null: nullpx
Cargando Video...

Como Dice el Dicho - 'De la gallina más vieja, resulta el mejor caldo'

19 May 2020 – 12:00 AM EDT

¡Nuevo!

Presiona aquí para reaccionar

Reacciona
Comparte

locutor: televisa presenta...

marina: ¿qué? ¿ya te vas?

alma: por favor, abuelita,

no nos dejes tú también.

leticia: no, mi amor,

¿cómo crees?

marina: es que como mi mamá

ya no está,

se murió y ya no tienes

que cuidar a nadie,

igual y ya te regresabas

a tu pueblo, ¿no?

leticia: a ella ya no la puedo

cuidar, pero a ustedes sí.

¿cómo las voy a dejar

solitas ahora?

tranquilas, mis niñas.

marina: pues igual

en cualquier momento

llega mi papá.

leticia: sí, claro.

así como llegó al entierro

a cuidar a sus hijas.

a ver si te das cuenta, marina,

que hace cinco años

que tu papá se fue.

y ni sus luces.

marina: pues por lo menos

deposita el dinero, ¿no?

leticia: sí, pero no alcanza.

por su culpa,

mi hija se murió de tristeza.

marina: no, lo que pasa

es que tú lo odias.

lo odias porque mi mamá

lo amaba aunque no le importó

lo que tú dijeras de él.

leticia: puede ser.

mira, mejor me voy al hospital

a llevarle al doctor

las medicinas que sobraron.

siempre hay alguien

que las puede necesitar.

tomás: a ver, doña leticia,

cuénteme, ¿cómo va todo?

leticia: más o menos.

no sé ni cómo camino.

tomás: ay, bueno.

yo la acompaño

en su sentimiento.

leticia: gracias.

es que ya no puedo--

no puedo más, don tomás.

es demasiado dolor.

¿quién iba a decirme que mi hija

se me iba a adelantar?

tomás: ay, pues la entiendo,

pero tiene usted que ser fuerte.

sus nietas la necesitan.

leticia: lo sé.

lo que más le preocupaba

a mi rebeca eran sus hijas.

tomás: sus nietas tienen

la suerte de tenerla a usted.

leticia: ni tanto.

la mayor está muy agresiva,

don tomás.

tomás: pues pobre de ella,

porque debe ser la manera

en que ella oculta su dolor.

leticia: puede ser,

pero--pero cuesta aguantar.

a veces, pienso si no será

mejor que me regrese

a mi pueblo.

tomás: ¿cómo dice eso?

leticia: es que--

es que no sirvo para nada,

ni para darle consuelo

a mis niñas.

soy una vieja llorona,

don tomás.

tomás: mire, me parece

que le tengo que recordar

un dicho.

leticia: ¿cuál?

tomás: "de la gallina más vieja

resulta el mejor caldo".

leticia: [ríe]

eso es verdad.

el caldo me sale rico, ¿eh?

tomás: no, es que sus nietas,

sus nietas la necesitan

más que nunca.

usted lo sabe.

marina: hola, papá.

no ha caído el dinero

de la remesa.

y no sabemos nada de ti.

hoy--hoy fue el entierro

de mi mamá.

y creí que por lo menos

nos ibas a llamar.

te extraño mucho.

leticia: ¿se puede?

marina: ¿qué quieres?

leticia: permiso.

quería avisarte que ya regresé.

y preguntarte si quieres

comer algo.

marina: no, gracias.

luego voy a la cocina.

leticia: ¿estás bien, mi hijita?

marina: se acaba de morir

mi mamá, ¿no te parece

una pregunta muy tonta?

leticia: tienes toda la razón.

ando con tantas cosas

en la cabeza que--que ya no sé

ni lo que digo, hija.

además estoy preocupada.

ya casi no nos queda dinero.

mariana: este...

mi papá ya depositó,

solo hay que ir a sacar

el dinero.

leticia: ¿te escribió?

mariana: sí, dice que--

que está en la cosecha.

esta es su época

más dura de trabajo.

por eso no contestaba.

leticia: ¿no piensa viajar

tampoco ahorita?

mariana: seguro cuando acabe

el pizca viene.

leticia: sí, hija, seguro.

ay, mi niña, deja eso,

por favor.

yo los levanto y los lavo.

alma: te quiero ayudar,

no quiero que te canses

de cuidarnos.

leticia: eso no va a pasar

nunca, mi niña.

alma: pero es que a veces

marina es muy grosera contigo.

y no quiero que te enojes

con ella y te vayas.

leticia: ¿y quedarme

sin ustedes?

de todo lo triste

que hemos vivido últimamente,

lo mejor ha sido tenerlas

a ustedes cerca.

conocerlas más, cuidarlas.

