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El Vuelo de la Victoria Capítulo 13

29 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

[música]

esteban: siento mucho entrar

a una casa donde no he sido

invitado,

pero es mi obligación

con dios aclarar las cosas.

gloria: tiene mucha razón,

padre, usted no está invitado

porque esto es un asunto

familiar.

esteban: me iré, doña gloria,

pero no sin antes decir

lo que mi conciencia

me obliga a gritar.

elena: padre, no, por favor.

esteban: claro que sí.

sí, elena.

tu madre tiene derecho

a saber, aunque su corazón

se rompa en mil pedazos,

como ahora está roto el tuyo.

julio: por amor de dios.

este cura está loco.

yo mismo lo voy a sacar.

esteban: yo no me voy

hasta que termine de hablar.

gloria: un momento, julio.

yo quiero escuchar

qué quiere decir el padre.

julio: señora, no--

esteban: siento informarle,

doña gloria, que usted

no puede casarse

con el licenciado montaño.

gloria: ¿por qué?

andrés: ¿qué pasa, padre?

¿qué le sabe usted

a este licenciado?

esteban: doña gloria

no puede ser esposa del hombre

que embarazó a su hija.

victoria: bueno, ma.

chencha: con cuidadito, mi hija.

victoria: sí, mamá.

chencha: te vas

con mucho cuidado.

victoria: ¿te puedo

ayudar en algo?

>> híjole, pues sí, la verdad

es que sí me puedes ayudar.

victoria: ¿qué pasó, pues?

¿qué buscas o qué--?

>> a alguien.

estoy buscando a--a clemente.

victoria: ¿a don clemente?

órale, ven, ven, sí, te ayudo.

¡don clemen!

¡don clemen!

[chifla]

¡don clemente!

clemente: ¿qué pasó?

victoria: aquí lo buscan.

clemente: ¿quién?

victoria: un muchacho.

ernesto: ernesto.

clemente: ¿cómo se llama?

victoria: ernesto.

clemente: ya voy, ya voy.

ahí voy, ahí voy.

ernesto: es él, ¿verdad?

clemente: ¿quién me busca?

ey, tranquilo, tranquilo.

qué muchacho tan efusivo.

tranquilo. ¿qué pasa?

ernesto: buenas noches,

don clemente, yo soy ernesto.

soy el hijo

de don ceferino corral.

clemente: ceferino,

hace mucho que no sé de él.

ernesto: sí.

clemente: mírate, estás enorme.

ernesto: mi papá me hablaba

muchísimo de usted siempre--

siempre me decía--

clemente: ¿hablaba?

ernesto: pues sí, hablaba.

es que mi papá se--

se murió hace poco.

clemente: no me digas,

qué mala noticia.

eso sí no me lo esperaba.

ernesto: no, y tampoco se espera

la que sigue.

clemente: ¿qué pasó?

ernesto: mi papá me encomendó

a usted.

él dejó escrito en esta carta

que si algo le pasaba

que me viniera a vivir

con su buen amigo clemente,

que era el mejor hombre

que él había conocido

en toda su vida.

y pues, acá estoy.

esteban: termine de una vez

con esta mentira, licenciado.

y dígale la verdad a la familia

santibáñez.

mientras está aquí pretendiendo

casarse con doña gloria,

usted embarazó a su hija elena.

andrés: ¡eres un maldito!

esteban: tranquilo, tranquilo.

todos: [gritan]

gloria: ¿qué hiciste, dime?

¿qué hiciste?

¿qué hiciste?

¿qué hiciste, elena?

¿qué hiciste?

¡perdida!

elena: perdóname, mamá.

por favor, perdóname.

no sabes lo mal que me siento.

no sé cómo pude hacer eso.

por favor, perdóname, mamá.

gloria: ¿por qué

no tienes vergüenza?

esteban: señora,

se trata de su hija.

gloria: esta--

esta no es mi hija.

deshonró mi casa.

no eres mi hija nunca más.

esteban: doña gloria,

no sabe lo mucho que está

hiriéndola con todo esto.

gloria: ya cállese

usted también.

lárguese de mi casa.

¡lárguese!

tú también, vete de aquí.

andrés: mamá, déjala en paz.

gloria: fíjate cómo me hablas.

sigo siendo tu madre.

andrés: y tú fíjate

cómo tratas a mi hermana,

que sigue siendo tu hija.

gloria: solo esto me faltaba,

que tú también te pongas

en mi contra.

primero, con la mugrosa esa--

andrés: ¡no metas a victoria!

