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El Vuelo de la Victoria Capítulo 17

31 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

julio: mi amor, toma un poquito,

poquito, un traguito chiquito.

gloria: voy a ser clara

y directa con ustedes.

vengo a exigirles que se larguen

de mi casa ahora mismo.

julio: lo siento, señora,

pero usted no es nadie

para exigirnos

que nos vayamos de aquí.

¡ni siquiera puede entrar

a nuestra recámara

de esa forma tan grosera

y falta de educación!

así que la que se va es usted.

gloria: no sin antes decirte

una cosa.

julio: ¡a mí no me empujas!

eres una--

gloria: ¡no lastimes a mi hija!

¡no la maltrates!

aunque eres una traidora.

cristina: te estaba esperando,

andrés.

andrés: ¿y para qué?

cristina: ¿cómo que para qué?

pues para celebrar.

andrés: no sé de qué hablas,

no tengo absolutamente nada

que celebrar.

cristina: claro que sí,

la decisión que tomaste.

por fin te libraste

de esa barrendera.

andrés: por favor,

no te expreses así de ella.

cristina: no,

pero eres muy bueno,

todo un caballero.

por eso no te expresas

de victoria como deberías.

ella es la peor de las mujeres,

andrés.

andrés: que digas eso ahorita

no me ayuda en nada, cristina.

quizás me apresuré,

quizás me equivoqué, pero--

cristina: a ver, andrés,

pero nada,

ya basta de defenderla.

ella sacaba bastante bien

las uñas.

lo mejor es que haya salido

de nuestras vidas, ¿no?

brindo por eso.

julio: ¡escúchenme muy bien!

elena es mi mujer,

yo la trato como se me da

la regalada gana.

¿estamos, señora?

gloria: ¿ya lo ves?

estás comenzando a pagar

todo el mal que me has hecho.

clemente: antes de empezar,

quiero decirles que estoy

orgulloso de todos ustedes.

pero hoy no va a haber compasión

para nadie.

el que dijo que lo importante

no era ganar o perder

sino competir,

es alguien que nunca ha ganado.

y yo aquí solo quiero ganadores,

se lo merecen ustedes

y me lo merezco yo.

competidores,

preparados...

listos...

[disparo]

yo también quiero que victoria

se quede.

es poco profesional,

todos deberían significar

lo mismo para mí.

pero esa niña es especial,

cuando corre es otra.

bañada en sudor con el rostro

lleno de esfuerzo, de esperanza,

de ganas.

pareciera que no corre

por llegar a la meta,

sino por salir adelante

en la vida.

gloria: ¡suéltame, suéltame!

julio: de ahora en adelante

tiene prohibido acercarse

a esta recámara.

que le quede muy claro

que solamente es mía

y de mi mujer.

y si no le gusta cómo son

las cosas ahora en esta casa,

la invito a que se largue

antes de que yo la saque

de otra manera,

¿entendido?

gloria: ¡abre, julio!

¡ábreme,

es mi casa!

julio: no sé cuántas veces

te lo tengo que decir.

gloria: ¡te voy a matar!

julio: eres una torpe.

una inútil.

regaste el jugo.

elena: perdóname, julio,

no fue mi intención.

yo sé que me lo trajiste

con amor,

fue un--fue un accidente.

julio: que sea la última vez

que le permites a tu madre

tomarse atribuciones

que no le corresponden.

tú--tú vas a ser la culpable

de que la saque a rastras

de esta casa, ¿me oyes?

elena: pero--pero si yo te apoyo

en todo, mi amor.

solo--solo te pido que--

que no me pongas en medio

de tus problemas con ellos

porque, pues a fin de cuentas,

son mi familia.

julio: la única familia,

y escúchame bien.

la única familia

que tienes ahora

somos el hijo que esperas y yo.

clemente: ¡vamos, ánimo, vamos!

cierren, ciérrense.

ciérrense.

ciérrense.

¡bien, bien!

¡vamos, vamos, vamos!

¡muy bien, muchachos, muy bien!

