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Como Dice el Dicho - 'Cuando una rama se seca'

Univision6 Ago 2019 – 12:00 AM EDT

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operadora: lo sentimos,

el número que usted marcó

no está...

isabel: no me contesta nadie,

ni mi papá ni mi mamá.

don tomás: pero si ya sabes

que en las carreteras

los celulares no funcionan.

isabel: no, abuelo,

no van a venir.

los conozco.

don tomás: claro

que van a venir, hombre.

poncho: sí, isabel,

¿cómo crees que tu mamá

y tu papá no van a venir a

la graduación de su única hija?

isabel: ya sabes cómo es

mi mamá, y mi papá hace todo

lo que ella dice.

don tomás: por favor, isabel.

aleja de tu mente

esos fantasmas.

tu mamá te adora.

nunca te haría eso.

isabel: ay, abuelo, tú siempre

justificando a todo el mundo.

don tomás: es que yo soy viejo,

he aprendido a conocer

a las personas.

poncho: exacto.

don tomás siempre

tiene la razón, isabel.

es más, ¿qué tal

que ya están ahí en la fiesta,

y tú aquí haciéndola de tos?

don tomás: bueno, poncho,

te esperamos aquí afuera.

vámonos, mi cielo.

van a estar contigo, créeme.

ahí cierras, poncho.

[teléfono]

poncho: cafetería "el dicho",

buenas tardes.

>> [jadea]

poncho: ¿bueno?

¿bueno, bueno, bueno?

ni modo.

>> isabel león villegas.

[aplauso]

isabel: gracias.

gracias.

[se aclara la garganta]

gracias, abuelo.

eres todo mi apoyo.

[aplauso]

mi discurso.

don tomás: estoy muy orgulloso

de ti, isabel.

te quiero mucho, hijita.

isabel: yo también, abuelo.

pero ¿por qué?

¿por qué me hacen esto

mis papás?

don tomás: no pienses en eso.

siempre hay una explicación,

hija.

isabel: no, no hay ninguna.

don tomás: sí, pudo ser

un embotellamiento, el tráfico,

la hora pico. ya ves cómo se

pone la ciudad a ciertas horas.

isabel: no. tuvieron tiempo,

muchísimo tiempo

para prepararlo todo.

hoy no podía pasar nada.

hoy es... bueno, era mi día,

el día que soñé y que soñamos

juntos desde que empezamos

"el dicho".

poncho: perdón,

es que tuve que ir al baño.

¿ya te lo entregaron?

isabel: sí.

poncho: felicidades, isabel.

don tomás: apenas

se lo entregaron ahorita.

isabel: gracias.

poncho: oye, ¿y dónde están

tus...?

¿tus amigos dónde están?

¿ya los felicitaste?

isabel: pues la verdad

no he felicitado a nadie,

déjame ir a buscarlos, ¿no?

pues sí.

poncho: don tomás,

no me diga que no han llegado

los papás de isabel.

don tomás: no.

poncho: es que cuando yo cerré

el café alguien llamó.

don tomás: ¿quién?

poncho: no sé, porque

no se escuchaba muy bien.

¿habrán sido ellos?

don tomás: ojalá.

ojalá se les haya hecho tarde

y lleguen en cualquier momento.

isabel se ve tan triste.

poncho: sí.

isabel: contéstame, papá.

¿cómo puede ser?

operadora: lo sentimos,

el número que marcó...

isabel: ¿por qué?

miguel: lo mismo me pregunto yo.

¿por qué tan triste?

¿tanto he cambiado

que ya no te acuerdas de mí?

isabel: ¿miguel?

miguel: ah, ya te acordaste.

isabel: ¿cómo no me voy

a acordar, si crecimos juntos

en guadalajara?

¿cómo estás?

miguel: no me has contestado.

¿por qué tienes esa carita

tan triste?

se supone que deberías estar

contenta, es tu graduación.

isabel: ¿tú qué haces aquí?

miguel: soy único de los músicos

de la banda.

ahorita que te vi

no lo podía creer.

es que encontrarte otra vez,

isabel,

y convertida en toda una chef.

isabel: bueno, tú en todo

un músico, que siempre

quisiste ser eso, un músico.

¿cómo es que perdimos

el contacto después de...?

miguel: después de que empezaste

a andar con ernesto.

