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La Rosa de Guadalupe - 'El beso del príncipe sapo'

Univision17 Ene 2020 – 12:00 AM EST

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paulina: hoy vienes "guaperri",

"mamaggie", dispuesta a que aldo

ya te llegue de una vez

por todas.

ya vi que vienes vestida

para triunfar.

maggie: [ríe]

celina: aldo no merece

que te arregles tanto, maggie,

es un idiota.

paulina: la idiota eres tú,

celina, por hablar así del chavo

más príncipe de la secundaria--

celina: no, paulina, lo único

que tiene de príncipe es

el apodo.

maggie: bueno, ya, tranquilas,

no discutan, lo que necesito

son rayos de sol, no nubes

de tormentas.

ay, no quiero que nada arruine

el día de hoy que estoy

decidida a que aldo

se me declare.

[ríe]

paulina: maggie.

maggie: [gime]

au, ay.

rufino: qué tonto soy,

perdóname, no me fijé.

perdón, perdón, ¿te ayudo?

maggie: no, fui yo la que no

te vio.

paulina: y ¿cómo lo ibas a ver

si este es un equis?

celina: no le hables así

a rufino.

paulina: pues, para que la

próxima se fije, porque nadie

ve al que es como un fantasma.

maggie: bueno, ya, ya, no sigan.

vamos rápido al baño,

que no quiero que aldo me vaya

a ver así.

qué oso que aldo me vea toda

sucia.

paulina: ay, no te preocupes,

amiga, nadie te va a ver

con el campo protector

que te estamos haciendo.

aldo: ¿qué onda, chavas?

¿a qué están jugando?

celina: aldo.

maggie: ay, no, en qué facha

me ves.

aldo: no te preocupes, maggie,

porque de los dos, yo siempre

soy el que se ve muy bien.

celina: no manches, aldo,

tú siempre con tus comentarios

tarados.

maggie: ay, no, ya, vámonos

rápido al baño que me quiero

morir del oso.

aldo: directito a hollywood.

maggie: ay, qué mala pata, yo

quería que todo fuera especial

y aldo me vio hecha un asco.

paulina: pero a aldo ni

le importó verte así, maggie,

ya escuchaste lo que te dijo.

celina: claro, como siempre,

echándose las flores él mismo.

es un pesado.

paulina: la pesada eres tú,

porque no es que se eche

las flores él mismo,

aldo es el jardín entero

de lo guapo que es.

maggie: ay, apenas sí logré

componerme más o menos,

pero así no me voy a ligar

ni al ogro del cuento.

celina: prima, no deberías

querer andar con aldo,

es un pesado.

maggie: no, prima, aldo es

un príncipe y yo siempre

he soñado con andar

con un príncipe.

>> ¿quién es maggie?

maggie: yo, ¿nos conocemos?

>> no, yo soy una chava

de primero, pero en el patio

un chavo se me acercó y me pidóo

que te entregara esto.

espera, ¿cómo me dijo?

ah, sí, que para que te

endulces el mal momento

que pasaste hace un rato.

maggie: gracias.

celina: qué lindo detalle

de rufino el enviarte un vaso

con mango.

paulina: ¿ese? ¿qué va a ver más

allá de sus ojos de sapo?

obvio, este detalle es de aldo

y lo hizo para que no siguieras

apenada de que te hubiera visto

sucia y mojada.

esto solo lo hace un príncipe

como aldo, no un sapo

como ese equis al que tanto

defiendes.

maggie: [saborea]

todos: [ríen]

chicas: [suspiran]

maggie: aldo, muchas gracias

por mandarme la fruta.

aldo: ¿yo?

maggie: sí, ya sé que lo vas

a negar, porque es de príncipe

ser humilde, pero me encantó

el detalle.

¿te convido del mango?

aldo: no, maggie, mango no come

mango.

chicas: [ríen]

aldo: haría cortocircuito.

maestra: buenos días,

jovencitos, tomen sus asientos,

por favor.

les voy a dar el temario

del examen que presentarán

al finalizar esta semana.

chicas: [suspiran]

aldo: nos vemos mañana, maggie.

maggie: ah, yo te voy a ver

antes.

aldo: ¿cómo?

maggie: sí, en mis sueños.

aldo: [ríe]

entonces mañana me dices

si me veo igual de bien

que siempre.

maggie: ay, seguro.

aldo: además, mañana te tengo

un regalo y una sorpresa.

maggie: ay, ¿qué es? ¿qué es?

dime.

aldo: no, es un sorpresa,

mañana te digo.

