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Policía

Usó su entrenamiento como policía para ayudar a su padrastro narco: ambos están presos

Las autoridades tienen bajo custodia federal a una mujer policía de Texas que supuestamente colaboró en la organización criminal de su familiar. En la ciudad fronteriza donde operaba esta banda se han detectado varias casas de seguridad ligadas a los carteles de Sinaloa y de Juárez.
10 Ago 2021 – 05:15 PM EDT
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Mónica Lisette García era una novata en la Policía de El Paso, Texas. Pero sabía bien cómo detectar cualquier operativo encubierto que se realizara en torno a las dos casas de seguridad que usaba su padrastro para distribuidor de cocaína, según una acusación federal.

Este lunes, García, de 24 años, se declaró culpable en una corte federal de conspiración para mantener una empresa de tráfico de drogas. Hace ocho meses, agentes federales la arrestaron en su casa por estar vinculada con las actividades criminales de su padrastro Fred Sáenz.

“García usó su posición como policía de El Paso para brindar información que ayudó a Sáenz a evitar ser detectado por la policía mientras distribuía cocaína”, señala la Fiscalía federal.

Su labor consistía en realizar contravigilancia y registrar las placas de los autos que se acercaban a los domicilios donde operaba su familiar, con el fin de detectar policías encubiertos.

De hecho, así atraparon a Sáenz, quien desde el verano de 2020 fue espiado por agentes de la Policía de El Paso y de la Administración para el Control de Drogas (DEA). Un oficial encubierto le compró 7 gramos de cocaína por 150 dólares en su casa el 4 de agosto de ese año, señalan documentos judiciales.

El agente declaró que Sáenz tenía mucho dinero en efectivo, bolsas pequeñas para la venta de droga y una bolsa grande con alrededor de un kilo de cocaína. El acusado le dijo que su producto era de alta calidad y se llamaba ‘Scama’. La sustancia fue cortada frente al policía sobre una mesa plegable.

Otra compra encubierta de droga fue realizada el 29 de octubre de ese año. Para hacer ese negocio el traficante se dirigió en auto a una vivienda que usaba como escondite secundario. Fue seguido por policías, quienes notaron que este hacía movimientos erráticos para detectar la presencia de las fuerzas del orden: dio vueltas en U y entró a un callejón para verificar quién estaba detrás de su coche.

El Paso, donde operaba esta banda, es un lugar donde se han detectado múltiples casas de seguridad ligadas a los carteles de Sinaloa y de Juárez, que siguen disputándose el control territorial de Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera.

El castigo posible: 20 años de prisión

Las autoridades ejecutaron dos órdenes de cateo en noviembre pasado, resultando en la incautación de 14,450 dólares en efectivo en la casa de Sáenz y de 1.2 kilogramos de cocaína en su otro escondite.

Sáenz, de 44 años, se declaró culpable el pasado 26 de julio de un cargo de conspiración por posesión con intención de distribuir más de 500 gramos de cocaína. A la fecha no se ha programado su audiencia condenatoria. Él enfrenta una pena máxima de 40 años de prisión.

Su hijastra, por su parte, podría pasar hasta 20 años en la cárcel, advierte la Fiscalía.

Ella estuvo dos años en la Policía de El Paso. Su caso permanece sellado por orden de un juez federal, por lo cual se desconocen detalles específicos de su participación en esta organización criminal. Desde su detención el año pasado, García ha estado bajo custodia federal, al igual que su padrastro.

“Se alega que la acusada cometió delitos graves, que se ven agravados por el hecho de que juró respetar la ley”, declaró Kyle Williamson, encargado de la oficina de la DEA en El Paso, al anunciarse el arresto de García en diciembre.

“Aunque este es un caso aislado, la conducta de la acusada empaña injustamente la orgullosa reputación de los miles de agentes del orden en El Paso que arriesgan sus vidas todos los días”, agregó.

La declaración de culpabilidad de García se presenta unos días después de que un policía de Detroit, en Michigan, fue sentenciado a 18 meses de prisión por recibir un soborno de 15,000 dólares que le entregó un narcotraficante que este y otros oficiales detuvieron con dos kilos de heroína, uno más de cocaína y seis armas de fuego. Le aceptó el dinero a cambio de retirarles los cargos.

Michael Mosley, de 49 años y quien llevaba 19 años en la Unidad de Violaciones Graves de la Policía de Detroit, tomó dos pagos, uno de 10,000 dólares y otro de $5,000, que el traficante le dejó en una casa de esa ciudad en mayo de 2019. Al recibir el pago final el policía le entregó una copia original de su confesión por posesión de la droga. Este caso fue investigado por el FBI.

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