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Como Dice el Dicho - 'Hay maderas que no agarran el barniz'

Univision5 Mar 2020 – 12:00 AM EST

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locutor: televisa presenta...

todos: [vitorean]

>> písale.

todos: [ríen]

chilaquil: quítate, viejo.

[teléfono]

heriberto: voy, voy.

voy, voy, voy.

bueno, diga.

jacinto: ¿abuelo?

heriberto: hijo, ¿cómo estás?

jacinto: bien, abuelo,

todo está bien por acá.

ya sabe, estudiando.

heriberto: ¿cuánto te falta?

tu abuela y yo ya tenemos

muchas ganas de verte.

bueno, a tu hermano también.

chilaquil: buenas, buenas.

>> hola, ¿qué pasa?

heriberto: ¿pedro cómo va

en la escuela?

jacinto: ya sabe, abuelo,

ese nomás se la pasa de vago.

tengo que obligarlo

a que agarre los libros.

heriberto: ah, mira.

acá está tu abuela, te la paso.

anda, vieja, es jacinto.

lucrecia: bueno.

chilaquil: bueno, vámonos.

ahí paso en la semana, jefe.

jacinto: sí, abuela, le prometo

que estas vacaciones nos vamos

al pueblo los dos.

yo hablo con mi hermano.

ah, pues mira,

aquí viene llegando,

se lo paso, abuela.

es la abuela.

pedro: abuela, ¿cómo está?

lucrecia: mi hijito,

¿cómo estás?

pedro: bien.

viendo si consigo una chamba

para comprar unos libros.

¿qué quiere?

no tengo lo culpa

de que manden a leer tanto.

¿cómo?

no la escucho, déjeme y salgo.

abuela.

marieta: pato.

¿qué hiciste?

mira lo que hiciste.

te dije que ibas a quebrar algo.

tomás: pato, ya te he dicho

muchas veces que no puedes

jugar futbol aquí, en el café.

eso no se lo permito

ni al chicharito.

marieta: mira lo que hiciste,

tonto.

tomás: eh, ¿te sirvo algo más?

jacinto: no, don tomás.

muchas gracias.

tomás: ¿qué te pasa?

jacinto: lo de siempre,

don tomás, que mi hermano

es un mentiroso.

nada más inventa cosas

para sacar lana a mis abuelos.

tomás: ¿y por qué no le dices

algo, habla con el?

jacinto: ya lo hice, don tomás,

y no entiende.

dice que el dinero es para él

porque lo mandan mis papás

de los estados unidos.

tomás: ¿eso es cierto?

jacinto: pues sí, pero es

para la escuela, para comida,

para ropa,

no para que se lo bote

en fiestas y amigos.

tomás: pues dile, jacinto.

mira, no es fácil crecer

sin papás que lo guíen a uno,

que le digan lo que está bien

y lo que está mal.

jacinto: es lo que le digo,

don tomás, que mis jefes

se están partiendo el lomo

para que nosotros

no pasemos hambre.

para que estudiemos,

tengamos una carrera.

y mírelo, le vale.

prefiere ser un bueno para nada.

tomás: pero uno siempre quiere

lo mejor para sus hijos

y pensamos que lo van

a agradecer,

lo van a aprovechar,

pero como dice el dicho:

"hay maderas

que no agarran el barníz".

jacinto: eso es lo que estoy

viendo, don tomás.

marieta: don tomás.

don tomás, mire

lo que hizo pato.

esto ningún barníz

lo puede reparar.

ya no sirve.

lucrecia: sí, no te preocupes,

mi hijito,

en un ratito le digo al abuelo

que vaya al banco

y te mande la feria.

sí, ándale.

que dios te bendiga.

heriberto: ¿cuánto te pidió?

lucrecia: lo mismo

de la semana pasada.

heriberto: vieja,

no podemos tanto.

lucrecia: bueno,

¿y qué prefieres,

que le digamos la verdad?

que su papá...

chilaquil: buenas, buenas.

