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El Vuelo de la Victoria Capítulo 18

1 Ago 2020 – 12:00 AM EDT

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[música]

raúl: y si la defiendo

es porque la quiero,

porque estoy enamorado de ella

y no me voy a quedar tranquilo

hasta que acepte ser mi esposa.

andrés: ese día nunca va a

llegar, victoria y yo tenemos

una historia de muchos años.

raúl: a la que le pusiste

la palabra "fin"

cuando anulaste la boda.

ni siquiera te divorciaste.

la anulaste, haciéndole ver

a ella que ni siquiera

existió ese matrimonio.

andrés: me equivoqué, la gente

se equivoca, es humano--

raúl: bueno, sí, en efecto,

la gente se equivoca.

¿qué más?

andrés: deseo mi vida con ella.

raúl: ya no va a volver.

ahora si me disculpas,

tengo cosas que hacer, ¿sí?

por favor, vete.

y por favor cumple

tu palabra, ¿sí?

déjala en paz.

andrés: está bien.

nomás te digo que fácil

no la vas a tener, ¿eh?

elías: ¿qué haces aquí?

este es mi trabajo,

no puedes venir sin avisar.

elsa: ¿trabajo, o tu lugar

favorito para ligar?

elías: ya estuvo, elsa.

yo no sabía que

te tenía que pedir permiso

para hacer mi chamba.

elsa: ¿yo?

no, eso no es lo que pienso.

andrés: estos pensamientos

han hecho que se me quite

hasta el coraje.

elsa: bueno, ese es el chiste,

¿no?

andrés: ¿sabes qué creo?

que tienes opiniones muy fuertes

para estar tan chiquita.

elsa: andrés está tan loco

como yo.

¿estás terminando conmigo?

explícamelo bien--

elías: sí, sí, estoy cortando

contigo, y es lo mejor, la neta.

elsa: pues, ¿sabes qué?

[grita]

chencha: usted ha de disculpar,

señora magdalena.

pero ¿me podría decir qué habló

con la niña elsa?

magdalena: yo no tengo darte

ninguna explicación.

pero ¿qué?

¿por qué me lo preguntas?

chencha: porque la niña elsa

estaba muy bien bordando,

muy contenta.

después de que usted apareció,

zácatelas que se pone de rara y

que se encierra en su recámara.

magdalena: ¿y qué es

lo que te extraña?

siempre hace eso.

chencha: pues, más que

extrañarme, me preocupa.

magdalena: y tú quieres que yo

haga algo.

chencha: pues, usted no.

pero su conciencia, sí.

magdalena: ¿qué me estás

queriendo decir?

chencha: ¿de verdad no--no

le remuerde hacerle tanto daño?

magdalena: ¿cómo te atreves

a calumniarme de esa forma?

yo no te voy a permitir

que me juzgues, igualada.

chencha: bueno, yo lo estoy

haciendo por mi niña.

magdalena: yo adoro a elsa.

y lo último que haría,

sería dañarla.

así que por favor mídete,

porque le voy a pedir a raúl

que te despida.

chencha: pues, entonces

más claro ni el agua.

las dos vamos a hablar

con el doctor raúl.

las dos cumpliremos.

y vamos a ver a quién le cree

el doctor.

si a usted o a mí.

magdalena: mm.

victoria: andrés.

andrés: permiso.

vicky.

no vine a verte.

[llaman a la puerta]

raúl: adelante.

victoria: doctor.

raúl: ¿sí?

victoria: ¿qué es lo que vino

a hacer andrés aquí?

mireya: dígame de dónde

conoce a luz clara.

arturo: ese es el problema.

no la conozco.

mireya: ¿entonces?

arturo: pues, la quiero conocer.

mireya: no, eso no será

posible, joven.

arturo: caray, y ¿por qué no?

mireya: porque no.

mi hija está enferma,

y de nada sirve que venga

un joven y la ilusione.

arturo: bueno, entonces

luz clara será la primer persona

que le haga daño tener amigos,

señora.

mireya: mire, joven, la verdad--

luz clara: hola.

arturo: hola.

luz clara: ¿qué haces aquí?

