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El Vuelo de la Victoria Capítulo 11

28 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

[música]

andrés: [piensa] qué extraño.

¿qué tiene que hacer

victoria en este sitio?

para recuperarte tengo que

volver a conocerte, victoria.

cualquier esfuerzo

vale la pena por ti.

gloria: ay, andrés, por dios.

¿qué voy a hacer contigo?

andrés: te voy a dar una idea,

ma.

cuidar a tu hijo.

julio: señora,

¿problemas?

gloria: nada que un par

de gritos no puedan resolver.

espere, espere, por favor.

es que no me puedo sacar

a andrés de la cabeza.

julio: señora, por favor,

ya deje de preocuparse

por sus hijos.

ellos ya son adultos.

el mayor ni siquiera vive aquí.

ahora debe pensar en usted,

en nosotros.

nuestro tiempo está corriendo

y tenemos que aprovecharlo.

ya no puedo esperar más.

la deseo, la necesito.

gloria: es que no está bien.

julio: claro que está bien.

estamos viviendo algo

maravilloso, señora.

si le preocupa el qué dirán,

entonces vamos a casarnos.

yo estoy dispuesto.

victoria: pásame mi charolita

y mi comanda.

>> ¿y a darle?

victoria: sí, ojalá.

ojalá que venga mucha gente hoy.

zulema: victoria...

victoria: ahorita nos vemos.

zulema: ¿qué pasó, mi hija?

¿por qué esa cara tan larga?

así no van a caer propinas.

victoria: ay, zule,

mejor ni le mueva,

que me voy a poner a chillar

a media barra, y me va a decir

que me ponga a trapear.

zulema: bueno, entonces de que

te quedes a trabajar aquí

mejor no hablamos, ¿verdad?

victoria: no me lo va a creer,

pero mi vida está tan de cabeza

que aquí es donde más encuentro

paz y tranquilidad,

y donde mejor me siento.

zulema: ay, he escuchado

muchas cosas raras,

pero que una niña buena

y atlética se sienta mejor

en un bar que en sus canchas

de entrenamiento...

ay, mi hijita,

eso sí que está muy raro.

pero muy bueno,

porque sigo sin encontrar

quien supla tu puesto.

victoria: bueno, váyale buscando

porque quedamos una semana

y ya mero se va a acabar.

ay, no, ay, sí.

[ríe]

elías: victoria.

qué gusto.

victoria: hola.

elías: zulema, ¿verdad que no

pasa nada si victoria se sienta

en mi mesa un rato, no?

zulema: bueno, eso depende

de ella y de la propinita.

elías: déjele.

victoria: no, no, no,

yo tengo mucho cliente,

me tengo que poner a trabajar.

elías: a ver, victoria,

es importante que hablemos.

victoria: ¿de qué?

elías: ¿cómo que de qué?

gloria: no, no me pregunte

algo así, julio, por favor.

no cuando la soledad

pesa tanto a la edad

que yo tengo.

julio: el amor no tiene nada

que ver con edad, señora.

no debemos pensar en el tiempo

en que estuvimos alejados,

sino en el que podemos

estar juntos.

¿no se da cuenta

de lo mucho que la deseo?

en usted solamente veo

a la mujer que amo,

y con la que quiero estar

lo antes posible.

gloria: pero eso no

es suficiente.

¿en 20 años te imaginas?

yo voy ser mucho más grande

que usted, y usted

seguirá siendo un hombre

muy joven.

entonces, ¿qué va a pasar?

julio: no piense en eso.

vivamos nuestro amor día a día.

por eso es tan importante

que comencemos lo antes posible.

gloria: ¿sabe por qué lo dice

tan fácil?

porque es otro de los arrebatos

que se le perdonan por su edad.

julio: nadie tiene la vida

comprada.

y tal vez yo voy a morir

antes que usted y entonces

poco va a importar la edad,

señora.

es la vida que nos grita

que nos subamos a ella antes

de que sea demasiado tarde.

gloria: es que tengo

mucho miedo.

julio: yo también, señora.

yo también tengo miedo

de su indecisión,

de que no me quiera

lo suficiente.

de que esté haciendo

castillos en el aire

y usted no deje de pensar

que soy un imbécil,

que no merezco su amor.

gloria: [solloza]

no diga eso.

no.

eso no es cierto.

julio: entonces...

¿acepta casarse conmigo, señora?

gloria: sí.

sí, julio,

me voy a casar con usted.

>> una bien fría

para el cliente nuevo.

¿quieres que te traiga

una botana?

andrés: no, gracias.

así está bien.

>> nada más no te la vayas

a comer con los ojos, ¿eh?

andrés: perdón, ¿qué?

>> que si quieres

me pagas la cerveza,

te cambio la mesa

y que te atienda ella.

eso dije.

andrés: no, no es eso.

