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El Vuelo de la Victoria Capítulo 8

25 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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cristina: no me rechaces,

andrés.

andrés: yo no quiero esto.

cristina: en la universidad

te gustaban mis besos.

andrés: cuando estudiamos

salimos muchas veces,

sí, es cierto.

nos divertimos...

a veces, con unos tequilas,

nos besamos.

cristina: ahora vas a culpar

unos cuantos tequilas, ¿no?

andrés: no, cristina,

lo que yo te estoy tratando

de decir es que sí, es cierto

que alguna vez salimos.

también es cierto

que yo nunca te engañé,

nunca te di esperanzas.

tú siempre supiste lo que yo

sentía por victoria.

cristina: sí, a mí siempre

me hablaste de ella, en cambio,

a ella nunca le hablaste de mí.

andrés: te hablé de ella

y te voy a seguir hablando,

porque victoria es el amor

de mi vida, entiéndelo.

cristina: cállate,

porque el amor de tu vida

te abandonó.

andrés: la voy a buscar,

la voy a encontrar,

y yo no voy a regresar

hasta que no esté de vuelta

conmigo.

raúl: te estoy buscando,

y estás acá.

[suspira]

victoria: ¿qué pasó?

raúl: ¿estás consciente

de que tienes el don

de la velocidad?

lo tienes,

es que si corres así,

nadie te va a alcanzar nunca.

victoria: [ríe]

pues muchas gracias, doctor,

pero mejor ni me diga eso

porque la verdad es que,

ahorita, lo que más quisiera

es que andrés me alcanzara.

raúl: ¿cómo, todavía no aparece?

victoria: no sé nada de él,

ni sus luces.

raúl: bueno,

seguramente está bien,

no--no te preocupes.

victoria: ojalá.

ojalá que sí porque la verdad

es que ya estoy bien preocupada.

raúl: no,

tranquila.

oye, ¿y si mejor te invito

a un licuado de proteínas?

digo, te sirve

para que te puedas reponer

y así te distraes un poco.

¿quieres?

victoria: pues tengo poco tiempo

porque ya va a empezar

mi próxima clase, pero...

pues sí, me gustaría, además,

así voy a tener mi--

mi propio programa de radio

en vivo y en directo, ¿no?

ambos: [ríen]

raúl: y para ti solita.

victoria: bueno, pues.

raúl: ¿sí? bueno, si tenemos

poco tiempo, hay que

aprovecharlo, además,

antes de que llueva,

vente, vamos, vente.

¿qué prefieres, vainilla

o chocolate?

victoria: pues nunca he probado

esos licuados que dice.

raúl: te van a encantar.

victoria: ¿sí?

raúl: sí.

victoria: ¿y cuál está más

bueno?

raúl: pues depende...

victoria: muchas gracias

por el licuado, ¿eh, doctor?

está buenísimo.

además, ya don clemen

me trae asoleada

con que "tienes que comer carne,

tienes que comer proteína,

tienes que comer verdura".

y pues ¿de dónde voy a sacar yo

tanto para comer?

nomás que le muerda la pata

al perro de la vecina.

y ni ese, porque está reflaco.

raúl: [ríe]

oye, es que hablas muy chistoso.

ambos: [ríen]

raúl: pero mira, lo que dice

clemente es importante, ¿sí?

te tienes que tomar más en serio

el tema de la alimentación, ¿sí?

este entrenamiento requiere

de una alimentación.

si necesitas alguna ayuda,

me dices, yo te ayudo.

victoria: no, no, ni lo mande

dios, pues.

muchas gracias, se lo agradezco.

pero allá en mi pueblo tenemos

un dicho que dice

que "la hambre nos tira,

pero el orgullo nos levanta".

raúl: no, no, es "el" hambre.

victoria: bueno, el hambre.

[ríe]

así que, bueno,

como le iba diciendo,

pues esto se lo acepto.

pero la próxima vez

yo le invito.

raúl: bueno, está bien.

victoria: aunque sea

con mi valedora, la doña que--

que trae las tortas de tamal.

raúl: ajá.

victoria: ella me fía a veces,

y pues igual y un día

le puedo invitar una,

¿cómo le ve?

raúl: órale, pero digámosle

"amiga", en lugar de "valedora".

victoria: amiga.

raúl: amiga, ¿eh?

oye, ¿sabes que me gusta mucho

escucharte hablar de la vida?

lo haces de una forma

tan diferente a las demás.