¡no metas a victoria en esto,

mamá!

ella no es una niña.

gloria: por supuesto que no.

es una desvergonzada.

me las vas a pagar todas juntas,

te lo juro.

y no me importa

que la defiendas.

no me importa nada.

andrés: mira lo que hiciste,

imbécil.

más vale que pienses en algo

para arreglar esta tragedia.

porque, si lo hago yo,

te juro, te juro que no te va

a gustar.

clemente: no, no, no, no.

a ver, niño, toma.

lamento mucho lo de tu papá.

la verdad que sí.

él era un gran hombre

y me apena que la vida

se lo haya llevado tan pronto,

pero no puedes vivir conmigo.

ernesto: ¿por qué no?

clemente: porque yo vivo solo.

mira, yo no estoy soltero

porque no haya podido

conseguir una esposa,

estoy soltero porque quiero.

siempre tuve una meta,

y esa meta es mi vida.

vida que empieza y termina

con el deporte,

con el atletismo.

victoria: a ver, don clemen,

no sea gacho--

clemente: tú calladita

te ves más bonita, ¿sí?

ernesto: mire, es que yo

la verdad no tengo a nadie más.

clemente: pues sí debes tener

a alguien.

un pariente en otro pueblo,

en otra ciudad.

conmigo no te puedes quedar.

no, no y no.

el hecho es que no puedes

quedarte conmigo.

nos vemos.

chencha: don--don clemente,

no sea corazón de piedra.

mire a ese pobre muchacho

solo en el mundo, como usted.

clemente: corrección,

doña chencha.

yo estaba solo en el mundo,

pero luego me llegó

este dolor de cabeza, victoria,

que se convirtió en lo que es

prácticamente una hija para mí.

no, yo no pedí esto.

yo no pedí hijos.

yo solo estaba feliz, muy feliz.

victoria: oiga, don clemen,

espérese, tampoco así, ¿no?

¿qué pasó?

ernesto: mi papá siempre pensó

que eran amigos, su mejor amigo.

clemente: mira, un mejor amigo

es el que permanece en la vida

de otra persona

por mucho tiempo.

y tu papá y yo nos alejamos.

mira, yo ni siquiera sabía

que estabas tan grande. mira.

victoria: don clemen,

a un amigo no se le hace eso.

y al mejor, pues menos.

clemente: a ver, a ver, a ver,

¿qué quieren que haga?

a ver, ¿qué quieren?

chencha: tenderle la mano

al muchacho.

clemente: no,

definitivamente no.

esa es mi última palabra, no.

elsa: es bueno, papá.

te lo juro que elías es bueno.

a ver, es que detrás

de esa fachada de niño rebelde

hay un niño incapaz

de lastimar a una mosca.

raúl: bueno, a mí me da igual,

si es capaz de matar

a una mosca o no.

a ti te hizo daño

y eso es lo que me importa.

elsa: no quiero que me hables

mal de él.

no te lo voy a permitir, papá.

raúl: por culpa de ese muchacho,

nos está separando, mi amor.

desde que llegó,

tú has cambiado mucho.

elsa: no es cierto,

eso no es cierto.

a ver si acaso yo soy

la que nos está separando

y mi amor por él.

pero no voy a dejar que sigas

hablando mal de él.

raúl: para empezar,

no me hables así.

no me grites.

yo soy tu papá.

soy el adulto en esta casa

y me respetas.

elsa: entonces, te voy a pedir

que con todo respeto

tú te salgas de mi cuarto.

porque, si no,

la que se va a ir de la casa

soy yo.

y sabes que soy perfectamente

capaz de hacerlo.

raúl: mira, niña,

no me amenaces.

¡ven para acá, elsa!

clemente: ya estás aquí

y esto es lo único que tengo.

hay comida en el refri, poca.

y un sillón

para que duermas aquí.

ernesto: con esto está bien,

nomás que yo todavía

no tengo trabajo

y de algo tengo que vivir.

clemente: bueno, pues,

te consigues uno.

victoria: fíjate que yo tengo

un puesto para ti.

¿te interesa?

ernesto: claro, claro que sí.

¿puedo--? ¿vamos?

victoria: sí, vente conmigo.

ernesto: ya está, vámonos.

victoria: bien ahí, don clemen.

yo sabía que usted tenía

un corazón de oro.

clemente: ya, ya.

chencha: adiós, don clemente.

ernesto: te la dejo aquí por--

clemente: sí, sí.

cierra la puerta.

ernesto: gracias.