tania: abran campo, niñas,

que no me dejan pasar.

hola, hija.

maggie: hola.

tania: aldito, por un momento

pensé que no iba a alcanzar

a verte.

aldo: por un momento

y se lo pierde, señora tania,

porque ya me voy.

chicas: [gritan]

tania: ay, hija, no sabes

el gusto que me da que tengas

un novio tan apuesto.

porque ya es tu novio, ¿verdad?

maggie: ay, no, mamá,

todavía no.

tengo miedo de que me lo vayan

a ganar, mira,

ellas son sus "fans".

tania: ay, no, hija,

ni te preocupes por esas niñas,

tú eres una princesa,

y un príncipe solo se fija

en una princesa como tú.

[ríe]

celina, vámonos a la casa.

celina: sí, hola, tía,

¿cómo estás?

yo muy bien, gracias.

tania: ay, perdón, ¿cómo

estás, hija?

vamos, vamos.

ángela: celina, hija, recoge

tus cosas, porque ya nos vamos.

celina: sí, ma.

ángela: ah, a mí se me hace

que no hicieron tarea

porque alguien está enamorada.

maggie: sí, tía, y estoy

desesperada por ser novia

de aldo.

siempre he soñado con ser novia

de un príncipe y aldo es

el más príncipe de todos.

ángela: bueno, maggie, pero no

te desesperes, a lo mejor aldo

no es tu príncipe, pero yo estoy

segura de que encontrarás

a un verdadero príncipe

y te enamorarás de él

cuando lo descubras.

maggie: gracias, tía, tú siempre

me dices cosas lindas

que me hacen sentir mejor.

celina: ay, ya estoy lista, ma.

ángela: pues vámonos, que mañana

me toca a mí venir a recoger a

maggie para llevarlas a la secu.

celina: hasta mañana, prima.

maggie: que les vaya bien.

aldo, mi príncipe,

mi príncipe valiente,

mi príncipe como un sol.

[suspira]

aldo: maggie, qué bueno

que llegaste te estaba esperando

para darte tus sorpresa.

maggie: ¿qué es?

aldo: es un regalo.

maggie: me dijiste que era

una sorpresa y un regalo.

aldo: no, la sorpresa es

el regalo que te tengo.

maggie: ¿una fotografía tuya?

aldo: sí, quiero que tengas

mi foto para que todo el día

estés viendo a tu nuevo novio.

maggie: ¿qué?

aldo: sí, que si quieres andar

con este bombón.

maggie: sí, sí, claro que quiero

ser tu novia.

[ríe]

todos: uh.

son novios, son novios.

beso, beso, beso.

uh.

ángela: qué regalo tan extraño

te hizo aldo, maggie.

celina: estoy de acuerdo

con mi mamá.

te hizo un regalo pensando

en él, no en ti, maggie.

maggie: a mí me encantó.

ay, así podré verlo siempre

en mi cuarto,

a mi novio príncipe.

tania: es tan guapo tu novio,

hija, que hasta vas a mejorar

la raza de lo guapo que es.

celina: pues, ser guapo no es

garantía de nada, tía.

mi papá es guapo y es

un tarado, por algo mi mamá

se divorció de él.

ángela: sí, celina,

tienes razón,

pero no tiene que ser

así con maggie.

mi amor, me da mucho gusto

que hayas cumplido tu sueño

de ser la novia de aldo.

nada más no dejes

que lo que sientes por él

no te deje ver si es que hay

algo que no sale tan bien

como tú lo deseas.

maggie: sí, tía, muchas gracias.

tania: ay, ¿qué clase

de consejos son esos, ángela?

por supuesto que todo

va a salir bien.

no, bueno, ya salió bien.

mi yerno es el más guapo,

el más popular,

el más príncipe de la escuela,

¿eh?

[suspira]

paulina: este es nuestro último

año en la secundaria.

la graduación se acerca

y vamos a comenzar

con las actividades

para recaudar fondos

para el baile.

lo primero será una fiesta.

todos: [celebran]

celina: ni pienses en no venir

a la fiesta, ¿eh?

rufino: no hay quien se vaya

a dar cuenta de mi ausencia,

celina.

celina: ay, no seas así, rufino,

es nuestro último año

de secundaria y tenemos

que aprovecharlo,

así que aquí te veo.

tania: ay, qué "cuquis"

las niñas.

maggie: [ríe]

mamá, ¿nos puedes llevar

a la fiesta de la secundaria?

ángela: ¿cómo?

