null: nullpx
Corrupción

El magnate mexicano que intentó comprar a un alcalde de California y terminó en la cárcel

José Susumo Azano Matsura pasó tres años en prisión por hacer donaciones ilegales a dos campañas políticas para impulsar un proyecto inmobiliario en San Diego. En su juicio se reveló que su fortuna creció vendiendo equipos de espionaje y plataformas de 'ciberdefensa' a gobiernos de Latinoamérica, Asia y el Medio Oriente.
14 Nov 2020 – 12:32 PM EST
Comparte
Cargando Video...

La polémica vida del millonario mexicano José Susumo Azano Matsura comenzó una nueva etapa el 11 de mayo, cuando salió de una prisión de Estados Unidos tras cumplir su condena por donar ilegalmente casi $600,000 a candidatos a la alcaldía de San Diego, California. Había estado preso tres años.

A este magnate de padre japonés lo arrestaron en febrero de 2014, después de que agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) interrogaron a testigos y reunieron pruebas que lo señalaban por repartir dinero a dos campañas políticas a través de testaferros y siendo un extranjero, lo cual es ilegal.

Su plan fue apostarles a los dos aspirantes en esa contienda “en un esfuerzo por comprar influencia” en San Diego, en cuya bahía pretendía construir un ambicioso proyecto inmobiliario que imitaría a Miami.

No solo se cayó su estrategia, sino que sus controvertidos negocios y estilo de vida quedaron expuestos.

Después de su detención en su lujosa mansión en la isla de Coronado se reveló que su fortuna se engrosó gracias a varios contratos con el Ejército mexicano para entregarle equipos de espionaje durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012).

Su compañía Security Tracking Devices se sumó a la guerra contra el narcotráfico en México ofreciendo aparatos para interceptar comunicaciones y hasta radares capaces de ver detrás de las paredes.

En California, su caso penal volvió a salir a la luz esta semana pues su socio Ravneet ‘Ravi’ Singh, autonombrado ‘El gurú de las campañas políticas’, fue sentenciado a un año de prisión por conspirar con Azano Matsura para interferir en las elecciones para la alcaldía de San Diego en 2012.

La Fiscalía alega que ese esfuerzo cargó la balanza a favor de Bob Filner, quien visitó la residencia en Coronado del millonario mexicano solo cuatro días después de asumir el cargo.


En ese encuentro, Azano Matsura invitó a desarrolladores extranjeros para que conversaran con Filner sobre su proyecto denominado ‘Miami West’. Pero esa apuesta fracasó ya que el recién electo alcalde renunció seis meses después en medio de acusaciones de conducta sexual inapropiada.

Azano Matsura y Singh fueron condenados en 2017 a tres y un año de prisión, respectivamente.

Tras múltiples apelaciones y un pedido de revisión en la Corte Suprema, que invalidaba sus condenas en uno de los 36 cargos, el juez federal Michael M. Anello le impuso al magnate la misma sentencia en 2019. El Buró Federal de Prisiones (BOP) informa que cumplió ese castigo hace seis meses.

Este lunes le tocó el turno a Singh, a quien le ordenaron pasar 12 meses tras las rejas. El magistrado le pidió que se entregue a las autoridades el 11 de enero de 2021 para comenzar su encarcelamiento. Era el último implicado en este proceso judicial que esperaba su audiencia condenatoria.

“La corrupción pública y el fraude en el financiamiento de campañas socavan la fuerza y la confianza en nuestro sistema de gobierno, por lo que estos casos siempre han sido una prioridad para el FBI”, dijo Suzanne Turner, encargada de esa agencia en San Diego, en un comunicado.

Los millonarios contratos con la SEDENA

Poco se sabía sobre la vida de Azano Matsura hasta que se sentó en el banquillo de los acusados en una corte federal en San Diego.

Uno de sus empleados, el inversionista Anthony Bufinsky, reveló ante el jurado que su antiguo jefe se llenó los bolsillos ofreciendo una “plataforma de ciberdefensa” a gobiernos de Latinoamérica, Asia y Medio Oriente.

Les aseguraban que protegerían sus sitios electrónicos oficiales y harían monitoreos en las redes sociales para “prevenir ataques”, especialmente en Twitter.

Entre sus clientes potenciales estaban los gobiernos de Malasia y Brasil, al cual viajaron dos veces en 2013 para hacer una presentación sobre dicho servicio. Por unos $700 millones le ofrecieron un “paquete” que incluía cuidar a funcionarios y altos mandos militares brasileños, dijo Bufinsky, según se lee en la versión estenográfica del testimonio que dio el 28 de julio de 2016.

Al gobierno de Malasia le propusieron un plan que costaría entre $500 millones y $1,000 millones, detalló el testigo. Contó que también realizó una presentación ante dirigentes del Medio Oriente. Bufinsky fue el encargado de hacer los preparativos de ese encuentro. “Eran líderes mundiales. Los puedes ver en (los canales) CNBC, CNN... gobernantes de Emiratos Árabes Unidos”, describió.

