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Como Dice el Dicho - 'Como te ves me vi'

Univision18 Jun 2019 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

felipe: muévete,

vámonos ya.

david: ila policía!

felipe: ¿qué?

david: la policía.

ifelipe!

lucila: no tengo cómo pagarle

esto que acaba de hacer, don.

le juro que jamás

va a volver a pasar.

claudio: ¿sabes por qué

no denuncié a tu hijo, lucila?

porque te conozco a ti,

porque conozco a su padre,

porque verguenza le va a dar

cuando se entere de esto.

¿y tú qué buscas david,

ser un rata?

david: ya le dije

que no fue a propósito.

claudio: ¿ah, sí?

¿y se te hace muy normal

llevarte una botella

sin pagarla?

y una botella.

eres un chamaco de 15 años.

¿sabes qué va a pasar?

vas a terminar en la cárcel.

lucila: tampoco le diga así.

es un chamaco.

claudio: tú no estás

libre de culpas,

porque tu hijo se la lleva

todo el día en la calle, lucila.

lucila: pues,

es que yo trabajo todo el día.

claudio: mira.

que te quede muy claro

que es la única y la última vez

que yo tolero

una cosa de este tipo.

espero que les quede claro

a los dos.

david: tengo hambre.

lucila: vinimos aquí

porque quiero hablar en serio

contigo, david.

no vayas a creer que esto

se trata de un premio.

deja ese teléfono.

tomás: bienvenidos.

hoy tenemos el panqué

a dos por uno.

o sea, que con uno, los dos.

lucila: muchas gracias.

ahorita revisamos la carta.

gracias.

david: quiero una malteada

de fresa.

lucila: se dice "por favor".

david: tome.

tomás: bueno.

ahorita la traigo.

con permiso.

lucila: pase.

david: no puedo hacer nada,

porque luego luego

te pones toda loca.

lucila: ¿por qué me hablas así?

si te traje aquí

fue para platicar.

david: ¿y hablar de qué?

todo el camino

te la pasaste regañándome.

ya entendí, estuvo mal.

pero ya supéralo.

lucila: no, no, no es superarse.

lo que hiciste es muy grave.

robar es un delito.

david: solo fue una botella.

y además el ruco salió ganando.

le pagaste tres veces

lo que costaba.

lucila: no le digas así

a don claudio.

con la mano en la cintura

te podría meter a la cárcel.

mira bien ese dicho

que está ahí.

"como te ves me vi,

como me ves te verás."

david: no, pues,

que futuro tan fregado me toca.

lucila: ¿y qué le voy

a decir a tu papá?

¿qué se está partiendo

la espalda lavando los trastes

mientras su hijo se dedica

a robar alcohol?

david: pues, si tú te quieres

crees esa historia, allá tú.

¿sabes qué?

no voy a seguir,

porque vamos a terminar

como siempre, peleados.

lucila: david, no te vayas--

david, regrésate.

tomás: a ver, a ver.

tenga.

para esas lagrimitas.

lucila: mi hijo

ya no me escucha.

soy un fracaso.

tomás: téngale paciencia.

pero también la firmeza

no le hace daño.

sobre todo a esa edad.

bueno, pues--

[toca la puerta]

felipe: david,

david.

[toca la puerta]

felipe: a ver a qué hora.

ya me vinieron a contar

que el vejete te la perdonó.

¿qué?

no me digas que estás enojado

por lo de hace rato.

querías que nos agarraran

a los dos, ¿verdad, canijo?

david: me dijiste

que no iba a pasar nada.

que don claudio

ni cuenta se iba a dar.

felipe: ¿don qué?

unos minutos en el mp

y hasta con modales regresa,

como lo ves.

tuerto: mira lo que compramos.

david: compramos.

¿sabes qué, felipe?

yo mejor me quedo.

ya sabes como se pone

de loca mi mamá.

tuerto: déjale que se le pase

el coraje.

david: aquí está

a punto de llegar.

felipe: mira.

estás con felipe,

está todo bajo control.

tranquilo,

es una manchita.

nos vamos a la casa

del tuerto,

te echas unas frías, y ya.

¿o vas a ser nena,

y no vas a ir?

¿eh?

david: bueno, vamos.

felipe: eso es todo,

así me gusta.

vámonos.

lucila: ¿y qué va a decir?

que solo le hablo

para puros problemas,

o para pedirle dinero.