[aplaude]

raúl: [piensa] algún día tendrás

los mejores tenis,

que te permitan

alcanzar tu meta.

clemente: muy bien a todos.

un gran esfuerzo

en esta carrera.

lamentablemente,

ya sabían que esta prueba

era eliminatoria.

y no todos pueden quedarse.

es momento de que regresen

a sus casas.

pero han dado lo mejor de sí.

y quiero que sepan que siempre,

siempre pueden regresar

a otra convocatoria.

por favor,

un fuerte aplauso

para sus compañeros,

¡bravo!

todos: [aplauden]

clemente: gracias,

gracias por su esfuerzo.

muchas gracias, muchas gracias.

todos: [aplauden]

cristina: esta es tu casa,

tu hacienda,

tus cosas, tus negocios.

tú eres dueño de todo esto,

andrés.

andrés: es cierto.

a esto me tengo que aferrar

porque esto es lo único

que me queda.

cristina: no.

andrés: es lo único que

me pertenece, sí.

cristina: [niega]

andrés: ¿cómo que no?

cristina: yo también.

desde siempre, andrés,

te amo.

andrés: cristina...no.

[música]

[música]

raúl: la conozco tanto.

[piensa] aunque no lo ame,

victoria sigue queriendo

a andrés.

él sigue siendo una parte

fundamental en su vida.

lo sigue queriendo.

victoria: no es que lo siga

queriendo, bueno...

no en ese sentido, pues,

no como hombre.

chencha: pero entonces,

¿no lo extrañas ni un poquito?

victoria: ay, "amá",

lo extraño un chorro.

pero pues extraño a mi amigo.

extraño a ese amigo que perdí.

y sí me duele mucho,

porque siento que ya no lo voy

a poder recuperar nunca.

[radio] >> hay quienes creen

que las comodidades que ofrece

tener un libro en digital

va a terminar venciendo

al papel.

pero no,

el encanto y la magia

que encierra un libro

cuando lo abres la primera vez

y sientes el aroma

a papel nuevo y tinta fresca

es indescriptible.

raúl: usted es de esos más--

quiero decir, ¿aún siente

esa pasión por tener un libro

nuevo en sus manos?

>> mira, raúl, el día que abra

un libro y no sienta nada de eso

me convierto en cocinero

para sentir la fragancia

de un mole poblano.

o jardinero, para sentir

el aroma a tierra mojada.

los libros son mi gran amor,

raúl,

me hacen sentir vivo.

raúl: mire,

yo más que sentirme vivo

por el amor,

me siento muerto sin él.

y no importa lo cerca que esté,

en cuanto se aleja un poco,

siento que mi corazón quiere

salir del pecho e irse corriendo

tras ella.

chencha: pero respira, hija,

no te vayas a quedar ahí

de la emoción.

victoria: [ríe]

ay, ma.

raúl: yo digo que el amor

es lo único que se multiplica

mientras más se reparte.

>> nunca debemos perder

la esperanza, raúl.

porque esta la podemos encontrar

en cosas muy sencillas,

y te pueden cambiar la vida.

raúl: como el amor.

nuestro tema de hoy, por cierto.

>> por supuesto.

tú puedes encontrar

el más grande y fulminante amor

a la vuelta de la esquina

cuando sales a la tienda.

raúl: en ese caso,

salgamos a la calle

con esa intención.

con la esperanza

de encontrar el amor.

es una muy buena lección

de vida, maestro.

>> esperanza y amor

es lo que mueve al mundo, raúl.

raúl: por lo pronto, puedo decir

que--con absoluta seguridad,

que me mueven.

gracias.

victoria: [suspira]

la esperanza de encontrar

el amor.

chencha: bueno, pues busca

la esperanza en esa tacita

de café de veracruz,

que está rebueno.

victoria: [ríe]

andrés: [piensa] es un hecho,

la perdí.

por idiota, la perdí.

úsica]

clemente: ¡victoria!

¡victoria!

victoria: don clemen, ¿qué pasó?

clemente: ven...ven, ven, ven.

quería felicitarte

por haberte quedado en el grupo

de los seleccionados.

vas a ser muy feliz.

victoria: gracias,

eso no lo dudo, ¿eh?

clemente: eh--no hay modo fácil

de decir esto.

victoria: tan solo diga.

clemente: mira, te has esforzado

mucho,

eso te lo tengo que reconocer.

pero, para estar aquí,

necesitas más esfuerzo.

y no puedes seguir corriendo

con esos tenis rotos.

victoria: don clemen, es que

no tengo otros,

pero--pero los voy

a volver a coser

y así me duran más tiempo.

clemente: bueno, pero tienes

que buscar la manera de comprar

unos nuevos, ¿sí?

victoria: es que no tengo

chamba, ¿cómo los consigo así?

clemente: sí, sí, sí,

me queda claro.

solo te estoy dando

los requisitos, ¿eh?

la disciplina

ya la tienes amarrada,

pero la alimentación

también cuenta.

los tenis también,

el descanso.

hay muchas cosas--

raúl: tal vez yo pueda ayudar.

victoria: sí, yo, yo--

¿cómo?

raúl: tal vez yo puedo ayudar,

digo, si me permiten.

victoria: no, no, no, doctor,

espérese, de ninguna manera,

¿cómo cree? no.

raúl: pero ¿por qué no?