órale, vieja, la lana.

heriberto: pero si les acabo

de dar lo que quedamos.

chilaquil: [chista]

a mí no me diga nada,

a mí nomás me mandan

a cobrar y ya.

saque la lana.

lucrecia: ¿no les da vergüenza?

deberían de estar

estudiando en la escuela.

chilaquil: cállese el hocico,

vieja, hombre.

heriberto: lucrecia, por favor.

lucrecia: no, a mí no me asustan

con sus armas, con sus amenazas.

de verdad,

ya estoy bastante vieja

y alguien les tiene que decir

sus verdades, bola de vagos

buenos para nada.

no--

heriberto: lucrecia.

chilaquil: ahora para que

se le quite, lo voy a llevar

al viejo al banco, ¿eh?

heriberto: no, no, no.

chilaquil: vámonos.

llévatelo al banco.

heriberto: no la lastimes.

chilaquil: cállate.

heriberto: no la lastimes.

no la lastimes.

lucrecia: no te tengo miedo,

muchachito.

chilaquil: mire, cállese ya

porque neta, no la cuenta

y su viejo tampoco, ¿eh?

pedro: pues tú no eres mi papá

para andarme diciendo

lo que tengo que hacer.

jacinto: pero soy el mayor

y mientras estamos

viviendo juntos, yo soy

el que se encarga de todo,

eso dijeron los abuelos.

pedro: a mí me vale.

no te voy a hacer caso,

ya te dije.

no me gusta la escuela

y cuando pueda, me largo

para el otro lado con mis papás.

jacinto: ellos no quieren

que te vayas,

por eso mandan lana,

para que estudies,

para que no acabes como ellos.

para que mejores, carnal.

¿sabes qué?

don tomás tiene razón,

"hay maderas que no agarran

el barníz".

pedro: ¿eso qué?

jacinto: ¿cómo que eso qué?

que nomás no quieres mejorar,

no se te pega lo bueno.

pedro: claro que voy a mejorar,

pero la escuela

no sirve para nada.

lucrecia: ay.

>> rápido, camínale, rápido.

chilaquil: ¿ya quedó o qué?

lucrecia: estoy bien,

estoy bien.

chilaquil: y para que

la próxima vez lo piensen mejor

antes de meterse conmigo,

ahí le dejo

un recuerdito, vieja.

[disparo]

ahí le dejo un recuerdito.

todos: [gritan]

chilaquil: y ahí le dejo

las dos puertas, ¿no?

usen la cabeza

antes de meterse conmigo.

vámonos.

heriberto: todo nuestro trabajo,

vieja.

¿para qué?

para que una bola de maleantes

se aproveche.

lucrecia: pero...

no tiene que ser así, heriberto.

ya hay muchos en el pueblo

que están cansados

de tener que pagar.

heriberto: [llora] ¿y?

nos tienen amenazados a todos.

las pastillas--

las patillas--

lucrecia: ¿qué dices?

ay, no te entiendo, viejo.

no te entiendo, viejo, ¿qué?--

viejo.

viejo.

ayuda.

[música]

[música]

ana: bueno, ya le dije

que tiene que ser muy puntual

con sus medicinas,

se tiene que portar muy bien,

comer su sopita que le recomendé

y así se va a mejorar.

siga por allá.

lucrecia: anita, ¿puedo entrar

a ver a mi viejo?

ana: eh, va a llegar el doctor

en un momento para decirle

qué es lo que sucede

con don heriberto.

lucrecia: no, no, explícame tú,

yo a los doctores

no les entiendo nada.

¿qué tan mal está?

ana: don lucrecia,

es que don heriberto sufrió

un infarto cerebral.

lucrecia: ¿como un infarto

al corazón?

ana: no, es falta de sangre

en el cerebro.

lucrecia: pero se va a componer.

ana: sí, con el tiempo

y con terapia, él va a mejorar,

pero sí va a necesitar

que usted lo ayude mucho,

¿está bien?

lucrecia: sí, claro.

ana: y perdóneme, doña lucrecia,

pero tiene que avisarle

a sus nietos,

que vengan aquí para ayudarla.

lucrecia: no, están

en la escuela, no pueden.

ana: bueno, pero por lo menos,

mire, en los primeros días

porque es lo más difícil.

entonces sí necesita ayuda,

doña lucrecia.

lucrecia: no, anita, no, no.

ana: ok, como usted diga.

¿no quiere que le revise

ese golpe?

lucrecia: no, no, estoy bien.

estoy bien, gracias.

ay, viejo,

ayúdame a moverte,

te quiero dar un buen baño.

[campanadas]

lucrecia: voy.

voy.

voy.

voy, voy, voy.

anita, hija, pásale, pásale.

ana: gracias, doña lucrecia.

muy buenos días.

eh, pues pasaba por aquí

y quería ver si está bien

su esposo, si necesita ayuda.

lucrecia: pues la mera verdad

sí.

llegaste como caída del cielo.

le quiero dar un baño

a heriberto.

pásale, pásale.

heriberto, por dios.

ana: don heriberto.

lucrecia: ayúdame a levantarlo.

ana: sí, no se preocupe.

tranquila.

lucrecia: a ver.

una, dos y...

más, más.

ahí está.

ana: ya está.

lucrecia: gracias, hija,

de verdad.

ana: no, doña lucrecia,

discúlpeme, pero es que usted

no puede estar aquí sola.

necesita llamar a sus nietos,

usted necesita que ellos vengan.

lucrecia: no.

no, ya te lo dije,

no quiero preocuparlos.

ana: está bien, doña lucrecia,

como usted diga.

ya no se preocupe, ¿sí?

yo puedo ayudarla.

cuando salga del trabajo

o en mis días libres.

lucrecia: que dios te lo pague,

hija.