porque además, digo,

independientemente

del talento de cada quien,

veo que no saben cómo enfrentar

las adversidades en la vida,

y tú, sí.

victoria: bueno, pero pues solo

porque yo soy muy fregona.

la mera verdad es porque yo

he tenido al mejor maestro.

raúl: mm, pues sí, supongo,

andrés, ¿no?

victoria: usted, doctor.

la forma en que yo pienso

se la debo a usted.

escucharlo todas las noches

en su programa

como si me hablara

a mí directamente...

raúl: bueno, pues...

victoria: doctor, usted nunca

debe olvidar que donde usted

menos se imagina hay alguien

que está a punto de desfallecer.

y sus en palabras tiene que

estar seguro que nos ayudan

a levantarnos.

es bellísimo lo que usted hace.

debería sentirse bien orgulloso.

no, no se moleste en contestar,

hay emociones que no salen

de la boca.

mire que si lo sabré yo.

raúl: [suspira]

[música]

[música]

victoria: [suspira]

[celular]

gloria: ¿se puede?

andrés...

victoria: ¿andrés?

andrés, ¿eres tú?

gloria: aquí no vuelvas

a llamar, malnacida.

mi hijo ya comprendió

qué clase de bicha eres,

no quiere saber nada de ti.

victoria: tengo que hablar

con andrés.

gloria: ya sé que no te importa

lo mucho que él pueda sufrir

a tu lado.

quieres acabar con él,

como has hecho con todo

lo que tocas.

¿eh?

hasta con esa que es,

dizque tu mejor amiga, ¿eh?

no.

yo no te voy a permitir

que le hagas ningún daño

a mi hijo,

ninguno.

victoria: a ver, señora,

ya párele, andrés es mi esposo

y tengo que hablar con él.

gloria: pero no por mucho

tiempo, porque él está iniciando

una relación con cristina.

y seguramente, la próxima vez

que lo veas será para que él

te pida el divorcio.

victoria: ¿y se cree que yo

le voy a creer eso?

si usted es una mentirosa,

no hace nada más que decir

mentiras.

gloria: ¡bastarda!

andrés: ¿se puede saber

qué haces en mi cuarto

y con mi teléfono, mamá?

gloria: ay, hijo, por dios,

qué sustazo me pegaste.

andrés: perdón, mamá,

pero si no estuvieras aquí

espiando en mi teléfono,

no te habrías asustado.

gloria: ay, oye, pero no tienes

por qué hablarme así.

entré porque estaba sonando

el teléfono pero no alcancé

a contestar.

andrés: pero, mamá,

¿cómo vas a contestar

mi celular, por favor?

salte, sal.

gloria: ay, pero qué carácter.

mejor me voy a adelantar.

te espero en la terraza

para la--la cita que tenemos.

y ya bájale a tu carácter, ¿no?

andrés: [piensa] seguro era

victoria.

si tan solo volvieras

a llamar, princesa...

victoria: hola, ma.

chencha: hola, mi hija.

victoria: eso huele rico.

¿cómo estás?

chencha: ven, siéntate a comer.

victoria: no, ma, no tengo

hambre.

chencha: ¿cómo que no tienes

hambre?

siéntate.

victoria: [suspira]

ay, pues...gracias.

chencha: ¿qué pasó?

victoria: le hablé a andrés.

chencha: para acabarla.

victoria: sí...

pero pues, que esto de ya

no tener noticias,

me estaba matando.

nomás que ahora que ya

las tengo, estoy peor.

chencha: pues ¿qué te dijo?

victoria: él no me dijo nada,

me contestó doña gloria.

chencha: ¿la bruja?

victoria: ajá, y ahora estoy

para acabarla.

chencha: mi hija,

ya no es lo que yo te diga,

lo has vivido en carne propia.

esa mujer es mala y peligrosa,

y tú no quieres entender

que no te debes

de poner enfrente.

victoria: y pues ¿qué hago?

chencha: primero que nada,

preocuparte por lo importante,

mi hija, ya casi no tenemos

ni para comer.

y si quieres ganar

en las competencias,

te tienes que alimentar mejor.

así es que o te dejas

de preocupar por lo que pasa

en el pueblo o nos regresamos

allá para resolverlo.

victoria: no, ma, claro que no.

yo no voy a regresar al pueblo.

no me voy a ir así sin luchar

por mi sueño, ¿cómo?

chencha: pues por eso,

tienes que luchar,

si no, se desvanece.

