónica.

[música]

[música]

félix: roberto mendoza tuvo

una infancia muy dura.

prácticamente no tenía

qué comer ni cómo vestirse.

había soñado con crecer, tener

lo necesario, ¿y por qué no?

incluso ayudar a los demás.

maría: imagínate,

pero ahora pensaba que era

posible salir adelante,

aunque a su alrededor solo

escuchara gente

que lo desanimaba. comenzaría

entonces una nueva lucha

que no sería nada fácil de

librar.

tía: vas a tener que empezar

como lo hicimos todos

los inmigrantes, lavando

platos,

pintando las casas,

cortando la yarda.

trabajo es lo que hay.

félix: pronto, y por el camino

menos esperado,

roberto comenzaría un mundo

desconocido para él.

>> ¿te interesa el trabajo?

roberto: sí, ¿qué hay que

hacer?

>> lavar muchos trastes

y ayudar en lo que se

necesita.

el trabajo dignifica al

hombre.

roberto: los primeros

que me abrieron las puertas,

fue en un restaurante judío,

israelita, de una señora

que se llama lía rubin. ella

tenía

un deli, y por ahí yo empecé

a lavar platos, a lavar ollas.

félix: arreglar vegetales,

verduras y limpiar la cocina

eran

las principales tareas de

roberto

y las afrontaba con optimismo.

roberto: [suspira]

casi que no

>> pues recién empiezas,

todavía te falta.

ahí están las ingratas que te

van

a seguir sacando lágrima.

roberto: [gime]

¿es en serio?

>> ajá.

roberto: pues si no lo hago

yo,

¿quién lo hace?

y que no digan que los hombres

no lloran.

>> roberto, ya deja de picar

cebolla. el comedor está

lleno,

pancho no vino,

te tocó ayudarme.

roberto: sí, dime qué tengo

que hacer.

>> empieza con esto. tienes

que hacer leikaj y borrecas.

roberto: ¿un no sé qué

y un no sé qué?

>> [suspira]

¿cómo te lo explico?

torticas de papa rallada,

empanadas de hojaldre rellenas

de espinaca y queso.

roberto: ¡ah!

me hubieras dicho eso,

lo que me quedan de re

chupete.

félix: en el restaurante judío

adquirió destreza en la

cocina,

y poco a poco,

también aprendió hebreo,

al tiempo que iba

perfeccionando

el inglés.

roberto: por ahí empecé

a slicear carne, a picar

cebollas

y todo eso. me fue naciendo

eso

dentro de mí, de que me

gustaba

la cocina, ¿no?

félix: pero no todas las

noticias

eran buenas. muy pronto,

roberto estaría en una

situación

realmente penosa.

roberto: pero

¿fue algo que te disgustó?

tía: no, mi hijo,

lo que pasa es que mi marido

cree que ya te hemos ayudado

lo suficiente, y pues ya

tienes

trabajo, búscate otro lugar.

roberto: trabajo en un

restaurante familiar, me pagan

muy poco para costearme

un departamento.

tía: pues búscate un compañero

o renta una habitación.

total, ya tienes coche y te

puedes

mover con facilidad. ay, mi

hijo,

no me hagas sentir mal.

aquí ya no hay vuelta para

atrás.

nosotros ya te ayudamos.

roberto: tienes razón, tía.

lo que menos quiero

es incomodar y que se disguste

con su marido. bien dicen

que el huésped y el pescado

al tercer día huelen mal.

chau, me voy.

tía: toma, mi hijito.

roberto: gracias.

gracias por todo.

tía: no te preocupes,

todo va a salir muy bien.

todos lo hemos logrado.

félix: la verdad es que estaba

tan mal económicamente que

no podía rentar una

habitación.

por ello, tomaría una decisión

desesperada.

roberto: me sentía tan solo,

tan mal.

félix: no tuvo más remedio

que pasar las noches en su

viejo

auto. aquel tiempo afianzó

las lecciones de fe de su

abuela.

roberto: mira que te mando

que te esfuerces y seas

valiente.

el señor, tu dios, estará

contigo

adonde quiera que tú vayas.

sí, jefecito, necesito que me

acompañes. ya estuvo bueno eso

de dormir en el coche, ¿no?

llegaba la policía y me

tocaba,

me decía: ¿qué haces aquí?,

le decía: voy de viaje.

félix: mientras seguía con su

rutina como ayudante de

cocina,

ignoraba que una prueba

definitiva estaba a punto de

darle

un giro a su vida.