¿sabes qué?

me recuerda cuando cuidaba

a tu mamá.

alma: ¿cómo era de chiquita?

leticia: parecida a ti,

aunque no sé si tan bonita.

alma: la gente que vino

al velorio me decía eso

todo el tiempo.

"te pareces tanto a ella".

pero yo no creo.

leticia: era delgadita como tú.

no sabes el trabajo que me daba

para que comiera.

nada le gustaba.

alma: ¿le gustaba la fruta?

porque a mí me encanta.

leticia: el mango

era su preferido,

pero odiaba pelarlo.

para que te lo comas.

alma: gracias.

¿marina también se parece

a ella?

leticia: no, ella se parece

mucho a tu papá.

a tu mamá le encantaban

los ojos de tu papá.

y marina no se parece

físicamente a ella, pero--

pero tiene su mismo carácter.

porque era brava, ¿eh?

me dio bastante trabajo.

alma: ¿la extrañas tanto

como yo?

leticia: igual, mi vida.

ella era mi niña,

pero ahora las tengo a ustedes.

que son lo más importante

que tenía mi rebeca en la vida.

ay, esta niña también--

ay, jesús, maría y josé,

mira nada más qué desastre

de cuarto.

ay, hay que doblar todo,

mira nada más.

mira qué cosas,

todo tirado por todos lados.

qué bar--

[resuella]

pato: oye, ¿te puedo ofrecer

algo más?

digo, te dejé consumir

la torta y así, pero ya sabes,

te tengo que pedir que consumas

algo además del vaso con agua.

marina: ¿tienes un encendedor?

pato: no.

marina: bueno, pues en la cocina

seguro hay,

pero ¿no querías ayudar?

pato: ahí sí te fallo,

porque aquí no se puede fumar.

marina: pero ¿por qué no?

estoy en la banqueta.

pato: bueno, igual no deberías

fumar en ninguna parte, ¿eh?

en donde estés.

y perdón que me meta,

pero pareciera que, no sé,

como que estás enojada,

como que quieres alejar

a la gente todo el tiempo.

¿estás bien?

marina: perdón, lo que pasa

es que estoy muy nerviosa,

estoy buscando a mi papá.

pato: ¿en la computadora?

marina: sí.

él se cruzó a estados unidos

hace algunos años

y lo estoy buscando.

pato: órale.

¿y qué hace por allá?

marina: la última vez

que hablé con él

estaba en arizona

cosechando jitomates.

pato: ¿hace cuánto que no sabes

algo de él?

marina: cuatro meses,

cuando mi mamá se empezó

a enfermar.

pato: híjole.

deben necesitarlo muchísimo,

¿no? ella--

marina: no, lo necesitamos

mi hermana y yo.

porque ella ya se murió.

pato: híjole, perdón.

marina: no te preocupes.

lo que no entiendo

es por qué no ha depositado

la remesa.

él nunca se tarda.

pato: bueno,

igual no ha cobrado, ¿no?

alma: te fuiste desde la escuela

y te olvidaste de mí.

marina: es que no,

te dejé un mensaje que me iba,

pero que iba a regresar

por ti a la escuela,

¿qué haces aquí?

alma: no recibí ningún mensaje.

es que le dejé el teléfono

de mi mamá a la abuela.

marina: ¿y por qué hiciste eso?

alma: porque si no,

ella no puede hablarnos.

marina: vaya.

vámonos ya.

por favor, no le digas

a la abuela que viniste aquí,

¿ok?

alma: ok.

marina: gracias por escucharme.

bye.

vámonos.

tomás: ¿todo bien?

pato: pues ahí, más o menos,

don tomás.

es que su mamá falleció

y no saben nada de su papá.

o sea, está muy feo.

tomás: no me digas.

bueno, pero tienen una abuela

que las está cuidando

con toda la paciencia del mundo.

pato: pues sí,

igual sí la necesitan muchísimo.

ella tiene un carácter,

la más grande, rarísimo.

alma: hola, abue.

leticia: hola, corazón.

alma: me voy corriendo al baño

que ya no aguanto.

leticia: ándale.

marina.

marina: ¿qué quieres?

leticia: sé que todo esto

es muy difícil para todas.

pero fumar no te va a ayudar.

marina: yo no fumo.

leticia: ¿y esto qué es?

marina: ¿ahora utilizas a alma

para llevarte chismes?

leticia: alma no tuvo

nada que ver.

los encontré en tu recámara.

marina: ah, y ahora ves

en mis cosas, ¿o qué?

leticia: no, si tú ordenaras

tu cuarto y lavaras tu ropa,

no los habría encontrado.

marina: pues mira,

nadie te pide que lo hagas.

yo tengo dos manos

y puedo hacerlo solita

perfectamente.

leticia: no te lo quiero

echar en cara.

si lo hago, es porque las quiero

ayudar.

marina: ¿a nosotras o a ti?