victoria: pero es que andrés,

¿qué va a pensar de mí?

eso me preocupa, ma.

me preocupa mucho.

gloria: vaya,

hasta que apareces.

andrés: [suspira]

no sigas por ahí, mamá,

que de verdad no estoy de humor.

gloria: ay, mejor, no vayas

a comer nada

porque te va a caer muy mal.

el cliente

con el que tenemos la cita

para ver las instalaciones

va a aparecer

en cualquier momento, ¿eh?

por favorcito,

pon tu mejor cara.

andrés: es la única que tengo,

mamá, pero como tú quieras.

a mí realmente no me importa.

gloria: bueno, de verdad, no sé

qué pretenden tu hermana y tú.

¿será volverme loca?

elena es otra que con su actitud

me tiene tan atormentada...

elena: ¿estás loco?

¿se te olvida lo que pasó--?

por poco nos descubre.

julio: no va a pasar nada

de eso,

tu mamá salió hace rato,

andrés tampoco está.

¿cómo sigues?

elena: mal, mal--

cuando no me afecta

el malestar físico,

me afecta la angustia.

es que es horrible vivir

con esto de no saber

si estoy embarazada o no.

julio: lo estuve pensando,

elena.

lo mejor es que vayas

al médico.

elena: no.

julio: como bien acabas

de decir, la duda es lo peor.

es mejor salir de ella y ya.

elena: pero es que...

¿y si es cierto, eh?

¿qué hago yo?

es que mira, pienso en mamá,

en su reacción.

no tengo paz, julio.

julio: [suspira]

tal vez...piénsalo,

tal vez es solamente

un malestar estomacal.

si siempre tomaste precauciones,

no hay nada que temer.

elena: es que--es que ¿por qué

tuvo que pasarme esto a mí?

julio: [suspira]

elenita, te estás adelantando

a los acontecimientos.

elena: ayúdame, julio,

no me dejes sola con esto.

mi amor,

vamos al médico juntos.

victoria: hola, doctor.

raúl: hola.

pues siéntate, por favor.

victoria: gracias.

raúl: tienes cara de triste,

¿qué pasa?

victoria: uy, ¿qué más va a ser?

raúl: no puedes seguir así,

tienes que hacer algo.

victoria: para serle honesta,

pedirle un favor.

raúl: por supuesto, lo que sea,

¿en qué te ayudo? dime.

victoria: ¿de verdad, sí me

puede ayudar?

raúl: por supuesto que sí.

victoria: mire, lo que pasa

es que he estado intentando

comunicarme con andrés,

pero no me contesta,

no--no puedo hablar con él.

y entonces yo pensé

que a lo mejor y usted

le puede llamar por mí.

raúl: a ver, ¿cómo?

¿que yo le hable?

victoria: sí, pues lo que pasa

es que si su mamá contesta

el teléfono, bueno, pues usted

siendo un doctor educado y todo,

a usted no le va a negar

la palabra...a mí no me deja

hablar con él, pues.

raúl: lo sigues queriendo mucho,

¿verdad?

victoria: sí...

con todo mi corazón, doctor.

lo quiero para toda la vida y...

y pues, la verdad,

es que yo no creo

que pueda seguir así sin él.

raúl: ¿cuál es el número?

victoria: 833...

217...

21.

[música]

[música]

andrés: ya, ma.

gloria: ay, muchas gracias,

mi amor.

andrés: de nada.

gloria: ay, qué lindo

que me acompañaste.

sin ti no me salen los negocios,

no sé bien por qué.

andrés: pero tú ya sabes

mover este hotel,

no me necesitas para nada, ma.

gloria: no, mi amor,

tú eres el alma de aquí.

[celular]

buzón: usted se ha comunicado

con andrés santibáñez.

deje su mensaje y a la--

raúl: no, no contesta,

entra el buzón.

victoria: ¿y qué tal si le pasó

algo?

raúl: no creo, no creo,

las malas noticias

se saben rápido, no creo.

victoria: seguramente,

no me atiende porque está

su mamá.

esta señora es una metiche,

me cae que es una metiche.

raúl: bueno, también hay

una cosa: andrés no es

ningún niño y no está bien

que su mamá se meta

en su vida así.

victoria: ¿usted cree que andrés

me haya dejado de querer?

raúl: no lo sé.

victoria: claro que sí, doctor,

pues si usted sabe todo,

usted es bien visto.

a mí no me lo puede negar,

pues usted en su programa

siempre ha sido muy inteligente.