>> oye, tú, raúl.

roberto: roberto, señor.

mi nombre es roberto.

>> eso, eso. robert.

¿tú has visto cómo cocina

charlie, el cocinero?

roberto: sí, claro.

>> afuera hay un cliente

que quiere salmón como lo hace

charlie, con su toque secreto,

pero no sé qué es eso, ¿y tú?

roberto: no se preocupe. usted

tranquilito, que yo me

encargo.

>> empieza de una vez,

chop, chop.

>> oye, ¿sí sabes que acabas

de meterte en un lío gigante?

roberto: ¿por qué?

>> pues porque ahí afuera está

el cliente más importante

del restaurant, y si el plato

no te

sale bien, vas de patitas a la

calle.

félix: roberto creí que esta

oportunidad era un regalo

del cielo y era cuestión

de aprovecharla.

roberto: échame una mano.

este chef vio mis cualidades

y tuvo eso él se movió

para beverly hills, al hotel

de beverly hills

y él me jaló para allá.

y en beverly hills yo empecé

a cocinar, a dar todo lo mejor

de mí.

maría: fíjate, félix, que

roberto

estaba convencido de que dios

tenía un plan para él,

que solo era cuestión de

tiempo

descubrirlo y llevarlo a cabo.

félix: sin embargo,

para enfrentar el desafío

que él mismo se había impuesto

le haría falta mucho más que

eso.

al volver, veremos por qué.

maría: roberto mendoza

siempre ha sido un hombre

de iniciativa, y precisamente,

esa forma de ser le permitió

aprender cosas nuevas ahora

y en el campo de la cocina.

félix: y sin saberlo estaba

por preparar una comida

para un hombre muy importante,

y del resultado prácticamente

dependía su vida.

el futuro, en ese momento,

era impredecible.

>> que disfrute.

maría: en pleno beverly hills,

un alto mandatario extranjero

estaba a punto de probar

un plato hecho por roberto,

quien estaba lejos de imaginar

lo que vendría después.

>> ese es el príncipe

al que le preparaste el

salmón.

roberto: ¿ese será un príncipe

de verdad?

>> no sé.

maría: roberto carecía

de grandes conocimientos

culinarios, pero estaba

convencido de que su sazón

era buena.

>> parece que al príncipe la

sazón

salvadoreña como que le supo

rara, ¿no?

roberto: el raro es él porque

a mí

sí me queda bien rico.

>> es que hay gente que no

tiene

paladar fino.

príncipe: necesito hablar

con el cocinero.

>> aguas, que viene el chef.

yo de ti, me busco otra

chamba.

roberto: si no le gustó, ni

modo.

si igual, cocinas para la hora

de picar hay muchas.

>> robert, ¿probaste el plato

del príncipe?

roberto: sí, está re bueno.

>> el príncipe quiere verte.

escúchalo y no digas nada.

nada.

pero nunca preparas nada más.

ven conmigo.

>> él es robert, el cocinero.

príncipe: excelente.

es el mejor salmón

que he comido en mucho tiempo.

maría: un cocinero hispano

sin pretensiones de experto

había deleitado al príncipe

árabe,

que en adelante

tuvo como su chef a roberto.

príncipe: no quiero que nadie

más me cocine, solo roberto.

