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El Vuelo de la Victoria Capítulo 10

28 Jul 2020 – 12:00 AM EDT

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locutor: televisa presenta...

[música]

[silbato]

victoria: discúlpeme, doctor.

no--no quiero hacer

este tipo de escenas.

raúl: oye, tranquila,

que no estás haciendo

ningún tipo de escena.

esto es normal.

cuando uno tiene algo que--

clemente: cuando la señorita

victoria deje de chillar

y hacernos perder el tiempo

a todos con sus problemas

personales.

¿qué dice, señorita victoria?

¿podemos iniciar?

todos a sus lugares.

en línea.

raúl: piensa una cosa,

tranquila.

desde este momento,

tienes muchas cosas

por las cuales luchar.

y como me dijiste hace un rato,

no dejes que nada ni nadie

se interponga entre tu camino

y tu meta.

concéntrate.

clemente: preparados.

con ganas, listos.

¡fuera!

¡rápido, rápido, vamos!

julio: [piensa] maldita sea.

tengo que hacer algo pronto.

ese hijo que espera elena

es un error.

no he logrado que la vieja ponga

la fortuna a su nombre.

de haberlo hecho, podría casarme

sin ningún problema.

pero ahora--

ahora tengo que pensar

en redireccionar mis planes.

no me voy a quedar sin futuro

por ese hijo

que no debería nacer.

chencha: muy buenas tardes

le dé a usted dios, señorita.

yo soy chencha

y estoy para servirle.

magdalena: mucho gusto, chencha.

mi nombre es magdalena

y raúl me dijo

que usted vendría.

chencha: ¿entonces usted es

la tía de la niña elsa?

bueno, eso me dijo

el doctor raúl.

magdalena: bueno, a usted

le dijo más que a mí,

porque yo solamente supe

que iba a venir una mujer.

nunca supe si era joven

o mayor como usted.

chencha: mire nada más

cómo me dijo.

vieja.

magdalena: bueno, no quise--

chencha: no, no, no,

no se preocupe.

ya sabe lo que dicen por ahí.

que viejos los cerros,

pero que todavía reverdecen.

así que aunque ya no me cuezo

al primer hervor,

todavía me puedo encargar

de la señorita.

ya usted va a ver.

magdalena: eso es

lo que esperamos todos, chencha.

chencha: ¿y se puede saber

dónde está la señorita elsa?

magdalena: sígame.

chencha: sí, con mucho gusto.

clemente: vamos, vamos, vamos.

muy bien, muy, muy bien.

bien, así, muy bien, vamos.

victoria: perdí.

raúl: no.

bueno, en cierto punto sí,

pero también, en otro ángulo,

ganaste.

es un buen lugar.

victoria: no, no, no,

no es un buen lugar.

raúl: ¿cómo no?

victoria: a mí no me gusta

perder y menos cuando estoy

pensando en otra cosa

y cuando no estoy enfocada.

raúl: eso es otra cosa.

si no te gusta perder--

pero ¿en qué estabas pensando?

victoria: en andrés,

estaba pensando en andrés.

magdalena: ahí la tiene.

chencha: ay, caray,

pero si está bien dormida

la pobrecita.

yo creo que es mejor

que la dejemos descansar.

magdalena: por desgracia,

eso no es posible,

porque su papá dejó

instrucciones de que no durmiera

tanto porque no es sano

para ella.

chencha: no sea así.

ay, perdón.

déjela descansar otro ratito.

si se está echando una cotorrita

resabrosa.

mírela, ni se mueve.

magdalena: lo siento, señora,

pero eso no es posible

porque han sido demasiadas horas

de sueño por hoy.

elsa.

elsa, despierta.

chencha: ay, jesús.

magdalena: no, no puede ser.

¿ahora dónde se metió

esta mocosa?

elías: [piensa] ¿qué me dio

esa mentada victoria

que no me la puedo sacar

de la cabeza?

ella es especial.

¿qué diablos tiene que hacer

en ese bar?

si tan solo me dejara ayudarla.

victoria: yo sé,

ya nada más me queda una semana.

elías: bueno, pues hoy me quedo

contigo.

te voy a cuidar

y no hay fijón.

no quiero nada contigo.

solamente me nace cuidarte.