¿no va a venir aldo por ti?

como es tu novio...

maggie: pues sí, tía,

pero como se desvía mucho

para venir hasta acá, pues,

nos quedamos de ver

en la escuela.

ángela: discúlpame, pero eso

no es algo muy de príncipe.

tania: ay, no empieces con tus

cosas, ángela, no pasa nada.

hay que ser comprensivas,

y más cuando yo puedo

llevarlas sin ningún problema,

¿eh?

celina: ma, te llamo a tu

celular cuando quiera que vengas

por mí a la fiesta.

ángela: sí, mi amor, yo espero

tu llamada.

[ríe]

tanía: vámonos, vámonos, chicas.

ay, pon más café

para cuando regrese.

ángela: sí.

aldo: tú y yo vamos a ser

los reyes de toda la generación.

maggie: claro, como la mejor

pareja de todas.

aldo: sí, haces la mejor pareja

conmigo porque andas con el rey,

y, pues, te toca de marrada.

celina: estás que te mueres

por mi prima, ¿verdad?

rufino: sí, y me voy a morir

porque maggie no me hace caso.

ve, ella quiere un príncipe

y yo soy un sapo.

celina: ay, claro que no,

rufino, tú eres mucho

más príncipe.

ese presumido de aldo

solo tiene la pinta.

aldo: ¡ey! ¡vamos a seguir

la fiesta en mi casa!

>> ¡eso! ¡sí!

maggie: aldo, ¿no me vas a abrir

la puerta para que me suba?

aldo: súbete tú sola,

me voy a mojar.

[celular]

maggie: mamá, ¿qué pasó?

tania: solo quiero saber cómo

te la estás pasando.

me imagino que aldo

está siendo todo un caballero

contigo.

maggie: sí, sí, mamá, claro.

todo está bien, te veo

en la casa al rato, "bye".

¡oye, aldo!

¡espérate!

no puede ser, se fue sin mí.

rufino: maggie.

maggie: el idiota de aldo

se fue sin mí.

rufino: ah, ¿me agarras?

toma, para que no tengas frío.

maggie: muchas gracias.

rufino: si quieres, te puedo dar

un aventón adonde quieras,

yo ya me voy.

mira, ahí está mi coche.

maggie: ¿y celina?

rufino: pues, dijo que se iba

a quedar un rato más,

que ella le hablaba a su mamá,

pero que iba a venir por ella.

¿quieres que te lleve con aldo

para que sigas la fiesta con él?

maggie: ay, claro que no.

no quiero ni verlo,

¿tú me podrás llevar a mi casa?

rufino: sí, sí, claro, vamos.

con todo gusto te llevo

a tu casa.

maggie: gracias, qué amable.

rufino: ¡ah! ¡ah! ¡ah!

julia: oye, para venir

de una fiesta a la que fuiste

más obligado que por gusto,

te veo muy contento.

rufino: es que pasó algo

que no me esperaba, mamá.

ah, le di un aventón a maggie

a su casa y estuvimos

platicando.

julia: qué gusto me da, hijo,

que puedas estar con la chava

que te gusta.

rufino: bueno, bueno, tampoco

me vuelo, mamá,

aunque me quedó muy claro

que tuve esta oportunidad

porque el dizque principito ese

la dejó sola ahí, pobrecita,

mojándose.

julia: como haya sido, rufino,

tuviste un detalle con maggie

y te aseguro te lo va a tomar

en cuenta.

rufino: [ríe]

julia: ay.

maggie: ay, aldo ni siquiera

me contesta las llamadas

ni los mensajes.

le valió dejarme ahí sola,

lloviendo.

ay, menos mal que apareció

rufino.

rufino: listo, ya estamos frente

a tu casa.

maggie: muchas gracias, rufino.

la verdad es que me dio mucha

pena molestarte.

rufino: ninguna molestia,

maggie, encantado de traerte

a tu casa sana y salva.

maggie: nunca me imaginé

que sería rescatada por ti.

rufino: claro, porque soy

un sapo, pero recuerda

que hay príncipes que tienen

apariencia de sapo

hasta que una princesa los besa.

maggie: sí, sí, claro.

bueno, pues, muchas gracias,

nos vemos mañana en la secu.

rufino: te acompaño.

maggie: adiós.

ay, qué diferente me trata

rufino, hasta me abrió la puerta

del auto.

¿no me vas a abrir la puerta

para que me suba?

aldo: súbete tú sola,

me voy a mojar.

maggie: ¡oye, aldo! ¡espérate!

y el idiota de mi novio

ni siquiera se dio cuenta

que no me subí cuando se fue

en su auto.

