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La lucha por aumentar el salario mínimo de los trabajadores de comida rápida a 15 dólares por hora comenzó en Nueva York en 2012 y se propagó a otras ciudades del país. La reciente aprobación de la ley de horario justo en Nueva York es parte de los esfuerzos para que estos trabajadores tengan mayores derechos laborales.

Esta ley de Nueva York permitirá que los trabajadores de comida rápida tengan un horario justo

Esta ley de Nueva York permitirá que los trabajadores de comida rápida tengan un horario justo

Una ley recientemente aprobada en la ciudad de Nueva York y que entra en vigor en noviembre prohíbe modificaciones de último momento en los horarios de los trabajadores de establecimientos de comida rápida.

La lucha por aumentar el salario mínimo de los trabajadores de comida rá...
La lucha por aumentar el salario mínimo de los trabajadores de comida rápida a 15 dólares por hora comenzó en Nueva York en 2012 y se propagó a otras ciudades del país. La reciente aprobación de la ley de horario justo en Nueva York es parte de los esfuerzos para que estos trabajadores tengan mayores derechos laborales.

NUEVA YORK. - A Violeta Luis Dauze se le hace difícil contar con un horario que le permita organizarse. Un día cree que trabajará una determinada cantidad de horas y, de pronto, la mandan antes a su casa. Ella es una dominicana de 60 años que trabaja en un McDonald's en Harlem, y la suya es una historia compartida por muchos trabajadores de restaurantes de comida rápida.

No solo se altera el horario sino el dinero con el que ese trabajador cuenta.

"A veces te ponen que vas a trabajar ocho horas pero terminan siendo cinco porque te dicen que te vayas. Te dan cuatro días de trabajo pero se convierten en tres", cuenta Luis Dauze.

Una ley aprobada a fines de mayo en la ciudad de Nueva York busca acabar con esa inestabilidad en los horarios de estos trabajadores al requerir que los empleadores de restaurantes de comida rápida informen con tiempo a los empleados sus horarios y cambios de turno.

Así, con un horario estable, los empleados pueden organizarse mejor y conseguir un equilibrio entre sus vida y el trabajo para poder cumplir con otras responsabilidades, planificar su jornada y su presupuesto.

Violeta Luis Dauze, al centro, tiene 60 años y aunque contempla eventual...
Violeta Luis Dauze, al centro, tiene 60 años y aunque contempla eventualmente el retiro, confía que los próximo trabajadores de restaurantes de comida rápida gocen de mayor estabilidad en sus horarios.

"Horarios predecibles y paga predecible deben ser un derecho, no un privilegio", señaló el alcalde Bill de Blasio el 30 de mayo cuando el proyecto se convirtió en ley, que según ha dicho protegerá a 65,000 trabajadores.

La ley, que entra en vigor en noviembre, prohíbe modificaciones de último momento en los horarios de los trabajadores de establecimientos de comida rápida. Asimismo, la ley obligará a los empleadores a comunicar los horarios con al menos dos semanas de antelación y a pagarles extra a sus empleados cuando deban adaptarse a cambios de último momento.

Este paquete de leyes requerirá, a su vez, que los empleadores se aseguren de que sus trabajadores tengan al menos 11 horas de descanso entre un turno y otro.

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"Yo quisiera tener un horario fijo"

El esposo de Violeta Luis Dauze tiene cáncer y dos veces a la semana recibe tratamiento en el hospital. "Si tuviera un horario fijo, me puedo ir con él a los appointments y si llego temprano a la casa, puedo cocinar".

En cierto momento, lunes y martes eran sus días de descanso y por unas semanas pensó que su horario se quedaría así. Podía acompañar a su esposo a las citas pero de pronto le pidieron trabajar de 9:00 am a 5:00 pm, lo que impedía acompañarlo a sus tratamientos médicos.

Ella prefiere trabajar temprano en la mañana y alguna vez, al comentar que le gustaría tener su horario fijo, la manager le respondió: "Nadie puede tener un horario fijo".

Para Luis Dauze, esta semana ejemplifica las fluctuaciones en el horario que enfrentan trabajadores como ella. El lunes trabajaría ocho horas pero hizo siete; el martes tendría el horario de 12:00 a 6:00 pm pero la sacaron a las 4:00 pm y el miércoles, como "estaba demasiado busy", pudo hacer nueve horas, de 5:00 am a 2:30 pm.

Entre idas y venidas, Luis Dauze ha trabajado casi 20 años en restaurantes de comida rápida. Cuenta que no fue a la escuela y que ha seguido en este tipo de labor porque desde niña le gusta cocinar. Trabaja porque siente que hace la diferencia con su esfuerzo y porque se sostiene con su propio sudor, dice.

Pero así como le incomoda que le modifiquen su horario, también se siente mal que suceda lo mismo con otros. "Al igual que a mí, a una señora que se pasa mapeando y secando, le dicen 'vete'. No tienen consideración", asegura.

Si bien esta trabajadora se siente próxima a su retiro, ella quisiera que esta ley traiga mayor calidad de vida para otros como ella que vengan después.

El presidente de la unión de trabajadores 32BJ, Héctor Figueroa, ha dicho que esta ley "permitirá que los trabajadores planifiquen su vida y cuiden a sus familias".

Luis Dauze, madre de dos hijos, espera que llegue noviembre para ver cambios. "Se sentirá bien saber que tienes tu horario, que no te van a mandar a tu casa".

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