¿no será que no te quieres

regresar a tu mugroso pueblo

donde no pasa nada? no te culpo.

leticia: te recuerdo

que en ese mugroso pueblo

es donde nació tu mamá.

y antes de volver a hablarme

de esa manera,

espero que lo pienses bien.

marina: ¿me estás amenazando?

¿qué vas a hacer? ¿irte?

leticia: te aseguro

que muchas veces me han dado

ganas de hacerlo.

marina: pues córrele.

leticia: ¿y quién se haría

cargo de ustedes?

marina: pues con lo que manda

mi papá nos alcanza

para que alguien nos ayude

a hacer estas cosas

de la limpieza.

leticia: ojalá y no se le olvide

seguirte enviando el dinero.

como se olvidó de tu mamá.

marina: te odio.

[música]

[música]

alma: ¿y ahora qué pasó?

marina: ay, esa vieja

que no soporto.

alma: no seas grosera

con la abuela.

si sigues así, se va a ir.

¿y quién nos va a cuidar?

marina: alma, ¿no te gustaría

que nos cuide mi papá?

él era buenísimo con nosotros

y nos quería un montón.

alma: no me acuerdo nada de él.

marina: eras muy pequeña

cuando él se fue.

él siempre te cargaba,

te tiraba por el aire

y te morías de risa.

alma: ¿y por qué se fue?

marina: porque aquí

no tenía trabajo.

mamá estuvo de acuerdo

en que se fuera

a estados unidos.

papá la quería mucho.

alma: ¿por qué no vino

cuando ella se enfermó?

marina: porque las cosas

del otro lado están

bien difíciles,

no es fácil ir y venir.

alma: pero estaría con nosotras.

marina: alma, no seas egoísta.

¿y por qué nunca llama?

ni siquiera nos habla

para nuestros cumpleaños.

marina: pues porque él trabaja

en el campo y no hay señal.

pero nos quiere muchísimo.

todos los meses

nos manda dinero.

alma: si nos quiere tanto,

¿por qué no está con nosotras?

marina: él quiere lo mejor

para nosotras.

y allá gana más dinero.

alma: ¿lo mejor no sería

estar los tres juntos

aunque estemos pobres?

marina: ¿te gustaría?

alma: claro.

marina: pues, entonces,

podríamos irnos a estudiar

del otro lado

y vivir allá con él.

alma: ¿y la abuelita?

marina: pues que se regrese

a su pueblo.

¿no es lo que quiere?

alma.

leticia: ay, niña.

¿estás muy cansada, corazón?

alma: abue, pensé que te habías

ido.

leticia: ¿y perderme

esos abrazos?

¿quién me va a apapachar

en mi pueblo como lo haces tú?

a ver.

[ríen]

dile a marina que venga

para ayudarme a desinfectar

las verduras, ¿sí?

alma: no está.

leticia: ¿y eso?

alma: me acompañó de regreso

de la escuela,

pero después se fue.

leticia: ¿adónde?

alma: no me dijo.

te debió haber dejado

un mensaje en el "cel".

leticia: bueno, me voy a fijar.

es que como fui al tianguis,

no me lo llevé

para que no me lo fueran robar.

¿estás segura?

yo creo que fue a sacar

el dinero que le dije.

ay, marina, ¿qué hiciste, hija?

marina: disculpe,

¿para dónde queda la central

de autobuses?

>> ¿para dónde vas?

marina: este--pues a la que

quede más cerca, voy al norte.

>> a la central del norte.

marina: ajá.

>> ah, ok, mira.

¿ves esta avenida

que está aquí luego luego...?

marina: ¿me puede dar

una quesadilla

y un vaso de leche tibia?

¿puede ser con miel?

pedro: ¿qué pasó?

tan bonita y tan solita.

tranquila, me llamo pedro,

y soy de los buenos.

es más, mi hija, siéntate.

para que veas que es cierto.

moncho.

moncho: sí, señor.

pedro: tráele lo que pidió.

yo invito y lo anotas

a mi cuenta.

moncho: sí, señor.

pedro: creo que estás

corta de lana.

mejor guárdala

para lo que de veras necesites.

¿tienes mucha hambre?

me recuerdas a mi hija.

le encantaba la leche tibia

con miel.

hace un tiempo que no la veo.

marina: ¿en serio tiene

una hija?

pedro: sí, y no sabes

cuánto la extraño.

se pasó para el otro lado

con su novio y ya no regresó.

marina: ¿y cómo le hizo?

pedro: ¿para cruzar?