>> bueno.

julio: elena, ¿ya hiciste

lo que te pedí?

elena: qué susto me pegaste.

julio: mira, puedes correr

pero no esconderte, elena.

dime cuánto necesitas

para resolver este problemita.

elena: ya basta, julio.

no tienes ningún derecho.

julio: por supuesto

que lo tengo, escúchame.

según tú, yo soy el padre, ¿no?

elena: ¿según yo?

¿todavía te atreves a dudarlo?

tú eres quien lo concibió,

pero estás muy lejos

de poder llamarte padre.

julio: como quieras.

pero más vale que arregles--

elena: yo no voy a perder

a mi hijo.

julio: basta de escenas teatro

barato, elena.

no me hagas perder la paciencia

porque yo no estoy jugando,

y no voy a permitir

que nada ni nadie se interponga

en mis planes, ¿me oyes?

elena: tus planes tienen que ver

con otra mujer, ¿verdad?

ya veo que sí.

julio: no.

tú no ves absolutamente nada,

no ves más allá de tu nariz.

nunca vas a dejar de ser

una niña tonta y consentida.

y no me voy a poner

a darte explicaciones.

elena: y yo no te las pediría

si no tuviera que ver

con mi vida y con la del hijo

que llevo en las entrañas.

gloria: ¿qué está pasando?

¿por qué están gritando?

[música]

úsica]

victoria: sí.

aquí ya está la cuenta.

me falta cerrar la 4 y la 6

ahorita que se vayan

los señores.

>> muy bien.

elías: ¿ya me puedes escuchar?

victoria: sí, ¿qué pasó?

elías: victoria, me gustas.

victoria: ¿qué?

elías: me gustas.

victoria: no, no, no,

si ya te escuché,

pero ¿qué te pasa, elías?

elías: victoria, me encantas.

victoria: elías, dame--elías,

no, elías--

andrés: ¡no toques a mi esposa!

ambos: [gritan]

victoria: ¡ey!

andrés: que victoria esté

trabajando aquí no te da permiso

para tocarla.

victoria: andrés,

¿qué haces aquí?

andrés: nada, te seguí.

victoria: ¿cómo que me seguiste?

andrés: sí, te seguí,

de tu casa--

victoria: ¿por qué me seguiste?

andrés: luego platicamos de eso.

no enfrente de este imbécil.

elías: ¿imbécil?

imbécil tú, carnal.

victoria: ey, no, andrés.

[bullicio]

zulema: ay, ay, ay,

peleas en un bar,

pero qué cliché.

a ver, sepáralos ya, rápido.

[bullicio]

elías: ¡suéltame!

[bullicio]

zulema: ¡ya!

andrés: vine por mi esposa

y me largo de aquí.

vámonos, victoria.

victoria: yo no me voy

a ninguna parte.

estoy trabajando.

andrés: victoria, por favor,

no me hagas pasar este ridículo.

victoria: tú no me hagas pasar

este ridículo a mí.

¿qué no te das cuenta?

viniste a mi lugar de trabajo

a pelearte como un perro.

órale, vete.

como vas, andrés, vete.

andrés: ¿estás segura?

victoria: sí, estoy segura.

elías: me cae que ese tipo--

victoria: ¡tú te callas!

ese es mi marido y lo respetas.

zulema: bueno y la ronda

para todos, ¿qué?

elías: zulema...

zulema: bueno pues,

si no la invitan ellos,

la invito yo.

todos: [festejan]

zulema: ¡chelas para todos!

¡vamos!

a todos, ¿eh?

julio: señora gloria,

eso es lo que pasa.

ni más ni menos.

yo intentaba convencer

a elenita de que no debe

estar triste,

debe cambiar su actitud.

gloria: de alguna manera

me da mucho gusto

que lo haga, licenciado.

hijita, tu actitud

me tiene muy preocupada.

elena: no te preocupes, mamá.

a fin de cuentas yo me voy

a encargar de arreglar

cualquier complicación

que tenga mi vida.

gloria: tienes que hacerle caso

al licenciado, hija.

él siempre se preocupa

por nosotras.

y sus comentarios

siempre son atinados.

elena: sí, mamá.

lo voy a hacer, te lo prometo.

julio: [suspira]

gloria: no sabes lo mucho

que te agradezco

que te preocupes por mi hija.

es un gesto muy tierno

de tu parte.

espero que te ganes

su confianza y me puedas

ayudar más con ella porque es...

julio: le prometo que voy

a hacer todo lo que esté

en mis manos para intimar

más con ella.

además, quién lo iba a imaginar,

muy pronto va a ser parte

de mi familia, ¿no?

por cierto, ¿cuándo cree

conveniente que nos podamos

casar?

señora, sabe que por mí

sería mañana mismo.

gloria: bueno, lo más

conveniente sería que

esperemos a que andrés

regrese de la capital.

entonces sí podemos anunciar

nuestra boda.

tengo tantos deseos

de ser feliz a tu lado.

chencha: ay, ¿y ahora, mi hija?

