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A tres meses del paso de María, el éxodo puertorriqueño llega a las escuelas de Florida

Más de 10,000 nuevos estudiantes boricuas se matricularon entre septiembre y diciembre, una cifra récord para el estado. En la isla, el efecto migratorio ya ha obligado a cerrar algunos colegios.
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Jamás un huracán había impactado tanto a Puerto Rico como María. Nunca tantos puertorriqueños –en toda la historia de la isla– habían decidido migrar y dejarlo todo en tan poco tiempo. Si bien es difícil saber a ciencia cierta cuántos boricuas han emigrado hacia Florida en estos tres meses luego del huracán, algunas estimaciones hablan de más de 200,000. Y a medida que corre el tiempo, la tendencia no para de aumentar. Tanto así, que ya se les considera una fuerza importante para las próximas elecciones legislativas y de gobernador del próximo año.

El Centro de Estudios Puertorriqueños de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (o CUNY Center for Puerto Rican Studies, en inglés) estimó que entre 40,000 y casi 90,000 puertorriqueños llegarían a la Florida en el año inmediatamente después al huracán. De ellos, 9,000 y 15,000 serían niños y adolescentes en edad escolar. Los últimos datos obtenidos por los académicos confirmaron la hipótesis: 10,324 estudiantes llegaron a las escuelas de Florida después del 20 de septiembre de 2017, según cifras de la Oficina del Gobernador del estado y el Departamento de Educación de Florida, publicadas en un nuevo reporte del Centro. “El único indicador confiable, en este minuto, para ver la migración puertorriqueña es el de las matrículas escolares. A tres meses del huracán, las fuentes alternativas de datos no están disponibles o son muy volátiles", dice el estudio.

Así es como en menos de 90 días, el estado de Florida ha experimentado un aumento de casi un 5% en la cantidad total de estudiantes matriculados en sus escuelas. Esto no sólo supone enormes desafíos para las autoridades del estado, sino que también refleja –según las conclusiones del estudio– los ribetes de una migración más permanente y menos efímera en el tiempo: las familias que matriculan a sus hijos se quedarán, claramente, por más que un par de meses antes de regresar a la isla (al menos).

Los números del éxodo
El sistema educativo de Florida ha experimentado un 5% de aumento en su matrícula total de estudiantes, tras el arribo de nuevos alumnos puertorriqueños a sus aulas entre septiembre y diciembre de 2017.
Distrito Escolar (Condado)Número de estudiantes K-12 (2015)Número de estudiantes puertorriqueños tras MaríaIncremento (%)
Orange36,1432,5907.2
Osceola19,9911,9609.8
Miami-Dade19,0107884.1
Broward15,9406424
Polk10,4677006.7
Hillsborough23,6618543.6
Seminole8,1463624.4
Palm Beach9,8243513.6
Volusia6,6302884.3
Todo el estado (Florida)209,27010,3244.9
FUENTE: Florida Department of Education, Centro de Estudios Puertorriqueños, distritos escolares | UNIVISION

Los condados que más estudiantes puertorriqueños han recibido se encuentran Orange (Orlando) y Osceola (Kissimmee), los que suman un 44.1% de los nuevos arribos. Edwin Meléndez, director del Centro de Estudios Puertorriqueños y profesor de urbanismo y planeación urbana de CUNY, dice que la llegada masiva de puertorriqueños a condados en el centro de la Florida –como los mencionados anteriormente– se explica por varios factores, entre ellos la disponibilidad de empleos, un mercado laboral menos competitivo y una vivienda mucho más asequible que otras zonas de EEUU. Pero, por sobre todo, la decisión de migrar se toma a partir de las conexiones sociales –construidas por amigos, familiares y conocidos– que traspasan la información e influyen en la decisión.

Mapa de Florida, dividido por condado, que muestra el número de estudiantes puertorriqueños matriculados luego del huracán María.

Florida –en comparación a lugares históricos de migración puertorriqueña como Nueva York– corre con ventaja, y no sólo por la proximidad del estado con la isla. "En la Ciudad de Nueva York los trabajos son más competitivos y requieren niveles de educación más altos. Las ciudades de Florida, en comparación, no son intensas, no hay altas densidades y es más fácil conseguir un trabajo. De hecho, muchos de los puertorriqueños que hoy viven en Nueva York se están mudando a otros suburbios para tener una vivienda más barata y mejorar su calidad de vida", dice Meléndez.


Más allá de las razones detrás de la decisión donde emigrar, los desafíos siguen siendo palpables tanto en Florida como en la isla. "La integración a un nuevo sistema educativo es compleja", dice Meléndez. Desde el Centro han identificado que los mayores problemas son la barrera lingüistica: aún faltan profesores bilingües en lugares como el centro de Florida, Pennsylvania o Nueva Jersey, todas ellas de mayoría angloparlante pero con alta población de puertorriqueños. Asimismo, para Meléndez es fundamental que existan estructuras de consejería que puedan atacar la desinformación con la que a veces llegan los padres y los estudiantes. "No saben el sistema, no saben los servicios disponibles. Es más, algunos de los padres requieren traducciones. Y todo ello se agrava por el volumen de estudiantes que están llegando", dice Meléndez.

Pero, el migrar hacia el continente se torna aún más difícil para los estudiantes que están en la escuela secundaria y a sólo un par de años de ingresar a la universidad. En Florida –como en todo Estados Unidos– los exámenes de admision a las universidades son en inglés, mientras que en Puerto Rico –si bien existe un test estandarizado en inglés– la mayoría lo toma en español, más conocido como PAA o Prueba de Aptitudes Académicas. En la isla, a diferencia de los Estados Unidos continentales, la educación pública es impartida por completo en español, y el inglés es enseñado como segunda lengua obligatoria en todos los niveles.


¿Y qué implicancias tiene esto en el sistema educacional puertorriqueño? El estudio es categórico: "El éxodo de niños y adolescentes puertorriqueños está dejando un efecto devastador en Puerto Rico. Durante los últimos seis años antes del huracán, más de 10,000 estudiantes emigraron a los Estados Unidos continentales (aproximadamente un tercio de los matriculados en las escuelas de Florida".

De igual forma, el reporte asegura que la matricula total de estudiantes en escuelas puertorriqueñas descendió drásticamente entre 2015 y 2017. Entre esos años, más de 30,000 niños y adolescentes dejaron la escuela, lo que significó una baja de un 7.4% según datos del Departamento de Educación de Puerto Rico, lo que ha significado el cierre de varios establecimientos educacionales a lo largo de la isla. Esto no es solo a causa de los efectos que dejó el huracán María, sino también por la continua migración boricua hacia los Estados Unidos continentales impulsada –en gran parte– por la crisis económica que afecta a la economía puertorriqueña.

De acuerdo a datos del gobierno puertorriqueño, al 20 de diciembre 1,093 escuelas en la isla han abierto de un total de 1,272. Sin embargo, algunas de ellas funcionan solo por media jornada –de 7:30 de la mañana a 12:30 del mediodía– debido a los constantes cortes de electricidad que aún sufre el estado libre asociado. Los municipios con la mayor tasa de escuelas aún cerradas son los costeros como Loíza (43%), Las Marías (40%), Sabana Grande (29%), Cabo Rojo (20%), y Río Grande (20%).

"El problema, también, es que los estudiantes que están en áreas más remotas (y cuyas escuelas siguen cerradas) tienen que viajar unas distancias largas. Y en casos donde la familia no tiene transporte, a veces puede tomarle a un estudiante son más de una hora en llegar a una escuela que esté abierta", dice Meléndez. "Eso crea una clase de problemas, de logistica. Problemas de toda clase".