[teléfono]

héctor: lucila.

lucila: perdón.

se que seguro

estás trabajando,

pero tenía que oírte.

héctor: ¿qué tienes, gordita?

si nunca me hablas a esta hora,

y ya es bien tarde.

lucila: héctor.

¿cuándo te vas a regresar?

te necesitamos.

héctor: tú bien sabes

que bien o mal

aquí estoy sacando

algo de dinero, corazón.

¿a qué voy a dar lástima?

lucila: tienes un hijo

adolescente.

y a veces, ¿sabes qué?

es muy difícil.

héctor: mi amor, mi amor.

david es un buen muchacho.

lo que pasa es que tú

eres muy preocupona.

lucila: necesita a su papá.

héctor: está bien, gordita.

a ver, pásamelo.

deja que lo salude.

lucila: el ya está dormido,

pero yo mañana le cuento

que hablé contigo.

héctor: corazón, ¿están bien?

lucila: sí, claro que sí.

solo quería escuchar tu voz.

te amo.

héctor: y yo a ti, mi cielo.

lucila: ¿dónde estás, david?

felipe: buenas.

lucila: si vienes

a buscarlo, felipe,

mejor date la media vuelta,

porque ya se fue a la escuela.

felipe: ¿a la escuela?

¿de verdad crees

que se fue a la escuela?

lucila: aunque me lo negó

mil veces, estoy segura

que tú fuiste el culpable

de lo que pasó ayer.

¿qué quieres, felipe?

¿que david acabe

en el reclusorio?

¿eso quieres?

felipe: [niega]

pero si david te dijo

que no tuve nada que ver,

fue porque no tuve nada que ver.

además, ya está

demasiado grande,

demasiado hombrecito como

para que su mami lo defienda.

lucila: no sé en qué momento

perdiste el respeto

por tus mayores, felipe.

pero escúchame bien.

felipe: ¿pero qué?

¿me vas a acusar con mi mamá?

para lo que le importa

a la urraca esa.

lucila: no hables así, felipe.

felipe: tranquila.

ni que te fuera a hacer nada.

[música]

[música]

isabel: oye, en lugar de estar

ahí papando moscas,

ven a ayudar, ¿no?

poncho: es que estaba pensando

en ese dicho.

"como te ves me vi,

como me ves te verás."

es muy cierto.

isabel: sí.

tomás: ¿eso lo dices

por el muchachito que vino ayer?

poncho: es que no sabe

cuanto me enoja

que le digan a la gente mayor

"ruco".

isabel: es el que dejó aquí

su celular, abuelo.

tomás: sí.

hay veces que se piensa

que uno siempre será joven,

pero el tiempo pasa

más rápido de lo que imaginamos.

poncho: justo por ese tipo

de cosas no se vale

pasarse de listo

con los que ya van

camino recorrido.

es una peladez.

isabel: ay.

pásele, pásele.

estamos abriendo a penas,

pero ahorita la atendemos.

siéntese, por favor.

lucila: gracias.

tomás: bienvenida.

lucila: gracias, muy amable.

solo quería saber si mi hijo

dejó aquí su celular.

poncho: ahorita se lo traigo.

tratamos de localizarlo,

pero no tenía pila.

lucila: gracias.

que bueno que todavía

hay jóvenes decentes, ¿no?

tomás: sí.

¿y usted ya sigue mejor?

lucila: sí, sí, mucho mejor.

gracias.

¿de casualidad no necesita

otra mano aquí, en la cafetería?

tal vez así mi hijo

aprendería a valorar las cosas.

tomás: híjole.

me gustaría mucho ayudarla,

pero no podría pagar

otro salario.

un salario más, difícil.

isabel: yo creo que mi abuelo

sí la puede ayudar.

felipe: [toca la puerta]

[silba]

¿qué pasó, carnalito?

¿cómo estás?

david: bien, felipe.

felipe: estuvimos marque

y marque lalo y yo,

y nada más no contestas.

pareces vieja, de verdad.

david: sí, es que olvidé

mi celular en una cafetería,

y mi mamá fue a ver

si lo había perdido, o no.

felipe: además, te vine

a buscar en la mañana.

tu jefa me dijo que te habías

largado a la escuela.