[teléfono]

bueno.

pedro: ¿abuela?

es que mi abuelo

no me ha mandado la lana

y no contesta en la panadería.

lucrecia: ay, es que

se descompuso el teléfono

de la panadería, amor.

pedro: dígale que necesito

el dinero.

lucrecia: ay, pedro, pues,

vas a tener que esperarte

unos días.

pedro: pero ¿por qué, qué pasó?

lucrecia: eh, tuvimos gastos

de la panadería.

pedro: sí, pero esa lana es mía

y de jacinto.

lucrecia: bueno, sí, pedro,

no te enojes.

te la vamos a mandar.

nada más aguanta esta semana.

ana: doña lucrecia,

dígale la verdad.

lucrecia: sí, amor, sí.

está bien.

que dios te bendiga.

anita, por favor.

por favor, hemos hechos

demasiados esfuerzos

heriberto y yo

para pagar los estudios

de esos muchachos.

jacinto ya va a terminar

la carrera

y a pedro le falta

un año de la prepa.

mira, no vamos a parar

en este momento.

además, nadie mejor que tú sabe

lo importante que es estudiar.

ana: está bien, doña lucrecia.

sí, tiene razón.

ay, ay.

don heriberto.

lucrecia: mira, además,

yo no quiero--

si tú me vienes a ayudar,

yo no quiero que los muchachos

pierdan esta oportunidad

que tienen

y vengan a este pueblo

lleno de delincuentes.

ana: está bien.

tomás: ¿estás bien?

te noto preocupado.

jacinto: ay, don tomás,

no sé qué voy a hacer.

ya va para el mes

que mi abuelito

no nos manda dinero y no sé,

creo que no voy a alcanzar

para pagar la renta

del departamento.

tomás: bueno, a lo mejor

tuvo algún contratiempo

y te lo manda en unos días.

jacinto: es que el problema

es que no sé qué pasa.

mi abuelita me dice

que todo está bien,

pero no me contestan

en la panadería.

no he hablado con el viejo.

tomás: ¿y tú crees que algo

anda mal?

jacinto: pues sí.

tomás: ¿y por qué no vas

a verlos?

así te quitas de dudas.

jacinto: abuela.

lucrecia: hijos.

¿qué hacen aquí?

jacinto: pero ¿cómo fue?

lucrecia: pues entraron

unos rateros

a asaltar la panadería

y ahí fue donde se puso malo

el abuelo.

jacinto: tenías que haber

avisado, abuela.

lucrecia: no.

no quería preocuparlos.

ustedes tienen

que acabar la escuela,

eso es lo más importante.

jacinto: no, no,

lo más importante

es que el abuelo se mejore.

pedro y yo nos vamos a quedar

aquí el tiempo que haga falta.

pedro: ¿qué?

no.

no, yo me regreso a méxico.

nada más que me den la lana

que manda mi jefe

y yo me largo de aquí.

lucrecia: jacinto,

te tengo que decir algo

del dinero de tu papá.

jacinto: no se preocupe, abuela,

entiendo que utilizó el dinero

para la enfermedad del abuelo.

lucrecia: no, no es eso, hijo.

jacinto: ¿entonces?

lucrecia: hace mucho que tu papá

no manda nada.

jacinto: ¿cómo, les pasó algo?

lucrecia: no sé, no sabemos

nada de ellos.

jacinto: pero ¿desde cuándo,

abuela?

lucrecia: pues como dos años.

jacinto: eso no puede ser.

e--

¿y quién ha estado pagando

los estudios y el departamento?

lucrecia: nosotros.

con el dinero que salía

de la panadería,

pero ahora...

pedro: eso no es cierto.

se han de haber gastado

toda la lana ellos.

jacinto: ah, ¿sí?

¿en qué?

¿dónde están las teles

o los muebles nuevos?

de veras que eres bruto.

¿no te das cuenta

que están diciendo la verdad?

los abuelos son los que han

estado pagando todo.

pedro: no le hace.

la panadería la tienen

porque mis jefes

les ayudan con la lana,

así que eso también es nuestro.

jacinto: qué malagradecido eres.