¿qué tiene?

victoria: pero no, yo lo

resuelvo yo.

raúl: no te preocupes, mira,

has demostrado ser una mujer

de esfuerzo, de lucha.

nos has dejado muy claro

que no te gusta que las cosas

te caigan del cielo.

así es que yo, en lugar de darte

los tenis,

te voy a ofrecer

las herramientas para que

los puedas conseguir.

victoria: ¿cómo? ¿qué quiere

decir?

raúl: mi secretaria de la tarde

renunció,

me gustaría ofrecerte

ese puesto,

¿te gustaría?

sería medio tiempo,

tendrías tu sueldo.

nuestra relación sería

estrictamente laboral.

podrías ahorrar y ahí comprarte

tus tenis, lo que tú quieras.

andrés: vicky...

qué bueno que están aquí todos.

victoria: andrés, ¿qué haces

aquí?

andrés: vine a pedirte perdón.

chencha: ¿qué hacen todos aquí?

andrés: nana...

pues yo vine a pedir disculpas.

así como tuve la cobardía

de ofenderte enfrente de todas

estas personas que te quieren,

también tengo el valor

y la humildad de pedirte perdón

delante de todos ellos.

yo quiero ofrecerte este regalo

para que...para que sepas

que de verdad me arrepiento.

chencha: andresito,

¿qué es?

andrés: unos tenis,

para que veas que sí

te quiero apoyar en tus sueños.

eh--los de la tienda me dijeron

que eran los mejores,

que--que te iban a ayudar

a correr más rápido.

victoria: perdón, ¿me--me pueden

dejar sola con andrés?

raúl: ¿en serio, segura?

victoria: sí, sí, sí, en serio.

a diferencia de andrés,

que le gusta pedir disculpas

en público,

a mí me gusta arreglar

mis problemas a solas.

por favor, déjenme sola, ¿sí?

clemente: [balbucea]

raúl: me voy.

victoria: gracias.

raúl: cualquier cosa, me dices.

cristina: yo no necesito

ni de cecilia acevedo,

ni de la callejera ni de nadie

para ganarme a andrés.

tu hijo va a ser mío.

gloria: si tú lo dices,

bien por ti.

cristina: no lo digo, gloria,

lo aseguro.

andrés: vicky, por favor,

acepta los tenis, aquí están.

victoria: andrés, no me vas

a venir a comprar

con unos tenis, ¿qué te pasa?

andrés: ¿crees que eso es lo que

estoy haciendo?

victoria: sí.

andrés: no, te equivocas.

es una manera de venir a pedirte

perdón por lo mal que te traté.

victoria: me estás tratando

de comprar con unos tenis.

y no nada más eso,

estás tratando de calmar

tu consciencia con esto.

andrés: no, vicky,

de verdad, no.

victoria: ¿cómo que no, andrés?

pues claro que sí.

es decir, mira,

tú me hiciste mucho daño

y entonces ahora

se te hace muy fácil venir

con un par de zapatos y tratar

de solucionar las cosas.

pues ¿sabes qué? no.

andrés: pero tú también

me hiciste mucho daño a mí.

victoria: no son competencias

a ver quién hizo más daño

o quién derramó más lágrimas,

andrés.

de verdad, si ese es tu plan,

si ese es tu tema,

pues qué flojera.

andrés: vicky, no, es que--

es que no te entiendo,

me estás volviendo loco,

de verdad.

victoria: pues es problema tuyo.

porque mi problema

fue salir adelante

en los momentos difíciles.

momentos en los cuales

tú también fuiste responsable.

y es mi problema solucionar

lo de mis tenis

que me están pidiendo

para mi entrenamiento, no tuyo.

andrés: pero aquí están los--

victoria: que no quiero

tus tenis, andrés.

andrés: ni que esté hablando

tu orgullo, no seas orgullosa.

victoria: no es orgullo.

mira, andrés,

yo--yo a ti te quiero mucho,

te--te puedo perdonar.

pero no se me va a olvidar

lo que pasó de la noche

a la mañana.

pero no voy a venir a aceptar

las limosnas que calmen

tu consciencia, pues no.

andrés: vicky, perdón,

me equivoqué,

me--me dejé llevar.

me ganaron los celos,

me llené la cabeza de tonterías.

perdóname, de verdad,

pero no seas orgullosa.

victoria: no es orgullo,

llámale como quieras.

no es orgullo, es dignidad.

porque tengo dignidad,

y a mí no me vas a venir

a insultar y luego querer

solucionar las cosas con esto.

ya te lo dije.

así que ¿sabes qué?

mejor vete,

vete con tus remordimientos.

y yo me voy a quedar aquí

con mis tenis rotos,

que son mi problema

y lo voy a solucionar yo.

