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Abuso Policíaco

Un policía negro se infiltró en una protesta y fue golpeado salvajemente por sus compañeros blancos

Los oficiales acusados trataron de justificar sus acciones diciendo que su compañero que hacía trabajo encubierto se resistió al arresto, destruyeron su celular para eliminar evidencia y trataron de persuadirlo para que no los denunciara, según documentos judiciales.
19 Jul 2021 – 06:25 PM EDT
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“Muchos policías resultaron heridos, pero aún así es una maravilla golpear a las personas que lo merecen. Yo no soy uno de los heridos, así que sigo disfrutando cada noche”. Este mensaje de texto lo escribió Dustin Boone, un policía de la St. Louis, Missouri, el 17 de septiembre de 2017, cuando ocurrían varias protestas tras la absolución de un policía blanco acusado de matar a tiros a un negro.

Esa misma noche, Boone y otros dos agentes descargaron su furia sobre un manifestante negro que no opuso resistencia al arresto. El hombre levantó las manos. En una tenía un teléfono celular y en la otra una cámara de video. Pero uno de los oficiales lo cargó y azotó contra el suelo dos veces. Mientras estaba aturdido, los uniformados lo rodearon para darle patadas y puñetazos, y pegarle con macanas, de acuerdo con una acusación presentada en el Distrito Este de Missouri de la Fiscalía federal.

“Volvimos a llenar con estos tontos los autobuses para detenidos. Mientras subían todos dijimos al unísono: "NUESTRAS CALLES" jaja”, escribió Boone al día siguiente, según la evidencia del caso.


Días más tarde, Boone y los otros oficiales se dieron cuenta que habían golpeado brutalmente a un policía encubierto, Luther Hall, quien se infiltró en la manifestación con una playera que dejaba ver su cintura para que supieran que estaba desarmado y no representaba un peligro. No lo reconocieron, aunque había estado en las filas de la Policía de St. Louis durante 22 años.

Los inquietantes mensajes de texto de Boone son parte de las pruebas que colectaron agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en este proceso judicial, que al momento ha sentado en el banquillo de los acusados a cuatro policías de dicho departamento.

Boone, de 37 años, fue declarado culpable por un jurado en una corte federal de St. Louis a mediados junio y su audiencia condenatoria se programó para el próximo 15 de septiembre. Enfrenta un cargo de complicidad en la privación de los derechos civiles siendo un policía en funciones.

Fue juzgado durante nueve días junto a otro oficial, Christopher Myers, de 30 años. Este fue acusado de un cargo de destrucción de evidencia al haber dañado el celular del agente encubierto tras el arresto. El jurado no logró llegar a un veredicto en el proceso penal contra Myers.

“Viviré con dolor”

Por su parte, el agente Randy Hays, de 34 años, se declaró culpable en 2019 por uso excesivo e irrazonable de fuerza. El martes pasado fue condenado a cuatro años y cuatro meses de prisión.

El FBI también obtuvo mensajes de texto de Hay en los que este dice no dudaría en repeler a los manifestantes a golpes. “Recuerda que estamos en el sur de la ciudad. Nos apoyan, pero también (hay) cámaras. Así que asegúrate de tener a un viejo blanco como testigo”, le dijo a Boone.

La pareja sentimental de Hays, la policía Bailey Colletta, de 28 años, fue sentenciada el jueves a tres años de libertad condicional y dos fines de semana consecutivos en prisión, por mentir sobre la golpiza que miró. Como parte de la investigación, ella fue citada ante un gran jurado federal, pero “proporcionó declaraciones falsas y engañosas”, según la Fiscalía.

Ella declaró que el oficial encubierto fue derribado por los policías “muy suavemente” y que supuestamente lo arrestaron porque “coincidía con la descripción” de un sospechoso.

Aquella noche, a Hall le pidieron seguir a los manifestantes que destruían propiedades y fotografiarlos para después presentar cargos en su contra. La ciudad era un caos por la absolución del policía Jason Stockley implicado en la muerte a balazos del afroestadounidense Anthony Lamar Smith en 2011.

Hall dijo en una declaración que el martes leyeron los fiscales en la audiencia condenatoria de Hays, que cuatro años después del ataque sigue lidiando con las secuelas.

“Mi físico, mi salud mental y mi vida en general nunca volverán a ser los mismos", expresó Hall. “La decisión de estos oficiales ha cambiado mi carrera, mi vida profesional y personal… He tenido tres cirugías y múltiples procedimientos para intentar aliviar el dolor que siento todos los días… La realidad es que viviré el resto de mi vida con cierto grado de dolor”.

Este exagente fue diagnosticado con depresión, ansiedad y estrés postraumático. El Ayuntamiento de St. Louis le pagó 5 millones de dólares a principios de este año para resolver una demanda que él interpuso.

Los fiscales federales afirman que los tres policías que golpearon a Hall trataron de justificar sus acciones diciendo que se resistió a la detención. Posteriormente trataron de comunicarse con él para que no presentara cargos en su contra y contactaron a testigos potenciales para darles versiones imprecisas de lo que sucedió e influir en sus testimonios en la corte.

“Los agentes del orden deben obedecer la ley y hacerla cumplir”, dijo sobre este caso Richard Quinn, de la oficina del FBI en St. Louis. "Aquellos que violan sus juramentos afectan a las comunidades que han jurado proteger y servir”, agregó.

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