[tema musical]

zulema: ¿y qué voy

a hacer sin ti?

tú me diste tu palabra.

victoria: sí, doña zule,

pero quedamos en una semana

y la semana ya pasó.

además, también le di mi palabra

a don clemente.

y acuérdese que, si no duermo,

no rindo en mi entrenamiento.

yo tengo que estar bien.

mire, aquí le traje un amigo,

para que le dé la chamba a él.

¿por qué no?

>> ¿y ahora qué te traes, elías?

¡te hablo!

elías: no he dormido nada,

carnal.

me corrieron de la chamba,

y para acabarla de amolar,

la chava que me encanta

no me pela.

esta niña me cae que sí supo

instalarse en mi vida.

zulema: no te quito

más tu tiempo.

y te recomiendo que vayas

al lavabo de coches

de aquí a la vuelta.

pero, mira, de pronto necesitan

un chalán así como--como tú,

con tu "look".

victoria: doña zule, pero--

ernesto: ay, doña zule...

ni modo, no hay peor lucha

que la lucha libre.

por lo menos lo intentamos.

victoria: no te agüites,

vas a ver que vas a conseguir

algo pronto.

ernesto: sí, me agüito.

victoria: ya.

elías: suéltala,

ella sabe con quién se mete

y con quién no. ¿eh?

magdalena: estás haciendo

una tormenta en un vaso de agua.

a elsa le pasa lo que

a cualquier chava de su edad.

la dejó el novio, nada más.

a mí me hizo una escena

justo antes de que tú llegaras.

y estoy aquí, fuerte, segura.

así es como ella nos necesita.

raúl: elías está lastimando

a mi hija.

todos: [hablan a la vez]

elías: esta es la mujer

de quién me enamoré.

victoria: oye, ¿qué te pasa?

a ti no te prometí

ningún tipo de amor.

elías: tú no vales la pena.

ernesto: ¡oye, respétala!

¡no la toques, respétala!

¿o necesitas que te enseñen

a respetar a una mujer?

elías: tú no sabes cómo son

las cosas aquí, ¿verdad, carnal?

no sabes--

ernesto: [gime]

victoria: ¡ernesto, ernesto!

tranquilo.

¡alguien, ayúdeme!

¡alguien, ayude!

raúl: perdón por la tardanza,

ya estoy aquí.

clemente: no es tu tardanza

la que me preocupa,

es la de victoria.

raúl: ¿por qué? ¿qué pasa?

¿todo bien?

clemente: nada está bien.

hoy se forman los equipos

y esta niña no llega.

raúl: bueno, es disciplinada,

ha estado cumpliendo muy bien.

clemente: esta profesión

no es de "ayer le eché ganas,

por eso hoy no".

raúl: mira,

no seas duro con ella.

tú sabes bien

que no se trata de eso.

clemente: el problema

es que victoria

siempre tiene un motivo.

si no es uno, es otro.

siempre se sale con la suya.

raúl: ¿no estarás exagerando?

clemente: no, no, raúl.

mira, ella es muy buena,

tiene mucho talento.

eso no se puede negar,

pero tú bien sabes

que eso no es suficiente.

¡a ver, chavos!

vamos a organizarnos.

ernesto: [se queja]

victoria: despacito.

chencha: ay, dios santo,

mi hijo, pero mira nada más

cómo te dejaron.

ernesto: sí, pero no se apure,

doña, ya--ya estoy bien.

chencha: pero cómo no,

si te dejaron para el arrastre.

victoria: ay, mamá,

sí, ya venimos del hospital.

el doctor le cosió

y va a tener que estar

en observación un tiempo.

pero ya, está bien.

chencha: pero ¿quién fue?

¿quién?

ernesto: un tal elías ahí que--

chencha: ¿elías?