[llaman a la puerta]

elsa: ¿se puede saber por qué

me tienes tan olvidada?

elías: elsa, no empieces

con rollos locochones, ¿sí?

que no puedo dormir nada bien.

elsa: es que soy tu novia

y parece que se te olvida.

elías: no se me olvida,

pero solamente vienes

y reclamas todo el tiempo.

elsa: ¿por qué estás así,

elías?

¿ya no te gusto?

¿ya no quiere ser mi novio?

¿te gusta otra persona?

elías: ay, ya párale, elsa,

párale.

[música]

[música]

raúl: ven.

yo creo que si andrés

es lo más importante,

tendrías que ir a buscarlo.

no dejes que esa cristina

te lo quite.

victoria: pero ¿y mi sueño?

¿y lo que vine a hacer aquí

a la ciudad, qué?

raúl: pues no importaría.

si ese mundo

que andrés te ofrece,

con esa vida,

en esa hacienda tan bonita--

eso se vuelve lo más importante

para ti,

yo creo que tendrías que ir

a buscarlo.

de eso se trata la vida,

victoria, de ser felices.

y a veces--

a veces toca que tenemos

que dar felicidad.

a costa de cualquier cosa.

victoria: [solloza]

ay, caray.

cecilia: hola, señora.

gloria: ay, hola.

cecilia: vine apenas recibí

su llamada.

gloria: la llamé

porque me quedé pensando

y usted se ve tan buena persona.

usted no tiene la culpa de tener

una hija que--

cecilia: por favor,

no me hable mal de mi hija.

gloria: sí, claro, perdóneme.

el hecho es

que estuve investigando,

inclusive recordando.

y fui y hablé con la mujer

que crió a esta muchacha.

cecilia: ¿con la trabajadora

de su hacienda?

gloria: sí, esa misma.

una mujer que no era

en aquella época

lo que es ahora.

bueno, el tiempo y la rebeldía

de su hija,

pues, la endurecieron mucho.

cecilia: señora, por favor.

¿qué es lo que está tratando

de decirme?

¿sabe algo de mi hija?

gloria: más que saber, cecilia,

la voy a llevar con ella.

gloria: hola, adriana.

adriana: ¿qué hubo?

gloria: ella es la señora

de quien te hablé en la mañana

cuando vine a verte.

adriana: ¿así que tú eres

la vieja que me abandonó?

gloria: niña, ya te expliqué.

adriana: está bien, pues.

¿así que tú eres

lo que vendría siendo

mi jefecita, no?

la que tendría que dar la vida

por mí y todo.

cecilia: ¿adriana te llamas?

adriana: tú me abandonaste

hace 22 años.

cecilia: [llora]

perdóname, mi amor.

perdóname, por favor,

te lo ruego, perdóname, ¿sí?

perdóname, perdóname,

perdóname.

[música]

cecilia: esto es real, adriana.

tienes que ver hacia adelante,

tienes que pensar

que esta pesadilla

está a punto de terminar.

>> se acabó la visita,

vayan saliendo.

adriana: pues ya escucharon,

ya se acabó este show,

así que a los vidrios lloras.

gloria: tienes que tener

confianza en tu madre.

cecilia: te juro

que yo voy a hacer todo

lo posible para sacarte de aquí,

te lo juro.

adriana: ay, por favor,

no me vengas con esas payasadas.

a ti nunca te importó.

cecilia: no digas eso.

yo ya tuve todos mis castigos

estos años.

ahora voy a enmendar mi error.

adriana: no te creo nada.

cecilia: lo sé, pero eso

no me va a detener

para sacarte de aquí.

adriana: pues vamos a ver.

no te voy a creer nada

hasta que me saques

de este agujero.

cecilia: adriana,

no solo a ser libre,

sino que también,

si tú quieres, vas a tener

a la madre que siempre

te faltó.

adriana: ah, ¿sí?

¿y esa quién va a ser o qué?

cecilia: si tú me lo permites,

yo voy a ser esa madre.

desde este momento para siempre.

magdalena: elsa, ¡elsa!

¿dónde te metiste?

elsa: ¡ya déjame en paz, tía!

magdalena: lo siento, señorita,

pero esas no son las formas

de salir de esta casa.

y te guste o no--

elsa: ¡no, no, no me gusta!

no me gusta, así que te voy

a pedir que me dejes sola

como todos en este mundo.

chencha: ay, señorita elsa,

no se ponga así.

