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Desenmascará al monstruo.

Lorena Rojas es Verónica García

Lorena Rojas es Verónica García

Cuando su hija se enamora de Raimundo y después muere, su vida toma otro sentido; se obsesiona por desenmascarar al monstruo.

Desenmascará al monstruo.
Desenmascará al monstruo.

Haber pasado por la infidelidad de su esposo le forjó a la fuerza el carácter. Se propuso como objetivo en su vida, sacar sus dos hijas adelante, y lo cumple a pesar del duro trabajo que tiene: vender maquinaria pesada. No es de guardar resentimientos, lo que pasó, pasó. Está segura de que nunca volverá a enamorarse. Cerró su corazón y echó la llave al mar, lo que no la deja sentirse vulnerable, pero frente a sus hijas, la existencia se le convierte en un algodón.

Cuando su hija se enamora de Raimundo y después muere, su vida toma otro sentido; se obsesiona por desenmascarar al monstruo, tocando fibras del poder que Raimundo no está dispuesto a perder, lo que los llevará a un enfrentamiento desigual en el que Verónica resistirá los embates de un poderos que le hace perder el empleo, la casa, su estabilidad económica enviándola al infierno de la cárcel y el psiquiátrico donde intentará hacer de ella un conejillo de indias, para saciar sus aberrados instintos de venganza y crueldad.

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En ese camino se encontrará con Julio, quien al igual que ella, con el corazón cerrado, la ayudará en su lucha, encontrando las llaves de un gran amor por construir, en el que las prioridades, además de sus hijos, la tiene la reconstrucción de sus vidas y fundamentalmente, hacer justicia con quien se la destruyó, además de su hogar y su futuro.

La vida le ha exigido cambios a los que se adapta con facilidad, resaltando siempre su belleza, carisma y encanto. Se cuida, los años no vienen solos y sin pretender ser una joven, una arruga la puede alarmar. La vanidad no es su consejera pero verse linda para ella y sus hijas, es una exigencia diaria. Como puede usar tacones elegantes, usa botas de obrero, su prioridad es clara y lo que vende, lo garantiza la calidad de su producto. Esencial, original, recursiva, amable, decente, con mediana cultura, hacen de ella una buena conversadora, jamás una grosería y jamás un improperio así esté en la situación más difícil y en el lugar más inhóspito.

Disfruta ver televisión con sus hijas, su casa es su refugio. Es acogedora, sensible, con buen gusto. Lo que tiene, lo adquiere por elección, no por consumismo. Cada elemento decorativo corresponde a una sencilla historia de su vida, que no es otra que los viajes de vacaciones con sus hijas. Delira por el orden, y cuando puede, y el tiempo se lo permite, cocina. A pesar de la edad de sus hijas, se levanta temprano a prepararles desayuno y lonchera, no es partidaria de la comida basura.

Con sus hijas es una dulzura, con el resto es neutral. No le gusta nada a medias tintas y cuando puede y lo necesita, habla fuerte para que las cosas queden claras. Aunque perdió la confianza en los demás, no es desconfiada, siendo evidente en algunos negocios, pero sobre todo cuando conoce a Julio.

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