[suspira]

aldo: maggie.

oye, ni cuenta me di anoche

cuando te saliste de mi casa,

pero qué bien la pasamos, ¿no?

maggie: no te diste cuenta

porque ni siquiera fui

a tu casa.

aldo: ¿neto?

maggie: eres el colmo, aldo.

yo ni siquiera me subí

a tu auto, me dejaste

ahí afuera, mojándome.

aldo: ¿yo?

ah, sí, sí, tienes razón.

maggie: y yo que pensaba que

venías a disculparte y resulta

que ni siquiera te acuerdas

de la grosería que me hiciste.

aldo: si yo no tengo culpa

de que no te hayas subido

a mi nave.

para la próxima apúrate,

que quien se lo va a volver

a perder vas a ser tú,

yo me la pasé increíble.

maestra: ¿de quién es este

acordeón?

contéstenme, aldo, maggie,

¿de quién es este acordeón?

aldo: es de maggie, maestra.

maggie: ¿qué?

aldo: sí, no te hagas.

ese acordeón es suyo, "miss".

maggie: maestra, eso no es

cierto.

aldo: sí es cierto, yo mismo

vi cuando se le cayó, miss.

maestra: lo siento, maggie,

pero te voy a retirar el examen.

maggie: pero, maestra.

maestra: y vas a estar reprobada

en mi materia, reprobada

por tramposa.

maggie: maestra, por favor.

no me puede reprobar, no me voy

a poder graduar.

maestra: en eso debiste pensar

antes de sacar este acordeón.

maggie: pero ese acordeón

no es mío.

rufino: maestra, maggie le está

diciendo la verdad, ese acordeón

es mío.

maestra: aldo dijo que vio

cuando se le cayó a maggie.

rufino: aldo se confundió.

al que se le cayó el acordeón

fue a mí.

maestra: rufino, no te estés

echando la culpa, tú eres

un buen alumno, no necesitas

de acordeones.

rufino: pues, si he sacado

buenas calificaciones

en su materia, es porque uso

acordeones y ahora

me cachó teniendo un acordeón,

qué pena.

maestra: ¿estás consciente

de las consecuencias que te va

a traer lo que estás diciendo,

rufino?

rufino: sí, maestra,

pero no voy a permitir

que "tronen" a maggie por algo

que no hizo.

[timbre]

aldo: maggie.

maggie, espera, no sigas molesta

conmigo.

maggie: ¿cómo te atreviste,

aldo? ¿cómo fuiste capaz

de echarme la culpa a mí

de algo que yo no hice?

ese acordeón era tuyo.

aldo: perdóname, no supe

qué decir, solo pensé en

que la maestra no me reprobara.

maggie: ay, como siempre,

pensando nada más en ti,

que no te importó echarme

la culpa a mí.

te valió que a mí sí

me fueran a reprobar.

aldo: bueno, a ti no te hubiera

afectado nada tener un cinco.

maggie: claro que me iba

a afectar, hubiera podido

no graduarme.

aldo: te hubieras alivianado

en los extraordinarios,

no exageres,

pero con una reprobada a mí

no me hubieran dejado ser

el rey de la generación.

maggie: otra vez pensando nada

más en ti, ¿qué clase de novio

eres?

aldo: ¿qué clase de novia eres

tú que no estabas dispuesta

a hacer un pequeño sacrificio

por mí?

maggie: no, no, no voltees

las cosas.

aldo: es la verdad, tú no tenías

nada que perder.

en cambio yo, sí.

cualquier novia hubiera apoyado

a su novio.

maggie: bueno, pues, viéndolo

así, sí tienes razón.

aldo: bueno, ya, dejemos

de discutir por algo

que no terminó afectando

a los dos.

dame un besito, a ver.

ay, ya, hombre--ay, ay,

voy al baño.

maggie: rufino, rufino.

te agradezco lo que hiciste

en el salón, pero no puedo dejar

que tú pagues por algo

que no hiciste y voy a hablar

con la maestra.

rufino: no, no, no, maggie,

yo me voy a aguantar esta bronca

por ti, para que tú estés bien.

maggie: ¿de verdad?

rufino: sí, de verdad.

mira, lo que me gustaría

es que nos conociéramos más,

que fuéramos amigos,

¿te gusta que seamos amigos?

maggie: claro que sí, rufino,

lo que estás haciendo por mí

es algo que solo un buen amigo

haría.