[resopla]

raúl: [tose]

victoria: ¿y ahora?

¿que me quieres robar

mi lugar secreto?

raúl: no,

no, claro que no.

pero me gustaría proponerte

que fuera un lugar de los dos.

victoria: ah, pues mire nomás,

qué necedad de los hombres.

¿qué les hace creer que--

pues que no somos individuos

y que una no puede tener

su lugar secreto?

raúl: bueno, discúlpame,

no--no era mi intención

hacerte sentir así.

victoria: no es cierto, doctor,

a usted sí le comparto mi lugar.

raúl: [ríe]

victoria: oiga,

y lo del trabajo

que me ofreció hace rato,

si lo dice en serio y pues...

si la propuesta sigue en pie,

nomás dígame cuándo empezamos.

[música]

[música]

andrés: pues, hermano, necesito

hablar con alguien.

me siento muy mal.

perdí a victoria y...

fue por idiota,

por--por impulsivo.

no sé, quizás,

el doctor me la ganó.

no lo sé, realmente.

el tema es que la perdí

y no sé que voy a hacer

para poder vivir con eso.

lo único bueno es que todavía

me queda la hacienda.

eso me mantiene en pie.

me ayuda a estar cuerdo,

a mantener el equilibrio.

pero, la verdad, me siento mal.

muy mal.

>> y, andrés,

¿dónde estás ahora?

[suspira]

¿por qué no te metes

en tus cosas?

[puerta ascensor se abre]

raúl: hemos llegado.

aquí es.

bienvenida,

ahí va a ser tu lugar

de trabajo.

victoria: pues está bien bonito.

¿aquí, aquí, aquí mero?

raúl: aquí, aquí,

aquí vas a estar tú, ¿te gusta?

victoria: ay, no, pues gracias,

se pasó, doctor.

ay, con su teléfono

y toda la cosa.

bueno, nomás hay un problema,

que esto de la computación pues,

no, no se lo vengo manejando--

raúl: bueno, bueno, no hay

ningún problema, por parte

de la clínica, van a mandar

a todos los ingenieros

en sistemas

para que te puedan capacitar.

no te preocupes por eso.

victoria: órale, pues.

pues entonces ya nos--nos

capacitamos.

¿y--y aquí es donde usted está?

raúl: sí, es ahí, exactamente.

aquí es donde estoy yo.

victoria: pues ay, qué bueno.

raúl: ¿sí, te gusta?

¿estás contenta

de que trabajemos juntos?

victoria: no, muchas gracias,

sí, y digo, más que nada

porque ya tengo chamba.

porque a mí don clemen me dijo

que pues esto de ser atleta

pues no nomás es tener talento.

también la disciplina,

y pues, yo me tengo que comprar

muchas cosas.

tengo que hacer la dieta,

pues ya me andan urgiendo

unos "cacles" nuevos y--

y se me hace que ahora sí,

con esto, me va a poder ayudar.

raúl: bueno, sí, en efecto,

es más, si quieres, yo podría

hablar para que

te adelanten tu sueldo--

victoria: no, no, no, doctor,

espérese, espérese, espérese.

si no lo estoy diciendo por eso.

raúl: no, no--

victoria: no, se lo digo

porque...mire, yo estoy

muy agradecida con usted.

de verdad, usted

ya ha hecho suficiente.

créame que este trabajo

es así de "ay, caray".

[ríe]

usted ya me dio la caña y mire,

cualquiera ya me hubiera,

pues, dado la pesca.

usted me dio mi herramienta

de trabajo y yo ya me voy

a poner las pilas, va a ver

que voy a ser una máquina

en eso de la computadora.

raúl: sí, no lo dudo.

victoria: deme un abrazo.

muchas gracias.

muchas, muchas gracias.

raúl: no, ¿de qué, victoria?

victoria: [ríe]

[llaman a la puerta]

cristina: andrés.

andrés, soy yo, ábreme,

por favor.

andrés, de verdad,

necesito hablar contigo.

ábreme un momentito, por favor.

sé que tienes el sueño

muy ligero y que seguro

estás despierto.

[llama a la puerta]

andrés, por lo menos respóndeme.

no me trates

como a una cualquiera

después de todo

lo que hemos pasado, ¿sí?

