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El Caballo conoció de cerca a Aleks Syntek: esto es lo que descubrió sobre el cantante y su familia

Hace más o menos 15 años, César Procel empezaba su carrera en la radio y nos comparte uno de sus primeros trabajos y experiencias; aquí su relato de cuando compartió por primera vez con el intérprete de 'Sexo, Pudor y Lágrimas'.
19 Feb 2020 – 06:03 PM EST

Era el 2005 o 2006, creo… la estación de radio en aquel entonces hacía festival dos veces por año, uno en Mayo por el Cinco de Mayo muy celebrado en EEUU, y otro en Septiembre por eso de la Independencia de México. En esa época nos tocaba a varios voluntarios, en su mayoría empleados de la estación, chafiretearle con los artistas. Los transportábamos del aeropuerto al hotel, al centro de espectáculos y de regreso.

Esa vez me asignaron a Aleks Syntek y su equipo de músicos y roadies. Aleks se sentó en la segunda fila, en el medio, justo detrás de la consola del vehículo. Adelante conmigo creo que iba Juan Carlos, exintegrante de Moenia. Aleks sacó de su maletín un aparato parecido a un iPod y lo conectó al auxiliar de la van, desde ahí tocaba varios beats y samples que, me imagino utilizaría en futuras producciones.

Mientras la mayoría de los chavos estaban en su desmadre, Syntek iba muy tranquilo, mesurado en su tema de conversación, haciendo referencia a su familia constantemente. Así, bonito.

No recuerdo muy bien, pero si no me equivoco, llegamos al hotel, hicieron check-in, subieron algunas maletas a sus habitaciones y en menos de 30 minutos ya íbamos rumbo al centro de convenciones para su presentación. La foto compartida fue tomada justo antes de partir.

Después de su presentación, ya de regreso al hotel todos muy contentos querían ir a comer algo y aprovechando el viaje, ir a algún congal ya que al día siguiente regresaban a la CDMX.

Cuando logramos ponernos de acuerdo en la hora, cada quien se fue a su habitación, y yo a mi casa, a ducharme y ponerme mejores garras.

Mas tarde, en el lobby nos pusimos de acuerdo en qué lugar querían ir a comer, todos excepto Aleks. Él prefirió quedarse, dijo que mejor se retiraría a su habitación y le llamaría a su hija que, creo aún era muy pequeñita. A mi me sorprendió su decisión, más que a los demás, ellos ya lo conocían.

Syntek se despidió y los demás, nos fuimos a comer. Después de cenar, en vez de ir a pistear alguien sugirió ir a algún lugar donde pudiéramos aportar algo de lana para la educación universitaria de algunas chicas.

Y yo, pues joven y sin compromisos, acepté ir… sin pudor, ni lágrimas. Me dio igual.


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