[ríe]

acá todos se dedican a eso,

cruzan gente, dinero, paquetes.

hasta perros han cruzado.

marina: ¿y el muro?

pedro: eso solo mejoró

el negocio de los coyotes.

ahora pasar cuesta más caro,

pero de que pasas, pasas.

¿ese es tu problema?

marina: necesito encontrar

a mi papá.

está del otro lado,

pero no sé en dónde.

pedro: ¿cuánto tienes?

porque por lo que a mí,

no te va a alcanzar.

marina: de todas maneras,

necesito saber en dónde está.

pedro: eso es lo de menos.

estando del otro lado,

va a ser más fácil dar con él.

todos los migrantes se conocen.

marina: trabaja en una finca

en nogales, del lado de arizona.

pedro: ¿en la pizca?

marina: sí.

pedro: con ese dato,

seguro lo vas a encontrar.

pero lo que necesitas es dinero.

marina: pues mi papá no tarda

en depositar la remesa.

puedo retirar el dinero,

solo necesito ir a una oficina.

pedro: ah, hay una bien cerquita

junto a la pensión.

¿tienes dónde quedarte?

no te preocupes.

ahora te digo dónde queda

y vas a ver a doña leos

de mi parte para que te haga

un buen precio.

marina: gracias.

¿cuánto le debo?

pedro: ey, ey, ey, tranquila.

te dije que yo invitaba.

moncho.

moncho: sí, señor.

pedro: anótalo a mi cuenta.

marina: no, no, no, ¿cómo cree?

pedro: tranquila.

vente, te enseño el lugar.

te ves--te ves muy cansada,

mi hija.

¿cómo te llamas?

marina: me llamo marina.

pedro: mira, marina--

marina: estoy muy cansada,

el viaje fue muy largo.

pedro: a ver, marina,

ya verás que descansada

va a ser otra cosa.

a este bar de mala muerte

te va parecer las vegas.

vente, mi hija, vámonos.

yo te ayudo con tus cosas.

marina: gracias.

leticia: permiso.

alma: hola, abuelita.

leticia: te traje tu lechita.

tómatela, anda, está riquísima.

alma: está deliciosa,

¿tiene miel?

leticia: claro que sí,

como a ti te gusta, ¿no?

alma: sí.

¿marina fue directo

para la escuela?

leticia: sí, así dijo.

iba a ir primero a recoger

el dinero que mandó tu papá

y luego iba a casa de una amiga.

pero tú apúrate porque yo

te tengo que llevar

a la escuela.

pato: sí, de hecho,

ese día que estaba aquí,

estaba buscando a su papá.

leticia: pero si no tiene

ni idea dónde está ese hombre.

ay, dios mío.

¿qué locura habrá hecho?

pato: no, tranquila.

usted no se preocupe,

porque, de hecho,

no pudo haber ido muy lejos,

no tenía dinero.

de hecho, por eso estaba

preocupada, porque el papá

no le había depositado todavía.

leticia: es que llevó

las joyas de su mamá.

tampoco me puedo enojar,

yo también les mentí a ellas.

unos meses antes de que mi hija

se enfermara,

el padre de las niñas

habló con ella

y le pidió el divorcio.

para mi hija fue un golpe

muy duro.

pato: pues por lo que me dijo

a mí marina, llevaban un ratote

sin verse,

pero sí seguían en contacto.

¿todavía se querían

o se quieren?

leticia: ella sí,

pero él había encontrado allá

otra mujer.

y había formado otra familia.

quería casarse y así quedar

como legal.

pato: ¿sus nietas saben eso?

leticia: no.

fue demasiado duro para mi hija.

y ni pensar en decírselo

a las niñas.

no quise que--que sufrieran

como lo hizo mi rebeca.

tomás: me imagino

cuánta desilusión y dolor.

leticia: ella--ella ya tenía

problemas de salud.

pero después de eso,

comenzó a descuidarse,

don tomás,

a no alimentarse bien.

y poco a poco,

pues fue enfermándose más.

tomás: bueno, ¿y usted estaba

aquí en la ciudad con ella?

leticia: no, no.

cuando me pidió que--

que viniera a cuidarla,

ya la encontré

en un estado lamentable.

pato: ¿y el marido sabe

que estaba enferma?

leticia: desde aquella

conversación,

no volvieron a hablar.

pero parece que marina

le escribe.

seguramente se debe haber

enterado de todo por ella.

siguió enviando el dinero

cada mes.