¿el novio de la niña esa?

victoria: sí, mamá.

le agarró un ataque de celos

y se fue aquí contra ernesto.

raúl: [inaudible] ¿quién?

cristina: me sorprendió mucho

tu llamada.

y, la verdad es que me costó

mucho trabajo decidir

si venía o no.

julio: pero estás aquí, ¿no?

cristina: sí, pero no por ti.

cualquier cosa es mejor

que tragarse las porquerías

de la [...] de cinta.

ay, ay, ay, ahora resulta

que no aguantas ni un chiste.

qué horror.

julio: cristina, siéntate.

necesito pedirte ayuda.

cristina: ay, no cabe duda

de que tu descaro

no tiene límite.

julio: es que no hay diferencia

entre tú y yo.

cristina: claro que la hay,

y mucha.

aún no puedo creer

que gloria haya sido

lo suficientemente estúpida

como para creer en ti.

digo, de elena se puede creer,

es una jovencita inexperta,

pero ¿de gloria?

no cabe duda de que eres

un buen embaucador.

julio: [ríe]

voy a tomar eso

como un cumplido.

cristina: con tu nivel

de descaro,

hasta que dijera que eres

una víbora ponzoñosa

lo tomarías como un cumplido.

julio: mira, yo solamente

hice mi trabajo.

y estuve a punto de ganar.

pero no es la forma

en la que jugamos

lo que nos hace parecidos,

sino que todo lo estamos

haciendo por dinero.

porque yo nací pobre

y a ti se te está terminando

el de tu familia.

cristina: no sé de qué hablas.

julio: cristina, tus secretos,

todos tus secretos

están a salvo conmigo.

cristina: ¿aunque decida

no ayudarte?

julio: necesito que hables

con gloria, que la convenzas

que debe escucharme.

yo me encargo de lo demás.

cristina: ¿y con qué cara

quieres que le pida algo así?

julio: con la mismita cara falsa

que estás usando para metértele

en la cama a andrés.

¿qué pasó?

¿se te acabó lo simpática?

cristina: ¿y qué gano yo

con ayudarte?

julio: tú vas a ganar

más de lo que te imaginas.

cuando yo me adueñe

de la fortuna de los santibáñez,

te voy a dar un porcentaje

de ella.

y con eso vas a inflar

tu cuenta bancaria otra vez.

¿te gusta?

victoria: ¿quién pensaría

que las cosas se podían

poner así?

raúl: bueno,

para que veas que sí.

aunque de alguna forma

siento pena por él,

me da mucho gusto

que no te haya tocado a ti.

victoria: bueno, doctor,

una vida es una vida,

y no importa de quién sea.

raúl: sí, pero para mí

tu vida es la más valiosa

de todas.

victoria: bueno, y ahora con--

¿está bien?

raúl: sí, sí.

victoria: con elías

en la cárcel...

raúl: por lo pronto,

es lo mejor.

así se puede mantener

lejos de elsa

y lejos de ti también.

victoria: bueno, usted lo dice

porque es un poco

sobreprotector.

raúl: ¿por qué crees eso?

victoria: por lo que dice.

bueno, mire, la verdad, no sé.

lo que sí sé es que usted

es un gran hombre,

que se preocupa por su hija,

que la quiere,

que tiene un corazón enorme y--

y pues eso yo se lo admiro

mucho, eso quiere decir

que usted es un gran hombre.

raúl: lo que yo creo

es que la grandeza de espíritu

de las personas es lo que hace

que se acerquen.

victoria: sí.

raúl: siento que eso

es lo que nos está pasando

a nosotros.

victoria: ah, caray.

raúl: pues sí, es que sí.

a ver, espérame.

gloria: ¿cómo se te ocurre

pedirme algo así, cristina?

cristina: a ver, gloria,

no te estoy pidiendo nada.

es solo que creo que debes

averiguar realmente

cómo sucedieron las cosas.

tú no sabes a qué te puede

llevar toda esta escenita

que vimos todos ayer.

gloria: es que no quiero

volver a ver a ese hombre

en lo que me resta de vida.

cristina: no respondas

de esa manera tan melodramática,

gloria.

no muestres lo mucho

que te duele

lo que te hizo julio.

gloria: pues créeme

que no me puedo reír.

cristina: tampoco te estoy

pidiendo que lo hagas.

piensa las cosas en frío.

por todas partes

te conviene escucharlo.

se trata de tu futuro.

gloria: ¿cuál futuro, cristina?