¿qué pasó? ¿te caíste

de la cama?

victoria: ah, qué chistosa, ma.

no, es que tengo entrenamiento

bien temprano y

pues ya no puedo llegar tarde.

ya se me está haciendo

costumbre eso de quedarle mal

a don clemen, ¿verdad?

siéntate, ma, si quieres,

ya--ya siéntate, ya serví.

nomás faltan las tortillitas.

ay, están bien calientitas.

[llaman a la puerta]

ya, ma, desayuna.

debe ser don clemente.

siéntate, siéntate.

andrés: victoria,

tenemos que hablar.

chencha: pero, niño,

¿no sabe qué hora es?

andrés: yo sé, perdón,

pero tenía que hablar

con victoria, de verdad.

victoria: andrés, yo lo siento,

yo ahorita no puedo hablar.

andrés: entonces, ¿cuándo

puedes?

victoria: tengo entrenamiento.

andrés: es que nunca puedes,

victoria.

todo siempre es más importante.

primero que es el radio,

que es entrenar,

y ahora hasta el bar

en el que decidiste

que era muy buena idea

ponerte a trabajar.

clemente: ¿qué bar?

victoria,

te pregunté qué bar.

chencha: sí, victoria,

¿qué bar?

me mentiste, hija, me mentiste,

y tú nunca me mientes.

victoria: mamá, discúlpame,

no--no te pongas así.

clemente: por eso es que

te acuestas a dormir

de madrugada, ¿verdad?

tenemos que hablar, muchachita,

y me debes una explicación.

andrés: señor, victoria

a usted no le debe nada.

mi amor, mira--espérame,

escúchame.

yo entiendo tus motivos,

yo sé que tienes que trabajar

porque sientes la necesidad,

pero no tienes por qué hacerlo.

yo tengo suficiente dinero

para mantenerte a ti y a mí.

victoria: andrés, andrés, ya,

ya basta.

andrés: no, es que deberías--

victoria: no, andrés,

escúchame, entiende--

ya entiéndelo de una buena vez.

yo--yo tengo que salir adelante

por mis propios méritos.

si yo gano o si yo pierdo,

bueno, eso va a ser cosa mía.

pero lo tengo que hacer yo,

por favor, ya.

arturo: buenos días, mamá.

tal como me lo pediste,

aquí estoy a primera hora.

cecilia: ay, mi amor.

gracias por venir.

¿ya desayunaste?

arturo: ya, ya, ya, mamá,

muchas gracias.

a ver, ¿me puedes decir

qué es lo que pasa?

porque, para serte sincero,

estoy muy preocupado.

cecilia: mi amor, no te tienes

por qué preocupar de nada.

vámonos.

arturo: no, no, no.

¿cómo nos vamos a ir así nomás?

cecilia: tranquilo, mi amor,

ya verás de qué se trata, ¿sí?

ya vámonos, mi bolsa.

vamos que no podemos

perder el tiempo.

chencha: pero ¿por qué?

¿por qué mi niña tiene

que estar pasando por esto?

victoria: mamá, tranquila.

tampoco me estoy yendo

a bailar o algo así.

estoy trabajando de mesera

en un bar, es un trabajo decente

como cualquiera.

clemente: no,

no como cualquiera,

porque supongo que estás

trabajando de noche.

noches que deberías

pasar durmiendo.

victoria: sí, don clemen,

pero necesitaba el trabajo.

mire, yo le prometo que voy

a trabajar hasta que termine

esta semana y listo.

clemente: eso espero.

vámonos ya.

andrés: yo te llevo.

victoria: andrés,

tengo entrenamiento.

pero te prometo

que cuando termine platicamos.

gracias.

andrés: la estoy perdiendo,

nana.

chencha: ay, mi hijo, ¿qué

te puedo decir que no sepas?

victoria es libre, andrés.

aunque esté casada contigo,

ella es libre

y seguirá siendo libre.

y si no lo entiendes,

es que sí la estás perdiendo.

cecilia: arturo,

ella es adriana, mi hija.

[música]

arturo: es la muchacha

que piensas que es tu hija,

¿no?

papá me contó lo que te dijo.

adriana: hola, hermanito.

arturo: mamá, sé que no es

lo que quieres escuchar ahora

y menos frente a ella,

pero yo pienso igual

que mi padre en este asunto.

cecilia: a ver, mi amor,

este no es el lugar

ni el momento para aclarar eso.

por favor, después.

adriana: no, no, no, no.

no, no, no, si quieren hablar

de las pruebas de adn, adelante.

por mí no se detengan,

total aquí tienen a su mensa

que les aguanta todo.

cecilia: a ver, hija,

no te pongas así, por favor.

adriana: yo no empecé.

arturo: mamá, realmente creo

que la prueba no solamente

es necesaria sino indispensable

para tomar cualquier tipo

de decisiones.

cecilia: a ver, la decisión

ya la tomé, arturo.

mira, yo entiendo que estés

reaccionando así.

es por la sorpresa, hija.

arturo: ¿sorpresa?