¿quiere que le prepare

una limonadita--?

elsa: ¡no quiero nada!

no quiero nada, déjenme sola,

por favor, ya.

magdalena: a ver, no solamente

te escapaste, sino que dejaste

de tomarte tus pastillas,

¿verdad?

elsa: es que esas pastillas

no me sirven,

por eso me dejó elías.

me dejó, tía, me volvió a dejar,

tía.

me quiero ir, no quiero--

magdalena: chencha, déjela.

chencha: me va a perdonar,

pero yo no puedo dejar

a la niña aquí tirada.

¿sabe qué, mi hijita?

si un hombre no quiere

a una niña tan buena,

tan bonita como usted,

tal vez sí sea un hombre,

pero uno muy tonto.

elsa: pero es que yo lo quiero

a él.

chencha: pues ese el problema,

mi hija.

que una a veces es más tonta

que el hombre.

y así, que aunque usted sea

un poquito tonta como lo somos

todas las mujeres,

no se comporte como una loca,

porque lo asusta.

elsa: [ríe]

¿de verdad cree?

chencha: pues, yo digo, pero--

pero imagínese, yo que soy

tan vieja y que he visto

tantas cosas,

ya casi me echo a correr

del susto que me pegó usted.

ya me imagino

al otro pobre chamaco.

elsa: [ríe]

chencha: ¿ya ve?

mejor échele

una de esas sonrisitas

tan lindas que usted tiene.

y ya verá que a pesar

de que está medio tonto,

nunca la va a dejar, señorita,

nunca.

elsa: ay, chencha.

cecilia: [llora] sí,

ya sé que es difícil de creer,

pero la encontré, la encontré.

es tan triste su situación.

siempre dije que no estaba

arrepentida, pero me equivoqué.

me arrepiento, mi amor.

no me va a alcanzar la vida

para arrepentirme

de haberla abandonado.

mi hija está presa,

encerrada en un espantoso lugar.

un lugar donde fui yo

quien la metió.

o por lo menos, no estuve

a su lado para--

para impedir que esa fuera

su suerte.

todo es mi culpa, jorge,

todo es mi culpa.

jorge: cálmate, cecilia,

por favor.

mi amor, tú no tienes la culpa

del destino que ella eligió.

además, ¿cómo puedes estar

segura de que esa tal adriana

es tu hija?

cecilia: lo dice mi corazón.

jorge: pero ¿qué pasa

con el cerebro?

¿qué te dice tu cerebro?

mi amor, tu corazón puede estar

cegado por la esperanza

de terminar con este dolor.

cecilia: mi corazón está claro

que ya es.

mi cerebro solo piensa

en la forma de sacarla de ahí

lo antes posible.

jorge: no, cecilia,

no es suficiente

lo que me estás diciendo.

además, el investigador

que contratamos--

cecilia: ¿por qué no quieres

que esté al lado de mi hija,

jorge, eh?

¿por qué?

jorge: cecilia, no tienes

ningún derecho a decirme

algo así.

no me parece justo.

pero es mi deber,

como el hombre que te ama,

no dejar que te ciegues

de esa forma.

cecilia: es que tú no estás

entendiendo nada, nada.

jorge: mi amor, yo lo único

que entiendo es que tienes

que buscar al detective león.

él se encargará de hacer

las pruebas de adn.

cecilia: ya, jorge,

yo no necesito pruebas.

mi hija ya sufrió mucho

como para que todavía--

jorge: escúchame, por favor.

¿no te das cuenta

que te podrían estar estafando?

mi amor, hazme caso.

yo nunca te he fallado.

cecilia: ya no te quiero

escuchar, ya.

jorge: está bien, mi amor,

pero solo deja que el detective

león le haga todas las pruebas

para que tú estés segura

que es tu hija.

[música]

cinta: ¿te sabes la historia

de la mano peluda?

ángela: ¿de la mano peluda?

cinta: ¿apoco no conoces

esa historia de reteharto miedo?

ángela: échatela.

cinta: mira, resulta que había

una casa embrujada--

¿me pasas el carrizo?

y un buen día llegó una familia

y la compró y se mudó ahí.

el viejecito extraño

que se la vendió les advirtió

que tuvieran mucho cuidado

con las arañas.

ángela: ¿cuáles arañas?

cinta: es que en esa casa

había muchas arañas

de todos tipos y tamaños.

y había unas muy venenosas.

entonces, el papá les dijo

a los hijos que si veían

algo raro, gritaran.