¿cómo te llamas?

raúl: siéntate, por favor.

no te voy a decir mentiras.

andrés vino--

vino desesperado.

me parece que con intenciones

de recuperarte, y también

de averiguar algunas cosas.

victoria: ¿qué cosas?

raúl: cosas como cuáles son

mis intenciones contigo.

si estamos juntos,

si nos vamos a casar.

victoria: andrés

está enloquecido.

raúl: yo le dije que sí.

victoria: ¿eh?

raúl: y en cuanto a

que andrés está loco,

pues a mí me parece que no.

que no lo está.

el asunto es que andrés

está encaprichado.

y también está muy acostumbrado

a que estira la mano

y ahí estás tú siempre por él.

solo que ahora las cosas

van a cambiar,

todo va a ser distinto.

porque ahora estoy yo aquí.

yo estoy aquí para cuidarte.

cualquiera que te quiera

hacer daño se la va a ver

primero conmigo.

yo estoy aquí para protegerte.

victoria: bueno, pues gracias.

se siente bonito esto

de--pues sentirte protegida.

raúl: qué bueno.

esto lo tienes que cuidar

muy bien, ¿sí?

y a trabajar, porque no quiero

que ninguno de los pacientes

tenga alguna queja

de mi asistente estrella

más grande del firmamento.

victoria: [ríe]

ya, por favor.

me voy a trabajar, pues.

raúl: por favor.

victoria: gracias.

raúl: oye--

mireya: joven, se tiene que ir

inmediatamente de aquí.

luz clara y yo íbamos de salida.

luz clara: no tengo que ir

a ninguna parte.

yo iba a ir por ti.

pero como ves tengo una visita,

y prefiero quedar a atenderla.

mireya: pero ¿cómo te atreves?

no puedes quedarte aquí sola

con un perfecto extraño.

arturo: no somos tan extraños,

señora.

nos conocimos la otra vez

en el pueblo, ¿no?

mireya: tú cállate,

mira lo que vienes a provocar.

luz clara: presta mucha

atención, mamá.

porque no lo voy a repetir

dos veces.

si no quieres que comience

a mentir, a escaparme para

tener un poco de vida normal.

a rebelarme contra

tus reglas absurdas.

entonces me vas a dejar

atender a esta visita.

hagamos las cosas bien,

¿te parece?

por favor,

¿nos dejas solos?

[música]

[música]

>> hola, buenas tardes.

victoria: hola, buenas tardes.

>> tengo cita

con el doctor de la peña.

victoria: ah--sí, mire.

si gusta tome asiento

y espere un momentito al doctor

raúl de la peña.

ya lo vamos a atender, ¿sí--?

>> gracias.

victoria: póngase cómodo.

[teléfono]

sí, ¿hola?

consultorio del doctor

raúl de la peña,

¿en qué le podemos ayudar?

[susurra] ¿qué pasó, amá?

chencha: la niña elsa

desapareció otra vez.

victoria: amá, ¿ya le hablaste

a su celular?

chencha: pues yo no,

pero la señora magdalena

dice que no le contesta.

tenemos que avisarle a su papá.

victoria: ah, caray.

magdalena: ay, ya, basta,

chencha, deje de darle

explicaciones a su hija.

lo que está sucediendo

no es asunto de ella.

a ver, tú, niña, comunícame

con raúl de inmediato.

victoria: señora,

el doctor tiene paciente.

por favor, espéreme.

pe--permítame primero

hablar con elsa.

magdalena: qué bien,

se ve que no conoces a raúl.

para él su hija

es lo más importante.

ni tú, ni ningún paciente

va a impedir que él la cuide.

victoria: por supuesto, señora.

pero aquí no ha pasado nada.

mire, yo le voy a marcar a elsa

y luego ya vemos.

magdalena: tú no tienes

idea de nada.

victoria: déjeme solucionarlo,

por favor.

por lo menos déjeme

que lo intente, ya--ya,

no vamos a preocupar al doctor

si no ha pasado nada.

andrés: ¿que no te dan de comer

en tu casa o qué onda?

dile al doctor que te moche,

que no sea piojo.

elsa: [ríe]

nunca me había dado cuenta

que el silencio no tiene que ser

necesariamente ser incómodo.

andrés: te lo dije.

me haces muy bien, elsa.

elsa: nos hacemos muy bien,

andrés.