¿sigues con él?

isabel: no, ya ves que ernesto

y yo no terminamos bien

porque no sé...

miguel: no te preocupes,

no me tienes que explicar nada.

mira, lo importante

es que te volví a encontrar,

isabel.

isabel: ven, te voy a llevar

con mi abuelo.

gracias.

abuelo, ive a quién me encontré!

miguel: don tomás, ¿cómo está?

don tomás: miguel ortega,

vecino de mi nieta

en guadalajara.

miguel: así es, qué buena

memoria tiene usted, señor.

don tomás: es que nunca olvido

a alguien que me haya caído

bien, y tengo muy buen recuerdo

de ti.

miguel: gracias.

yo también de ustedes.

isabel: poncho, te quiero

presentar a mi amigo miguel

de toda la vida.

miguel: hola, poncho,

mucho gusto. un placer.

don tomás: ah.

isabel: ¿la música?

miguel: ya voy a cantar.

con permiso, ahorita los veo.

don tomás: ah, ¿sí? ¿también?

miguel: con permiso.

hasta luego.

isabel: [ríe]

miguel: muy buenas noches.

espero la hayan pasado muy bien

en esta noche tan importante

para todos ustedes.

quisiera despedirme

dedicando una canción

para una de las graduadas.

por aquellos días.

para ti, isabel.

poncho: iepa!

miguel: gracias por darme

tu celular.

isabel: no, gracias a ti

por la canción que me dedicaste.

me gustó mucho.

miguel: qué bueno que te gustó.

isabel: sí.

miguel: oye, perdón por no

poderte acompañar más tiempo.

isabel: ay, no.

miguel: tengo que irme.

isabel: ¿cómo crees?

no me digas eso.

de hecho, nada más verte

me hace mucho bien.

me acuerdo cuando estábamos

chiquitos en guadalajara.

miguel: ¿sabes que fueron

los mejores días de mi vida?

perdón.

isabel: voy con mi abuelo

porque ya nos tenemos que ir.

miguel: isabel,

¿te puedo volver a ver?

isabel: sí,

ya tienes mi teléfono.

miguel: va.

don tomás: hijita,

antes de sentenciar

hay que averiguar lo que pasó.

isabel: ¿y cómo, si ni siquiera

contestan el teléfono?

don tomás: ¿y no crees

que tus papás hayan tenido

un buen motivo para no venir?

isabel: pues sí, seguramente, no

sé, se les descompuso el coche,

se quedaron sin gasolina

en medio de la nada...

don tomás: no seas injusta.

isabel: no, abuelo.

[alarma]

don tomás: mira, hay mensaje.

seguramente son ellos,

¿quieres escucharlo?

isabel: no, gracias.

hombre: buenas noches,

hablamos de la cruz roja

buscando al señor tomás león

para que se comunique

de urgencia

ya que sus familiares

han sido internados en la unidad

de san juan del río.

isabel: maldita sea.

no puedo creer que me hayas

hecho esto, mamá.

esto no te lo voy a perdonar

nunca.

don tomás: no, no.

no, no, doctor,

eso no puede ser.

no...

no, doctor.

isabel: ¿qué pasa?

don tomás: ino lo puedo creer!

isabel: ¿qué?

don tomás: los estábamos

esperando para la graduación

de mi nieta.

sí, claro que voy. allá voy.

isabel: ¿qué pasó?

¿qué pasó? idime!

don tomás: hija...

isabel: idime, dime!

don tomás: hija, es que...

isabel: ¿qué?

don tomás: tu mamá y mi hijo...

hija...

[música]

[música]

ramón: si tu madre no hubiera

muerto en ese accidente,

se hubiera acabado

de tanto llorar,

de tanto extrañarte.

isabel: itú no sabes nada, papá!

ramón: ¿qué cosa no sé?

¿lo vacía que se sentía la casa

cuando la dejaste?

¿o lo que sentía yo

cuando la veía cómo preparaba

un pastel y tu comida especial

para tu cumpleaños,

y tú nunca te apareciste,

isabel?

isabel: ya, papá.

ramón: ¿o para navidad,

cómo la veía colocar

un regalo en el árbol sabiendo

que tú no ibas a llegar?

¿que otra cosa no sé?

isabel: no seas injusto.

yo la quería.

ramón: claro que no.

eso es mentira.

tú lo único que hiciste con

tu madre fue hacerla sufrir.

tú eras ingrata, rebelde,

eras una mala hija.

isabel: iyo no soy

una mala hija!

ella...

ramón: ella te amaba, isabel.

ella sí te amaba.

miguel: isabel.

isabel.

poncho: ¿qué pasó?

don tomás: ¿qué pasó?

ramón: solamente

le dije la verdad.

don tomás: la verdad.

¿qué verdad, ramón?

miguel: isabel.

sé que no soy nadie

en este momento,

pero si te sirve de algo

aquí estoy, ¿ok?

isabel: ¿cómo pudo ser

tan duro conmigo?

el no sabía lo que pasó

entre mi mamá y yo.

ella nunca se lo dijo.

yo tampoco le dije nunca

para que no se enojara con ella.