¿el que pensé que tenía

derecho a vivir con un hombre

mucho más joven que yo?

fui una estúpida, una ilusa.

cristina: ¿y por qué no?

no me respondas,

el que tiene que responder

es julio.

y tú vas a preguntárselo.

y vas a escuchar también

todo lo que tenga que decirte.

gloria: no...

a mí edad yo ya no puedo

andar con jueguitos.

cristina: exactamente.

eso.

no verlo es eso, un jueguito.

un capricho que no te va

a llevar a nada, gloria.

escúchalo.

talvez--

gloria: ¿talvez qué?

cristina: siento mucho

lo que te voy a decir, gloria,

pero tal vez fue elena

la que se le metió

por los ojos.

gloria: por favor.

yo conozco perfectamente

a mi hija.

cristina: no lo sabes, gloria.

antes de que te llenes

de amargura y soledad,

antes de que renuncies

al último sueño de tu vida,

deberías escucharlo.

al final de cuentas,

se trata del hombre

que hasta el día de ayer

amabas tanto,

que estabas dispuesta

a casarte con él.

victoria: yo estoy preocupada,

doctor, porque yo debería

de estar en el deportivo,

y en vez de eso,

pues estoy aquí con usted.

raúl: ajá.

como todos los días.

victoria: ¿cómo

"como todos los días"?

¿qué? ¿debería de estar

todos los días con usted?

raúl: no, no.

lo que quise decir es otra--

victoria: tranquilo,

es una broma.

raúl: bueno, pero de cualquier

forma, sí, me refiero

que todos los días

tienes que estar

en el deportivo.

toma como que--

como si estuvieras en la prepa,

que hoy te fuiste de pinta.

victoria: pero eso de la prepa

a mí ya me queda grande, ¿no?

bueno, no grande.

más bien--no sé,

el chiste es que yo ya estoy

muy grande para la prepa,

porque ya soy una mujer.

raúl: sí, eso sí.

y una mujer muy divertida.

y muy bonita.

y muy--

bella.

con fuerza,

que todo lo que toca le da vida.

todo lo que está a su alrededor

le da vida.

[julio] convencer a gloria.

si yo la tengo enfrente,

sé cómo manejarla y convencerla.

andrés: imbécil,

eso te pasa por burlarte

de mi hermana y de mi madre.

julio: no es cierto.

andrés: escúchame bien,

ya sabes de lo que soy capaz

cuando se meten con la gente

que amo.

soy capaz de matarte, imbécil.

[música]

julio: [se queja]

andrés: ¡párate!

>> ese es el hombre.

¡deténgalo!

andrés: ¡suéltenme! ¡suéltenme!

ya lo sabes.

te vuelvo a ver cerca

de mi hermana o mi madre

y te mato.

¿me escuchas?

¡te mato!

julio: ¡sáquenlo!

sáquenlo ya.

[jadea]

victoria: gracias.

raúl: dame la mano.

eso, pero agárrate de ahí--

espérate.

victoria: [ríe]

raúl: espérate.

espérate.

victoria: estoy, estoy.

[ríe] aquí, aquí, aquí.

raúl: ahí ponte.

victoria: ¿usted?

raúl: aquí, yo aquí.

sin resbalarme.

victoria: ¿por qué me dice

esas cosas tan bonitas?

raúl: pues, porque así es.

y de alguna forma

te quiero regresar el gusto.

victoria: ¿qué gusto?

raúl: pues, el gusto de todo

lo que me haces sentir

cuando estoy contigo.

ese gusto.

no me imagino qué pasaría

con mi vida si no estuvieras.

victoria: pues seguiría

haciendo su vida.

la vida del gran hombre

que es usted.

raúl: bueno, pero solo,

preocupado porque mi hija

encuentre el amor y el sentido

de su vida.

solo, pensando en todo

en lo que me rodea

y no necesariamente en--

en pensar en mí.

victoria: a mí se me hace

que usted está cayendo

en lo mismo, ¿verdad?

porque precisamente ahora

lo que usted está diciendo

es que está buscando eso,

en vez de en usted,

en alguien más,

en este caso soy yo.

pues sigue estando mal.

así que vamos a cambiar eso.

¿qué le parece?

yo le voy a ayudar.

raúl: ¿cómo?

victoria: ¿cómo?

pues...

me voy a quitar del camino,

doctor.

raúl: lo que me gusta es eso

que tienes.

eso me cautiva, pues,

que te preocupes por los demás,

que tengas intenciones de--

pues de arreglar y de resolver.

que tengas siempre esta chispa.

me encanta.

y a veces hay cosas

que son difíciles

de describir con palabras.

victoria: ay, por favor,

ya no me diga esas cosas.

raúl: ¿qué tiene?

mira...

victoria: ¿está bien?

raúl: sí, estoy bien.

está muy resbaloso.

no me puedo quedar callado,

porque por fin tengo el valor

de decírtelo.

victoria: ¿qué cosa?