[celular]

andrés: no--no, contesta,

contesta.

sí, igual es algo importante.

elsa: gracias.

bueno.

dime, vic, ¿qué pasó?

victoria: ¿cómo estás, elsa,

cómo va el día,

qué andas haciendo?

elsa: nada, salí a pasear

con un amigo al parque.

victoria: ¿con un amigo?

no, pues qué buena onda.

oye, es que mi mamá se asustó

un poquito cuando no te vio.

elsa: no, no fue mi intención,

se me fue la onda.

es que mi amigo llegó

de sorpresa y yo me salí

sin pensar.

victoria: mira, no te preocupes,

yo le aviso que estás bien.

elsa: gracias, victoria.

victoria: oye, pero trata

de no tardarte mucho, ¿sí?

acuérdate que si se dan cuenta

que te puedes cuidar sola,

me viejita pues ya no va a tener

chamba, échame la mano.

elsa: si lo que te estás

preguntando es--

si la perdiste por una tontería,

la respuesta es sí.

andrés: sí, ya lo sé.

mireya: pero es que

no es posible.

¿dónde tiene la cabeza esa niña?

mírala, feliz platicando

con un desconocido.

félix: mireya, por favor,

deja de presionarla.

todo está bajo control

y ella tiene que comenzar

a vivir su vida.

mireya: pues no estoy

de acuerdo.

félix: si tú sigues en ese plan

tan intransigente,

la vas a hartar.

mireya: ¿qué fácil, no?

qué bien se ve que ya

se te olvidó lo que le pasó

a nuestra otra hija.

félix: no, por supuesto

que no se me olvida.

pero le estaría

haciendo un mal a luz clarita,

si le cargo ese peso

del que ella nada tiene que ver.

mireya: ya viste lo que pasó

cuando intentamos dejarla vivir.

mira cómo quedó.

félix: quedó hermosa

y es inteligente.

como cualquier niña a su edad.

mireya: es que tengo

tanto miedo.

tanta necesidad de no perder

a luz clara, así como perdí

a nuestra otra hija.

no quiero ser mala, félix.

pero no quiero fallar otra vez.

luz clara: ¿lo leíste?

arturo: sí.

luz clara: ¿sí?

arturo: sí.

luz clara: te debió haber

parecido aburridísimo.

la idea de un libro

es que te enseñe algo

o te deje un mensaje hermoso.

arturo: pues tu libro me enseñó

a querer aprender este lenguaje.

luz clara: se dice lengua.

arturo: perdón, lengua.

dime tú,

apoco no es hermoso.

[música]

[música]

cecilia: qué gusto

volver a verte.

ya me hacía falta platicar

contigo.

ay, gracias--

ignacio: pues, es que usted

ha estado muy entretenida

con su hija.

y pues, no necesita

de un chofer, un chef

y mucho menos un consejero.

bendito dios, ¿verdad?

oiga, y a todo esto,

¿cómo se siente la niña,

qué le dice o qué?

cecilia: mi hija está bien.

justo le acabo de dar

una tarjeta de crédito y la fue

a estrenar al centro comercial.

[ríe]

ignacio: no, pues qué suertudota

la niña, ¿eh--?

jorge: buenos días--

ignacio.

ignacio: con permiso.

cecilia: jorge, ¿pasa algo?

clara: si querías sorprenderme,

lo has logrado.

arturo: he tomado

unas pocas clases,

pero he aprendido

poco a poquito.

clara: vas muy bien.

pero si quieres aprender

más rápido,

yo te puedo enseñar.

claro, qué digo.

tú no vives aquí,

no podrías aprender.

arturo: pero vivo en la ciudad,

donde tú deseas vivir.

clara: eso es solo un sueño.

arturo: y como bien sabes,

todos los sueños

se pueden hacer realidad.

solo hay que echarle ganas.

clara: en mi caso

es más complicado

que echarle ganas.

yo no puedo ser bailarina.

arturo: ¿por qué no?

luz clara: ¿y por qué sí?

arturo: porque lo deseas.

y si tú lo deseas,

debes de luchar por ello.