¿cómo pudo decirme

que yo fui una mala hija?

ella siempre se opuso

a todo lo que yo quería.

cuando quería estudiar

gastronomía, ella se opuso.

si yo decía blanco,

ella decía negro.

cuando me quería alejar

de ernesto, cortarlo,

también se opuso.

cuando me quería quedar a vivir

con mi abuelito,

también se opuso.

miguel: todo eso ya pasó.

isabel: no, no ha pasado.

no ha pasado

porque ahora sí de verdad

siento que fui una mala hija

y que tenía que perdonarla

y haberme acercado a ella,

y haber olvidado todo,

pero ¿cómo me iba a olvidar

de todo después de como ella

fue conmigo,

como trataba a mi abuelo?

solamente le importaba el dinero

y lo que dijeran los demás,

y la clase social.

¿cómo se me iba a olvidar eso?

ni siquiera le importó

cuando yo sufría por ernesto,

por ese miserable.

ni su propia hija,

ni siquiera le importaba yo.

miguel: tranquila, tranquila.

tranquila, son solo sombras,

isabel.

mañana sale el sol,

y secará tus lágrimas.

y esos ojitos tan bonitos que

tienes volverán a ver la luz.

ten fe, isabel.

ten fe.

don tomás: me cuesta creer

que hayas podido hablar

en ese tono con tu hija.

¿tan difícil es para ti

entenderla?

acaba de perder a su madre.

ramón: ¿y yo?

¿a mí quién me entiende, papá?

¿sabes lo que es ver a tu esposa

quemándose, haciéndose pedazos

en un coche y no poder hacer

nada por salvarla?

don tomás: sí, sí, te entiendo.

ramón: ¿y mi hija no puede

entender eso?

no te imaginas el dolor

tan profundo que sentí

en ese momento, papá,

y que siento ahora.

la he perdido.

acabo de perder a la compañera

de mi vida, papá.

don tomás: bueno,

¿y qué te propones,

también perder a tu hija?

ramón: es que no entiendes,

papá.

don tomás: no, no,

el que no entiende eres tú.

yo también perdí a mi compañera

de vida, a tu madre, y tuve

que superarlo y seguir adelante

porque así es la vida.

ramón: no, no es lo mismo, papá.

a cierta edad uno espera

que en cualquier momento

se acabe todo.

don tomás: ¿y para eso

me trataron como me trataron?

¿o ya se te olvidó

que me encerraron

en un asilo de ancianos

y que tu hermana

con tu consentimiento

y el de claudia me despojaron

de todas mis cosas?

ramón: eso ya pasó, papá.

don tomás: no, no. no ha pasado,

¿cómo? hoy es el momento

de recordarte que la única

que ha estado conmigo

en esos días tan horribles

que me hicieron vivir ustedes,

la única que tuvo corazón

para ver mi sufrimiento

fue y sigue siendo isabel,

tu hija, mi nieta.

no me digas que fue ingrata

con su madre.

la que fue una ingrata con ella

fue precisamente claudia.

ramón: papá, respétala,

por favor.

don tomás: perdóname,

pero al pan pan, y al vino vino.

tu mujer no supo ser

una buena madre para isabel

ni una buena esposa para ti.

ramón: no es verdad eso.

don tomás: por supuesto

que es verdad.

a isabel la quiso obligar

a aceptar a un novio

que la había humillado,

y a ti te obligó a enviarme

a un asilo de ancianos

donde, si me quedo ahí,

me muero de tristeza.

ramón: ay, papá.

poncho: ¿qué tal? soy poncho.

ramón: sí, ya sé quién eres.

poncho: perdón que me meta,

pero yo creo que pues estuvo

muy mal que le hablara

de esta forma a don tomás,

y también muy mal

que tratara así a isabel.

yo creo que don tomás

tiene razón con doña claudia,

que en paz descanse.

ramón: tú no te metas en esto,

niño, porque no sabes

cómo están las cosas.

poncho: no, sí sé.

sí sé, porque yo siempre estuve

presente.

yo entiendo que usted ahorita

está muy triste, pero ¿isabel?

¿usted piensa que ella

no siente? ¿es de palo?

ramón: no, no es de palo.

poncho: yo pensé que los papás

veían primero por sus hijos

y después por ellos,

pero ya me di cuenta

que su caso es muy diferente.

mi más sentido pésame

por sus dos pérdidas.

bueno, por sus tres,

contando a don tomás.

con permiso, señor.