pato: no, bueno,

eso es lo de menos

que puede hacer.

tomás: ¿y--y usted no--no pensó

en contarles la verdad

a sus nietas?

leticia: por un lado, lo odié,

por la muerte de mi hija.

y por otro, pues quise

mantenerle a mis nietas

la ilusión de un padre

que las quiere.

tomás: sí, entiendo.

leticia: me equivoqué,

don tomás.

hice todo mal.

soy una vieja

que no sirve para nada.

tomás: no, no, no, no diga eso.

viejo es lo que no sirve.

nosotros tenemos experiencia.

y a veces las situaciones

nos sobrepasan.

pero usted no es culpable

de que marina

no se dejara querer.

leticia: pero ahora

ni siquiera sé dónde está.

y tampoco me animo a decirle

la verdad a almita.

tomás: se tiene

que tranquilizar.

tiene que ir a la casa

y hablar con alma.

van a tener que esperar

a que marina se comunique.

o en 24 horas hacen la denuncia

por su desaparición.

marina: gracias.

ay, papá.

>> dame eso, dame eso.

gracias.

gracias.

marina: no, dámelo.

[música]

[música]

pedro: ¿qué pasó?

¿y esa cara?

marina: me robaron.

estaba retirando el dinero

de lo de mi papá

y unos malditos en moto

me estaban esperando afuera

y me robaron.

pedro: tranquila,

tranquila, siéntate.

¿tú estás bien?

marina: pues sí,

pero ¿qué voy a hacer

sin ese dinero?

pedro: hija, tienes que andar

con más cuidado.

pero no todas son malas

noticias, ahora sabes que tu

papá está bien y con chamba.

sino no te hubiera hecho

un depósito.

marina: pues sí, eso sí,

pero ¿con qué voy a pagar

el cruce?

ya no tengo dinero,

soy una tonta.

lo mejor es que me regrese.

pedro: no digas eso.

aparte, ya conseguí un pollero

que sale para el otro lado

en unos días.

marina: yo no sé si sea

una buena idea.

apenas me queda dinero

para unas noches en la pensión.

pedro: mira, puedes trabajar

aquí en el bar unos días

en lo que vuelves a juntar

la lana.

marina: no, no lo sé.

pedro: piensa en tu papá,

seguro daría cualquier cosa

por volverte a ver.

ya hiciste lo más difícil,

llegaste hasta la frontera.

no lo puedes abandonar.

es más, hija, ve a la pensión,

date un regaderazo.

seguro te va a caer bien.

y ya lo sigues pensando,

más tranquila.

marina: puede ser.

[celular]

¿hola?

leticia: marina, hija,

qué alegría escucharte.

marina: ¿quién habla?

leticia: soy yo, tu abuela.

¿bueno, bueno?

¿sigues ahí?

¿dónde estás, marina?

marina: en casa de una amiga.

leticia: sé que te llevaste

las joyas de tu mamá.

tienes que volver a la casa,

hija.

marina: necesito encontrar

a mi papá, es lo que quiero.

leticia: mi amor, esa es

una locura, es un imposible.

marina: necesito verlo.

leticia: él se divorció

de tu mamá y formó

una nueva familia.

tiene una mujer y un hijo

del otro lado.

marina: eso no es cierto,

¿por qué quieres que lo odie?

leticia: no quise decirles

antes porque sabía

que les iba a doler,

pero esa es la verdad, hija.

¿por qué crees que no viajó

cuando tu mamá se enfermó?

marina: porque tiene trabajo,

porque es muy arriesgado cruzar.

leticia: arriesgado es

lo que quieres hacer tú, hija.

por favor te lo pido, regresa.

esta es tu casa.

marina: si lo que me estás

diciendo es verdad, entonces,

tengo que verlo a la cara.

que me diga de frente

que ya no me quiere.

leticia: ya se lo había dicho

a tu mamá, por eso

se enfermó ella.

bueno, lo más importante ahora

es que estemos juntas.

que nos cuidemos entre nosotras.

marina: ya encontré a alguien

que me crucé.

es una buena persona

y me está ayudando.

leticia: marina, por favor,

te lo pido, regresa, hija.

no tienes nada que hacer allá.

es demasiado peligroso.

por favor, piensa en almita.

ella te extraña muchísimo,

te necesita.

marina: necesito colgar,

adiós.

pedro: esa es otra cara, marina.

marina: lo estuve pensando

y voy a trabajar lo que sea

necesario para juntar

para cruzar.

ahora más que nunca necesito ver

a mi papá.

pedro: así me gusta,

bien decidida.

ya hablé con poncho

para que puedas trabajar aquí

de mesera.

las propinas aquí son

muy buenas.