[música]

[música]

jacinto: usted se va a poner

muy bien, abuelo.

ya verá que pronto va a regresar

a la panadería.

no, no se preocupe.

yo hoy mismo empiezo

a trabajar en el local.

lo voy a dejar como nuevo, ¿eh?

y no solo eso,

que con lo que ya aprendí

en la universidad,

va a ver que juntos

vamos a tener la mejor

panadería del estado.

qué digo del estado,

abuelo, del país.

va a ver que sí.

pedro: nos vemos.

jacinto: ¿a dónde vas?

pedro: ¿qué te importa?

jacinto: pedro, te tienes

que inscribir en la escuela.

pedro: ya te dije que

no voy a perder el tiempo

en esas cosas.

jacinto: ah, entonces si no vas

a estudiar, ven y acompáñame

a arreglar la panadería.

pedro: hasta crees.

tengo cosas importantes

que hacer.

chilaquil: ey, ey,

pásate uno, ¿no?

¿no eres pedro?

¿no te acuerdas de mí?

soy el chilaquil.

fuimos juntos a la escuela,

eras amigo de mi carnal.

pedro: ¿del moncho?

chilaquil: ese mero, carnal,

ese mero.

pedro: ¿y cómo está?

chilaquil: pues enfermó

y como no había lana

para las medicinas, se murió.

pedro: ¿cómo crees?

chilaquil: pero no hay bronca,

carnal, ahora tengo

un montón de lana

y puedo comprar medicinas

para aventar.

pedro: ¿lana aquí,

en este pueblo?

¿de qué o qué?

chilaquil: un "business".

pedro: oye,

¿y no puedo entrarle?

chilaquil: depende, carnal.

¿sabes usar una de estas?

pedro: ey.

chilaquil: ey, no seas menso,

no te voy a hacer nada.

pedro: pues no,

no sé usar una de esas,

pero puedo aprender.

digo, no es para robar, ¿o sí?

chilaquil: no, no es para robar,

no digas estupideces.

estoy en el negocio

de la protección, carnal.

pedro: ¿de protección?

estás bien chavo.

chilaquil: con esta no importa

la edad que tengas, ¿eh?

pedro: ¿qué hay que hacer?

chilaquil: préstame

el encendedor y lo platicamos,

carnal.

resulta...

lucrecia: pasa, hija, pasa.

ana: muchas gracias.

lucrecia: jacinto,

anita se ofreció a quedarse

con el abuelo

mientras me acompañas al banco

así para que ya te hagas cargo

de las cuentas.

jacinto: muchas gracias, anita.

ana: ay, no, de qué.

yo encantada.

lucrecia: ya cuando regresemos

se van por una nieve.

jacinto: abuelita, pero tengo

que empezar a arreglar

la panadería.

pero ¿en la tarde un cafecito?

ana: bueno, sí.

[ríe]

jacinto: abuelita, se me estaba

ocurriendo también que,

en lo que abrimos la panadería,

podemos hornear el pan allá

y traerlo aquí a la casa

para que la gente venga

a comprarlo.

lucrecia: buena idea, hijo.

se ve que tú sí estudias.

ana: ay, doña lucrecia,

qué ocurrente.

hola, jacinto.

jacinto: hola.

ana: ¿te ayudo?

jacinto: no, no te apures.

gracias.

ana: no, en serio,

no me molesta.

jacinto: ¿cómo crees?

después de trabajar

todo el día en la clínica

no te voy a poner

a chambearle aquí también.

ana: lo haría con mucho gusto.

yo quiero mucho a tus abuelos.

¿sabes?

ellos me ayudaron

a que fuera a la escuela.

mi papá no quería

que yo estudiara,

me decía que para qué.

que mejor me casara con uno

de esos señores con dinero.

ya sabes, esos del pueblo.

pero pues, don heriberto

habló con él

y lo hizo entrar en razón.

jacinto: no sabía.

ana: bueno, entonces ¿qué dices?

jacinto: bueno, pero hoy no.

hoy nos vamos a tomar una nieve

o algo al centro.

¿qué te parece?

ana: pues...

va.

muchas gracias por la nive,

estuvo deliciosa.

jacinto: a mí me encantó

salir contigo.

¿te puedo invitar mañana?

ana: seguro que sí.

jacinto: ¿sí?

ana: sí, la verdad--

ramón: hijita.

¿se puede saber dónde andaba?

ana: ay, pa.

mire, él es jacinto.

es el nieto de don heriberto

y doña lucrecia.

vino a ayudar a sus abuelos.

ramón: bueno, pues métase

porque ya es muy tarde

y es muy peligroso.

ana: sí, pa.

bye, gracias.

jacinto: buenas noches, señor.

ramón: buenas noches, muchacho.

pedro: oye, ¿y quiénes son

los que le quieren hacer daño

a la gente del pueblo?

chilaquil: ah, cómo eres bruto.