[música]

[música]

miguel: ¿ya te sientes mejor?

isabel: no.

tengo muchas cosas adentro.

tengo mucho coraje.

siento rabia.

siento culpa, mucha culpa.

siento que tenía

que haberla entendido,

buscar una reconciliación,

no sé, algo.

miguel: mira, yo me acuerdo

muy bien cómo te trataba,

isabel.

perdóname, pero tu mamá

siempre fue muy dura contigo,

muy intransigente.

es normal que una mamá

quiera proteger a su hija

y que sea exigente con ella,

pero también es normal

que una hija quiera buscar

su propio destino,

su futuro.

isabel: no, pero ahora

ya después de todo esto, pues

siento que sí fui mala con ella,

y para reconciliarme

ya es demasiado tarde.

pero lo que más me duele de todo

es lo que me dijo mi papá.

no es justo.

no es justo que me haya dicho

esas cosas.

miguel: dime cómo puedo curar

ese dolor, dime.

isabel: [llora]

es que no hay manera.

miguel: vamos, vamos a pasear.

vamos a dar un paseo

por la ciudad.

isabel: [llora]

poncho: don tomás,

lo he estado buscando

por todas partes.

don tomás: aquí estoy, poncho.

poncho: ¿ya se quiere ir

o quiere que esperemos

a los demás?

don tomás: pues isabel y miguel

ya se fueron.

poncho: ¿y su hijo?

don tomás: no lo sé,

yo creo que también.

poncho, ¿me haces un favor?

poncho: dígalo.

don tomás: ¿me acompañas

a la casa?

poncho: don tomás,

yo por usted hasta la luna.

don tomás: lo sé.

eres un buen muchacho.

poncho: don tomás,

pero no se me achicopale.

es más, el que lo quiera hacer

sentir mal se las va a ver

conmigo, ¿cómo ve?

don tomás: vámonos.

cuántas cosas han pasado.

[suspira]

miguel: bueno, parece que este

payaso no logra hacerte sonreír

por más que lo intente.

isabel: no es tu culpa.

gracias por todo.

miguel: ¿estás segura que no

quieres que me quede otro rato?

isabel: no, está bien.

quiero estar sola.

miguel: es que no te quiero

dejar sola, isabel.

prométeme que vas a estar bien.

isabel: lo voy a intentar, ¿ok?

miguel: bueno.

perdón.

isabel: no, perdón yo.

es que yo no tengo cabeza

ahorita para nada.

miguel: sí, no te preocupes.

te entiendo muy bien, isabel.

de verdad. nada más cuídate,

¿sí?

y recuerda muy bien

que vales mucho, ¿sí?

isabel: gracias.

don tomás: hola, miguel.

miguel: hola, don tomás.

todo bien, ya iba de salida.

don tomás: bien.

miguel: permiso.

don tomás: aquí estoy.

miguel: hola, poncho.

¿qué pasó? ¿no van a abrir hoy?

poncho: no. ni hoy, ni mañana,

ni pasado.

vamos a cerrar tres días

por el luto.

miguel: ah, ya veo.

poncho: oye, muchas gracias

por alivianar a isabel.

neta, neta muchas gracias.

miguel: me hubiera gustado hacer

más, pero creo que no sirvió

de mucho.

poncho: pues es que no todos

los días se muere una mamá,

¿verdad? aunque la mamá

de isabel no era como una mamá.

isabel se las ha visto bien

duras, y eso que ella

lo ha resuelto muy bien.

miguel: pero ¿a qué te refieres?

no entiendo.

poncho: por ejemplo,

no ha tenido mucha suerte

con esto de los novios.

miguel: ¿cómo? o sea,

¿la han lastimado otros?

digo, ¿aparte de ernesto?

poncho: mira, mejor siéntate,

y te voy a platicar bien,

nada más porque me caíste bien,

porque no a todos les cuento

mucho de isabel.

miguel: va.

don tomás: ¿se puede?

isabel: sí.

abuelo, mucho tiempo quise tener

la foto con mi papá, mi mamá

y yo sosteniendo este diploma.

y ahora me parece un pedazo

de papel. no sé qué hacer

con ese que era mi sueño.

don tomás: no digas eso, isabel.

isabel: [suspira]

es que siento que por culpa

de ese diploma,

por venir a verme recibirlo,

mi mamá se murió,

y no puedo con esta culpa.

don tomás: isabel, pero tú

no tienes la culpa de nada.

al contrario.

eres una persona muy valiosa,

hermosa, inteligente,

digna de ser admirada

y respetada por todos.

isabel: es que, ¿por qué?

¿por qué la vida me castiga así?

¿yo qué he hecho para merecer

la infelicidad? te juro

que yo he hecho todo mi esfuerzo

para ser feliz.

don tomás: por favor,

no pienses así.

isabel: ¿y cómo quieres

que piense, si todo me sale mal?

don tomás: eso no es verdad.

isabel: sí, sí es verdad.

o dime cuándo he sido feliz.

con todos me he equivocado,

con todos. con mi mamá,

con ernesto, con todo el mundo,

hasta con mi papá.

don tomás: ¿y conmigo, hija?