ángela: ¿que gritaran?

cinta: sí, entonces un día,

el más pequeño de los hijos

gritó que había atrapado

una araña muy grande

con la cubeta.

toda la familia se reunió

y, con mucho cuidado,

el papá quitó la cubeta

lentamente.

pero lo que había no era

una araña gigante.

sino una mano con mucho pelo

que se movía sola.

contigo no se puede.

ángela: ¿es como la que tienes

atrás de tu pie, no?

cinta: oye, güera de mis culpas,

siempre asustándome.

dame los ganchos.

ángela: [ríe]

cinta: tengo que colgar

el trapo.

cristina: no viniste

en toda la noche.

andrés: no.

cristina: supongo

que ya decidiste que esa es

la vida que quieres llevar.

andrés: la vida que quiero

llevar es junto a victoria.

cristina: y mientras tanto

te maltratas a ti mismo

de ese modo.

te hice una propuesta

y no me la contestaste.

andrés: no, no quiero irme

a la playa.

no me interesa la maldita playa.

mi mundo son victoria

y la hacienda.

y eso es todo lo que quiero

en la vida.

cristina: entonces vámonos

a la hacienda.

andrés: tú no entiendes nada,

¿verdad, cristina?

no entiendes.

cristina: te quiero entender

a ti, andrés.

no me importa el lugar.

quiero estar a tu lado

para entenderte.

andrés: a ver, cristina,

por última vez.

yo no voy a ir a ningún lado

sin victoria.

pero si lo que quieres es

que me largue de tu casa,

con mucho gusto, cristina.

cristina: por favor,

no seas ridículo, andrés.

estoy tratando de tener

toda la paciencia del mundo

porque sé que estás pasando

por algo difícil.

pero tampoco voy a permitir

que andes comportándote

como un niño chiquito.

andas por la vida jugando a ser

víctima, buscando y llorando

por todos los rincones.

y no terminas de entender

que tú y victoria no están

juntos y eso no es

porque ella te odie

o porque tú no la quieras.

o porque las malas personas

anden buscando separarlos.

ustedes no están juntos

porque tienen metas y sueños

diferentes.

chencha: que vayas y hables

con don clemen, mi hija.

victoria: mamá, yo ya hablé

con él mil veces.

él y yo hicimos un acuerdo.

yo perdí la carrera

y no perdí cualquier carrera,

perdí una bien importante.

chencha: pues entonces habla

con el doctor raúl.

victoria: ¿para qué?

más bien yo me tengo que poner

a pensar y tengo que decidir

qué hacer.

tengo que ser clara

porque yo no puedo estar

haciendo perder el tiempo

a la gente, ni a ti,

ni a don clemen

ni a mis compañeros,

porque nadie se lo merece.

chencha: qué bueno.

qué bueno que cuando menos

tienes eso claro.

don clemen dice

que la gente que corre

como lo haces tú

y esos otros muchachos,

lo hacen por pasión,

verdadera pasión.

y si tú no le echas

todas las ganas del mundo,

entonces no tiene caso.

esto es algo serio, victoria.

victoria: mamá, yo lo estoy

tomando en serio.

le estoy echando todas las ganas

del mundo.

pero es que mi matrimonio

también es en serio

y es importante.

y pues no, no sé qué hacer.

las dos cosas más serias

e importantes en mi vida

se están chocando

una contra la otra

y no sé qué es lo correcto, ma.

cristina: sigue lloriqueando

si quieres, pero yo no tengo

por qué pagar las consecuencias

de tus malas decisiones.

andrés: tienes razón, cris.

de verdad, discúlpame.

cristina: te quiero mucho,

andrés.

te adoro, pero no puedo permitir

que te hagas ese daño.

mi consejo es que te la pases

bien, que disfrutes de la vida

para que si victoria regresa

algún día, encuentre

un hombre pleno y no esto

en lo que te has convertido.

te serví un café.

chencha: no seas necia, mi hija.

tu matrimonio es importante

para ti, pero este deporte

no solo es importante, victoria,

es tu vida.

al menos es lo que siempre

me has dicho.

victoria: mamá, entonces,

¿qué hago?

dime tú qué hago.

¿que todo se vaya al traste?

¿dejo que mi matrimonio se vaya

a la goma o qué?

clemente: con permiso.

déjame hacerte una pregunta,

victoria.

¿por qué te casaste?