[ríe]

paulina: oye, ¿qué te pasa?

suelta a mi amiga.

que ni te conmueva, maggie,

porque precisamente este

aprovechó la situación

para llamar tu atención.

rufino: y lo conseguí.

paulina: ¿sabes qué, sapo?

quédate con tus amigos sapos

de tu estanque y deja a mi amiga

en paz.

vámonos.

ángela: maggie, celina ya me

contó lo del asunto del acordeón

y que aldo te echó la culpa.

maggie: sí, tía, no lo pensó.

ángela: pero tú sí ya tuviste

tiempo para pensarlo

y para darte cuenta que no fue

una conducta correcta

de alguien que dice que te ama.

maggie: sí, tía, aldo sí me ama,

pero se asustó.

ángela: y decidió retirarse

lavándose las manos sin

enfrentar su responsabilidad.

me parece que esa conducta es

más de cobarde que de príncipe.

maggie: qué raro que tú me digas

estas cosas cuando te casaste

con alguien que es igual

que aldo.

ángela: sí, maggie, mi exmarido

también era el más guapo,

el más popular, todo un príncipe

cuando estudiábamos,

pero después no resultó ser

el príncipe que aparentaba.

maggie: ¿a poco te trataba mal?

ángela: no, maggie, no me

trataba mal, pero solo se quería

a sí mismo.

ese es el problema

con los dizque príncipes,

que solo piensan en ellos mismos

y no aman a nadie más.

rufino: pues, le dije que ese

acordeón era mío.

julia: rufino, no debiste

haberte echado la culpa

con la maestra.

rufino: ay, no pasa

nada por una materia que

repruebe, mamá.

julia: pero no puedes graduarte

de la secundaria con una materia

reprobada.

rufino: ay, la paso en exámenes

extraordinarios y listo.

lo importante es que ese

acordeón no era de maggie,

qué bueno que no salió

perjudicada.

julia: te arriesgaste demasiado.

rufino: no importa, mamá,

¿no dicen que los príncipes

arriesgan todo por sus amadas

princesas?

julia: ay, mi amor, tienes

un hermoso corazón.

rufino: lástima que eso

que dices que tengo hermoso,

no se puede ni ver.

julia: pero se siente, mi amor,

y al final es lo que siempre

triunfa.

rufino: ¿será por eso que dicen

en los cuentos que hay sapos

que se transforman en príncipes

después de un beso?

julia: sí, porque los besos

revelan los verdaderos

sentimientos.

rufino: no pasó nada.

julia: [ríe] ah, hijo.

rufino: [ríe]

aldo: has estado muy seria,

¿sigues molesta por lo

del acordeón?

maggie: no.

bueno, sí, la verdad es que sigo

sacada de onda.

aldo: si te invité, fue justo

para que veas que estoy

sinceramente arrepentido

y que me importa que estemos

juntos.

maggie: está bien, la verdad es

que me encanta que hayas tenido

el detalle de invitarme,

es muy lindo de tu parte.

aldo: entonces, ¿no pasa nada?

maggie: no, asunto olvidado.

[ríe]

>> su cuenta.

aldo: gracias.

>> no, gracias a ti.

aldo: bueno, paga la cuenta,

¿no?

y dejas el 15% de propina.

maggie: ¿que qué?

aldo: no vayan a decir

que el príncipe no es espléndido

y no deja buena propina.

te espero afuera, ¿eh?

¡gracias!

aldo: se me hace que olvidé

mi celular en el coche.

pero ¿a quién se le ocurrió

poner este globo en mi auto?

maggie: pues a mí se me ocurrió,

¿quién más te iba a poner

un globo en forma de corazón

que diga "te amo"?

aldo: ¿por qué hiciste esto?

podrías arruinar mi auto.

maggie: pues, lo hice porque hoy

cumplimos un mes de ser novios,

¿qué? ¿se te olvidó?

aldo: no, no, no.

sí me acordaba, gracias, ¿eh?

qué buena onda.

maggie: ¿y esto?

"te compré esta tarjeta para

celebrar que cumplimos un mes

de ser amigos. rufino".

[ríe] qué lindo,

pero no era para tanto.

rufino: claro que sí es

para tanto.

maggie: ay, no te escuché

entrar.

rufino: te dejé esta tarjeta

porque tú eres muy importante

para mí.

maggie: pero si solo somos

amigos.

rufino: y el que seamos amigos

es de mucho valor para mí.

maggie: pero te estás besando

con otra.

[música]

[música]

aldo: ¡maggie!