raúl: mira, gracias,

pero nadie en el mundo

lo sabe todo.

victoria: yo digo que usted sí.

raúl: podría...pues sí,

deducir algunas cosas,

pero no todo.

victoria: bueno, y de lo que yo

le he contado,

pues ¿usted qué deduce?

raúl: bueno,

con respecto a eso,

deduzco que andrés es...

es muy afortunado

por tener el amor más puro

que pueda existir.

julio: elenita, mi elenita,

por favor, deja de llorar

que con lágrimas,

nada vamos a lograr.

elena: es que las lágrimas

son mi único desahogo.

y si no lo hago contigo,

entonces, ¿con quién?

julio: mira.

¿sabes qué?

creo que estás pensando

en lo peor.

elena: pero--pero, julio.

julio: escúchame muy bien,

yo no puedo ir contigo

al médico.

porque si vamos juntos,

nos van a descubrir.

elena: pero es que si estoy

embarazada, también.

julio: bueno, entonces acepta

mi consejo:

ve a un médico,

porque un doctor es el único

que nos puede sacar de dudas.

elena: julio...

raúl: ojalá que andrés

pueda darse cuenta

de lo hermoso que tiene contigo

antes de que sea demasiado tarde

y te pierda.

victoria: ¿cómo me va a perder

si estamos casados?

raúl: a ver, oye,

me gustaría saber una--

victoria: ¿qué cosa?

raúl: no, nada, mejor--

victoria: a ver, doctor,

¿qué pasó?

pues ¿que no se supone

que hay confianza?

raúl: [suspira]

victoria: dígalo, pues.

raúl: es que no sé.

¿no has pensado que sí pueda

ser cierto lo que dijo

la mamá de andrés de que tenía

algo que ver con esta cristina?

¿puede ser o no?

si hubiera algo con él,

¿podrías perdonar esa traición?

cecilia: no, mi amor.

[llora]

por más que he buscado un dato,

una información,

algo--algo que me parezca

conocido,

no he logrado nada.

estoy desesperada.

ese lugar donde dejé a mi hija

aparece todas las noches

en mis peores pesadillas.

pero no, no logro dar con él.

jorge: ay, mi amor, de verdad,

créeme que lo siento mucho.

pero ya, mi vida,

no te martirices más

y alcánzame.

mira, desde aquí podemos

monitorear cómo va

el investigador.

cecilia: no, jorge, te juro

que sería peor.

jorge: no, no creo

que pueda ser peor.

y menos para mí, que todavía

me queda mucho tiempo acá.

cecilia: mi amor,

sé que estás cansado

de escuchar esto,

pero lo siento mucho.

y sé el esfuerzo que estás

haciendo por mí, pero...

no puedo.

jorge: no, cecilia,

no te imaginas cuánto.

pero está bien, está bien,

como tú digas.

te deseo mucha suerte.

[piensa] esta situación

se está volviendo insostenible.

espero que pronto encuentre

a su hija, porque tanto dolor

puede destruir

nuestro matrimonio.

y eso sería como acabar

con mi vida.

victoria: no,

no lo perdonaría

porque las traiciones

no se perdonan.

pero pues...

es que cuando se quiere tanto

como andrés me quiere a mí,

no se engaña, doctor.

raúl: ¿sabes?

es admirable lo mucho

que confías en él.

victoria: es que...mire,

si usted conociera a andrés,

usted sabría por qué

confío en él.

andrés: yo creo que ya debería

estarte buscando, ¿no?

victoria: a lo mejor y ya

lo está haciendo.

raúl: bueno, no sé.

victoria: yo quisiera.

ay, doctor, ya, es que no sé,

estoy bien enredada.

raúl: ¿por qué?

¿por qué estás enredada?

victoria: porque me la paso

todo el día aquí, corriendo y--

y yo me doy cuenta que esta

es la vida que yo quiero.

raúl: ajá.

victoria: pero por otro lado

también me siento culpable

porque estoy casada y--

pues se supone

que debería estar con él.

raúl: o él contigo, ¿no?

me contaste que andrés ha sabido

toda la vida tus planes.

victoria: sí...

raúl: mira, a mí me gustaría

poderte dar más ánimos,

pero pues no puedo.

y tengo que ser sincero contigo.

yo creo que vas a tener

que elegir.

porque, pues por lo que yo veo,

andrés no va a venir.

mira, lo mejor...

lo mejor es que no te engañes.

si andrés viene,

será para pedirte que regreses

con él a la hacienda.

victoria: eso no lo voy a hacer.

raúl: bueno, por eso te digo,

tienes que elegir.

porque si regresas,

pierdes todo aquí.

si te quedas aquí,

pierdes a andrés, es así.

victoria: ay, no...

raúl: es una decisión

que solamente puedes tomar tú.

solamente tú.

gloria: muchas gracias,

hijo de mi vida.

otro problema que me ayudas

a solucionar.

el cliente quedó totalmente

satisfecho.

andrés: qué bueno que se arregló

esto, ma, porque así me puedo ir

más tranquilo.

gloria: ¿cómo?