>> por supuesto, claro que sí.

príncipe: ¿hablas inglés?

roberto: sí, un poco.

príncipe: te vienes a preparar

mi banquete de fin de semana.

organiza todo, por favor.

roberto: ¿o sea que sí le

gustó?

príncipe: me encantó.

maría: ese mismo día

comenzó a crecer la fama

de roberto mendoza como chef.

roberto: cocinarle a un

mandatario se siente

una gran responsabilidad,

en primer lugar, pero si me

lo pregunta profesionalmente,

es un gran orgullo.

maría: durante varios años

la gloria le sonrió a este

salvadoreño que solo tenía

tiempo para trabajar.

sin embargo, cuando menos

lo esperaba sufrió un tremendo

revés.

>> buenas noches.

su identificación, por favor.

roberto: buenas noches, señor.

¿quiénes son ustedes?

>> oficiales de la

inmigración.

roberto: estos son mis

documentos, oficial.

>> son falsos.

roberto: pero usted no puede

hacer eso, son mis documentos.

>> eran. eres un

indocumentado.

roberto: no, pero eso no es

así.

>> quedas arrestado

por no tener identificación

válida

y por estar ilegalmente en el

país.

roberto: pero usted vio mis

documentos, oficial-

>> tienes derecho de guardar

el silencio. todo lo que va a

decir

va a quedar guardado

en contra de usted.

maría: roberto fue detenido

y puesto tras las rejas

porque el notario le hizo

un trámite por asilo,

y él no lo sabía, por lo que

le

dijeron que estaba mintiendo.

roberto: me mandaban de cárcel

en cárcel. estuve en la cárcel

de san pedro, estuve

en las prisiones hasta de alta

seguridad, ahí nos llevaban.

nos despertaban seis veces

en la noche, nos desnudaban.

[llora]

no entiendo, diosito.

¿cómo es que me traes a este

lugar?

maría: la soledad

y la desesperanza en aquella

cárcel de california lo

agobiaron

tanto que el exitoso cocinero

pensó en el suicidio.

roberto: ya no puedo más.

>> roberto, te veo nervioso.

roberto: ¿quién eres tú?

¿qué haces acá?

>> vengo a acompañarte.

roberto: no sé qué pasa.

en este lugar me han violado

casi todos mis derechos,

no sé por qué.

>> tranquilo, no te preocupes,

pronto verás las cosas con

otros

ojos. oremos.

roberto: empieza a orar

y cuando termina, me dice:

dice el señor que donde tú

vas

todo está arreglado,

que no te preocupes.

>> duerme, descansa.

maría: roberto nunca supo

a ciencia cierta quién fue

quien

lo visitó aquella noche

que estaba decidido a

suicidarse.

félix: lo que sí ocurrió,

como lo dijo el enigmático

hombre, fue que al día

siguiente

vendrían buenas noticas.

eso lo veremos al regresar.

maría: después de sobrevivir

tanto, félix, la guerra civil,

el hambre, el frío, la cárcel,

incluso la tortura, roberto

mendoza, el chef de los

famosos,

sentía que la mala fortuna

nuevamente se había ensañado

con él.

félix: deseaba recuperar

su libertad y volver a ver

a su amada abuela, pero lo

peor

todavía estaba por llegar.

increíblemente viviría otra

tragedia, aunque con ella

llegaría

también el milagro más grande.

abuela: ese era un ángel,

un ángel que esa noche envió

el señor para salvarte.

roberto: de eso no tengo

ninguna duda, mamá.

abuela: y él mismo permitió

que vinieras a visitarme.

félix: deportado y sin la

menor

posibilidad de regresar

a estados unidos,

roberto tendría que empezar

de nuevo en su país.

abuela: ¿y tú preparaste esto

tan

rico?

roberto: sí, seguro.

abuela: ¿y te vas a regresar

a los estados unidos a

seguirle

cocinando a esos gringos?

roberto: si te soy honesto,

sí, quisiera,

pero ahora es imposible.

abuela: son las cosas de dios

y a él no debemos llevarle

la contraria.

roberto: mamá, me alegra tanto

verte.

abuela: a mí me da alegría

tenerte aquí.

después miras a ver cómo te

vas

para los estados unidos.

roberto: bueno, eso es difícil

para los deportados.

abuela: ¿y cómo está

tu corazoncito?