clara: no es tan fácil.

una, ya estoy grande.

y dos,

mi condición no me lo permite.

arturo: a ver, tu condición

sí te lo permite.

tus fuerzas,

tus ganas de bailar,

vas a ver que sí puedes

lograrlo.

jorge: hay una recesión

en los negocios.

cecilia: bueno,

pero en los negocios

siempre hay altibajos.

jorge: no, cecilia,

esto es diferente.

cecilia: ¿qué tan grave?

jorge: no tenemos liquidez.

se puede decir que

estamos en la ruina.

adriana: no, ¿cómo que

arruinados, es neta?

jorge: si esa es tu forma

de decirlo, adriana, sí, neta.

cecilia: a ver, mi amor,

no te preocupes.

hay más tiempo que vida.

ya nos podremos recuperar

y podremos comprar todo lo que

querramos, ¿sí?, tranquila.

adriana: ¿eso le van a decir

a arturo también?

jorge: arturo es hijo

de los dos.

se crió con los dos.

así que estoy seguro

que él va a saber entender

esta situación.

cecilia: hija,

todo se va a solucionar, ¿ya?

jorge.

adriana: ay, chale.

está bien chida esta vida.

no quiero renunciar a ella.

victoria: ¿y aquí qué estamos

haciendo o qué?

raúl: ¿cómo que qué?

me dijiste que te gusta leer,

¿no?

victoria: sí.

raúl: bueno.

decidí traerte a un lugar justo

para las personas

que nos gusta leer.

victoria: ah, caray, no, pues.

pero yo aquí no voy a poder

comprar nada.

raúl: no importa,

yo te lo compro.

victoria: no, no, ¿cómo cree,

cómo cree?

pues no, no, no.

si estos precios sí que no

se los vengo manejando, ¿eh?

además imagínese.

si yo me compro el libro aquí,

me va a costar

un ojo de la cara, y luego

cómo le voy a hacer para leer.

está redifícil, oiga, sí.

pues cómo--no, está muy difícil.

raúl: bueno, ¿ya terminaste?

bueno. [carraspea]

¿por qué no vamos abajo?

vamos a ver más cosas.

vamos a ver qué compramos.

victoria: no, no, no, aquí no.

mire, lo que pasa es que yo

conozco un lugar que de hecho

está aquí bien cerquita.

y ese lugar, pues cumple

con las tres b de los libros.

raúl: ¿cómo, tres "bes"?

victoria: pues "bueno,

bonito y barato".

¿quiere que lo lleve?

raúl: sí, claro.

victoria: órale, pues.

raúl: lo que tú quieras.

¿y dónde es?

victoria: ah, pues es aquí--

es aquí a la vuelta.

está bien cerquita, de hecho.

elsa: pásale, estás en tu casa.

andrés: gracias.

elsa: si quieres,

te puedes sentar aquí.

¿quieres algo de tomar?

andrés: no, estoy perfecto,

muchas gracias.

nana.

chencha: santo cristo

en la cruz, mi niña.

elsa: ya llegué, chencha.

victoria me aconsejó

que llegara temprano.

chencha: victoria siempre

tan atinada en sus consejos.

y dime una cosa,

¿también te aconsejó

que llegaras con andrés?

andrés: nana...

mira, yo sé que mis intenciones

se pueden malinterpretar,

pero solo acompañé a elsa

porque es lógico.

chencha: bueno.

pues entonces hazme el favor

de irte por donde llegaste,

te lo suplico.

andrés: nana...

chencha: si el doctor se entera

que andas de amigo de su hija

y tú sabes lo--

elsa: pues mejor que se entere,

chencha, porque andrés y yo

vamos a ser amigos mucho tiempo.

andrés: sí, nana.

chencha: pero por hoy.

solo por hoy,

dame un poco de paz, hijo.

andrés: está bien, nana--

chencha: por favor, por favor,

te lo suplico.

andrés: está bien, me voy.

elsa: muchas gracias por todo.

nos vemos--

andrés: a ti.

bye, nana.

magdalena: elsa,

¿con quién hablabas?

elsa: eso no te importa.

magdalena: no me digas

que es elías.

ay, no, no, no.

se me olvidaba que elías

sigue preso porque tu papá

no te ha ayudado a sacarlo.

victoria: uno se puede encontrar

así cosas bien bonitas

y sorprendentes.

raúl: pues sí, exacto.

justamente estaba pensando

en eso, este lugar

está increíble, es antiquísimo.

victoria: ¿verdad?

hasta huele a libro, a polvo,

a ácaros.