¿qué dices?

andrés: ma, he estado pensando

mucho.

victoria tiene que estar

en la ciudad.

gloria: ¿victoria?

andrés: sí, victoria.

es el sitio donde ella

siempre quiso ir.

la ciudad, para hacerse--

atleta profesional.

y el padre esteban no me lo dice

porque victoria es su ahijada

y la está solapando.

gloria: ay, andrés, por dios--

¿qué voy a hacer contigo?

andrés: te voy a dar una idea,

ma,

la misma de siempre:

apoyar a tu hijo.

porque con tu apoyo o sin él,

la voy a ir a buscar.

te dejo, ma.

gloria: no, espérame, andrés--

andrés: me voy con prisa.

gloria: ¡por favor, andrés!

andrés: voy a hacer mi maleta.

[música]

raúl: pues estuve muy satisfecho

con--con la preselección

que hizo clemente

de los jóvenes.

esta temporada hay jóvenes

muy talentosos,

muy divertidos.

bueno, hasta chistosos.

[ríe]

¿me pasas la mantequilla?

¿qué les pasa?

gracias.

>> es que estás extraño, raúl,

porque desde que llegaste

no has dejado de hablar.

raúl: bueno, ¿y qué tiene

de malo eso o qué?

elsa: papá, es que tú

no eres así.

es más,

es la primera vez que te escucho

hablar de los prospectos

a grandes atletas.

raúl: bueno, yo nada más

les estoy contando cómo fue

en el día.

elsa: pues es que eso

es lo raro, pa.

raúl: ¿por qué?

elsa: por la forma

tan entusiasta que estás

contando un día normal.

raúl: [suspira]

>> sí,

regularmente eres parco,

porque no compartes nada.

elsa: siempre estás

a la defensiva.

como si estuvieras

esperando un golpe.

pero hoy...

>> parece que te hubieran

cambiado la vida en un instante.

raúl: par de exageradas,

¿qué les pasa?

elsa: bueno, si tú lo dices...

[victoria] allá en mi pueblo

tenemos un dicho que dice

que "la hambre nos tira,

pero el orgullo nos levanta".

[raúl] no, no, es "el" hambre.

[victoria] bueno, el hambre.

[ríe]

elsa: [ríe]

no, bueno...

raúl: ¿qué?

elsa: definitivamente,

me cambiaron al doctor

raúl de la peña.

¿quién es usted

y qué hizo con mi papá?

>> la niña tiene razón, raúl.

tú estás enamorado.

no lo niegues, estás enamorado.

cinta: ay, ahora sí que las

gallinas se rifaron durísimo.

ay, mira nomás qué huevos

tan chulos pusieron.

ay, yo no sé por qué los cerdos

no ponen tocino y pues ya

tendríamos el desayuno armado.

>> oye, tú.

cinta: [gime]

achis.

ay, alguien anda asustando.

yo clarito escuché

que alguien me hablaba.

>> mensa, te estoy hablando.

cinta: ay, jesús alberto.

ay, mamacita, se me hace

que por aquí espantan.

[susurra]

>> [grita]

cinta: [grita]

qué susto me metiste, muchacha.

>> [ríe]

¿me das un taco?

cinta: ¿un taco?

>> ajá.

cinta: oye, pero ¿tú de dónde

saliste, chamaca?

yo nunca te había visto

aquí en el pueblo.

>> quiero un taco con carne,

nopales, limón

y mucha salsa picante.

cinta: ay, mira, tú saliste

bien abusada, ¿eh?

ah, ¿sí?

yo también quiero, pero no uno,

tres tacos, fíjate.

oye... ¿y tú de quién eres hija?

>> ¿yo?

pues de mis papás.

pero hace mucho tiempo

que diosito se los llevó.

por eso parece que tengo

mucha hambre,

tengo mucha hambre.

es como si hace mucho tiempo

no hubiera comido.

cinta: pues mira, yo no sé

cómo sea en tu casa.

pero, aquí, si quieres comer,

vas a tener que trabajar.