roberto: [ríe]

abuela: ¿dejaste alguna novia

por allá?

roberto: me concentré

en el trabajo y no tuve tiempo

para citas y eso.

abuela: ¡mejor!

le pedimos a dios que te mande

una buena mujer, que te quiera

y te acompañe.

roberto: bueno, siendo así,

esa tarea te la dejo a ti.

abuela: entonces no perdamos

tiempo. ve y trae papel y

lápiz.

hay que pedirle al señor

una mujer como tú la deseas.

félix: en medio

de las dificultades,

roberto recibiría la respuesta

a una petición que había hecho

en sus oraciones escritas.

había encontrado

una compañera ideal

alba: disculpa, es que soy muy

torpe.

roberto: tranquila.

alba: ¿y tú por qué me miras

así?

roberto: disculpa, es que hace

mucho no veía una mujer tan

bella.

veo que estudias cerca.

alba: sí, estudio

licenciatura.

roberto: un placer. yo soy

chef

del restaurante que está más

adelante. mi nombre es

roberto.

alba: ¿chef? ¿de veras?

el restaurante es nuevo,

¿verdad?

roberto: sí, llevamos poco.

y bueno, para que veas

que la comida es buena

te invito a cenar cuando

quieras.

alba: muchas gracias.

¿es una cita?

roberto: no, no.

lo que quiero es que veas

la buena comida que hacemos.

y una vez, arrodillado

en la habitación, le dije:

señor,

dame la mujer que tú quieres,

y no la que yo ando buscando.

félix: comenzar de nuevo no

fue

fácil, pero con el entusiasmo

y el apoyo de su abuela y su

novia, roberto se posicionaba

como chef en san salvador

con su propio local.

roberto: llegas temprano.

alba: salí temprano

de las ostentaciones.

estoy muy feliz, me

felicitaron.

roberto: es una excelente

noticia, mi amor.

alba: pronto tu novia será

una educadora titulada.

[tintineo]

alba: dios santo,

¿qué está pasando?

roberto: yo creo

que es un terremoto. ven.

félix: ese día, una nueva

desgracia estaba a punto

de ocurrir.

esta vez, roberto conocería

la furia de la naturaleza.

roberto: en 2001,

desgraciadamente en el

salvador

en enero del 2001-

el primer terremoto.

mi restaurante en término

de cuatro, cinco segundos,

¡bum!

todo al suelo. lo perdí,

pero como una placa tectónica

se montó encima de la otra,

para que quedara igual tenía

que haber otro terremoto.

30 días después,

segundo terremoto.

lo que medio estaba en pie,

se cayó.

[solloza]

es que ahora lo pierdo todo.

abuela: las cosas materiales

no importan. lo importante

es que no nos pasó nada.

félix: la destrucción causada

por los dos terremotos hizo

que roberto pensara en una

idea

que era prácticamente

imposible.

abuela: de cierto les digo

que llorarán y aunque estén

tristes, esa tristeza se

convertirá

en gozo.

roberto: ¿de verdad dice eso?

abuela: míralo. juan, capítulo

16,

versículo 20.

roberto: [ríe]

yo creo que dios no quiere

que yo esté aquí, y yo

tampoco.

mañana mismo voy

a la embajada americana

y pido una visa.

abuela: ¿y para qué?

si tú mismo dijiste

que ya no podías volver.

roberto: bueno,

dios hace milagros, ¿no?

y yo soy un milagro.

félix: no tenía nada que

perder

y sí mucho por ganar,

así que después de suplicarle

a dios, al día siguiente fue

a la embajada.

roberto: agarra el pasaporte

el de migración, lo pasa

en la computadora, click.

se me queda viendo, y yo digo:

ya se dio cuenta que me

deportaron. lo vuelve a

pasar,

click. bienvenido a estados

unidos de norteamérica. ¡pum!

pasa.

roberto: imagínate, soy el

primer

deportado al que le dan la

visa

así, a la velocidad de la luz.