[ríe]

raúl: bueno, no sé a qué huelen

los ácaros.

victoria: mire.

este libro es muy bonito.

a mí me gusta mucho.

porque es lindo, ¿verdad?

pues habla de amor, de misterio,

de fantasía.

raúl: ¿esos temas te gustan

mucho?

victoria: pues a quién no.

raúl: bueno, a mí, por ejemplo,

no me gustan.

no es que no me gusten.

prefiero los de ciencias,

prefiero de ciencias naturales--

victoria: ah bueno, pues seguro

aquí encontremos algo.

mire, justamente.

este es de animales,

de la vida salvaje--

raúl: me encantan--

victoria: eh--¿qué más

tenemos por aquí?

el cuerpo humano--

raúl: también, perfecto--

victoria: la astronomía popular.

ahí se lo dejo.

raúl: ah, pues muchas gracias.

victoria: mire, venga,

por aquí hay más opciones.

pásale, pásale.

raúl: se ve que vienes seguido

aquí.

victoria: sí, es que aquí hay

muchas cosas...

me siento, pero ya tenemos

bastante, mire, véngase.

raúl: ¿aquí, aquí quepo?

victoria: sí.

mire, este me interesó porque

se me hace que hay romance, ¿no?

usted no se cierre

a las cosas nuevas,

ya ve que se puede sorprender.

[música]

[música]

clemente: chicos,

la buena nueva es que hoy

empiezan a prepararse

para una carrera interestatal.

competiremos en una semana.

[aplausos]

todos ustedes están calificados,

son lo mejor de la selección.

teresa: bueno, pues vamos a

ponernos a entrenar para ganar.

clemente: exactamente, teresa,

tenemos que entrenar muy duro

para hacer un buen papel.

>> pues vamos a empezar.

clemente: tranquilo.

primero vamos a hidratarnos,

a comer algo ligero.

ahí en la mesa hay todo

lo que necesitan.

magdalena: gracias, mary.

chencha: hola, permiso.

raúl: buenos días.

chencha: buenos días,

buen provecho.

elsa: gracias.

raúl: gracias.

chencha: si me disculpan,

niña elsa.

ayer ya no le entregué

el paquete que le llegó.

raúl: ¿qué?

¿qué paquete o qué?

¿y eso qué es?

elsa: pues a lo mejor

es de elías.

elías, papá.

¿te acuerdas?

el que no quieres ayudar

a salir de la cárcel.

raúl: sí, ya--ya ni empieces

con eso.

a ver, abre.

que te ayude a abrirlo--

elsa: no me ayuden,

yo puedo sola.

raúl: no te vayas a cortar--

elsa: no me corto.

chencha: con cuidado--

elsa: no, ya.

raúl: magdalena,

¿me pasarías la mermelada?

gracias.

elsa: ya.

raúl: ¿sabes qué?

también un--un pan.

¿y eso qué?

¿de dónde salió eso, qué es?

magdalena: ¿es un regalo?

qué raro.

elsa: tiene una foto.

raúl: a verla.

déjame ver.

elsa: bueno, déjame verla

a mí primero, ¿no?

no sé quiénes son.

raúl: gracias.

necesito saber de dónde

salió esto, por favor.

chencha: de donde le dije,

doctor.

raúl: bueno, más específica,

haga memoria, ¿quién lo trajo?

chencha: un mensajero.

jorge: desde ayer estás

insistiendo en lo mismo.

y no, cecilia,

ya te dije que no.

adriana no se puede quedar

con lo que compró,

que por cierto

es mucho dinero gastado.

dinero que no tenemos

cómo cubrir en este momento--

cecilia: a ver, jorge.

al menos por esta vez.

jorge: no, cecilia, no, no.

y ya por favor dejemos

de darle vueltas al asunto.