¿y con miguel, con tus estudios,

con poncho?

[timbre]

isabel: [suspira]

don tomás: andale.

ve a abrirle.

no lo hagas esperar.

isabel: ¿a quién?

don tomás: ¿a quién?

a miguel, ¿a quién más?

isabel: ay, abuelo.

don tomás: ese muchacho

te quiere desde antes

que estuvieras con ernesto.

isabel: yo ahorita no tengo

cabeza para nada de eso.

don tomás: bueno,

pues vas y se lo dices.

¿o qué, quieres que se lo diga

yo? andale, es para hoy.

[música]

[música]

poncho: y es que isabel de plano

no ve la suya.

por ejemplo, el ernesto este,

que no era una fichita, eh.

miguel: ah, ¿cómo que no?

poncho: era una fichotota.

miguel: bueno, sí.

poncho: es más, a mí se me hace

que este cuate nada más

la quería para tenerla

limpiando su casa.

miguel: no me imagino a isabel

así.

poncho: pero cuando

se iba a casar,

porque estaba bien enamorada...

miguel: ¿cómo que se iba

a casar?

poncho: sí, se iba a casar

con un chef. la conquistó

superbien, la tenía loquita

y todo el rollo, pero nos dimos

cuenta de que la quería

de tapadera.

miguel: ¿de tapadera?

poncho: sí, porque este cuate

era gay, y no quería

que su familia se diera cuenta

de que tenía novio.

miguel: guau.

es que no puedo creer

que a isabel le puedan pasar

este tipo de cosas.

poncho: no sé si contarte

lo del novio secuestrador.

y te lo digo en muy buena onda

para que te pongas las pilas

con ella, porque yo no dejo

a isabel que ande con cualquier

típín, ¿eh?

miguel: bueno, ¿qué te puedo

decir?

muchas gracias por no dejarlos.

poncho: no me tienes que decir

nada, te tienes que poner

las pilas, porque no me quiero

imaginar cómo viene

el que sigue.

don tomás: cuando dos discuten,

el tercero estorba.

ramón: desde ayer que te fuiste

del panteón me sentí tan mal

por la forma en que te hablé.

isabel: ah, ¿sí?

porque yo te vi muy a gusto

desahogándote conmigo.

ramón: no, a gusto no.

¿cómo crees que me voy a sentir

así, haciéndote daño?

isabel: ¿o sea que sí te diste

cuenta que me hiciste daño?

porque me duele.

me duele más de lo que te puedes

imaginar.

que cualquier persona

me lo hubiera dicho

no me importa,

pero me lo dijiste tú, papá.

eres la persona de la que menos

me lo hubiera esperado.

ramón: perdóname por haber sido

tan duro, pero es que apenas

hace unos días mi vida era una,

luego del accidente cambió por

completo, y hoy, después de la

forma en que te hablé, es otra.

y no sé si pueda soportar

porque te lastimé demasiado.

isabel: pues mi vida también

cambió, papá, completamente,

porque yo sabía que ustedes dos

estaban en guadalajara,

y aunque no los fuera a visitar

seguido, yo sabía que los dos

estaban ahí, y ahora mi mamá

ya no está, y hay tantas cosas

que me quedan sin resolver

con ella que ya no las voy

a poder resolver jamás

y que se me van a quedar aquí

adentro atoradas para siempre.

para siempre.

ramón: por favor, hija,

no me rechaces.

me duele mucho verte llorar así.

isabel: ¿por qué tendría

que creerte,

si ayer ni siquiera te importó?

ramón: déjame acercarme a ti,

déjame darte un poco

de consuelo, hija, por favor.

isabel: ¿por?

si soy una ingrata.

si soy una mala hija.

soy la peor de las hijas,

¿no te acuerdas

que me lo dijiste ayer

en frente de mi mamá,

enfrente de la tumba de mi mamá?

miguel: es que es increíble

que los dos hayamos pasado

por cosas tan difíciles

todo este tiempo.

poncho: a ver, ¿por qué?

¿a ti qué te ha pasado?

cuéntame.

miguel: bueno, digamos

que cuando me fui a europa

pasé por unas cosas

muy difíciles,

pero espero que eso

ya haya quedado atrás, ¿no?

poncho: don tomás, no lo vi.

miguel: ah, hola, don tomás.

don tomás: ¿qué onda?