¿no te mandaron a estudiar

a la capital para eso?

pedro: eso no lo enseñan

en la escuela.

chilaquil: [ríe]

ya sé, te estoy choreando.

pedro: ya dime, ¿no?

¿de quién los estamos

protegiendo?

chilaquil: de la mafia, carnal.

¿de quién más va a ser?

ya dame la güera para acá

porque luego pasan

los accidentes, ¿no?

pórtate bien y te regalo una,

¿vale?

órale.

buenas, buenas.

¿qué húbole, don?

la cuota.

chiquilín, quédate con la doña.

billete.

¿ya ves, carnal?

es fácil,

luego, luego entra la lana.

pedro: sí, ya vi.

chilaquil: eh, hijo, vámonos.

maría.

[música]

[música]

chilaquil: ey, ey,

tú te quedas aquí.

pedro: pero mejor--

chilaquil: este pollito

me lo como yo solito, carnal.

buenas, buenas.

¿qué húbole, viejo?

ya le toca pagar, ¿no?

ramón: no tengo feria.

chilaquil: eso dicen todos,

hombre, saque el billetito.

ramón: ¿qué no ves

que no hay chamba?

mira nomás.

chilaquil: a mí me vale,

usted tiene que pagar.

ramón: ¿y de dónde quieres

que saque, eh?

ustedes se han encargado

de que en este pueblo

nadie tenga dinero.

chilaquil: ya lo escondiste,

¿no?

ramón: pues busca

lo que quieras.

ándale, búscale.

chilaquil: ¿lo metiste al banco?

ramón: ¿al banco?

[ríe]

así les va a pasar

con todos los negocios.

se van a quedar sin nada

y luego, ¿qué, eh?

¿qué piensas hacer

cuando ya no quede nada?

chilaquil: pues a usted le vale,

compadre, ¿eh?

y de una vez le digo

que mi patrón no va a estar

tranquilo con esto.

vaya buscando lana

porque tiene que pagar

lo que debe.

ramón: ya te dije que no tengo.

[claxones]

pedro: oye, ¿y aquí vive

el patrón?

chilaquil: ah, maría, ya te dije

que no seas tan curioso, hombre.

pedro: está bien, ya no voy

a hacer preguntas.

chilaquil: ¿sabes qué, carnal?

mejor quédate aquí afuera.

jacinto: abuela.

abuela.

lucrecia: hijo.

jacinto: hola, anita.

ana: hola.

lucrecia: qué bueno que llegaste

así acompañas a anita a su casa.

ana: ay, no, no, no,

doña lucrecia, para nada,

yo me voy sola.

jacinto: ¿cómo crees?

lucrecia: no, es lo menos

que podemos hacer por ti

después de todo lo que haces

por mi viejo.

jacinto: además lo hago

con mucho gusto, anita.

ana: no, es que

a mí me da mucha pena.

mi papá no se portó bien

la otra vez con jacinto.

jacinto: ay, eso no es cierto,

tu papá estaba preocupado

y eso es normal.

lucrecia: no te apures.

conozco a ramón

cuando no conoce a las personas.

es muy desconfiado.

pero cuando vea que mi nieto

es muy buena persona,

verás que cambia.

jacinto: ándale, vamos.

ana: bueno, está bien.

bueno, muchas gracias.

nos vemos.

chilaquil: ¿qué onda,

sigues ahí?

pedro: me dijiste

que me quedara, ¿no?

chilaquil: ah, sí.

no, pues ya.

pedro: ¿y ahora qué, a dónde?

chilaquil: no, pues ya,

vamos a ver que puso la puerca,

¿no?

mira, ten tu parte.

pedro: oye, pero es un chorro

de lana.

chilaquil: y pudo haber sido

más, carnal,

nomás que el viejo del taller

no quiso dar nada.

pedro: ¿y qué hay

con su seguridad?

chilaquil: eso ya es bronca

de él, él se arregla

y sabe lo que hace.

pedro: ¿y cómo se arregla?

chilaquil: [suspira]

¿la neta quieres seguir

en este negocio?

pedro: sí.

sí, claro que sí.

chilaquil: entonces

no preguntes.

órale, ya llégale.

llégale, ya ándale.