es tan sencillo como que hice

unas inversiones muy fuertes

y jamás pensé que tardara tanto

en recuperarse.

cecilia: a ver, te comprendo.

pero entiéndeme tú a mí.

no puedo negarle a mi hija

la vida que durante años

no le di.

jorge: pues, tendrás

que hacerlo.

de ahora en adelante

vamos a vivir así en esta casa.

una vida digna pero sin lujos.

cecilia: ¿y cómo le voy

a explicar, eh?

jorge: pues, si adriana

te quiere tanto como tú

la quieres a ella,

lo va a entender.

te espero abajo,

quedamos en ir a ver a raúl.

ah--y cuando regresemos

espero ya que sepas cómo decirle

a tu supuesta hija que hoy mismo

tiene que regresar todo.

raúl: a ver, dame ese sobre.

elsa: no te voy a dar la carta.

¿y por qué te pones así, papá?

¿me vas a decir que sabes

quiénes son los de la foto?

raúl: no me voy a poner

a discutir contigo, ¿sí?

me tengo que ir al trabajo,

ya no llegué al deportivo

y a la clínica no puedo faltar.

magdalena: claro.

a la clínica donde está esa.

raúl: te voy a pedir de favor

que cuides tus palabras, ¿sí?

por favor.

chencha: esa es mi hija

y tiene su nombre.

magdalena: ¿quiénes son los de

la foto, que te pusieron así?

clemente: pueden buscar

en los libros que les recomendé.

la mayor parte la encontrarán

aquí en la biblioteca.

o también pueden ayudarse

en internet.

ahora vamos.

vayan a hacer esos trabajos,

los quiero para mañana, ¿sí?

>> ¿a qué hora?

clemente: a primera hora,

a las siete.

>> ¿qué pasó, victoria?

victoria: nada, pues.

es que no sé cómo le voy

a hacer para hacer esto

del trabajo, pues.

>> ¿por qué?

victoria: no tengo computadora.

>> bueno, pues si quieres puedes

ir por internet a nuestra casa,

no importa.

victoria: es que tengo que ir

a trabajar, pero igual--

pues les agradezco su ayuda

y su apoyo.

¿saben qué estoy pensando?

igual le puedo pedir

al doctor raúl de la peña

que me preste la computadora

de él de la chamba.

>> ah, pues es buena idea.

victoria: sí, ¿no?

bueno, pues a darle,

que esto cada vez

se pone más difícil.

ánimo.

>> adiós.

raúl: nunca había visto

esa caja.

no sé qué significado tenga

tampoco, pero--

pero en esa foto se ve

claramente que es mi hermano,

el verdadero padre de elsa.

y en esa misma foto, la mujer

embarazada que sale junto a él

tiene que ser la mamá

de mi hija.

magdalena: elsa.

quiero que me cuentes

por qué tanto misterio

con la cajita de música,

la foto y--todo eso.

¿qué dice la carta?

cuéntame.

elsa: la carta la escribió--

la escribió mi mamá.

creo que está viva.

victoria: doctor, es que--

pues no es fácil vivir

con ese tipo de secretos.

raúl: no, definitivamente no.

lo sé, créeme.

victoria: perdón,

no era mi intención meterme.

raúl: sabes, yo tengo motivos--

motivos muy poderosos para haber

alejado a elsa de mi hermano

y de esa mujer,

que aunque no la conocí.

pero sí sé que ella fue

la que le desató la locura

a mi hermano.

es que, ¿abandonar

a su bebita recién nacida?

leonardo no supo qué hacer.

tuvo a elsa, no supo qué hacer.

victoria: entonces usted

se hizo cargo de ella.

raúl: pues sí.

sí, sí, sí, así es.

a mí leonardo me juró

que esa mujer se había muerto.

así que si ahora aparece

y busca--busca a elsa,

la única que va a sufrir

las consecuencias va a ser ella.

aquí lo peligroso es que ella

podría enloquecer con todo esto

y nunca recuperar la cordura.

nunca.

perdón, victoria, porque además

estoy hablando de cosas que--

victoria: no--

raúl: estoy hablando de más--

victoria: doctor, doctor,

no se preocupe,

si usted necesita

que yo lo escuche, yo--

raúl: no, no hay nada más--

que contar, no hay nada.