¿sabes hacer el quehacer

de una casa?

>> claro, mis papás

me enseñaron desde muy chiquita

a planchar, a barrer, a trapear,

a lavar trastes.

pero no a cocinar,

porque me como todo lo que hago.

cinta: no, pues mira nada más.

quién me iba a decir que me iba

a encontrar una chalana.

ay, es que ya me hace falta

una secretaria, porque mira:

yo soy toda una licenciada

en ciencias de la limpieza

del hogar, ¿eh?

>> ¿y mi taco?

cinta: ¿y la chamba?

>> si no hay taco,

no hay chamba.

y si no hay chamba,

no tienes secretaria,

¿cómo la ves?

andrés: cinta... ¿qué haces?

cinta: no, pues aquí con--

ay, cristo, señor--

andrés: ¿qué te pasa, has visto

un fantasma o qué?

cinta: ay, no, pues ya ni sé.

usted pásele, joven,

yo ahorita lo alcanzo.

ay, es que no se pudo

haber subido.

ay, no, no, yo mejor me voy.

ay, señor andrés...

espéreme.

[gime]

[susurra]

>> ¿quién es ella, raúl?

raúl: ¿eh?

>> ¿quién es la mujer

de la que te enamoraste?

raúl: mira, no me pasa nada.

nada.

¿saben?

voy a hablar por teléfono,

no me tardo, permiso.

elsa: ¿sí crees que sea

cierto eso, tía?

¿crees que mi papá

está enamorado?

¿y si lo perdemos?

andrés: [piensa] algo grande

tuvo que pasar

para que te fueras.

pero no le vamos a dar el gusto

a nadie, te voy a encontrar.

mi amor, te voy a encontrar.

[música]

[música]

chencha: cuando termine

me lo presta a mí.

victoria: sí, "amá".

chencha: a ver si consigo algo,

porque ya que de puerta

en puerta no he conseguido nada.

hasta me chamaqueó la chamaca

de la planchada, imagínate.

victoria: mamá, no seas necia.

ya te dije que ya lo pensé.

y pues tú estás más tronadita

que yo, si alguien tiene

que trabajar soy yo.

chencha: ah, me dijiste

tronadita...

no lo voy a aceptar, victoria.

imagínate esa locura

que tú me mantengas a mí, no.

victoria: mira, yo soy tu hija

y me tienes que hacer caso.

chencha: [ríe]

así me gusta verte, hija.

victoria: gracias.

chencha: sonriendo, siempre.

no con esa tristeza que traes

a cuesta desde que llegamos.

victoria: bien sabes por qué.

chencha: ay, mira,

mejor cambiemos el tema, ¿sí?

victoria: "se solicita...

con experiencia".

chencha: ¿ya encontraste algo,

hija?

victoria: no, todavía no, ma.

[piensa]

no, mejor no le digo nada.

si sabe que es en un bar

se va a morir.

mejor voy y pues.

ya veré cómo le hago

con esto de la experiencia.

[música]

gloria: hijo, has sido

de mucha ayuda en estos tiempos.

creo que ya no podría manejar

las empresas sin ti.

mañana nos levantamos tempranito

porque tengo una reunión

con los propietarios

de un terreno que me encanta

para el nuevo hotel.

andrés, ¿me estás escuchando?

andrés: perfectamente, mamá.

gloria: es que estás muy raro,

hijo.

andrés: porque me doy cuenta

de lo que estás haciendo.

gloria: no te entiendo.

andrés: mamá, quieres seguir

reteniéndome con la excusa

de los negocios.

pero no me puedo quedar más.

gloria: andrés...

andrés: mamá, tengo que pensar

en mi vida.

gloria: tu vida está aquí,

con tu familia, con nosotros,

que no solo te queremos.

te necesitamos.

andrés: mamá, lo siento.

pero te vas a tener que apoyar

en mi hermana, porque yo me voy

a la ciudad a buscar a victoria.

victoria: pues--pues sí,

pero ¿cómo se supone que tenga

experiencia si nadie me da

la oportunidad de trabajar?

zulema: tal vez tengas razón,

victoria, así me dijiste

que te llamas, ¿no?

victoria: sí, así me llamo.

zulema: digo, tienes razón

con ese asunto

de la experiencia, pero--

yo tengo un bar, no una escuela.

victoria: por favor,

señora zulema, por favor,

deme la oportunidad.

mire, usted tiene

cara de buena gente y yo

de verdad necesito la chamba.

zulema: mira, te lo pongo así.

reúnes casi todos

los requisitos: eres bonita,

de buena presencia,

joven, simpática.

pero si no sabes

agarrar una charola--

victoria: pero usted

no se preocupe que yo aprendo

de volada, yo me voy

a poner las pilas.

ande, deme la oportunidad.

zulema: no lo dudo, pero--

victoria: pero por favor.