¿no te das cuenta que esto

va a cambiar nuestras vidas

para siempre?

adriana: bueno, ya bájale

a la artisteada, ¿no, carnal?

cecilia: tranquilos, por favor.

adriana: tú te puedes largar

de aquí cuando quieras.

cecilia: a ver, necesito que

estemos unidos como la familia

que somos, ¿sí?

arturo--

mira, hija, tranquila.

arturo es uno de los mejores

abogados que conozco--

arturo: mamá, no pretendas

que yo voy a--

cecilia: a ver, tranquilo,

no pretendo nada.

te pido, te suplico por favor

que pongas en libertad a mi hija

lo antes posible para que

podamos ser la familia

que no hemos podido ser

hasta ahora, ¿sí?

por favor.

clemente: ¿sabes lo que me da

más coraje?

que ni siquiera puedo

reclamarle a victoria.

lo que hizo no está bien,

nada bien.

eso le puede costar

las preselecciones.

raúl: a ver, si tú sabes

todo eso, ¿por qué me dices

que no le puedes reclamar?

¿por qué?

clemente: porque la verdad

es increíble el esfuerzo

que está haciendo esa muchacha.

y si rinde de la forma

en que lo hace en la pista

sin dormir ni comer bien,

imagínate si podemos lograr

que no tenga ese tipo

de presiones.

raúl: es admirable, sí.

solo que hace unos días

se desmayó, que no se te olvide.

y yo no podría ver que tuve--

que tenga, más bien,

otro desvanecimiento,

mucho menos por no dormir

o por no comer.

mira, yo no podría con eso.

clemente: ¿otra vez

con el mismo cuento?

no puedes seguir mezclando

las cosas, raúl.

si sigues así,

el que va tener desvanecimientos

vas a ser tú.

raúl: baja la voz.

¿por qué te preocupa tanto

que yo me preocupe

por su salud?

clemente: a ver, ¿es su salud?

¿su salud o su matrimonio?

no olvides que ella tiene

quien la cuide.

así que por el bien de los dos,

y hasta por el mío,

sácate a victoria

de la cabeza antes

de que sea demasiado tarde.

raúl: es que...

ya es demasiado tarde, amigo.

elsa: ay, ya no me confunda,

doña chencha.

mire que si nos queda mal

va a ser por su culpa.

chencha: no, niña,

ya le dije que en los tlacoyos

los frijoles van por dentro,

no arriba.

esos son los zopes.

elsa: ah, entonces,

¿me estás diciendo zope?

ay, qué llevadita, eh,

doña chencha.

chencha: ay, ya.

mejor dejamos el cotorreo

y seguimos con los tlacoyos.

y así, cuando llegue su papá

le ofrece uno hecho

con sus manitas.

elsa: ay, bueno, yo la verdad

es que más bien

quería dárselos a elías.

chencha: pues no es mala idea.

porque a los hombres

se les amarra por el estómago.

y todos son bien tragones.

elsa: [ríe]

¿y cuándo vamos a empezar

a usar los nopalitos?

chencha: ay, mire,

si no logra que vuelva

con usted por la comida,

entonces le das de nopalazos

hasta que diga que no puede

vivir sin usted.

elsa: [ríe]

chencha: ándele, pues.

véngase.

elsa: unas nalgadas

con el nopalito.

ambas: [ríen]

chencha: y vas a ver

que prontito regresa.

elsa: espero.

magdalena: bueno.

ver para creer.

sonriéndote de esta manera,

elsa.

elsa: es que yo me la paso

muy bien con doña chencha.

magdalena: eso veo,

y creo que me voy a poner celosa

porque chencha lleva dos días

trabajando aquí y tú solamente

quieres estar con ella.

elsa: ay, tía, ya cálmate.

no seas dramas.

mejor ponte a hacer tlacoyitos

con nosotras y a lo mejor

y así logras conquistar

al hombre de tu vida.

magdalena: bueno, no, no,

no se trata de eso.

elsa: ay, ya, tía,

solo fue un chiste.

no te pongas así de pesada.

magdalena: es que no sé qué

me asombra más,

si escucharte reír

de esa forma o que te estés

comportando como si fueras--

elsa: ¿como si fuera normal?

[timbre]

chencha: ay, mi niña,

usted lo es.

está un poco confundida

y caprichosa, pero usted

es una niña normal.

¿verdad, señora magdalena?

magdalena: sí, mi amor,

por supuesto.

victoria: mamá, hola.

buenas tardes.