[música]

magdalena: corazón,

eso es maravilloso.

sabes lo que significa.

un mundo nuevo se pone ante ti,

tu mamá.

elsa: lo que significa es que

me siento más confundida,

más angustiada y más sola.

magdalena: ¿cómo más sola,

mi amor?

es una mamá--

elsa: yo nunca tuve mamá, tía.

y ahora así de repente,

no me late, no me gusta,

no quiero.

no sé qué pensar,

no sé qué sentir.

mejor déjame sola, tía.

magdalena: pero--

elsa: por favor, tía,

déjame sola.

déjame sola, por favor.

raúl: tan indefensa.

pobrecita, porque ella estaba

solita en el mundo.

leonardo loco de amor

por esa mujer.

sabes que la vi bebita,

recién nacida.

en ese instante,

en ese segundo que la vi,

tan linda, tan especial.

victoria: ¿y su hermano

dónde está?

raúl: él está en españa.

en españa, pero eso no importa.

aquí la que importa es elsa.

su madre está muerta,

esa es la verdad.

victoria: ay, doctor, a ver.

mire, que yo estoy pensando,

y usted dice que--

que usted nunca conoció

a la mamá de elsa,

pero qué tal si ella

sí lo conoció a usted.

a lo mejor ella ya sí sabe

que usted tiene a elsa y--

o puede ser que esté más cerca

de lo que pensamos.

[llaman a la puerta]

chencha: ¿puedo entrar?

elsa: sí, pasa, chencha.

chencha: mi niña,

dígame qué se le ofrece.

elsa: es que--

quiero que me leas la carta.

quiero escucharla de una voz

buena como la tuya.

a ver si así me duele menos

y la entiendo más.

chencha: de seguro ya

la ha leído hasta

sabérsela de memoria.

elsa: léemela, chencha,

léemela como si se la estuvieras

leyendo a tu hija.

chencha: "querida hija.

no sabes cómo me duele

haber tenido que separarme de ti

cuando eras solo una niña

de días de nacida".

raúl: pues--

quien se tendría que asustar

es la persona que le manda

esas cosas a elsa.

victoria: ya no amenace más.

raúl: es que no es amenaza,

victoria.

yo ejecuto, yo acciono.

por proteger a mi hija

soy capaz de cualquier cosa.

quien le haya escrito esas cosas

y quien la esté lastimando

de este modo, te--te doy

mi palabra que me la va a pagar.

chencha: "todos estos años

no he hecho más que extrañarte,

hija mía.

necesito que me perdones,

necesito que raúl

me deje acercarme a ti.

quiero que me lo permita.

porque sin su permiso,

él es capaz de todo.

no lo conoces realmente.

porque raúl, por defender

a las personas que ama,

es capaz de cometer el peor

de los disparates".

elsa: [solloza]

[teléfono]

victoria: consultorio

del doctor de la peña, dígame.

sí, enseguida lo comunico.

doctor, le paso la llamada

que estaba esperando.

jorge: buenas tardes.

victoria: hola, buenas tardes--

jorge: hola, victoria.

victoria: señora cecilia,

¿qué tal?

jorge: ¿cómo estás?

victoria: eh--le aviso al doctor

que llegaron.

doctor, discúlpeme

que le estoy interrumpiendo.

lo que pasa que están aquí

el señor jorge

y la señora cecilia.

sí, yo me encargo.

pasen, adelante.

jorge: claro.

¿vamos?

cecilia: adelántate, ¿sí?

tengo que hacer

unas llamadas primero.

jorge: bueno.

gracias.

victoria: sí.

entonces no--no va a pasar,

¿verdad, señora?

¿se quiere sentar

un momentito?

cecilia: tú me vas a escuchar

todo lo que te tengo que decir.

victoria: señora, no entiendo--

cecilia: eres una trepadora,

niña, a mí no me engañas.

victoria: pero ¿por qué

me está diciendo--?

cecilia: ay, puede que

con tu carita de mosca muerta

engañes a todos los demás,

pero yo sí sé de dónde vienes

y qué es lo que buscas aquí.

victoria: no--no entiendo qué--

cecilia: a ver, una madre

es capaz de todo por sus hijos.

victoria: adriana.

cecilia: no nombres a mi hija.

no te lo permito.

victoria: señora, es que--

cecilia: a ver, cállate,

que no he terminado de hablar.

tú te metiste con mi hija.

le hiciste la vida imposible

en el encierro.

y ahora te las vas a ver

conmigo.

