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Cruzar en camión a EEUU, una ruta que solo algunos indocumentados están dispuestos a pagar

Cruzar en camión a EEUU, una ruta que solo algunos indocumentados están dispuestos a pagar

En la fronteriza Nuevo Laredo se enteraron de la noticia del camión que hace una semana llegó a San Antonio sin ventilación dejando a 10 inmigrantes muertos y a una veintena de asfixiados. Aún así hay quienes intentarían irse ocultos en remolques a pesar de lo costoso que puede ser el traslado. Pero no son todos, pues otros prefieren usar métodos menos riesgosos.

Cruzar en camión a EEUU: la ruta que solo algunos indocumentados están dispuestos a pagar Univision


NUEVO LAREDO, México.- Juan Gómez, un mexicano de 37 años, está dispuesto a pagar lo que sea para cruzar la frontera hacia Estados Unidos en el contenedor de carga de un camión. Lo haría solo por reencontrarse con su esposa y los tres hijos que abandonó en Dallas, Texas, tras su deportación hace una semana. A su lado está Eulalio Iglesias, un salvadoreño de 53 años también deportado, pero hace dos semanas. Él dice, sin titubeos, que no arriesgaría su vida en el remolque de ningún camión.

Ambos están en Nuevo Laredo, una calurosa ciudad en el norteño estado de Tamaulipas, México, que comparte frontera con Texas. Allí los nacionales se mezclan con centroamericanos que llegaron pagando pasajes de kombi (van) o caminando kilómetros, y usan esta escala para llegar a Estados Unidos.

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Fue en ese mismo punto donde también cruzaron el Río Bravo hacia Laredo algunos de los 39 inmigrantes que, luego, se montaron en un camión sin refrigeración en el que hicieron un trayecto mortífero hasta el estacionamiento de un Walmart de San Antonio: 10 murieron por asfixia o deshidratación.

"Yo deseo regresar a Estados Unidos", asegura a Univision Noticias Gómez Navarro. "No me importa si voy en camión, tráiler, caminando, como sea", explica desde la Casa del Migrante Amar, donde se prepara para un nuevo cruce, que aún no logra identificar como el cuarto, el quinto o el sexto, porque ya perdió la cuenta tras 20 años de brincar de un lado al otro sin documentos.

Juan Gómez Navarro, un mexicano que asegura tiene 22 años cruzando sin d...
Juan Gómez Navarro, un mexicano que asegura tiene 22 años cruzando sin documentos la frontera hacia EEUU. Vive en Nuevo Laredo, México, y asegura que desde ya se prepara para volver a cruzar cuando la temperatura lo permita.

"No cruzaría a EEUU en tráiler. Primero, porque no pagaría por pasar, y segundo, porque no arriesgaría mi vida así. Lo haría de otra forma", dice Iglesias, que llegó a México en un viaje de seis días completos en kombi desde Tapachula, en el estado sureño de Chiapas, hasta Nuevo Laredo. "No confío ni en los coyotes ni en montarme en los camiones. No confío en nadie cuando se trata de dinero".

Al consultar a siete indocumentados más, las opiniones se mueven entre estas dos posturas: unos temen morir encerrados en la caja de acero de un camión –la mayoría– y otros solo lo harían si de eso dependiera un nuevo abrazo en familia.

Lo que no se ve

Según Miguel Contreras, líder de la Oficina de Control de Aduanas (CBP) en el área del sur de Texas, durante el año fiscal 2016 se registraron en el checkpoint de Laredo 44 incidentes –que no se detallan– en los que rescataron a unas 500 personas que intentaban entrar al país escondidos en vehículos, camiones o tráilers.

Algunas de las historias que ponen rostro a las estadísticas son recientes. En 2015, un video captó el momento en el que un grupo de indocumentados salía, casi al borde de la muerte, de un camión en el que pretendían llegar a Estados Unidos. Y en mayo de 2003, 19 indocumentados murieron asfixiados en un tráiler sin refrigeración como el que hace una semana llegó a San Antonio.