>> sí, ¿no? a propósito,

¿quieres que te recomiende

en mi trabajo?

roberto: sí, dale.

yo lo que quiero es cocinar.

llegué aquí, al norte de

carolina,

y empecé a decir:

mire, yo soy de chef de

beverly

hills. he hecho la entrega

de los oscars. y todos

decían:

¿sobrecalificado?

¿o no hay trabajo?.

yo lo que necesito es juntar

el dinero para traer a mi

abuela

y a mi novia.

>> ya, es que tienes novia.

roberto: sí, se llama alba

y es tal cual se la pedí

al de arriba.

>> qué bien, ¿y dónde está?

roberto: en el salvador.

ella es alba,

la dueña de mi corazón.

y ella es mi abuela. mejor

dicho,

mi mamá. es la mujer de mi

vida.

félix: roberto ocultó

su experiencia y se hizo pasar

por un novato que no tuvo

problemas en comenzar de cero.

su prioridad era establecer

una familia con su futura

esposa.

maría: imagínate.

también volvió a pensar

en la posibilidad de ayudar

a otros, de darles un plato

de comida a esos paisanos

que pasaban hambre

en los albergues.

regresamos con más

de la historia

de roberto mendoza.

[música]

[música]

maría: así como lo hizo una

vez,

roberto lograría escalar

posiciones hasta recuperar

su lugar como chef,

esta vez en carolina del

norte.

por fin comenzaba a sentirse

en control de su vida.

félix: pero todavía recibiría

más sorpresas. sobre todo,

porque su condición legal

no era la que indicaba,

y fácilmente podía sufrir

de nuevo el rigor de la

prisión

o, incluso, de la deportación.

>> roberto, ¿cuánto más le doy

a la salsa?

maría: a pesar de sus nuevos

triunfos, que ahora incluían

ser profesor de cocina y

viajar

por todo el país para abrir

escuelas de gastronomía,

roberto tenía un temor

que no lo abandonaba.

roberto: yo voy un par de días

y regreso. estaré pendiente

de todo lo que pase.

rubén: roberto, qué bueno

que no te has ido.

roberto: rubén, qué bueno

verte. estoy a punto de salir

con maleta y todo.

rubén: eso veo. oye,

ya que vas para florida,

¿te puedo hacer un encargo?

roberto: claro.

rubén: ¿es que te vas a ir

así,

con tu chaqueta de chef y

todo?

roberto: es un secreto,

pero te lo cuento solo a ti.

rubén: dime.

roberto: siempre que viajo

en avión a otras ciudades

para abrir escuelas de cocina,

voy con la chaqueta de chef,

con eso casi ni miran

el pasaporte salvadoreño.

es que en este momento

estoy a punto de quedar

indocumentado.

rubén: roberto, eso ya lo sé,

y tienes que hacer tus papeles

porque dos deportadas

no aguantas.

roberto: ni que lo digas.

con albita y los niños aquí,

no me puedo echar para atrás.

necesito esa residencia ya.

yo me arrodillaba todas

las noches, antes de agarrar

un avión, porque me mandaban

a california, me mandaban

a boston, me mandaban a todos

lados de chef. y por eso yo me

acostumbré a andar esta

chaquetita todo el tiempo.

gracias por mi residencia.

alba: mi amor, apúrate,

se nos hace tarde para la

cena.

maría: su esposa y madre de

sus

hijos ignoraba lo compleja

que era su situación legal.

roberto: no tengo ganas

de ir a esa cena.

alba: no me digas, ¿y por qué?

roberto: ven, siéntate.

estoy ayunando.

alba: es por la residencia.

roberto: es mi forma de

pedirle

a dios que nos haga residentes

legales. no quiero ni que tú

ni que los niños pasen

por una deportación.

alba: ¿sabes qué?

cuenta conmigo.

roberto: ya verás cómo dios

no nos queda mal.

maría: roberto estaba seguro

de que su fe le haría un nuevo

milagro. no era fácil,

por eso llegó a extremos.

roberto: un día le dije:

ok, señor, van 40 días de

ayuno,

pero quiero mis papeles.