¿qué tal?

magdalena: ¿y tú, quién eres?

victoria: soy victoria,

soy la hija de chencha.

mucho gusto.

[música]

cristina: hola, flaqui.

qué lástima que te perdiste

el gym, estuvo riquísimo.

la clase de body-pump

estuvo increíble.

andrés: que no me digas flaqui.

no los entiendo

porque no hay nada

como correr al aire libre.

cristina: ay, ni que fuéramos

cavernícolas persiguiendo

comida como para andar corriendo

por ahí al aire libre.

lo siento mucho pero no hay

nada como los gimnasios.

[celular]

andrés: es tu celular.

cristina: es gloria.

te lleva llamando

toda la mañana.

te está buscando como loca.

no le hagas eso a tu mamá,

andrés.

andrés: ¿qué pasó, ma?

gloria: hoy era la cita

con los vendedores.

sí, con la casa abandonada.

no, no llegué a ningún

acuerdo con ellos.

la gente no sé por qué

quiere entenderse nomás contigo.

es que yo no quiero perder

esta casa.

está maravillosa para

un hotel boutique exclusivo.

por favor, por favor, ven.

tú puedes negociar.

por favor, te lo suplico.

andrés: mamá, lo siento

pero ya encontré a victoria

y ahorita lo único

que me interesa es recuperarla.

voy a ir cuando pueda.

gloria: hijo, pero es que

yo te necesito--

andrés: no, mamá, no insistas,

por favor.

yo me casé para toda la vida

y no voy a perder a victoria.

elsa: ¿se imaginan que mi novio

se coma todos estos tlacoyitos

que le voy a llevar?

una de dos,

o lo atrapo por el estómago,

como dice doña chencha,

o más bien por enfermarlo

del estómago me va a odiar

por siempre.

ambas: [ríen]

elsa: mira, tía.

mira qué lindos me quedaron.

siéntate conmigo.

chencha: ¿ya ves?

te dije que me iba a ganar

a la hija del doctor.

victoria: ¿cómo no lo ibas

a hacer, mamá?

si tú eres la mejor.

mira que no ando de olvidada,

yo sé que tenemos que hablar.

pero lo está haciendo muy bien.

magdalena: oigan, disculpen,

es que no es de buena educación

estarse secreteando,

y mucho menos delante de elsa,

porque ella se pone nerviosa.

¿cómo?

¿o están hablando de elsa?

victoria: no, no--

elsa: ay, claro que no, tía,

para nada.

mira, te digo que hoy andas

bien intensa.

magdalena: yo solamente

lo que te quiero decir

es que si ellas están hablando--

elsa: bueno, y yo solo te digo

que te relajes porque no quiero

que nada ni nadie me arruine

la comida que le voy a llevar

a elías.

victoria: ¿elías?

elsa: sí.

bueno, así se llama mi novio.

o casi novio, porque creo

que la regué un poquito

por celosa.

pero bueno, yo creo

que con su ayuda y la comida,

lo voy a volver a conquistar,

¿no?

victoria: vas a ver que sí.

mira nomás qué casualidad,

yo conozco un chavo

que se llama elías.

bueno, ¿qué?

a ver, ¿qué sigue?

ponemos esto--

ambas: [hablan a la vez]

elías: ¿qué me diste, victoria,

que no puedo dejar de pensar

en ti?

[timbre]

elsa: hola, amor.

¿qué te pasó?

elías: nada, a ver, ¿qué pasó?

elsa: adivina lo que te traje.

elías: más broncas seguro, ¿no?

elsa: [ríe]

no, tonto.

mira, te traje unos tlacoyitos

de nopales y habas

que yo misma te hice para ti

hoy en la tarde.

te van a encantar.

mira, mi amor, perdón,

perdón por ser tan loca,

pero es que te quiero muchísimo

y a veces no sé cómo reaccionar.

elías: la neta,

no tengo mucha hambre.

pero chido, gracias.

elsa: ¿qué pasa, mi amor?

elías: pues ahí te va derecha

la flecha al pecho.

siento que ya no hay ninguna

conexión entre nosotros.

elsa: ¿y eso qué significa,

elías?

elías: que por ahora es mejor

que nos demos un tiempo, elsa.

elsa: ¿estás terminando conmigo?

a ver, explícamelo bien--

elías: sí, sí, sí estoy

cortando contigo y es lo mejor,

la neta.

elsa: ¿sabes qué?