¿qué es eso? ¿no íbamos

a ir por una barbacoa?

david: es que no puedo faltar,

felipe.

voy a perder el año.

felipe: no puedo faltar,

no puedo faltar.

ya te dije que nada más

te estás haciendo el tonto.

david: cuidado.

felipe: ¿cuidado qué?

david: no la vayas

a descomponer, felipe.

mi mamá nada más lleva

seis mensualidades.

felipe: pues, si te animaras

a echarme la mano

de tiempo completo,

no tendrías que pagar las cosas

a cien meses.

aprende a mí.

pagué mi moto al contado,

¿sí o no?

¿sí o no?

david: sí.

felipe: ah.

david: pero es que a mí

no me gusta robar casas.

cuidado, felipe.

felipe: ¿entonces qué quieres?

¿irte al otro lado

como mi jefe, como tu jefe?

¿morirte en el desierto

como mi jefe?

david: mi papá a penas

lo está haciendo, felipe.

felipe: no sabía que te gustaba

fregar platos ajenos.

¿eso quieres hacer

toda tu vida?

dime.

anselmo: ya es la última

que me queda.

>> muchas gracias.

ahí le encargo más de estas.

anselmo: mi nieta me trajo

una caja, pero--

luego se la busco, sí.

>> gracias.

que tenga bonita tarde.

anselmo: igualmente.

lucila: yo le ayudo.

anselmo: no se preocupe,

señorita.

muchas gracias,

muchas gracias.

lucila: ¿para qué es

esa jeringa, señor?

anselmo: es mi dosis diaria

de insulina.

lucila: he escuchado

esa palabra en la tele,

¿pero qué es?

anselmo: ah, sirve

para controlar la diabetes.

si no me la pongo me puede

bajar o subir el azúcar,

y para qué le cuento

como me pongo.

pero no se apure,

ahorita me la pongo.

pero antes dígame,

¿en qué puedo ayudarle?

lucila: soy lucila blanco.

mucho gusto.

anselmo: su nombre me suena,

pero no recuerdo de dónde.

lucila: don tomás le habló

hace rato para ver

si no necesitaba a alguien

para su negocio.

anselmo: disculpe.

mi memoria, bueno--

no tengo alzheimer--

[ríen]

le dije a tomás

que sí me hacen falta

un par de manos,

pero no creo que le vaya

a servir lo que ofrezco.

además, significa cargar cajas.

lucila: es para mi hijo.

no importa que sea poca la paga.

lo que quiero

es que se aleje de la calle.

anselmo: ¿no ha intentado

platicar con él?

no me gustaría que estuviera

aquí a disgusto.

lucila: es mi único hijo.

si yo pudiera no trabajar

todo el día,

se lo juro que lo haría.

pero casi todo lo que mi marido

manda de estados unidos

se va para la hipoteca.

hoy por ejemplo, pedí el día,

porque ya no podía quedarme

solo de brazos cruzados.

anselmo: yo la entiendo,

yo la entiendo.

hace a penas unos meses

que terminé de pagarle al banco

lo que le debía por este local.

lucila: ¿entonces

le da una oportunidad a mi hijo?

david: ¿qué hacemos

por esta zona, felipe?

felipe: ¿qué nunca

has visto las películas?

primero tenemos que checar todo,

porque si no

nos agarra la patrulla.

ponte buzo.

david: ya vámonos, carnal.

acaba de pasar

lo de don claudio--

felipe: ya.

silencio,

no todos tenemos una mamá

o un papá que nos mantenga.

deja de estar de chilletas.

pareces niña.

ya, aliviánate.

sonríe.

a ver, sonríe.

orale, sonríe.

estoy jugando.

david: ya vámonos.

felipe: ya te dije que ya.

para que veas que es verdad.

david: ¿y ahora qué haces

aquí tan temprano?

lucila: ¿así que esta

es tu rutina diaria?

david: no me concentraba

y me salí a dar una vuelta.

lucila: la computadora

estaba caliente.

te saliste sin apagarla,

¿en dónde estabas?

david: por ahí.

lucila: ¿con quién te vas

cuando te largas de pinta, eh?

david: a ver,

¿de dónde sacas eso?

lucila: hoy fui a hablar

con la directora.

ya me dijo que estás uña y mugre

con el bueno para nada

de felipe.

y eso cuando él va a la escuela.

david: no hables así de felipe.

no sabes por todo

lo que ha pasado.

primero, su mamá no lo pela.

y luego, su papá está muerto

por la culpa de mi papá.

lucila: cállate.

