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El Vuelo de la Victoria Capítulo 6

24 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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andrés: ma,

¿no has visto a victoria?

gloria: sí, claro,

hace un ratito salió.

andrés: eh, ¿adónde?

¿no leíste mi mensaje?

gloria: claro, hijo.

le dije que te esperara,

que ibas a llegar temprano,

porque querías

almorzar con ella,

pero ella me dijo

que no le gusta

que la manden en su vida.

se fue con alfredo.

andrés: ¿el nuevo chofer?

gloria: sí, el jovencito.

hijo, pero--pero,

no te preocupes,

yo siento que ellos dos

hicieron buenas migas.

¿quieres que te acompañe

a comer?

es que victoria dejó dicho

que no la esperaras

porque seguramente

va a regresar muy tarde,

en la noche.

andrés: gracias, ma,

ya se me quitó el hambre.

victoria: ¿qué pasó, mi alfredo?

alfredo: ¿qué pasó, señora?

victoria: ahora sí me ganaste.

[suspira]

alfredo: [ríe]

¿de verdad pensó que llegaría

primero que yo?

victoria: pues, ¿por qué no?

si se han dado casos de mujeres,

ahí, que corren más rápido

que los coches.

alfredo: eso sí.

victoria: mírame,

mañana vamos a hacer un reto.

te voy a apostar un helado

y vas a ver que te voy a ganar.

alfredo: órale, pues.

victoria: [ríe]

alfredo: nomás no le vaya

a decir nada a doña gloria.

ya sabe cómo es.

victoria: claro.

alfredo: no--no me vaya a correr

por desobedecerla.

victoria: no te preocupes,

si a esa señora

no le vamos a decir nada.

al que sí hay que contarle

es a andrés,

porque no hay que guardarle

secretos, además, no estamos

haciendo nada de malo.

y con doña gloria,

pues mira, nos venimos así

y de regreso yo me subo contigo

y ya, ni cuenta se va a dar.

alfredo: ya está, señora.

victoria: [ríe]

chencha: ay, victoria, hija.

victoria: mamá.

chencha: [ríe]

¿cómo estás, mi amor?

qué bueno

que se te ocurrió venir.

victoria: no, pues, en realidad,

te voy a ser honesta,

no fue idea mía, más bien fue

de doña gloria que me dijo

"vente con el alfredo" y todo.

alfredo: señora chencha,

¿cómo está?

chencha: ¿cómo está, mi hijo?

alfredo: muy bien, gracias.

chencha: bienvenido a su casa.

alfredo: muchas gracias.

señora, si quiere,

la espero en la camioneta, ¿sí?

victoria: ay, tú dale

con lo de señora.

órale, pues.

chencha: y ¿cómo te va

con la víbora enroscada esa

de tu suegra?

victoria: ay, mamá,

pues mira, ni sé,

yo ni pienso en ella.

la verdad es que todos

mis pensamientos van padre.

gloria: no, esta

está buenísima,

esta no se va a regalar.

uy,

este tampoco--

elena: buenos días, mamá.

qué extraño verte

tan feliz.

gloria: mm, tengo motivos

para estar contenta.

elena: ¿me quieres contar?

gloria: sí, claro.

ya encontré la forma

de separar a andrés

de esa callejera.

elena: mamá.

gloria: yo sé lo que te digo.

andrés no tarda en dejarla,

de hecho, en este preciso

momento,

está trabajando mi plan.

victoria: ah...

alfredo: a las tres, una--

victoria: está muy bueno este

juego.

alfredo: eso fue trampa, señora.

victoria: ¿qué...

[ríe]

...trampa ni qué trampa?

ay, canijo.

[ríe]

ay...

qué buena pinta te metí.

alfredo: ya la tengo.

victoria: [ríe]

espera, espera.

alfredo: señora, perdón.

[ríe]

victoria: qué buena corrida.

alfredo: ya, sí.

ambos: [jadean]

[ríen]

alfredo: ya estuvo bueno.

cristina: hola, gloria.

qué gusto verte de nuevo.

gloria: oh.

ambas: [ríen]

cristina: pero mira nada más,

si estás igual de hermosa

que siempre.

me encantas.