¿a qué se refiere?

raúl: a que me haces feliz.

me refiero a que estar contigo

me provoca mucha felicidad.

como--

como la felicidad doble, ¿no?

así de básica y de pura

es esa felicidad,

y es algo que tú me das.

de pronto, no sé cómo expresar

con palabras lo--

lo que se siente.

julio: señora.

gloria: ¿qué te pasó?

julio: ¿puedo?

andrés me tomó por sorpresa

y me golpeó sin que pudiera

defenderme.

caí al piso y él se ensañó

conmigo.

si no está mi secretaria,

ahorita mismo estaría muerto

y él en la cárcel por asesinato.

gloria: ¿fuiste al hospital?

julio: por favor, señora,

nada de eso.

no importa si me atropella

un tren o si me golpean

80 matones.

nada, nada me va a detener

para hablar con usted.

gloria: insisto en el hospital,

porque tú y yo no tenemos

nada de qué hablar.

julio: señora, no me rechace.

cuando escuche lo que tengo

que decirle,

va a entender muchas cosas.

gloria: es que no quiero

hacerlo.

julio: no.

no le creo.

en sus ojos veo su corazón

que grita suplicando

que me dé una esperanza,

por más pequeña que sea.

dígame,

dígame que es mentira,

y que no quiere volver a saber

nada de mí.

entonces es cuando me voy a ir.

raúl: esto que siento

no es solamente

atracción física.

siento que te quiero,

siento que te amo,

te necesito.

siento que no puedo

vivir sin ti.

que me faltaría el--

oye, espérate, victoria,

¿adónde vas?

victoria, espérate.

¡oye, victoria!

arturo: bueno, yo las dejo,

que estoy cansado.

cecilia: gracias, mi amor.

oye, ¿te pasa algo?

estuviste muy callado

todo el viaje.

arturo: nada, es que me afectó

mucho el problema de mi amigo

andrés.

igual, más de lo que pensé.

bueno, las dejo,

para que estén cómodas.

cecilia: gracias, mi amor.

descansa.

arturo: te dejo la maleta

en tu cuarto, ma.

cecilia: mira, mi amor.

esta es tu casa, toda tuya.

y lo digo en serio, ¿eh?

todo esto que siempre

ha sido mío--esto y más,

ahora también es tuyo.

adriana: ¿en serio?

cecilia: estaba pensando

que talvez esa puede ser

tu habitación.

tiene baño propio.

también la de al lado,

pero a mí me gusta más esta.

¿quieres ir a verla?

adriana: ay, sí.

jorge: mi amor.

cecilia: ¿qué?

ay, ¿qué haces aquí?

jorge: sí, mi amor,

al fin juntos otra vez.

volví para--

para protegerte de todo,

mi amor.

y de todos.

victoria: [piensa] irme.

irme lejos es lo más

conveniente.

pero ¿adónde?

es que, dondequiera que vaya,

te llevo conmigo, doctor raúl.

te llevo en mi corazón,

con un amor tan grande.

no tengo ningún derecho

a enamorarme de él.

ningún derecho.

raúl: [piensa] ese beso

era inevitable.

yo lo sé

y ella también lo sabía,

pero la asusté,

porque está casada

y no se puede ceder ante eso.

y ella no está aquí

buscando el amor, yo tampoco.

pero apareció

y te hace sentir muy feliz.

cada vez que pienso en ella

tengo más ganas de verla

y me siento mucho más feliz.

creo que si yo

me hubiera dado cuenta

de que sentía esto por dentro,

también me hubiera echado

a correr igual que ella.

pero ya es demasiado tarde.

ahora estoy atrapado--

atrapado en este amor

que es lo único bonito

que pasa en mi vida.

algo que me distrae del calvario

que estoy viviendo con mi hija.

victoria...

te quiero, victoria,

te quiero.

[victoria] de un modo u otro,

los dos han estado conmigo

en los peores momentos

de mi vida.

andrés y raúl.

ellos son las personas

más importantes para mí.

no quiero perderlas.

no quiero perder al amigo,

no quiero perder al amor.

ay, ¿qué puedo hacer

para no perderlos?

[música]

[victoria] y así como han estado

en los peores momentos,

también han estado

en los mejores.

andrés, al igual que el doctor.

raúl: mejor empecemos

por el principio.