[música]

victoria: mire, yo no sé

qué le haya ido a contar

adriana, pero sé que usted

está diciendo--

cecilia: a mi hija no le dices

mentirosa.

y ni te atrevas a decirme

nada de él.

¿crees que te voy a creer

más a ti que no eres nadie,

que a ella, que es mi hija?

una cosa sí te digo.

los enemigos de mi hija

son mis enemigos también.

le hiciste la vida imposible.

y eso lo vas a pagar,

te lo aseguro.

victoria: me está amenazando.

cecilia: no.

tu castigo por lo que

hayas hecho en el pasado

se lo dejo a dios.

victoria: a dios no lo meta

en sus injurias.

cecilia: a ver, no te excedas,

victoria.

las cosas así de simples.

te vueles a acercar

a cualquiera de nosotros,

tratas de volverle a hacer daño

a mi hija, y no le voy a dejar

tu castigo a dios.

yo misma me voy a hacer cargo

de que pagues en vida

por lo que has hecho.

eso sí es una amenaza.

gloria: ay, hijo,

por fin llegas.

andrés: mamá.

ese hombre nos está

quitando todo.

gloria: ya lo sé, hijo.

andrés: inicié los trámites

legales con arturo, pero él dice

que es el caso más complicado

que ha tenido.

no nos promete nada,

a pesar de que está echando

muchas ganas y está muy molesto

por lo que nos está haciendo

julio montaño.

gloria: estamos a punto

de perder uno

de los mejores hoteles.

julio: no, señora gloria.

no está a punto, ya lo perdió.

jorge: cecilia--cecilia

escúchame, por favor.

yo tengo otro amigo que es

médico y él nos puede ayudar--

cecilia: a ver, no se trata

de facilidades, simplemente

no quiero hacerlo y tienes

que respetar mi decisión.

jorge: tú eres la que tienes

que respetar nuestro hogar.

cecilia: a ver, ¿y en qué

le hice falta, eh?

jorge: nos metiste una completa

desconocida a nuestra casa,

cecilia--

cecilia: es mi hija.

podrá ser una desconocida

para ti, pero para mí no lo es.

jorge: raúl, discúlpanos,

por favor.

raúl: no--no, ¿yo qué?,

no, sigan.

jorge: no, te estamos poniendo

en una situación muy incómoda,

lo sé.

raúl: de verdad no hace falta

que te disculpes, en serio--

jorge: bueno, lo cierto es que

sé que no es el mejor momento

para que hablemos,

así que mejor nos vemos después.

además cecilia y yo

no tenemos por qué traer

nuestros problemas aquí

frente a ti, con permiso.

raúl: no pasa nada.

hablamos.

jorge: hasta luego, victoria.

que tengas buena tarde

y gracias por todo.

cecilia: que no se te olvide

lo que te dije, ¿eh?

jorge: ¿qué?

¿qué acabas de decir?

julio: ese hotel no dejaba

la suficiente ganancia,

así es que lo vendí.

aquí están los documentos.

gloria: [resuella]

lo malbarataste.

este hotel por lo menos

valía el triple.

además sabías que era

mi hotel favorito.

julio: bueno.

claro que lo sabía,

si es donde usted

y yo nos amábamos.

escúchame muy bien.

esta es la última vez

que me tocas.

te vuelves a acercar a mí

y te juro que te saco

de esta casa, ¡mi casa!

y no voy a ser yo.

va a ser la maldita policía,

¿me oyes?

jorge: ¿qué fue

lo que le dijiste a victoria

que no se le puede olvidar?

victoria: no, no, no es nada

malo, don jorge.

jorge: con permiso.

victoria: dios la bendiga,

señora cecilia.

y ojalá que su amor ayude

realmente a cambiar el corazón

de adriana.

[música]

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