[piensa] ay, no, por favor,

que no empiece ahora

con sus cosas.

andrés.

andrés: eu.

cristina: desde que regresaste

de la capital has estado

más que ausente.

andrés: perdón, cris, pero tengo

cosas que hacer.

cristina: todos tenemos cosas

que hacer.

yo, por ejemplo,

tengo muchas ganas...

andrés: cris, tengo una reunión

muy importante,

no puedo llegar tarde.

cristina: bueno,

¿y a ti qué te pasa?

¿ya se te olvidó lo que pasó

con nosotros, o qué?

andrés: no.

cristina: y entonces,

¿por qué me desprecias?

¿qué no te gusta?

¿no te gusto yo?

andrés: no,

lo que no me gusta

es el acoso.

tú eres una mujer muy bella,

le encantarías a cualquiera,

de eso no tengas duda.

pero hay momentos.

y nosotros tuvimos el nuestro.

cristina: pues yo no soy mujer

de momentos,

o de pasar el rato,

que es prácticamente lo mismo.

andrés: por ahora es lo único

que te puedo ofrecer.

cristina: pues entonces demando

otro momento ahora mismo.

andrés: no puedo.

arturo: [piensa] luz clara,

ya terminé de leerte,

pero ¿qué más hay?

necesito más de ti

y tengo que saber

dónde encontrarlo.

luz: qué chavo tan lindo.

magdalena: espero que te guste

el cuernito que te traje, raúl,

porque está recién hecho.

todavía está calientito.

raúl: mm,

muchas gracias.

muchas gracias, magdalena.

[celular]

sí, ¿bueno?

doctor raúl de la peña al habla.

victoria: buenos días, doctor.

mire, dispénseme que lo ando

molestando tan temprano

pero lo que pasa es que le marcó

el doctor santos.

que recuerde que tiene

una junta en 20 minutos

porque tienen que discutir

los detalles del paciente ese

al que le van a operar

la rodilla, ¿se acuerda?

raúl: sí, es cierto.

por favor, victoria,

ofrécele un café, no sé,

pregúntale si ya desayunó o algo

y salgo para allá de inmediato.

gracias.

victoria: no, no se apure,

yo aquí se lo entretengo.

aunque tenga que amarrarlo,

usted despreocúpese.

cambio y fuera.

raúl: oigan, perdón,

pero tengo que salir a atender

una junta que se me olvidó.

que tengan--que tengan buen día.

magdalena: ¿victoria está

trabajando en la clínica?

raúl: sí, así es.

adiós, hija,

te amo.

elsa: adiós, papá, yo a ti.

ups, creo que a alguien

no le cayeron muy bien

los cuernitos recién horneados.

me voy a mi cuarto,

"con per".

magdalena: [piensa] raúl está

muy equivocado si piensa

que se va a burlar así de mí.

ya sé dónde cobrarme.

exactamente en lo que más

le duele:

la niña de sus ojos.

[música]

és: no, licenciado, esto

está mal.

tiene que ser un error.

yo siempre he sido el que

ha firmado las cuentas

de mi familia.

>> sí, lo entiendo,

y me apena mucho.

pero su hermana y su cuñada

vinieron a hacer el cambio.

andrés: a mí no me avisaron.

>> no quisiera meterme

en problemas familiares,

pero, ahora, la cuenta

de la hacienda,

la firma el licenciado

julio montaño.

andrés: no, no, es que--

el negocio que iba a ser

el préstamo era muy importante--

>> hable con su familia

para que aclare esta situación.

tal vez podamos solucionarlo

y podamos continuar

con los trámites del préstamo.

andrés: pero el préstamo

ya estaba autorizado,

licenciado.

>> así es, pero la situación

ha cambiado.

y no le puedo conceder a usted

ese dinero para que compre

los terrenos.

licenciado santibáñez,

estoy seguro que usted

lo entiende.

andrés: perdóneme, pero no

entiendo nada.

¿qué es lo que tengo

que entender, licenciado?