ándele... me va a decir que sí,

¿verdad?

zulema: [suspira]

[ladridos]

chencha: mira nada más la hora

que es y victoria que no llega.

clemente: buenas noches,

doña chencha, ¿cómo le va?

chencha: buenas noches,

ahí la llevo, mi don.

victoria no está.

clemente: ah, pues mucho mejor.

porque así preparamos todo

y le damos la sorpresa.

chencha: ¿cuál sorpresa?

clemente: [ríe]

la sorpresa que hoy va a comer

como lo que es, toda una atleta.

mire, mire, mire, mire, mire.

¿qué le parece esta fuente

de proteínas?

chencha: ah, pues está muy bien,

pero ni le preguntemos

al pobre pescado.

si hasta parece que quiere

hablar con los ojos.

clemente: [ríe]

con la cabeza vamos a hacer

un caldo, me queda muy rico.

sí sabe que tiene

muchos nutrientes, mire, tome.

tome, tome, tome--

chencha: ay, qué pena,

don clemente,

me da harta vergüenza.

yo no tengo

con qué pagarle tanto.

clemente: no, no tiene por qué.

esto lo hago porque quiero.

porque creo en victoria,

en su talento.

y sobre todo porque sé que ella

tiene que comer muy bien.

así que no se preocupe por nada,

señora, ¿eh?

vamos a cocinar,

porque no debe tardar victoria.

por cierto, ¿adónde fue?

[música]

victoria: lista,

lista, doña zule.

zulema: vaya, te queda

a todo mecate.

a ver, a ver, una vueltecita.

te ves muy bien.

tal vez demasiado bien.

clemente: esta niña ya debería

estar cenada y dormida

para sus ocho kilómetros

a las cuatro de la madrugada.

chencha: no se ponga así,

don clemente, seguro que anda

por ahí corriendo como loca.

capaz que para ahorrarse

el metrobús se vino corriendo

desde donde estaba.

clemente: es que tampoco

se trata de correr a lo loco

detrás del microbús.

ella tiene un programa

de entrenamiento y eso no dice

"corretear al microbús".

dice "cenar y dormir temprano".

a ver, doña chencha, ya, ya,

dígame dónde está, ¿sí?

chencha: no, pues a buen árbol

se arrima, si yo con trabajo

sé llegar de aquí a la central

camionera para irme a mi pueblo.

clemente: mañana no la tiene

fácil victoria.

las pruebas siguen

y ella todavía no tiene

un lugar seguro en el equipo.

chencha: no la muele,

don clemente.

clemente: tener ligereza

en los pies no lo es todo.

hay gente muy talentosa

que le está pisando los talones

a victoria.

y, si no tiene disciplina,

la voy a tener que regresar

a su pueblo, ¿eh?

buenas noches, doña chencha.

chencha: virgencita,

que regrese mi niña con bien.

zulema: mira, mi hija,

te advierto porque tú eres

muy ingenua y no quiero

que nadie te venga a bajar

la luna y las estrellas...

para bajarte luego el vestidito.

victoria: no, claro que no.

si alguien se quiere

pasar de lanza conmigo

yo me lo sorrajo.

zulema: así me gusta,

bien entrona.

bueno, pero si te crees

muy salsita y quieres

trabajar con las otras

y ganar más dinerito...

victoria: no, gracias,

doña zule,

eso sí que no es lo mío.

yo mejor me quedo de mesera,

pues.

zulema: [ríe]

vaya que eres ocurrente.

sabes que eso les va a gustar

a los clientes y te van a dejar

buenas propinas.

y de pronto te levantas

un buen hombre, no creas

que aquí viene puro reventado.

victoria: yo estoy casada.

zulema: eh, a ver, a ver.

este no es el punto.