¿tu mamá te dio la orden?

victoria: no, señor.

me casé porque estoy enamorada.

chencha: eso no es verdad.

tú creíste estar enamorada

porque andrés era

el único afecto masculino

que tenías en el encierro.

pero eso no es amor, hija.

clemente: cuando llegaste aquí,

llegó una campeona,

una mujer muy distinta

a la niña que fui a ver

hace años a aquel pueblo.

estaba frente a mí

una mujer con decisión.

ha pasado solo un tiempo

y ya te convertiste

en una niña inmadura

que no sabe qué quiere

en la vida.

victoria: no, señor.

yo a usted lo respeto mucho,

pero esto no se trata

de madurez.

yo estoy confundida

y eso no me hace inmadura.

más bien me hace humana.

es que mi matrimonio está

en un pésimo momento

y yo no sé qué hacer.

pues es normal.

clemente: haz lo que quieras,

pero no me hagas perder

mi tiempo.

respeta, porque si esto para ti

es un hobby, entonces regrésate

a tu pueblo a correr

por la plaza, por la calle.

pero si quieres hacer

de este talento que tienes

una carrera, vas a tener

que esforzarte y esforzarte

en serio.

victoria: sí, es en serio,

bien en serio.

pero es que me siento

bien culpable de estar perdiendo

a andrés así.

clemente: mira, cuando el amor

es para ti, va a tu lado

en tus metas y sueños.

no te mete el pie,

no te sabotea.

victoria: entonces,

¿qué me está diciendo?

¿que andrés no es el amor

correcto para mí?

clemente: no lo sé, victoria.

ahora la decisión es simple:

o sales por esta puerta

a buscar a andrés

o sales por esta puerta

conmigo y nos vamos al deportivo

a entrenar.

victoria: ay, caray.

¿y la carrera que perdí, qué?

clemente: quedaste

en un buen lugar.

puedes seguir compitiendo

y nadie dijo que este sería

un camino fácil.

además, el arenal

es muy difícil.

nadie lo gana la primera vez

que lo hace.

victoria: ¿qué hago, ma?

chencha: lo que te dicte

tu corazón, hija.

clemente: pues lo que decidas

es ya y para siempre,

porque no tengo tiempo

de estarte motivando

todos los días para que escojas

ser una campeona.

¿qué eliges, victoria, eh?

dime.

[música]

cecilia: nacho.

nacho: dígame, señora.

¿adónde quiere que la lleve?

cecilia: qué bueno que llegaste.

al reclusorio, por favor.

nacho: ¿al reclusorio?

cecilia: sí.

nacho: oiga,

y si no es indiscreción,

¿como para qué vamos

al reclusorio?

cecilia: voy a hacerle caso

a jorge.

por mucho que me quiera negar,

por mucho que me cueste

aceptarlo,

mi esposo tiene razón.

tenemos que mandarle hacer

pruebas de adn a adriana, ¿sí?

vamos, por favor.

nacho: ¿adriana?

cecilia: acá te explico.

adriana: ¿prueba

de qué demonios?

cecilia: prueba de adn.

es muy sencilla y con esa prueba

vamos a estar seguras

tanto tú como yo

de que somos madre e hija.

adriana: [ríe]

no, casi me asustaste, mamacita.

¿qué?

¿ya te rajaste

de todo lo que me dijiste?

no eres más que una triste--

cecilia: no, hija, claro que no.

adriana: claro que sí.

¿para qué quieres esa prueba?

no, pero ¿sabes qué?

mira, mejor vamos a dejarla ahí.

no eres más que una rajona,

una collona.

cecilia: hija, no me hables así.

adriana: perdone usted,

su majestad.

pero algo sí te voy a decir.

me la he pasado toda mi vida

sin ti, viviendo de esta forma

por tu culpa, pero sin ti.

ya mejor lárgate.

no me estés quitando mi tiempo

con todas tus payasadas.

cecilia: hija.

adriana.

adriana.

adriana, por favor, no te vayas.

adriana.

adriana.

adriana, podemos arreglarlo.

por favor, perdóname.

adriana, por favor.

elena: [piensa] ¿y ahora

qué voy a hacer para convencerlo

de que vuelva a mi lado?

¿qué le voy a decir?

yo no puedo vivir sin julio,

menos ahora que vamos a tener

un hijo.

gloria: perdóneme cecilia,

pero la reacción de adriana

es totalmente lógica.

después de todo

lo que ha pasado esta muchacha,

después de haberse convertido

en una delincuente

desde tan temprana edad.