Hay quienes aseguran que el camión que llevó al menos a 39 inmigrantes hasta Texas pasó por el punto de control de CBP que se encuentra en la Interestatal 35, a 29 millas de Laredo. Lo dijo a la agencia AP el congresista Henry Cuellar. Explicó que las autoridades le informaron que el conductor James Matthew Bradley Jr., acusado por transportar a personas ilegalmente y beneficiarse económicamente de ello, pasó por ese punto alrededor de las 10:00 pm del sábado.

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Esta versión ha puesto en entredicho la rigurosidad de las inspecciones de la Patrulla Fronteriza a los camiones y tráilers que cruzan este puerto de entrada.

Contreras explica a Univision Noticias que en el chequeo de inmigración el agente es quien decide si se necesita una revisión a fondo del vehículo. Si se sospecha la presencia de drogas o personas, dice, una segunda inspección podría ser realizada utilizando distintos métodos, que van desde la simple apertura de los contenedores hasta formas menos intrusivas como los rayos o el uso de cámaras. Pero no siempre ocurren estos chequeos. "Tenemos la capacidad y va a depender de si la tecnología colabora en ese momento".


Un método VIP

Cualquiera que sean las opiniones de los inmigrantes sobre el viaje en un tráiler, esta forma de cruzar la frontera es reconocida como 'la VIP', porque no se camina, es más rápida y –en algunos casos– más segura. Su uso no es nuevo.

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Guadalupe Correa-Cabrera, politóloga de la Universidad de Texas y especialista en tráfico de personas en Centroamérica y México, explica que inició por los años 90, cuando aumentaron los controles migratorios en San Diego, California, y El Paso, Texas, que entonces eran las vías más comunes de entrada ilegal al país.

Coincidió, según Correa-Cabrera, con el aumento del comercio entre Estados Unidos y México a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), que comenzó en 1994 y fue aprovechado por los contrabandistas para ocultar inmigrantes entre la mercancía.

En Nuevo Laredo, se habla de los viajes en tráilers casi como si todos los hubieran hecho. Pero como método VIP que es, no todos pueden pagarlo, y lo reconocen: sus precios van desde los 5,000 dólares en adelante por persona, versus los 1,500 dólares que aproximadamente pagan por cruzar a pie o el viaje sin costo de aquellos que ya conocen el camino. Es por esto que tampoco es la forma más usada por los inmigrantes para pasarse de frontera.

Juan Gómez Navarro ya saltó de México a Estados Unidos hace 10 años en un trálier, pero dentro de la cabina del camión, no en la caja. Un conocido le dio el contacto de un coyote y pagó en esa época 2,800 dólares hasta San Antonio, "una parte aquí en México y otra parte allá", cuenta. Allí lo buscó su familia.

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Otro mexicano entrevistado en Nuevo Laredo –y que prefirió el anonimato– asegura que viajó en un tráiler con su hermano, ambos debajo del colchón –un individual de goma espuma– en el camarote del conductor. Los subieron en el vehículo de 18 ruedas antes de llegar al puente fronterizo que lleva a Laredo. "Tardamos 15 minutos en cruzar el primer punto de control de Border Patrol. No podíamos hacer ruido". Una vez del otro lado de la frontera, salieron de su escondite, pero minutos antes de llegar al segundo punto de control de CBP –a 33 minutos después del paso a Laredo–, se volvieron a ocultar. "De ahí (el chofer) nos sacó del camarote y nos llevó a Houston". Igualmente, una parte de su traslado se pagó a coyotes en México y la otra al llegar a su destino final.

El pastor Aaron Méndez Ruiz, director de la Casa del Migrante Amar, refugió en su centro de ayuda a inmigrantes a unas 8,000 personas solo en 2016. Tiene seis años al frente de esta organización. De tanto escuchar sus travesías y planes, explica que para pasar la frontera de Nuevo Laredo a Laredo en tráiler primero los llevan por el Río Bravo y de ahí a una casa de seguridad (en Laredo), desde donde hacen seguimiento al segundo checkpoint (de CBP). Al día siguiente, dice, los transportan en tráilers y los llevan de ahí hasta San Antonio o Houston.