¿estás enamorada

y bien correspondida?

victoria: ay, otro día le cuento

mi historia, ¿le parece?

porque se me hace que están

llegando muchos clientes y yo

me tengo que poner a chambear

que para eso me contrató.

zulema: ándele, pues.

ponga su mejor sonrisa

y láncese, ándele.

que la paga es poca pero, mira,

las propinas son muchas.

ándale.

victoria: [susurra]

hola, buenas noches,

bienvenidos.

bienvenidos a los placeres

de zulema, yo soy victoria

y los voy a atender esta noche.

elías: oh, mucho gusto.

victoria: ¿qué se les ofrece?

¿qué quieren de tomar?

elías: con una "chelita"

yo estoy bien, ¿eh?

victoria: ¿clara, oscura?

elías: yo, clarita.

>> yo, oscura.

raúl: ¿crees que ya haya llegado

victoria a su casa?

clemente: ¿victoria?

¿de qué me estás hablando?

raúl: bueno, es que me dijiste,

que esta niña--

clemente: sí, sí, sí,

sé lo que te dije.

y solo lo hice para explicarte

por qué llegué un poco tarde.

no para que la estés

monitoreando a cada momento,

¿no?

raúl: bueno, no tanto, no tanto.

es natural que me preocupe, ¿no?

por una de nuestras mejores

atletas, ¿qué tiene de malo?

clemente: [balbucea]

¿una de nuestras

mejores atletas?

pero si todavía no pasó

la preselección.

raúl: bueno, bueno...

[balbucea]

es una gran promesa, también.

no, bueno, ¿qué tiene?

clemente: a ver, a ver, a ver,

amigo, tú estás muy raro, ¿eh?

raúl: ¿por qué, por qué?

¿qué tengo raro?

clemente: dime algo, a ver,

¿tú sabes si las otras chicas

comen bien?

¿si llegan temprano a la pista

o si llegan a su casa a dormir?

¿o si cumplieron las horas

obligatorias de sueño?

raúl: [suspira]

[ríe]

¿adónde quieres llegar?

dime.

clemente: no, tú eres

el que ya llegaste.

ahora por lo menos disimúlalo.

está claro que victoria

no te es indiferente.

y no creas que soy adivino.

se te ve el amor que sientes

por ella, ¿eh?

[música]

[música]

victoria: listo, chicos,

aquí les dejo su otra botella.

esto me pidieron...

dejo por acá esto.

zulema: a ver, chicos,

¿cómo van por aquí?

¿cómo van todos?

¡la fiesta!

todos: [celebran]

elsa: [gime]

>> el número que usted marcó

está fuera del área de servicio.

[llora]

[piensa]

odio cuando te me pierdes así.

¿dónde estás, elías?

¿dónde te metes?

elías, si me dejas,

yo me vuelvo loca.

bueno, más loquita.

quiero decir,

loca, loca de verdad.

si tú me dejas de querer,

me vuelvo loca de remate.

[gime]

[música]

victoria: listo, ya salieron

las frías, eh--

¿para quién era la oscura?

>> la mía es la oscura.

elías: para mí la clara.

creo que nunca

te había visto por aquí.

victoria: ¿cómo?

elías: más bien,

nunca te había visto.

porque, si no,

me acordaría de--

pues, una chava como tú, ¿no?

victoria: esta es mi primera

noche trabajando aquí, señor.

elías: ah, entonces seremos

tus padrinos de propina.

victoria: eso depende de cuánto

me dejen de propina.

elías: ya verás que por eso

no te preocupes, que mi carnal

y yo nos pintamos solos

para eso.

victoria: bueno, pues,

si les ofrece algo más,

aquí estoy pendiente.

>> ¿bailamos, mamacita?

victoria: no, señor,

yo no soy de las que baila,

soy de las que sirve.

¿se le ofrece algo?

>> tú me encantas para bailar.

victoria: mire, yo para eso

y para volar soy malísima.

pero le dejo aquí

con mi compañera.

[piensa]

bueno, pues ahí la llevo.

son perros los clientes,

pero parece que ya los amarré

a todos.

chin, se me olvidó mi mamá.

por estar sirve y sirve

ya no me acordé.

ha de estar bien preocupada.

[victoria] usted nunca

debe olvidar que, donde usted

menos imagine, hay alguien

que está a punto de desfallecer.

y sus palabras,

tiene que estar seguro,

que nos ayudan a levantarnos.

raúl: [piensa]

victoria, eres una niña

tan especial que simplemente

no puedo apartarte de mi mente.

¿por qué no?

resultaría muy fácil

enamorarse de ti.

[música]

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