¿cómo te llamas?

victoria: raúl...

raúl de la peña.

raúl: ¡victoria, victoria!

[victoria] un amor

más grande que yo.

peor aún.

más grande que mis mismos deseos

de quererlo.

cristina: andrés, ¿qué te pasa?

¿por qué estás así?

andrés: lo voy a matar.

te juro que lo voy a matar.

cristina: andrés, espérate.

espérame, andrés.

julio: señora.

gloria: no me toques.

julio: permítame explicarle.

más allá de lo que está pasando,

debe comprender

que lo que me sucedió con usted,

a pesar de haberla respetado

y admirado por muchos años,

fue sentir este amor,

este amor que me arrebató,

y ya había yo cometido

muchas tonterías.

gloria: ¿la estás llamando,

a mi hija elenita, "tontería"?

julio: no, señora, no,

por favor.

a ella no, sino al hecho

de haberme confundido

y no haber esperado

a la mujer de mi vida.

no se confunda.

elenita es una muchacha

extraordinaria,

pero no deja de ser eso,

una niña.

y yo--

yo estoy enamorado de una mujer.

gloria: para ti es muy fácil

decirlo ahora.

julio: no, nunca será fácil

si tengo el riesgo de perderla,

de no volverla a ver.

tiene que saber que es mucho

lo que me estoy jugando ahora.

gloria: nada de lo que

estás diciendo explica

tu mente tan torcida.

julio: es que no sé

cómo decírselo,

sin herirla aún más.

gloria: eso no te detuvo

para hacerme pedazos, ¿verdad?

julio: el tiempo jugó

en mi contra, señora.

cuando su mente,

sus sentimientos, su cuerpo,

me inundó por completo.

yo--

gloria: habla de una vez.

julio: yo ya había hecho caso

a las insinuaciones de elenita.

sí, lo acepto, fui débil,

me dejé llevar.

gloria: estás ofendiendo

a mi hija.

julio: en ese momento,

yo ni siquiera soñaba

con que usted me hiciera caso.

yo era un hombre libre

y nada me detenía

a acercarme a ella,

o a cualquiera.

pero yo pensé que por la forma

tan obvia en que elena

me colmó con su presencia,

también era una aventura

para ella.

gloria: entonces,

fue cuando elenita decidió

atraparte con un niño.

andrés: ya estás como mi mamá,

que entra sin tocar.

cristina: a ver, a ver.

no me hables así, andrés,

que yo no tengo la culpa

de lo que te está pasando.

nada más me estoy preocupando

por ti.

andrés: tienes razón, perdona.

ese maldito se metió

con mi hermana.

cristina: ¿estás bien?

andrés: sí.

¿no me vas a preguntar qué pasó?

cristina: no.

andrés: ¿por?

cristina: porque cuando

tú quieras que yo sepa,

tú me vas a contar.

y, si no, no me cuentas y ya.

andrés: pensé que solo querías

el chisme.

cristina: lo que pasa en tu vida

no es un chisme para mí, menso.

a mí me preocupas tú, mi amigo.

me importa que estés bien.

eso es todo.

andrés: gracias.

julio: yo estaba entre la espada

y la pared.

entre el inmenso amor

que siento por usted, señora,

y la responsabilidad

que exige una criatura.

yo le juré a elenita

que no le faltaría nada,

que yo me haría cargo del niño,

pero que en el corazón

no se manda y que no iba

a poder estar a su lado.

eso fue lo que la puso así.

y me dijo que se lo diría

al padre esteban,

sin secreto de confesión,

para que él viniera

a contarle todo.

y que a pesar

de sus diferencias,

usted jamás dudaría

de su palabra.

gloria: ¿así de fácil?

julio: no.

no, nada fácil.

para mí todo esto

ha sido muy difícil.

un calvario que yo le juro

que cuando me di cuenta

de que teníamos una oportunidad,

usted y yo,

no volví a ver a su hija.

se lo juro, gloria.

se lo juro

por nuestro bendito amor.

gloria: lárgate de aquí,

si no quieres que meseros

acaben contigo.

¡lárgate!

julio: gloria--

gloria: que te largues,

te estoy diciendo.

julio: gloria, gloria.

usted me ama.

yo lo siento,

estamos sufriendo.

gloria: ¡meseros!

julio: por favor.

gloria: meseros,

saquen la basura

de aquí inmediatamente.

lárgate de aquí.

¡ándale, lárgate de aquí!