Este inversionista neoyorquino acompañó a Azano Matsura en un viaje a México, donde se “impresionó por las operaciones” que tenía en ese país. Además, declaró que su exjefe estuvo detrás de la campaña presidencial de Ernesto Cordero, quien fue candidato del Partido Acción Nacional (PAN) en 2012.

Según la periodista Carmen Aristegui, Cordero era Secretario de Hacienda en el sexenio de Calderón cuando Azano Matsura se adjudicó contratos con la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Uno de ellos fue por unos $275 millones.

“No es mi asesor. Susumo no tiene nada que ver. ‘Ravi’ (Singh) estuvo cuatro semanas, pero yo jamás lo contraté. Llegó, se presentó, ya ni sé siquiera si él terminó asesorando el tema de las redes sociales”, dijo en 2014 Cordero, quien perdió la contienda presidencial ante el priista Enrique Peña Nieto.

En el juicio, Bufinsky dijo que aceptó la oferta laboral que le hizo el magnate en abril de 2011 porque “él describió el tamaño de su última transacción en México, que sobrepasó los $1,000 millones y (dijo) que podía replicarlo en Medio Oriente”.

El diario Reforma informó en 2012 que el empresario tenía una relación cercana con el general Mario Arturo Acosta Chaparro, quien habría sido su enlace para alcanzar los contratos con la SEDENA.

A este militar lo vincularon con el Cartel de Juárez y fue uno de los encargados de la llamada “guerra sucia”, como se conoce a la persecución y desaparición de opositores políticos en la década de 1970. Murió en abril de 2012 en un hospital, unas horas después de que lo balearon en la Ciudad de México.

El testigo de la Fiscalía aseguró en la corte que una vez Azano Matsura le contó que un militar de México le había regalado un arma, pero no precisó si se trató de Acosta Chaparro.

- “Escuché su testimonio sobre que el señor Azano le indicó que tenía una pistola que le dio un general mexicano ¿Es lo que usted declaró?”, le preguntó el abogado John Kinchen, defensor legal del hijo de este, Edward Susumo Azano Hester.

- “Sí”, respondió Bufinsky.

Sus negocios en Estados Unidos

Azano Matsura nació hace 55 años en Guadalajara y es hijo de José Susumo Azano Moritani, fundador de Grupo Azano, un conglomerado de compañías del sector inmobiliario, las telecomunicaciones y el acero. Su incursión en el negocio de los equipos de intercepción de comunicaciones comenzó en 1998, cuando registró en México su compañía Security Tracking Devices.

Ha vivido sus últimos años en California. Los registros públicos identifican distintos domicilios en San Diego, los más recientes en Coronado, una isla habitada por millonarios.

El diario Los Angeles Times informó que su mansión ubicada en Buccaneer Way fue puesta a la venta por $9.5 millones en 2018. Esa residencia tiene seis habitaciones, gimnasio, sala de cine, una piscina y un pequeño muelle. Allí pasó su período de libertad condicional, monitoreado por un localizador satelital.


Uno de sus colaboradores describió que es propietario de otra casa en Miami y de un jet. Además, dijo, es dueño de una gasolinería en San Diego, una bodega en Otay Mesa (en la frontera con México), un negocio financiero que operaba en Beverly Hills y una empresa de renta de aviones llamada Airsam N492RM, cuya sede también estaba en San Diego.

En la mesa directiva de la compañía Beverly Hills Financial Services LLC estaban él y su esposa, Margarita Hester De Azano. Su oficina principal estaba en un edificio en la calle Camden, en la zona comercial de Beverly Hills. Allí sus empleados eran Anthony Bufinsky, Thomas Burr y Elizabeth Lugo.


Abel García, quien durante casi seis años fue contador del empresario en California, declaró en el tribunal de San Diego en julio de 2016 que llevó los reportes financieros de cuatro empresas, incluyendo Airsam N492RM. Describió que esta ofrecía servicios de transporte aéreos a compañías de México y que cada mes facturaba unos $15,000.

Fue el mexicano García uno de los que hicieron donativos ilegales a dos campañas de la alcaldía de San Diego. Le envió $1,000 a la candidata republicana Bonnie Dumanis y luego se lo reembolsaron.

Este hombre fue despedido en marzo de 2012 porque Azano Matsura se enteró que cometió un error al someter su declaración de impuestos: lo identificó incorrectamente como un ciudadano de Estados Unidos.

Tres meses después, oficiales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) arrestaron a García en una garita de California. Le preguntaron por la contribución monetaria que hizo a la campaña de Dumanis y terminó colaborando con el FBI. Allí comenzó la debacle de Azano Matsura.

Mira también:

Loading
Cargando galería
Comparte
RELACIONADOS:CorrupciónPolíticaFBIJuicios Cárcel

Más contenido de tu interés

Default

Default