pronto vas a juntar

lo que necesitas.

marina: muchas gracias.

va a pensar que soy una niña

y que lloro por todo.

no sé qué haría sin usted.

pedro: siento que algo

el destino nos cruzó.

no sabes cómo extraño a mi hija

y lo bien que me hace ayudarte.

marina: ¿y no se anima

a cruzar conmigo al otro lado?

pedro: ojalá pudiera,

pero ahorita lo importante

es que juntes la lana para poder

volver a ver a tu papá.

marina: sí, tienes razón.

le voy a preguntar a poncho.

me pongo a hacer y ya trabajo.

pedro: muy bien, yo también

me tengo que ir.

tengo un asunto de chamba

que arreglar.

pero nos podemos ver mas tarde.

marina: suerte, gracias.

pedro: igual, mi hija.

trátala bien, poncho.

alma: ¿qué pasa, abuelita?

leticia: nada.

no quise preocuparte, pero no

es justo que no lo sepas.

marina se fue.

alma: ¿cómo que se fue?

¿ella también me dejó?

leticia: no, no, no.

es que ella quiere encontrar

a tu papá y fue a buscarlo.

alma: ¿dónde está?

¿cruzó la frontera?

leticia: esperemos que no.

aunque estoy casi segura

que está en nogales.

la llamé, hablamos un momento

y no sé cómo está.

alma: está bien, ¿verdad?

leticia: no quiero engañarte,

hija, pero no sé muy bien.

alma: ¿va a regresar?

leticia: claro que sí, seguro.

¿le vas a llamar a marina?

alma: tengo que hacer

esa llamada.

necesito que marina regrese.

>> ¿en jefe?

poncho: no, no está.

salió.

>> ¿adónde?

poncho: salió, pero--

[llaman a la puerta]

marina: ¿quién?

pedro: soy yo, pedro.

marina: pásale rápido,

pásale rápido.

pedro: ¿qué pasa, mi hija?

¿por qué tanto miedo?

marina: ¿te acuerdas de los que

en la moto me asaltaron?

bueno, pues llegaron al bar

y llegaron preguntando

por su jefe.

pedro: ¿cómo crees?

¿segura que eran los mismos?

marina: claro que estoy segura.

te digo que llegaron preguntando

por su jefe.

estoy segura que el cantinero

los conoce.

pedro: a ver, tranquila,

mi hija.

marina: ¿cómo voy a estar

tranquila?

lo que necesito es regresarme

a mi casa.

pedro: ¿adónde?

marina: pues a mi casa.

pedro: mi hija,

pero ya es muy tarde.

si quieres, para que estés más

tranquila, te puedo llevar,

puedes pasar la noche

en mi casa.

ahí vas a estar más segura.

marina: no, mira,

muchas gracias por todo

lo que has hecho por mí.

de verdad, no sabes cuánto

lo valoro, pero es momento

de que me regrese a mi casa.

ya ves que tomé las propinas

del bar y me las traje.

con eso me alcanza

para el pasaje.

pedro: está bueno, está bueno.

pero déjame, te ayudo

con tus cosas.

marina: sí, gracias.

mira, recojo esto

y con lo que tomé del bar

me da perfectamente tiempo.

no, suéltenme.

¿qué haces aquí?

suéltenme.

ayuda, ayuda.

pedro: mi hija,

adiós, amiga.

se la entregamos con todo

y cambios de ropa.

>> aquí está--

marina: ¿papá?

[música]

[música]

pedro: ya veo que va a ser

un placer hacer

negocios contigo.

>> está bueno.

pedro: hasta nunca, morrita.

toda tuya.

ey, órale, vámonos.

>> ¿cómo está esto?

ahí voy, hija, ahí voy.

tranquila.

estos batos sí

te amarraron fuerte.

te entiendo, me lo merezco.

marina: lo que yo no entiendo

es qué haces aquí.

¿ahora te dedicas

a vender gente?

>> siéntate,

te voy a contar.

marina: no, no me voy a sentar,

aquí estoy bien.

>> está bien.

cuando me crucé,

me fui a trabajar al campo,

a la pisca.

me pagaban una miseria.

apenas si podía

mandarles dinero.

no me quedaba ni para mandarles

a ustedes ni para mis gastos.

yo vivía en una pensión

de mala muerte.

mientras no había trabajo

en el campo, estuve haciendo

chambas de mantenimiento

en las casas de alrededor.

y al tiempo conocí a jenny.

marina: ¿jenny?

>> sí, una mujer viuda

a la que le arreglé su casa.

a cambio me dio alojamiento.

marina: y te convertiste

en su amante, ¿no?