[solloza] no puede ser.

mi propia hija.

ay, mi hijita.

[música]

victoria: ey, amigo.

no me vayas a dejar.

por favor, no me dejes ahora,

que te necesito tanto, ¿sí?

chencha: coma, mi hijo.

coma, para que se ponga fuerte.

ernesto: ay, está calentita.

victoria: hola, ma.

chencha: ah, mi niña,

me tenías preocupada.

victoria: no, no se preocupe.

¿cómo sigues, ernesto?

¿cómo estás?

ernesto: pues bien, ya mejor.

nomás que tengo que salirme

a buscar chamba.

chencha: pero ¿estás loco?

de ninguna manera, mi hijo.

victoria: ¿cómo te vas a poner

a buscar chamba?

mi mamá tiene razón,

tú no puedes salir así.

ernesto: sí, pero yo no vine

a ser una carga

para don clemente.

y mucho menos para ustedes,

me tengo que ir ya.

victoria: pues si no eres

una carga, ernesto,

claro que no.

tú tienes que guardar reposo

y ya luego vamos

y encuentras algo.

ernesto: pero estoy aquí nomás--

chencha: ay, bueno,

ya estuvo suave.

entre los dos me quieren

volver loca, ustedes.

victoria: ¿sabes qué es lo peor?

creo que mi mamá tiene razón.

la estamos volviendo loca.

ay, don clemen--

cecilia: ay, dicen

que no se puede

tener todo en la vida,

pero es mentira.

gracias.

adriana: ¿por qué dices eso--?

cecilia: es que en este momento

soy la mujer más feliz

del mundo.

tengo un esposo maravilloso,

un hijo que no podría ser mejor

y ahora te tengo a ti, mi amor.

¿qué más le puedo pedir

a la vida?

adriana: yo sí iría pidiendo

más galletas, ¿eh?

cecilia: nacho, se terminaron

todas las galletas.

¿nos puedes traer más,

por favor?

bueno, eh...

la verdad es que sí sé

qué más podría pedir.

jorge: ¿sí? ¿qué será?

cecilia: pues,

quería pedirte perdón.

jorge: ¿perdón por qué?

cecilia: por haberte abandonado

tanto tiempo.

jorge: no, mi amor.

no hay nada que perdonar.

nacho: aquí están

las galletitas.

y seguramente estas también

se van a vender muy bien.

aquí tiene, señorita.

cecilia: jorge, mira,

yo sé que tú me adoras,

pero por mucho tiempo

te tuve al margen

de mis tormentos.

y ahora que ya no hay nada

que me impida ser feliz,

quiero recuperar

el tiempo perdido.

adriana: yo también quiero

recuperar el tiempo perdido

contigo, mamá,

y con--contigo, papá.

victoria: ya.

no te pongas así, mamá negra.

chencha: ya tú,

a mí no me engañas.

tú también estás mal.

victoria: ahorita

la que importa eres tú.

chencha: a mí lo único

que me importa

es que tú seas feliz

esa es mi felicidad

desde mi vista.

desde que entraste

por esta puerta,

pude ver que no estás bien.

victoria: bueno, pues,

no todo puede ser felicidad.

las dos sabemos que a veces

hay de bueno y a veces

hay de malo.

chencha: a mí me gustaría

que sí.

además, todavía está

lo del muchacho ese,

el novio de elsa,

que ahora lastimó al ernesto.

¿el pobre qué culpa tiene?

victoria: no, ninguna.

yo sé que la cosa

se está poniendo dura

y que se ha puesto difícil.

pero, a ver,

¿qué me has enseñado tú?

los problemas

siempre van a existir.

pero pues, hay que caerse

para levantarse,

porque eso nos hace fuertes,

¿qué no?

esas son las palabras inmortales

de doña chencha.

a ver, ¿ahora qué pasó?

chencha: no me hagas reír,

que ahora estoy

enojada y triste.

victoria: no, ma.

no se me ponga así.

mira, hay que ver

el lado positivo.

ernesto ya se está

poniendo mejor.

elías está guardado.

y--

chencha: ¿y tú, mi angelito?

¿cómo estás?

¿cómo estás?

victoria: mamá,

el doctor raúl me besó.

ay, y yo--

yo me siento una mala persona.

no sé, si andrés se entera que--

chencha: oye, ¿tú respondiste

a ese beso?

¿te gustó?

¿te gustó o no?

victoria: sí, mamá.

sí a todas tus preguntas.

[música]

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