¡trágate los tlacoyos!

victoria: [suspira]

mamá,

discúlpame por haberte

echado mentira a ti.

la verdad es que no quería

que te preocuparas por mí.

mira...

yo sé que está bien mortificada

porque estoy trabajando

en ese lugar,

pero de verdad yo te digo

que no tienes nada

de qué preocuparte.

yo me he ganado

a todos los clientes ya.

el único problema que he tenido

fue por gente mía

que me fue a buscar ahí.

por andrés y elías.

pero elías es buena onda

y a andrés ya lo conoces.

además, necesito la chamba,

necesitamos el dinerito.

ya, mamita linda.

dime algo pues.

chencha: [tararea]

ambas: [tararean]

elías: te quedaste.

algo me dijo que te ibas

a quedar.

victoria: me quedé porque

le di mi palabra a doña zule.

ya déjame en paz porque otra vez

no me la va a pasar.

elías: victoria.

victoria, vine por ti.

victoria.

victoria: ¿qué quieres?

elías: vine por ti.

victoria: ya deja de buscarme,

deja de hablarme,

me vas a meter en problemas.

¿qué no entiendes

que estoy cansada?

voy a perder la chamba,

doña zule no me la va

a volver a pasar--

elías: ya te dije, victoria,

que te ayudo a conseguir

otra chamba.

pero déjate ayudar por mí.

victoria: no quiero tu ayuda,

caray, ya, pues.

elías: a ver, victoria,

entiende, nada más te quiero

ayudar, por favor.

victoria: pues no quiero

tu ayuda, ya deja de estarme

tocando.

raúl: oye, oye, ¿es así cómo

demuestras amor por mi hija?

[música]

raúl: ¿eh?

victoria: doctor,

¿usted qué hace aquí?

raúl: pasé por tu casa

y tu mamá me dio el nombre

del lugar donde trabajas.

me dijo que se lo diste

justo antes de salir para acá.

victoria: sí, ya todo mundo

sabe que aquí trabajo.

¿y ustedes dos de dónde

se conocen?

elías: no, hombre, este señor

está loquísimo.

raúl: bueno, es que este--

es el novio de elsa.

elías: era.

era, pasado, porque yo ya

terminé con ella.

entre elsa y yo ya no hay nada.

victoria: ¿qué te pasa?

¿cómo--cómo--

elsa está enamorada de ti,

se la pasó cocinándote

todo el día.

me cae de veras--

elías: sí, victoria,

pero uno no elige

de quién se enamora.

y yo me enamoré de ti,

por eso terminé con ella.

victoria: doctor, doctor,

doctor.

raúl: no te quiero cerca

ni de elsa ni de victoria,

¿me entiendes?

elías: usted me puede prohibir

acercarme a ver a elsa, ¿no?

total, la trata como si fuera

de su propiedad.

pero ¿a victoria cómo por qué?

andrés: sí, doctor,

¿cómo por qué usted se toma la

libertad de defender a mi esposa

cuando ese papel me toca a mí?

elena: realmente no entiendo

a qué se debe esta cena.

gloria: mira, yo quisiera

que estuviera toda

la familia reunida

para lo que tengo que decirles,

pero como cada quien está

en lo suyo,

y ya no son unos niños que

puedo ordenarles que vuelvan,

lo tenemos que hacer

de esta manera.

elena: ¿y qué es lo que tenemos

que hacer?

gloria: nuestras vidas, hija.

andrés y tú cada día están

más en sus mundos.

y yo también tengo derecho

a tener el mío.

elena: cada vez entiendo menos.

gloria: bueno, elenita,

yo espero que comprendas

lo que te voy a decir.

estoy enamorada...

después de tantos años

de soledad, me volví a enamorar.

elena: pues, bien por ti, mamá.

¿y quién es él?

julio: soy yo.

el hombre del que está

enamorado tu mamá

y que la ama más que a nada

en el mundo soy yo, elenita.

elena: ¿cómo?

julio: nos amamos tanto

que hemos decidido casarnos.

raúl: vine a buscarte

porque te quiero decir

que te admiro mucho

por lo que haces.

esto de trabajar de noche,

correr de día,

entrenar como las grandes

y siempre estar

en los primeros lugares...

no cualquiera lo hace, victoria.

felicidades por eso.

cuando te dediques

de tiempo completo al atletismo

vas a poder ganarte

todo eso que tanto anhelas.

victoria: no sé qué decir,

doctor.

raúl: no digas nada.

andrés: doctor,

¿no va a responder?

raúl: no tengo nada que decirte.

andrés: entonces aléjese

de mi esposa.

raúl: y en cuanto a ti,

qué bueno que se terminó

con elsa.

mejor que termine de una vez

y no que siga perdiendo

el tiempo con un tipo como tú.

andrés: ¿cómo ves a este?

qué falta de respeto, ¿no?

victoria: mira, andrés,

ahora la que va a hablar soy yo.

raúl: [piensa] no puedo

ni quiero competir con él.

victoria: miren ustedes dos,

este es mi lugar de trabajo,

ya se los he dicho mil veces.

¿qué es lo que quieren?