cuando llegaron los 40 días,

le dije: a ti te gusta la

extra mía,

van cuatro días más.

yo no aguantaba.

maría: estaba seguro que el

largo

ayuno de 44 días y la

escritura

permanente de las peticiones

surtió efecto.

roberto:

¡amor! ¡amor!

me la dieron, amor. me la

dieron.

maría: roberto era ciudadano,

ya no tenía nada que temer.

roberto: cuando usted lo cree,

dios empieza a actuar, él

trabaja

con usted. entonces, me lo

creí,

yo lo hice, y cuando lo vine

a sentir, yo era ciudadano.

alba: qué felicidad.

roberto: yo te dije, yo te

dije,

que el de arriba no nos iba

a abandonar.

alba: vamos a celebrar.

roberto: no, no. espérate.

alba: pero no, ¿qué vamos

a esperar?

roberto: mira, ella zoya,

él es pablo, su esposo,

y ellos son sus hijos.

estaban pidiendo comida

y albergue, y yo les ofrecí

nuestra

casa. no podemos dejarlos

solos

a su suerte.

maría: tal y como lo había

prometido tantas veces,

y ahora que era posible,

roberto

ayudaba a cuanta persona

podía.

alba: le gusta mucho ayudar

a todo mundo y siempre

habíamos tenido esa

diferencia,

porque yo veía que él

se dedicaba mucho a ayudar,

y a veces yo decía:

bueno, deja ya, como que

helen: hola, roberto,

¿llegué a buena hora?

roberto: sí, helen, pásale.

estoy checando el lugar.

lo compré, quiero que quede

bien bonito para que cuando

la gente viene a comer

no se quiera ir.

helen: es una persona que está

ahí, da oportunidades,

para una muestra aquí me

tienen

a mí. en este tiempo,

yo he aprendido mucho de él.

he aprendido el significado

y la importancia de dar.

dar es algo gratificante.

roberto: entonces, no se diga

más. a partir de este momento,

tú eres la jefa del lugar,

se hace todo lo que tú digas.

helen: ¿me estás bromeando?

roberto: no, para nada.

yo necesito gente como tú,

así,

que sepa de diseño y no le dé

miedo decir lo que piensa.

helen: bueno, vamos a comenzar

aquí con el jardín.

maría: poco después, el

restorán

abrió sus puertas y se

convirtió

en uno de los más visitados

de la ciudad.

roberto: bueno, denle,

rapidito para que a todos

les toque caliente.

maría: roberto comenzó

a ayudar a los desamparados

y por eso, desde el 2009,

él mismo reparte comida

y regalos en navidad.

roberto: aparte de

alimentarlos,

les hablamos mucho de dios,

hablamos mucho de las segundas

oportunidades que pueden tener

en la vida, y eso les ayuda

a impulsarse más.

bueno, mi amor.

alba: mi amor, ¿cómo estás?

roberto: acabo de llegar del

hospital y no la veo nada

bien.

el médico dice que mi mamá

está

muy viejita y que debo

prepararme para cualquier

cosa.

alba: ay, amor, lo siento

mucho.

me hubiera gustado estar

allá contigo, acompañándote.

roberto: no te preocupes,

amor,

sé que los niños también

te necesitan en este momento.

y pues hay que esperar

la voluntad del padre

celestial.

alba: así es.

solo quiero que estés

tranquilo,

recuerda que tú siempre has

estado ahí para ella.

roberto: gracias, amor.

mañana hablamos más largo.

voy a darme una ducha

y echarme a dormir.

alba: dale, hablamos mañana

entonces. te amo.

roberto: yo también.

que dios te bendiga.

maría: mientras su abuela

vivió,

estuvo pendiente de ella

y guardó por siempre sus

enseñanzas.

roberto: provecho.

>> gracias.

roberto: ¿necesitas algo más?

>> tú eres el chef roberto,

¿verdad?

roberto: sí, soy yo.