¡maggie, espera!

no puedes mandarme a la goma

por un simple besito.

maggie: claro que puedo, aldo,

me siento muy decepcionada.

aldo: pero si soy tu príncipe.

maggie: no, pensé que eras

un príncipe, pero resultaste

ser peor que un sapo.

aldo: creo que necesitas

un oculista, ¿eh?

claro que soy un príncipe,

mírame.

maggie: eres un príncipe solo

de apariencia, pero eres

una porquería por dentro,

y ¿sabes qué?

ya no quiero seguir siendo

tu novia.

aldo: ay, estas niñas.

creo que no saben de zoología.

tania: no, no lo puedo creer

de aldo, hija.

seguro interpretaste mal.

maggie: no, mamá, no interpreté

mal ni vi mal.

celina: al contrario, yo creo

que mi prima está viendo mejor

que nunca.

[timbre]

yo abro.

ángela: tú no tuviste la culpa,

maggie, hay muchos patanes

que andan por la vida con cara

de príncipes.

maggie: pues sí, pero tú

me lo dijiste, tía,

y yo estaba ciega y no quise

darme cuenta desde

el principio, hasta que ya

no pude hacerme más tonta.

tania: ay, pues yo creo que aldo

está guapísimo, le deberías

de dar la oportunidad

de una explicación,

¿por qué no le hablas

y le dices que venga a verte?

celina: maggie, rufino vino

a verte.

rufino: quiero saber cómo sigues

por lo que pasó con aldo.

maggie: sigo triste, no voy

a negar que no me duele

darme cuenta que mi príncipe

no era más que un sapo.

rufino: te invito a salir

para que te distraigas.

tania: claro que no, mi hija

no va a salir contigo.

ángela: ¿por qué no, hermana?

salir con un amigo le va a hacer

muy bien a maggie en estos

momentos.

ándenle, vayan, vayan,

yo aquí contengo el desastre.

maggie: ay, gracias, tía.

tania: ay, pero ¿cómo crees

que mi hija salga con alguien

como ese muchacho?

celina: ay, tía, rufino es

muy buena onda,

yo ya le he platicado a mi mamá

todo lo que ha hecho

por mi prima, hasta la salvó

de una jalada que le hizo aldo

en un examen.

tania: y ¿eso qué?

de solo mirarlo se nota

que es todo lo opuesto a aldo.

ángela: pues, justamente por eso

fue que la animé a salir con él,

hermana, justamente porque es

todo lo opuesto a aldo,

por eso.

>> gracias.

maggie: muchas gracias

por invitarme a cenar.

rufino: cualquier precio es poco

con tal de ver la tan hermosa

sonrisa que tienes.

maggie: me la pasé muy bien.

ay, qué bueno que me sacaste

de mi casa, mi mamá no hubiera

parado de hablar de aldo,

que está muy guapo,

que corte de pelo tan moderno.

ay, lo que menos quiero

es acordarme de él.

rufino: ¿nos vamos?

maggie: sí, cuando quieras.

gracias, la verdad es

que me estás sorprendiendo.

siempre te has portado

tan lindo conmigo cuando

ni siquiera te hacía caso.

rufino: los sapos tenemos

que dar muchos brincos

para que nos volteen a ver.

maggie: pero tú no creo que seas

un sapo, siempre has estado ahí

para rescatarme de una mala

situación.

rufino: porque aunque tú no

pensaras en mí, yo siempre

he estado pendiente de ti,

para que estés bien.

maggie: [ríe]

celina: maggie, no podía irme

a mi casa sin esperar

a que volvieras y comprobar

que te fue muy bien.

maggie: sí, me fue muy bien

con rufino y no me lo explico.

celina: ay, seguro porque sigues

encandilada con ese baboso

de aldo.

maggie: no, pero me siento

extraña, siempre me imaginé

que así como me siento

con rufino, sería porque estoy

saliendo con un príncipe

y no con un sapo.

ángela: pero no es la

apariencia, sino las cualidades

las que hacen a un príncipe.

maggie: y rufino tiene muchas

cualidades aunque su apariencia

no sea una de ellas.

celina: ¿ves?

ni siquiera lo has besado

y ya lo ves como un príncipe.

ángela: no, celina, rufino no va

a cambiar, la que está cambiando

es maggie porque está mirando

con más detenimiento.

y ahora se da cuenta

que un verdadero príncipe

es el que te trata bien,

te entiende, te cuida,

te protege.

maggie: sí, tía, tienes razón,

yo no me había dado cuenta.