órale.

maría preguntona.

jacinto: está muy bien,

para que se mejore.

ana: sí, déjame le hablo

a papá.

pa.

papá, ya estoy en la casa.

jacinto: igual y ni está.

ana: papá, papi.

fíjete que sigue trabajando

en el taller, ¿eh?

jacinto: bueno,

pues yo ya me voy.

ana: ¿no quieres pasar a tomar

un café, un té o algo?

no has comido nada

en la panadería, ¿eh?

jacinto: no, no, no.

no, estoy bien.

además no quiero

que llegue tu papá

y nos encuentre aquí solos.

ana: ¿de qué hablas?

no es tan malo como crees.

jacinto: no, está bien.

mira, nos vemos mañana mejor.

¿qué te parece?

ana: bueno, está bien.

bye.

lucrecia: jacinto,

¿ya regresaste?

pedro: no, abuela, soy yo.

lucrecia: hijo, ¿dónde andabas?

pedro: chambeando.

lucrecia: ¿en qué?

pedro: pues me encontré

un amigo de la escuela

y estuve chambeando con él.

lucrecia: tú deberías estar

estudiando.

no quiero que dejes la escuela.

pedro: abuela, eso no es

para mí.

a lo mejor para mi hermano sí,

pero a mí no me gusta.

lucrecia: ay, no, pedro.

mira, estudiar

es la única manera

de salir de pobre.

pedro: eso no es cierto.

lucrecia: no andarás

en malos pasos.

pedro: no, abuela, ¿cómo cree?

lucrecia: pedro,

casi todos los chamacos

que quedan en el pueblo

están metidos en la mafia.

pedro: pero yo no.

lucrecia: ten cuidado

con quien te juntas, mi hijo.

pedro: ¿no hay nada de comer?

tengo mucha hambre.

lucrecia: sí.

ahorita te sirvo.

ana: ay, papá, ¿dónde anda,

hombre, por qué tarda tanto?

lucrecia: jacinto.

jacinto.

hijo, despierta.

jacinto: ¿qué pasa, abuela?

lucrecia: es anita.

su papá no ha llegado

y está muy preocupada.

me acaba de llamar por teléfono.

jacinto: voy para allá, abuela.

lucrecia: sí.

con cuidado, hijo.

ana: es que te juro que

es muy tarde, ya tendría

que estar aquí.

papá, mi papá.

papá, papá.

papi.

jacinto: está inconciente.

ana: no, no, no,

sí está respirando, pero--

pero hay que llevarlo

a una clínica,

yo no sé qué le pasó.

jacinto: ¿qué hago?

dime qué.

ana: pues, ve a llamar

una ambulancia, llama a alguien

no sé, haz algo.

papá.

ay, dios mío.

apúrale, por favor.

¿cómo se siente, papá?

ramón: me duele mucho la cabeza.

ana: pues sí,

le dieron un buen golpe.

cuénteme que le pasó.

ramón: vinieron a cobrar

la cuota y como no tenía dinero

me golpearon.

ana: malditos delincuentes,

papá.

pero mire, usted tiene que ir

a la policía a denunciarlos.

ramón: si ya sabes

que uno de ellos

es el ahijado del alcalde.

ana: bueno, ¿y eso qué?

ramón: que no van a hacer nada.

ana: ¿hasta cuándo, papá?

¿hasta cuándo nos tenemos

que dejar de esos delincuentes?

ramón: hasta que se nos acabe

el dinero a todos.

ana: es que...

deberíamos de hacer algo,

no dejarnos, papá.

ramón: hija, tienen armas.

ana: perdón, es que

me da mucho coraje.

mire nada más

cómo lo dejaron, papá.

ramón: estoy bien,

nada más fue un golpe.

ana: bueno, sí,

pero lo pudieron haber matado.

además mire el estado

de don heriberto.

ellos tienen toda la culpa

de lo que les pasó, papá.

ramón: ya, hija, ya cálmate.

lucrecia: ¿se puede?

ay, ramón,

qué buen susto nos diste.

ana: le pegaron los mafiosos

del pueblo.

jacinto: ¿quiénes?

ana: ¿qué, doña lucrecia,

usted no le ha dicho nada?

lucrecia: no, ¿para qué?

jacinto: ¿qué está pasando,

de qué hablan?

ana: pues de la mafia

que se adueñó de este lugar

desde hace años,

de los delincuentes

a los que tenemos que pagar

para que no nos hagan nada

y para que no destruyan

los negocios o nos maten.

jacinto: ¿qué haces ahí

de flojo?

¿qué no tienes nada que hacer?

pedro: no, hoy no hay chamba.

jacinto: qué chamba

ni qué chamba.

si no tienes nada que hacer,

ven y ayúdame en la panadería.

pedro: ¿qué traes o qué?

jacinto: ¿que qué traigo?

que nosotros estábamos viviendo

muy a gusto en méxico

mientras que aquí

nuestros abuelos viéndoselas

negras con la delincuencia.

pedro: a poco no sabías.

jacinto: y si tú sabías,

¿por qué no me dijiste nada?

pedro: porque yo sí

estoy haciendo algo.

jacinto: ah, ¿sí?