¿que doña zule me corra?

porque otra no me la va a pasar,

así que ya basta--

elías: tranquila.

tranquila.

esta es tu chamba

y es muy imprudente

que yo siga aquí.

andrés: sí, fue muy imprudente

que hayas regresado.

elías: ¿ah, sí?

ambos: [discuten]

victoria: ya basta.

zulema: ayer no les dije nada

porque una se pasa,

pero dos convierte

mi bar en un ring.

eso sí que no lo voy a permitir.

elías: perdón, zulema.

con permiso.

victoria: y ahora tú.

zulema: sí, ¿tú qué?

nada más vienes a buscar pleito.

pero ¿sabes qué?

ni te atrevas porque

te mando a sacar a patadas.

andrés: victoria, tú sabes

que te vengo a buscar a ti,

a mi esposa.

victoria: andrés, ¿no escuchaste

a doña zule?

andrés: sí, sí escuché.

victoria: bueno, entonces ya

párale, ya basta,

me van a correr.

andrés: me voy pero contigo.

victoria: no entiendes, ¿verdad?

que no me voy a ir a ninguna

parte, que este es mi trabajo.

¿tú crees que lo hago

por gusto o qué?

andrés, mira a tu alrededor.

no estoy aquí porque me gusta,

es mi chamba,

necesito el dinero.

ya, por favor, entiéndelo.

andrés: a ver, es que

no tienes que ser así.

no tienes que trabajar aquí.

victoria: no, no, no, entonces,

¿qué quieres que haga? ¿eh?

yo no quiero tu dinero.

salte.

te encargo una--

elena: [llora]

¿cómo puede ser julio

un ser tan cobarde?

no tener la menor vergüenza.

¿cómo se atreve?

¿cómo se atreve a decir

que está enamorado de mi mamá

cuando hace unos días

me estaba jurando amor a mí?

a mí, que estoy esperando

un hijo de él.

gloria: la verdad es que no sé

si hice bien en decirle a elena.

no tenía buena cara

cuando se paró, ¿no la viste?

julio: mi amor, por favor,

no te preocupes tanto.

es obvio que le cayera

de sorpresa una noticia así.

entiende que los hijos

somos tan egoístas que pensamos

que los padres solamente

son nuestros y que están

para cumplir nuestros caprichos

en todo momento.

gloria: ay, no sé, julio,

tal vez hice mal--

julio: hiciste lo correcto,

gloria.

tú y yo tenemos todo

el derecho de vivir

nuestro amor.

¿sabes por qué?

porque somos adultos.

y en tu caso,

descubriste con tus hijos.

gloria: sí, mi amor, pero--

pero es que elenita

me preocupa demasiado.

julio: siempre la has mantenido

bajo tus alas.

ya es tiempo

de que la dejes volar sola.

es por su propio bien.

gloria: ¿y qué va a pasar

con andrés?

julio: ¿andrés?

¿qué quieres decir con andrés?

gloria: si elena reaccionó así

que es la más tranquila,

imagínate, imagínate qué va

a decir andrés.

julio: calma.

[chista]

anda, ven.

chencha: ¿los tres, mi hija?

¿los tres hombres enfrentándose

por ti, mi hija?

victoria: sí, mamá, ¿cómo ve?

pero es que tú también,

¿cómo le fuiste a dar

la dirección al doctor?

¿en qué momento se te hizo

buena idea?

yo no sé.

chencha: ay, no sé, angelito.

victoria: me dio muchísima

vergüenza, ma.

me dio mucho vergüenza

que me viera.

chencha: eso sí que no.

el trabajo dignifica.

victoria: pues, sí,

ya sé que soy mesera,

pero de todas formas

ahí hay muchos hombres

y hay muchachas que trabajan

atendiendo a esos señores.

es un bar al final de cuentas,

¿no?

chencha: oye, ¿y cómo es que

te da vergüenza con el doctor

y no con tu esposo?

victoria: no sé, mamá.

ya no sé.

es que andrés me tiene loca,

me tiene loca.

parece que me está asfixiando.

chencha: es que ese muchacho

se debe regresar a su pueblo.

victoria: pues yo también

pienso lo mismo.

te hubiera hecho caso.

chencha: ¿arrepentida

de haberse casado a lo loco,

mi hijita?

victoria: pues es que no sé.

yo en ese momento no sentí

que lo estaba haciendo

a lo loco, pero ahora...

chencha: pero es que tienes

que darle una respuesta.

victoria: mamá, yo ya le dije

que a la hacienda

no me voy a regresar.

pero es que ya no sé qué hacer

porque andrés me está

arrinconando.

me siento asfixiada, me siento

como si estuviera encerrada

pues.

y ya no quiero estar así.

yo no sé por qué

me persigue todo el tiempo.

andrés: perdón, vicky.

lo que menos he querido

era encerrarte.

[música]

andrés: vicky,

dime la verdad.

¿te quieres divorciar de mí?

victoria: andrés, yo no he

dicho eso.

andrés: entonces, ¿qué pasa?