>> ¿me dejas terminar,

por favor?

al tiempo me propuso casarnos,

pero solo para poder darme

los papeles y quedar como legal.

marina: ¿para esto?

¿para traficar con gente?

>> por supuesto que no.

marina: ¿no?

y entonces, ¿qué es el dinero

que le acabas de dar

a ese señor?

>> sí, pero lo hice

para rescatarte.

a penas lo conozco.

me pasaron su contacto

porque sabían que eras tú.

por eso le mentí,

le propuse el trato.

marina: no te creo nada.

¿por qué ibas a saber tú

que yo estaba aquí?

>> mira, hija.

alma: papá, soy yo, alma.

marina está en nogales.

se fue hasta sonora

para buscarte.

tienes que encontrarla

y convénsela de que vuelva.

no le puede pasar nada.

la necesito.

>> después de que recibí

la llamada, estuve averiguando

y, la verdad, es que no fue

difícil encontrar

a una jovencita llamada marina

soñando con encontrar a su papá.

marina: ¿y por qué

no me llamaste?

>> es que no quise

levantar sospechas,

tuve que mentir.

decirle a pedro que

alguien pagaba por ti.

marina: ajá.

eso es ahorita.

¿y antes?

¿por qué no viajaste cuando

mi mamá se enfermó?

>> le pedí el divorcio

a tu mamá para poder tener

mis papeles en regla,

pero no le conté toda la verdad.

marina: que tienes un hijo

con la gringa.

>> no, no, no, no.

el hijo es de ella.

entre jenny y yo nunca

pasó nada.

solo me ayudó.

no sabes lo que es estar

pensando en que en cualquier

momento la migra

te va a atrapar.

marina: ¿y qué ganaba ella

con casarse contigo

si ni siquiera te amaba?

>> te repito que no pasó

nada entre los dos.

lo hizo por ayudarme.

también hay gente buena

del otro lado.

marina: ¿y por qué no

le contaste esto a mi mamá

como lo estás haciendo

ahorita conmigo?

>> le mentí

para que se olvidara de mí.

me di cuenta de lo injusto que

era que me siguiera esperando

toda su vida.

marina: pues te salió pésimo

porque se murió esperándote.

>> después del divorcio

me bloqueó y ya no supe

nada de ella hasta que

me escribiste tú

y me dijiste que había muerto.

marina: ¿y entonces?

¿por qué no viajaste?

¿por qué no estuviste ahí

con alma y conmigo?

>> porque creí

que estabas mejor así.

justo estaba por empezar

este nuevo trabajo, tuve miedo.

es muy difícil, se arriesgan

mucho para cruzar estas

personas.

marina: exacto, te arriesgas

por desconocidos y no

por mi hermana y por mí.

>> marina,

tienes que regresar.

este lugar no es seguro para ti.

marina: no se trata

solo de mí, ¿sabes?

ella es alma, es tu hija.

ni siquiera se acuerda de ti,

¿lo sabes?

leticia: marina, mi niña.

marina: abue.

leticia: nunca sonó tan linda

esa palabra.

parece que es la primera vez

que la escucho.

marina: pues es la verdad, ¿no?

eres mi abuelita.

leticia: claro que sí,

mi marina.

mi marina.

mi niña.

marina: abue, no vine sola.

leticia: ¿qué hace este

hombre aquí?

se va ahorita mismo

de la casa.

marina: abue, esta también

es su casa.

>> señora, no vengo

a buscar nada que

no me pertenezca.

leticia: qué conveniente

venir ahora a la casa.

>> me refiero

a mis hijas, señora.

volví porque entendí

que me necesitan.

alma: ya me lavé las manos,

abue.

¡marina, volviste!

marina: te extrañé mucho.

alma: y yo a ti.

marina: él es papá.

alma: lo trajiste.

leticia: almita.

estás muy flaquita,

¿tienes hambre, nena?

marina: sí, abue,

la verdad, sí.

el camino fue bien largo

y no comimos nada.

leticia: ahorita te sirvo

un plato de sopa, ¿sí?

bueno, les sirvo.

[música]

[música]

leticia: es su casa, ¿no?

>> quería agradecerle

todo lo que hizo por rebe

y las niñas.

leticia: hice lo que

correspondía.

era mi hija y son mis nietas.

>> hizo lo que no hice yo.

leticia: cada quien sabrá.

>> señora, sé que está

enojada conmigo

y con toda la razón,

pero las cosas no salieron

como esperaba cuando me fui.

leticia: muchas cosas cambiaron

desde entonces.

>> pero las niñas

siguen siendo mis hijas.

leticia: y esta su casa.