¿cómo se le ocurre

presentarse ayer?

ofrecerle una madre

y luego se presenta hoy

y se la quita de nuevo--

cecilia: es que no sé--

no sé qué hacer.

es que todo esto

se me está saliendo

de las manos.

no soporto verla encerrada.

no sé qué hacer.

jorge, mi marido, tiene razón.

solo una prueba de adn puede

asegurarme que es mi hija.

gloria: ay, por favor, siéntese,

siéntese.

mire, el corazón

es la mayor seguridad.

¿qué le dice el suyo, cecilia?

cecilia: mi corazón está

demasiado lastimado,

demasiado lleno de culpa.

gloria: lo entiendo,

pero adriana tiene razón.

mejor regrese a su vida

y aléjese de ella.

ya no le haga más daño,

no se lo merece.

por muy desquiciada

que haya sido la vida

de esta niña,

lo peor que puede hacer ahora

es darle falsas esperanzas.

cecilia: es que no son falsas.

yo ya no la voy a abandonar,

pero fue un error haberle pedido

la prueba de adn.

es cierto, la volví a lastimar.

gloria: pues sí, sí,

y sin ninguna necesidad.

mire, yo le doy fe.

se lo prometo.

adriana es su hija.

o sea, yo no soy

cualquier persona.

soy la dueña de la casa

donde usted dejó a la niña

hace 22 años.

tenga confianza en mí,

por favor.

elena: entonces, ¿no te vas

a casar conmigo?

julio: por supuesto que no.

¿te pedí hijos?

elena: pero, julio--

julio: yo con gusto te puedo dar

dinero para que soluciones

ese problemita.

es lo único que puedo hacer

por ti.

elena: [llora]

no me quiere.

no nos quiere.

esteban: elena.

¿qué te pasa, muchacha?

¿doña gloria te hizo algo?

elena: no, mi mamá no tiene nada

que ver.

esteban: entonces dime

qué te pasa.

elena: estoy embarazada.

y el padre no quiere hacerse

responsable.

victoria: gracias, doctor.

gracias por los consejos

de siempre.

además, tiene toda la razón.

claro que tengo todo el derecho

a sentir, ¿no?

raúl: por supuesto.

victoria: lo que sí, le tengo

que echar muchas ganas.

raúl: también.

victoria: la neta es

que ya estoy decidida.

me voy a quedar.

me quedo para convertirme

en una campeona.

raúl: eso es todo.

victoria: eso es todo.

[música]

[música]

andrés: victoria.

te he buscado por todos lados.

yo sabía que estabas aquí,

pero ¿por qué te fuiste así?

victoria: ¿no paras de hablar

o qué?

andrés: bueno, sí, tienes razón.

lo importante es que estás aquí.

¿estás bien?

victoria: no me agarres.

andrés: ¿qué te pasa?

¿por qué estás así conmigo?

victoria: ¿dónde está cristina?

andrés: en su casa, yo no sé.

¿por qué me preguntas?

a mí no me importa--

victoria: ah, no quieres hablar

de ella, pero bien

que te la quieres seguir

besando, ¿verdad?

eso sí está bien divertido.

andrés: ¿de qué estás hablando,

vicky?

victoria: de ayer, andrés.

te vi besándote con ella.

¿o ya se te olvidó?

sí, seguramente se te olvidó

igual que cuando se te olvidó

que tienes una esposa.

clemente: [grita]

no puedes evitar que te salgan

burbujas del pensamiento,

como los cómics, y todos dicen

"victoria".

no te espantes.

no soy fantasma, fantasmas son

los que te están atormentando.

raúl: casi me da diabetes.

clemente: [ríe]

no, no, no es burla,

querido amigo.

tampoco te quiero faltar

el respeto, pero te conozco

y me preocupas.

sé lo que estás sintiendo

y quiero que sepas

que estoy aquí para ti.

y no es necesario que lo digas

en voz alta,

porque sé que a veces

es muy difícil reconocer

las cosas.

raúl: yo no estoy pensando nada

de nadie, ¿eh?

clemente: ella puede irse

o puede quedarse,

como lo estás pensando.

y lo único que debe estar

en nuestros intereses

es que se quede

porque es una chica

con muchísimo talento,

pero nada más, raúl, nada más.

por eso debemos aspirar

a que se quede.

cualquier otro interés personal

lo debemos suprimir.

ella es una mujer casada.

se vaya o se quede,

ella tiene un compromiso.

y eso no tenemos por qué querer

cambiarlo.

andrés: a ver, ella fue

la que me besó--

victoria: ah, qué sacrificio.

andrés: vicky, de verdad.

victoria: mira, ¿sabes qué es

lo peor de todo?

que yo no soy una mujer celosa

y me estás poniendo

en una situación

bien pero bien incómoda, andrés.