¿ya--ya no me quieres?

victoria: es que no es eso,

andrés.

ojalá fuera así de simple.

por falta de amor no--

pues no es lo que está pasando.

si fuera así de fácil,

nomás te decía que no te quiero

y listo.

andrés: entonces, ¿qué pasa?

victoria: andrés, no había

querido tener esta plática

contigo porque la verdad

es que me da miedo.

yo no te quiero perder.

andrés: estamos casi igual,

vicky.

la única diferencia es que

yo no te quiero perder

como mi esposa.

¿el divorcio es lo que

tú quieres? ¿de verdad?

victoria: no sé.

no sé qué sea lo mejor, andrés.

andrés: vicky, no te das cuenta,

pero me estás rompiendo

el corazón.

me estás haciendo

el alma pedacitos.

victoria: andrés, eso es

lo menos que yo quiero.

perdóname si lo sientes así,

pero yo no te quiero ver sufrir.

no es mi intención,

al contrario.

andrés: es por el chavo

del bar, ¿verdad?

¿lo quieres?

victoria: ¿quién ¿elías?

no, andrés.

¿cómo crees?

no...

elías es un cliente nada más,

al que conocí en el bar

y pudimos haber sido amigos

si él no hubiera salido

con sus tonterías, pero no.

andrés: te voy a perder,

¿verdad?

raúl: mi hija, tranquila.

se te puede atorar la comida.

elsa: perdón, pa,

es que quiero ir a ver a elías.

raúl: ¿sabes qué?

yo creo que lo más conveniente

es que no vayas,

o por lo menos por ahora, ¿no?

mejor no.

elsa: no puedes prohibirme nada.

raúl: perdóname, pero claro

que puedo.

más allá de eso, lo que quiero

es que entiendas--

elsa: no.

el que tiene que entender

eres tú, papá.

yo amo a elías.

y si no estoy con él,

me voy a morir.

pero no de la enfermedad

que tengo, sino de dolor

y de tristeza.

¿eso es lo que quieres tú

para mí, para tu hija?

¿que me muera?

raúl: mira, no me chantajees

porque con chantajes

no vas a conseguir nada.

y para que sepas,

a mí me mata de dolor

el solo pensar que ese muchacho

no te valora, hija.

elsa: claro que sí me valora,

papá.

el que hayamos discutido

como novios es normal.

pero tú deberías de saber eso

mejor que nadie,

porque tú eres el gran doctor

raúl de la peña, ¿no?

raúl: bueno, me vas a escuchar y

trata de entenderlo, por favor.

elías siente cosas

por otra muchacha.

elías: no es cierto.

eso no es cierto.

raúl: déjame terminar.

mira, me duele mucho decírtelo

porque sé que te hago sufrir

y no te quiero ver sufrir,

pero eso es real, es así.

elsa: eso no es cierto, papá.

raúl: hija, es así.

elsa: te estás inventando cosas.

te duele que yo esté enamorada

porque tú eres un viejo solo

y amargado y así te vas

a quedar siempre.

andrés: te pido por última vez

que te regreses al--

al pueblo conmigo.

victoria: no, andrés.

yo no me voy a ir.

no puedo renunciar a mi sueño.

no quiero y no puedo.

andrés: pero ¿a mí

sí puedes abandonarme?

victoria: no.

yo siempre fui muy honesta

contigo.

siempre fui clara,

tú siempre supiste cuáles

eran mis sueños.

andrés: lo curioso es que

todas las veces que te digo

que nos vayamos al pueblo

tú solo me dices que no puedes.

pero nunca me has dicho

que me quede contigo, vicky.

victoria: ese era el plan, ¿no?

tú te ibas a venir conmigo.

andrés: vicky, te amo.

te amo muchísimo.

ya me ha quedado claro,

y de verdad lo único que quiero

es que todos tus sueños

se hagan realidad

y que seas muy feliz.

victoria: ¿te estás despidiendo

de mí?

andrés: solo si así quieres

que sea, vicky.

¿tú me amas?

¿tú me amas como--

como una mujer ama un hombre

con el que se acaba de casar?

digo, más que como hermanos

o amigos.

tú sabes de lo que yo

estoy hablando.

victoria: andrés--

andrés: mira, vámonos.

te llevo a tu casa.

victoria: no, no, me voy sola.

andrés: no, no, te llevo.

victoria: es que no voy

a mi casa.

andrés: ¿adónde vas?

victoria: voy a casa

del doctor raúl.

voy a recoger a mi mamá.

andrés: ¿es en serio, victoria?

victoria: ¿es en serio qué?

andrés: ¿tú qué te traes

con ese doctor?

victoria: ¿yo qué traigo de qué?

andrés: ¿te gusta?

¿estás enamorada?

¿qué quieres con él?

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