¿y aún sabiendo todo eso

te comportas igual que él?

¿en lugar de que tú

le influyas para bien

terminas siendo un patán

igual que felipe?

david: ya me voy.

nada más vine por mi chamarra.

lucila: de ninguna manera.

te conseguí un trabajo.

empiezas hoy mismo,

así que olvídate

de irte de vago.

david: ¿y qué vas a hacer

para obligarme?

lucila: o empiezas

a poner orden en tu vida

y a respetarme como tu madre

que soy, o mejor haz tu maleta

y ve pensando cómo vas a vivir

de ahora en adelante.

[música]

[música]

david: buenas.

anselmo: ay, muchacho.

casi se me sale el alma

en un suspiro.

¿en qué te puedo ayudar?

david: me mandó mi mamá.

la señora que le vino

a pedir trabajo.

anselmo: claro, claro.

tú debes ser david.

mira, ¿por qué no empiezas

en acomodar en orden alfabético

los libros de esta caja?

¿estás convencido

de que quieres echarme la mano?

david: si usted quiere.

felipe: dijiste que nada más

ibas por una chamarra.

¿qué pasó?

david: mi jefa

ya no me dejó salir.

me mandó a trabajar

con el viejito ese de los libros

o si no que me fuera de la casa.

david: ¿en serio?

a tu jefa se le zafa

la canica bien gacho.

¿neta te fuiste a trabajar

con el vejete ese?

te va a agarrar de su enfermero,

ya está como--

david: la neta don anselmo

es muy buena onda, eh.

felipe: no sabía que te gustaba

ser amigo de las momias.

david: tampoco te pases, eh.

felipe: pero bueno, al grano,

¿te paga bien, sí o no?

¿eso?

eso yo lo gano en una dejada

en mi moto.

30, o 20 minutos máximo.

david: ya te dije que un día

te van a agarrar

repartiendo tus cochinadas.

y más cuando vas

a los primarias.

están bien chiquitos.

felipe: tú siempre

de aguafiestas, carnalito.

david: si te digo,

es porque te quiero,

y porque eres como mi hermano.

no por otra cosa.

felipe: por una vez

que te agarran pidiendo prestado

te paniqueas como una vieja.

david: ¿prestado?

robado.

felipe: mira, toma.

tú has todo el show

del niño bueno que quieras.

pero de la hora a la hora

te vas a dar cuenta

de que aquí, esta es

la verdadera vida,

no cubriéndote

en la espalda de tu ruca,

ni en las polillas de esa momia.

tomás: oye anselmo,

bueno, ¿qué tanto piensas?

anselmo: mira.

poncho: bienvenido.

¿quiere que le traiga algo?

anselmo: poncho,

tú siempre tan atento.

invítame un americano,

por favor.

nada más que descafeinado.

si no, mi diabetes me lo cobra.

poncho: ahorita se lo traigo.

tomás: ¿sí contrataste

al muchachito

que te recomendé por teléfono?

anselmo: justamente en eso

estaba pensando.

¿tú lo conoces bien?

tomás: no,

pero platiqué con su mamá

y me pareció que no era

mala idea encontrarle

algo de provecho al muchacho.

anselmo: sí, pero no estoy

muy seguro de que me vaya

a servir de mucha ayuda.

digo, terminó de acomodar

una caja con la que yo llevaba

casi dos semanas, pero--

tomás: pero no te dio

buena espina.

anselmo: es que lo sentí

a disgusto, sin gana,

sin interés de nada.

tomás: es que es un adolescente.

su papá está lejos,

y se enoja mucho con su mamá.

anselmo: pues, sí.

pero si no quiere...

yo siempre he hecho mis cosas

sin necesidad de nadie.

poncho: aquí está su café.

anselmo: gracias, poncho.

tomás: mira, ¿ves ese dicho?

también funciona al revés.

como se ve,

nos vemos alguna vez.

dale una oportunidad,

que te demuestre su capacidad.

[teléfono]

lucila: bueno.

héctor: lucila.

¿cómo estás, gordita?

¿cómo está la gordita más chula

de toda la ciudad de méxico?

lucila: pues,

con los pies bien molidos

porque anduve de un lado a otro.

héctor: pues,

¿no que te la pasas sentada

todo el día en el escritorio?

¿o qué, tu jefe

te pidió muchos cafés?

lucila: mejor tú dime

cómo estás.

héctor: dándole, gordita.

dándole.