ángela: porque estabas

deslumbrada, pero ahora

que estás conociendo a alguien,

sin tomar en cuenta

su apariencia,

estás descubriendo

al verdadero príncipe.

paulina: vamos a organizar

una kermés para seguir

recaudando fondos

para nuestro baile

de graduación.

aldo: obvio, yo estaré en el

puesto de la venta de besos

para recaudar mucho dinero,

ya que todas quieren besarse

conmigo.

>> ay, sí, yo quiero.

rufino: ¡maggie! ¡maggie!

maggie, toma.

maggie: ¿fuiste tú el que me

mandó el vaso la otra vez?

rufino: sí, yo sé que te gustan

mucho los mangos, ¿quieres

venir conmigo a la kermés?

maggie: ¿de veras me estás

invitando?

rufino: sí, toda la vida

he intentado salir contigo,

¿qué dices? ¿vienes conmigo

a la kermés?

maggie: claro que sí,

me encantaría.

[ríe]

paulina: no creo que humillar

a aldo aceptando salir con ese

sapo sea una buena estrategia

para recuperar al príncipe.

maggie: pero yo no quiero

regresar con aldo.

paulina: pero si es el príncipe

de la secundaria.

maggie: no, paulina, no es

el príncipe, aldo en realidad

es un sapo, porque para ser

príncipe hay que ser algo más

que solo aparentarlo.

paulina: no puedo creer

que pienses que ese equis

puede ser un príncipe.

maggie: pues, lo pienso porque

se ha portado más como

un príncipe que ese presumido

de aldo.

paulina: y ¿piensas besarlo

para ver si se transforma?

ah, qué asco me das.

maggie: pues, tú me das lástima

porque estás tan "enfaroleada"

con la carita de aldo

que ni siquiera te das cuenta

que los dos están hecho

de la misma porquería.

aldo: y yo lo gané solito.

chicas: [suspiran]

paulina: aldo, maggie te va

a poner en ridículo viniendo

a la kermés con rufino.

aldo: ¿con quién?

paulina: con rufino, el equis,

el que se sienta ahí.

aldo: [ríe]

no, no lo va a hacer.

paulina: yo misma la escuché

decirle que sí y no te quiero

decir lo que se va a comentar

en la secu cuando vean

que al príncipe lo cambiaron

por un sapo.

aldo: no, no, no, no se va

a comentar nada porque yo

no lo voy a permitir.

maggie: mi mamá me mandó

un mensaje que ya viene,

que está atorada en el tráfico.

celina: qué bueno, porque así

me da tiempo de ir al baño,

no llego a tu casa.

aldo: ¿ya se te pasó el coraje,

mi princesa?

maggie: suéltame, aldo.

aldo: pero si soy tu príncipe.

maggie: tú no eres mi príncipe.

aldo: te voy a demostrar que sí

y de paso, te quito el coraje.

maggie: no, suéltame.

no.

aldo: pero mira nada más,

es el sapo.

no, no, no, por favor,

no te acerques, no nos vayas

a contaminar.

maggie: rufino.

rufino: creí que entre nosotros

comenzaba a nacer algo.

maggie: deja que te explique.

aldo: ¿te creíste lo de la cita

con mi princesa?

qué tarado eres.

rufino: sí, no pensé

que estuvieras jugando.

maggie: no, no estoy jugando.

aldo: ¿cómo no poder jugar

con alguien como tú si tiene

a alguien como yo?

maggie: espera, rufino, deja

que te explique, escúchame.

rufino: no necesito escucharte,

lo que vi fue bastante claro.

fue un error pensar que yo iba

a ser tu amigo.

maggie: es que las cosas son

diferentes.

rufino: sí, son diferentes

a como pensé que eran,

pero no te preocupes,

no vas a tener que besar

a este sapo para descubrir

si soy un príncipe,

quédate con el que ya tienes.

yo no voy a volver a acercarme

a ti.

[música]

[música]

maggie: no, no quiero, no quiero

perder a rufino.

tengo que resolver

este malentendido,

pero ¿cómo virgencita?

si rufino ni siquiera

quiere escucharme.

ayúdame, por favor, que rufino

me escuche para aclararle

lo que pasó con aldo.

ayúdame, virgencita

de guadalupe, para convencerlo

de que el beso que me dio aldo

fue a la fuerza

y no es el beso que yo quiero,

sino el beso del príncipe

sapo.

¿y esta rosa?