¿y qué quieres que haga?

andrés: pues que creas

en lo que yo te estoy diciendo.

perdóname, de verdad, yo no--

o sea, ni lo pensé.

y mira, lo que sea que tenemos

que solucionar, lo podemos hacer

en nuestra casa.

victoria: ¿cuál es nuestra casa?

perdóname, yo no sé.

andrés: pues, ¿cómo?

la hacienda.

victoria: esa no es mi casa.

andrés: bueno, está bien.

si ese es el problema,

vamos a comprar una casa cerca

para que vivamos ahí y yo pueda

irme a trabajar a la hacienda.

mira, yo lo único que quiero,

vicky, es ser feliz a tu lado.

victoria: ser feliz a mi lado.

andrés: sí.

victoria: ¿qué, no ves

cómo dices las cosas?

¿no--no te escuchas?

andrés, suena bien egoísta.

lo único que tú quieres

es tu felicidad, no la mía.

¿y sabes una cosa?

yo aquí me la he pasado días

atormentándome pensando

si dejo mi sueño

o si me voy contigo.

y para ti es así de fácil,

así de simple.

"órale, pues, ya vámonos

a la hacienda y voy a ser

bien feliz contigo".

pues, ¿sabes qué?

no, ¿por qué me voy a ir

a un lugar donde yo no soy

feliz, donde no me voy a poder

realizar?

andrés: mi amor, tranquila.

estás exagerando las cosas.

mira, yo creo que lo que pasa

es que nomás tú quieres

un pretexto para pelearte

conmigo, pero mira, vicky,

vamos a empezar nuestra vida

juntos, allá en nuestro pueblo.

una casa nueva muy bonita.

tú eres mi esposa.

vicky te amo, te amo muchísimo.

lo único que siempre he querido

es vivir a tu lado, feliz.

regresémonos juntos.

te lo suplico, vicky, de verdad.

las cosas no son como parecen.

perdóname, de verdad.

clemente: vamos, amigo.

la vida sigue para nosotros

y para los jóvenes talentos.

andrés: ¿qué pasa, vicky?

deja tu felicidad en mis manos.

yo me voy a encargar

de hacer todos tus sueños

realidad, te lo juro.

y si alguno no se puede,

voy a hacer más sueños para ti.

para que estés feliz a mi lado.

yo voy a construir para ti

la vida perfecta.

te lo juro, te lo prometo.

¿qué me dices, mi amor?

¿aceptas pasar

el resto de nuestra vida juntos?

victoria: no, andrés.

andrés: ¿cómo que no?

victoria: andrés,

mi felicidad depende de mí

y no de la vida de nadie.

podemos ser parte de ella,

pero mira, cuando escogemos

a alguien, es para acompañarnos

el tiempo que tengamos.

no pasamos nunca

a ser propiedad de los demás.

andrés: vicky, pero yo--

victoria: no, andrés,

mi felicidad no está

en tus manos, está en las mías.

y yo no quiero que me construyas

otro sueño porque yo ya tengo

el mío.

y tú siempre lo has sabido.

yo no puedo dejar ir mi sueño.

esto es lo que yo amo

y no lo voy a abandonar.

lo siento mucho,

pero no me voy al pueblo.

me quedo aquí

porque aquí es donde yo quiero

estar.

clemente: quiero que vean

muy bien esta pista.

quiero que la analicen,

porque ella será su mejor amiga.

en ella comerán, dormirán,

soñarán.

pero no todos serán sueños.

también se convertirá

en una pesadilla

cuando se haga tan larga,

que sientan que no pueden

llegar a la meta.

victoria: perdón.

clemente: llegas tarde.

victoria: no va a volver

a pasar.

clemente: esta pista

de 400 metros

un día cercano será de ustedes.

arturo: perdóname, andrés,

pero te desconozco.

es victoria, el amor de tu vida.