¿está el chamaco?

pásamelo,

que quiero hablar con él.

lucila: david, david.

te vas a quedar sordo, hijo.

bájale a esa música.

es tu papá.

david: dile que estoy

haciendo tarea.

si no me hubieras mandado

al trabajo con el ruco ese

ya hubiera terminado.

lucila: no le digas así

a don anselmo.

ya te quiero ver

cuando llegues a su edad.

háblale a tu papá.

tu hijo dice

que está muy ocupado.

héctor: a ver,

¿ya me vas a contar qué es

lo que se traen ustedes?

¿por qué dijo

que lo mandaste a trabajar?

lucila: ¿no podrías venir

aunque sea una semana?

héctor: ojalá

y así fuera de fácil.

lucila: no me hagas caso.

ya sabes como soy de exagerada.

lalo: ¿para qué lo hiciste?

¿no que íbamos a vigilar

la casa que dijiste?

felipe: ya, tranquilo.

ahorita nos lanzamos para allá.

súbete.

nada más quería darle

una enchiladita

a la oficina del david.

¿qué tal quedó?

lalo: bien.

felipe: padre, ¿no?

[música]

[música]

lucila: ¿te imaginas si tu papá

se entera de que robaste?

david: no le has dicho nada,

¿verdad?

lucila: no.

y no lo he hecho

porque solo lo angustiaría.

porque yo confío que mi hijo

es inteligente,

y se va a dar cuenta

que ese camino solo lo va

a llevar a un lugar: la cárcel.

¿me prometes algo?

david: depende.

lucila: echale ganas

a la escuela.

gánate la confianza

de don anselmo.

eso es todo lo que te pido.

david: ¿y ahora qué quieres,

felipe?

felipe: se enoja, que fresa.

esto es porque te gané, eh.

¿qué pasó, fresita?

ya está todo listo

para irnos a la casa del tuerto.

vamos a fregar la casa

que vimos el otro día.

david: no, no, no.

ya sabes que yo

no le entro a eso.

felipe: que no le entra a eso.

¿entonces a qué le entras?

te asusta tu mamá

y te me pones a temblar.

tranquilo.

no seas tan niña.

david: ya me voy,

que tengo que comer

para ir a la librería.

felipe: sí.

nada más a ver si no te corren.

david: ¿y ahora qué hicieron?

felipe: ¿qué hicimos?

¿qué cara tenemos, o qué?

nada mas que a lo mejor ahorita

la momia se da cuenta

de que eres traicionero, ¿no?

jálate, lalo.

eso nos pasa por esperar

a ese tipo de fresas.

nos vemos.

¿qué me ves?

anselmo: ¿pero qué hicieron?

david: ¿qué pasó?

anselmo: si vienes

para burlarte,

para verme humillado,

ya lo lograste.

david: don anselmo--

anselmo: vete, por favor.

david: don anselmo,

le juro que yo no hice nada.

anselmo: en 70 años de vida

jamás me habían insultado

de la forma

en la que tú lo hiciste.

no quiero volver a verte más.

vamos.

felipe: que si me oyes, tuerto.

sí, sacamos todo lo que pedimos.

sí, se las llevó lalo

en la camioneta.

no.

nadie nos vio.

ya me tengo que ir.

dale, llevo la moto al taller

y te veo allá.

bye.

anselmo: es la última vez

que pido que te retires.

voy a llamar a la policía.

david: don anselmo,

le juro por la vida de mi mamá

que yo no hice esto.

anselmo: ah, ¿y se pintó solito?

qué casualidad

que empiezas a trabajar aquí

y aparece esto

de la noche a la mañana.

david: fueron unos amigos.

anselmo: no escuché nada.

david: felipe

es como mi hermano,

pero a veces se le pasa la mano.

anselmo: ¿y a ese

tipo de persona

le llamas hermano?

un hermano es alguien que quiere

siempre lo mejor para ti.

david: le juro que esto

jamás va a volver a pasar.

yo me encargo

de hablar con felipe.

anselmo: mira david,

yo no soy tu mamá.

aquí no tienes

que venir obligado.

si quieres trabajar, bien.

pero si no, prefiero

no tener problemas.

david: quiero ayudarle.

por favor, don anselmo.

déjeme trabajar con usted,

por favor.

[teléfono]

claudio: ah, caray.

son muchos números.