¿qué hacen ustedes aquí?

miguel: nada, aquí vine

a buscar a isabel,

pero poncho me acaba de decir

que van a cerrar el café

unos días.

poncho: sí, yo iba a poner

el moño de luto, y llegó.

la pregunta es, ¿qué hace

usted aquí, don tomás?

isabel no debería estar solita

ahorita.

don tomás: no está sola.

su papá llegó a buscarla,

y yo los dejé solos en la casa

para que hablen

de lo que tengan que hablar.

ramón: todo lo que te dije

fue una reacción,

fue un acto de desesperación.

isabel: yo pensé que cuando

dos personas como tú y yo, papá,

pierden a alguien tan importante

lo que hacen es cuidarse

y apoyarse, y no lo que tú

me estás haciendo a mí.

ramón: nos vamos a acompañar,

porque tú estás aquí

con tu abuelo.

se tienen mutuamente

para darse ese consuelo

del que hablas.

en cambio yo...

isabel: ¿otra vez me estás

reclamando que me fui

de guadalajara?

ramón: no, lo único que quiero

que entiendas es que ahora

voy a estar solo, sin claudia,

sin mi compañera de toda

la vida, que con todo lo difícil

que era, la amaba más

de lo que te puedas imaginar.

y como tú, yo también me quedé

con muchos pendientes con ella,

y duele, duele saber que la

perdí, porque no voy a poder

estar sin ella.

[llora]

isabel: no, papá, no llores.

no llores.

yo voy a estar contigo.

no vas a estar solo, te lo juro.

don tomás: pero es muy

importante que hablen y saquen

todo lo que traen adentro.

poncho: don tomás,

perdón que me meta, ¿eh?

pero si su hijo

se pasó de la raya una vez,

lo va a hacer otra vez.

don tomás: yo espero que no,

poncho.

por eso los dejé solos.

bueno, yo me voy a tener que ir.

creo que mi hijo y mi nieta

ya tienen suficiente tiempo

para decir sus cosas.

poncho: pues nos vamos los dos,

don tomás, porque yo también

me quiero enterar del chisme.

miguel: y yo también quisiera ir

con usted. no me voy a quedar

aquí tranquilo sin saber

cómo está isabel.

don tomás: pásenle, muchachos,

están en su casa.

miguel: gracias.

pues parece que el señor ramón

ya se fue, ¿no?

don tomás: eso parece.

voy a hablarle a isabel.

iisabel!

imiguel y poncho vinieron

a visitarte!

miguel: poncho, ¿crees que haya

pasado algo?

poncho: sí, seguramente se

dieron un agarrón de los buenos.

don tomás: no están ni isabel

ni mi hijo.

miguel: pero ¿por qué se fueron?

poncho: pues a lo mejor

se fueron a seguir el pleito

a otro lado.

don tomás: no, poncho.

poncho: don tomás, no me diga

que usted no cree eso.

es más, yo le voy a hablar

a isabel, porque a mí

sí me está preocupando.

don tomás: ¿sabes qué?

igual no debí dejarlos solos.

los dos han estado muy alterados

con la muerte de mi nuera.

miguel: bueno, señor,

no es para menos.

[celular]

poncho: dejó su celular aquí.

y para que isabel deje su

celular, es que algo grave pasó.

[música]

[música]

isabel: mamá,

yo sé que donde quiera

que estés puedes escucharnos,

y mi papá y yo queríamos venir

a decirte que nos duele mucho

que no hayamos podido resolver

las cosas.

ramón: claudia,

podría decirte que no tienes

una idea de lo que le duele

a nuestra hija el

distanciamiento que hubo entre

ustedes, pero estoy seguro

que donde estás ahorita

ya lo puedes entender.

ya lo puedes sentir,

como sientes todo lo que te amo,

aunque ahora sé que tendría

que habértelo dicho más veces,

muchas más veces

en vez de malgastarnos

en tantas discusiones inútiles.

isabel: perdóname

por lo que hice

que te pudo haber lastimado.

ramón: ¿me podrías perdonar

a mí también?

isabel: yo creo que sí

nos perdona.

ramón: sí.

tu mamá fue una gran mujer,

fue una mujer buena.

poncho: oigan, y por qué

no hablamos a locatel?

miguel: no, yo creo que todavía

es muy pronto para hacer eso,

¿no?

poncho: ¿y qué pasaría

si su hijo se llevó a isabel

a guadalajara a fuerzas?

don tomás: mi hijo jamás haría

eso.

poncho: perdón que me meta,

don tomás, pero después de ver

cómo la trató en el panteón...

don tomás: ¿qué?

me niego a creer eso.

miguel: yo tampoco lo creo,

poncho.

poncho: bueno, es que

yo no puedo estar esperando más

sin saber dónde está isabel,

entonces yo creo que me voy a ir

a buscarla. si quieren venirse

conmigo, vámonos, pero yo no voy

a estar aquí con los brazos

cruzados.

don tomás: tal vez ellos

también salieron a buscarme.

pensaron que estaría aquí.

a ver.

miguel: oigan, ¿isabel trae

llaves?

porque hasta olvidó su celular.

don tomás: a ver, a ver.

a ver, a ver.

no. aquí no está.

las luces están apagadas.

miguel: ¿y ahora qué hacemos?

don tomás: bueno, mira,

ya han pasado muchas horas,

y eso no me gusta nada.

creo que ahora sí

tenemos que llamar a locatel.

poncho: perfecto.