[ríe]

gloria: ay, por favor, cristina,

¿cómo puedes hablar de belleza

si tú eres la más bonita?

cristina: ay,

siempre fuiste la mejor

para echarme porras,

por eso soy tu incondicional.

gloria: [ríe]

no digas tonterías.

¿sabes por qué quise

que nos viéramos hoy

aquí en el hotel?

pues para que me cuentes

cómo estás,

cómo te fue en tu viaje,

todas las novedades.

cristina: pues me fue muy bien.

me tardé un poquito más

de lo esperado,

pero mis papás

querían que me fuera

a san francisco unos días.

y tú me dijiste por teléfono

que te urgía verme,

así que aquí me tienes.

gloria: se trata de andrés.

victoria: ey, qué bueno

que viniste a buscarme.

andrés: ay, vicky,

yo cruzaría el mundo entero

si fuera necesario

para estar contigo.

victoria: ¿el mundo entero?

andrés: sí.

victoria: ay, mira nomás,

qué casualidad,

eso es justamente lo que yo

pienso recorrer en mi carrera

de atletismo.

andrés: ¿por qué no mejor

hablamos después de eso?

victoria: no, andrés, espérate,

es que, mira, hay una carrera,

hay una carrera de resistencia

que se hace todos los años

en la patagonia.

andrés: ajá.

victoria: imagínate nomás,

dicen que ese es el lugar

más lejos así de todo.

estaría bien, pero bien padre

que tú me acompañaras

y que estuviéramos ahí juntos

y yo corriendo,

pues ser un equipo.

andrés: mira, mira, mira, vicky,

para eso falta mucho.

a mí me gustaría hablar

de algo más importante,

más pues de ahorita.

victoria: ¿qué, qué es

más importante?

andrés: mi amor, tú eres

mi esposa, la señora de la casa,

no te puedes poner a jugar

con alfredo a las escondidillas.

victoria: no, no, no estábamos

jugando a las escondidas,

era a las traes, eh.

alfredo me enseñó ese juego,

porque pues yo--

andrés: no importa lo que sea

el juego que estaban jugando.

el caso es que la señora

de la casa

no puede ponerse a jugar

con alfredo.

no está bien.

victoria: pero ¿por qué, andrés?

alfredo es como tú,

como yo, y--

andrés, yo te respeto demasiado

como para poder faltarte,

no inventes.

andrés: princesa,

yo sé quién eres,

yo sé que eres una mujer íntegra

y--y que me quieres mucho,

pero--

victoria: no, yo a ti

no te quiero.

te adoro.

[ríe]

ven acá.

andrés: mi amor,

yo también te adoro,

pero esas cosas no deben pasar.

victoria: no te preocupes,

mira, si te molesta

que juegue con alfredo,

ya no juego con él.

nomás que--no, no, espérate,

espérate, lo que sí

te quiero decir es que, pues,

alfredo me ha estado ayudando

y él va en la camioneta

y yo corro

y eso me ayuda a mí mucho

para entrenar.

andrés: pero no se trata de eso.

victoria: entonces, bueno,

si ya no quieres

que yo me junte con alfredo,

tú me vas a tener que ayudar.

tú vas a tener que ser, pues,

mi entrenador ahora,

me vas a perseguir

en el coche, ¿cómo ves?

andrés: pero yo soy muy lento,

no.

victoria: no, ¿cómo que eres

muy lento?

andrés, tú sabes

que yo siempre he querido

hacer eso contigo,

que quiero que seamos

un equipo.

tienes que ser parte

de mis sueños tú también,

y yo de los tuyos.

andrés: yo siempre voy a ser

tu equipo.

cristina: sigo enamorada

de andrés

como desde el primer día.

gloria: eso es lo único

que quería escuchar.

cristina: el problema

es que andrés nunca compartió

ese sentimiento.

nunca me quiso

como yo lo quiero a él.