>> que usted y su madre

están totalmente

fuera del negocio.

julio: aquí nada se mueve

si yo no lo autorizo.

andrés santibáñez por el momento

está fuera del negocio.

sí, así es,

soy yo quien está encargado

de todo, y si usted

quiere tratar algo

referente a esta empresa,

tiene que hacerlo

exclusivamente conmigo,

¿estamos?

muy bien,

en ese caso,

no tenemos nada más que hablar.

andrés: ¿me puedes explicar

qué hiciste?

julio: solo lo que cualquier

esposo fiel, cariñoso y delicado

haría por su mujer.

cuidar su inversión.

andrés: pero la hacienda es

de todos, además,

siempre la he manejado yo.

julio: correcto,

la habías manejado,

tiempo pasado.

ahora, al igual que todo

lo que está a nombre

de mi esposa, lo voy a manejar

exclusivamente yo.

andrés: eso no va a pasar,

¿escuchas?

julio: el problema es que nadie

necesita de tu permiso.

ya está hecho.

me imagino que lo mismo te dijo

el gerente del banco,

¿no es así?

andrés: eres un ser

despreciable.

una especie de cáncer que viene

a enfermar lentamente

a toda mi familia.

julio: [ríe]

me encanta tu faceta de poeta,

¿no has pensado en escribir

canciones rancheras?

pero ahora que ya no tienes

rancho...

andrés: no te vas a salir

con la tuya.

nunca,

escúchalo bien,

nunca te voy a dejar

el camino libre.

victoria: le vamos a apuntar

la cita para el 5 de julio.

¿qué le parece?

no, bueno,

si las personas se gastaran

nomás de verse,

ya de mí no quedaría nada.

¡ya, doctor!

raúl: [ríe]

perdóname, es que--

es que te ves tan bonita.

y además, me das--

me das mucha ternura.

te ves muy linda.

victoria: bueno, ya, a ver.

bueno, ya que estamos en estas,

¿qué me ve de diferente

el día de hoy?

raúl: eh...pues a ver, no sé.

victoria: ya, doctor,

piense rápido, pues.

es que no puedo dejar mi puesto

solo tanto tiempo.

y menos sin el uniforme

completo.

completo.

raúl: te compraste los tenis.

victoria: ¡sí!

mire qué tal.

a poco no están bien bonitos.

y tienen que su aire,

que su todo,

están bien cómodos.

raúl: oye, pero son los mejores,

te quedan muy bien.

victoria: sí, sí.

raúl: qué bonitos están.

victoria: pues me los compré

con mi sueldo.

y mire, la verdad es que le voy

a contar, estaba en un dilema

que no sabía qué hacer.

porque bueno, pues usted ya sabe

que a mí me encanta el alcohol

y el vicio y todo eso.

entonces no sabía si gastarme

el dinero en eso o en los tenis.

y pues que me decido

por los tenis.

raúl: pues,

te felicito.

creo que es justo la mejor

decisión, victoria, qué bueno.

victoria: sí.

[ríe]

raúl: qué bueno.

victoria: no, bueno, ya,

en serio.

estoy muy agradecida con usted,

doctor,

por esta oportunidad que me dio.

la verdad es que...

esto cambió mi vida.

y estos 15 días

han sido muy productivos

y estoy muy contenta.

raúl: créeme que el agradecido,

o el más agradecido, soy yo.

por todo lo que me has dado.

sobre todo, por no haber dejado

que lo que yo siento por ti

interfiriera en esta oferta

de trabajo que te hice,

gracias.

victoria: no, gracias a usted--

raúl: me has dado muchísimo.

bueno, hasta elsa es otra.

victoria: ah, ¿sí?

raúl: sí,

está muy cambiada.

victoria: pues, qué bueno.

raúl: gracias a ti.

chencha: así,

tienes que pasar el hilo por acá

y hacer esta--esta forma así.

sí, así, y hasta que--

elsa: de verdad que están

bien bonitos estos trapos,

chenchita.

chencha: qué bueno,

qué bueno que hoy ganamos

una nueva admiradora.

elsa: bueno, pero también

una nueva productora, mira, ve.

me está quedando bien bonito.

chencha: sí, así es.

magdalena: chencha,

déjanos solas.

elsa: ay, tía, ya, no...

no nos vengas a dar lata, por--

magdalena: chencha.

chencha: ya, mi niña.

ahorita que terminen

de hablar continuamos, ¿sí?

con permiso, señora.

elsa: bueno, ya,

dime qué onda

porque quiero seguir

haciendo esto, por favor.

magdalena: ayer tuve un sueño

horrible,

soñé con elías.

porque soñé que lo mataban

en el reclusorio.

elsa: ¿qué?

pero ¿por qué me dices eso?

magdalena: porque yo veo

que vas muy bien y no quiero

que vuelvas a tener una recaída.

tu papá te dijo que se iba

a encargar de lo de elías,

pero yo creo que solamente

te lo dijo para que no

lo molestes más.

elsa: no te estoy entendiendo,

tía, pero me estoy empezando

a alterar, así que te voy

a pedir que, por favor--

magdalena: tranquila,

te lo voy a poner de esta forma.

