Juicios

Desgarrador testimonio del padre de los niños asesinados por la niñera dominicana en Nueva York

Kevin Krim estaba de viaje y cuando aterrizó en Nueva York el 25 de octubre de 2012 y encendió su teléfono comenzó a recibir el torrente de mensajes de texto de amigos y familiares preocupados, diciéndole que “algo había pasado”.
14 Mar 2018 – 12:38 PM EDT

Kevin Krim estaba de viaje y cuando aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York el 25 de octubre de 2012 y encendió su teléfono comenzó a recibir el torrente de mensajes de texto de amigos y familiares preocupados, diciéndole que “algo había pasado”.

Aún no lo sabía, pero sus hijos, Lucia y Leo, de seis y dos años de edad, habían sido hallados muertos, degollados, en su apartamento en Manhattan.

Krim dijo que estaba confundido e intentando dar sentido a lo que leía, preguntándose “¿qué pasa? ¿qué pasa?”, cuando una aeromoza le pidió entrar a la cabina del avión y allí recibió una llamada de su suegro, quien le dio la noticia.


Se sentó en el piso y lo escuchó: “Es lo peor que uno se pueda imaginar. Esperaba que fuese una pesadilla y no lo era”, testificó Krim, por primera vez, el martes en otro día de juicio contra Yoselyn Ortega, la niñera dominicana acusada de asesinar a los dos menores en su departamento hace cinco años, por razones que aún se desconocen.

Dos policías lo levantaron del piso, alguien lo tomó por el brazo, otra persona tomó su bolso y lo único que el hombre atinaba a decir era “¿qué pasa?”, cuando vio que en su teléfono había un mensaje de voz de su esposa, Marina.

“Oprimí el botón para escucharlo y lo único que oí fueron gritos de fondo. Me desmoroné en el suelo”, continuó Krim, en otra jornada dramática que arrancó lágrimas a los miembros del jurado.

El hombre fue trasladado al hospital, donde se encontró con su esposa, desesperada, quien había hallado los cadáveres de los niños en un charco de sangre en la vivienda.


“Estaba llorando. Estaba medio agitado porque no quería que la gente me tocara. Nadie parecía saber muchos detalles pero decían que había sido la niñera quien los había matado”, dijo Krim.

Ortega, acusada de asesinato en primer grado, se ha declarado no culpable por motivos de demencia y aunque sus abogados no niegan que fue ella quien mató a los niños, alegan que fue un acto de locura porque es una enferma mental y no debe ser responsabilizada por el crimen.

La niñera asegura que no recuerda haber atacado a los niños y que escuchó voces que le decían que matara gente.

Sin embargo, la Policía dijo que estando en custodia después de los asesinatos, Ortega hizo declaraciones que la pusieron en evidencia como una empleada resentida e insatisfecha con sus jefes, quienes le cambiaban el horario de trabajo constantemente y le pedían hacer trabajo de mucama, y que dijo que les había hecho daño a los niños porque tenía problemas económicos y estaba furiosa con sus papás.


Krim, por su parte, describió entre lágrimas el momento en que se despidió de los niños al ver los cadáveres en el hospital.

“Lulu y Leo estaban acostados en mesas de hospital con sábanas hasta las barbillas. Se veían bellos y extraños. Habían perdido mucha sangre y estaban azules. Pero aún tenían esta piel perfecta, las pestañas largas. Me arrodillé, los besé y les dije adiós”, afirmó, el hombre de 42 años de edad, quien después de la tragedia tuvo otros dos hijos con Marina, además de una niña que tenía 3 años de edad cuando mataron a sus hermanitos.

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