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Economía

Los demócratas someterán el plan de infraestructura y gasto social a una riesgosa prueba de fuego

"Ya nos dimos la mano", dijo el presidente Biden para recordar a los republicanos que ya pactaron un acuerdo sobre el plan, ante las reticencias de algunos de ellos a votar este miércoles una medida que fue concebida con apoyo bipartidista.
20 Jul 2021 – 05:39 AM EDT
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La mayoría demócrata en el Senado, liderada por Chuck Schumer, quiere que esta sea una semana decisiva tanto para el plan de infraestructura como para el paquete de gasto social del presidente Joe Biden, para avanzar antes del receso congresual de agosto.

Algunos republicanos ya han expresado su descontento con lo que perciben como una "presión" y amenazan con descolgarse del acuerdo sobre infraestructura, que el miércoles será sometido al voto de procedimiento de cierre de debate o 'cloture' con el que se da paso a la votación del proyecto en el pleno del Senado.

En un discurso sobre economía, Biden aprovechó este lunes para enviarles un mensaje: "independientemente de nuestros diferentes puntos de vista sobre los actuales incrementos de precio, debemos estar unidos en una cosa: en aprobar el acuerdo bipartidista en infraestructura sobre el que ya nos dimos la mano. Nos dimos la mano".

Schumer prevé someter este miércoles a voto procedimental el plan de infraestructura bipartidista de $1.2 billones ($1.2 trillion, en inglés) y también cerrar un acuerdo entre los miembros de su propio partido para sacar adelante un paquete de gasto social de $3.5 billones que cubre gran parte de la agenda del Plan de Familias de Biden: cuidado infantil, community college gratuito y provisiones para disminuir los costes sanitarios.

Para que el procedimiento salga adelante se necesitan 60 votos, lo que incluye el apoyo de al menos 10 republicanos. "Esa votación tendrá lugar el miércoles", adelantó Schumer desde el pleno del Senado. "De lo que estamos hablando esta semana es de una votación sobre si se procede o no al debate".

Schumer aclaró que los senadores solo se comprometían a iniciar el debate si votaban "sí" el miércoles y que no era una fecha límite para que el grupo bipartidista concluyera su trabajo.

"No es una fecha límite para determinar cada detalle final del proyecto de ley", dijo el representante, añadiendo que los cinco principales negociadores demócratas -Kyrsten Sinema, Mark Warner, Joe Manchin, Jon Tester y Jeanne Shaheen-, están de acuerdo con su estrategia.

"Lo que ha hecho Chuck no es diferente de lo que hacemos en cada proyecto de ley", dijo Tester, citado por el sitio The Hill.

El principal negociador republicano, el senador Rob Portman, expresó el domingo su frustración acerca de la situación de las negociaciones.

"No deberíamos tener un plazo arbitrario que termine el miércoles. Debemos avanzar con la legislación cuando esté lista, tiene que hacerse de manera pensada, bipartidista. No queremos acelerar este proceso o cometer errores", dijo Portman en el programa de CNN State of the Union.

El senador republicano John Thune advirtió que si el grupo bipartidista no está terminado para el miércoles, Schumer "no va a conseguir 60; digámoslo así".

El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, advirtió el lunes que los republicanos "necesitan ver el proyecto de ley" antes de la votación sobre el inicio del debate.

"Creo que eso es bastante fácil de entender", dijo Mcconnell, citado por The Hill.

"Ha llegado el momento de avanzar"

Una de las diferencias fundamentales entre demócratas y republicanos es cómo pagar por el aumento de gasto. La propuesta del presidente Biden para cubrir tanto el plan de infraestructura como el paquete de gasto social es aumentar los impuestos a las personas más ricas y a las corporaciones.

Schumer ha defendido su calendario diciendo que "es importante mantener los dos procesos en movimiento" porque "ha llegado el momento de avanzar".

Si se vota el procedimiento, después los demócratas deben acordar, sin necesidad de los republicanos, la aprobación del paquete de gasto social por mayoría simple mediante un proceso que se denomina reconciliación presupuestaria.

Este procedimiento se puede usar para leyes de gasto, como esta, y permite que se aprueben con una mayoría simple sin tener que llegar a los 60 votos para evitar el filibuster.

Los demócratas tienen la mayoría del Senado porque aunque hay 50 senadores de cada partido el voto de desempate lo tiene la vicepresidenta, la demócrata Kamala Harris.

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