¿por qué?

bueno.

héctor: ¿don claudio?

claudio: ¿qué es esto?

¿una llamada de extorsión?

héctor: no, ¿cómo cree?

soy yo, héctor, héctor,

el hijo de su compadre esteban.

claudio: oye muchacho,

esta llamada te va a salir

carísima desde allá

donde tú estás.

héctor: eso es lo de menos.

lo ando buscando en la tienda

y dicen que hoy

es su día libre.

disculpe que lo moleste,

pero es una urgencia.

claudio: dime para qué

soy bueno, héctor.

héctor: he oído

a mi mujer muy extraña,

y mi muchacho ni siquiera

me toma las llamadas.

así que le hablé a un primo

y me contó lo de la tienda,

y la mera verdad

pues, no quiero creerle.

claudio: lamento muchísimo

tener que ser yo

quien te lo diga,

pero david anda muy extraviado.

todo el día

se la pasa con felipe,

el hijo de tu compadre,

que en paz descanse.

héctor: pero si cuando yo

me vine para acá

felipe era como su hermano.

y lo más grave

que llegaron a hacer

era romper algún vidrio

jugando futbol.

claudio: de eso ya llovió.

mira, aquí en el barrio

se dicen muchas cosas de felipe,

y ninguna buena.

héctor: claudio,

¿usted me recomienda

que me regrese a méxico?

anselmo: vuelva pronto.

[ríe]

¿y cuál es tu escritor favorito?

david: la verdad

es que con trabajo leo

lo que me dejan en la escuela.

anselmo: y luego

con las computadores

y esas cosas,

los jóvenes de ahora

nada más bajan los resúmenes.

david: es que nos dejan

mucha tarea.

anselmo: pues, sí.

ah.

historia de méxico.

este es muy bueno.

si te gusta la historia

lo vas a disfrutar mucho.

david: ¿a poco

me lo va a prestar?

anselmo: te lo voy a regalar.

david: no, ¿cómo cree?

después del mal rato

que le hice pasar.

no, no, no.

anselmo: bueno, me juraste

que no lo hiciste tú, ¿no?

tómalo como pago

por haber vuelto a pintar

lo que esos vándalos rayaron.

dame, te lo pongo en una bolsa.

david: don anselmo.

don anselmo, ¿qué tiene?

don anselmo.

don anselmo,

¿qué inyección?

¿qué le pasa?

¿se siente bien?

don anselmo.

[música]

[música]

felipe: que mal que--

que mi carnalito

no le entró al negocio.

podríamos haber sacado

más cosas de esa casa.

pero mira,

tengo una buena noticia.

este es el verdadero triunfo,

el verdadero fruto

del esfuerzo.

no andar de asistente

de momias cadavéricas.

para que se te quite el frío.

aquí está esta

y hasta con premio salimos.

lalo: mi david nomás

no agarra la onda

de lo que le conviene.

felipe: no es su culpa.

su jefa está mole mole

todo el tiempo.

lalo: ya se me había

olvidado que igual

y hasta ya lo corrieron

de la librería.

felipe: ojalá, eh.

ojalá.

ya ni me acordaba.

seguro su mamá ya le dio

de cinturonazos, chanclazos.

mi pobre david.

oye,

vamos por mi moto al taller.

lalo: pero el tuerto

dijo que no la usaras

durante una semana

por si las moscas.

felipe: dije

vamos por mi moto al taller.

¿entendiste?

el tuerto es un miedoso.

dime, ¿quién me va

a estar buscando?

nadie.

¿cómo?

lalo: nadie.

felipe: de paso

vamos a ver a david.

guarda esas cosas.

vamos.

anselmo: estoy bien, muchacho.

es que con el coraje de hoy,

se me olvidó por completo

la insulina.

gracias por inyectarme.

david: no es nada, don anselmo.

no sabía que tenía diabetes.

anselmo: ya llevo muchos años

con ella.

david: ¿y qué eso no da

cuando uno nace?

anselmo: no, no.

la diabetes te puede dar

a cualquier edad.

por eso hay que estar

al pendiente de la salud,

siempre.

acuérdate del dicho.

como te ves me vi.

david: oiga don anselmo,

¿por qué no se va

a su casa a descansar?

anselmo: no, no, no.