>> siéntese, señora,

por favor, de eso

le quiero hablar.

leticia: si no dije nada antes,

fue por mis nietas.

>> y se lo agradezco, señora,

pero ahora déjeme hablar yo.

las cosas no son como cree.

del otro lado no dejé un hijo

ni una esposa.

me casé por los papeles.

ella solo lo hizo para ayudarme,

trabajé varios años arreglando

su casa, pero nunca hubo nada

entre nosotros.

mire, se lo juro.

leticia: eso no es asunto mío.

>> sí lo es, señora,

porque somos familia.

me gustaría que se quede aquí,

con nosotros.

bueno, si quiere.

leticia: las niñas son lo único

que me queda de mi rebeca.

pero entiendo que yo ya no tengo

nada que hacer aquí.

>> para ellas es

fundamental tener una abuela.

la necesitan

y yo también, señora.

espero que me dé chance de

enmendar los errores del pasado.

pato: mira nomás,

qué brava nos saliste.

fuiste tú sola hasta sonora.

¿qué te pasó?

alma: dice mi abue que así

era mi mamá.

cuando algo se le metía

en la cabeza, no había quién

la hiciera cambiar de opinión.

dice que eran igualitas

de carácter.

marina: bueno, tú también

eres bien brava.

la vocecita de esta niña

fue la que me hizo regresar

y darme cuenta de que estaba

haciendo las cosas mal.

pato: mira.

es que igual en los malos

momentos en cuando uno

aprende creo.

marina: sí, la verdad sí.

por cierto.

este...

pato: no, ya te dije que aquí

no se puede fumar,

no tengo encendedor.

marina: no, ya lo sé.

de hecho, lo que te iba a pedir

es que me ayudaras a tirarlos.

pato: ¿a tirarlos?

ah, mira, sí.

lo rompemos.

ya, ya está.

así.

alma: papá.

>> hija.

ya no te puedo cargar

como cuando eras chiquita.

hola.

alma: don tomás,

este es mi papá.

tomás: mucho gusto.

>> mucho gusto.

marina: ¿y cómo te fue?

>> muy bien,

me dieron la chamba.

marina: qué emoción, papá,

qué buena noticia.

>> sí, lo que aprendí

de inglés y de construcción

me ayudó para que me escogieran.

marina: lo que pasa es

que le dieron empleo

en una empresa americana

como jefe de mantenimiento.

sí.

tomás: lo que aprendiste

en los united te va

a servir mucho aquí.

>> así es.

ahora solo nos queda resolver

lo de sonora.

pato: oye, lo de un tal pedro.

lo que me contó marina

que es como un mafioso.

>> ese mero.

yo tengo todos sus datos.

vamos a ir a denunciarlo

ante la justicia.

a ver si así podemos evitar

que siga aprovechándose

de la gente desesperada.

tomás: bueno, es que el cruce

de inmigrantes debe ser algo

muy fuerte allá en el norte,

¿verdad?

>> así es.

tomás: y algunos han de ver

buen negocio en eso

y lo hacen.

>> sí, sí.

incluso yo estuve apunto

de entrarle a eso, don tomás.

como apenas me alcanzaba

para mandarle dinero

a mis niñas.

y después de lo que le pasó

a marina, me di cuenta que era

un trabajo ilegal.

estuve apunto de cometer

otro error,

el peor de mi vida.

pero mi hija me salvó.

señora, señora.

tomás: ¿qué hace cargando esto?

leticia: claro, no te preocupes.

tomás: tome asiento,

tome asiento.

marina: abue, ¿por qué fuiste

al mercado si quedamos que

íbamos después de la escuela

para que te ayudara?

pato: se me hace que lo de teca

viene de mujeres de familia,

¿no?

tomás: y bueno, su nieta tiene

razón, no tiene que andar

cargando.

leticia: todavía puedo.

no quiero ser una vieja inútil.

alma: un poco vieja puede ser,

pero la más linda.

leticia: ay, gracias.

marina: pero no digas eso,

abue, tú no eres inútil

ni muy vieja.

tomás: eso no.

envejecer es inevitable

y es parte de la vida.

pero eso tampoco nos hace menos.

leticia: claro que no.

tomás: miren, aquí me ven

todavía echándole ganas.

pato: echándole ganas.

ya quisiera yo tener

su energía, don tomás.

¿de qué me habla?

tomás: y eso es como

dice el dicho.

de la gallina más vieja,

resulta el mejor caldo.

leticia: desde luego.

alma: y la neta que el caldo

de mi abue es el mejor.

>> eso que ni que.

brisa: ♪ yo no soy

una muñeca plástica

saca el pie del freno

y déjate llevar ♪

Cargando Playlist...