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“Parecía que estábamos en Marte”: a un año del fenómeno de cielos rojos en el Área de la Bahía

El 9 de septiembre de 2020 la Bahía de San Francisco amaneció no solo con tonos rojos y anaranjados en el cielo, sino también con índices de calidad del aire que la convirtieron en una de las regiones más contaminadas del mundo. Te explicamos que ocasionó ese fenómeno.
9 Sep 2021 – 03:07 PM EDT
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Este 9 de septiembre se cumple un año de que el Área de la Bahía amaneciera con tonos rojos y naranjas en el cielo debido a los múltiples incendios forestales que ardían en la región. Crédito: Philip Pacheco/Getty Images
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Durante gran parte de agosto del 2020, la lista de las 10 ciudades más contaminadas del planeta estuvo dominada por el norte de California. En la imagen, la Pirámide Transamérica en la ciudad de San Francisco. Crédito: Eric Risberg/AP
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Los efectos de esos incendios forestales dejaron al estado “sumergido en un mar de humo”, una nefasta postal que se pudo apreciar desde zonas elevadas como el Kite Hill Open Space de San Francisco. Crédito: Jeff Chiu/AP
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“Ya pasan de las 9 am y aún no hay señales del sol”, tuiteó aquel día la división del Golden Gate de la Patrulla de Caminos de California, exhortando a los automovilistas a encender sus luces y reducir la velocidad. La iluminación de las calles continuó encendida a lo largo del día en ciudades como San Francisco, Oakland y Berkeley. Crédito: Aeropuerto Internacional de San Francisco
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El Distrito del Aire del Área de la Bahía ofreció una explicación: la neblina que suele entrar por la Bahía de San Francisco se quedó atrapada entre el humo de los incendios y la superficie. Crédito: Julio Poletti/Noticias Univision 14
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Los fuertes vientos que se reportaron en esos días transportaron la ceniza de los fuegos del norte de California y la Sierra Nevada al Área de la Bahía; esa ceniza se quedó suspendida sobre los bancos de niebla. En la imagen, así lucía hace un año el Palacio Municipal de San Francisco. Crédito: Olga Rodriguez/AP
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Estas partículas de humo que flotaban sobre la atmósfera filtraron los tonos azules de la luz del sol, permitiendo que únicamente los colores amarillos, naranjas y rojos alcanzaran la superficie, según explicaron las autoridades reguladoras de la calidad del aire. Crédito: PHILIP PACHECO
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Los colores naranjas y rojizos que le dieron una apariencia apocalíptica al Área de la Bahía eventualmente desaparecieron y dejaron en su lugar un cielo de tonos grises. Sin embargo, ese cambio no fue benéfico para la calidad del aire en la región. En la imagen, las calles del centro de San Francisco hace un año. Crédito: PHILIP PACHECO
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Con los cielos rojizos se percibía muy poco olor a humo e incluso el Índice de Calidad del Aire (AQI, por sus siglas en inglés) oscilaba entre bueno y moderado. Pero una vez terminado ese fenómeno, en ciudades como San Francisco, Oakland y Berkeley se registraron niveles de aire “muy insalubres” que alcanzaron los 247 AQI, muy por encima del nivel de entre 0 y 50 necesario para una buena calidad del aire. Crédito: PHILIP PACHECO
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Durante el fenómeno de cielos rojizos, solo las partículas contaminantes más pesadas pudieron atravesar la capa marina y caer a la superficie en forma de lluvia de ceniza, por lo que esa neblina quedó prácticamente revuelta con la toda la contaminación y las partículas microscópicas generadas por los fuegos. Crédito: PHILIP PACHECO
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Ese fenómeno hizo que la luz del sol fuera filtrada por una mezcla de humo y vapor de agua, lo que les dio un tono gris a los cielos de la región una vez que los rojos y naranjas se desvanecieron. Además, como el humo de los incendios quedó más cerca de la superficie, su olor también se hizo más evidente por esas fechas. Crédito: PHILIP PACHECO
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"Tal y como lo demuestran los cielos anaranjados del Área de la Bahía, el humo de los múltiples incendios forestales que arden en toda la región nos sigue impactando. Los residentes deben protegerse y permanecer dentro de sus casas si pueden olerlo", dijo entonces Jack Broadbent, director ejecutivo del Distrito del Aire. Crédito: Cortesía: Javier Anaya
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Durante los incendios forestales, la mayor amenaza para la salud proviene de unas partículas diminutas conocidas como PM 2.5, que aunque resultan invisibles a los ojos, pueden viajar hasta los pulmones e incluso entrar al torrente sanguíneo. En la foto, varios vehículos transitan sobre Ygnacio Valley Road, en Concord. Crédito: BRITTANY HOSEA-SMALL/AFP via Getty Images
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Las personas que viven en las zonas afectadas por el humo deben tomar precauciones para cuidar de su salud, ya que con el paso de los días, el estar expuestos al aire contaminado puede derivar en enfermedades pulmonares como una bronquitis o una neumonía. Crédito: Eric Risberg/AP
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Desde que comenzó la pandemia, el Distrito del Aire ha manifestado su preocupación por que las mascarillas de tela crean una falsa sensación de seguridad entre los residentes, quienes pueden creer que los cubrebocas los protegen por completo y pasar tiempo prolongado al aire libre, algo que puede resultar nocivo para su salud. En la foto, el centro de la ciudad de Sausalito hace un año. Crédito: Eric Risberg/AP
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