¿cómo crees?

david: ande,

yo cierro la puerta.

ahorita voy a pedir un taxi.

anselmo: bien.

esta es la llave de la caja.

esta otra de la puerta,

y esta de la cortina.

cuando acabes,

déjala en el café el dicho,

y yo paso mañana.

david: está bien, don anselmo.

y de verdad que yo no fui

quien pintó la cortina.

se lo juro.

anselmo: te creo.

pero mañana tienes escuela,

y ni modo que no abra

desde temprano,

como siempre lo hago.

david: bueno.

entonces voy por el taxi.

ya vuelvo.

lucila: no, no te apures, hijo.

tú cierra con calma

el negocio de don anselmo.

sí, acá te espero.

felipe: [toca la puerta]

[silba]

¿dónde está mi carnalito?

lucila: aquí no está mi hijo,

así que te sales de mi casa,

por favor.

felipe: tú siempre ha querido

separarnos, ¿verdad?

pero somos como hermanos,

aunque te duela.

lucila: eran como hermanos,

felipe.

pero mírate.

por más que a uno

tú le importes,

no has hecho otra cosa

que convertirte

en un delincuente.

y yo no quiero

ese futuro para mi hijo.

felipe: no, no me hables así.

no sabes quién soy yo.

así que silencio.

lucila: felipe,

ya te dije que no está mi hijo.

vete.

felipe: si no está aquí,

¿dónde me lo puedo topar?

contéstame.

lucila: lo mandé con su abuela.

se fue para allá una semana.

felipe: con su abuela.

ah.

con su abuela.

lucila: [gime]

felipe: buenas noches.

¿hay alguien en casa?

buenas.

ahí está el muñequito,

el muñequito de casa.

david: ¿qué quieren?

felipe: ¿cómo que qué quiero?

¿por qué borraste

las frases célebres

que escribimos con tanto amor

para tu amiga la momia?

david: te sientes muy hombrecito

insultando a una persona mayor,

¿verdad?

¿por qué pintaste la cortina?

lalo: para que te despidieran.

felipe: exactamente,

exactamente.

david: ¿qué tienen

contra don anselmo?

felipe: mira, mira.

david: le juré que no ibas

a volver a hacer nada, felipe.

te lo juro.

felipe: se lo juraste.

se lo juró.

ya vámonos.

¿tú crees que me importa?

dime, ¿crees que me importa?

te importa más la amistad

con ese vejete que conmigo,

¿verdad?

contéstame.

david: felipe,

tú eres mi hermano,

pero ya te estás pasando.

primero con los policías,

y luego con esto.

tranquilízate.

felipe: no, no, no.

lo de los policías es diferente.

escucha.

venimos a hacer las paces,

te compro de las que te gustan,

y te pones como nena.

david: ya me harté, imbécil.

lalo: mira lo que encontré.

felipe: ey, tú déjalo,

no lo toques.

abre y saca todo lo que tenga.

david: suéltame.

felipe: que no te voy a soltar,

que no te voy a soltar.

david.

david, david.

lalo: lo mataste.

felipe: no,

nada de lo mataste.

estamos en esto los dos,

no me eches la culpa.

lalo: tú fuiste

el que lo golpeaste.

felipe: sí, lo golpee yo.

¿pero no escuchaste?

lalo: no, pero lo mataste,

y no quiero ir a la cárcel.

felipe: verdad que estás vivo,

¿estás vivo?

no, no vamos a ir a la cárcel,

entiende.

contrólate, escúchame.

lalo: ¿qué hacemos?

felipe: escúchame,

tengo una idea.

recoge todos los vidrios,

la cerveza,

acomoda lo que puedas.

las llaves.

las llaves del lugar,

ayúdame.

aquí están.

no te me muevas de aquí,

¿entendido?

lalo: sí.

felipe: ¿sí qué?

lalo: ya entendí.

[música]

[música]más: mira.

en cuanto llegue el muchacho

te llamo, anselmo.

de seguro se distrajo,

y por eso no ha llegado ya.

bien, tu preocúpate

por descansar,

que mucha falta te hace.

andale.

sí, nos vemos luego.

isabel: ¿y esa cara, abuelo?

¿quién te llamó?

tomás: anselmo.

le pidió al muchacho

que contrató que trajera

las llaves del negocio para acá.

isabel: ¿para acá?

bueno, pero ya vamos a cerrar.

digo, a menos de que

nos quieras pagar horas extras.

tomás: ay.

poncho.

poncho: diga.

tomás: ¿te puedo pedir

un favor muy grande?

poncho: sí, claro, usted diga.