[timbre]

ay, celina, qué bueno

que ya estás aquí.

celina: te escuché tan

desesperada cuando me llamaste

por teléfono que vine enseguida.

maggie: me tienes que ayudar

a recuperar a rufino.

celina: ¿cómo? ¿a recuperar?

maggie: sí, celina, me he dado

cuenta que él es el verdadero

príncipe, porque me ha hecho

sentir y me ha tratado

como una princesa, como nunca

lo hizo aldo.

celina: no te quieras pasar

con rufino.

maggie: te prometo que estoy

siendo sincera.

tú me conoces y sabes

que no soy de las que juega

con los demás.

celina: pues sí, lo que pasa

es que estabas "lampareada"

con aldo, pero no eres mala,

prima.

maggie: ayúdame, por favor,

prima, tengo un plan para poner

a aldo en su lugar y que rufino

ya no piense mal de mí.

celina: a ver, pero cuéntame

qué vamos a hacer.

maggie: no te me vayas.

celina: [ríe]

chicas: [gritan]

aldo: listo, es el dinero mejor

invertido de tu vida, ¿eh?

>> ajá.

aldo: la que sigue.

sabía que regresarías.

maggie: yo también quiero

un beso del príncipe.

aldo: para ti va a ser especial.

chicas: oh.

maggie: ahí está tu beso,

idiota.

aldo: ay, eres una tarada,

me entró merengue en los ojos,

me tengo que ir a lavar.

maggie: [ríe]

celina: te digo que me acompañes

al puesto de los besos,

mira toda esa filota

y no hay nadie quien

dé los besos.

rufino: ¿y qué? ¿crees que

alguien se muere por mis besos

como para pagar?

maggie: sí, yo me muero

por un beso tuyo,

daría millones por tus besos.

rufino: ya, maggie, no te burles

de mí.

maggie: de verdad, rufino,

no me estoy burlando.

me he dado cuenta que tú eres

mi verdadero príncipe.

mi tía ángela tiene razón,

una persona que solo

se quiere a sí misma

no vale la pena.

celina: yo soy testigo, la tía

ángela es mi mamá, y sí lo dijo.

maggie: aquí traigo mi moneda

por un beso.

rufino: yo lo que quiero

es tu corazón.

celina: ándale, aprovecha, ven.

corre.

todos: uh.

maggie: te amo, y me di cuenta

que yo soy una sapo y necesito

que mi príncipe me bese

para convertirme en la princesa

que él merece.

rufino: ¿quieres ser mi novia?

maggie: claro que quiero,

no puedo más que amarte

después de que me diste el beso

del príncipe sapo.

julia: maggie, mucho gusto,

yo soy julia, la mamá de rufino.

rufino: maggie ya aceptó

ser mi novia.

tania: ¿qué?

ay, no, no puede ser, hija,

se trataba de que mejoraras

la raza.

maggie: y la voy a mejorar,

mamá, rufino es el mejor chavo

que he conocido.

tania: ay, no, no, no.

es que yo no puedo con esto,

no puede ser.

no, no puede ser.

maggie: ay, muchas gracias, tía,

también a ti te agradezco,

prima, por sus consejos

y su apoyo.

celina: no tienes nada

que agradecer,

somos primas y te quiero.

ángela: y con verte feliz

nos damos por bien pagadas,

maggie.

tania: ay, no, no.

yo ya no puedo más con esto.

no puede ser, no,

con permiso.

señor, salga, sáquese, sáquese.

ay, que alguien te haga

entender, no puede ser, ay.

maggie: yo soy muy feliz

porque recibí el beso

del príncipe sapo.

todos vivimos ilusionados

con el sueño de sentir el amor,

con el sueño de estar

con un príncipe.

y no, los príncipes no son

solo de sueño, los príncipes

sí existen.

la cosa es mirar

con más detenimiento,

no quedarnos solamente

con un príncipe de fachada.

porque el verdadero príncipe

no es aquel que tiene una cara

bonita, sino el que es

caballeroso, atento, gentil,

que nos trate bien,

que esté al pendiente

de nosotras.

porque lo que hacen verdadero

al príncipe son sus cualidades,

no su pinta.

de ese príncipe es

del que nos podemos enamorar

después de recibir el beso

del príncipe sapo.

todos: ♪ madre si pudiera

con palabras

desterrar todo el dolor

y las derrotas

tu corona de lágrimas

que tan solo por amor

madre si pudiera

con palabras

explicarte

que no ha sido en vano

cada hora que lloraste

madre si pudiera

con palabras

desterrar todo el dolor

y las derrotas

tu corona de lágrimas

que tan solo por amor

tú soportaste

madre mía ♪

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