¿habla usted o hablo yo?

miguel: ahí está.

don tomás: mira.

oigan, par de desconsiderados.

isabel: ¿por qué, abuelo?

don tomás: ¿dónde se habían

metido, hija?

nos han tenido todo el tiempo

preocupadísimos.

ibamos a hablar a locatel

y todo, a la policía.

isabel: es que teníamos

un pendiente que resolver,

abuelo.

ramón: de hecho,

yo también tengo un pendiente

que quiero hablar contigo, papá.

¿podríamos hablar a solas?

don tomás: claro, sí, cómo no.

ahora mismo si quieres.

ramón: sí, por favor.

isabel: bueno, quédense aquí

platicando el tiempo

que necesiten,

y poncho y miguel me acompañan

a la casa.

miguel: sí, claro que sí,

isabel. yo voy contigo

hasta donde quieras, ¿ok?

poncho: yo los acompaño.

don tomás: vamos. vamos a pasar.

poncho: hasta luego.

don tomás: qué susto,

cómo nos tenían.

voy a prender la luz.

isabel: muchas gracias

por preocuparte por mí.

miguel: ¿cómo no me voy

a preocupar? si ya sabes que

has sido muy importante para mí.

isabel: es que no entiendo por

qué, si teníamos tanto tiempo

de no vernos.

miguel: pues sí, pero ya te dije

que nunca dejé de pensar en ti,

isabel. nunca.

isabel: ¿por qué nunca me

dijiste lo que sentías por mí?

miguel: por tonto,

por lento, por tímido.

pero sobre todo porque

siempre tuve mucho miedo

de que me rechazaras.

mucho.

pero bueno,

creo que lo que menos

debo hacer ahorita

es incomodarte,

y creo que lo mejor

es que ya nos vayamos.

creo que has tenido

un día muy pesado.

¿vamos?

isabel: sí.

ramón: no debí haberte hablado

como lo hice, papá.

don tomás: es que todos

estábamos muy alterados, ramón.

de hecho, yo tampoco tendría

que haber empezado con reclamos.

no era el momento.

ramón: bueno, pero es que es

curioso, pero hay momentos

en que uno solamente

piensa en desahogarse,

sin pensar que puede lastimar

a la gente que menos

quiere uno dañar, papá.

don tomás: pero lo importante

es recapacitar y reconocer

cuándo cometemos un error.

por eso es que ahora

con el corazón en la mano

te ofrezco una disculpa...

ramón: no, papá, tú no tienes

nada que disculparme.

ya está todo olvidado.

don tomás: [ríe]

hijo.

ramón: bueno, ahora quiero

proponerte que veamos

los detalles de nuestro plan.

don tomás: ¿estás seguro

de lo que vamos a hacer?

ramón: totalmente seguro, papá,

sobre todo porque es algo

que vamos a hacer juntos,

algo que hace mucho tiempo

no hacemos.

don tomás: mira, desde hace

tiempo he estado tomando

algunas provisiones,

¿quieres más café?

ramón: sí, papá, sí.

papá.

don tomás: ¿sí?

ramón: te quiero mucho, viejo.

don tomás: hijo.

ramón: perdóname, papá.

[música]

[música]

don tomás: no te preocupes.

ya nos falta muy poco

para que todo esté a punto.

¿a qué hora me dijiste

que llega tu vuelo?

sí.

[tose]

sí, sí.

bueno, sí.

así queda, sí.

[susurra] ya tengo que colgar.

isabel: ¿qué te traes, abuelo?

don tomás: ¿qué me traigo

de qué o qué?

isabel: andas muy sospechoso.

don tomás: yo no me traigo nada.

isabel: dime.

¿por qué andas tan sospechoso?

don tomás: ¿sospechoso

yo de qué?

isabel: pues no sé,

algo me estás ocultando.