>> mira, voy a ser muy

sincero.

lo que pasa es que yo cometí

un error y fui a la cárcel,

pero ya pagué mi condena.

necesito empezar de nuevo.

vine porque me dijeron

que tú crees en las segundas

oportunidades,

y yo necesito una.

roberto: ¿qué sabes hacer?

>> yo cocino, pero estoy listo

para hacer lo que sea.

limpiar,

trapear, barrer, no sé, lo que

sea.

roberto: no, lo que sea no.

justamente estamos

necesitando un cocinero.

si te interesa, te espero

mañana

en el restaurante.

>> ¡sí! gracias.

maría: así se le presentó un

día

quien es hoy uno de sus

mejores

cocineros, un hombre que

estaba

desamparado y le pidió

una segunda oportunidad.

roberto por supuesto

que se la dio.

roberto: él se llama floyd

y trabaja aquí conmigo.

hoy por hoy, es el mejor chef

o uno de los mejores chefs

que jamás yo he conocido

en mi vida.

floyd: él estaba ahí,

alimentando

a los desamparados, y yo era

uno

de ellos. me le presenté, le

dije:

chef, si hay alguna

oportunidad

de que usted me ayude,

yo también soy chef.

y a partir de ahí,

comenzamos a trabajar juntos.

maría: él ha seguido

con su filosofía de pedir a

dios

lo que necesita y escribirlo.

alba: ¿y eso? ¿qué les pasó?

tienen una cara.

roberto: me gané la lotería.

alba: ¿en serio?

rubén: bueno, pues sí.

tu marido es experto en que

dios

le haga milagros,

y hoy le hizo otro.

alba: ¿cuánto nos ganamos?

roberto: mira, aquí está

el milagrito.

alba: ¡con esto nos podemos

ir de viaje! ¡o podemos

cambiar

la casa!

roberto: no, no. son 250 mil

dólares, pero no son nuestros.

alba: pero si dijiste que te

los

ganaste.

rubén: sí, se los ganó.

roberto: en realidad,

soy el administrador.

ambos saben que le he pedido

a dios poder ayudar a otros,

y aquí está el dinero, es para

eso.

hoy nace oficialmente

mi fundación. perdónenme,

pero tengo que hacerlo.

alba: no te preocupes.

cuentas con todo mi apoyo.

roberto: entonces no se diga

más. ya viene acción de

gracias,

y hay mucho en la calle

que no tienen qué comer ese

día.

nosotros los vamos a invitar.

maría: y así lo ha hecho.

roberto y su familia le dan

la posibilidad a muchos

inmigrantes de celebrar

el día de acción de gracias

con una cena que el mismo

roberto prepara.

roberto: permíteme ayudar

a otros. cómo me gustaría

que mi mamá estuviera aquí.

alba: tú sabes que ella

desde el cielo te ve,

y está muy orgullosa de ti.

roberto: y ahí fue donde nació

y dije: yo continúo el

proyecto

homeless, continúo el

proyecto

de los niños, y así he andado

viajando en varios países

haciendo todo eso.

por eso le dije desde el

principio

quien me ha ayudado y me sigue

ayudando y me seguirá ayudando

es dios. él es bueno

y él me lo puso todo ahí,

y sigo para adelante.

maría: roberto asegura

que fue durante un trabajo

en una carrera de nascar

que dios le reveló que lo

había

hecho chef porque él se lo

había

pedido en su juventud.

félix: cuenta que ese día,

llorando de rodillas

a sus 14 años, prometió

que si lograba salir de la

pobreza,

ayudaría a cualquiera

que estuviese pasando hambre,

y sí que lo ha cumplido.

maría: él alimenta

semanalmente

a miles de personas, y este

próximo día de acción de

gracias

piensa celebrar cocinando

para los desamparados.

y así llegamos al final de

esta

crónica, pero antes,

un adelanto de la próxima.

locutor: un incendio lo llevó

a tocar fondo.

>> mi esposa me dejó.

locutor: pero encontró otra

oportunidad.

>> ¿te pagaron?

>> 600 dólares.

locutor: en crónicas,

semana aquí, en crónicas.

maría: buenas noches.

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