tu papá ahora solamente

tiene tiempo para ese

nuevo amor por victoria.

elsa: bueno, pero mi papá tiene

derecho a amar y a que lo amen.

magdalena: sí, pero tú también

tienes derecho a ser feliz

con el hombre que tú amas.

y elías corre peligro

en el reclusorio.

elsa: sí, sí es cierto,

sí es cierto,

tienes toda la razón, tía.

mi papá me mintió.

raúl: pues es que yo siento

que mi vida es prácticamente

perfecta...casi, casi perfecta.

victoria: qué bueno.

raúl: solo me faltas tú.

victoria: ay, no empiece...

raúl: con cuidado, ¿estás bien?

no te estaba haciendo un regalo.

victoria: me pone nerviosa,

ya sabe.

raúl: bueno, si supieras

cómo me pongo yo, tranquila.

no te sobes.

victoria: ¿es dinero?

raúl: es dinero.

victoria: bueno, no me sobo.

[ríe]

raúl: tú sabes que lo que yo

quiero es ayudarte.

estar contigo.

victoria: pues usted ya

me ha ayudado bastante.

mire que me dio este trabajo

que--pues estoy bien contenta.

y además le dio trabajo

a mi mamá.

raúl: no, qué bueno,

pero quisiera ayudarte más.

victoria: ¿más? no, más nada.

ya usted me dio el regalo

más bonito que uno puede tener,

que es un trabajo.

y además, no tiene idea--

bueno, claro que sí tiene idea,

pues usted lo sabe perfectamente

lo que--lo que se siente

así de bonito

de, pues, uno poderse--

pagar sus cosas y hacerse

responsable de lo suyo.

y--y que así las cosas

se disfrutan más

cuando son fruto del trabajo

y del esfuerzo de uno, ¿no?

raúl: así es,

y eso me da mucho gusto.

pero tú sabes bien cuáles son

mis pretensiones contigo.

victoria: y usted sabe

perfectamente cuál es

mi respuesta por el momento.

raúl: ¿cómo, "por el momento"?

¿dijiste "por el momento"?

¿escuché bien?

¿dijiste "por el momento"?

[música]

[música]

victoria: mire, ya me voy,

porque seguramente, ya llegó

el paciente de las cuatro--

raúl: pero ese es el baño.

victoria: ah...

raúl: pero si quieres, úsalo.

victoria: no, no quiero pasar

al baño porque ya me iba.

por la puerta,

pero me confundí porque--

ya me voy, pero me voy

y ya no me voy tan rápido.

me voy despacito, porque ya ve

que con mis tenis nuevos

pues traigo una velocidad

que le vengo manejando,

no me vaya a atropellar

a alguien.

raúl: sí, sí, eso sí.

oye, estás dejándote tu libreta.

victoria: gracias.

raúl: no corras...

vuela.

victoria: [ríe]

andrés: elena, tú fuiste

quien le dio el poder a julio

para que me sacara

el negocio de la hacienda.

y sabes que eso no se vale.

elena: pero es que tú tienes

que entender que yo tengo

que apoyar a mi esposo.

él está viendo por mí

y por mi hijo.

andrés: pero tú debes de

entender que nosotros

somos tu familia.

nos estás hundiendo, elena.

mamá puso la herencia

a tu nombre porque se equivocó,

pero tú sabes que ese dinero

es para los tres hermanos,

para los tres.

tú no puedes permitir

que se haga una injusticia así.

elena: andrés, por favor,

te lo suplico, hermano,

ya no me atormentes más.

yo ya no me quiero pelear

con julio.

andrés: es que te está

manipulando, te está manipu--

sí, te está manipulando.

elena: mi respuesta es no,

andrés.

yo te adoro, hermano,

pero ahora julio

es el que se va a encargar

de todo aquí.

andrés: está bien,

es una pena que quieras

que llevemos esta batalla

entre hermanos.

pero si no me dejas otra opción,

así va a ser.

yo soy abogado y conozco

a los mejores, y te juro

que voy a defender lo que es mío

y de mi hermano santiago.

aunque tú te has olvidado de él.

elena: no, eso no es cierto.

lo que pasa es que--

lo que pasa es que mi madre--

andrés: mi madre pudo haberse

equivocado.

pero ahora es tu deber

ver por ella, no lo olvides.

elena: [suspira]

julio...

mi--mi hermano tiene razón.

julio: ¿entonces?