Según uno de los sobrevivientes del terrorífico viaje del camión que lle...
Según uno de los sobrevivientes del terrorífico viaje del camión que llegó a San Antonio, Texas, testificó al Departamento de Justicia que su viaje hacia Estados Unidos comenzó en Nuevo Laredo, con el cruce del Río Bravo.

Sin embargo, no siempre es así de sencillo, según el pastor. Cuando el punto de control está "complicado", bajan a los inmigrantes del camión unos minutos antes de llegar a ese segundo puesto de CBP. "Los hacen caminar mucho para rodear el checkpoint y después, más adelante, los levanta (los recoge) el tráiler. El camión sí pasa por el checkpoint. El coyote y el conductor acuerdan dónde serán recogidos. De allí, los llevan hasta San Antonio o Houston en el tráiler".

Y en el medio de todo el trayecto, además de los coyotes, los indocumentados deben amoldarse a las reglas territoriales de los narcos. El cruce de Nuevo Laredo-Laredo está controlado por el cártel de los Zetas.

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En uno de los puntos por los que los inmigrantes cruzan el Río Bravo, un parque conocido como El Patinadero, había dos personas que no dieron sus nombres, pero se identificaron como empleados de esta organización criminal y aseguraron que vigilaban la zona, algo a lo que están habituados en Nuevo Laredo. "Aquí manda el cártel", dijo uno. "El que viaja va con un patero (un coyote). Nadie cruza sin permiso. Me puedes traer al ejército, pero si no tienes permiso, te saco".

Sin embargo, la politóloga Correa-Cabrera explica que "el cártel no domina la ruta migratoria; solo cobra un piso (una cuota)".

"Saben que pueden morir"


En una de las paredes de la Casa del Migrante Amar fue pegado hace ocho...
En una de las paredes de la Casa del Migrante Amar fue pegado hace ocho meses un afiche. Con él alertan a los indocumentados sobre la posible presencia de coyotes en el albergue que pudieran hacerse pasar por inmigrantes para estar más cerca de nuevos clientes. Les ha pasado con cinco personas en los últimos cuatro meses que, al ser descubiertas, han sido echadas del lugar.


Aunque Gómez Navarro está dispuesto a irse en tráiler, asegura que en este momento no lo hará. "Me voy a quedar un tiempo mientras se baja el calor. No quiero arriesgarme, es muy peligroso irse tanto por el monte como en camión".

En Nuevo Laredo e incluso en San Antonio, las temperaturas de la última semana han alcanzado los 104 grados Farenheit. El sol quema inclemente la piel y deshidrata en cuestión de minutos. Mientras se normaliza el termómetro, el mexicano trabaja en una tienda escogiendo frutas y armando pedidos, también para ahorrar algo de dinero. Lo único que tiene claro en su plan es que pagaría lo que fuera para que el reencuentro con su familia se concrete. "Necesito hacerlo con alguien que me lleve porque no conozco el camino".

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Eulalio Iglesias dice que se irá a pie, y tampoco sabe cuándo. "No tengo el día exacto, pero si Dios quiere será este año", dice confiado. "Conozco a gente que lo ha hecho. La suerte… han coronado".

El pastor Aaron Méndez cree que la ida en tráiler no es la más común entre los inmigrantes. En julio de 2017 durmieron en su centro unos 300; solo cuatro le han asegurado que cruzarían dentro de un remolque.

A pie, en carro, o bajo el calor inclemente del monte, Méndez asegura que nada los detendrá si el plan es marcharse a Estados Unidos. "Si hubiera una oportunidad de irse en camión lo harían, porque lo importante es llegar. Ellos saben que correrán riesgos tanto caminando, en tren, como sea. Ellos saben que en cierto momento pueden morir".

Contribuyó con esta historia Damiá Bonmatí.

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