¿qué, qué estás haciendo o qué?

pedro: pues estoy chambeando

en el negocio de la protección.

jacinto: ¿de qué hablas?

pedro: nosotros protegemos

a la gente del pueblo.

jacinto: ¿nosotros quiénes?

¿nosotros quiénes?

¿en qué andas metido, eh?

pedro: no estoy metido

en nada malo.

nosotros cuidamos a los negocios

de la mafia

y les cobramos una cuota.

así como--

como seguridad privada.

jacinto: ah.

pero ¿estás idiota

o qué te pasa?

esa gente es la mafia, pedro.

ellos son los que amenazan

al pueblo.

pedro: ¿qué te pasa?

estás loco.

jacinto: ah, y tú crees todo,

¿no?

ellos son los que destruyeron

la panadería de los abuelos

y casi matan al papá de anita.

pedro: ya te dije que no.

ellos no son.

[música]

[música]

ramón: [suspira]

hija.

ana: perdón, pa,

no lo quise despertar.

ramón: no, está bien.

además no estaba dormido,

nada más estaba

descansando los ojos.

ana: ya se siente mejor,

¿verdad?

ramón: sí.

el joven este

que estaba contigo, jacinto.

ana: ya se fue.

me acompañó toda la noche

para que no estuviera sola

cuidándolo.

ramón: se ve buen muchacho.

ana: sí, papá.

¿y sabe qué?

que también se está

haciendo cargo de don heriberto

y está trabajando

en la panadería

para volverla a abrir.

[ríe]

ramón: ¿te interesa?

ana: ¿cómo?

ramón: que si te gusta.

está bien, hija,

me lo puedes decir.

ya sé que no tienes a tu mamá,

que dios la tenga en la gloria,

pues para hablar de esas cosas,

pero también lo puedes

hacer conmigo.

entonces,

¿hay algo entre ustedes?

ana: ay, pa, ¿le molesta?

ramón: claro que no, hija.

pero algún día

te tienes que casar.

ana: ay, no, papá, a ver.

[chista]

yo no estoy pensando en eso.

ramón: bueno y si lo pensaras,

sería normal.

con lo que me acaba de pasar

he estado pensando que

pues necesitas

alguien que te cuide

por si yo llego a faltar.

ana: papá, no, no,

ni lo diga por favor,

no diga esas cosas.

ramón: hija, tenemos que hablar.

y mientras más veo las cosas,

menos quiero que te quedes

en este pueblo.

ana: mire, papá,

mejor vamos a hablar

de otra cosa, ¿sí?

¿qué le parece si le traigo

algo de comer, tiene hambre?

ramón: no me cambies de tema,

hija.

ana: ya, en serio, ya.

mejor voy a ir por algo

de comer, ¿va?

sí.

así llena la pancita.

ana: suéltame, suéltame,

suéltame, suéltame.

[grita]

jacinto: buenas.

ramón: ¿qué pasó, muchacho?

jacinto: ¿cómo se siente?

ramón: pues el doctor dijo

que ya me puedo ir,

así que nomás que venga mi hija

y pues yo creo que--

pero ¿no está contigo?

jacinto: no,

pensé que estaba aquí.

ramón: salió a comer

y como no ha regresado,

pensé que andaban juntos.

jacinto: no,

no la he visto para nada.

ramón: por favor,

ayúdame a buscarla.

lucrecia: pero claro que sí,

hijo.

saca todo

lo que queda en el banco,

pero no va a alcanzar.

jacinto: pero usted puede

pedir prestado, abuela,

al mismo banco.

lucrecia: al banco, ja.

cuando se puso malo el abuelo

no quisieron prestar nada.

jacinto: algo tenemos que hacer.

lucrecia: déjame pensar.

en la mañana voy a ver al padre,

algo se le va a ocurrir.

jacinto: ¿dónde está,

dónde la tienen?

pedro: suéltame, ¿qué te pasa?

lucrecia: jacinto, ¿qué haces?

jacinto: dile.

él está con esos delincuentes,

abuela.

lucrecia: ¿qué?

pedro: no, eso no es cierto,

no es cierto.

jacinto: ¿dónde está anita?

lucrecia: hijo, por favor.

jacinto: que me diga

primero dónde está.

pedro: te juro que no sé

de que me estás hablando.

jacinto: ¿no lo sabes?

lucrecia: jacinto, suéltalo.

lo vas a matar.

pedro: ya te dije

que no sé nada.

jacinto: tú estás con esos

animales, no te hagas.

pedro: que no, no hice nada.

jacinto: dime dónde está.

lucrecia: ¿de qué habla

tu hermano?