[música]

[música]

elsa: [ríe]

elías: órale.

¿qué tranza, qué tranza?

ya casi me tiras las viandas.

elsa: es que te quiero tanto

que no me aguanto.

elías: está bien, nada más--

nada más te la paso

porque te quiero igual, ¿eh?

pero te pones bien loquita

y nos metes en cada problemón.

elsa: bueno, pero, por favor,

eso ya hay que olvidarlo.

elías: diosito, diosito,

estás bien loquita.

neta, no sé qué voy a hacer

contigo, yo quiero ser

un hombre hecho y derecho,

maduro.

elsa: [ríe]

no me digas que es de hombre

supermaduro traer a tu novia

al trabajo y darle jugo gratis.

elías: ay, ni te quejes, ¿eh?

porque son 100 pesos.

ambos: [ríen]

elías: mejor hablemos de algo,

de algo que me importa mucho.

elsa: dime.

elías: tu jefe, tu papá,

no quiero que me lo vuelvas

a traer aquí a mi chamba.

elsa: perdón,

te prometo que eso sí

no vuelve a pasar.

elías: eso espero, mi amor,

porque ese cuentito

de que estás enferma

tal vez es cierto, tal vez no,

pero yo no voy a jugar

al príncipe azul,

no quiero ser el sapo, ¿eh?

¿me entendiste?

elsa: sí.

elías: ¿ok?

mi amor, ¿eh?

ya hasta me pegaste la palabra.

cristina: estuvo deliciosa

la comida, gloria.

gloria: gracias.

cristina: y vaya que

con los años has hecho

muy buenos negocios, ¿eh?

gloria: bueno, te confieso

que todo lo he hecho

con la ayuda de andrés.

sin su apoyo,

no podría tener

todo lo que tengo.

ay, mira, ahí viene.

cristina: ay, hablando de él.

[ríe]

andrés: nunca me dejas ayudarte.

victoria: [ríe]

andrés: cristina,

¿cómo estás?

cuánto tiempo.

qué sorpresota.

cristina: a mí también me da

muchísimo gusto verte.

andrés: hola, ma.

gloria: hola, niño.

andrés: cristina, déjame

te presento a mi esposa,

victoria.

cristina: sí, tu mamá

ya me había contado el chisme.

aunque déjame decirte

que no te voy a perdonar

que te hayas casado

sin avisarme, ¿eh?

así que ve pensando

cómo me vas a contentar,

mi queridísimo

y tan recordado andrés.

gloria: ¿no--no les apetece

una limonada?

está haciendo mucho calor.

vamos, vamos.

andrés: estaría muy bien.

cristina: oye, andrés,

eh, creo que me estás tratando

como cualquier persona,

como si no fuera

alguien importante en tu vida.

andrés: bueno, cristina, no--

cristina: yo solo

estoy esperando

que me des la explicación

de por qué no me invitaste

a tu maravillosa boda.

andrés: ah, es que todo

fue tan rápido.

nos casamos a escondidas

para que fuera más romántico.

cristina: [ríe]

a escondidas,

así como delincuentes.

[ríe]

andrés: no.

como enamorados.

bueno, a ver cuándo nos vemos

ya que estás por acá, ¿no?

gloria: se va a quedar aquí,

en nuestra casa.

es que está de vacaciones.

¿verdad?

clemente: el trabajo que hacemos

aquí no es un juego,

¿cómo que renuncias?

raúl: pues sí, lo sé,

clemente, créeme,

nunca fue mi intención

dejarte así,

pero tengo asuntos personales

que arreglar.

se trata de elsa.

clemente: ¿cómo? ¿de elsa?

¿qué tiene tu niña?