¿cómo te vas a dar así

por vencido?

andrés: pues es que me está

volviendo loco.

o sea, no sabes cuánto me costó

volver a verla, encontrarla,

abrirle mi corazón y decirle

todo lo que yo siento por ella.

y ella fríamente me dice:

"no, no pienso

regresar contigo".

como si no le importara.

arturo: ah, ¿y entonces qué?

¿por eso te vas a quedar ahí

cruzado de brazos, no?

andrés: no, es que ella dice

que prefiere quedarse aquí,

buscando alcanzar su sueño

que irse conmigo.

¿y yo, qué?

yo solo tengo un sueño

y se llama victoria.

arturo: tal vez deberías

de pensar en, no sé, compartir

el sueño que ella tiene.

andrés: y lo haría, te juro

que sí, pero en nuestro pueblo,

en la hacienda.

aquí no tenemos nada que buscar,

nada que hacer.

arturo: tú no, pero ella sí.

andrés: ella es mi esposa

y está por terminar

nuestra relación.

no solo sueña con ser atleta,

que está bien.

y que sea la mejor está bien

también.

pero no valora lo que tenemos.

arturo: perdóname

que te lo diga, amigo,

pero igual que ella no está

valorando, tú tampoco estás

valorando sus sueños.

y ella ha luchado muchísimo

por ellos.

andrés: tienes razón.

ya no sé ni lo que digo.

arturo: es el dolor

el que te está haciendo hablar.

a ver, quiero que me digas

una cosa.

tú ya sabías de los sueños

de victoria antes de casarte.

andrés: sí, por supuesto.

y yo tenía la esperanza de--

arturo: de que los olvidara.

andrés: no, no.

más bien la quería convencer

de vivir como una mujer casada,

en su casa, con sus hijos.

consentirla,

que nunca le faltara nada.

arturo: y ahora te das cuenta

que el equivocado eres tú.

ella nunca te engañó.

y si dices que ella es una mujer

de decisiones, tienes

que comprenderla,

porque si no lo haces,

la puedes perder, ¿eh?

andrés: no, no podría.

arturo: bueno, entonces

solo te queda un camino.

o tu vida en el campo

o tu vida junto a ella,

en donde ella tenga que estar

para alcanzar sus sueños.

voy por azúcar.

victoria: gracias,

ahora ya vete.

andrés: no, no me voy a ir.

victoria: ya, por favor.

[llora]

santiago: pues si estás

enamorado, lucha por ella.

lucha por ella y conquístala,

hermano.

todos: [aplauden]

andrés: tal como te lo prometí,

mi amor, ahorita lo cumplo.

eres libre, victoria,

hoy vuelves a ser una mujer

libre.

victoria: ya va a empezar.

[raúl] en esta ocasión

nos acompaña samuel,

un joven con múltiples talentos

que nunca ha asistido

a una escuela,

pero que no ha detenido su ser

creativo ni un solo día.

y desahoga su talento

en las bellas y folclóricas

calles de nuestra bella

ciudad de méxico.

pero bueno, prefiero

que te presentes tú, samuel,

por favor, cuéntanos.

samuel: antes que nada,

buenas noches,

gracias por tenerme aquí.

bueno, yo formo parte

de un grupo de jóvenes artistas

que iniciamos un movimiento

llamado "arte callejero,

exprésate con la manos".

nosotros, y yo en particular,

me dedico a la pintura

y a las letras.

nuestro grupo está conformado

por poetas y grafiteros

con un motivo.

no rayamos las calles con firma

ni por vandalizar,

simplemente lo hacemos

para embellecer la ciudad.

consideramos que esta

es un gran lienzo

en el cual podemos plasmar

todo nuestro arte.

[raúl] mira, como quien dice,

tienen una meta, ¿no?

qué belleza.

qué bonito esto que nos cuentas.

ustedes tuvieron que tomar

una decisión.

optar por el vandalismo

o manifestar un lenguaje

creativo artístico

y no se rindieron

y salieron adelante, qué bien.

chencha: ¿qué pasa, mi hija?

victoria: pasa que, para variar,

tenías razón, mamá.

chencha: es que una madre

nunca se equivoca.

y aunque se equivoque,

nunca lo admite.

¿qué pasó--?

¿qué pasó, eh?

victoria: es que le estoy

rompiendo el corazón

a mi andrés.

y me siento bien culpable, ma.

estoy perdiendo

a mi mejor amigo.

[música]

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