¿en qué anda metido?

pedro: órale.

¿y quién vive aquí?

chilaquil: ¿qué te importa?

mira, te vas a quedar ahí

y no vas a dejar que nadie

entre al cuarto de enfrente,

solo el jefe y rodrigo,

¿estamos?

pedro: ¿y qué hay en el cuarto?

chilaquil: cosas,

cosas que se pueden robar.

pedro: ok, ok.

no te apures,

aquí no va a entrar nadie.

chilaquil: ya te dije, ¿no?

jacinto: ¿y no han llamado

para pedirle el dinero?

ramón: no, no.

lucrecia: a lo mejor llamaron

al taller.

ramón: ahí está mi ahijado

y ya me hubiera llamado.

lucrecia: ojalá y alcance

con este dinero, ramón.

ramón: ¿y si no llaman,

y si no quieren dinero?

lucrecia: no, no, ni lo digas,

ni lo digas.

jacinto: tienen que llamar,

van a llamar.

pedro: buenas.

>> tú de aquí no te mueves, ¿eh?

ana: ¿qué es esto,

yo qué hago aquí?

[risas y murmullos]

>> ahí espérame tantito.

ana: ¿quién es usted?

¿qué hago aquí?

yo--yo me tengo que ir

para mi casa,

mi papá me está esperando.

>> tranquila.

ana: suéltame.

¡suéltame!

>> rodrigo.

ana: ¡ayuda!

ramón: ¿oíste?

vamos, jacinto.

no, no, no.

no.

[llora] no, no, no.

¡no!

hija, no.

no, no, no.

lucrecia: ¿hasta cuándo

vamos a permitir que siga esto?

jacinto: deberíamos agarrarlos.

lucrecia: sí.

se merecen lo peor.

son unos animales.

ramón: a ver, todos,

¿quién está con nosotros?

vamos por ellos.

todos: [asienten]

lucrecia: ¿cuántos muertos más

quieren?

¿no fue suficiente

lo que le pasó a anita

y lo que le hicieron a mi viejo,

eh?

¿qué va a pasar cuando

tampoco ustedes puedan pagar?

jacinto: hay que ponerles

un alto.

ramón: sí.

todos: [asienten]

ramón: vamos.

pedro: yo sé donde están.

ramón: ¿qué?

pedro: yo sé donde están.

[disparos]

todos: vamos, vamos, vamos.

[disparos]

[disparos]

>> bajen las armas,

bajen las armas.

bájala, bájala.

bájala, bájala.

>> órale, ya.

jacinto: exigimos justicia.

muchedumbre: asesinos, asesinos.

pedro: queremos justicia.

todos: [hablan]

marieta: [saborea]

jacinto: ¿qué tal?

pato: esto es como anís.

marieta: este es piloncillo.

jacinto: piloncillo.

tomás: ¿este cuernito

es de canela?

jacinto: canela.

marieta: qué rico.

oye, jacinto, deberías dejarnos

venderlo aquí.

pato: nada más faltan

capuchinitos para acompañar.

por cierto, marieta,

¿no quieres que te prepare

un capuchinito?

marieta: no, no, no,

a ver, pato, no.

no te voy a perdonar

lo de la guitarra.

tomás: cálmate, pato.

los capuchinos son solamente

para los clientes.

jacinto,

no estaría nada mal la idea

de vender el pan aquí

a la hora del desayuno.

muchos clientes lo piden.

jacinto: de eso se trata,

don tomás.

ya estamos repartiendo

canastas de pan

por todas las cafeterías

y restaurantes de la zona.

tomás: muy bien.

oye, ¿y tu abuelo?

jacinto: está mucho mejor.

ya empezó a hablar

y ya mueve más los brazos.

marieta: ¿y pedro?

jacinto: bueno,

pedro aunque no sabía

de nada de lo que estaba metido,

sí estuvo ahí cuando cobraron

las cuotas.

sí le van a dar algunos años.

pato: qué mala onda, ¿no?

jacinto: ahora espero que

cuando salga ya decida estudiar.

tomás: ojalá, ojalá.

uno no puede dejar pasar

la oportunidad

de ir a la escuela.

jacinto: como el dicho

que usted dice, don tomás,

"hay maderas que no agarran

el barníz".

ambos: [ríen]

marieta: oigan,

¿y si nos tomamos un selfie

para subir el pan

a las redes sociales?

y hacerle promoción.

a ver, vengan.

cada quien agarre su pan.

va.

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