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Pena de muerte

Postergan pena de muerte de John Henry Ramírez tras decisión de la Corte Suprema

El exmarine iba a recibir la inyección letal el miércoles 8 de septiembre, pero una decisión lo cambió todo. Ramírez había demandado que su pastor, Dana Moore, estuviera con él antes y en el momento de su muerto, realizando la imposición de manos.
9 Sep 2021 – 11:13 PM EDT
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HOUSTON, Texas. – La vida de John Henry Ramírez, de 37 años, dio un giro inesperado gracias a la decisión de la Corte Suprema. La pena de muerte programada para el reo hispano fue postergada a última hora.

Ramírez iba a recibir la inyección letal el miércoles 8 de septiembre en la prisión Walls Unit en Huntsville, Texas por el asesinato de Pablo Castro en el 2004, pero Jason Clark, portavoz del Departamento de Justicia Criminal de Texas, le comunicó que se detenía la ejecución por orden del máximo tribunal del país.

"Sacudió la cabeza y dijo: 'Muchas gracias. Dios te bendiga'", dijo Jason Clark luego de comunicarle la noticia por parte de la Corte Suprema, según reseña la agencia AP. El tribunal señala que revisarán el caso y se volverá a discutir entre los meses de octubre y noviembre de este año.

El exmarine había demandado semanas atrás estar a la hora de su muerte en compañía de Dana Moore, pastor de la Segunda Iglesia Bautista en Corpus Christi, para que este le impusiera las manos, un acto simbólico de bendición espiritual.

A pesar de la solicitud, el Departamento de Justicia Criminal negó la petición y estableció lo protocolos previos a que el pastor entre a la prisión e indicó que Moore no podía tener contacto directo y personal con el hispano durante la ejecución.

Después el exmarine apeló y fue la Corte Suprema que decidió detener la entrada de Ramírez a la cámara de la muerte.

Historia original: su ejecución ya había sido pospuesta

John Henry Ramírez —el joven que una vez juró defender a su patria como infante de la marina de Estados Unidos y que en la actualidad es uno de los reos en el pabellón de la muerte de una prisión en Texas— estaba resignado a su destino: recibiría la inyección letal en el cuarto de ejecuciones de la prisión de Huntsville el jueves 2 de febrero a las 6:00 p.m.

Aunque nunca perdió la esperanza de obtener una victoria legal para que su caso fuera revisado, a comienzos del mes de enero, en una entrevista exclusiva con Noticias 45 de Univisión Houston, Ramírez, de 32 años, dijo estar listo para lo que en ese momento parecía ‘su inevitable final’. No quería morir, pero aceptaba su realidad.

“Yo creo en Dios, tengo mi fe… he aprendido mucho estudiando mi biblia y yo se que Dios le dio a todos su día. Es lo que dice Jesucristo, si ese es mi día voy a morir”, dijo durante la entrevista.

A dos días de que se realizara la ejecución, Ramírez recibió una noticia que renovó sus esperanzas. La jueza de distrito, Nelva González, suspendió la ejecución con el argumento de que no había tenido tiempo suficiente para revisar de manera apropiada una solicitud del reo.

Ramírez había pedido que le dieran la oportunidad de conseguir un nuevo abogado para que presentara una solicitud de indulto e investigara las denuncias de que su anterior abogado nunca sometió una petición de clemencia.

Tras conocerse la noticia del indulto temporal, la Oficina del Procurador General de Texas presentó, el miércoles 1 de febrero, una apelación ante el El 5to. Tribunal de Apelaciones del Circuito de Estados Unidos para que se revocara la decisión de la jueza González.

El convicto y su familia permanecieron en suspenso por horas, temiendo lo peor. Pero al atardecer del miércoles, llegó la calma de nuevo. el Tribunal de Apelaciones rechazó la apelación de la Procuraduría y el indulto temporal siguió en pie.

“Estamos bien felices [porque conseguimos] lo que estábamos esperando. Nunca perdimos la fe”, dijo una familiar de Ramírez, que pidió no ser identificada. “Estamos muy contentos de que John puede pelear por lo que no hicieron por él y de que le están dando la oportunidad”, añadió.

La familiar de Ramírez dice que él ha cambiado mucho. Se ha transformado en un ser que quiere ayudar a los demás y aconseja a otros para que no hagan daño. “Tiene un gran corazón, hizo cosas que no se deben hacer, [pero] tiene mucho amor para dar. El tuvo una infancia muy desagradable y creo que todo eso tuvo que ver con los malos pasos que dio”.

Por su parte, el exmilitar mismo ha reconocido, en diferentes ocasiones, la gravedad del crimen que cometió y se ha mostrado arrepentido, aunque tiene otra versión de los hechos.

Los documentos judiciales dan cuenta de que el convicto apuñaló 29 veces a un hombre de 45 años, identificado como Pablo Castro en Corpus Christi, Texas. Después, esculcó en los bolsillos de la víctima, sustrajo 1 dólar 25 centavos y huyó con dos cómplices.

Castro trabajaba en una tienda de conveniencia y había salido para tirar la basura, según declaró una compañera de trabajo. Nunca regresó. Fue declarado muerto en el lugar de los hechos.

Ramírez, quien tenía tenía 20 años cuando ocurrió el crimen, acepta que mató a alguien, pero niega que haya sido durante un robo. Sostiene que la noche del suceso, él y dos amigas salieron a robar para comprar drogas y robaron a otras personas, pero afirma que lo de Castro se trató de una pelea.

Aunque el indulto temporal no revoca la sentencia, este exmarine tiene una nueva oportunidad de que se revise su caso.

Ramírez es uno de los 15 exmilitares que se encuentran detenidos en el pabellón de la muerte en Texas. En Estados Unidos hay un total de 300 veteranos sentenciados a la pena capital.

Texas ha ejecutado a dos prisioneros en lo que va de 2017 y hay una ejecución programada para la próxima semana.

Con información de la periodista de Univisión 45 Houston Rebecca Suárez

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