¿te vas a poner en mi contra

ahora?

elena: no, no,

en tu contra nunca,

pero es que eso no me ciega

a darme cuenta que no es justo

lo que estamos haciendo.

julio: ¿entonces?

elena: pues,

por lo menos deja que andrés

siga manejando la hacienda.

julio: no.

elena: escúchame, julio,

te lo pido por favor.

es que yo no quiero dañar

a mi familia.

mira,

no tiene caso que les amargue

la existencia,

porque tarde o temprano...

pues es mi familia también.

julio: tú no te vas a amargar,

porque nosotros, tú y yo,

vamos a ser muy felices

con nuestro hijo.

así que estás con nosotros

o en nuestra contra.

elena: en tu contra, no.

julio: entonces,

déjame trabajar

porque ya perdí mucho tiempo

en este asunto tan insustancial.

yo le voy a enseñar

a tu hermano a respetar.

deja todo en mis manos

y olvídate de los demás.

vete.

[conversaciones indistintas]

[celular]

arturo: ¿qué pasó, andrés?

¿cómo estás?

andrés: bien, amigo, oye,

¿estás en la ciudad?

necesito verte.

arturo: parece que nos cruzamos

entonces, porque yo estoy

en el pueblo, hermano.

andrés: bueno, entonces,

te espero.

arturo: pues quizás no regrese

hasta mañana, pero bueno.

andrés: en ese caso,

me quedaré en un hotel,

porque de verdad necesito verte.

además, tengo unos asuntos

que resolver.

>> no, hombre, pobrecito

del joven andrés,

salió como alma en pena.

>> sí,

eso es lo malo.

que cuando eres buena

y te juntas con gente mala,

pues, te hacen picadillo.

oye,

¿me preparas unas quesadillas?

>> ay, ya deja de pensar

en comida, malora.

arturo: hola, cinta,

¿cómo estás?

cinta: quisiera estar más bonita

para que se fijara en mí,

pero pues ahí la llevo.

arturo: [ríe]

cómo serás.

oye, venía a buscar a andrés,

pero me acaba de llamar

que no está.

cinta: entonces, si ya sabía

que no estaba, ¿para qué vino?

eso quiere decir

que mi san francisco de cabeza

está dando resultados, ¿o cómo?

>> es san antonio, mensa.

cinta: tú, cállate.

arturo: ¿perdón?

cinta: no, no, nada.

arturo: bueno, también te quería

preguntar algo.

¿no sabes de casualidad

dónde puedo encontrar una niña

que se llama

luz clara?

victoria: pues, no.

no se puede todo en la vida,

¿verdad?

hola, buenas, oiga,

¿me da un licuado del día,

por favor?

el de proteína,

gracias.

clemente: la disciplina

ya la tienes amarrada.

pero la alimentación también

cuenta, los tenis también...

victoria: gracias.

raúl: mira, victoria no está

aquí.

y si lo que quieres

es venir a atormentarla,

te pido de la manera más atenta

que no lo hagas.

andrés: no vine a ver

a victoria.

vine a verte a ti.

victoria: [piensa] ya, ya, ya,

tranquila.

ahorita nomás hay de esto.

ya llegará el día en que pueda

comer más que un licuado.

y hasta poder tener

otros pares de tenis.

ay, eso sí que qué emoción.

no le hace.

esta noche le empaco duro

con la cena que haga mi mamá,

que esa sí que hace magia

para que rinda la comida.

ahora, pues,

a trabajar.

gracias, hasta luego.

raúl: tú y yo no tenemos nada

de qué hablar.

andrés: te equivocas,

vamos a hablar de victoria.

raúl: cuando quiero hablar

de victoria lo hago

con ella misma, ¿sí?

andrés: ¿qué quieres con ella?

no te voy a dejar que le hagas

daño.

raúl: [ríe]

¿se puede tanto cinismo?

si a ti no te importó victoria.

y mientras yo esté aquí,

mientras yo exista, tú no tienes

ninguna posibilidad.

yo la amo y no voy a permitir

que le sigas haciendo daño.

andrés: pues yo también la amo,

doctor.

raúl: bueno, falta saber

los sentimientos de ella.

andrés: me quiso

y yo sé que me quiere.

raúl: lo sé, y lo sé muy bien.

y vivo con la esperanza

de ganarme su amor.

tener su amor como alguna vez

lo tuviste tú, así.

andrés: no veo la hora de que

me perdone, y va a regresar

conmigo.

raúl: eso lo dudo.

yo lucho día a día por ganármela

y, créeme, que cuando me quiera

la mitad de lo que te quiso a ti

yo no voy a ser tan imbécil

como para perderla.

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