¿qué necesita?

tomás: ¿sí sabes donde queda

la librería de anselmo, verdad?

poncho: sí, voy caminando,

de volada.

tomás: necesito que vayas

a buscar al muchacho que vino

el otro día con su mamá.

no contesta su celular,

y no ha venido para acá

como quedó.

poncho: el patancito este,

el que le dijo ruco

a don claudio.

poncho: ese mero.

solo espero

no haberme equivocado

al pedirle a anselmo

que le diera una oportunidad.

isabel: abuelo, es que a veces

nos pasamos de confiados.

tomás: sí, yo soy de la idea

de que no hay que juzgar

hasta no saber y no ver.

sobre todo a los jóvenes.

poncho: don tomás,

no se preocupe.

voy y regreso,

y lo pongo al corriente.

no me tardo.

lucila: ni david ni héctor

están buenos para contestar

los malditos teléfonos.

me dijo que se venía

directo para acá.

lalo: ¿por qué no contestas?

no quiero ir a la cárcel.

¿quién es?

felipe: soy yo.

lalo: ¿a dónde fuiste?

pensé que me ibas a dejar solo.

felipe: ¿quién crees que soy?

¿no somos amigos?

mira lo que traje.

lalo: ¿qué compraste?

felipe: refrescos.

adivina, tonto.

lalo: ¿te metiste otra pastilla?

felipe: ¿a ti qué te importa?

lalo: piénsalo, felipe.

¿cómo lo vamos a quemar?

felipe: no tenemos

otra alternativa.

vamos a quemar esto.

o dame otra opción.

lalo: hay que dejarlo ahí,

pero no quemarlo.

felipe: ay, mira, entiende,

no tenemos otra opción.

entiende.

vamos a quemar esto,

va a ser normal.

una librería se quema

por tanta hoja seca.

lalo: ¿y si su jefe

nos denuncia?

felipe: nadie nos va

a denunciar.

ven para acá.

nadie nos va a denunciar.

su jefa se creyó

que yo me había creído el cuento

de que se fue con su abuelita.

escucha y has lo que yo digo,

¿está bien?

¿está bien, sí o no?

lalo: sí.

felipe: entonces nada más canta.

[canta] estas son las mañanitas

que cantaba el rey david.

hoy por ser

día de tus santos

te las cantamos así.

lucila: oye, oye, disculpa.

tú trabajas con don tomás

en el dicho, ¿verdad?

poncho: ah, sí,

usted es la mamá del chavo

que ayuda a don anselmo.

lucila: sí, sí,

de hecho voy para allá

porque ya se tardó mi hijo

y no contesta el celular.

poncho: sí, yo también

voy a la librería.

don tomás me acaba de mandar.

si quiere vamos juntos.

lucila: vamos, vamos.

lalo: nos van a cachar.

felipe: ya, cállate.

lalo: mejor vamos, felipe.

felipe: eres un payaso.

ya lo habíamos decidido.

lalo: tú lo decidiste.

felipe: no.

vámonos.

lucila: ¿en dónde está mi hijo?

poncho: ino!

felipe: muévete.

lucila: ¿en dónde está mi hijo?

david, david.

david: perdón

por haberte hecho venir, papá.

héctor: en cuanto me platicó

don claudio, no podía estar

ni un segundo tranquilo.

los extrañaba mucho.

lucila: siento que todo

fue como una pesadilla.

david: ya sé.

yo no puedo creer

que felipe ya no está.

héctor: estoy intentado

perdonarlo por lo que les hizo

a ti y a tu madre.

nos queda esperar

que donde quiera que esté,

ya esté descansando.

david: perdón

por lo que les hice,

¿pero les puedo pedir un favor?

héctor: don anselmo,

ojalá tuviera con qué pagarle

lo bien que se portó

con mi hijo y con mi esposa.

anselmo: no me hizo más pobre,

todo lo contrario.

no tiene nada que agradecer.

tomás: ahorita les traen

las cartas, eh.

isabel, las cartas.

isabel: sí, ahí voy abuelo.

anselmo: este viejito

fue el que me convenció.

tomás: no se te olvide

que como te ves me vi.

david: ese dicho

me cambió totalmente.

gracias por confiar en mi,

a pesar de lo que fui.

gracias.

anselmo: [ríe]

tomás: qué bueno, qué bueno.

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