[jadea]

¿no será que tienes

una noviecilla por ahí,

una pretendiente,

y no me quieres contar?

don tomás: hija,

pero ¿qué cosas dices?

isabel: se me hace que sí.

don tomás: si algún día pasa

eso, la primera en saberlo

vas a ser tú.

isabel: sí, cómo no.

don tomás: mejor prepara esto.

atiende esta mesa,

si no, se nos va la clientela.

isabel: ¿quién hizo esta orden?

ni la entiendo.

poncho: listo, don tomás.

ya todo está bien planchadito.

don tomás: qué bueno.

isabel: ¿planchadito? ¿qué cosa?

poncho: unos pantalones

de don tomás que tuve

que mandar...

don tomás: a la tintorería.

isabel: bueno, ¿ustedes dos

creen que yo me chupo el dedo?

no, no, desde que mi papá

se fue a guadalajara

andan más que sospechosos.

en serio.

don tomás: estás viendo

puros moros con tranchetes,

hija.

isabel: no, qué moros

con tranchetes ni que nada.

lo voy a averiguar.

don tomás: atiende la mesa.

isabel: no, ahorita ya me voy

porque me está esperando miguel.

nos vemos.

pero lo voy a averiguar,

ni crean que así se va a quedar.

don tomás: ya nos puso

en segundo plano.

isabel: mi amor, ¿nos vamos?

miguel: sí.

sí, porque me urge

darte una gran noticia.

isabel: ah, ¿sí?

pues el tono en que lo dices

suena a muy buena noticia.

miguel: es que es buenísima.

imagínate. ahí te va.

ponte trucha, fíjate.

mi papá tiene un amigo

que va a abrir un restaurante,

y están buscando al chef.

¿quién crees que es la mejor

candidata?

isabel: no.

¿yo?

no te creo.

no, ¿cómo crees?

¿me propusiste para chef?

miguel: así es.

abrázame.

isabel: qué padre.

poncho: don tomás,

tenemos que apurarnos.

apurarnos.

oye, ¿a qué hora

es tu cita de trabajo?

isabel: en una hora, ¿por?

poncho: ¿no crees que la puedas

cambiar un poquito?

isabel: ay, ¿cómo crees

que la voy a cambiar?

una cita de trabajo

jamás se puede posponer.

poncho: yo sé, pero me urge

salir.

isabel: ni modo.

no la voy a cambiar.

aparte, no está mi abuelo.

si no llegas a tiempo,

pierdo mi cita. estás loco.

poncho: isabel, por favor,

nunca te pido esto.

please, déjame salir.

no me voy a tardar,

te lo prometo.

isabel: ¿ni siquiera

me vas a decir adónde vas?

poncho: no puedo.

isabel: bueno, agradece

que hay pocos clientes ahorita

en la cafetería, pero te juro

que si no llegas a tiempo,

poncho, te cuelgo...

no quieres saber de dónde.

poncho: por eso te quiero tanto.

isabel: ya, ya, apúrale.

córrele.

orale.

qué niño.

[teléfono]

café "el dicho", buen día.

poncho: iay, isabel!

isabel: poncho, ¿dónde estás,

qué tienes?

poncho: a la vuelta del café,

isabel. por favor, apúrale.

me atropelló una moto,

y no puedo levantarme...

isabel: ¿cómo crees?

¿a la vuelta en dónde?

¿en gutemberg

o allá de ejército?

poncho: sí, en ejército.

ven pronto, por favor, isabel.

apúrale.

isabel: a ver, voy para allá.

ay, no.

poncho, ¿qué le habrá pasado?

ay, con estos tacones

no puedo correr.

¿qué hago, qué hago, qué hago?

ramón: iisabel!

isabel: ¿papá?

iponcho! ¿no que te había

atropellado una moto?

poncho: perdón, ya sé,

es que me urgía

que te salieras del café.

isabel: qué susto.

papá.

ramón: ¿cómo estás, nena?

isabel: hola, ¿por qué

no me dijiste que venías?

ramón: bueno, es una sorpresa

que quería darte con tu abuelo.

isabel: ok.

bueno, gracias, pero es que yo

tengo una cita superimportante.

don tomás: oye, ven, ven, hija,

ven. déjanos terminar de hablar.

isabel: bueno.

ok.

poncho: cierra los ojos.

cierra los ojos.

ramón: ven, es sorpresa.

don tomás: a ver.

pásale, pásale.

poncho: una...

isabel: se me va a correr

el rímel.

todos: dos.

itres!

isorpresa!

ramón: a ver, hija, mira.

¿recuerdas que tu abuelo

te prometió ponerte un negocio

si te graduabas?

bueno, pues digamos

que me uní a la promesa.

don tomás: así que todo esto

es tuyo.

isabel: [grita]

ino!

¿de verdad?

guau, está hermoso.

pero ¿desde cuándo...?

ramón: [ríe]

te lo mereces, hija.

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