¿sigue malita?

raúl: pues mira,

lo mismo,

el tema es que necesito

pasar más tiempo con ella.

clemente: es que no pudiste

escoger un peor momento

para esto.

estamos a punto

de comenzar la selección.

de hecho,

están comenzando a llegar

los jóvenes prospectos.

raúl: mira, lo sé, clemente,

pero créeme,

no tengo otra opción

y--y en verdad

a mí me duele más que a ti,

pero pues los hijos,

no hay--no hay para dónde.

clemente: y ahora, ¿dónde voy

a conseguir un doctor

que te supla

con el tiempo encima?

raúl: no, a ver, no, espérate,

yo te voy a ayudar

en todo lo que pueda.

clemente: no, no, no, no,

tranquilo, no te preocupes,

no, tranquilo.

raúl: está bien.

entonces, ¿qué?

¿aceptas mi renuncia?

clemente: ¿tengo otra opción?

raúl: [ríe]

pues yo creo que no, no tienes.

ambos: [ríen]

raúl: [suspira]

a más tardar en una semana

voy a estar fuera de méxico

con todo el dolor de mi corazón.

clemente: ya, ya,

ya, ya, ya.

raúl: [suspira]

andrés: ¿qué te pasa, mi amor?

victoria: nada.

andrés: ¿qué? ¿no confías en mí?

victoria: no, no es eso.

la verdad, no sabía

que teníamos que pedirle permiso

a tu amiguita para casarnos.

andrés: estás celosa.

victoria: no estoy celosa,

estoy sacada de onda, andrés.

andrés: pero ¿por qué?

¿por qué estás sacada de onda?

victoria: pues porque nunca

me contaste de ella.

todo el tiempo que estuve

encerrada, se suponía

que nos platicábamos todo,

bueno, casi todo, ya vi.

andrés: mi amor, sí

nos platicamos todo,

pero no tenía nada que contarte

porque nunca pasó nada,

no es nada importante.

pero ahorita sí tengo algo

que decirte.

victoria: te escucho.

andrés: mi amor, no me gustan

los celos.

victoria: no estoy celosa,

andrés.

andrés: mira, los celos

son inseguridades

y tú no tienes por qué

estar insegura de mí.

yo te adoro, victoria.

victoria: y yo a ti.

andrés: es como si yo

me pusiera celoso

de cuando estabas jugando

con--con alfredo.

victoria: estaba jugando

con alfredo, tú lo acabas

de decir.

además, yo no te faltaría,

andrés.

andrés: me encantas, victoria.

victoria: tú me encantas

a mí también.

andrés: y si estamos

contentos y juntos,

no pasa nada si tenemos amigos.

victoria: tienes razón.

te quiero, andrés.

andrés: yo te amo, victoria.

[música]

raúl: sí, así es,

pero no se preocupe, ¿eh?

yo le voy a recomendar

un excelente médico

en la misma clínica,

así no va a tener

tantos problemas

ahora en mi ausencia.

sí, asuntos familiares,

me voy a radicar

a otro país con mi hija.

pues le agradezco mucho

la comprensión.

que esté muy bien.

hasta luego.

hola, hija.

elsa: hola, pa.

raúl: qué bueno que te veo.

quiero decirte que ya está

todo resuelto

para que nos vayamos

la semana que viene.

elsa: [suspira]

raúl: ya renuncié al deportivo

y ahora mismo estoy pasándole

todos mis pacientes

a otros médicos de la clínica

y confieso que,

aunque no ha sido fácil,

ya casi termino.

elsa: ay, papá,

¿qué crees?

raúl: ¿qué?

elsa: cambié de opinión,

nos quedamos.

raúl: no, no estás hablando

en serio, es broma.

elsa: no, claro que sí, papá.

es más,

tú no tenías por qué tomarte

todo a la trágica, papá.

raúl: a ver, no, no,

date cuenta, tú no puedes

jugar con nuestras vidas

de esta manera, hija.

yo ya no me puedo echar

para atrás,

ahora nos tenemos que ir.

te guste o no, nos vamos a ir.

elsa: no.

raúl: por supuesto que sí.

elsa: no lo voy a discutir, pa--

raúl: no, elsa,

nos vamos a ir.

esto no es un juego.

elsa: te vas tú.

raúl: no, nos vamos los dos.

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